N/A: ¡Holas gente! Después de mucho tiempo, al fin puedo actualizar este fic… pensaba tener lista la conti en noviembre… pero en mi Uni este fin de semestre sí que se fueron al chancho D:, en fin…muchísimas gracias a toda la gente que se ha leído este fic, que lo ha marcado como favorito o le ha puesto alertas :D… y en especial, gracias a toda la peña linda que se da el tiempo de dejar un comentario… ¡Les adoro! *3*

Antes de seguir con el fic, quisiese dar dos avisos xD:

* En mi profile abrí una votación, para que escojan que fic quieren que actualice más seguido. El que gane obviamente será actualizado más rápido que los demás. Las votaciones se han extendido hasta el 15 de Enero xD!

* Para las personas que quieran enterarse de cada actualización de mis fics y no tienen cuenta en Fanfiction, pueden seguirme a través de Twitter y de Facebook (si me agregan a este último, rogaría que se identificasen, para saber quiénes son :D). Pueden encontrar los enlace de estos en mi profile de Fanfiction :Du.

Además de todo eso, estuve pensando (sí, a veces lo hago xD) en sugerir canciones para pseudos OP y ED del fic XD para que puedan hacer una lectura más ¿animesca? del mismo :D. Como OP sugiero la canción "The Next Decade" de Gackt y como ED la canción "Sequentia" de Asriel.

Ya weon… mejor termino luego las notas de autora… que me van a quedar más largas que el capi XD!

Disclaimer: DGray-man y todos sus personajes son propiedad intelectual de Katsura Hoshino-sama *0*, pero la trama es TODA mía (lo aclaró porque he leído varios fics en los que ponen que no se apropien de ellos y blablablá… (nunca pensé que existiese gente tan ociosa como para plagiar y/o adueñarse sin consentimiento de algún fic xD)). En fin, si yo fuese una Diosa, volvería a Allen/Nea, Tyki, Lavi, Kanda y Debitto (sin Jasdero xP) de carne y hueso y formarían parte de mi harem personal ;3

Advertencias: Alusiones a un asesinato (bien suave eso si XDU), un poco de lenguaje vulgar, algunas partes narradas en primera y segunda persona (aparte de la narración tradicional :D) (no soy tan genial como Chuck Norris… no puedo narrar en cuarta persona xDU (talla contada ya en otro fic (a ese grado llega mi originalidad xD))), un poco de lenguaje msn (solo porque era necesario) y fail humor(?)... como siempre… me gusta torturar a los fandomes ;3

¡Disfruten(?)!

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- Allen-kun…- murmuro, mirándolo al rostro, mientras sus blanquecinos cabellos cubren su expresión-. Tú ya sabes la verdad… y aún así…- le recalco, temerosa, al ver como se acerca más y más a mí, con la cuchilla que siempre porta, escondidas entre sus ropas, y con la que tantas veces me había protegido, pasando sobre la vida de algunas personas. Me señala con ella, como si me estuviese mostrando alguna mancha en mi ropa, cerca del corazón. Nunca pensé que nuestra loca y temerosa carrera terminase de manera abrupta en este punto. Creí que habíamos escapado, pero me equivoque. Allen ha dejado de mirarme. No responde. Continúa caminando hacia mí, acorralándome más y más, hasta que el talón de mi pie derecho se topa con el borde del rascacielos.

Apenas siento el contacto, lanzo una mirada de reojo a mis espaldas y veo, aterrada, la enorme distancia que hay entre este punto y el suelo. Es realmente apabullante. Giro mi vista nuevamente al frente, donde se encuentra Allen, mirándome sin verme, con una expresión indescifrable.

- Mátala- le ordena, mientras exhibe una gran sonrisa-. Solo espera esto de ti.

- Lo siento…- murmura Allen, mientras tira su cuchilla al suelo. Miro, aliviada, su rostro lleno de determinación. Y, casi de inmediato, mis facciones se contorsionan en una mueca de espanto, ya que las manos de Allen se dirigen directamente a mis hombros y me precipitan al vacio. Puedo ver la noche, extensa y clara, con la luna llena devorándose el cielo. Puedo ver las estrellas titilar, débiles, al ser cubiertas por las apabullantes luces urbanas de neón. Y lo último que veo es a ti, a tus grises ojos teñidos de tristeza… y esos días, en los que sonreíamos despreocupados vienen a mi mente, seguidos de retazos del día en el que te conocí.

A toda costa

Capitulo 05: Lenta y precipitadamente

Tyki nunca pensó escuchar todas esas palabras que el Conde del Milenio había pronunciado y, de hecho, ni siquiera se le había pasado por la mente que su tutor estuviese planeando todo lo que acababa de comunicarle- ¡Oh~! No puedo creer que ese sea su plan- fue lo único que pudo expresar en ese momento. Su propósito era tan retorcido, verdaderamente escalofriante si le pidiesen su opinión, digno del jefe del clan de la Familia Noah. Tyki se arrellano en la silla que le había ofrecido el Conde, para hablar más cómodos en su oficina y, acto seguido, saco la cajetilla de cigarrillos de su bolsillo para fumarse uno, ya que comenzaba a hacer falta en su organismo.

