Los personajes Twilight son propiedad de Stephanie Meyer. Yo sólo trató de ponerlos en otro escenario.
Isabella a los cuatro años.
La pequeña Bella observaba entre una y otra de las mujeres, no comprendía por qué tanta palabrería. Sólo escuchaba las voces de su madre y su abuela, y por lo que intuía, no era una conversación muy amable, la que llevaban entre ellas.
- Renée, piensa que la niña no esta acostumbrada, dejalá conmigo.- dijó de manera angustiada la abu Ginna.
- No madre, ella tiene a su padre y va a hacerse cargo de nosotras.-replicó la madre.
- Pero yo quiero a la niña, la quiero conmigo y ella también. ¿Verdad pequeña?- añadió compugida la abuelita.
La señora mayor vé a la niña de manera enternecedora, mientras que Renée le dá una mirada de advertencia a la pequeña.
- No la metas a ella en esto, ya esta decididó. Madre nos hemos casado -contesta Renée de manera tajante.
- ¿Casado? Eso no es casar, eso es vivir como animales, el ir con un juez sin ir con nuestro señor es pecado, ustedes estarán viviendo en pecado capital - masculla la abuela moviendo la cabeza reprobatoriamente.
¿Pecado capital? La pequeña se queda pensando en qué carambas era pecado capital.
Época actual
Bella POV
El calor y el olor humano al juntarse hacían un ambiente algo difícil de sobrellevar, añadiendo, el ir en un autobus sin el mínimo índicio de ventilación, serpenteando una carretera de terracería, que provocaba un ondulante movimiento de un lado a otro... era algo mareador.
En lo personal lo sobrellevaba, sabía que no tardaría en llegar al primer aeropuerto y partir hacía mi país. Pero no era nada que me tranquilizará, sino todo lo contrario, el saber que dejaba atrás a personas necesitadas, que habían depositado su poca confianza a "gente blanca", era motivante, pero también preocupante, el gobierno de ese país no contaba ó tal vez no quería contar con los medios para hacer frente a todos los requerimientos de las comunidades índigenas y ese no era el único caso en todos los países que visitabamos.
Comunidades todavía regidas por un tipo de señores feudales, en dónde el salario mínimo era de menos de un dolar por día, no se contaba con agua potable en algunos lugares, pero la natalidad era superior que en todo el país, de tal manera que tal vez no había que comer, pero si había que hacer hijos. Hijos que no tendrían que comer. Y para colmo, las mujeres no tenían ni voz ni voto, no era como que sufrieran todo tipo de vejaciones, sino que eran gentes arraigadas en sus tradiciones, muchas de ellas no hablaban más que diálecto, mucho menos sabían leer ó escribir español lo cuál dificultaba cualquier labor social que se desease llevar a cabo.
De ninguna manera era críticable, yo hacía mucho tiempo que sabía que tenía que vivir con lo que me tocaba y la vida de esos hombres y mujeres no había sido fácil, niños trabajando en el campo desde los ocho años, niñas embarazadas desde los trece años. ¡Dios! El mundo era cruel, pero el hecho de qué no cuentes con los suficientes medios informativos probablemente era una situación que no esta en tús manos, pero si te los ponen al alcancé para que los veas, los tomes, hagas uso de ellos...¿y los rechazas? ¿a dónde nos lleva eso?
Lo que me remitía al proyecto al que yo pertenecía, un proyecto en el cuál involucraba la salud reproductiva de la mujer, al cual me comprometí con tan sólo catorce años, derivado de mi constante deseo de ser útil en esta vida, no por sentir que hago mi labor del día, no. Era más profundo, quería llegar a mucha gente, hacer consciencia, de qué si estabas con vida, te considerarás afortunado, pero si la dabas, si eras mujer y formabas a un nuevo ser. Ese ser tenía el derecho a ser féliz, a ser querido, no un animalito que surgió de otras cosas. No. Y por ello debía ser planeado y si no lo fuese al menos debía ser deseado, muy deseado, siempre tratando de que se encontrará con un mejor porvenir que él que tuvieron sus progenitores.
