Regresaba a casa después de una larga misión; esperaba con ansias su regreso al lado de su esposo y de su hijo; últimamente los extrañaba más de lo normal debido a las largas misiones que había estado realizando. "Sólo tú puedes realizarlas", le decía su esposo cuando intentaba oponerse o rechazar la misión para pasar más tiempo con él; su ego aumentaba con el: "sólo tú", sin embargo, a cada partida su pecho se oprimía más ante la distancia en la relación que ésta representaba.

-Estoy en casa- anunció sin obtener respuesta; sin embargo el olor a estofado que llegaba desde la cocina se adentró en su nariz guiándole hasta ésta. Abrió la puerta y se sorprendió ante la escena que encontró; una figura muy parecida a la suya rodeaba con sus brazos el cuerpo de su rubio por la espalda y parecía apoyar su mentón en el hombro del kitsune, muy similar a como él solía hacer siempre.- Estoy en casa- repitió, asustando en principio a quien semejaba su "clon", sin serlo realmente, pues el Uchiha ya había identificado a su hijo que se apartaba de su rubio papá; al parecer del azabache, asustado de encontrarse con su padre.

-Bien…bienvenido a casa- contestó el menor, tratando de aparentar indiferencia ante la sorpresiva irrupción de su padre. No se alegraba en definitiva de su regreso, pues esto sólo significaba que los días durmiendo, cenando, riendo y paseando con el rubio se posponían hasta una nueva partida.

-Bienvenido a casa- dijo el rubio con una radiante sonrisa que enfurecía; sin saberlo, a su hijo. Pues esa sonrisa sabía bien que era totalmente diferente a las demás sonrisas que su papá dedicaba a las personas, a sus amigos e incluso a él, esa sonrisa que le frustraba y le hacía rabiar ya que; aunque le costara admitirlo, era una sonrisa que expresaba…amor. –Llegas justo a tiempo para la cena- rodeó con sus brazos el cuello del azabache dándole un GRAN beso- Te extrañé- susurró al oído del Uchiha como guardándoselo en un secreto entre ambos.

-Y yo a ti, Uzuratoncachi.- sonrió el Uchiha, abrazando con fuerza al rubio por la cintura y acariciando con tranquilidad su espalda, algo que le gustaba hacer y que llenaba de rabia aún más a su hijo, quien en esos momentos oprimía con fuerza lo nudillos intentando controlarse para no fruncir ni siquiera el ceño y que lo notaran sus padres- ¿Cenamos?

No le agradaba para nada la llegada de su padre, pues sabía bien que eso representaba el fin de todos sus "avances" con el kitsune. Las noches en que dormían juntos ya no le saciaban del todo durmiendo cerca e incluso abrazados; la cercanía y el calor del cuerpo de su rubio padre comenzaba a ser insuficiente para él ya que necesitaba a esas alturas y más que nunca poseer aquel cuerpo y hacerlo suyo. Quería adentrarse en esos zafiros desde arriba, exhalando el aliento del rubio mientras le bañaba de su propio sudor y exclamaba su nombre en uno o más suspiros, incluso en gemidos ahogados que le erizaban la piel aún en la más honda profundidad de su imaginación. Necesitaba encontrar la manera de poder contemplar su cuerpo desnudo y sentirlo antes de que la calentura de su cuerpo le quemase vivo. Su plan número dos era deshacerse del Uchiha.

-¿Y qué tal ha ido la misión?- preguntaba el rubio después del quinceavo "te quiero", veintiunavo "te amo" y quién sabe cuántos besos. Algo que el menor tenía que soportar como si fuese una especie de entrenamiento. Conversaban de los cómo el azabache había derrotado a los enemigos, de las tácticas y técnicas que utilizó, mientras el rubio rebatía las maneras en que también pudo haberlos realizado; entonces comenzaba la discusión con él "debía pensar rápido" y entonces "pero un ninja debe pensar en varias opciones"; hasta que terminaban en el típico beso de su papá a su padre para terminar la discusión, a manera de disculpa.