- Cof, cof- carraspeo el enorme y obeso hombre, provocando que el moreno se parase en seco y, con pesar, guardase el cigarrillo que tantas ganas tenía de fumarse-. Tyki-pon, sabes que por mi edad no puedo estar sometido a ese tipo de contaminantes- le advirtió-. No soy tan jovencito como tú o tus hermanos.

- Lo siento- se disculpó-… a veces se me olvida- se excuso, mirando de reojo a su interlocutor. ¿Cómo no se le iba a olvidar si el Conde, aquel hombre que los había adoptado a todos y los había metido "al negocio familiar", siempre llevaba puesto ese estúpido traje y esa horrenda mascara? Podía recordar todas esas ocasiones, unas más graciosas que las otras, en las que habían intentado, con resultados funestos, ver el verdadero rostro de su padre adoptivo. Había una en particular que le causaba bastante gracia, habiéndose dado lugar seis meses después de la llegada de los gemelos, Debitto y Jasdero, a la mansión Noah, hace ya cinco años atrás. Habían estado una semana cuchicheando entre pasillos, lanzándole miradas macabras al Conde y anunciándole a él, Tyki Mikk, que pronto recibiría una gran sorpresa. Una noche de verano, cerca de la medianoche, Debitto lo sacó de su cuarto a rastras y, con brusquedad, lo empujo al suyo.

El mayor examino la habitación, deteniéndose en las paredes, pintarrajeadas de múltiples colores, como si una lluvia de tempera hubiese sido aventada por un niño sobre lienzo blanco. También se podía encontrar, dispersados por distintos recovecos de la pieza, diversos peluches que exhibían, casi esbozando muecas nebulosas de dolor, numerosas perforaciones hechas con clavos y otros enseres alargados. Pero eso no lo espantó. Viviendo en la mansión Noah y conociendo los gajes del oficio de los miembros del clan, ese tipo de cosas ya no lo sorprendían. Lo que logro descomponer su parsimonia fue ver a Jasdero o, más bien, ver lo que vestía.

- Jiji, ¿cómo me veo?- les preguntó el muchacho, objeto de su atención, observándose y posando ante un enorme espejo que habían hecho trasladar por una sirvienta a su habitación. El rubio lucía un vestido rojo, con brillantinas y tirantes, muy ceñido al cuerpo y que lo hacía ver como un espantapájaros transexual(1).

- ¡Te ves bien!- le concedió Debitto, levantando el pulgar y añadió, como un mero concejo-. Pero hay que ponerte algo arriba… un poco de relleno. Sin tetas de seguro ni alguien que haya consumido afrodisiacos se calentaría.

Jasdero reflexionó por breves segundos las palabras de su hermano, dándole la razón y, a continuación, se giro en dirección a Tyki, quien denotaba veinte años de edad en sus facciones y en su complexión. Al ver que Jasdero, con solo 12 años de edad, pensaba en usar esas ropas, no pudo contener un pequeño escalofrío.

- ¡ ¿Cómo me queda?- le consultó, radiante.

- No sabía que eras…- balbució Tyki, un poco incomodo, tratando de encontrar un apelativo que no mostrase mucha repulsión-… "rarito"- concluyo, ante la mirada pasmada de los gemelos.

- ¡¿A quién le dices maricón?- le grito furibundo Jasdero, sacando una pistola dorada de entre sus ropas, siendo secundado por Debitto-. ¡Te mataremos!- gritaron sincronizados y claramente molestos, mientras apuntaban, uno a cada lado, las sienes de veinteañero. Tyki, con suma tranquilidad, giró su rostro a ambos lados, fijándose en la mirada descontrolada que sostenían los gemelos. ¿Así que esta era su manera de trabajar? Un poco precipitada, pero si amenazaban a una persona común y corriente de esa manera, podría dar buenos resultados.

- A ti Jasdero… ¿acaso no estás usando un ves-ti-do?- le recalcó, levantándose de la cama de Debitto y apartando la pistola de este con suma parsimonia.

- ¡Ah! Jiji… lo malentendiste todo- replico Jasdero, guardando el arma, mucho más calmado. El mayor los observo de reojo, dándose cuenta que el estilo de trabajo de los gemelos aun no estaba pulido, lo que era completamente comprensible, tomando en cuenta que se habían unido a la Familia Noah hace seis meses.

- Es que Tyki es un tonto- completo su hermano, mostrando una sonrisa jactanciosa y, seguido del rubio, exclamaron-. ¡Este es el super plan:"Usar-lado-sexi-para-ver-como-es-la-carota-del-conde"…Yay!- concluyeron, con una pose exagerada.

