Pelea por Naruto
Desde que Sasuke me había besado enfrente de toda la escuela, él y yo habíamos sido la pareja a la cual mas atención prestaban, era como si estuviéramos bajo una gran lente donde todos tenían ganas de ver. A veces de repente se nos acercaban un grupito de niñas obsesionadas con que Sasuke y yo tuviéramos algo, se veían tan felices, varios hombres me miraban feo como si sintieran asco de mí, pero no me tocaban ya que le tenían miedo a Sasuke, mientras que otros me coqueteaban y Sasuke se dio cuenta de esto; era tan celoso. Estábamos él y yo tirados en el suelo, él recargado en mis piernas, disfrutando de nuestro receso.
- ¿Que tenía que estarte viendo ese Chouji?, maldito gordo, de seguro tuvo fantasías contigo- Renegaba Sasuke muy enojado.
- Sasuke, no seas celoso; Chouji no me interesa, pero tal vez ni me miraba a mi.- Le decía para tranquilizarlo.
- Pero yo tuve la culpa, ¿Por qué te tuve que besar?, ahora todos los malditos gays de closet andan detrás de ti.- En ese momento Chouji se acercaba hacia nosotros.
- Gomen ne Naruto-kun pero quería dejarte esto- Me habló Chouji y me dio un gran plato de ramen, era como si a Sasuke le hubieran picado un botón de enojo, se levantó y agarró a Chouji de la camisa, todo el ramen se cayó al suelo.
- ¿Qué te traes con Naruto? Eh, ¡Te excita, se te antoja echártelo!- Le gritó.
- Sasuke, suéltalo- Le dije, lo estaba lastimando.
- ¿Qué Naruto?, no me digas que te gusta este gordo, si tanto te gusta ¿Por qué no se casan y tienen hijos?- Decía Sasuke.
- Ya suéltalo- Le dije y logré que lo soltara.
- Si, vete a revolcar con el gordo como la puta que eres- Dijo Sasuke, su comentario había sido lo peor que me había dicho, mis ojos se pusieron vidriosos, lo odiaba, ¿Por qué decía esos comentarios si sabía que yo lo amaba?
- No… Naruto… Gomenasai- Suplicó Sasuke ya que se dio cuenta de su error.
- No Sasuke, tus celos son muy grandes, lo que has dicho…- No terminé la frase, me fui de ahí, no quería verlo más.
Ese teme, ¿Por qué?, ¿Por qué se ponía así? No lo comprendo, yo nunca me he puesto celoso porque se le acercaran todas las chicas, no se por qué unas creen que es bisexual, aunque yo tampoco sé si el sea gay completo, pero bueno ese no es el caso. El caso aquí es que no debió ponerse así, si no controlar sus celos y tener la confianza de que yo no me iría con alguien más.
"..."
El día siguiente ninguna de las demás muchachas desperdició tiempo y se le acercaron a Sasuke como vil perras, y la que más resaltó tenía que ser no más que otra, Sakura Haruno, pero era extraña ya que Sasuke la había humillado enfrente de toda la escuela, ¿Por qué ella seguía insistiendo?, algo extraño pasaba aquí.
La verdad no tenía mucho tiempo para preocuparme de eso ya que el cumpleaños de Gaara se acercaba. A Sai se le ocurrió hacerle una fiesta sorpresa, ya había hablado antes con su madre para hacerle la fiesta en su casa. Ahora que lo pienso Gaara y Sai siempre se han llevado mucho, aunque seamos los cuatro: Gaara, Sai, Lee y yo, siempre yo me he apegado más a Lee, mientras que Gaara y Sai por su lado, pero es raro que esto suceda ya que casi siempre salimos juntos los cuatro.
