Título: -
Claim: Holanda-Canadá
Prompt: ¡No soy una chica!
Extensión: 593
La fiesta estaba llegando a su mejor momento. Era ya más de la medianoche, y la mayoría de los concurrentes estaban lo demasiadamente borrachos como para percatarse de que el agasajo francés se estaba convirtiendo en algo parecido a una parranda.
Holanda era uno de los pocos que se había abstenido de beber mucho. Había aceptado un par de copas de vino francés, un poco de cerveza y unos tragos de ron inglés. Sentado en un costado, se debatía entre beber aquel tentador vaso de vodka con fresas o ir a bailar junto con el resto. Bueno…bailar…eso no era bailar.
Sus ojos iban y venían por todo el salón, tratando de encontrar un grupo al cual unirse. O al menos, alguien que estuviera lo suficientemente consciente como para mantener una conversación coherente.
Su mirada detectó en un rincón a una chica. Sonrió con malicia al ver que estaba sola, seguramente, era una de las pocas que aún quedaba disponible para bailar, o, mejor dicho, para pasar un buen rato. Sin darse cuenta, tomó de un solo golpe el vaso de vodka y se dirigió hacia el otro extremo del aposento, donde la linda muchacha observaba todo con una sonrisa y un vasito de jugo de ananá en la mano.
De repente, vio un par de manos arrastrándola hacia el suelo. Holanda abrió los ojos, sorprendido, y aceleró el paso, en plan de salvarla de esos tres borrachos que intentaban desvestirla.
-¡Join us Mattie!
-Come on! You'll come to like it!
- … s'il vous plaît!
Matthew vio horrorizado como el francés le arrancaba un jirón de su playera. Asustado, trató de escapar por la derecha, pero se encontró con el inglés en paños menores intentando bajarle los pantalones. Giró hacia la izquierda pero se topó con su hermano, riendo a las carcajadas y tironeándole la ya deshecha remera.
Alguien lo aferró y lo levantó con cuidado, arrastrándolo lejos de los otros que ni se habían dado cuenta de la desaparición de la víctima y continuaban tratando de desvestir esta vez a Feliciano.
Una vez estuvieron lejos, Canadá suspiró, volviéndose para darle las gracias a su salvador. Pero lo único que pudo llegar a ver fue un despeinado cabello rubio, ya que unos labios se apoderaron de su boca y sus brazos fueron paralizados en el acto por el abrazo del desconocido.
Matthew se separó de golpe, aterrado. Solo en ese momento pudo identificar la identidad del sujeto.
-¡Ho-Holanda! ¿Estás loco…?
-Eres preciosa…Canadá
El sonrojo del muchacho no alcanzaba límites. ¿Tan ignorado por los demás era que ni siquiera sabían que era un chico?
-¿Pre…preciosa…? O-oye…s-soy Matthew, no soy una chica, soy un…
De nuevo, los labios de holandés lo callaron. El sabor a fresas y a alcohol que percibió era demasiado tentador. Él no había tomado nada en toda la noche, sin embargo, parecía que alguien había echado algo en su jugo de ananá, porque se estaba comenzando a sentir mareado. Lo adivinó al instante.
Tequila. Conocía ese sabor al haberlo probado antes por accidente. El jugo estaba tan pero tan dulce que seguramente ni se había percatado de saborcillo amargo del alcohol diluido en su copa.
Estaba mal…pero al otro día seguramente lo olvidaría. Además…eso era mejor que pasarla solo en un rincón observando lo que los demás hacían. Al parecer, el rubio con peinado extraño ya se había percatado de que a esa chica le faltaban "un par de cosas", sin embargo, parecía no importarle.
Después de todo, en esa fiesta y en semejante situación, ¿a quién le importaba ese detalle?
