Los personajes de Naruto, por desgracia, no me pertenecen. Sino al maravilloso Kishimoto-sensei (¡salve Kishimoto!)
Advertencia: Incesto + Lemon. Posible spoiler.
Los recuerdos del pasado regresan.
Kyuub's returns
II
-Tenemos que hablar-
Habían sido las palabras de Sai cuando se separaron en su regreso a la aldea y eran las palabras con las que, al parecer, lo saludaba ese día. Naruto había estado evitando a toda costa quedarse a solas con sus amigos, pues se sabía de antemano el sermón que le darían; ¡para lo que iba a servirle! Sabía que había cometido un error y sabía que ese error pudo haberle costado la vida a su amiga e incluso a Sasuke, pero… ¿cómo hacerles entender que no estaba del todo arrepentido? Aunque era bien consciente de que; los acontecimientos actuales eran el resultado de una cadena de errores cometidos en su vida; el primero… no haber confiado en el Uchiha.
-Sai, lo siento, pero estoy muy ocupado por ahora… ¿puede ser más tarde?- fingió seguir revisando los papeles que estaban sobre el escritorio, aunque hacía más de cinco minutos que sólo paseaba la vista arriba y abajo de los mismos.
-No, Naruto… no podemos dejarlo para más tarde… ¿entiendes lo que hiciste?
-Sí, Sai, entiendo que cometí un error…que no debí buscarlo ni pasar la noche con él, que fue lo más estúpido que pude haber hecho porque ahora lo delaté, que puse en peligro la vida de Sakura, que hice que el instinto de Kyuubi despertara, pero ¿sabes qué? No, no me arrepiento…- Sentenció el chico tratando de sostenerle la mirada a su amigo, que fruncía el seño a cada palabra del rubio.
-Entonces, del mismo modo estarás consciente que por tu error, personas inocentes pueden morir… después de todo, despertarte su instinto asesino…
Los ojos del kitsune se agrandaron ante esas palabras. Trató de tranquilizarse; no, definitivamente pudo ver un reflejo de terror impreso en la mirada del menor aquel día, por lo tanto dudaba de ante mano que fuese tan tonto para cometer un delito…al menos tan pronto. Sacudió la cabeza varias veces para disipar sus perturbadores pensamientos, tratando de repetirse la imagen del menor ante el Kyuubi, para asegurarse (o engañarse) a sí mismo de que las cosas estarían bien. En eso estaban, inmersos en un silencio incómodo ambos amigos; cuando las puertas de la oficina se abrieron de golpe dando paso a dos muy alterados shinobis de guardia:
-¡HOKAGE-SAMA!- habló con agitación uno de ellos, alterando de antemano la poca estabilidad y serenidad del jefe de la aldea- Terribles noticias, Señor…
-¿Qué sucede?- preguntó el rubio tratando de mantener la poca compostura que le quedaba.
-Ryo-sensei, Señor…-contestó el compañero del primero, tragando saliva para continuar puesto que estaba igual de alterado que su compañero.- Ha desaparecido… pero nosotros creemos que ha ocurrido lo peor, Señor. Encontramos el campo de entrenamiento intacto, en realidad lo único que llamó nuestra atención fue esto…- y dicho lo anterior colocó sobre el escritorio del Hokage un medallón, el cual portan todos los ninjas de la aldea como identificación oficial (además de la bandana)- sobre tierra húmeda… húmeda por un charco de sangre…
Naruto buscó la mirada de su amigo, quien se rascó la barbilla como meditando… ¿meditando qué, y en ese momento? ¿Habría sido Minato? Pero… ¿por qué? "¿Qué debemos hacer?", preguntaron los guardias a su superior, Sai; quien los despachó excusándose en que tenía que hablar a solas con el Hokage. El rubio ya no sabía si temerle más a Minato o a su amigo en aquellos momentos, puesto que desde que había aprendido a expresar sus emociones, las facciones de su rostro se habían vuelto tan expresivas y claras que Naruto se apostaba, que si en ese momento hubiera podido arrancarle la cabeza; lo habría hecho.
-¿Estás contento?- fueron las duras palabras con las que reanudó la conversación el artista, plasmándole, sin saberlo, un duro golpe a su amigo.
-Sai… tú sabes que yo no quería…
-Olvídalo, tus disculpas no revivirán a Ryo-sensei… tsk… ese sujeto está mal. Sé que no necesita una razón para matar, pero… ¿por qué a su Sensei? Se supone que él le ha enseñado todo… tsk… estamos en apuros, si su instinto despertó tan pronto…
-¿Qué debo hacer? No quiero que nadie más salga herido por mi culpa…
-¿Qué no eres el Hokage? Tú eres el que está a cargo de dirigirnos y de proteger a la aldea, no de exponerla… entonces…soluciónalo, Naruto. Es inútil si piensas en pedirnos consejo a Sakura, Shikamaru, Neji o a mí; nos estás exponiendo a un maldito sociópata y bien sabes que todo esto se pudo haber evitado si hubieras confiado en nosotros desde el principio, mejor dicho, en Sasuke Uchiha. Hemos intentado advertirte y protegerte y tal parece que lo único que hicimos en realidad fue exponernos y dejar que nos expongas, eres nuestro Hokage porque la gente confía en tu capacidad de actuar, confía en tu amor por Konoha y en tu fuerza, pero ya no queda mucho de ese Hokage en ti… así que, resuélvelo de una maldita vez sin meternos en más problemas, ¿quieres?