Sasuke siempre que me lo encontraba estaba rodeado de una gran bola de mujeres a su alrededor pero solo me veía, venía hacia mí a pedirme disculpas, pero, ¿Cómo perdonarlo con lo que me dijo?, ¿Cómo sabes si sus celosos no volverán a tomar control de él? Pero estar lejos de él me mataba, verlo con otras también me daba celos, que se cansara de pedirme disculpas y se fuera con una de ellas. Viene hacia mí, ¿Qué haré?
- Naruto, por favor quiero hablar contigo- Me dijo.
- No Sasuke, hoy no, ni aquí.-
- Entonces, ¿Cuándo?-
- Otro día-
- Dime que día, me quema el estar sin ti Naruto-
- En la fiesta de Gaara, en su casa. Ahí hablaremos.-
- Ésta bien-
No se si perdonar a Sasuke o no pero tal vez el hablar con el me aclare mas mi decisión.
".."
El día de la fiesta había llegado, estaba lloviendo como nunca, gracias a Dios la fiesta sería dentro de la casa, ya que la casa de Gaara era enorme, te podías perder durante una semana. ¿Pero cómo llegar hasta allá?, ¡KAMI! Mi okasan se había llevado un paraguas y mis abuelos el otro que teníamos. Mi ropa se iba a mojar toda, no es que fuera superficial, pero cómo llegar a una fiesta todo mojado.
Ring Ring
El timbre, ¿Quién será? ¿Quién vendría en medio de ésta lluvia a mi casa?, de seguro es Lee que olvidó la dirección de Gaara. Es… es… Sasuke.
- Sasuke, ¿Qué haces aquí?-
- Presentí que me necesitarías, ¿Ocupas un paraguas?- Me preguntó, no pude resistir reírme, cerré la puerta y corrí hacia él, no podía seguir enojado con Sasuke, puse mis manos sobre su cara y lo empecé a besar, mis labios extrañaban los suyos, hacia frío, pero el estar cerca de él me calentaba, puso sus brazos en mi cintura y me apegó a él, oía el caer de la lluvia pero ya no me importaba si me mojaba, estaba con Sasuke.
Caminamos rápido hacia la fiesta, faltaba poco para que Sai llegara con Gaara a su casa y recibiera la sorpresa. Llegamos justo cinco minutos antes de que ellos llegaran, Gaara no podía creer que le hubieran hecho una fiesta sorpresa, le cantamos feliz cumpleaños, le dio su mordida al pastel y empezó la fiesta. Pusieron una muy buena música y todos empezamos a bailar, yo claro con Sasuke, algunos dirían que demasiado cerca, pero no les crean, es sólo envidia.
La fiesta resultó todo un éxito, era divertida, extravagante y espontánea. Lee se tomó unas cuatro grandes botellas de sake, la verdad si estaba muy embriagado. Yo no tomo, no me gusta y Sasuke bebió poco, el tiempo pasaba lento, tan lento; ¡Gracias a Dios!, hacia mucho que no me divertía así, con mis amigos y mi novio. Sakura no me extrañó se puso a bailar en un tubo que había, parecía toda una profesional. Temari cantó en el karaoke junto con el otro hermano de Gaara, Kankuro.
A Lee se lo tuvieron que llevar a las dos por que se caía de lo emborrachado que estaba, a las cuatro Sasuke ya estaba muy cansado, entonces buscamos a Gaara para despedirnos. Pero no lo hallábamos por ningún lado, hasta que nos dijeron que estaba en una habitación con Sai platicando. Fuimos con ellos, cuando abrimos la puerta, la sorpresa más grande no fue para Gaara si no para mí.
- Lo podemos explicar- Dijo Sai asustado.
- No te preocupes- Le contesté.
- Nosotros también compartimos un nombre- Habló Sasuke.
Y al entrar a la habitación Sai y Gaara estaban abrazados y en sus brazos pegados al hombro había una marca Sadless (Sin tristeza), ellos se quedaron asombrados y le mostramos nuestras marcas en el cuello.
- Entonces ustedes son Beloved- Corroboró Gaara.
- Qué extraña coincidencia, dos de mis mejores amigos también comparten nombres- Les dije muy emocionado.
