Los personajes de Naruto (por desgracia) no me pertenecen, sino al magnífico maestro Kishimoto (¡salve kishimoto!)
Advertencia: Debí ponerla en el primer capítulo (XD), incesto y lemon.
Advertencia del capítulo: Spoiler del manga (muy sutil, pero si lo leen y lo entienden, es que ya leyeron el manga…sino… ¡no me maten por favor! (XD))
Entre él y yo ¿cuál es tu elección?
Decisiones difíciles
La habitación matrimonial estaba en penumbras y el silencio sólo era roto por los suspiros y sonidos húmedos de dos cuerpos que se rozaban en desenfrenada pasión; "Sasuke…" se escuchaba decir entre suspiros y gemidos ahogados mientras ambos compartían el aliento del otro, excitándose… amándose cada vez más. Los labios del azabache se fundían con los de su rubio quien mantenía sus piernas entrelazadas con fuerza en las caderas de su marido que ahora se divertía adentrando su lengua en la boca de su conyugue al ritmo de sus embestidas; lo que causaba que el ojiazul le mordiera de vez en vez el labio inferior como prueba de su creciente excitación, la cual comenzaba a dolerle ante la constante opresión de la que era sujeta su miembro entre ambos vientres.
Sólo algo verdaderamente importante (o peligroso) podría haber detenido; como lo hizo, al Uchiha en un momento tan esperado como aquel; su insistente vaivén se detuvo consternando a Naruto quien le miraba ahora con extrañeza, pues Sasuke se detuvo con brusquedad mirando con el ceño fruncido, como escrudiñando a través de las cortinas de la enorme ventana de la habitación; hacia el enorme árbol detrás del alto muro de la residencia Uchiha-Uzumaki.
-¿Qué sucede, Sasuke? –preguntó preocupado el rubio, tocando la barbilla de su marido para que le prestara atención, sin embargo éste seguía mirando con agravio hacia la misma dirección.
-Sentí que…alguien nos observaba- dijo en un susurro y sin cambiar su estado de alerta ni por un instante.
-Estás paranoico ¿lo sabes?- protestó el kitsune inflando los mofletes en señal de reproche para el azabache, quien le miró frunciendo aún más el ceño.
-No hagas ese puchero, dobe.
-Pero si a ti te gusta que lo haga- reprochó frunciendo el ceño e inflándolos más.
-Pero no en la cama- volvió a quejarse el Uchiha.
-¿Y entonces qué demonios te gusta que haga en la cama?- aquella fue una pregunta instintiva y sin reflexión.
-Pues… éstos- el azabache había sonreído con malicia y retomado el movimiento del vaivén, provocando que aquellas mejillas se tornaran nuevamente de un ligero color carmesí, al mismo tiempo que el rubio soltaba un ahogado gemido de placer y se aferraba al cuello del shinobi.
-Te odio…-se quejó ante aquel acto que le parecía humillante y entregó más que dispuesto a nueva cuenta sus labios a su poseedor.
-Pero yo, te amo con locura… y lo sabes bien…u-zu-ra-ton-kachi- rió divertido el Uchiha, con toda la intención de molestarle, ya que aquello provocaba al rubio como si fuese un "reto" abierto para ver quién complacía más al otro.
-Oh claro…tú si puedes ser poco sensual y romper el momento…-
El azabache lo abrazó con fuerza, incorporándolo levemente para profundizar la penetración y así disfrutar más él y su pareja. Sonrió divertido ante el comentario y después de darle una mordida que dejaría una provocativa y delatora marca en su cuello, le susurró:
-Te equivocas, dobe… El gran Sasuke Uchiha es naturalmente sensual y no puede dejar de serlo…- mordió el lóbulo de la oreja provocando un fuerte gemido por parte de su esposo, el cual se aferró aún más a su cuello y caderas.
-Ugh… te odio, teme…-susurró por lo bajo mientras se dejaba hacer por las suaves caricias del ahora ANBU, sin mención de su esposo, retomando el momento del placer que habían perdido brevemente hasta alcanzar el clímax de su ardiente relación.