Pero era dificíl, muy dificíl y exasperante encontrarte a cada paso con una páred, si una pared, ya sea que los maridos no nos permitian hablar por su machismo e ignorancia ó las mismas mujeres que evitaban contactar con nosotros debido a sus propios prejuicios y no se preocupaban por nada de eso.
Y la aterradora cifra de muertes iba en aumento por enfermedades veneréas ó por cáncer cervicoúterino, ambas, altamente preventivas. Dejando niños pequeños huerfanos, que debían trabajar desde temprana edad, que siendo ápenas unos adolescentes se casaban y formaban otras vidas, haciendo que ese círculo no se rompierá. Seguía y seguía, y mi labor no era romper sus tradiciones y costumbres, sino todo lo contrario, se podía vivir con todas ellas, siendo cuidadoso y responsable con su salud. Pero ellos no lo veían.
Siempre trataba de ponerme en el lugar de las personas, intentaba entenderlas, de buscar el por qué de su negación, había justificación, ellos habían vivido toda su vida de ese modo, y así lo aceptaban. Lo que a mí me parecía resignación a ellos les parecía destino. Era algo que me inquietaba mucho, por eso había gente como yó que se aferraba a ayudarlos a encontrar un mejor futuro, buscando alternativas y ofreciéndolas.
Así que me encontraba en medio de la selva, hermoso lugar con un aire limpio y un interminable número de pequeños insectos, provocados por el calor, pero aún así la vista que proporcionaba era de belleza absoluta, había que ser ciego para no palpar y saborearlo.
Volteé a ver a mi compañera de viaje, fruncí el seño, la gran señorita Lauren Mallory se encontraba dormida con la boca abierta, deseé que una mosca se le metierá. Era una de las personas que hacían de un viaje de beneficiencia toda una exhibición de "buena voluntad", en dónde invitaba a fotografos para que la vierán alternando con gente de "menor suerte" como ella les llamaba frente a los reporteros, que cuando se daban la vuelta, y según nadie se dierá cuenta, les hacía mala cara a las pobres gentes de "menor suerte" y no permitía que la tocarán y si eso sucedía, tenía una cantidad exhorbitante de líquido sanitizador de manos, ó usaba sus ya conocidos guantes de latex "rosas", ¡Por Dios! ¿Ácaso podría ser más ridícula?
Lo que me permitió recordar el por qué era mi compañera de viaje:
Mi madre presumiendo mi gusto por la filantropía a la esposa del socio de mi padre, la gran Martha Mallory, que inmediatamente le sugirió a mi comunicativa madre que yo la presentará a la asociación, ya que su hija era un "ejemplo de compasión". Esa vez casi le retiró el habla a mi madre, digo casi, por qué con el carácter que tiene es díficil que no se haga su voluntad; tuvé que presentar a Mallory como voluntaria... Y cargar con ella. Por lo tanto hacía ápenas un mes que había sucedido, y daba constantemente gracias al cielo por qué mi madre hubiese aguantado presumir lo "buena persona" que era su hija, sino, tal vez habría cargado con ella desde que inicié, hace dos años.
Sobra decir que somos totalmente incompatibles, nunca nos hemos llevado bien, desde las pocas ocasiones que coincidimos en clases de ballet, las cuáles no fuerón provechosas para mí, lo que hizó que dejaramos de frecuentarnos cuando me cambié a Danza Contémporanea, el único placer culpable del cual gozó en demasía. Además de qué tiene cierta fijación en mi edad, ella tiene dieciocho y yo dieciseis, lo que para ella significa que es más madura y conocedora del mundo que yo. A mí no me causa ningún problema, bueno si, pero no lo demuestro, aunque a veces fallé en el intento y cómo buena virgo, sea muy sensible, escondiendome para llorar.
Mejor le dí la vuelta a mis pensamientos, debía estar en casa la próxima semana, tenía algo importante que hacer. El recorrido por la Universidad, era primordial, casi me quitaba el sueño, además de qué moría por ver a Liam, me preocupaba sobremanera por él. Con ese pensamiento me relajé, traté de acomodarme en el incomodo asiento de autobus y dejar que el ondulante movimiento me arrullará pensando en qué ojalá no durmierá con la boca abierta como la chica "humanidad".
