Iba a subir antes, pero me fui de viaje y no me dio tiempo, porque como siempre, todo te viene cuando te vas!. Pero ya teneis aqui el siguiente, con informacion sobre las misteriosas rosas y el "pretendiente" secreto de Hermione!. Espero tener el capi listo para la siguiente semana!. Besos y muchisimas gracias a todos por sus comentarios y animos para que no deje de traducir! (este capi no lo he revisado, espero que no haya ninguna pifia gorda :-P)
Chapter 11
Sin la sudadera, pero con su gorra y gafas, Hermione sonrió cuando vio su destino a la vista. Llevaba conduciendo unas horas, con la capota bajada, y el viento fresco soplando en su pelo. Y ahora, ya estaba allí. Sus ojos reflejando la variedad de colores de los diferentes tipos de rosas a través de los campos, mientras el dulce y delicado aroma le intoxicaban los sentidos. Era genial volver a la Posada de Alice y la Granja de Rosas.
La posada de Alice y la granja de rosas era un lugar al que Hermione llevaba viniendo durante años. Incluso desde la primera vez que llego, Hermione puso sentirse mas tranquila, como si estuviera en otro mundo. Sus problemas no quedaban en el olvido, pero no le molestaban tanto. Era un lugar especial donde ella sentía que el tiempo se detenía en algún momento. No, este no era el primer lugar de su lista de lugares favoritos del mundo, ese era estar en los brazos de Severus. Por alguna extraña razón, el lugar la contentaba en ese punto. Su adicción al alcohol pasaba al olvido cuando ella raramente dejaba de beber.
A parte de esto, Hermione se llevaba bien con la gente de la granja y el pequeño pueblo cercano. Se mezclaba muy bien entre ellos, y la gente que no la conocía, la veía como una local. Formo amistades, pero no era nada comparado con lo que Hermione tuvo en el pasado. Deliberadamente, mantenía una cierta distancia con ellos o levantaba muros. Perder a sus amigos y al único hombre que amo la habían herido hasta lo mas hondo, y no quería que volviera a ocurrir. Trazo una línea entre su vida aquí, y su vida en San Francisco y el Reino Unido. La gente del pueblo eran cercanos, y ella se convirtió en una de ellos fácilmente.
Alice Wallace era la propietaria de la Posada de Alice y la Granja de Rosas. Era una mujer mayor y se convirtió en una figura materna para Hermione. El mundo mágico no le era desconocido. La verdad sea dicha, era una muggle nacida bruja, pero decidió no vivir su vida en torno a la magia. Sus empleados por supuesto conocían el secreto, eran todos squibs. Todos trabajaban juntos, haciendo crecer el negocio, sin usar nunca la magia. Los pedidos de rosas no eran solo nacionales, sino internacionales, en ambos mundos. Gente de todos los lugares visitaban la posada, y aprendían sobre las rosas.
Hermione era una de ellos, y sorprendentemente, tenia mano para las rosas, tenia manos de jardinera. Antes, solo había encontrado las rosas agradables para mirarlas. Solo cuando Severus empezó a dárselas mientras estuvieron juntos, fue cuando las encontró fascinantes. Fue un día de trabajo solitario cuando encontró un anuncio de la Posada de Alice y la Granja de Rosas. Su fascinación solo creció después de aquello.
"Hermione!" exclamo un hombre poniéndose de pie a unos pasos de la posada. Cuando el coche estuvo junto a el, abrió la puerta, y la saludo con un rápido y firme abrazo.
"Hey Dean," sonrió Hermione.
Dean Williams era el agricultor principal para Alice, y también uno de sus hombres de confianza. El otro era Philippe Garson, un francés que se encargaba de la posada. Su posición era de conserje. Incluso sin Alice alrededor para echarle un ojo a las cosas, los dos hacían que el lugar funcionara a la perfección.
"¿Donde esta Alice?" preguntó Hermione.
