Capitulo 1
Harry Potter despertó sobresaltado en su cama de Hogwart.
Cogiendo su varita de la mesita de noche hizo un rápido tempos, eran las doce de la noche de Halloween de 1994. Había funcionado. Tenia 14 años y acababa de ser elegido 4º campeón del Torneo de los Tres Magos. Dejándose caer de espaldas en la cama sonrío por primera vez en mucho tiempo. Tenia una segunda oportunidad y no la iba a desperdiciar, o no, porque ya no era el mismo chico crédulo y hambriento de afecto que habría hecho cualquier cosa con tal de gustar a los demás, no, ahora era el , el que decidirá que hacer, cuando y como, no Dumbledore.
Todavía sonriendo cerro los ojos, imaginándose las caras de los demás cuando por la mañana en vez de un avergonzado y asustado adolescente verán uno desafiante, confiado y arrogante campeón. Riendo suavemente se metió mas entre las muchas almohadas de su cama quedándose dormido.
Por la mañana se despertó todavía con la sonrisa en la cara, mirando a las otras camas vio que estaban vacías, al parecer ninguno de sus compañeros pensó en despertarlo aunque no se esperaba otra cosa. Levantándose de la cama se estiro como un gato sintiéndose mejor que nunca entro en el baño y se metió en la ducha. Después de un refrescante baño y bastante mas despierto se vistió haciendo muecas a la ropa heredada de Dudley algo que tenia que cambiar cuanto antes, bajo en la sala común de Gryffindor que estaba vacía, comprensible visto que era sábado y todavía la hora del desayuno.
De camino al gran comedor se encontró con unos pocos estudiantes que después de haberlos enviado al diablo con cara de pocos amigos se callaron y muy rápido. Ah… era bueno ser el malo, hacia las cosas mucho mas fáciles.
Su entrada en el comedor no paso desapercibida por nadie, todos los estudiantes se dieron la vuelta y empezaron a cuchichear. Sin hacer caso a nadie Harry se sentó en el medio de la mesa de Gryffindor y empezó a llenar su plato de comida, no se había dado cuenta de lo hambriento que
estaba hasta ese momento. Los alumnos de su alrededor estaban callados no sabiendo muy bien como reaccionar, pero como siempre Ron fue el primero en meter la pata.
- ¡No se como puede comer tan tranquilo después de lo que ha hecho! Prácticamente grito desde unos asientos mas abajo. Los de su alrededor parecían incómodos inclusive Hermione que abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar pensándoselo mejor.
Harry que levanto la mirada de su plato en cuanto escucho la voz de Ron, apenas logrando controlar las ganas de matar al pelirrojo, le miro duramente, con la misma mirada que utilizaba en el campo de batalla y que ahora a mas de un estudiante lo dejo petrificado.
- Te aconsejo que cierres la boca antes de que pierde la paciencia y te mande a la enfermería y esta es la ultima vez que te lo digo a ti y a los demás. Dijo con una voz fría y controlada asiendo ver a todos que era muy capaz de cumplir con su amenaza.
El pelirrojo trago en seco ante aquella mirada y miro para otro lado con la cara roja como un tomate.
Viendo que entendieron su mensaje Harry continuo feliz con su desayuno sin mas interrupciones.
Después del desayuno subió a la torre de Gryffindos para recoger la capa invisible y el mapa del merodeador, metiendo las dos cosas en los bolsillos volvió a salir bajando en las mazmorras. Sabia que para que su plan funcione necesitaba a Snape de su lado desde ahora así que un poco de soborno no haría mal a nadie. Entrando en un armario de escobas se puso la capa invisible y saco el mapa. Snape estaba en lo que parecían sus aposentos. Caminando sin ser visto hasta llegar frente el cuadro que guardaba la entrada del cuarto de Snape se saco la capa y se acerco al hombre que lo miraba incrédulo, al parecer lo había reconocido.
- ¿Podrías avisar al profesor Snape que Harry Potter quiere hablar con el?
El hombre que salto sobresaltado como saliendo de un trance lo miro con cara de pocos amigos y desapareció, supuestamente anunciándole. Después de unos minutos el cuadro se abrió bruscamente dejando ver a un Snape con cara de pocos amigos aunque se veía un poco sorprendido, al parecer no se creyó del todo lo que el hombre del cuadro le había dicho.
- ¿Qué haces aquí Potter? Pregunto mirando al chico con odio.
- Vine a ofrecerle un trato profesor Snape.
- ¿Un trato? Pregunto incrédulo.¿Y que trato podrías ofrecerme alguien como tu, si se puede saber? mirándole por encima de la nariz.
Sin dejarse provocar como Snape esperaba, respondió calmadamente.
- A cambio de que usted deje de provocarme cada vez que tiene oportunidad le puedo dar el cuerpo de un basilisco de mas de 10 metros, entero.