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No sé cuánto tiempo llevaba viendo mi imagén reflejada en el espejo. Y ésta no tenía mi total convencimiento, para mí, no era satisfactoria, lo que me hacía justificarlo con mi crecimiento.
Probablemente con diesciseis años, la madre naturaleza no había sido muy indulgente conmigo y no era lo suficientemente voluptuosa cómo para verme con más edad ó tal vez milagrosamente ¿podría aparentar la edad adecuada para estar en la Universidad?, ¿sería capaz de pasar desapercibida?
Rogaba al cielo que sí, no quería sufrir nuevamente con discriminaciones y cierta conmiseración.
No era cómo si pensará en deprimirme ó sumirme en mi caparazón, pero sentir rechazo y ese aire de prepotencia de algunas personas al saber que era más jovén que ellos y como maldición, poseía cierto conocimiento avanzado... era cansado.
Lo había vivido tantas veces ... no me acostumbraba.
Creó que para mí no era novedoso ser una "geek", "cerebrito" ó "cuatro ojos". No congeniaba con mucha gente, si hablaba en serio con ellos, era una aburrida y si pensaba al nivel de ellos¡era una niña!, a pesar de qué mi apariencia decía otra cosa, mentalmente me encontraba a años luz de la normalidad.
Mi madre decía que nací con un espirítu viejo, yo pensaba que era alguien centrado, con metas en la vida y valores bien fundados, valores que tuvé que crearme yo misma por qué nunca quisé irme sobre la mogigatez de mi madre ó el aparente ateísmo de mi padre.
- ¿Bella? ¿Dónde éstas?- la tierna voz de Liam me trajó a la realidad.
- Aquí - grité.
- ¿Dónde? - al parecer mi hermano menor todavía no ligaba qué a las seis de la mañana y al estar en el piso de arriba de una casa de cuatro recámaras, hubiera la posibilidad de qué me encontrará en una habitación que no fuera la mía.
- Liam, ya sabes en dónde.- dije suspirando.
Abrió la puerta despacio, asomando su cabecilla de color rojizo, el color de cabello de mi madre, dándome una sonrisa que le llegaba hasta sus brillantes ojos verdes y dónde orgullosamente le faltaba un diente, ahí olvidé todo el enfando que podría haberme provocado sus preguntas ilógicas.
-Hola, ¿Qué haces?
Si, ya se había tardado, estaba en la edad en dónde preguntaba lo obvio y tuvé que frenar mis impulsos de rodar los ojos, no quería hacerlo sentir mal, a él jamás podría dañarlo.
- Estoy preparandome para ir a clases... pero - él aún estaba de vacaciones, ya que yo al entrar a la universidad lo hacía con una semana de anticipación de los otros niveles escolares, así que surgió la duda en mi -¿tú que haces levantado a ésta hora?
- Quería desearte suerte en tú primer día de clases, papá dijó que era un momento muy importante - contestó de una manera seria que lo hizó verse adorable. El detalle de haberse levantado temprano para verme antes de irme casi me hace llorar de la emoción, él era mi mayor preocupación y yo al parecer ocupaba un lugar importante en su corta vida.
-No tenías por qué hacerlo - le replique en tono amable.
-Pero quería hacerlo - dijó con su boquita formando un puchero, no quería verlo triste, así que rápidamente le pregunté:
- ¿Vas a estar bien con la señora Sue?
La señora Sue Clearwater era la esposa de uno de los mejores amigos de papá, el cuál había muerto hacía casi dos años, en los cuáles el estilo de vida de la familia Clearwater tuvó que cambiar drásticamente, llevándola a prestar sus servicios como niñera y limpiadora de casas. Trabajo que hacía en la mía. A mí me hubiese gustado que se le apoyará de otra manera,con un puesto en la empresa de papá, bien podría haberlo hecho, pero "inexplicablemente" mi madre había sugerido que no calificaba para nada que no fuera el hogar, alegando que era lo mejor que podían hacer. Yo no estuvé de acuerdo, pero al parecer mi padre cayó en el influjó de Reneé y se hizó su voluntad.