"Dentro, con algunas llamadas. Esta en su oficina y quiere verte y hablar sobre unos asuntos legales" contestó Dean. La mano vendada de Hermione no le paso desapercibida. "¿Qué le ha pasado a tu mano?"
"Solo un pequeño accidente el otro día. Nada de que preocuparse." Hermione volvió y busco su equipaje en los pequeños asientos del Mini.
Dean la detuvo antes de que pudiera sacar nada del coche. "No. Yo lo haré después de que aparque tu coche. Ve a dentro." Cuando Hermione no se movió, él la empujo suavemente hacia la entrada.
Las veces que Hermione venia, se convertía en una de ellos e incluso trabajaba en el área, haciendo trabajos físicos que a los visitante se suponían que no hacían. Su devoción por las rosas y el lugar se profundizaron, ya que ella también tenia las manos sucias como los otros trabajadores. Nunca se quejaba. Él y los demás se oponían y recordaban que era una cliente, pero con el tiempo, ella fue mucho mas. Hermione siempre ayudaba a los demás, y disfrutaba, no se opusieron mas dada su cabezonería.
"Vale" asintió Hermione, moviéndose hace adelante. Miro por encima del hombro y sonrió. "Voy a usar tu camioneta todo-terreno en cuanto vuelva."
"Como si fuera tuyo," dijo Dean entrando en el Mini, antes de conducirlo hasta los aparcamientos al lado de la posada.
La posada tenia un ambiente calido y acogedor una vez dentro. A pesar de ser grande, tenia un sentimiento hogareño que a Hermione le gustaba. La granja de rosas y la posada de Alice eran su hogar en la distancia… No, no odia llamarlo hogar. Londres fue su hogar hace mucho tiempo, en otra vida. San Francisco por el contrario, a pesar de haber vivido durante años, aun se sentía perdida muchas veces.
Si Hermione pudiera hacer las cosas a su manera, construiría una casita a un lado de la propiedad y viviría allí. Alice vivía en la posada, tenía un área privada para ella. Pero no, una casita era lo que Hermione quería de verdad, la haría sentirse más cerca de las rosas y la naturaleza. No estaba interesada en cualquier otra granja de flores en el mundo. Nada era comparable a este lugar, la cercanía con el pueblo, y sus gentes. Era su propio lugar privado, para tener soledad, aunque solo fuera temporal.
Hermione se quito las gafas mientras caminaba hacia el vestíbulo. Sonrió a la gente que la miraba, ya fueran clientes o empleados. Cuando vio a Philippe, le hizo señales con la mano, no quería molestarle mientras trataba con una pareja. Vio el restaurante vacío y decidió tomar un pequeño desvío.
Tan pronto como entro, sus fosas nasales se inundaron de la maravillosa esencia de la comida, haciéndosele la boca agua. El olor venia de la puerta de atrás junto a la barra. Abrió la puerta de la cocina de la posada.
"¿Que esta cocinando?" pregunto Hermione parándose en ella con una amplia sonrisa.
Todo el mundo en la cocina, que llevaban el traje de cocina, se giraron para mirar a Hermione. Una en particular, una mujer regordeta, con el dedo dolorido y llevando la única ropa de color rosa en la cocina, soltó la espátula en el recipiente, y se acerco a ella inmediatamente. "Hermione!" exclamó feliz.
"Hey Sheila" saludo Hermione mientras se daban un abrazo.
Sheila McKenn era la jefa de cocina. Todo lo cocinaba con amor y pasión. Se veía en su comida, toda sabia de maravilla. Una chef de temporada era lo que era cuando cocinaba con los productos locales. De entre toda la gente de la posada, ella era la mas animada. Siempre alegre y sobretodo, queriendo hacer a todo el mundo feliz, y su comida era su arma secreta.
De nuevo, la mano vendada de Hermione se convirtió en el tema cuando Sheila la vio. Hermione le contestó lo mismo que a Dean. No quería que la gente se preocupara mucho por ella, especialmente por su mano. Todo el mundo sabía que era su mano mala, pero no había nada mas por lo que preocuparse realmente.
