-Acabo de regresar- reprochaba el azabache a su rubio por centésima vez- Quiero pasar más tiempo con ustedes; manda a Sai, a Shizamaru, a Sakura…a quien quieras pero yo no voy.- concluyó tajante.
-Pero sólo tú puedes hacerla- repetía el rubio como cada ocasión en que el Uchiha se negaba a una misión con tal de "pasar más tiempo" con él. Y es que sabía que esa escusa en realidad significaba que necesitaba más "noches de placer".- Sai sigue ayudando a Gaara, Shikamaru sigue en una misión y a Sakura no puedo ocuparla porque la necesito aquí. Sólo tú puedes hacerla...-repitió implorante el rubio.
Sin embargo la actitud renuente de su esposo comenzaba a preocuparle; hacía poco cayó en la cuenta de que no habían hecho el amor la noche que él regresó de su última misión, algo que solían hacer como una especie de ritual de bienvenida. Lo que sí notó es que después de hablar con Minato; "de hombre a hombre" como dijo para molestarle aquella vez, el Uchiha había regresado, se había introducido sin más por entre las sábanas y le había abrazado aparentando un temor poco nato en él. Ahora, sin duda alguna, se preocupaba más por su actitud renuente y la actitud extraña de esa noche.
-¿Sucede algo malo?- quiso saber para despejar toda duda, buscando con la suya la mirada del azabache.- Es que, acabo de recordar que…eh…bueno, hace mucho que no…no…am…tenemos relaciones-terminó casi en un susurro, puesto que Sakura se encontraba en la habitación y aunque la chica sabía bien de sus problemas e intimidades, aún le avergonzaba representar su papel de esposo de Sasuke Uchiha.
El shinobi se sorprendió un poco ante el comentario que parecía no tener relación con la misión que acababa de negarse a realizar. Sin embargo sonrió al imaginar lo bien que debía conocerle el ojiazul para darse cuenta de que algo andaba mal con él, de tal modo que parecía querer enterarse de lo que ocupaba su mente en esos momentos.
-Es verdad, no es que no quiera hacerlo…sabes muy bien cuanto te deseo- susurró del mismo modo hasta acercarse al escritorio del hokage y poder penetrar así con su oscura mirada los bellos ojos azules de su esposo.- Es sólo que...Minato, últimamente parece interferir en nuestros encuentros- declaró el Uchiha.
Aún no le había contado a Naruto la plática que había tenido con su hijo, pensaba que quizá el rubio lo tomaría como una muestra más de sus celos enfermizos y que en definitiva no le creería; así que esperaba no ser él quien revelara aquel secreto. Esperaba realmente que fuese el menor lo suficientemente tonto como para delatarse, sin embargo algo más le preocupaba, ¿qué estaría pensando éste? ¿Tenía planeada alguna estrategia? ¿Pensaba atacarle directamente? En definitiva, la guerra ya la había declarado el menor directamente aquella noche así que el ataque directo ya se había dado.
El rubio se mostraba sorprendido ante la inquietud del Uchiha; era verdad que él siempre insistía en no "hacerlo" mientras su hijo estaba en casa, pero eran muy contadas las ocasiones en las que no terminaba cediendo a los "insistentes toqueteos" de su marido. Sin embargo, lo que el rubio no había notado (por ser "tan dobe" como diría Sasuke), es que los numerosos intentos de intimidad por parte de éste se veían obstruidos con las constantes escusas que daba el menor para invadir la habitación conyugal, impidiendo de ese modo cualquier consumación del "intento".
-Sasuke, no puedo creer que pongas de escusa a nuestro hijo…-comenzó el ojiazul, pero se vio interrumpido por la feroz mirada que el azabache le devolvía a manera de reproche.
