3. Disputas internas y externas. Ya estoy madurando…
Desde aquel día tan traumático no se habían visto pues Yao por miedo había vuelto a su casa no queriendo verlo, se había encerrado en su habitación temblando y llorando, ¿A caso su amigo?, mejor dicho el niño que le gustaba…,¿Se estaba convirtiendo en un monstruo?
Pasaban las semanas rápidamente y como siempre entrenaba en las artes marciales y proseguía con sus estudios. Un día de mucho sol estaba leyendo en una de las grandes salas del palacio cuando un cuerpo algo mas alto que el se hecho encima abrazándolo de la cintura y el alzaba el libro en el aire.
-¡Iván!, no me des esos sustos aru…,¿Qué haces aquí?-pregunto sorprendido y sonrojado.
-te extrañaba no puedo vivir sin ti-dice muy mimoso el pequeño rubio y lo suelta sonriente.
No preguntaría porque se fue y no quiso decirle nada, supo porque, daba igual estaría con el de cualquier forma, era suyo, nadie podía quitárselo, absolutamente nadie.
-Disculpa Iván, en seguida vuelvo puedes pedir lo que quieras-se retira con su libro.
En eso apareció ese, si ese que se interponía como de costumbre, Japón, Kiku, como se le prefiriese llamar, aunque Iván prefería decirle "estorbo de la naturaleza", esto no agradaba a Yao, ya que era su hermano, aunque no fueran de sangre. El ojinegro le miro serio, pero de malas formas haciendo que el ruso rugiese un poco aparentando un tigre.
-No sabia que la miseria de occidente podría entrar en el bello hogar de mi hermoso Yao-dijo riendo para sus adentros encendiendo la ira del rubio.
-El no me a echado, me quiere con el, porque me quiere-dijo orgulloso de ello.
-¿Tu crees?-ríe soberbiamente – te tiene miedo, por eso te odia, por eso hará lo que sea para que te vayas de inmediato-
Los ojos púrpuras del ruso se abrieron de par en par y empezó a temblar la idea de que Yao, su Yao, no lo quisiera, que le odiase, que le tuviera miedo, era una idea que lo trastornaba completamente, solo de pensarlo era tan horrible, al ver al chino enseguida corrió a abrazarlo posesivamente y le dio un pequeño beso en los labios soltando pequeñas lagrimas sorprendiendo de repente al azabache y al Japonés.
Yao no pudo reaccionar solo se dejo hacer era un beso inocente en verdad porque mantenían los labios pegados, comenzó a sonrojarse y pudo girar el rostro.
-¡Iván aparta!, ¡¿Qué haces aru?-trato de apartarse
-No me odies, no me temas te quiero Yao-lo estrecho mas
Eso dejo paralizado a China, Kiku miraba expectante esperando una reacción furiosa de su hermano, pero en vez de eso Yao acaricio la espalda del mayor y pudo separarse lentamente lo miro.
-Te quiero pero como amigo…-
-Pero…pero…-se fue corriendo de allí.
Yao trato de seguirlo pero no pudo alcanzarlo y callo al suelo al tropezarse y comenzó a llorar también, le dolía…el corazón.
-Perdóname…te quiero mas que a nada y nadie en el mundo pero no puede ser perdóname…-murmuraba sollozando
En el palacio del ruso este caminaba de un lado a otro mas serio de lo normal, ya había tomado una decisión.
-Conquistare a China en todos los sentidos, le amo no me importa cuando tiempo me lleve pero debe ser mio-apretó los puños y una sonrisa maligna apareció en su rostro, ya no era el mismo, ya había madurado…no como se esperaba…