Sin embargo, el Uchiha no pudo cerrar los ojos en toda la noche a pesar de tener su amuleto fetiche; es decir su rubio, durmiendo en su pecho como de costumbre y lo cual le hacía dormir tranquilo sabiendo que su más preciada posesión estaba entre sus brazos. No pudo dejar de lado la incertidumbre de haber sentido aquella presencia que por alguna extraña razón se le hacía tan familiar y peligrosa. El recuerdo de Minato se le vino a la cabeza y sin embargo trató de desecharla tal como había llegado, asegurándose así mismo de que él se encontraba aún a varios kilómetros en aquella misión a la cual había partido desde hacía cuatro días. No, no podía ser que hubiese acabado tan pronto, no siendo un principiante, no siendo simplemente un Chuunin.
***
-¿Es que acaso no tienes otros shinobis competentes en este lugar?- preguntó entre enojado y frustrado el Uchiha.
-Sasuke, todos los shinobis de Konoha son competentes, pero cada uno lo es para una misión especial y ésta es la tuya… ¡oh, vamos! No me digas que no has tenido suficiente "recompensación" de tus esfuerzos en casa- se cruzó de brazos con enfado, o al menos eso intentaba aparentar el rubio.
-No es eso, uzuratonkachi…y a todo caso…NO, aún no me siento satisfecho con cinco días cuando he llegado a estar afuera realizando misiones… si te pones a contar los días juntos… cerca de tres sino es que cuatro meses…
-Eres el rey de los dramas, Sasuke… te dejé renunciar a una misión importante, te complací con mandar a nuestro hijo a una misión de rango B para poder estar solos, te complací cuando me pediste que le pusiera un instructor particular… Sasuke, tal parece que yo tengo que complacerte en todo…y no es una queja- se adelantó el rubio cuando detectó aquella mirada explosiva en su esposo- pero, sé un poco considerado conmigo…amor- endulzó su voz haciendo que el Uchiha destensara el semblante- eres el único que puede hacerla. Por mi, ¿si, Sasu-neko?
-Argh…-gruñó el azabache ante aquel chantaje meloso al cual no podía resistirse; echó un vistazo a la pelirosa que se mantenía como una sombra cerca de las paredes de aquella oficina y notó como ésta disimulaba una sonrisa divertida ante aquel apodo.- No me llames así en frente de Sakura, uzuRATONkachi…- advirtió de cerca, haciendo que la sonrisa del rubio se ensanchara pues sabía que había logrado su objetivo de convencerlo.- Pero… ¿y si me marcho y él regresa?
-¿Quién?- preguntó instintivamente el rubio.
-No te hagas el tonto…Minato. ¿Y si me voy y él regresa?
-¿Cuál es el problema?- Sasuke no quería decirle los verdaderos motivos de su preocupación, menos había comentado su sospecha de que el intruso de la noche anterior fuese Minato, según él pensaba, pero no encontraba una escusa idónea para decirle a su Kitsune, aunque afortunadamente éste le pudo dar una:- ¡ah! Ya entiendo- sonrió con dulzura- quieres ser el primero en saber cómo le habrá ido en su importante misión, despreocúpate, no le pediré su reporte hasta que tú no estés de regreso, ¿vale? La misión que te doy es simple para ti, es una de rango B que no te durará más de tres días en realizarla.
-Mmm…- el Uchiha tomó los papeles, los leyó detenidamente grabando toda la información en su memoria y por último convirtió los papeles en ceniza sin desprenderlos de su mano. No podía decir que estaba tranquilo, pero sabía que negándose únicamente provocaría las sospechas del rubio y estaba firmemente decidido a no ser él quien revelara el secreto de Minato; tenía todas sus esperanzas puestas en la inexperiencia del menor. Tenía fe en que Naruto se diera cuenta de lo que pasaba a su alrededor aunque bien sabía lo distraído que era su marido. Echó un suspiro y besó a su rubio en la frente- Bueno, me marcho- se dirigió hacia la ventana para partir en ese mismo momento, pero una mano posada en su hombro le detuvo y un beso en la mejilla le produjo cierto escalofrío.