- ¡YA LO SÉ!- Exclamó Sai que estaba igual de emocionado que yo.- Yo soy el sacrificio.-
-¡YO TAMBIÉN!- Grité y nos abrazamos y empezamos a brincar, parecíamos dos amigos gays. Sasuke y Gaara se nos quedaron viendo incrédulos, les parecía algo imposible que estuviéramos tan emocionados.
- Bueno, es hora de irnos- Habló de repente Sasuke.
Nos despedimos de Gaara y Sai y nos fuimos, cuando llegamos a mi casa serían alrededor de las cinco de la mañana, ya era muy tarde para que Sasuke se fuera a su casa, así que le dije que llamara a su casa y avisara que se iba a dormir en la mía. Y así lo hizo.
Entramos a mi cuarto, nos quedamos viendo un momento, un silencio se formó, nuestras miradas se comunicaban, yo sabía lo que Sasuke quería hacerme pero ¿Estaba preparado yo para eso? Se me acercó, me intimidaba. Me agarró de la cintura y me empezó a besar, íbamos caminando por mi cuarto juntos, caímos en la cama. Me empezó a besar el cuello y decía mi nombre al oído, me ponía la piel chinita, de vez en cuando me mordía mi oreja. Yo le quité la camisa, nunca había visto su pecho sin camisa y lo que vi me asombró, Sasuke estaba marcado, se le notaban sus cuadritos, pero sin llegar a excesos, sus brazos eran musculosos, sus manos gruesas, el claro era más alto que yo, me tenía totalmente a su merced. Me quitó la playera, la temperatura en mi cuarto iba subiendo, yo reprimía mis gemidos para que no nos oyeran nuestros padres.
Me besaba en la boca mientras me quitaba el pantalón, me quedé en bóxers. Sasuke se quitó todo, lo veo y no puedo creerlo, era un ángel desnudo bañado en sudor, éste se le perlaba en la frente dando un tono más sexy, es bello más que el firmamento, más que una puesta de sol, más bello que todo, de ahí, entenderán dónde, era grueso y largo, ¿De verdad me iba a caber todo eso? Se me acercó y lentamente me quitó el bóxer. Comenzó besando mis pezones y fue bajando lentamente, llegó a mi zona erótica y se lo metió a la boca, tendría que gritar del placer, pero me muerdo la lengua. De ahí bajó a la otra parte, otra parte más privada, más erótica, que tal vez me dolería mucho, con su lengua me lamía en el orificio, una onda de placer recorrió todo mi cuerpo, pero lo tuve que detener.
- Lo siento Sasuke, pero no puedo, aún no…aun no me siento preparado.-
- No te preocupes Naruto, yo te esperaré, pero me dejas con la hoguera prendida- Yo me reí.
- Pues tendrá que esperar dile, porque el horno aún no está listo para hacer bollos.-
- Dice mi tercera pierna que si quiere le ayuda.-
- Sasuke, eres todo un hentai- Dije riéndome.
- Pero así te gusto, ¿No?-
- Sabes que sí.-
Nos pusimos los bóxers y dormimos, Sasuke me abrazó, yo me puse con mi cara en el pecho de él.
Desperté con los rayos del sol en mi cara, aún estaba abrazado a un lado de Sasuke, se veía tan tranquilo durmiendo, como un bebé grande, su piel clara era tan suave, sus grandes brazos me daban una protección que nunca había sentido…pero un pensamiento entro a mi cabeza recordándome que día era… era sábado, ¿Eso que significaba? Otro desayuno con mi rara familia, ¡No, no, no, no!, tenía que impedir eso. Desperté a Sasuke, se puede pasar días dormidos y a él ni le afecta, casi me da un golpe cuando despertó. Le dije a mi madre que Sasuke tenía que llegar a su casa urgente, que desayunaríamos en algún lugar de comida rápida. Estuvimos caminando hasta llegar a una de las calles principales de la cuidad.
