A.N-Gracias a todos los que se tomaron el tiempo de leer mi fanfic y respondiendo a la pregunta de Smithback- como fue la traición- en los próximos capítulos aparecerá algo de su pasado. A este Harry le gusta guardar sus secretos, pues eso, suyos… Pero se ira soltando poco a poco.

Capitulo 2

Lograron entrar en el castillo sin encontrarse con nadie que quisiera hablar con ellos, mejor dicho con Harry porque Sirius era invisible.

Pero dentro del castillo las cosas cambiaron. Los alumnos miraban a Harry cuchicheando o apartándose de su camino como asustados.

Podía sentir la mirada de Sirius en su nuca. Las preguntas que le pasaban por la cabeza y que se moría por hacer pero sin poder con toda esa gente escuchando.

Sirius estaba preocupado.

Quería mas que nunca hablar con su sobrino y saber que pasaba. Cuando recibió la carta de Harry se quedo sorprendido de que el chico quisiera hablar cara a cara con el, curioso de lo que podría haber pasado que no podía ser dicho en una carta pero ahora, viendo las miradas que le echaban los estudiantes a su sobrino y los cuchicheos de los demás se daba cuenta de que era algo grande, algo que todos sabían y empezaba a asustarse de verdad. Harry estaba en peligro, su instinto de auror se lo gritaba alto y claro y el chico lo sabia, por eso quería que Sirius estuviera cerca.

Dejo de lado sus pensamientos cuando vio que Harry se paro en frente del tapiz con los trols dando garrotazos a Barnabás el Chiflado del séptimo piso.

Harry paso tres veces por enfrente del tapiz, abriendo la puerta que apareció de la nada señalándole a Sirius que entrara.

- ¿Que esta pasando? Pregunto este en cuanto cerro la puerta quitándose la capa y tirándola de lado sin pararse a mirar la habitación.

Suspirando Harry se sentó en un sillón junto a la chimenea preparándose para una larga conversación.

- Alguien metió mi nombre en el cáliz de fuego la otra noche y fui elegido para participar en el torneo.

- ¡QUE! Exclamo Sirius dejándose caer en otro sillón sin poder creérselo. ¿Pero como paso, quien lo hizo ? Siguió este enfadado y gritando sin darse cuenta.

- No se sabe, quien sea el que lo hizo no dejo rastro por no hablar que casi todos piensan que fui yo el que de alguna manera conseguí pasar la línea de edad de Dumbledore así que ni se lo preguntan. Respondió Harry sin decirle el papel de Moody porque no quería ponerlo mas en contra de Voldemort de lo que ya estaba. Sabia que tarde o temprano lo iba a descubrir pero por ahora era mejor dejar eso de lado. Ya había decidido que le iba a contar las cosas poco a poco y tenia la intención de contarle su decisión de aliarse con Voldemort después de que la confianza de Sirius en Dumbledore sea inexistente.

- ¿Y Dumbledore que dice, que va hacer para sacarte del torneo porque supongo que ya abra pensado en algo, no ? Dijo Sirius esperanzado.

- ¡Ha! Lo único que me dijo es que estoy obligado a participar y me mando la cama, respondió Harry con rencor.

- ¡QUE! Volvió a gritar indignado Sirius levantándose del sillón y empezando a pasear en frente de la chimenea sin poder creerse lo que le decía su sobrino.

¿ Como pueden permitirte participar cuando solo tienes catorce años? ¡No pueden hacerlo, va contra las reglas! Siguió diciendo este furioso pasándose la mano por el pelo intentando encontrar alguna manera de impedir que Harry participe en el torneo.

- Es lo que dijeron, replico el chico encogiéndose de hombros.

- No entiendo como puedes estar tan calmado con toda esta situación.¿ Te das cuenta de que puedes morir, de que el que metió tu nombre en el Cáliz de Fuego espera precisamente eso? Dijo Sirius sin poder comprender la actitud de su sobrino.

- Claro que me doy cuenta Sirius, pero perdiendo los nervios no hará que esta situación cambie, además algo bueno puede salir de todo este lío y es que Fudge vendrá a ver las pruebas y podré acercarme a el.

- ¿Fudge? ¿Que tiene que ver Fudge en todo esto y porque quieres acercarte a el? Pregunto un confundido Sirius.

- Porque podré hablar con el sobre tu juicio o mejor dicho la falta de uno.