- ¿Y creen que el Conde dejara que un enano travestido le vea su verdadero rostro?- les consulto, escéptico, a lo que Jasdero prorrumpió en más amenazas.

- Eso será porque apagaremos las luces…- le explico Debitto y añadió exponiéndole su brillante plan-. Entonces Jasdero fingirá ser una "trabajadora de la noche" y, cuando el Conde este lo suficientemente "distraído"… ¡zas! le arranco la máscara… ¿A qué no somos unos genios?

Tyki lo escuchó atentamente, tratando de controlar, en la medida de lo posible, su expresión y decidió que, por el momento, no opinaría nada. ¿Qué podría opinar? Tal vez mucho y criticar, burlesco, a los gemelos pero, ¿para qué perder el tiempo en cosas vanas? Sería preferible que ellos se diesen cuenta de su plan tan poco inteligente. Al cabo de un ratillo, Debitto y Jasdero salieron de su habitación en dirección a la del Conde, chocando con Allen.

- ¡Muévete aprendiz!- le gritaron, dándole codazos en las costillas, prosiguiendo su camino, sin detenerse a comprobar el estado del menor, quien se masajeaba el lugar afectado.

- ¿Te encuentras bien, chico?- le preguntó, preocupado, mientras se inclinaba para ver mejor a Allen. Sorprendido, noto que este estaba llorando, de forma entrecortada, tratando de acallar sus sollozos. ¿Tanto le había dolido el codazo?

- Sí… es que soñé una pesadilla- le contó, sollozando y atrayendo hacia sí el peluche circular y dorado que traía bajo el brazo-. Todo se quemaba. Había un hombre que gritaba mucho, porque se estaba quemando vivo… y me dio mucho miedo- concluyó, llorando a todo pulmón.

- No te preocupes, todo solo fue un mal sueño- lo confortó, tomándolo en brazos, dispuesto a llevarlo a su cuarto. Era realmente gracioso ver a Allen, el sicario Decimocuarto de la familia Noah, llorando por una pesadilla. Cierto era que el albino solo contaba con diez años de edad, pero el Conde del Milenio preveía para él un enorme futuro como sicario y, verlo espantarse por una simple pesadilla, lo hacía dudar de las perspectivas de su padre adoptivo. Camino un par de pasos, hasta que Allen le rogó, poniendo cara de cachorrito, dejarle dormir en su cuarto. ¿Qué se le iba a hacer, si el niño ponía semejante cara? Suspirando, resignado, se encamino a su habitación, con Allen en sus brazos.

A la mañana siguiente, en el desayuno, los gemelos aparecieron sin el maquillaje adornándole los ojos, pálidos y, francamente, aterrorizados.

- ¿Qué les pasó?- les consultó la pequeña Road, mientras tomaba una tostada preparada por la mucama y se la alcanzaba a Allen, quien comía mitarashi dango, feliz, a su lado.

- Conde… cara…- musitaron, temblando como gelatina.

- ¿Qué ocurre conmigo?- les consultó el aludido, entrando al comedor y provocando que los gemelos saliesen corriendo, llevándose el mantel y todo el desayuno atorado en sus ropas.

Tyki esbozó una leve sonrisa, casi invisible, al rememorar ese desastre y tratando de continuar la conversación actual, le consultó-. ¿Es por eso es que ella… está siendo creada?

- ¿Ella?- le preguntó el Conde, impertérrito y añadió, entendiendo a lo que se refería Mikk-. ¡Oh, sí! Será su regalo si lleva a cabo de manera impecable su misión. Ya es hora que se convierta en un miembro oficial del Clan.

- Supongo que los gemelos y Lulubell no estarán muy conformes con su decisión- expresó el moreno y añadió, casi expectante-. De seguro intentaran evitarlo de cualquier forma.

- Aunque así sea, no hay nada que puedan hacer- le contestó, "sonriendo"-. Después de todo, él es el hijo del Decimocuarto. Está en pleno derecho de formar parte oficial del clan aunque él, por ahora, lo ignoré- le explicó el Conde, jugueteando con su sombrero-. Tyki-pon~, esto debe ser confidencial. No le digas a nadie.

- Sí. No se preocupe, que nadie se enterará- le afirmó el moreno, sonriendo y alzándose de la silla, listo para dejar aquella oficina.

- Tyki-pon~… aún no te puedes ir- le llamó el Conde, y continuo, sacando algunos papeles de su escritorio-. Tienes trabajo que hacer- le informó, extendiéndoselos.

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Siempre había pensado que su trabajo era una lenta monotonía. No. Más bien era como el mar en calma un día de acuciante verano. Solo la superficie estaba tranquila, ya que, muy en el fondo, diversos monstruos, de la más diversa índole, se movían, amenazantes, con sus fauces listas para devorar a sus presas y, en el proceso, devorarlo a él también.