- ¿Por qué no quisiste que desayunáramos en tu casa?- Me preguntó Sasuke.
- Es mejor créeme, no quiero imaginar que debe estar pasando ahorita mismo- Le contesté.
- Ésta bien te creeré, pero quiero un beso a cambio.-
- Haré el "sacrificio" para que me creas- Sasuke se me quedó viendo con esa mirada que me hacia temblar las piernas, se pasó su lengua por los labios, agarró mi cara con sus manos y me besó.
- Suelta a Beloved- Oímos decir a una voz, eso interrumpió nuestro beso, era un muchacho un poco más alto que yo, con una playera amarilla, ésta tenia un signo raro (el signo de la aldea de la hoja) y unos pantalones de un color verde pálido, de pelo castaño, pero lo que más llamó la atención era que en su cuello tenía Beloved, como Sasuke y yo.
- ¿Quién eres tu?- Preguntó Sasuke un poco enojado.
- Yo soy Konohamaru, el luchador de Naruto.-
Esta respuesta nos dejó sin palabras, como podía ser que él dijera eso, Sasuke era mi luchador.
- ¿Qué broma es ésta?- Pregunté.
- No es ninguna broma. Ese que te está abrazando y besando no es tu luchador. Yo lo soy.-
- ¿Qué juego te traes, eh?- Decía Sasuke, se acercó al muchacho y lo empujó- Naruto es mi sacrificio, no se que seas tú o quien seas pero es mejor que te vayas, si no te aseguro que estarás muerto.-
- Si quieres peleamos por Naruto- Retó Konohamaru a Sasuke.
- Ten eso por seguro, te voy a destruir- Le contestó Sasuke.
- Pero no aquí- Les dije- Vamos a otro lugar.-
Llegamos a un prado muy solitario y muy calmado. Esto era confuso, ¿Pero cómo otro luchador podría tener el nombre en el cuello?, ¿De verdad Sasuke no era mi luchador? Y si no lo era, ¿Podría ser feliz con el otro luchador? Tengo miedo, miedo por quién será mi verdadero luchador.
- Expandiendo Sistema- Dijo Sasuke.
Todo se volvió oscuro, yo claro no formaría parte de la pelea, nada más podría ver, todos los daños que ellos se causarían tendrían que sufrirlos ellos.
- ¡Restricción!- Gritó Sasuke, unas cadenas aprisionaron a Konohamaru.
- Como mantequilla, saldré de estas cadenas, ya que de queso derretido son- Recitó Konohamaru, las cadenas se volvieron amarillas y se derretían como queso líquido.
- Que hechizo más estúpido- Dijo Sasuke.
- Pero sirvió para liberarme ¿No? Así que cállate, que venga una lluvia, una gran lluvia de chiles.- Hablo Konohamaru, del cielo empezaron a caer chiles y chiles, de todos los colores, verdes, rojos, blancos…
¡Por dios que ataques son esos¡ En una pelea con rivales como los que hemos tenido no servirían de nada, ojalá Sasuke sea mi verdadero luchador, por Dios, ¡Qué digo!, ¡Sasuke es mi luchador!
- Tu lluvia es estúpida, recibe una verdadera tormenta, un monzón - Recitó Sasuke, un gran viento empezó a llevarse los chiles, el viento era tan fuerte que casi me lleva con él, Sasuke sacó una gran shuriken de cuatro navajas y la lanzó hacia el otro Beloved, éste se veía asustado.
- Que crezca el trigo, que sirva de defensa - Delante del muchacho unas grandes mazorcas de trigo aparecieron delante de él, cortando la shuriken el trigo y bajando su velocidad poco a poco, hasta que desapareció entre tanto trigo.
- ¡Pelea bien y no seas cobarde!- Exclamó Sasuke.