- Harry te agradezco que pienses en mi pero ahora tu tienes tus propios problemas en los que tienes que dedicar toda tu atención, yo se cuidar de mi mismo no te preocupes, le dijo Sirius con los ojos húmedos, conmovido por el gesto de Harry que con todos sus problemas quería resolver los suyos.

- Confía en mi, este torneo no será ningún problema para mi, mis conocimientos y habilidades han incrementado desde la ultima vez que nos vimos y además si tu sales absuelto podré dejar la casa de esos muggles y créeme cuando te digo que prefiero enfrentarme a desconocidas criaturas peligrosas que tener que regresar a ese lugar. Le dijo sinceramente Harry.

- ¿Cómo te tratan exactamente tus tíos, Harry? Pregunto Sirius mirándole fijamente a los ojos preocupado. Esta no era la primera vez que oía hablar así al chico y le daba muy mala espina.

Sin poder sostenerle la mirada Harry desvió sus ojos. Con la mirada perdida comenzó a contar las palizas de su tío, sus duras palabras y como lo enceraban en su alacena durante días sin agua o comida, como tenia que hacer todas las tareas de la casa y como Dudley lo utilizaba como su saco de boxeo y que el con su tío le rompieron en varias ocasiones algún que otro hueso. Para cuando termino tenia la voz estrangulada por la emoción y los ojos llenos de lagrimas sin derramar. Estaba tan perdido en sus recuerdos que no se dio cuenta que Sirius estaba a su lado hasta que este lo abrazó.

Al principio se quedo tieso, sorprendido, era la primera vez que alguien le daba un abrazó, pero como si de una avalancha se tratara todas esa emociones y lagrimas que estaba reprimiendo salieron a la superficie. Enterando la cara en el hombro de Sirius lloro como nunca había llorado recordando todas las veces que quiso un abrazó y alguien que lo consuele y solo encontrando odio y dolor.

A Sirius se le rompía el corazón escuchando los desgarradores sonidos que hacia Harry. Había sentido su sobresalto cuando lo abrazó y le dolía en el alma darse cuenta que probablemente era la primera vez que alguien lo consolaba. Aunque estaba llorando junto con su sobrino la rabia que sintió cuando este empezó a contar todos los abusos que sufrió a manos de esa gente no había desaparecido. No podía creerse que Albus le dejara allí sin interesarse por su bienestar ni una sola vez en todos estos años.

Después de unos minutos Harry levanto la cabeza echándose atrás avergonzado de haber llorado como un niño de dos años.

Secándose las lagrimas dejo escapar una risa suave, mofándose de si mismo.

- Mírame, llorando como un bebe, dijo sin mirar a Sirius.

Todavía de rodillas junto a la silla de Harry, Sirius le cogió de la barbilla con una mano, obligándole a mirarle a los ojos.

- Llorar es humano, nunca te avergüences de ser un chico normal con sentimientos igual que todos los demás. Y también quiero que entiendas que no estas solo, que estaré aquí para lo que necesites, se que no estuve cuando mas te hacia falta y de eso me voy a arrepentir toda la vida, pero haré hasta lo imposible para darte todo lo que me pidas.

- Gracias Sirius, no sabes lo que significa para mi saber que estas aquí y que me creas. Le dijo Harry con el corazón en la garganta de la felicidad. Sirius tenia razón, ya no estaba solo, tenia a alguien que se preocupaba de verdad por el sin esperar nada a cambió. En el que podía confiar.

- ¿Qué te crea? Pregunto mirándolo atentamente.¿A que te refieres? Dijo Sirius con el corazón en un puño, presintiendo que la respuesta no le iba a gustar. Y vaya si no le gusto.

- Se lo dije a varios profesores de la escuela muggle a la que iba, pero nadie me creyó y cuando vine aquí intente hablar con Dumbledore pero no me creyó, dijo que eran exageraciones mía…

-¡QUE DIJO QUE…! Pero quien…

Sirius grito interrumpiendo a Harry tan enfadado que no podía ni hablar coherentemente.

- Como se atreve a decir que exageras cuando nunca se tomo la molestia de comprobar como estabas el muy… como me gustaría poder retorcerle el cuello en estos momentos. Dijo Sirius describiendo varias cosas mas que le encantaría hacerle ahora mismo al director cuando fue interrumpido por la risa sarcástica de su sobrino que tenia la mirada dura llena de rencor.