"Asi pues, ¿que quieres para cenar después?" pregunto Sheila a Hermione.
"Cualquier cosa esta bien Sheila, ya me conoces" le contestó. "Me como cualquier cosa que cocines porque toda esta fabulosa." Miró la enorme nevera y la señaló, sabedora de lo que había dentro. "Pero me tomaría unos macaroon* rosa, si tienes". (N/T: no se si tiene traducción, la verdad es que es la primera vez que los veo y no son macarrones, es una especie de dulce creo)
"Oh, prueba uno de estos de color mas oscuro. Les he añadido algo de mente" le informo Sheila.
Hermione hizo lo que le dijo, y feliz empezó a comerse uno de los pequeños postres que tenia en la mano. Sheila hacia los mejores macaroons. Se los comería todos si no fueran tan caros. "Bueno, tengo que ir a hablar con la jefa," dijo antes de salir de la cocina y dejar que Sheila y el resto continuasen con trabajo.
Antes de tocar en la puerta, Hermione paro un momento mientras trataba de averiguar que era lo que Alice querría hablar con ella. Nunca la había involucrado en los negocios, cruzando la línea de "metete en tus asuntos". Hermione solo daba su opinión sobre las rosas, y el trabajo con ellas, nada mas. No era su lugar, y no quería entrometerse.
La palabra legal resonaba en sus oídos gracias a Dean. ¿Que asunto legales harían a la mujer querer hablarlos con ella?. Después de estar pensando, finalmente toco en la puerta y abrió una vez fue invitada a entrar.
"Hermione, que bueno verte de nuevo" dijo alegremente Alice mientras salía de su escritorio para ir a saludarla con un abrazo de bienvenida. "De hecho te esperaba antes, unas semanas atrás dado que venias mas a menudo. Al menos ya estas aquí."
"Bueno, las cosas han estado jodidas los últimos meses Alice. Parece como si la vida no quisiera darme un respiro, poniéndome mas mierda en mi plato." Hermione negó con la cabeza y suspiro mientras se rascó la frente con la mano derecha.
"¿Que le ha pasado a tu mano?" pregunto Alice preocupada.
"No es lo que piensas. Estaba sosteniendo un vaso de cristal cuando perdí el control de mi mano" explicó. "Lo que me molesta no son mis heridas."
Mientras Alice se sentaba detrás de su escritorio, vio a como la joven bruja se dirigía hacia la venta, mirando para afuera. "Suspirando por él de nuevo?" preguntó Alice.
El hombre de Hermione, cualquiera que fuera su nombre, se convirtió en el único tema de conversación con Hermione. Solo necesitaba saber lo que ya sabia – sin nombres, ni fotos. Nunca preguntaba por mas, simplemente permitía a Hermione hablar con el corazón cuando esos momentos llegaban.
Alice se había convertido en algo que un hombro sobre el que apoyarse, y fue mas que una figura materna para ella con la que hablar. También fue algo similar a la inversa, ella miraba a Hermione como a la hija que nunca tuvo. Su relación podía ser breve y simple, pero era profunda y con sentido.
Alice sabía como se sentía Hermione, pero en algunas circunstancias, su vida amorosa pasada era muy diferente. Ella no pudo casarse con el mago al que su corazón pertenecía. Y como Hermione, nunca mas se enamoro. No le gustaba verse a si misma en ella. Y era aun peor ver que Hermione estaba en una mas profunda y oscura posición de lo que estuvo ella en el pasado. Nadie merece vivir en la miseria, y mucho menos Hermione. Ella era buena juzgando a la gente. Habia visto en Hermione una buena persona y genuina, y era mucho mas que la heroína de guerra que la gente conocía. La joven bruja solo buscaba comprensión y sentido a la vida, y sobretodo amor para reparar su corazón roto.
"Él ha vuelto a mi vida, y me refiero literalmente" explico Hermione. Miro a Alice brevemente, viendo la confusión en su rostro. "Mi jefe finalmente me hizo retomar mi trabajo en el proyecto de la poción, con la condición de que trabajo con él."