Harry podía ver que no le creía pero no pasaba nada, ya había pensado en eso.
-¿De donde sacas tu un basilisco, esas criaturas son muy raras?
- Si me acompaña se lo voy a mostrar ahora mismo.
Todavía sin creérselo y queriendo descubrir el farol de Harry, Snape acepto.
Sonriendo Harry empezó a caminar por los pasillos del castillo con un desconfiado Snape detrás suyo hasta llegar al lavabo de chicas del segundo piso.
- ¿Qué crees que estas haciendo, Potter?
- Confíe en mi profesor es por aquí. Respondió serenamente el moreno acercándose al lavamanos.
- Abrete, ordeno en parsel mirando por el rabillo del ojo la cara de sorpresa de Snape que empezaba a dar indicios de entendimiento al ver como el lavamanos se deslizaba dejando ver el agujero de la entrada de la Cámara de los Secretos.
Sin decir nada Harry se dejo caer por la tubería hasta caer encima de un montón de huesos. Segundos después fue seguido por Snape que miraba con asombro lo que le rodeaba.
- Así que esta es la entrada de la Cámara de Slytherin, dijo maravillado.
-¿Dumbledore no se lo dijo? Pregunto curioso Harry.
-¿Lo sabia?
Harry se dio la vuelta mirando incrédulo a Snape.
-¿Qué? Pregunto el profesor frunciendo el ceño.
- En mi segundo año baje aquí y mate al basilisco salvando la vida de Ginny Weasley, es que Dumbledore no se lo dijo?
Snape se quedo de piedra mirándole fijamente a los ojos.
-No, nunca dijo nada.
Harry dejo escapar un bufido mientras hablaba entre dientes.
- Claro que no dijo nada a nadie de que había dejado a un niño de 12 años a enfrentarse solo a un basilisco. Bastardo manipulativo !
Dándose la vuelta empezó a caminar, por un diferente pasillo que la otra vez, hacia la puerta de entrada de la Cámara, perdiéndose la cara de enfado y odio de Snape a sus palabras sobre Dumbledore. Parándose en frente de esta la abrió igual que el lavamanos dejando ver el pasillo iluminado por antorchas a cada lado. Los dos entraron, Snape mirando maravillado a su alrededor y Harry recordando lo sucedido hace dos años, viéndolo todo de una perspectiva muy diferente, odiado ese niño crédulo y valiente, que no se paro a pensar en pedir ayuda, exactamente lo que Dumbledore quería. Perdido en sus pensamientos no se dio cuenta que habían llegado donde estaba el cadáver del basilisco hasta que oyó a Snape inhalar bruscamente, sobresaltado ante la vista de este.
- Ah… aquí esta como se lo dije, mi parte del trato.¿Va a mantener usted el suyo? Pregunto mirándole fijamente a los ojos.
Todavía sin poder creerse del todo que Potter decía la verdad afirmo despacio con la cabeza.
- Tengo que reconocer que si no lo veo no lo creo, en verdad quieres una tregua.
- Si.
- ¿Por qué? Mirándole atentamente, curioso de su respuesta.
- Por que le respeto y prefiero tenerlo de mi lado cuando el tiempo llegue. Respondió vagamente el adolescente.
- ¿Cuando el tiempo llegue?
Encogiéndose de hombros, Harry hizo un gesto con la mano señalando la serpiente, sin responder a la pregunta de este.
- ¿Quiere recoger algo ahorra o prefiere regresar en otro momento, si es así lo único que tiene que hacer es avisarme para abrirle la entrada del piso de arriba y dejamos la otra abierta para que pueda entrar sin mi.
Asistiendo con la cabeza Snape le clavo la mirada, dejándole ver que se dio cuenta que no le respondió a su pregunta.
- Luego regresare porque no tengo los instrumentos necesarios conmigo. Dijo dándose la vuelta para salir de la Cámara, cuando su alumno le hizo una pregunta que lo paro en seco.
- Profesor ¿hay alguna poción para curar la vista?
Dándose la vuelta este le miro confuso.
- ¿Desde cuando te importa a ti si llevas gafas o no ?
- Desde ahorra supongo, respondió como si no viene la cosa Harry, encogiéndose de hombros, estoy harto de depender de unas gafas que se me rompen cada dos por tres.
- Si, la hay, dijo Snape todavía con el ceño en la cara.
- ¿ Y en que libro la puedo encontrar ? Insistió el chico, curioso.
Pensativo el profesor se dio la vuelta empezando a caminar, hablándole por encima del hombro:
- Búscame después de cenar y te daré la poción, que la tengo ya preparada. Conociéndote a ti, te quedaras ciego si la preparas tu.