-No lo pongo de escusa y no quiero que pienses que estoy celoso, pero no puede ser que sea el único que se dé cuenta de sus interrupciones. El otro día, y resulta una maldita casualidad, que justo cuando yo iba a "hacerte compañía" en la ducha, él entrara en la habitación a…
-¡Sasuke! Esa vez necesitaba entregarme su reporte de equipo; no puedes reprocharle…
-Algo que bien pudo dejar para cuando termináramos. No Naruto, sabes lo impaciente y poco tolerante que soy, sabes igualmente lo que yo he dado por ese niño, lo que he hecho por él…
-Yo también he hecho cosas por él, me preocupo, paso el tiempo que tú estás fuera con él y…
-¡Deja de interrumpirme, maldita sea!- la discusión ya había subido de tono y el azabache, con el sólo recuerdo de las incontables interrupciones del menor y ahora de su rubio justificándolo, había alcanzado su nivel máximo de molestia.- No pienso ponerte en una situación que resultaría estúpida…-el rubio abrió la boca como queriendo preguntar "¿cuál?", pero un dedo amenazador y una mirada cabrea del azabache le aconsejaron guardar silencio- Te lo juro, si sigues interrumpiéndome tal como lo hace él…tendremos un serio problema Naruto Uzumaki. –suspiró tratando de mantenerse en sus cabales.- Naruto, te amo… y creo que no hay cabida en duda de ese hecho; pero me niego rotundamente a alejarme de ti a una misión hasta no haber consumado nuevamente nuestro matrimonio y sabes bien a qué me refiero, dobe… Y eso no podremos hacerlo hasta tenerlo lejos a él, por lo menos un tiempo- concluyó con un semblante serio que asustaba en cierto modo al rubio.
-¿Y cómo quieres que haga eso?- preguntó algo azorado el ojiazul ante las palabras de su esposo. Miró en dirección a su amiga que se había mantenido alerta en caso de tener que intervenir si el Uchiha perdía el control de sí mismo, la encontró tan sorprendida como él de aquella reacción fúrica poco común en su marido, pues éste siempre había resultado el más sereno de los dos. No podía negar que estaba preocupado a la vez que asustado de esa reacción, pero trató de justificársela con la falta de sexo.
- Envíalo a una misión- determinó severamente el azabache. El rubio volvió la mirada a su amiga en busca de un consejo, ésta se alzó de hombros indicándole lo poco que ella también entendía aquella actitud por parte del shinobi. El kitsune le dirigió entonces a su amiga una mirada cómplice, la pelirrosa se escabulló con disimulo (como buena Kunoichi) hasta la puerta y desapareció tras ésta como custodia de la misma.
El hokage dejó su puesto detrás del enorme escritorio que lo separaba a él de su esposo el azabache que aún seguía con el ceño fruncido de pie delante de éste. Caminó hasta él y le rodeo el cuello con sus brazos entrelazando sus manos detrás de la nuca y se acercó lo bastante hasta rozar su nariz con la del ojinegro y penetrar una "dulce" mirada a través de éstos. Aquello era un pretexto para suavizar al Uchiha, pues sabía que cuando adoptaba un papel de "dulce corderito" terminaba por ablandarlo del mismo modo que aquel "jueguito" le excitaba.
-¿Y si en lugar de mandarlo a una misión… me tomas aquí y ahora?- la voz del rubio sonaba ajena a la propia, algo dulce y melodiosa que terminaba por excitar al poseedor del Sharingan; sin embargo aquella no sería la ocasión, pues éste estaba decidido a hacerle entrar en razón a su esposo intentándolo de una manera sutil:
- No puedo. Siento que entrará en cualquier momento a interrumpirnos- confesó el Uchiha.
-Estás paranoico…-bufó el menor arrugando la nariz, lo cual sabía que era otro de los gustos de su esposo.
-No lo estoy, Uzuratonkachi- se quejó éste rodeándole la cintura con sus brazos casi por inercia, no resistiéndose del mismo modo a besar la frente, la nariz y los labios de su rubio; éste fue retrocediendo varios pasos hasta sentir el roce del borde del escritorio atrayendo consigo al Uchiha que aún mantenía sus labios a los del kitsune masajeándolos con los propios, tratando de adentrar su lengua en busca de la ajena, algo que el rubio no impidió, mientras buscaba acomodarse sobre el escritorio con ayuda de su esposo cuyas manos ya se encontraban por adentro de las ropas de hokage rozando con las yemas de sus dedos lo que para él era la suave piel de su rubio.