"¿Que?" pregunto Alice suavemente y sorprendida.
"De todos los maestros en pociones del mundo, tenía que ser él" resopló Hermione. "No me sorprende, es el mejor de los mejores."
"Y a mi entender, las cosas no van bien, no?"
"No. Me odia, y me lo dice. Incluso ha avanzado y esta comprometido para casarse con una francesa fabricante de perfumes, la que por cierto es perfecta, equilibrada, bonita y todo eso. Es una relación de amor-odio lo que tenemos. El me cuida porque tiene que hacerlo. Y a pesar de todo estos, de que sea un cabrón con sus crueles palabras, aun le amo." Hermione sollozo mientras se queda en silencio unos minutos antes de hablar de nuevo. "Gracias por enviarme las rosas marchitas."
"Tu me pediste que te las enviaras. Quizás debería parar por como van las cosas." sugirió Alice.
Hermione sacudió la cabeza. "No. Necesito que alguien me recuerde a menudo que las cosas ya han acabado entre nosotros. Como una rosa marchita, nuestro amor esta muerto, y no mas. Vamos a cambiar de tema. ¿Por qué querías verme? Dean dijo que era alguna cosa legal?" preguntó mientras permanecía observando la granja por la ventana.
"Estoy llevando unas cuantas cosas a la vez," replico Alice. No era sencillo decirle lo que quería, pero tenia que decirlo tarde o temprano. "Estoy vendiendo la granja."
La cabeza de Hermione chasqueo cuando miró a Alice. No podía creer lo que acababa de oír. "Que? Porque? Va bien."
"Soy una mujer mayor Hermione." Empezó a explicar Alice. "La mayor parte de mi vida se la he dedicado a la granja. Necesito aventurarme a salir, viajar por el mundo. Quizás hacer las cosas que nunca hice antes."
"He tomado mi decisión Hermione, y las ofertas empiezan a llegarme. Sin embargo, si es posible, me gustaría que tu la compraras. Yo siento y se, que no hay nadie mejor para llevarla que tu. Francamente, tus habilidades son mejores que las mías. Vi rosas, que creía que nunca podría imaginar, gracias a tus híbridos, y pensé en primer lugar que nunca funcionaría. Tú te pareces mucho a mi, y te veo como la hija que nunca tuve. Tienes pasión por las rosas – una pasión mas grande que la mía. Tu llevarías bien este lugar."
Hermione arrastraba sus pies mientras se dirigía a una de las dos sillas que estaban en el escritorio de Alice. Su cerebro trataba de registrar lo que estaba pasando. Alice le estaba ofreciendo tener la granja. Nunca había pensado que este día podía llegar en cualquier momento. La oportunidad estaba en frente de ella, pero podría aceptar?.
Fue hace pocos años que Hermione también descubrió sus habilidades. Amaba las rosas, no lo negaba. Amaba pasar su tiempo en la granja de Alice, y trabajar cerca cada vez que tenia ocasión. Pero comprarla? Cultivar rosas para vivir? Era algo completamente diferente de cuando todavía estaba en Hogwarts. Pociones era en lo que sobresalió, amaba y lo eligió para su carrera profesional, pero nada relaciona con la Herbología.
"¿Pues darme algo de tiempo para pensarlo?" preguntó.
"Por supuesto querida" replico Alice con una pequeña sonrisa. "Ahora que me has contado que estas trabajando de nuevo, te daré unos meses para pensarlo. No hay prisa."
Poco después, Hermione estaba en su habitación, y se quedo mirando fijamente las maletas con su equipaje sin desempacar. La última cosa que estaba en su mente eran las maletas, era lo que Alice le acababa de decir. Estaba en una encrucijada en su vida, haciendo una pausa completa. ¿Dónde iba a ir desde aquí?
N/A: Ahora ya sabéis lo que la rosa marchita significa para Hermione. Comentarios!