¿Su enemigo? Muchos. Externos, aún no podía asegurar de un modo inequívoco de quien, o quienes, se tratase. También había otro enemigo, el que podría llegar a ser mucho más peligroso, si se diesen ciertas condiciones. Él. No tenía denominación, nombre o identidad ni, mucho menos, forma definida, pero siempre estaba ahí. Él siempre estaba ahí y Allen era perfectamente consciente de ello. Muchas veces le preocupaba que él le obligase a hacer cosas aún más malas de las que ya hacía, por su trabajo, llegando a temer que, con tanto tiempo de abstención, aproximadamente un mes, él comenzase a desbocarse y consumirlo lentamente. Pero nada. Era una fortuna que aún pudiese seguir siendo el yo y no el él. Sin embargo, en aquel primer mes de guardaespaldas, aquel primer mes donde había dejado de asesinar, tenia cosas mucho más prioritarias que preocuparse que de él. Ahora solo debía encontrar a los enemigos externos, aquellos molestos y fastidiosos fantasmas incoloros que no dejaron ningún rastro. Aquellos espectros que, como algún signo burlesco y arrogante, se habían dado el lujo de dar a saber su presencia y darse a conocer como peligro latente, por medio de una simple amenaza clara, bajo su ataque: "Podemos matarla cuando queramos". Algo simple y que cualquiera entendería al presenciar el ataque del dardo bañado de veneno mortal dirigido hacia la china, sin lugar a dudas. Y después de eso silencio. Ningún solo ataque y, ni siquiera, algún tipo de amenaza. Nada. Las sombras habían sido tragados por el Averno(2).

La primera semana se había dedicado a cuidarla día y noche, durmiendo apenas dos horas diarias, entre cabeceadas intermitentes, apostado cerca de la puerta de su habitación o fuera de la mansión, escondido entre la hierba. Aunque eso no era todo. También se había infiltrado a los archivos policiales, de manera tanto informática como pragmática, a registrar los datos de la investigación, pero los oficiales parecían, incluso, más impotentes que él. Ninguna sola pista o indicios. No había rastro, ni siquiera de algún cabello o huella digital. Como si los atacantes frustrados realmente fuesen seres ultra o infra terrenos. Y luego de esa semana se sucedieron otras, en las que la policía estuvo vigilando la casa de Komui, tanto por la amenaza que se cernía sobre la hermana del inventor, como por si el mismo Komui hubiese sido el causante de ella. A cualquier persona le parecería disparatada esa decisión, pero él no podía culpar a la fuerza pública de desconfiar del excéntrico-y loco- inventor ya que, inclusive, él tampoco le tenía mucha confianza al asiático. Lo único lamentable de esa situación, es que los oficiales, inconscientemente, dificultaban su labor de protección.

Esa noche de primavera se cernía pesada y acompasada, logrando que el sueño acumulado lo obligase pestañar cada vez de manera más frecuente, pero había decidido que la modorra no le ganaría. Si no lo había logrado durante tres semanas, ¿por qué habría de hacerlo esa noche? Lanzó una mirada rápida a su celular para ver la hora: recién era las ocho en punto. Se apoyo en la pared del pasillo, junto a la puerta de la habitación de Lenalee y se restregó los ojos, para desesperezarse.

Cabeceo un par de veces más y, sin siquiera darse cuenta, sus ojos se cerraron completamente.

Acaricias el mango del revolver para cerciorarte si lo llevas contigo. Si, está ahí. Sabes que, esta vez, solo lo llevas por precaución, pero saberlo contigo te tranquiliza. Con él te sientes seguro. Sales del baño del hospital, camuflado como un doctor más de la unidad de salud. Nadie sospecha de ti. Irónicamente tú, el lobo, estás vestido de oveja. Caminas con suma tranquilidad, que inclusive cualquiera puede verte las comisuras de los labios ligeramente curvadas, como si fueses a cantar, casi tarareando, alguna cancioncilla feliz, por los pasillos cargados de olor a enfermedad…

- ¿Allen-kun?- le llamó una voz femenina, que escuchaba a menudo gran parte del día, mientras una mano, cálida, lo mecía con suavidad. El albino abrió los ojos y se giró en dirección a la persona que lo requería. Era Lenalee.

- ¡Mierda! Me quedé dormido…- masculló para sí, molesto y añadió, con una sonrisa-. ¿Se te ofrece algo, Lenalee?

- Eh… n-no- negó nerviosa, moviendo su cabeza de un lado para otro.

- ¿Segura?

- Bueno… la verdad es que quería pedirte ayuda- se sinceró la china-. Pero me he dado cuenta que has estado muy cansado, Allen-kun, ¿estás bien?

- ¿Yo? ¡Claro que estoy bien! ¡Estoy lleno de vida!- respondió enérgico, fingiendo unas energías que le escaseaban.