-Por favor, vuelve pronto a casa- susurró a su oído el Hokage y sin más no pudo evitar rozar sus labios con los del jefe de la aldea:
-Volveré pronto, mi Hokage- sonrió y salió por aquella ventana, dejando al ojiazul mirando su silueta alejarse entre salto y salto de un edificio a otro.
***
No había pasado ni un segundo y medio desde que la silueta del azabache había desaparecido en el horizonte, cuando la puerta de la oficina del Hokage se abrió dando paso a la figura de su hijo adolescente quien llegaba al parecer sin un rasguño. Saludó con una sonrisa a su sorprendido rubio padre quien corrió a abrazarle olvidando por un segundo la pérdida momentánea de su esposo.
-¡Minato! ¡Qué sorpresa! Tu padre acaba de marcharse, poco antes que hubieras llegado y hubieses podido despedirte de él- una lagrimita entre tristeza y felicidad había mojado por un instante el rostro del rubio.
-¿En serio? –fingió demencia el menor ante la ingenuidad de su padre el Hokage. Aprovechándose de la ocasión para abrazarle con fuerza- Pero, papá aunque mi padre se haya marchado en este momento, no creo que esa sea una manera propia de saludarme al volver. Primero que nada…"estoy en casa"- fingió inocencia el menor, pues le molestaba que aún a su regreso "inesperadamente oportuno" su papá no tuviera más pensamiento que el alejamiento del Uchiha.
-Es verdad… es verdad, lo siento- se aclaró la garganta y sonrió con alegría a su hijo- Bienvenido a casa, Minato.
Aquella llegada tan sorpresiva no levantaría sospecha alguna en alguien tan distraído como Naruto; sin embargo en una kunoichi tan persuasiva como lo era ella (o en cualquier otro Shinobi más persuasivo que el rubio) aquel arribo tan veloz a la partida del Uchiha bien podía considerarse sospechoso. Claro que el primer pensamiento de la pelirosa fue de extrañeza, pero al recordar la escena de unos días antes, las miradas de odio que ambos shinobis se dirigían sin disimulo ante sí, le produjo cierto pensamiento que ya no podía desechar y sin más sabía debía ser prudente y hablarlo con el Uchiha concerniente de ese asunto y no al rubio que parecía totalmente ajeno, sin idea de que él representara el eje central de una afanosa disputa por su amor.
***
Habían pasado ya dos días desde la partida de Sasuke. El rubio tenía dos métodos con los cuales distraerse para no pensar demasiado en el dolor de la distancia, uno de ellos era el cocinar y el otro el de actualizar los reportes atrasados en los expedientes de los Shinobis de Konoha. Estaba trabajando en éste último cuando sintió la presencia de su único hijo a sus espaldas, quien sin preguntar se acomodó el sillón individual a espaldas de su padre para tener oportunidad de abrazarle, tal como en contadas ocasiones había observado hacer al Uchiha mayor.
-Minato-kun…en serio que a veces actúas igual a tu padre- sonrió el rubio mientras continuaba con sus labores- aunque en otras creo que tu manera de actuar sigue siendo la de un niño pequeño, estás tan acostumbrado a mí que tengo miedo de que al dejarte volar lejos no sepas como hacerlo- comentó más para sí que para el menor, éste lo rodeó entre sus brazos y posó su cabeza nuevamente en el hombro de su padre para respirar su aroma mucho mejor.
- Papá, yo no tengo intenciones de volar fuera del nido…aún- trató de disimular la emoción que sentía al estar tan cerca de él y más aún cuando estaba totalmente decidido a avanzar aquella noche un paso más.- Y aunque me creas infantil, yo no pienso de ningún modo separarme de ti, te amo… papá- corrigió a tiempo su pensamiento puesto que éste sólo pensaba en Naruto ya sin el concepto de un padre.
