Chapter 10

Era un domingo brillante y soleado. Los Malfoy, Alan, Severus y Giselle estaban afuera en el patio, alrededor de una mesa de picnic bajo una sombra fresca. No muy lejos, unos elfos domésticos estaban ocupados preparando la comida, mientras otro estaba de pie en un taburete enfrente de la parilla de la barbacoa.

Hermione salio al patio, y entrecerró los ojos por culpa del maldito brillo del sol. Se puso sus gafas de sol rápidamente, gruñendo ligeramente se acerco a la nevera y cogió una lata de cerveza helada. Se sentía todo lo contrario a como estaba el día, sombría.

"Hola Hermione," saludo Alan mientras ella se sentaba a su lado. Le dio un rápido beso en la mejilla y le miro la mano. "¿Estas bien después de lo de anoche? ¿Tienes migrañas? ¿Necesitas una resonancia cuando volvamos a San Francisco?"

"¡Para!" grito Hermione cuando abrió la cerveza. Tomó un largo trago y sacudió la cabeza. "Estoy bien Alan, solo olvide tomar mi medicación. Poppy me dio lo que necesitaba y tuve un buen descanso."

"Se suponía que tenias vigilarla de cerca," dijo Alan firmemente girándose hacia Severus.

"¡No es su culpa!" intervino Hermione enfadada. "Si quieres saber cual es el problema, es Harry. Sigue tocándome las narices!" chasqueo Hermione. Se levantó de la mesa sin disculparse, y se fue hace la piscina caminando a su alrededor, hasta uno de los sillones. Se puso la capucha de su sudadera blanca y miró al grupo a través del agua detrás de sus gafas de sol.

Sin lugar a dudas, Hermione sabía que estaban hablando de ella y de lo de anoche. Recordaba perfectamente lo que había pasado a pesar de que estaba borracha. Como le habría gustado estar aun mas borracha para no recordar nada, pero tristemente, no era el caso.

Harry-Jodido-Potter, por n vez, la había herido como lo había echo años atrás. Primero era agradable y meloso, como en la carta de hacia unas semanas. Actuaba como si nada hubiera pasado entre ellos y como si siguieran siendo los mejores amigos. Y luego cuando se le ocurrió beber, fue cuando empezaron de nuevo los dañinos juicios.

¡Como se atrevía a decirle lo que tenía que hacer! ¡Como se atrevía a decir lo que pensaba como si el estuviera por encima de ella! Él podía haber derrotado a Voldemort, pero eso no le daba derecho a actuar como si fuera un Dios. Potter solo era un humano como cualquier otro. Sus errores no fueron tan drásticos como los de ella, claro, pero ¿Dónde estaba su decencia? Quizás solo era un falso como cualquier otra estúpida autosuficiente celebridad.

Hermione no negaba que su vida estaba en ruinas y no era perfecta. Claro, podía tener el trabajo de sus sueños, un salario de ensueño, pero realmente no le importaba. No era feliz y se odiaba a si misma. Como Severus había dicho con anterioridad, no la reconocía, y ella también lo había pensado muchas veces, tampoco se reconocía en lo que se había convertido. Era una alcohólica y en raras ocasiones, una suicida. A pesar de que había pasado tiempo desde la última vez que atento contra su vida, los recuerdos de tales acciones aún rondaban por su cabeza.

Años atrás, las cosas eran diferentes. Nunca se imagino estando en esta posición y ser lo que era. Antes, nunca hubiera aprobado nada esto, ni el alcohol, ni las drogas o cualquier otro abuso hacia si misma. Pero las cosas cambiaron drásticamente, haciendo que cambiara en cierto punto de su vida.

Hermione tenia una batalla consigo misma. Era mas duro pensarlo que decirlo. Preferia volver a enfrentar a Voldemort de nuevo. Parece que era más fácil antes, resolver los problemas con él en aquellos tiempos. Los problemas con ella misma eran otra historia. No eran solucionables, y las cosas de su vida continuaban empeorando. No sabia que hacer. ¿Qué había hecho en su vida para que todo fueran tan mal cayendo en un profundo agujero? Nunca había sido egoísta, y siempre pensaba en los demás antes que en ella. Tal vez acostarse con Ron, aunque fuese accidental y sin significado, era el error. Después de todo, ahí fue cuando comenzó todo.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando vio aproximarse a una mujer.

"¿Puedo sentarme?" pregunto Giselle, de pie junto a otra tumbona.

"Claro," replico Hermione. ¿La ex-novia a punto de hablar con la novia actual? Iba a ser una situación incomoda para ambas, lo sabía.