- ¿En serio?- le preguntó la muchacha de cabellos verdosos, mientras una venita de enojo le palpitaba en la sien y la que Allen, gracias a su personalidad a veces muy despistada, ni siquiera percibió-. Entonces, ¿me podrías ayudar con los estudios? Es que escuché de Jerry que ya habías terminado el colegio…

- ¿Con los estudios? ¿Por- Por quee…?- balbució, sin comprender hasta que, como un ligero golpe en la nuca, recordó que Lenalee creía que él era su asistente privado y no tenía ni la más mínima idea de que realmente era su guardaespaldas. Queriendo golpearse por su descuido, se limito a sonreírle-. Sí, claro que te puedo ayudar, Lenalee.

La muchacha asiática le devolvió la sonrisa y, abriendo la puerta, le invito a entrar a su cuarto. Allen, dejando atrás el pasillo alfombrado e iluminado por un montón de lámparas, en forma de flores invertidas, apostadas en las paredes, penetró en la habitación, sin evitar poner una mueca al observar el desolador panorama que se extendía en el escritorio de su protegida, repleto de libros, lápices y cuadernos abiertos. Viendo cómo serían las cosas, lanzó un suspiro de cansancio, al ver todo el trabajo que tendría que hacer.

Continúas con paso seguro, dando la impresión de haber trabajado ahí desde hace un par de años, lo que es una enorme falacia. Giras un par de metros adelante y subes por la escalera. Ya queda poco. Comienzas a sentirte excitado ante la perspectiva que, poco a poco, se cierne sobre tus pensamientos. Tu presa esta indefensa. El pensar eso logra que te relamas un poco los labios. Solo un poco.

-… y esto tienes que hacer para eliminar la raíz cuadrada de este ejercicio- concluyó Allen, anotando el procedimiento en uno de los ejercicios de la tarea de la chica de cabellos cortos y verdosos, mientras esta última miraba al cuaderno y al rostro de él, de manera alternativa. No podía creer que, tomando en cuenta cuantos años habían transcurrido desde la última vez que había visto a Allen y los sucesos que debieron de haberle ocurrido en ese lapsus, aquel niño de cabellera gris siguiera siendo tan comedido y amable y pudiese, aún, esbozar esas sonrisas tan puras y limpias que eran capaz de levantarle el animo a cualquiera-. Lenalee, ¿me estás escuchando?

- ¿Eh? Sí, sí… lo estoy haciendo- le confirmó y añadió, enfocándose en el cuaderno-. Ahora lo intentaré por mí misma, para ver si me salen bien.

Después de esto, la muchacha comenzó a resolver los ejercicios, fácilmente, gracias a la explicación de su asistente personal, mientras este comenzaba a cabecear a su lado. El sueño aún lo atenazaba, en contra de sus deseos ya que, ¿qué ocurriría si a los atacantes se les venía a la mente la grandiosa idea de acometer justo en ese momento? No podría siquiera perdonarse a sí mismo aquella falta. Cabeceo de nuevo, impulsado por el sonido del rasgueo del lápiz de Lenalee sobre el cuaderno.

Ves a tu víctima. Totalmente indefensa. Aunque no quieras, eso te excita.

Se estaba realmente cómodo en esa posición, pensó Allen, sin tomar en cuenta el aroma que se le metía, poco a poco en la nariz. Era una esencia realmente exquisita. Refrescante. Como flores recién cortadas.

- No has cambiado nada, Allen-kun- murmuró Lenalee, logrando despertarlo. Allen abrió los ojos con pereza, sin recordar siquiera cuando había sido el momento en el cual se había dormido. Aún sin estar en todas sus facultades, giró levemente su rostro, notando un poco avergonzado, que se había adormecido en el hombro de Lenalee.

- ¡Lo siento mucho!- gritó, levantando su cara de inmediato y lanzando una mirada a su alrededor, para cerciorarse de que el loco hermano de su clienta no estuviese en las cercanías.

- No lo sientas, Allen-kun(3)- le concedió Lena y añadió, al ver el gesto de extrañeza de Walker-. Se notaba que estabas cansado, así que es normal que pegues tu cabeceadas sin darte cuenta- le sonrió y continuo, con cierto tono de decepción-. Pensé que habías cambiado.

- ¿A qué te refieres con eso, Lenalee?- le preguntó el muchacho, interesado al ver el rumbo que, tal vez, tomaría la conversación.

La oriental lo miró y respondió, con un tono de voz distinto, un poco solicito-. Me refiero a cuando nos conocimos. Cuando eras un niño, Allen-kun, eras igual- le explicó-. Siempre que tenías problemas o alguna preocupación, la ocultabas.

- ¿En serio?

