Título: ¿Matrimonio?
Claim: Reino Unido - España
Prompt: Conflictos
Extensión: 600
Aclaración: para este prompt he tenido muchas versiones, y la más crack es esta que elegí, sigo sin saber por qué lo hice. Las narraciones en 1ra persona me pueden, lo siento. Con respecto al prompt, decidí tomarlo del modo "conflictos de pareja" XD
De nuevo, maldita sea, estamos en la cama.
Hace dos semanas que estamos saliendo. Saliendo…bueno, no se cómo definir esto con exactitud. Dos semanas recién y ya es la décima vez que me acuesto con él. Las cosas están avanzando muy rápido para mi gusto, sin embargo jamás me he sentido tan a gusto con él, quien lo diría ¿no?
Afuera llueve, siempre odié el maldito clima londinense, pero puedo asegurarles ahora que me estoy obsesionando con este tiempo. El estar entre los brazos de esta "copia barata de pirata" hace que busque calor entre su cuerpo, apretándome a él con fuerza, a la vez que gruño suavemente como un gatito, haciendo que me arrope aun más contra su pecho.
Son estos patéticos momentos lo que me hacen sentir tan vivo cómo nunca antes me he sentido. Aunque claro, estos pensamientos me los reservo para mí, por nada de mundo se los diría al estúpido que ahora esta besándome el cuello con esa boca que tanto adoro. Y mierda, mi cuerpo responde.
Intento estirarme, las caricias se suceden una a otra, y por mil demonios, mi cerebro solo piensa en una sola cosa, casualmente, la misma que me exige mi cuerpo ahora. Parece que la prioridad ahora es volver a tener sexo con este idiota, odio querer hacerlo de nuevo, por tercera vez. Mi trasero duele, carajo. Y mientras dejo que el lindo y rubiecito cabrón se coloque encima mío, es decir, del pobre y derrotado Antonio Fernández Carriedo, me digo para mis adentros "jó-de-te"
Por enamorarme de un bastardo así.
Y mientras mis endemoniadas piernas se abren desvergonzadamente para darle más espacio a ese ser llamado Inglaterra, siento que mi espalda toca el borde de la cama, situación que hace que me aferre con fuerza a la suya para evitar caer al suelo y terminar de partirla en dos pedazos. Como si no fuera suficiente ya con lo de hoy…
No resulta, resbalo y caigo al piso, si yo fuera Arthur me reiría a carcajadas, pero sin embargo él me tiende una mano y me ayuda a subir. Ambiente roto, no queda otra que iniciar una conversación. Y ahora que lo pienso, en estas dos semanas lo que menos hicimos fue conversar, no quiero hablar del resto. Decido comenzar yo.
-Arthur-idiota, ¿no crees que deberías comprar una cama más grande?
El bastardo sonríe y me responde que todas las camas vienen del mismo tamaño, eso ya lo se, imbécil. Sugiero una de esas de dos plazas, de las que suelen usar las parejas (de hecho, lo somos…creo), pero mi satánica lengua que tanto odio se manda un lindo traspié.
-Eso ya lo sé, me refería a una de esas matrimoniales…tú sabes.
Y antes de que pueda corregir mi error, un puñetazo amenaza destruir mi rostro, de no ser porque lo esquivo a tiempo. Y aquí lo tengo, maldiciéndome con esa boca tan sucia que tiene, por haberle propuesto matrimonio indirectamente. Fue un exabrupto fatal, nada más, es este idiota que se pone como loco diciendo blasfemia tras blasfemia que estoy llevando las cosas muy lejos y que si acaso él está tan chiflado como para casarse con un estúpido como yo.
No me ofendo, ni tampoco le creo, es así, siempre lo fue.
La idea tampoco me molesta, solo que quisiera que no tuviésemos tantos problemas seguidos en nuestra…relación…sí, eso es, una jodida relación. Esto es…complicado, me pregunto quien carajo me manda a meterme de pareja con Arthur Kirkland, el insoportable.
De mientras, disfruto de su abrazo reconciliador. Ya habrá otro día para mandarlo al demonio por sus desplantes.