-Yo también te amo mucho, Minato-kun- el rubio se había enternecido ante las palabras del menor y había dejado de lado sus labores para ladear la cabeza y observarle mejor- Pero, algún día conocerás a alguien o no necesariamente, pero algún día te cansarás de tus "viejos"- rió divertido- y querrás tener una vida separada de nosotros.
-No de ti. De mi padre no estoy seguro…no sé… ¿has notado que ya no me llama hijo? Antes se enojaba cuando les interrumpía, pero ahora parece estar eternamente enojado conmigo, no sé… tal vez ya se cansó de tenerme y ahora se arrepiente de haberme adoptado- trató de que su tono de voz sonara entristecido, a pesar del asco que le producía el siquiera mencionar al Uchiha como su padre y más tener que seguir tratando al rubio como a tal, ¿cuándo le permitiría revelarle sus sentimientos?
El rubio le miraba ahora preocupado, ciertamente entristecido por sus pensamientos y tratando de buscar en su memoria algún indicio por parte del Uchiha que pudiese demostrar desamor o resentimiento. Era verdad que Sasuke constantemente se mostraba celoso, pero no sólo con su hijo sino con cualquiera que se acercara o demostrara una señal de afecto con el rubio, claro que éste había identificado esos celos como una manera "osca" por parte del último descendiente del Sharingan para demostrar sus sentimientos. Ahora que lo pensaba mejor, quizá nunca había tomado en cuenta que esos celos pudiesen lastimar a su hijo y mucho menos pasaba por su mente que el Uchiha hubiese dejado de amarlo, no después de todos los años que habían pasado juntos y menos después de todos los esfuerzos que el azabache había realizado para darle lo mejor a Minato; un trato especial ajeno al de los chicos de su generación que le permitiera avanzar y ser destacado como el mejor Shinobi de entre sus colegas.
-No digas eso, Minato- logró articular después de sus reflexiones- tu padre te ama y puedo estar seguro, ninguno de los dos se arrepiente de haberte…bueno, de hacerte su hijo…y no digas más esa palabra que para nosotros eres nuestro hijo y no un adoptado.- infló los mofletes como solía hacer cuando se sentía disgustado con algo, lo cual igual le encantaba al menor.
-Lo siento, creo que tampoco debí haber dicho todos mis pensamientos y sentimientos al respecto…- fingió sentirse arrepentido.
-No, Minato…tienes todo el derecho a expresar tus sentimientos y si Sasuke te ha hecho sentir mal en algún momento, no es conmigo con quien debes tratarlo sino con él, claro que yo te apoyaré aunque él diga que soy un papá muy consentidor- rió divertido el rubio rascándose la cabeza distraídamente.
-Mmm, hablando de consentir… ¿puedo pedirte algo, papá?- los ojos negros del pelinegro brillaron con malicia aunque no fueron notorios para el ojiazul.
-Hum…dime
-¿Recuerdas que cuando mi padre se marchaba, igual solíamos tomar baños juntos?
-Sí, era porque igual creía que te sentirías solo y pensaba que el alejamiento de tu padre también te estresaba, aunque creo que me estresaba aún más a mí…
- Entonces… ¿podrías tomar un baño conmigo? Es que hace mucho que me siento muy solo y sería relajante para mí que alguien tallara mi espalda… además estás bajo mucho estrés y si mi padre no está aquí tal vez pueda tallar la tuya- sonrió con muy fingida inocencia.
-Mmm, bueno… supongo que tienes razón- dijo después de una breve pausa, levantándose para dirigirse al cuarto de baño de la habitación nupcial seguido de su hijo, olvidando por un momento que hablaba con un chico de quince años y no con uno de siete como él estaba pensando. Había adquirido una maldita manía sin darse cuenta, el de no ver que su hijo ya no era un niño pequeño.
Estaba ansioso y lleno de adrenalina; seguro de que por fin había dado un gran avance en esa relación ficticia que se había construido en su mente; y no sólo eso, sino que también tendría la oportunidad de ver desnudo a su padre, de sentirlo cerca de su propio cuerpo desnudo. Si bien antes habían tomado baños juntos, no recordaba nunca haber tenido a su padre desnudo, claro está porque él era un niño y su rubio padre tenía extremadas precauciones en su educación sobre todo sexual, el rubio era un padre pudiente que sobre todo respetaba el cuerpo de su hijo, algo que lamentaba el menor con mucho pesar.