La muchacha se limito a afirmar y continuo, en tono de reproche-. Recuerda que somos amigos, Allen-kun. Cualquier preocupación que tengas, puedes contar conmigo para desahogarte- le ofreció, mientras recordaba las vivencias que había compartido con el albino en su niñez-. Y tampoco te sacrifiques siempre por los demás. Eso, a la larga, te puede hacer mal- concluyó Lenalee, preocupada, sin quitarle la vista de encima a su asistente personal, quien la miraba anonadado. La muchacha de cabellos negriverdosos se limito a animarlo con otra sonrisa y, cambiando de tema, señalo los ejercicios-. Ya los termine.

Ahí está tu víctima, acostada y conectada a un respirador mecánico. No entiendes quien podría temer ante tal bazofia humana, al extremo de ordenar su asesinato, pero la prueba fehaciente de ello es que estas ahí, frente e él, listo para matarlo. Llevas tu pistola encima, esa que usas frecuentemente en tus trabajos, a diferencia del de hoy, que requiere cautela.

Al salir solo del cuarto de la hermana de Komui, Allen no pudo evitar apoyarse en una de las paredes del pasillo, reflexionando las palabras de Lenalee. No podía creer, por sobre todo, las últimas frases. ¿Él se sacrificaba por los demás? ¿En qué universo alterno había ocurrido eso? No podía siquiera imaginarse a sí mismo sacrificándose por los demás ya que, desde que podía recordar, lo único que había hecho por los demás era asesinarlos. Él siempre había sido así. Siempre, desde que podía recordar-. ¿Qué diablos paso?- masculló para sí mismo, observándose la mano que ocupaba para matar.

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Kanda se balanceo en la silla giratoria, mientras revisaba Facebook y algún que otro foro en los cuales comentaba rara vez. Había llegado del entrenamiento en el club de Kendo hace varias horas atrás y ahora esperaba impaciente, frente al monitor de su PC, que alguien se conectase a Messenger. ¿A quién podría aguardar, con tanta vehemencia, nuestro joven y malhumorado amigo? Kanda chitó molesto, preocupándose ya que, esa persona, no se conectaba, siendo costumbre que lo hiciese a esa hora. Tomo el mouse de su computador y, nuevamente, echó un vistazo a los contactos conectados, decepcionándose. Aún no se aparecía.

El muchacho de cabellos azulados se levanto y comenzó a caminar por su habitación, de un lado a otro, mientras reflexionaba, preocupado. ¿Qué podría haber ocurrido? ¿Tal vez le había pasado algo malo? No. No tenia que precipitarse con ese tipo de conclusiones apresuradas. Lanzó otra mirada al monitor y, raudo, tomo asiento frente a este, al notar que finalmente se había conectado.

Tratando de tranquilizarse y mantener su aplomo, coloco su estado de Messenger como disponible, para poder hablar con ella.

Katana sangrienta dice:

· Hola

Mariposa Cristalizada dice:

·Hola Kanda, no te había visto n-nU

Katana sangrienta dice:

·Tsk! stoy hac rato conctado

Mariposa Cristalizada dice:

·En serio?... O:

Katana sangrienta dice:

·Si…

Mariposa Cristalizada dice:

·Que bueno… es que… u/u… quería decirte algo…

Katana sangrienta dice:

· q?

Mariposa Cristalizada dice:

·u/u… me da un poco de vergüenza decirlo…

Katana sangrienta dice:

·Tsk! si no vas a dcir nada, mjor ni lo mncions ¬ ¬

Mariposa Cristalizada dice:

·Está bien! Lo diré! Pero no te enojes, Kanda ¬/¬… lo que sucede es que… bueno, pensaba decírtelo después de clases, pero no se dio la oportunidad…

Katana sangrienta dice:

·Al grano! D:.

Mariposa Cristalizada dice:

·Lo que sucede es que u/u… me gustas, Kanda… u/u

Nuestro joven amigo quedo pálido y petrificado en la silla, mirando con los ojos excesivamente abiertos el monitor de su computador aunque, para ser precisos, tenía la vista clavada en un solo punto del mismo: la conversación que estaban sosteniendo Lenalee y él por Messenger. Releyó varias veces las últimas palabras de su amiga asiática, porque no creía lo que estaba sucediendo en esos instantes. Si tuviese que describir sus sentimientos en ese instante, tal vez podría definirla en una sola expresión: un sueño. Nuestro amigo no es muy creativo y tampoco es un literato o algo por el estilo, así que esa pequeña frase basta para transmitir lo que nuestro malhumorado amigo sentía. Para él esta situación representaba una fantasía.

Se pellizco, esperando despertar. No lo hizo, lo que solo significaba una cosa: eso no era ninguna especie de ilusión. Esbozó una sonrisa muy distinta a las sádicas o asesinas que se delineaban en su rostro rara vez y solo cuando Lavi- ya que era el único insensato- se atrevía a molestarlo. Decidió responderle a Lenalee.