Sus labios se separaron a exigencia de sus pulmones, la búsqueda de aire entremezcló sus alientos excitando a ambos amantes en el reconocimiento de éstos; con ojos entrecerrados a causa de la misma incitación se devolvieron las miradas en una complicidad de placer con la cual se dieron la mutua aprobación de continuar; sin peligro aparente, con el juego de explorar los cuerpos ajenos con sus manos. El rubio introducía sus manos por debajo de las ropas de su esposo mientras éste le llevaba la delantera deshaciéndose del uniforme de hokage y del botón (y cierre, cabe mencionar) de sus pantalones, para poder aprovechar la libertad del miembro del ojiazul estimulándolo con una mano libre, mientras la otra rozaba su espalda y sus labios volvían al encuentro del otro y éste se dejaba hacer. Entendía la urgencia de su esposo y, a decir verdad, él también la sentía.
-Minato…es que tus padres…-se escuchó decir a la pelirrosa antes de que la puerta se abriera con brusquedad y dejara entrar al menor a la oficina. El zabache se separó con brusquedad del rubio al cual los colores se le subieron al rostro a causa de la vergüenza de verse sorprendido, una vez más por su hijo, en ese acto íntimo con Sasuke.
-¡Oh, lo siento!- se disculpó falsamente (en apariencia ahora que sabía la verdad el azabache) el menor, por consiguiente la pregunta que hizo terminó por encolerizarlo:- ¿interrumpí algo?
- Como si no supieras- gruñó por lo bajo el azabache, cruzándose de brazos sin recato en su molestia. El menor tampoco tuvo reserva en mostrarle una sonrisa burlona que terminó por cabrear aún más al Uchiha, mientras el rubio estaba de espaldas a ellos arreglando el desorden de su pantalón y sus ropas que su marido había causado, sin tener ocasión en reparar en las miradas de odio que intercambiaban el mayor con el menor.
-¡Oh bueno…! Papá venía a traerte el informe de la misión de mi equipo, está en orden como verás por…
-¿No podías traerlo después?- interrumpió el azabache intentando reprimir el gruñido que esperaba salirse por los labios, hecho que notó la ojiverde pero no el rubio.
-Lo siento en verdad, padre… quizá quieras que regrese después para que termines lo que estabas haciendo con mi papá; aunque claro, no creí que utilizaran la oficina como una extensión más de su alcoba…
Aquello parecía una falta de respeto hacia la autoridad paterna, aparente a los ojos de un extraño a la situación en la que ambos shinobis ya se habían declarado la guerra en disputa por el rubio. Sin embargo, el sarcasmo impregnado en aquellas palabras representaba para su oponente un ataque directo que debía rebatir; era momento de comprobar su autoridad (o influencia) sobre Naruto, dirigiéndole una mirada en busca de apoyo (o cierta advertencia de su enojo) a éste:
-Minato, no es como lo planteas.-contestó el rubio ante la mirada de su esposo- Verás; no fue idea de tu padre… fue idea mía el…intentar hacerlo aquí.- el menor aparentó estar sorprendido, aunque ciertamente lo estaba de esa confesión que sin saberlo le daba una ventaja al azabache sobre él.
-Bueno papá, a lo que me refería es que mi padre parece estar constantemente encima de ti intentando…
-¡Ese no es tu problema!- se quejó el aludido alzando la voz sin pretenderlo en un principio, causando la especial atención por parte de su amiga y ex compañera de equipo, que comenzaba a estudiar las miradas que intercambiaba con el menor y las acciones tan "calculadas"; como aparentaba ser, los movimientos del menor.