El rubio se había marchado hacia su habitación dejándolo sólo en el baño, tiempo que aprovechó para desnudarse y entrar en la tina llena de agua caliente sumamente relajante esperando impaciente la entrada del rubio; éste llegó con una bata de baño sonriendo con amabilidad a su hijo, se quitó la bata dejando al descubierto su bien torneado cuerpo, sin embargo las ilusiones del menor se vieron frustradas al examinarle detenidamente y recaer en el bañador que llevaba puesto. ¡Maldita sea! Su padre aún pensaba en que debía cubrirle, por pudor, su propio cuerpo a su hijo y éste no podía demandarle que no lo hiciera sin que se mostrase sospechoso.
-¿Está rica el agua?- le preguntó como a un niño pequeño y se acomodó para entrar en la tina, reparando el notable crecimiento de su hijo justo en aquel momento.- ¡Vaya! Ya no cabemos en la tina juntos- rió.
-Bueno, aún hay espacio para dos personas, ¿no? ¿O no sueles tomar baños de espuma con mi padre?- se apresuró a advertir el menor, distorsionando su voz pues ésta en principio salió tal y como era, un reproche.
-Bueno… sí- el rubio se sonrojó súbitamente- pero es algo ligeramente diferente.
Comenzó a jugar distraídamente con el agua formando pequeñas burbujas después de verter el líquido que las hacía aparecer. El menor consideró prudente no seguir mencionando al Uchiha, después de todo si lo que menos quería era que su papá pensara en él, él mismo debía dejar de mencionárselo.
-Eh… papá tengo una idea- sonrió amigablemente- ¿qué te parece si te doy un pequeño masaje para liberarte del estrés?- esperó que el mayor asintiera antes de posar sus manos en sus hombros y comenzar a moverlos circular y suavemente. No tardó mucho el rubio en reaccionar tal y como el menor lo esperaba; a medida que su cuerpo iba destensándose sus labios comenzaron a proferir suspiros y gemidos de exquisito placer, o debería decirse, satisfacción.
-¡oh, Minato-kun! Tienes unas manos privilegiadas con este don, ahh…ahhh, se siente tan bien- suspiró el rubio con placer mientras sentía su cuerpo ceder poco a poco a las manos de su hijo. El rubio era demasiado inocente como para entender lo que estaba poco a poco provocando con su naturalidad, puesto que el miembro de su hijo ADOLESCENTE comenzaba a ceder de igual modo ante los gemidos de su padre, lo que era aún más vergonzoso el estar desnudo detrás del ojiazul y que la fina tela del bañador fuese lo único que se interpusiera entre su miembro y la entrada al placer tan deseada en poseer.- Aaaah, no te detengas, se siente muy bien…- volvió a gemir con poco más de fuerza el ojiazul.
- ¿¡QUÉ DEMONIOS SUCEDE AQUÍ!?- La puerta del baño se abrió con brusquedad y la figura encolerizada del azabache entró tomando del brazo, sin medir su fuerza, a Naruto; sacándolo de la bañera pudiendo notar la creciente erección del menor a quien le dirigió la más feroz de sus miradas, la cual (debía admitir el menor) en verdad le había asustado pues jamás se la había conocido hasta entonces.
- ¡SASUKE! Verás, Mina-chan me estaba dando un masaje…y entonces creo que yo….
- ¡LARGO NARUTO! SAL DE MI VISTA ANTES DE QUE LO MATE- gritó con furia el Uchiha tomando con fuerza al menor también por el brazo para obligarlo a salir, dispuesto mil veces a golpearlo.
-¿QUÉ DEMONIOS TE SUCEDE? ¡Sueltalo! ¡SASUKE SUELTALO!- gritó alarmado el rubio interponiéndose entre ambos logrando así que el azabache soltara al menor, dándole tiempo a su erección en desvanecerse.