Fue en ese punto en el que descubrió su oportunidad; cerca de la comisura del labio del ojiazul se encontraba un grano de arroz olvidado. Sonrió ante su suerte y si bien el ninja debe "pensar en varias opciones", pensó aún más en aquella frase popular de "quien no arriesga no gana", era momento de arriesgarse y empezar su lucha abierta con el azabache; declararse culpable por amar a ese rubio y declarar la guerra a su padre; era momento de que el rubio decidiera de una vez: ¿amor de padre, amor de esposo?

-Eh… Papá…- el rubio le dirigió una mirada a su hijo, ladeando la cabeza con aquella expresión como quien pregunta "¿sí?", momento que aprovechó el menor para acercarse hasta él, posar su lengua en la comisura y "recuperar" ese pequeño grano tan benditamente olvidado, rozando así con su lengua y sus labios, los propios labios de su padre el ojiazul. – Lo siento, tenías un grano arroz en la mejilla.

El azabache estaba sorprendido ante esta acción inusual en un hijo; trató de pensar varias veces fuera del rol como esposo de Naruto y más en su rol como padre de Minato; recordándose a sí mismo lo exagerado que debían ser sus celos hasta el grado de proyectarlos en su hijo. Sin embargo pensó en la noche en que había encontrado a su hijo durmiendo con su padre, en la interrupción de este cuando él intentaba hacer el amor con el rubio (que no fue la única vez, ahora que se lo pensaba), recordó también hacía unos momentos la expresión de, ¿asustado?, que el menor tenía cuando irrumpió en la cocina.. ¿Y ahora esto? Miró de reojo a su hijo que sonreía mientras el rubio seguía sonrojado, le agradecía y le proponía la siguiente vez decírselo sin actuar; el menor se disculpaba con una sonrisa, pero algo en esa disipó toda duda del azabache. Esa sonrisa era la misma sonrisa falsa que el usaba con el rubio cuando éste se sonrojaba ante algo que él hacía, cuando éste le proponía no volver a hacerlo y acaba por cumplirse su santa voluntad de Uchiha.

El menor le devolvió la mirada y sonrió, aún para más disgusto de Sasuke, de manera complacida o…lo que más le molestaba, burlona. Frunció el ceño en respuesta, por un breve instante, recordando lo exagerado que había sido en el pasado y en cierta manera para no preocupar al rubio; después de todo Minato había dicho estar enamorado de un chico, aunque la descripción que le había dado era la de Naruto aún podía tratarse de una confusión suya; y aquella sonrisa burlona un producto más de su imaginación.

Terminada la cena, el menor subió a su habitación evitándose de ese modo la desagradable escena de sus padres terminando los deberes de la cocina, pues sabía que su padre no ayudaría con los trastos sucios a su papá sino que sólo se mantendría detrás de él…besándolo, manoseándolo, introduciendo sus manos por debajo de sus ropas acariciando su pecho y…lo que más odiaba, adentrando sus manos hasta tocar el miembro del rubio a su merced; eso tenía que acabar, la guerra; por si no lo había notado el ojinegro; ya estaba que declarada. Escuchó los pasos de sus padres dirigirse a su habitación, ya sabía bien lo que harían así que frunció con libertad el ceño en la soledad de su habitación y maldijo por lo bajo a su padre.

El azabache le dio un beso en la frente al rubio y le indicó que se alistara para irse a la cama, excusándose para ir a hablar con Minato "de hombre a hombre", haciendo enojar con propósito al rubio pues adoraba ver los "pucheros" que éste le hacía cada que le recordaba su rol de "madre". Se dirigió a la habitación de su hijo y llamó a la puerta, éste tardo un poco antes de contestar hasta que le dio la indicación de entrar, sorprendiéndose al ver que era él quien llamaba, pero ya sin preocupación pues sabía que tarde o temprano el primer enfrentamiento, "cara a cara", llegaría.

-¿Pasa algo, "padre"?-preguntó el menor con una falsedad en la voz que irritó en un principio al Uchiha. Éste suspiró y trató de tranquilizarse antes de continuar; si el menor estaba actuando él también podía hacerlo.