- Si, es dificíl convencerla de qué me dé más galletas, pero al final lo hace - se encogió de hombros y continúo hablando - sólo debo prometerle comerme las verduras - dijó haciendo una cara de asco - y lavarme los dientes.
- Pero ya sabes, nada de - me cortó rodando los ojos, un gesto que lo había aprendido perfectamente de mí, casi... me sentía orgullosa de ser una buena hermana mayor.
- Si ya lo sé, nada de chocolate ni platano y tampoco nada frio - dijó todo eso enumerandolo con sus deditos regordetes que daban ganas de darle un mordisquito.
- Si sales te abrigas bien.
-No esta haciendo frio.
- Liam, estamos en un lugar dónde la mayoría del tiempo hay viento, así que no discutas.
- Ya lo sé... sólo quisiera... quisiera no tener que hacerlo - y bajó la vista apesumbrado, no me gustaba que se sintiera así, su condición no era su culpa.
- Lo entiendo... - fuí hacía el y lo abracé, me separé de él y lo ví a los ojos para decirle- pero tienes que cuidarte, falta poco para que ya no dependas de las vacunas y sea todo más fácil.
- Te voy a extrañar - me dijó con un tono de voz fingido muy bien aprendido a pesar de tener sólo seis años.
Solté una carcajada.
-¿Por qué te ríes? - murmuro con el seño fruncido y cruzandose de brazos se veía tiernisimo en esa postura a la defensiva.
- Por qué para mí es increíble que digas eso cuando sabes que estaré aquí temprano, me verás en cuánto salga de clases, además vas a aprovechar que no habrá nadie que te regañe en cada momento que tiene oportunidad.
- Pero tú me cuidas y por eso me regañas, yo sé que lo haces por qué me quieres - de verdad que éste niño me sorprendía, no me había dado cuenta en lo adulador que podría llegar a ser por lo cual lo dejé que continuará hablando - Además será un largo día - dijó esto alargando la a de la palabra "largo".
- Liam, dime ¿Qué quieres?
- ¿Podría jugar con tú DS*? - Y ahí solte otra carcajada, yo ya sabía que algo quería.
-¿Qué le paso a tu PSP*?
- Nada, sólo lo cambié por algo.
- ¿Qué a quién se lo cambiaste? y ¿cuándo lo hiciste?
-Ay Bella - y rodó los ojos, en qué momento ese chiquillo había aprendido a hacerlo, se supone que sólo lo hacen los adolescentes ¿no? , así que preferí poner atención a sus ademanes, ví cómo movía su pequeña mano hacía la cabeza negando y añadiendo - siempre tan distraida, lo hice ayer, con Seth.
Bufé.
Claro que sabía quién era Seth, el hijo menor de Sue, un niño amigable y considerado que jugaba con mi hermano mientras estaba de vacaciones y cuando las clases terminaban, el autóbus escolar paraba en casa, y a pesar de tener sólo doce años cuidaba de mi hermano y le proporcionaba una cálida amistad.
- Y como yo no ví,
-No sé - alegó poniéndose uno de sus dedito en el mentón como analizando las cosas -yo estaba en el patio trasero ayudandote a recoger las hojas y él estaba con nosotros ¿lo recuerdas? y ahí te hice una pregunta.
Efectivamente, él y yo estuvimos recogiendo las hojas que se caían de los árboles cómo recordatorio del acercamiento del Otoño, bueno corrigiendo, yo las recogí, mientras el estaba parloteando por ahí- Sólo me preguntaste si podías hacer lo que quisieras con tus cosas y yo te respondí que por eso eran tuyas - inquirí.
- Pues ya ésta, lo cambié por algo por que tú dijiste que era mio y podía hacer lo que quisiera con él - me contestó como si fuera lo obvio.
Se me hizó raro que Seth aceptará esa situación, era lo bastante consciente y sensato cómo para permitirse abusar de la confianza de un niño más pequeño, por lo cuál seguí cuestionando.
-¿Y el lo aceptó?
-No de inmediato, - respondió y me vió rodando los ojos, supongo que por que yo con la mirada lo insté a que continuará - tuvé que asegurarle que ya no jugaba con él, que nadie se iba a enojar y qué si quería podía devolvermelo cuando se lo pidierá.