Katana sangrienta dice:

·En srio?

Mariposa Cristalizada dice:

·Crees que te estoy mintiendo? O.O

Katana sangrienta dice:

·No… tu… tambn m gustas…. Lenalee

Espero que su amiga le escribiese algo más por msn, pero nada sucedió. Lo más probable es que le hubiese ocurrido lo mismo que a él, y no supiese que escribir solo de la impresión. ¿Y si le mandaba un zumbido? Estuvo a punto de hacerlo, hasta que un nuevo mensaje de ella interrumpió sus propósitos.

Mariposa Cristalizada dice:

· XDDDDDDDDDDDDDDD… Aún no te das cuenta de quién soy?

Kanda se espantó al leer esa pequeña línea y, sin perder más tiempo, dirigió el puntero del mouse al contacto que tenia la misma imagen de perfil y el mismo apodo que el de Lenalee colocándolo sobre él, para comprobar la dirección de correo electrónico y, de paso, al propietario de aquella broma de mal gusto y a su próxima víctima. Kanda miró la pantalla por segundos interminables, regañándose a sí mismo la facilidad con la que Lavi lo había engañado. ¡Ese conejo estúpido se las pagaría!

Tomo la katana que mantenía colgada en la pared de su habitación- la que había sido transmitida de generación en generación en la línea masculina de su familia- y, antes de salir de su cuarto, coloco el estado de su cuenta como ausente, programándolo para que recitara una sola frase.

Mariposa Cristalizada dice:

·Yuu-chaaaaaaaaaaan… que haces? te gusto mi bromita?

Katana sangrienta dice:

·T matare!

Camino, con pasos fuertes y marcados, hasta la puerta de su casa. Lo mataría, de eso estaba seguro pero, antes de eso, lo haría sufrir. ¡Oh, sí! El precio de aquella broma seria la vida del conejo. Ni siquiera eran equivalentes, pero Lavi esta vez, si se había sobrepasado.

- ¡Yuu-kun!- le gritó su padre adoptivo, Froi Tiedoll, tratando de detenerlo al verlo irse con una katana en la mano-. ¡¿A dónde vas a esta hora?- le preguntó, denotando que ya era muy tarde para que saliese a la calle.

- A cazar conejos- le respondió, cerrando la puerta con un portazo.

Lavi, en su casa, se largo a reír, al imaginarse la expresión de Kanda ante la supuesta declaración de Lenalee. El resultado de la broma bien valía las consecuencias que conllevaría a la mañana siguiente, cuando se vieran en el colegio. Aún podría respirar tranquilo durante esa noche, pensaba nuestro pelirrojo amigo. Que equivocado estaba.

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Sacas la jeringa que traías en el bolsillo de la bata blanca y la llenas con aire. Que simple es acabar con la vida de una persona, piensas, mientras la clavas en la vena que se encuentra en su antebrazo. Apenas terminas, guardas la jeringa y sales, caminando relajado, de esa habitación. El trabajo ha concluido por hoy.

Reever Wenhamm, jefe de Policía, miró su teléfono móvil con una mueca desaprobatoria, al verlo sonar con tanta insistencia. Un poco cansado, decidió contestarlo.

- Alo, habla Reever, ¿con qui-?

- ¡Soy yo, Reever-kun!- le interrumpió una voz que podría reconocer en cualquier parte, por desgracia-. ¡Soy Komui Lee! ¡ ¿Ya no te acuerdas? ¡Que cruel, que mi amigo no se acuerde de mí!- le gritó el asiático desde el otro lado de la línea, lloriqueando como un niño.

- Si me acuerdo de ti, Komui(4)- respondió molesto y añadió, con un tono de voz cansado-. ¿Sabes que ahora estoy de servicio en la estación de Policía, cierto? ¿No podrías llamar en otro momento?

- ¡No puedo! ¡Es urgente!- le grito y procedió, ya calmado y serio, pues la ocasión lo ameritaba-. ¿Recuerdas el incidente de Lenalee?

- ¿El qué ocurrió hace nueve años atrás?

- Sí, el mismo- le confirmó.

- ¿Qué pasa con eso?- le consultó curioso y, casi de inmediato continuo, poniendo el parche antes de la herida-. Si quieres que reabran el caso, no creo que puedas persuadirlos, Komui.

- No se trata de eso, Reever- contradijo el científico-. Sobre lo que quería hablar es sobre el otro niño que fue secuestrado junto a Lenalee. Lo encontré. No, lo correcto sería decir que él nos encontró.

- ¿Qué quieres decir?- preguntó, expectante, intuyendo ya lo que Komui estaba a punto de revelarle.

- Encontré a Allen Walker-kun.

Fin Capitulo 05

By: Nana Walker

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Aclaraciones:

(1): Figura de comparación que se me ocurrió de inmediato. Lo iba a cambiar, pero me reía cada vez que la leía, así que preferí dejarla así XDU.