- Sabes Sasuke, mi próximo hechizo te destruirá, prepárate para tu destrucción, ahora las cosas se ponen serias. Pierde la indiscreción, sentirás el efecto del alcohol, serás curioso, que crezcan flores, flores de mujeres- Del suelo unas grandes flores crecían, cuando abrían su capullo salía una mujer sin nada de ropa- Besa a una mujer, te gustará, prueba su lipstick de fresa, ojalá Naruto no se enoje; perderás su confianza, ¡Pero qué importa!, besaras a una mujer - El mismo Konohamaru se había transformado en una mujer y todas se dirigían a Sasuke a seducirlo.
- ¿Tratas de seducirme? - Preguntó Sasuke.
- Tú déjate llevar- Decían varias mujeres al mismo tiempo.
- Que pérdida de tiempo, eres un estúpido, yo solo tengo ojos para Naruto, como cada flor crecen y marchitan, que eso pase ahorita mismo- Dijo Sasuke, todas las mujeres envejecieron a una gran velocidad, haciéndose viejas y después esqueletos y quedando en el suelo una flor marchita.- Ya me harté de ti y tus estupidos hechizos- Sasuke agarró a Konohamaru del cuello que volvió a su forma original, lo tiró al suelo - Restricción- Una cadenas ataron de nuevo a Konohamaru, ya iba a hablar cuando…- Tu voz se va, se deja de oír, en silencio te quedas- De la boca de Konohamaru no salía ningún sonido. Sasuke sacó un kunai y se la iba encajar en el cuello.
- ¡SASUKE!- Grité- ¡Basta ya!-
- Pero Naruto…-
- Pero nada Sasuke, mejor averigüemos quien es.-
- Aunque te resistas tu identidad saldrá a la luz, déjanos ver quien eres en realidad.- Recitó Sasuke, del cuello de Konohamaru se empezó a desvanecer Beloved y en su cachete se formaban otras palabras, Beless (Sin ser).
- ¿Beless?- Pregunté- ¿Eso qué significa?-
- El sin ser, no es nada- Contestó Sasuke- Debí imaginarme, como él es el sin ser no tiene nada, no existe, por lo tanto no tiene familia ni sacrificio. Por eso busca los sacrificios de otros para poder tener algo y ser alguien, esa es otra razón por la que se hace pasar por otros luchadores. La pelea termina aquí.
Todo volvió a la normalidad.
- Si soy Beless- Exclamó Konohamaru- No tengo a nadie, no soy nada, pero pensé que debía de haber alguien igual que yo en el mundo, pero no lo encontré, así que decidí quitarle a otros luchadores sus sacrificios, pero ni para eso soy bueno, soy un complemento estúpido.
- No te sientas así de mal Beless, en alguna parte del mundo esta ese otro Beless, sintiéndose igual de miserable que tú, solo búscalo bien, él te necesita y cuando lo halles tus ataques podrán mejorar.- Lo reconforté.
- ¿Tú lo crees?- Me preguntó Beless.
- Claro que lo creo.-
- Está bien, lo iré a buscar y lo siento mucho por la pérdida de tiempo.-
- No te preocupes- Decía Sasuke- Aunque tus hechizos eran estúpidos a veces te pueden sacar de un gran aprieto.-
- Jajaja, arigato por no matarme- Agradeció Beless- Es hora de irme- Su cuerpo se volvió como arena que se la llevaba el viento.
- Que nadie diga que no soy tu luchador de nuevo si no al próximo si lo mato. - Habló Sasuke
- Yo siempre supe que eras mi luchador- Le dije y lo besé, sus besos eran tan celestiales, cada parte de mi cuerpo sentía emoción al tocar sus labios.
- Bueno vámonos, necesito desayunar, como tengo hambre.-
- Vamos rápido, si no mi niño grande se va a morir de desnutrición- Me burlé.
- Naruto, no me vuelvas a decir niño grande.-
- Pero a mí me gusta, ¡Dattebayo!-
- No me importa.-
Y así nos fuimos caminando hasta la civilización, por el momento todo vuelve a la calma, veremos cuánto nos dura.