- PERO SI YA CASI LE QUEDA DURO, POR DIOS NARUTO- trató de respirar hondo para dejar de gritar- no entiendo en qué demonios estás pensando, ¿en serio no te das cuenta de que está enamorado de ti? ¿Qué hacías en la bañera con él?
- ¿De qué demonios estás hablando? Ya te dije que estaba dándome un masaje y nada más… tus malditos celos han rebasado el límite esta vez, Sasuke…
-¡MALDITA SEA, NARUTO! ¿Es que en serio no te das cuenta? – Le dirigió una mirada de furia al menor- ESTE MALDITO BASTARDO está ENAMORADO DE TI…
La expresión en el rostro del rubio se desencajó ante la mención de la palabra "bastardo", provocando que se silenciaran todas las palabras que presidieron después. Como todo un padre en defensa de su hijo, sin pensárselo mucho cerró con fuerza el puño y se lo estampó directo a la cara a su esposo, haciendo que éste se tambaleara ante el golpe el cual le había roto el labio.
-¡¡¡CÓMO TE ATRESVES!!!- gritó con furia el kitsune.
-Es triste, pero te dije que hacía mucho tiempo que él ya no me consideraba su hijo…- comentó con "tristeza" el menor a espaldas de su papá.
-Naruto, ¡por dios! Abre los ojos, te estoy diciendo la verdad, ¡acéptalo! El que está más consciente de su condición de adoptado es él… él es quien no me considera su padre y mucho menos a ti su…
- ¡¡¡CALLATE!!!- la furia del Uzumaki se había transformado en tal que sus bellos zafiros parecían brillar de un color rojo intenso.- LARGATE DE MI CASA Y LA DE MI HIJO…¡¡¡TE QUIERO FUERA, SASUKE!!!
Una sonrisa malévola y de superioridad brilló en el rostro de su hijo, aún a sus espaldas. Había ganado por completo la guerra, estaba seguro de su triunfo pues ahí estaba la respuesta; el Uchiha había cometido el error de llamarle "bastardo", de atacarle físicamente y de mencionar su estado de adoptado, todo esto delante del rubio quien mantenía fielmente su rol de padre protector. El Uchiha no pudo menos que notar esa sonrisa y tratar de abalanzarse hacía el menor para molerle la cara a golpes, sin embargo sus intentos se vieron frustrados por el rubio que se interpuso como una fiera ante él, denotando obviamente que si el azabache pretendía golpearlo antes tendría que plasmar su puño en el rostro del kitsune.
-¡VETE!- repitió el rubio con lágrimas de rabia en los ojos- SASUKE HABLO EN SERIO, ¡VETE!
-¿Entiendes lo que me estás pidiendo? ¿Entiendes que si me marcho lo estarás anteponiendo a él que a mí? ¿Entiendes tu error?
-¡¡¿¿MI ERROR??!! ¿ERROR AL DEFENDER A MI HIJO DE TI?- el llanto de sus ojos estalló ante esas palabras- no sé desde hace cuanto tienes esa absurda idea en tu cabeza, pero si me estás diciendo que debo elegir entre él y tú…creo que ya tienes mi respuesta… lo elijo a él.
El menor estaba que no podía contener más su felicidad, su triunfo le extasiaba y no pudo haber resultado mejor el quiebre de la "feliz pareja", el rompimiento de sus "padres" que tanto había soñado se volvía realidad de una manera tan exquisita que su éxtasis comenzaba a comerle por dentro.
-Si me marcho… te vas a arrepentir de no creerme
-Me has mentido muchas veces, Sasuke- la cara del azabache se congeló ante aquellas palabras que en principio, si bien le hirieron como un certero puñal, le confundieron más pensando que se trataban de una cruel mentira.