El gesto me pareció muy considerado, Liam apreciaba a Seth, lo veía como un hermano mayor, y era lógico que yo no podría entrar en esa categoría por que era niña, traducido, no tenía las agallas para jugar con cosas viscosas, aprenderme todos y cada uno de los poderes de juegos de rol, la coordinación en deportes no era lo mío y no era precisamente la persona más alegre y juguetona del mundo. Así que Liam, estaba en buenas manos con Seth. Y no tenía que ser genio para darse cuenta que Seth no tenía las oportunidades con las que contaba mi hermano, y el bendito juguete electrónico no lo podía costear Sue. Me alegré por Seth, haciendo una nota mental de preocuparme más por él, bien podría yo hacer un esfuerzo en mi mesada y en los gastos de la casa para ver a Sam cómo un integrante de la familia más. Me emocioné. Podría hacerlo, siempre y cuando no se enterará Renée.
-¿Puedo saber que fué lo que te dió a cambio? -pregunté con curiosidad.
- Claro, me dió su pesera.
-¡¿Qué? No debemos tener animales, lo sabes - le dije con tono de reproche, su enfermedad no permitía disfrutar de compañía animal.
-Bella no son animales, son peces, así que no cuentan. - me contestó como si fuera una niña de dos años. Lo cual no era. Ahora resultaba que los niños pequeños sabía más que los grandes ¡Ja!
Probablemente no se les caía el pelo como a los perros ó los gatos, pero mi hermano tenía las suficientes alergías como para empeorar su situación, así que debía ser más sensata y cuidarlo, él era mi responsabilidad,-No lo sé, debo consultar con el médico.
-Yo ya sé lo que te va a decir, así que los conservo.- Por la manera en qué me estaba contestando, sabía que ya se estaba enfadando, pero para mi era más importante su salud que complacerlo.
- No es la última palabra - Le indique señalandolo con mi dedo indice, sintiendo que tal vez le daba más enfasis a mis palabras.
- Claro que la es. Yo necesito una mascota y ya tengo una pesera llena de ellas -Sus ojos se empezaron a nublar y su labio inferior a temblar. ¡Diablos! Esa era una situación que no me gustaba, me dolía hasta el fondo de mi alma que él llorará.
- Liam, debo saber la opinión del médico, y ahí sacamos una conclusión ¿vale?- El sólo asintió, abrazandome, me separe de él y fuí hacía mi mesita de noche para sacar el aparatito que él me había pedido. - Toma, aquí ésta.
-Prometo cuidartelo.
Ya ni me acordaba el por qué yo tenía un dispositivo de esos, ni jugaba y sólo tenía un cartucho que era de mi propiedad y era de Sudoku, los demás cartuchos eran del enano que estaba frenta a mí, así que no me haría falta en un futuro, por ello tome una decisión que al menos lo haría olvidarse de la incertidumbre de los peces.- No - el abrió los ojos por mi contestación -Es tuyo- agregé -Te lo regalo - y me regalo una sonrisa hermosa, de esas que llenan el corazón - Sólo te pido que platiques conmigo antes de querer cambiar cualquier cosa que tengas por algo ¿estamos de acuerdo?
- Oki doki y muchas gracias. Eres la mejor hermana... y también la más bonita -esbozó con su gran sonrisa con un hueco al frente.
Rodée los ojos, era un pequeño adulador tremendo - Soy tú única hermana y ya te dije que no tienes por que hacerme cumplidos, yo así estoy bien - él sólo asintió, ya que su atención la tenía el aparatito ese, suspiré y continué hablando - Bien ¿me acompañas a desayunar?
Titubeó y me miró un poco apenado -mmhm, no tengo hambre, mejor desde ahorita me despido - se acercó a mí y me agache para que me dierá un abrazo y un beso viscoso.- Que te vaya bien y me traes algo, Belly - y salió corriendo de mi habitación para irse a la suya.
Ya sabía yo, nadamás conseguía lo que quería y me abandonaba, pero así lo adoró.
