Título: -

Claim: Francia-España

Prompt: Oficina

Extensión: 564

Antonio Fernández Carriedo había amanecido de buen humor. Eso no era algo como para sorprenderse. Se desperezó es su cama, enchufó su mp3 para cargarlo antes de ir al trabajo y se duchó. Desayunó unos churros con chocolatada caliente, acomodó un poco la cocina y el living, y fue rumbo a su habitación para buscar su ropa. Demoró un par de minutos en acomodarse la corbata, pero cuando terminó, tomó las llaves y se marchó, no sin antes darle un pequeño beso en la frente a un dormido Lovino. Porque…según él, los niños debían dormir hasta tarde.

Encerrado en su pequeño mundo de música de bailaores, flamenco y un poco de rock, no se percató de la escasez de gente en las calles. La oficina estaba a unas doce cuadras de su casa, por lo que no necesitaba tomar ningún taxi. Ir a pie era lo mejor. Además, hacía bien a la salud.

Al llegar, marcó su tarjeta y entró sonriente, buscando en las puertas alguna que tuviera el cartel 122, que era el número de su bufete. Siempre olvidaba donde se encontraba, así que no le quedaba otra que buscarla por el número.

Le sorprendió la casi ausencia de personal, al parecer, había llegado MUY temprano. Prendió su ordenador, y para matar e tiempo se puso a navegar por Internet, hasta que su compañero de despacho Francis llegara con las órdenes del día. Dicho compañero llegó una hora después, vestido informalmente y con una risotada a punto de escapar de sus labios.

-Mierda Francis, no te estarás riendo de mí…supongo. ¿Y qué haces sin camisa y corbata?

-Mon amour… aujourd'hui…

El francés no pudo contener más la risa y estallo en carcajadas delante del sorprendido Antonio, a medida que lo abrazaba por detrás y decoraba su cuello con un lindo beso.

-Hoy es feriado. Ayer nos mandaron un correo a todos, ¿no lo viste? – le informó cuando pudo detenerse.

España parpadeó sonriente.

-No… ¿E-En serio? ¡Owaaaaaaaaaaaaaa! ¡Eso significa que no tengo por qué estar acá…tengo el día libre!

Francis comenzó desprendiéndole la corbata suavemente. Por el espejo, España vio como las chicas de limpieza contaban unos billetes y se iban retirando del lugar, dejándolos completamente solos, al menos, en ese piso.

-¿Las sobornaste para que no trabajen? Eres un buen tipo Francia.

Las manos del francés terminaron de abrir toda la camisa del moreno, largando un suspiro al notar la suave piel tostada salir a la luz.

-Soy bueno para otras cosas también, España.

-Sí. Como por ejemplo no decirle a tu amigo que hoy no era necesario venir.

Francis tomó la corbata del español, y disimuladamente, como sólo él sabía hacer, le ató las muñecas a la silla giratoria. Antonio solo largó una risa, tratando de adivinar las intenciones del francés, sin éxito.

-¿Planeas hacer algo hoy? Ya que estamos libres…podríamos comer algo ¿no crees?

El rubio terminó quitando el lapicero y todo lo que ocupaba el escritorio del menor, alzando al español que reía sin parar y depositándolo con cuidado en el mueble.

-Una última cosa Antonio… ¿vas a gritar mucho? Porque traje mi corbata…por las dudas.

España entendió el mensaje demasiado tarde. Abrió los ojos sorprendido un instante, para luego entornarlos cariñosamente. Estiró la mano, tratando de alcanzar su teléfono móvil.

-Al menos…me dejas avisarle a Lovi? – murmuró vencido, sin quitar esa sonrisa encantadora de su boca.

-Por supuesto, amor.