- Es mi problema porque no me gusta que lastimes a papá- fingió un tono de extrema preocupación y de niño pequeño, que sabía bien alteraba las emociones de su rubio padre, pues afloraba en él un sentimiento de protección natural que sabía no podía retener.- Juro que a veces… ya no sé cuando es consensual y cuando es una…una…-sabía que las pausas melodramáticas le hacían parecer patético ante el azabache pero que sabía que al ojiazul terminaría por crear culpabilidad y deseo de protegerle, algo que el Uchiha notó y sabía también perfectamente.- juro que no sé…cuando es una… violación…
Eso era más de lo que podía aguantar. El azabache se levantó con furia de su lugar y estuvo a punto de comenzar a escupir una serie de rebatimientos a las palabras del menor cuando:
-Tu padre nunca me ha lastimado- determinó seriamente el rubio hacia su hijo. Quien después de haber sentido la cercanía del Uchiha le había sostenido la mirada encolerizada con una burlona y satisfactoria, algo que tampoco soportaba el mayor.
-Eso no lo sé papá, a veces ni siquiera sé que tanto ha influido él en ti…siento que…
-¿Le tengo miedo?- inquirió el hokage desde detrás de su escritorio- Minato, te estás equivocando con tu padre, él nunca…
-He escuchado como le has pedido que se detenga y él continúa con lo suyo sin importarle tus palabras, eso…según las definiciones que se le emplea a la palabra "violación" quiere decir que…
-¡Minato!- el menor se quedó callado ante lo que le pareció una orden por parte de su padre el ojiazul, creyó que el color carmesí de su rostro era debido a una furia contenida por su altanería, pero las palabras que continuaron le desecharon esa idea y comprobó una vez más la inocencia característica de su padre.- Sa…Sasuke…-comenzó casi en un susurro- Tu padre y yo solemos jugar así…verás… si yo finjo resistirme… eso excita a tu padre…es nuestro juego…Sasuke se excita cuando yo me "resisto" y a mí…- tosió para aclarar su garganta- me excita ver encendido a tu padre-concluyó con un sonrojo incandescente.
El menor estaba sorprendido por la valentía de su rubio padre ante esa confesión, sorprendido porque le diese el triunfo a su padre en esa ocasión dejándole prácticamente en ridículo. El Uchiha por su parte estaba sorprendido otro tanto por la misma causa, la victoria que el rubio le había entregado sin saberlo; y sin embargo sabía que la batalla seguía abierta por lo cual debía rematar esa victoria con la propuesta inicial que el kitsune se adelantó a anunciar:
-Tengo una misión de rango B para ti. Sé que es muy pronto para que te asigne una misión como ésta, demo…
-¿Qué?- preguntó sorprendido el menor, dirigiendo una mirada inquisitoria al azabache que se mantenía a su lado con los brazos cruzados y dibujando una sonrisa maliciosa. Aquello había resultado su plan, podía darse cuenta de que aquella inesperada misión individual y de rango tan significativo se debía a la influencia del Uchiha sobre su padre, y éste parecía confesárselo abiertamente:
-He convencido a tu papá de asignarte una misión importante, de hecho estábamos cerrando el trato cuando tú irrumpiste en la habitación- confesó el azabache con malicia aún impregnada en esa sonrisa.
No pudo evitar lanzarle abiertamente una mirada llena de odio a su padre, no…a su rival, ese maldito y bastardo Uchiha. La manera tan cínica en que había confesado su interés de mantenerlo lejos para poder aprovecharse y retomar la cercanía con su esposo era evidente; tenía que impedírselo y sin embargo sabía que esa batalla ya estaba dada por perdida. "Por hoy, bastardo, por hoy…" pensó dentro de sí el menor. Ninguno de los dos declarados "en secreto" rivales, recayó en la profunda mirada que la pelirrosa cernía sobre ellos, aunque eran consientes de que aquello, en apariencia, bien resultaba la primera rebelión del adolescente hacia la figura paterna (representada en Sasuke, claramente), o al menos eso era lo que tenía en mente el rubio sin sospechar las verdaderas intenciones.
-¿Cuánto tiempo estaría lejos?-quiso saber el menor, fingiendo de nueva cuenta preocupación.
-Dependiendo de cómo te desarrolles en ella…siete días- calculó el rubio.
-¿No puedo negarme?