- Gracias, profesor Snape, dijo el chico sin poder creerse lo que oyó.
Sonriendo, Harry le siguió fuera de la habitación, contento de que hayan podido mantener una conversación sin que ninguno empezara a gritar y que además Snape intente en verdad en mantener su pacto, las cosas serían mucho mas fáciles para todos si ellos dos se llevaran bien.
Saliendo del cuarto de baño, cada uno se fue por otro camino, no sin antes de que Harry le prometiera al profesor que lo iba a buscar después de cenar, el chico se fue a la lechucearía, haciendo una breve parada por la torre de Gryffindor para coger un pedazo de pergamino y una pluma, ignorando las miradas y los cuchicheos de los estudiantes que se encontró por el camino. Sabia que si las cosas fueran diferentes ahorra mismo estaría asustado y enfadado con sus compañeros, ahorra por el contrario estaba feliz de no tener que aguantar a ningún niñato que se cree todo lo que le digan o tener que fingir en frente de sus amigos, que con solo verlos le hervía la sangre. Saliendo del castillo fue hasta la orilla del lago y se sentó pensando en que escribirle a Sirius. Quería verlo y decírselo en persona pero tampoco quería preocuparlo demasiado así que lo dejo corto y conciso.
Querido Canuto,
Espero que estés bien y que no te hallas metido en problemas
por culpa de la carta que te mande este verano, se que algunas
veces puedes ser muy impulsivo y por eso te pido que pienses las
cosas en frío antes de que te tires de cabeza en situaciones
peligrosas, no quiero perderte, por favor no te arriesguéis.
No quiero quedarme solo otra vez.
También quiero hablar contigo cara a cara, a pasado algo
que tienes que saber y quiero ser yo el que te lo diga antes
que te enteres por los demás…
Podemos encontrarnos donde Moony iba una vez al mes con
su perro negro, si puedes mañana después del desayuno seria
perfecto.
Con cariño Harry
Repasando la carta para estar seguro que no dejo escapar nada importante asintió satisfecho y se fue a buscar a Hedwig.
Después de regresar al castillo recogió su mochila y se puso a hacer los deberes en unas de las mesas mas ocultas de la biblioteca que estaba casi vacía.
A la hora de cenar había acabado sus deberes y se llenaba el plato de comida ya que no había parado para comer. Los demás lo dejaron tranquilo lo que a el le encantaba. Mientras comía estaba atento para ver cuando Snape dejaba la mesa pero también miraba a Moody pensando como acercarse a el sin que este intente matarle por haber descubierto la verdad. Tenia que pensar algo y rápido, no podía retrasar eso mucho mas pero tenia que tener mucho cuidado. Aunque también podía ir directamente donde Voldemort solo y que el le diga a Barty o mejor dicho Moody lo que pasaba… si eso era lo mejor aunque tendría que ver cuando podía escaparse unas cuantas horas sin que nadie se diera cuenta. Por la noche seria lo lógico mientras los demás dormían así nadie haría preguntas comprometedoras. Con el rabillo del ojo vio salir a Snape del comedor con la tunica volando detrás de el. Acabándose el helado se levanto de la mesa caminando tranquilamente cuando Hermione se levanto para seguirlo.
- Harry, espera por favor que quiero hablar contigo, dijo con la cara ruborizada cuando se dio cuenta que todos la estaban mirando.
- No tengo nada que hablar contigo, ya esta todo dicho, respondió Harry sin pararse. Bajando en las mazmorras fue directamente al cuarto de Snape que salio enseguida con un montos de cosas y utensilios.
- Potter, saludo al chico con un gesto de cabeza.
- Profesor Snape, dijo Harry devolviéndole el gesto y alzando una ceja cuando este le tendió una botellita con un liquido azul claro.
- La poción para la vista, respondió Snape a la silenciosa pregunta del alumno.
Un sonriente Harry acepto la poción verdaderamente conmovido.
- Gracias profesor, no sabe la ilusión que me hace dijo el chico con los ojos brillantes de felicidad, no solo porque podrá arreglar su vista sino también por el gesto de Snape sabiendo que lo hacia porque de verdad quería enterar su particular guerra.
Con un gesto indiferente pero un poco incomodo porque no se había esperado que al chico le haga tanta ilusión continuo caminando dando instrucciones.
- Tómatela esta noche antes de dormirte. Durante la semana veras la diferencia, no esperes ver perfecto en la mañana esto es gradual, dijo esperando ver el gesto de entendimiento antes de cambiar de tema.
- En cuanto al basilisco mañana por la mañana vas a tener que abrirme la entrada otra vez.
- No hay problema, después de desayunar podemos hacerlo si le viene bien a usted, dijo Harry pensando que así podía encontrarse con Sirius sin que nadie sea mas sabio.