"Esto es para ti," dijo Giselle, tendiéndole a Hermione otra lata fría de cerveza.

"Gracias" replico. La miro y vio que le estaba sonriendo, como si no hubiera problemas en el mundo. Si, en efecto era perfecta. La mujer parecía que no tenía rival. Se la veía perfecta en un ambiente tan casual.

"Soy Giselle por cierto." Extendió su mano derecha, ofreciéndosela a Hermione.

Hermione solo miro la mano de la bruja, y no la estrechó. "Perdona, mi mano esta jodida," le recordó, levantando su mano derecha. "Y se perfectamente quien eres."

"Como yo. Severus habla de ti a veces."

"De ti no dice nada," murmuro Hermione antes de beber de la lata. Le importaba la mujer, pero recordaba sus celos.

Hubo un silencio incomodo entre ellas, antes de que Giselle hablara. "El aun esta enamorado de ti, lo sabias?"

Hermione se giro hacia ella, levanto una ceja, y la miró por encima de sus gafas de sol. Las cosas acababan de ponerse mas incomodas. "¿Perdona? Creo que te equivocas. Él me dijo que me odia, y me compadece. Hay mucha mas información en su cara de la que yo quiero escuchar. El no esta enamorado de mi… ya no."

"Ya conoces a Severus, no es que demuestre sus sentimientos en todo momento. El los oculta bajo su ceño fruncido, sus enfados y cualquier otra armadura de sentimientos que ha perfeccionado con los años. Él aun tiene sentimientos por ti. Y si no estoy equivocada, tu aun le quieres también."

"El es tu novio, te quiere, y eso es todo. Cualquier otro sentimientos que el tenga hacia mi son de odio que se formaron años atrás." Hermione tiró firmemente de su capucha para asegurarse de que todavía estaba en su cabeza. Era como su armadura, y Giselle, la bruja que no sabía casi nada de ella, la estaba leyendo muy bien. "Y si yo tengo algún sentimiento, no significa nada para él."

"Solo ten en cuenta mi consejo, y no le hieras y rompas el corazón". Después de haber tenido suficiente conversación, Hermione se levanto y giró la cabeza hacia la mesa donde todo el mundo estaba, el almuerzo estaba a punto de ser servido.

Severus miró hacia la piscina observando a su mujer mientras esta sonreía y hablaba con Hermione, su ex. El estomago le dio un vuelvo, se sentía un poco incomodo con la situación, no le preocupaban los temas de conversación sobre negocios de la mesa. Giselle no iba a ser un problema, lo sabia, era Hermione quien le preocupaba.

Giselle siempre sabia cuando mantener la boca cerrada, y cuando guardarse sus opiniones. Nunca en todos estos años la había escuchado hablar mal sobre alguien. Raramente discutían o peleaban, ahora que lo pensaba. Su personalidad y carácter era mucho mas conservador que el de otros. Era perfecta en muchas formas diferentes en que Hermione no lo era.

Hermione era todo lo opuesto a Giselle. Ella era mucho mas atrevida, y no temía decir lo que pensaba. Era valiente, y un infierno de bruja que daba miedo meterse con ella cuando estaba enfadada. Severus y Hermione eran parecidos en muchos aspectos. Su cabezonería los hacia pelearse mas tiempo de lo habitual, porque ninguno estaba dispuesto a ceder en la discusión. Su relación fue un viaje en la montaña rusa, con grandes velocidades, bajadas, e incluso algunos loopins. El echaba eso de menos, o mejor dicho, a ella para ser exactos.

"¿Alan?" pregunto Severus.

"¿Si?" contesto, parando la conversación que mantenía con Lucius.

"Hermione," empezó Severus, aun mirándola. "¿Esta con alguien?"

"No que yo sepa," respondió Alan. Sintió curiosidad, preguntándose porque Severus le hacia esa pregunta. Quizás él aun sentía algo por Hermione. Los demás de la mesa también lo miraban con curiosidad. "Porque preguntas?"

"Alguien le envía una rosa marchita todas las semanas. Sin tarjeta, notas, nada," replicó Severus.

"¿No querrás decir una rosa negra?" pregunto Draco. "Ningún idiota mandaría a una mujer una rosa marchita para demostrarle sus sentimientos. Es estupido".

Entendiendo a Severus, Alan asintió. "No, realmente es una rosa marchita. Y con respecto a quien se las puede enviar, no tengo ni idea. Las lleva recibiendo desde hace años. Casi seis si no me equivoco. No se nada mas a parte de esto. Nunca le pregunté. Es muy reservada con su vida, y yo lo respeto, no quiero que se enfade y cruzar la línea."