- Espero que estés consciente de lo que estás haciendo…
-No quiero volver a verte…
-Así será entonces…- el azabache salió del cuarto de baño, tomó la bolsa de viaje que había dejado sobre la cama antes de escuchar los gemidos de su esposo; abrió la puerta del armario y cogió algunas prendas antes de salir de la habitación y acto seguido de la casa. El rubio le había seguido hasta la habitación con la firme intención de detenerle, estaba enojado y debía admitirlo, pero el dolor de perderle…de ser él quien le estuviera alejando esta vez de su vida parecía ser más fuerte que su enojo.
***
-¿Estás bien, papá?- la voz y el abrazo de su hijo a sus espaldas le hizo entender que lo que acababa de hacer era lo correcto. No podía dejar que el azabache lastimara a su hijo y después de todo tenía fe en que éste recapacitara recordando que también era su hijo, alguien a quien tanto habían deseado tener.
-No…- sollozó después de una prolongada pausa. Suspiró recobrando sus fuerzas para poder darse la vuelta y abrazar con fuerza a su hijo.- Pero lo estaré, Minato-kun…sé que pronto lo estaré…- y dejó que las lagrimas corrieran con libertad por sus mejillas.
Aquello no había sido lo que el menor hubiera deseado, puesto que había sido la sonrisa del rubio lo que más lo enamoraba y odiaba ver esas lágrimas en su rostro, producto de la partida del azabache… ¡oh, cuanto odiaba a ese Uchiha por hacer llorar a su padre! Pero qué equivocado estaba el menor, pues no había reflexionado en que aquel daño había sido causa suya, que aquellas lágrimas habían sido producto de su egoísmo por poseer al rubio y qué ajeno estaba el menor al dolor que les había causado a ambos.
Dos corazones cuando se han roto al mismo tiempo causan en los amantes exactamente el mismo dolor; las lágrimas que no dejaban de correr por las mejillas del rubio eran calca exacta de las lágrimas de quien en hacía mucho tiempo no habían figurado en su rostro, en quien siendo vengador de sus padres había destruido al ser que le amaba, su hermano… si bien había llorado y deseado venganza en ese momento, las lágrimas de amor puro de las cuales era dueño en ese momento, no le permitían pensar en venganza, antes bien no podía dejar de pronunciar el nombre de su rubio sintiendo como el pecho se le oprimía ante cada mención, ante cada lamento por haberle perdido.
¿Amor de padre o amor de esposo? Ya sabía la respuesta y ésta le destrozaba el alma, pues el kitsune había elegido a su hijo, demostrando que el amor de un padre a un hijo era más fuerte que el amor que alguna vez se juraron en un altar. Pero ese niño no era hijo suyo, de ninguno de los dos y esa era la causa de su rabia, porque si hay algo que el último descendiente del clan Uchiha no soportaba era el de sentirse manipulado. A cada pérdida una nueva venganza, el dolor seguiría ahí pero no sería eterna la caída…tenía que recuperarlo y hacer caer por su propio peso a ese mentiroso, pero para ello necesitaba la fe de alguien que sí creyera en él; lo que le recordó una de las enseñanzas del rubio… la fuerza de uno está en los amigos…
***
Oh por dios, ¿qué he hecho? Jajaja, lo siento pero quería que éste capítulo representara el clímax central de la historia…bueno, todos me dejan algo que me deja en shock y me sorprende de mí misma, pero bueno… Gracias mil, mil, mil gracias por leerme, en serio que se los agradezco mucho… no he tenido tiempo de leer fics así que con mucho trabajo terminé este capítulo cinco, espero que les guste y prometo en serio leerme más fics u.u. Gracias por las palabras de aliento que me dieron por mis pérdidas, poco a poco las he ido superando(aún lloro cuando recuerdo a Mitzy, lloré al mes). La semana próxima me voy de vagaciones al puerto… sin civilización (osea internet) espero poder tener el capítulo 6 a mi regreso jajaja. Muchas gracias en serio por todo y espero nos leamos pronto, por comentar (mandar reviews) no cobran nada, así que les agradecería más porque eso me hace muy feliz jajaja (XD) aunque luego eso hace que escriba cosas emo…no importa (XD), los quiero mucho y muchas gracias por todo!!! Sayo!!!