Después de dejar a Snape se encaminó hacia su dormitorio. Cuando entro en la torre Hermione estaba esperándole con cara de pocos amigos.
- ¿Donde estabas? Pregunto con voz autoritaria.
Cerrando los puños a sus espaldas intentando controlar las ganas de estrangular a la traidora, le respondió con la voz helada.
- ¿Quién te crees que eres para hablarme con ese tono? Le pregunto acercándose a la chica hasta que estaban casi tocándose. Podía ver que estaba sorprendida por mi tono y un poco asustada también.
- Perdiste el derecho de preguntar que hago en el momento que me abandonaste tanto tu como Weasley, siguió diciendo apenas controlando su ira. Que esta sea la ultima vez que tenga que explicártelo.
Con una ultima mirada de desprecio se fue a su habitación metiéndose en la cama después de ponerse el pijama y tomarse la poción que tenia un gusto horrible, resuelto a no tener mas conversaciones molestas.
Mientras se duchaba a la mañana siguiente pensó en la visión que tuvo de Voldemort sorprendido, no por lo que había visto, el hombre solo estaba leyendo tranquilamente sino porque la cicatriz no le dolió nada y eso era algo que nunca le había pasado.
Saliendo de la ducha se seco con un hechizo, se vistió y bajo al comedor ignorando a todos igual que ayer.
Acabando se fue a esperar a Snape junto al baño de las chicas que llego poco después que el. Mirando como volvía a cerrarse el lavamanos se puso la capa invisible que empezaba a llevar todo el tiempo con el al igual que el mapa del merodeador, salio del castillo y fue caminando hacia el sauce boxeador donde estaba el túnel que llevaba a la Casa de los Gritos. Recogiendo un palo del suelo apretó el nudo dejando el árbol inmóvil.
Mirando para ver si había alguien por los alrededores se metió rápidamente por el agujero caminando con la cabeza agachada para no tocar el techo.
Llegando a la trampilla hizo una pausa intentando calmar sus nervios, hasta ahorra no se había detenido a pensar en su encuentro con su padrino después de tantos años, claro que para el solo paso algunos meses desde la ultima vez que se vieron, no como en el caso de Harry. Sacudiéndose los malos recuerdos de encima, respiro hondo y abrió la trampilla mientras se quitaba la capa. Sirius estaba esperándole viéndose igual que en las fotos de el Profeta aunque para Harry nunca se había visto mejor.
- ¡Harry! Grito Sirius en cuanto lo vio, corriendo a abrazar a su sobrino, feliz de poder verle.
Harry le devolvió el abrazo, cerrando los ojos para impedir que se le escape las lagrimas.
- No sabes lo feliz que estoy de verte Sirius, dijo el chico con la voz estrangulada por la emoción.
- ¿Qué paso, Harry, que es eso tan importante que querías decirme? Pregunto Sirius preocupado dando un paso atrás para poder mirarle a la cara.
- Luego te lo diré, primero quiero proponerte algo en relación con tus arreglos para vivir. Dijo Harry que había pensado en el lugar perfecto para que su padrino estuviera cómodo y sin que nadie lo viera.
Sirius levanto una ceja indicándole que continuara, conmovido por la preocupación del chico al que quería como si fuera suyo.
- Hay un cuarto en Hogwarts, del que nadie sabe que existe, ni siquiera tu, continuo Harry un poco preocupado de que Sirius no este de acuerdo con su plan, que se puede convertir en lo que tu deseas, así estarás caliente y tendrás comida cuando lo desees… y también estarás cerca de mi.
- Lo tengo todo pensado, continuo Harry rápidamente sin dejar hablar a su padrino cuando vio que este no parecía muy convencido, con mi capa nadie te vera entrar y además ya te dije que nadie sabe de ese cuarto y solo se abre si sabes donde buscarlo, además una vez que estés dentro, el cuarto impedirá la entrada de personas no autorizadas.
Termino el chico mirando a Sirius con ojos grandes, brillantes de esperanza.
- Supongo que vale la pena el intento, contesto este sin poderse negar ante la mirada de su sobrino.
- Perfecto, aquí tienes la capa, tendrás que ir delante por si hay alguien junto al sauce…
- ¡Espera! ¡Es que quieres hacerlo ahorra! Grito sobresaltado Sirius, sin poder creérselo, interrumpiendo a Harry.
- Si, claro, para que esperar, cuanto antes mejor.
- Pero sabes que estoy cuidando a Buckbeak no puedo dejarle solo.
- Ah… era eso, no te preocupes, hablare con Hagrid y le diré que lo cuide porque tu tuviste que irte y no podías llevártelo contigo.
Dándose por vencido Sirius acepto la capa invisible que le tendía Harry viendo que su sobrino había pensado en todo y que estaba empeñado que el dejara de vivir en esa cueva.