Hice un repaso de la lista mental que tenía sobre las cosas que debía llevar a la universidad, metí mi móvil al bolso y me dí una última vista en el espejo, respire profundo y exhalé. ¡Tú puedes Swan! ¡Tú puedes! me dijé mentalmente y abandone mi cuarto.
Mi desayuno consistió en una barra de cereales y un yoghurt tenía estomago para algo más elaborado. Tenía que esperar a Sue, siempre llegaba al cuarto para las siete de la mañana, extremadamente puntual era esa mujer, y demasiado eficiente aunque algo callada, pero ¿quién era yo para estar juzgando a las personas calladas?
¡Por Dios! Yo era la reina de la "taciturnidad".
En cuánto Sue llegó, yo le dí los recados de mis padres, preguntándole por Seth y mordiéndome la lengua para no preguntarle por Leah, y salí de la casa hacía mi auto.
Mis últimos pensamientos antes de salir de la casa fueron hacía el cielo. Si había alguien allá arriba le pedí que protegierá a mi hermano y a mis padres, de lo demás debía encargarme yo.
Subir a ese auto no me quitó para nada los nervios sino que al parecer los aumento, no era un auto lujoso ó tal vez si, el idioma Car and Driver no era francamente lo mío, sólo sabía que era nuevo y con algún esfuerzo identificaba las marcas, pero debía olvidarme de los modelos por que era un completo fiasco.
El vehículo respondía perfectamente bien, pero desde que empecé a aumentar gradualmente la velocidad sentí la potencia del motor standar; nunca había sido una fanatica de la velocidad y no podía quejarme, fué un regalo y no lo escogí yo, aunque debía ser sincera conmigo misma, era mi primer auto y tenía menos de un año de experiencia conduciendo la SUV familiar que en éste momento pertenecía a Sue, mientras laborará en la casa, así que mi conocimiento era lo bastante límitado cómo para establecer un parámetro. Y cómo si mi agonía debiese aumentar, no quisé practicar antes, más bien no tuve tiempo de hacerlo. Grave error, cada que metía el embrague para cambiar la velocidad, hacía un ruido extraño, lo que me hacía suponer que no lo estaba haciendo bien, gemí... esperaba llegar lo más pronto posible y sin la caja de velocidades destrozada.
Definitivamente era una ventaja el vivir en la zona alta de Cambridge por qué llegue en aproximadamente veinte minutos, osea que eran las siete y diez de la mañana y yo estaba en el solitario estacionamiento, y ahí recordé algo, las clases comenzaban a las ocho ¡Genial! ¡También tenía el premio a la persona más distraida del Universo!
Así que tenía tiempo para relajarme, aprovechándolo para inspeccionar el "carrito" obsequiado, tenía asientos de piel, pero de piel roja con negro, no era unos asientos que se podrían pasar por alto, comodos si, pero algo chillones, también contaba con un montón de botones que no se me antojaba inspeccionar cada uno, cuando tal vez podría descomponerle algo y volver a depender de la voluntad de mis padres. No, mejor mi curiosidad la saciaría luego. Lo único que me llamó la atención es que podía conectar el ipod y escuchar buena música, esa si era una monería que valía la pena explotar, lo demás era lo de me importaba el ostentar, no era Renéé de pensar en otras cosas, ciertamente el tener en mi mente las actitudes de mis progenitores, no era algo que me tranquilizará.
Al menos, al fin estaba en Harvard, el esfuerzo valía la pena y aunque no estudiaría la carrera de mi preferencia, sino la que mi padre pensó que era la de mayor auge, traduciéndolo, una de las qué más dinero generaban, me autoimpuse a darle gusto y estudiar las materias de la Escuela de Ciencias de Harvard, ¿Por qué? Simple, en ella estaban todas las materias que debía tomar, para graduarme con una Ingeniería en Computación y Electrónica, lo único que me reconfortaba, era que al menos iba a tomar literatura inglesa como materia optativa. ¡Uff!, me quedaba un largo camino por recorrer, pero al menos ya estaba en el lugar correcto, aunque no fuera satisfactoria esa opción para mí, esperaba al menos, contar con la aprobación de papá, ya que como él dice: "El fracaso no es tolerable", y yo no quería defraudarlo.