- Si que se tomo la molestia de saber, lo supo siempre y nunca hizo nada. Dijo Harry sabiendo perfectamente lo dañina que esa información era para la imagen del director.

Podía prácticamente ver como la confianza de Sirius en Dumbledore desaparecía para ser reemplazada con rabia y Harry iba a nutrir esa rabia asta convertirla en odio y desconfianza total.

- ¡Explícate! Exigió Sirius con un tono de voz duro y con la cara blanca.

Si, mi plan funciona a la perfección, se dijo Harry, contento.

- Hace unos meses, en verano, empecé a sospechar de mi vecina Arabella Figg, al principio eran cosas pequeñas como, cada vez que salía a pasear me la encontraba o si estaba trabajando en el jardín ella salía también, cosas que al principio pasaron desapercibidas pero que con el tiempo se volvieron mas obvias. Así que antes de que los Weasley vinieran a recogerme de Privet Drive entre en su casa cuando ella estaba ablando con mi tía.

- Ya se que no esta bien, se apresuro a decir el chico cuando vio que Sirius quería interrumpirlo, pero estaba preocupado. Fue allí que descubrí que era una squib a la que Dumbledore le pidió que me vigilara. Termino de contar Harry mirando un poco preocupado a Sirius que se dejo caer en el sillón con la cara en blanco y la mirada perdida.

Después de unos minutos le miro con los ojos vacíos.

-¿Le has contado esto a alguien? Pregunto con una voz suave.

- No… y aquí Harry dudo. No había planeado contarle mas de lo que ya le había dicho pero no se esperaba esta reacción de Sirius, es como si fuera otra persona.

Tomando una decisión y rogando de que fuese la acertada Harry continuo hablando.

- No se en quien confiar y además no quiero que Dumbledore sepa que lo descubrí. Tengo el presentimiento que aquí hay algo mas, algo grande y si descubre que sospecho de el es posible que nunca lo sepa.

- Si, tienes razón, tenemos que tener cuidado si queremos descubrir que se trae entre manos. Dijo Sirius afirmando con la cabeza, mirando fijamente a su sobrino. ¿Por qué dudaste en contarme tus sospechas?

Sobresaltado Harry miro fijamente a su padrino, como si lo viera por primera vez.

- No sabia como ibas a reaccionar a mis palabras sobre Dumbledore y los demás. Todas las personas que conozco o bien creen en todo lo que el dice o lo odian a muerte.

Respondió el chico todavía pensando en la diferente cara que estaba viendo de Sirius y queriendo darse bofetadas por lo idiota que había sido. El hombre era un ex auror, con años de entrenamiento y recién salido de Azkaban. Era de esperar que sea mas serio y observador pero se dejo engañar por su lado bromista igual que todos los demás.

Con un gesto de cabeza para dejarle ver que entendía Sirius se levanto y camino hasta la chimenea con las manos en la espalda pensando en todo lo que le contó su sobrino. Dumbledore tenia muchas explicaciones que dar, pero el no estaba en situación de pedir nada, tenia que hacer algo para arreglar eso y rápido porque el, al igual que Harry pensaba que había mas de lo que sabían.

- Tenias razón en lo de Fudge, tenemos que hacer que reabran mi caso. No podemos permitir que esos muggles tengan tu custodia o que Dumbledore siga siendo tu guardián en el mundo mágico. Dijo Sirius todavía de espaldas a Harry.

-Si, y además he pensado en otra cosa. El lunes vendrá una periodista para entrevistar a los campeones del torneo y podría dejar escapar que metieron a un hombre en Azkaban sin juicio, por no hablar que ese hombre es el padrino del Niño-Que-Vivió. Dijo Harry con una sonrisa.

Dándose la vuelta Sirius le devolvió la sonrisa.

- Me gusta ese plan. Pero ahora dime: ¿Cual es tu estrategia para el torneo?

- Te lo diré, dijo contento el moreno, pero primero vamos a pedir comida y te diré también lo de mi tregua con Snape.

Y con eso llamo a un elfo, dejando a Sirius con la boca abierta de la impresión.

A.N. - ¿Que les parece este Sirius mas serio? A mi siempre me a parecido raro que un hombre que estuvo mas de 13 años en Azkaban se pase el día gastando bromas.