(2): Infierno.

(3): Frase que aparece en el fic de mi amiga Miranda Kliese: "Té con Chocolate" (lo pueden encontrar en mis favoritos o en su cuenta de FF XD). Amiga, te quería pedir permiso para integrar esa frase, pero no pude (¿de qué sirve poner las razones aquí XDu?). Si te molesta que la haya puesto, me avisas y edito esa parte :Du.

(4): Reever llama a Komui por su nombre, porque el chino ya no es su jefe xDU.

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N/A: ¿Les ha gustado el capi? ¡Espero que sí! Trate, a diferencia de todos los capítulos anteriores, de publicar algo DECENTE (los cuatro capis anteriores son solo trama mal escrita… eso si a esta historia se le puede considerar dueña de algún trama comestible).

Pasando al capi del fic… ¡OMG! Cuando planee todo lo que apareció (de hecho, algunas de las partes planeadas no las coloque xDD) pensé que, con suerte, me saldrían algo así como 2500 palabras y, cuando termine de escribir el borrador, ya eran 4107 XD. Por sobre la narración en segunda persona: no es que ahora escriba todos los fics así, sino que, según mi perspectiva, era absolutamente necesario poner fragmento narrados en segunda persona, para dar a mostrar lo que quise dar a entender xDU. Y lo otro, si habían partes confusas, ¡eso fue adrede! Solo para atormentarles y poner más ¿misterio? a esto XD.

Bien pos eso XD… ahora me voy con los agradecimientos a:

Danyeda Goofy Panterita: ¡Muchas gracias por tu review, amiga! Me alegra mucho que este fic te guste tanto (tomando en cuenta que, todavía, no empieza la verdadera acción XDU… como en la mayoría de mis fics xDU). Por Road… creo que, sin querer por supuesto xDU, te haré feliz XDDDD (porque a mí no me cae mal… de hecho la encuentro un poco moe x/D). Por sobre las muertes (a propósito de tu pregunta si emparejare a Kanda con alguien o si lo matare…)... pos, hasta ahora, solo planeo matar a unos cuentos personajes… y Kanda… no he planeado su final aún XD.

Por el KroryxEliade, solo por tu review xD, pondré algo de ellos, bien livianito :Du… Y por Nea XD… ya se verá, ya se verá… eso es una sorpresita ;D… ya, chau *la abraza*

LIRIO-CHAN: Muchas gracias por tu review y gomen por la actualización tardía ;-;… por lo de la confabulación Road/Kanda… pos lo veo bien difícil, por lo que ocurrirá después en el fic xD… y por lo de los atacantes de Lena… aún queda mucho para develar eso XDu.

Ashrriel: Muchas gracias por tu review :D… ¡Dios! Realmente me emocione -y sonroje mucho- cuando leí tu review u/u… por lo de la caracterización de los personajes… es que trato de ponerme en su piel ante de describir sus acciones… ya que odio el OoC… Dx… y lo de la trama xDu… siempre que publico un fic largo trato que la trama no esté tan repetida… de hecho, siempre quise publicar un fic largo AllenxLenalee… así que me cabecee mucho para escribir algo "original" XDU… (Porque la primera idea, de muchas, fue que todos fuesen compas de cole Dx… y después me dije: ¡No! eso ya está muy repetido XDU). Te pido disculpas por tardarme tanto u.u…

Miranda Kliese: ¡Muchas Gracias por tu review Meli :D! ¡Si, quieren matar a Lena XD! Por tus teorías conspirativas, vas en buen camino (bueno, solo a medias xDU)… y por lo de la Sorpresa… XD pos cuando nos juntamos, ya debiste darte cuenta de quien se trataba XDDDDDD.

taxyta: Muchas gracias por tu review :D… Y si, soy de Chile xDU… terremoto del mal D: … gomen por la actualización tardía… y cuando entres a la Uni, vas a entender como, algo que te gustaba, se vuelve lentamente en una especie de tortura xD.

Ghoul girl: Muchas gracias por tu review Aki-chan :D… por los dilemas y el atacante misterioso, ¡aún queda mucho para eso! Por lo de la revisión y dedicación, desde este capi en adelante, le daré mas de eso a todos mis fics xDU… siento haberme tardado tanto y gracias por las suertes :D

eMiiLy-aLLeN: Muchas gracias por tu review *O*… ¡Muerte a los exámenes finales xD! A veces, son una verdadera pesadilla (que a veces, ¡siempre lo son xD!)… espero que te haya gustado la conti XD….

También quería agradecer a toda la gente que sigue este fic (a pesar de mis tardías actualizaciones :Du)

Sin nada más que decir, solo me queda agregar:

Recuerden, ¡Su review es mi sueldo! *agita una lata*

Bye bye, cuídense miles y que la Inocencia y Ange-sama les traiga un 2011 súper genialoso :D