Título: ¡Fight!
Claim: España - Inglaterra
Prompt: Borrachera
Extensión: 600
En una de las calles menos iluminadas de alguna ciudad hispana, sobresalía el cartel de "La Tasca". Y no hacía falta imaginar mucho para saber que clase de lugar era, el nombre lo decía todo.
La música salía estruendosa desde aquel sitio. Sonaban canciones parranderas, de vez en cuando interrumpidas por el sonido de un cristal roto o el griterío de alguna mujer metida por accidente en medio de una contienda. Como por arte de magia, el alboroto no duraba más de unos diez minutos, luego todo se calmaba...es decir, se volvía a la música desenfrenada y al ruido de botellas y copas vacías y vueltas a llenar.
Al costado de la barra, un grupo de amigos charlaba amistosamente, tratando de hacerse entender en medio de tanto bullicio de gente. Entre ellos, un joven moreno parecía el más animado, de vez en cuando se separaba de su grupo para ir a formar parte de los que bailaban descompasadamente en medio del recinto. En la barra, conversaban animadamente un francés y un prusiano, mientras que un rubio inglés miraba la escena con expresión aburrida mientras vaciaba su tercera botella de vino en su jarro.
-Oi, Inglaterra, ¿por qué la cara de mala leche? No cambias ¿ah?
-Métete en tus asuntos Spain.
Francia suspiró e hizo un ademán con la mano para que Gilbert interviniese entre los otros dos países restantes que ya estaban asesinándose con la mirada.
-Oye Arthur, viniste a divertirte, no a lidiar con Antonio. Ea...si no te gusta el vino, pídete una cerveza – dijo sonriendo el germano mientras le revolvía el pelo amistosamente tratando de convencerlo.
-Thanks, Gilbert.
-Oye... ¿de que jodido lado estas tu, eh? – España se acercó a Prusia, tomándolo del brazo y encarándolo. Francis depositó una mano en el hombro del latino, tratando de calmarlo.
-Basta Antonio, Gilbert solo quiere hacer las paces. Estás borracho, ven y siéntate un rato.
-Al carajo las paces. Inglés de mierda, si me haces el favor de irte, te estaré eternamente agradecido.
Arthur tampoco estaba muy lúcido, podía decirse que había tomado más que el resto del grupo.
-Español de mierda, jódeme una vez más y te hago comer las palabras.
-Chicos ya basta, nos van a echar...
-Es que su cara insulsa me indigesta.
-Tú lo pediste.
Arthur se levanto y lo tomó del cuello, mirándolo seriamente antes de arrojarlo contra una de las mesas, bajo la divertida mirada de todos los presentes. España cayó al suelo soltando una blasfemia, incorporándose al instante y buscando con la vista al inglés, el cual lo aguardaba a la defensiva. Sin medir las consecuencias lo empujó contra la puerta trasera del bar, la cual se abrió y terminaron rodando bañados en un charco de barro y basura, sin dejar por ello de golpearse y patearse. La gente había formado en torno de ellos una ronda y los incitaban a continuar, entre risas y gritos a favor o en contra de cualquiera de los dos.
El calor de la pelea, el alcohol que los mareaba y los constantes golpes hacían que ambos intentaran buscar una forma de detenerse sin recurrir a la rendición. Antonio esquivo un puñetazo directo a su cara y en un rápido movimiento tomó al rubio del mentón, acercándolo contra su cara.
-Hey, bastardo, esto me está cansando. ¿Que dices si nos desquitamos de otra forma?
Arthur se detuvo jadeando, si dejar de mirar los labios del moreno que casi rozaban los suyos, sintiendo como los dedos tostados del mayor se clavaban con fuerza en la piel de su rostro.
-Sabía que eras un depravado.
-Niégame que tú no.