-Lo siento, hijo…no puedes.
-¿Lo haces para tenerme lejos de ustedes a petición de mi padre?- inquirió sin sorna el menor.
-Tu padre y yo hemos estado separados por nuestros deberes mucho tiempo, creo que es justo lo que él me pide y no es algo más que sin duda ayudará a nuestra familia; la reconstrucción de nuestra relación de pareja. ¿Lo entiendes, verdad Minato-kun?
El menor hizo un gran esfuerzo por tragarse sus reproches y el maldito orgullo Uchiha que sin pretenderlo ya cargaba en su carácter. Asintió con resignación y tomó los papeles que aclaraban los puntos de la misión y que su papá le ofrecía. Dirigiéndole una última mirada rencorosa a su padre el Uchiha.
-Entonces, me marcho lo más pronto posible, papá. Mientras más pronto me valla regresaré del mismo modo.
-Cuídate mucho, hijo.- el rubio lo abrazó con fuerza a manera de disculpa mientras frotaba con afectuosidad la espalda de su hijo. Este se separó de él y beso su frente a manera cariñosa. Estaba por salir cuando recordó que debía "remendar" la relación con su padre, por lo cual se dirigió hasta él y le extendió una mano como símbolo de "respeto de hijo" que el azabache no aceptó. Por el contrario, si se trataba de hipocresía el Uchiha sabía desenvolverse muy bien en esos campos; rodeó con sus brazos al menor en un muy forzado abrazo y trató de que sus palabras parecieran ser dirigidas en secreto pero perfectamente audibles para los demás presentes en la oficina.
-Regresa pronto, hijo.
-Si muero mi papá nunca te lo perdonará- susurró por lo bajo el menor.
-No seas exagerado- imitó la acción el Uchiha- a menos que no creas ser capaz de realizar una misión del rango B, entonces di que tienes miedo y Naruto buscará alguien más apto.
-Ni de coña te lo creas Uchiha, hace mucho que no tienes idea de mis capacidades- intentó imponer miedo sobre su "padre", aunque sabía que bien podía significar un intento burdo de su parte por aparentar ser más que él. Era tiempo de terminar la farsa por ese día.- Gracias por los consejos, padre.- dijo en voz clara el menor fingiendo que la demora del abrazo se había resumido a los consejos de un padre hacia su hijo. –Los tendré muy en cuenta, los extrañaré, hasta pronto.
Y sin más volvió a despedirse con un gesto de ambos mayores y con un cabeceo hacia la pelirrosa, que fingió normalidad ante aquellos acontecimientos, pues bien podía ser que aquello fuese una disputa entre padre e hijo o bien, aquello que ya empezaba a figurarse en su mente analítica de kunoichi que le indicaba una disputa entre padre (claramente adoptivo) e hijo (del mismo modo) por el "amor" de un rubio que aún se mantenía ajeno a los hechos campales que ya se cernían sobre su inocente ser.
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El 2010 no me ha pintado nada bien. En enero tuve en fallecimiento de mi bisabuela y recientemente el de mi compañera de hacía diez años, mi perrita maltés Mitzy. Sin embargo mis amigos han intentado con todas sus fuerzas el distraerme y como ejercicio propio ante el dolor que he llevado poco más de una semana, mi distracción se concentró en los deberes de la escuela y la realización de este capítulo que resultó un poco más largo de lo planeado, pero he quedado satisfecha con el resultado. Espero que para ustedes haya sido de buen agrado, gracias por seguir mi petición de encargarme el cuarto capítulo, en serio que necesito distraerme de todo, por eso les doy gracias por inspirarme a seguir. Gracias por su comprensión y espero no decepcionarles, espérenme pronto con el siguiente capítulo. Besos y hasta pronto.
P.D. A la pregunta que me hicieron con respecto a si Minato sufre de alguna patología por permanecer en complejo de Edipo aún en la adolescencia… ¿qué no es obvio en su actitud? XD vean no más lo que es capaz de hacer y entonces díganme. Hay que darle un par de nalgaditas a ese niño ¿quién se apunta? XD