Draco solto una risita. "Quien quiera que le este mando esas rosas necesita ayuda. Espero que Hermione no este interesada en él después de todo."

Lucius se mantuvo en silencio, preguntándose quien las enviaría. Recordaba que Hermione le había dicho que no lo había superado, así que no podía haber nadie especial en su vida. Así pues, ¿quien o que exactamente? ¿Era solo un noviazgo en secreto que había estado ocurriendo durante años? Las rosas marchitas no tenían sentido.

"Bueno, se va de vacaciones varias veces al año. Apaga su móvil para que nadie la encuentre, siquiera yo. Conduce hasta algún sitio, sobria lo prometo. Nunca ha tenido ningún accidente. Y normalmente se toma una o dos semanas," añadió Alan. "Sin embargo, desde el accidente, se va de vacaciones mas a menudo que antes."

"¿Para ver al tarado? Pregunto Draco. Luego cerró la boca cuando vio a Hermione y Giselle acercándose a la mesa.

Pronto, la comida estuvo servida, y todo el mundo estaba comiendo.

Mientras el almuerzo avanzaba, Giselle continuaba observando como de atento era su prometido con Hermione. Si, era atento con ella también, pero quizás algo mas atento con la otra mujer.

Bueno, no podía maldecir a Hermione después de todo. Estaba herida y no podía cortar la comida. La estaba ayudando sin que ella se lo hubiera pedido. Y ella no se lo había agradecido. La tensión entre ambos era peor de lo que pensaba. Todo el tiempo, durante semanas, cuando Severus la llamaba, se quejaba a diestro y siniestro de Hermione, pero ¿Dónde estaban las quejas? No había ninguna

Anoche, había estado sola durante horas en la habitación de invitados, esperando por Severus. Mientras esperaba, no tenia duda de que estaba en la habitación de Hermione. Aunque sabia que no estaba ocurriendo nada, como que los dos tuvieran relaciones sexuales o durmiendo juntos, la molestaba. Ambos se negaban y continuaban enamorados.

Severus le había prometido que pasarían tiempo juntos después no haberse visto durante semanas. Sin embargo, no era el caso. En lugar de dedicarse a ella, estaba mas pendiente de Hermione. No la estaba engañando, de hecho, era pero que engañarla. Por primera vez en su relación, se sentía como el segundo plato.

"No estas comiendo," le dijo Severus suavemente a Giselle mientras se inclinaba hacia ella. "¿Necesitas algo para tu langosta? ¿Quizás mas mantequilla de limón?

"No, gracias Severus. Es que acabo de recordar que tengo que hacer una llamada a Paris," mintió. Necesita irse para seguir continuar admirando el desconocido silencio entre la ex pareja. Se excuso de la mesa, y le dio a Severus un beso en la mejilla, antes de dirigirse a dentro.

Al otro lado de la mesa, Hermione seguía sumida en sus pensamientos desde el principio de la comida. Los acontecimientos la estaban estresando mucho. El trabajo, Potter, y sin mencionar a Severus y Giselle. Necesitaba tiempo libre, planeaba escaparse a su lugar especial. "Necesito vacaciones," le dijo a Alan.

"¿Quieres decir esas vacaciones?" pregunto Alan mientras miraba rápidamente a los otros antes de fijarse en Hermione.

Hermione le frunció el ceño a su jefe. "No entiendo que quieres decir. Solo hay unas vacaciones, y esas son mis vacaciones," subrayó, dándole a entender que se metiera en sus asuntos.

"Puedes coger el coche de la empresa y al chofer si lo necesitas," le ofreció.

"Siempre conduzco mi Mini. Estaré bien." Hermione miro su reloj. "Bueno, parece que voy a tener que empacar, antes de volver a San Francisco." Miro a Severus mientras se levantaba. "Estaré fuera por un tiempo. Puedes hacer lo que quieras, y pasar mas tiempo con tu novia."

"Así que, realmente va a ver al tarado?" pregunto Draco suavemente cuando Hermione estuvo a una buena distancia de la mesa. "Que mierda"

"En efecto," murmuro Severus para si mismo mientras veía a Hermione caminar hacia dentro y desaparecer. Estaba celoso, y se preguntaba a quien estaba viendo Hermione.


¡Hola! Siento mucho haber estado tanto tiempo sin actualizar, pero estos meses me han pasado demasiadas cosas y no tenia la cabeza muy fina para traducir :-(. Muchisimas gracias a todos por sus comentarios y por los animos para continuar la historia :-)