-Sólo me preguntaba, ¿qué hay de nuevo con el chico del que me hablaste la vez pasada?- sonrió de tal modo que pareciera una plática "amistosa" entre "padre e hijo". El menor no tenía ninguna intención de seguir fingiendo y después de todos los años de haber estado observando a su padre, sabía con exactitud cada una de sus acciones y sobre todo, falsedades.

-¡Ah! Pues verás, él y yo vamos viento en popa, hemos dormido juntos, salimos a caminar…hablamos de lo que nos ocupa y nos divierte, cada que paso más tiempo con él me enamora más, sólo que…a veces tenemos que posponer nuestros encuentros…- el menor volvió a sonreís al modo Uchiha, esperando disipar todas las dudas de éste, dejándole en claro sus sentimientos.

-Ya veo… entonces, ¿cuál me dijiste que era su nombre?- aquello comenzaba a cansarle, esa hipocresía por parte de ambos, así que era mejor acabar pronto con el juego del menor; algo en lo que éste también concordaba. Sonrió con malicia ante la pregunta, quería humillar aún más a su padre después de confesarle lo que hacía con el chico cuando él partía a alguna misión.

-Supongo que tú sabes muy bien su nombre, puesto que… no te he dejado duda alguna, pero si es así, entonces déjame darte una referencia clara de quién es… para ser precisos él…- tragó saliva, después de todo ahora no podía acobardarse, tenía tanta estima de sí mismo que en realidad estaba seguro de poder ganarle la partida al azabache- él…él duerme contigo. –concluyó sonriendo con malicia, aunque su corazón bombeaba a mil por hora esperando la reacción del Uchiha, más aun la del rubio si escuchaba un escándalo y se enteraba del por qué de la discusión; aunque sabía que Sasuke Uchiha estaba acostumbrado a pelear sus batallas, solo.

-¿Estás de broma?- sabía que no era así pero trataba de hacerle ver el error de esa declaración, de hacerle ver del mismo modo que estaba perdida esa batalla si se enfrentaba a él. Sonrió del mismo modo con malicia, mostrándole una vez más el orgullo y su prepotencia- Naruto me ama, te hemos criado como a nuestro hijo, si en algún momento pudiste haber pensado o mal interpretado su cariño es mejor que lo elimines de tu memoria, él me ama… tanto o más de lo que yo lo amo a él, así que si buscas "pelear; estúpidamente, por su amor", es causa perdida, Minato. Buenas noches- y dio un portazo al salir, sin negar su enojo ante esa sínica confesión. Seguro de que el rubio lo elegiría mil veces a él antes que al azabache menor ¿Qué podía más, el amor de padre o su amor al azabache, su esposo? Abrazó con más fuerza de la necesaria al rubio esa noche, con el temor de perderlo al despertar.

Mientras en la habitación continua, había dejado a un Minato riendo por lo bajo y con malicia, seguro de sí mismo al igual que un digno Uchiha, repitiéndose mentalmente "estás perdido Sasuke Uchiha". Pues entre el amor de un padre y el amor a un hijo, sabía que el rubio, pese a que él fuera adoptado, le elegiría.

-Ya lo veremos, padre…ya lo veremos…- se repetía para sí mientras reía por lo bajo, pues sabía que con eso había dejado a un Sasuke Uchiha… muy, pero muy preocupado.


Hola a quienes han leído este fanfiction. Les pido una sincera disculpa por la tardanza de este tercer capítulo, pero entre la escuela, las peleas con la novia y etc… se me había ido la inspiración. Ahora sé que esta no es necesaria pero es muy buena ayuda al momento de escribir. En serio… un maestro nos dijo que "quien se jacta de escribir, no escribe por inspiración sino por encargo" así que…les ruego que me encarguen el cuarto para poder escribirlo, después de todo escribo; no papa mí, sino como cualquiera porque me gusta que me lean. Es decir, escribo por ustedes que aunque pocas personas son ahora, son ya mucho para mí. Gracias por leerme, en serio. Nos vemos pronto, os aseguro!!!