El peso de que no llegase a complacer a mi padre dió paso a la incertidumbre y el temor a lo desconocido que estaba sobre mis hombros, faltaban poco tiempo para que llegará la hora de enfrentarme a ésta nueva etapa y esos clasicos nervios del primer día estaban destrozando todo mi autocontrol y mi confianza. Sentía algo alojarse en la boca del estomago y mis manos sudorosas me delataban.
Otra vez repasé como iba vestida, una falda en línea "A" color café que me llegaba abajo de la rodilla, no era muy elegante pero a mi me gustaba, combinada con mis botas largas de tipo de jinete del mismo color de la falda con un sueter color beige con cuello de tortuga que se pegaba demasiado al cuerpo, por ello llevaba arriba la chaqueta de piel del mismo color que mis botas, rematando con una bufanda y boina a juego con el sueter sobre mi cabello suelto. Me ví en el espejo retrovisor, no me gustaba maquillarme, así que sólo tomé el gloss con sabor fresa y lo pase por mis labios. Él que no me gustará embadurnar mi cara de productos químicos, no quería decir que no tuviera un trazo de vanidad.
Salí del auto, teniendo cuidado con mis pies, en situaciones tensas siempre complicaba todo con los movimientos de mis extremidades, como que ellos y mi mente no se llevaban bien con el estres.
Logré fijar mis pies en el piso sin caerme para cerrar la puerta del coche, cuando una voz femenina me habló a mis espaldas, ó eso supuse por que no había nadie más - Vaya, un Audi S4 - ella dijó de manera apreciativa, mientras se recargaba en un vehículo rojo que se encontraba al lado para continuar viendo hacía mi auto.
- ¿Si? - contesté como pregunta por que la verdad no sabía nada de nada del tema.
Pues la chica envió toda mi supuesta seguridad al carajo, la tipa era guapisima y poseía una confianza digna de admiración, mientras yo observaba como se desenvolvía con elegancia y firmeza hacía lo que me estaba diciendo.
- Serie S, la que cuenta con suspensiones calibradas - y continúo describiendo un montón de cosas sin sentido para mí - Puedes abrir el capo - no supe que botón apretar y ella se acerco a mi coche para hacerlo ella misma y en cuanto lo hizo corrió a ver hacía el interior del capo - oh si, motor 4.2 de 6 cilindros, capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5,6 segundos, supongo que también tiene tracción quattro.
- ¿Tracción quattro? - Definitivamente, en el tema autómotriz yo me moría de hambre.
- Si, tecnologia quattro logra una distribucion asimetrica del torque entre las ruedas delanteras y traseras. Esta distribucion asimetrica se realiza completamente en forma mecanica logrando una respuesta instantanea que se traduce en una excelente estabilidad en todo momento pero también puede tener diferencial deportivo que distribuye electrónicamente la potencia del motor de forma contínua y variable entre las ruedas traseras. Dependiendo del grado de giro, la aceleración y la velocidad; la unidad de control calcula el porcentaje ideal de distribución de la potencia a las ruedas traseras en cualquier situación - ¿En serio había dicho todo eso sin respirar?
Parpadée sorprendida, jamás pensé que una chica como ella estuviera hablando así de autos, ¿Qué no se supone que las Barbies de ese estilo hablan tonterias?, Así que fuí muy sincera con ella - La verdad no tengo idea de lo qué estas hablando, tengo una imagén de lo que me quieres decir por que conozco de energías mecánicas y electrónicas, pero créeme que la mayoría de cosas que dijiste fué en un idioma que desconozco.
Ella se rió, me observo de arriba hacía abajo para decirme - La escuela de artes ésta de aquél lado.
- No, voy a la de Ciencias. - le contesté algo molesta.
- Muy bien - me dijó de manera indiferente y bajó el capo - te veré por ahí, un gusto ver tú auto. Adios - se dió la vuelta y se marcho sin esperar una contestación. Y no supe cómo sentirme, ¿ofendida? ó sólo debía de parecerme normal, probablemente me toparía con ese tipo de rarezas todo el tiempo.
Así que inhale y exhale, verifiqué si traía las llaves del vehículo y las coloqué en mi bolso, hicé otra respiración profunda y me encamine a entrar a esa institución de conocimiento llamada Universidad.
Entré al edificio con mi horario en la mano, buscando el aula de Matématicas, se suponía que yo había verificado todos los salones que me tocaban una semana antes, para que no cometer la verguenza de perderme y también para evitar las famosas bromas que nos hacían las fraternidades a los nuevos.
Dí con ella e ingresé inmediatamente, si tenía que pasar por eso que fuera de una vez.
Afortunadamente, el salón estaba medio vacio ¡Tonta!, el pensamiento me dió risa, medio vacio era para mí y tal vez para otra persona sería medio lleno, era una cuestión de percepciones.
Ubiqué un lugar en medio del salón dónde acomodarme y me senté, cuando de pronto alguien se sentó al lado derecho de mi lugar diciéndome - ¿Sabías que tienes la sonrisa más tierna que he visto?
Giré la cabeza para verlo, movimiento que él aprovecho para darme su mano y presentarse mostrando unos perfectisimos dientes blancos - Black. Jacob Black - Un tipo algo fornido, de tez morena y hermosa sonrisa era mi primer conocido.
Me pareció graciosa la forma de su presentación y me sentí a gusto con su trato, así que me reí con él y decidí seguirle el juego - Swan. Bella Swan.
*DS - consola portable de videojuegos de Nintendo.
*PSP- consola portable de videojuegos de Sony.
Hola chics!
Lo corté, ya se había extendido un montón, pero es que era larguísisisimo, pero el siguiente capítulo estará igual de largo y tendrá más acción, lo estoy asegurando.
Por cierto, confirmó la edad de Bella son dieciseis, cumplirá diecisiete en unos días...habrá varias sorpresitas.
Cómo ven éste es una introducción a la historia, en la cuál Bella tiene algunos complejos y fallas emocionales, y eso será un detonante para que hayan situaciones que se le vayan de las manos, además de qué muchas de esas circunstancias van a depender de otros personajes, que en lo último que pensarán son en las buenas intenciones.
Sobra decirles que es tremendamente difícil para mí escribir en primera persona, ¿me creerán que no me ubico? jajaja.
La canción en la cual me he inspirado es Te amo de Rihanna.
Mi profundo agradecimiento por sus alertas, favoritos y reviews, son geniales.
cintiaelnemer, Edith Masen, Marderosy, Ally Masen, kxprii, Mayra17, beluchiss, Aiiram, karlita the Cullen, MysticalPassion, I am waiting for you, lady blue vampire, sumebe, sarydark, Antonella, Angie Cullen Hale, Ally Pattinson, Edith Masen, xXIzaXx, HitomiRut, Aiiram, SunMile Fifteen, Den Helder, Carmen Cullen 16, , ELEKTRONIKKA, Z-A-C-G, Inmans, Maggice, jovipattinson, , DanyPao, Beatriz Cullen, Cherie Versalles, Cvanessa, mely ippen shinde miru, darkmoonkari, dianitha vaMpire
Angie Cullen Hale: Si, efectivamente se deja llevar por el momento, pero todo tiene un contexto mucho más profundo que se verá a lo largo de la historia. Te envió un beso y un abrazo de oso.
Antonella: Muchas gracias por tú valiosa opinión, de verdad la valoró mucho, y de acuerdo con la mayoría de opiniones gana el título de "Te quiero no significa Te amo", gracias por tú apoyo y con respecto a "Pura e Inocente", esa historia sigue adelante, pero tardo en actualizar por que los capítulos son larguisimos, debo poner muchos detalles, espero que me comprendas. Te envió un beso y un abrazo de oso.
Muchas gracias por todo el apoyo hacía éste fic, y por tenerme paciencia. El mes de agosto fué muy desgastante para mí, tenía trabajo para regalar, y mis ojos no han ayudado mucho, pero ya estoy más tranquila y actualizando.
¡Felices fiestas patrias a todos los países que lo festejan en éste mes!
¡Vivan todos ellos!
Les envió un beso y un abrazo de oso.
Noelle xD