Dando la media vuelta, se retiró dejando la resonancia de aquellas duras palabras retumbando en el pecho sofocante de su amigo. Si Naruto hubiera entendido en ese momento, que Sai sólo intentaba despertar el instinto luchador de su amigo, quizá no le hubieran dolido tanto sus palabras ni mucho menos hubiera estado pensando y recordando la mirada fría del ANBU junto con cada frase lastimera clavada en el fondo de su ser. Quizá hubiera despertado de aquel trance para comenzar la lucha individual y directa con el enemigo con quien dormía en casa, quien a diferencia del rubio, ya formulaba un pronto ataque…
-Estoy en casa- anunció el rubio sin tomar en cuenta la noticia que se le presentara horas antes; el asesinato del Sensei de Minato. Entró a casa desprevenido, creyéndose hasta cierto grado inmune a la violencia del menor, puesto que aún seguía pensando en las duras palabras de su amigo.
-Bienvenido a casa- le saludó su Koi bajando las escaleras.- ¿Ya no estás enojado conmigo por lo que pasó antes?- se acercó con prontitud al rubio para plantarle un beso en los labios, pero éste reaccionó instintivamente negándose. "¡Diablos, otro error!" se pensó el Uzumaki y tratando de corregirlo se dedicó a acariciar "distraídamente" el cuello del pijama del menor.
-Mmm, no… no pienso mentirte Minato, pero sí, sigo enojado contigo…- pudo notar el cambio de respiración del menor, más pesada y pausada de lo normal, por lo que sabía que debía manejar su discurso cuidadosamente- Es sólo que, no entiendo por qué dudas de mí y… tu reacción tan violenta… me asustó… -alzó la mirada, plantando sus brillantes ojos azules en los del menor, tratando de que las facciones de su rostro denotaran ternura y lástima, buscando entre su repertorio de expresiones las más patéticas que pudieran ayudarle a escudarse, en parte, del chantaje del menor.
-No dudaría, si no me dieras motivos suficientes como para hacerlo- se quejó el menor, atrapando las manos del rubio entre las suyas, acariciándolas con dulzura, hasta que de improvisto capturó su mentón acorralándolo contra la pared- Además, mi amor… aún no me has dicho dónde se esconde ese bastardo…- era aquella mirada desorbitada y llena de locura que volvía invadir el rostro del pelinegro la que provocaba escalofríos en la piel del rubio.
-N-no… no entiendo de qué estás hablando, Minato.- El rubio tragó saliva para controlarse, aunque la presión de las manos del chico contra su rostro y de su cuerpo contra el suyo, no le eran de mucha ayuda.
-¡Hablo de que estoy arto de que me veas la cara de estúpido, Naruto! ¿¡Qué tan idiota me crees! Ni creas que me trago esa de que estabas paseando de noche, ya te lo dije, reconozco su asqueroso aroma a kilómetros de distancia…
-¡¿Y qué si estuve con él? Tú no eres lo suficientemente hombre ni Uchiha para poseerme- una ráfaga expulsó al menor contra la pared de la estancia como en aquella última ocasión, sus ojos se tornaron rojos y las marcas en su rostro se acentuaron aún más- Date por vencido, jamás podrás tenerme por completo…
-No quiero hablar contigo, Kyuubi…así que desaparécete- Minato se fue levantando con lentitud y se acomodó sus ropas, retando con la mirada al feroz zorro.
-¡Ja! ¿Y qué te hace pensar que voy a obedecer a un pedazo de shinobi como lo eres tú? ¿Quién te crees bastardo para hablarle así al mayor de los Bijus? ¿Sabes lo que soy capaz de hacerte?- de la palma de la mano, del ahora demonio, se fue formando una especie de rasengan de color negro, lo que amenazaba ser aún más poderoso que el original.-Ahora confiesa… tú asesinaste a Ryo Nakama…
-Sí, yo lo asesine…- los ojos del menor se mantuvieron serenos así como el resto de su cuerpo, sin la más leve señal de miedo, sin inmutarse.- ¿Y qué vas hacer? Si no eres completamente mío Naruto; las muertes seguirán hasta que yo consiga lo que quiero…
-Puedo matarte de un solo golpe pequeño bastardo…-respondió el ofendido Kyuubi
-Esa es la cuestión… ¿en serio puedes, Naruto? ¿Matarás a tu propio hijo?
-Ese chantaje ya no funciona en él, imbécil.
-Entonces, ¿qué esperas?... Mátame…
El negro rasengan desapareció de la mano del kitsune, así como toda prueba del Kyuubi en el rostro y cuerpo del Uzumaki. Su mirada entristecida sólo demostraba la derrota de su lucha interior. Sabía que las cosas serían más fáciles si dejaba que Kyuubi terminara con todo, se lo repetía una y mil veces dentro de sus sueños, pero el corazón noble del rubio se lo impedía, pues sabía que las cosas fáciles no son siempre la mejor solución.
-¿Qué quieres de mí, Minato?- preguntó cayendo de rodillas y con la mirada baja el ojiazul.
-Tú sabes lo que siempre he querido, Naruto… todo este infierno terminará en cuanto tú me des la más grande prueba de amor de tu parte…
-¿"Prueba de amor"?- repitió el kitsune sin entenderle del todo.
-Déjame hacerte mío, Naruto… y nadie más saldrá herido…- se fue acercando hasta él y comenzó acariciando sus cabellos, depositando dos o tres besos en los cabellos y la frente del rubio. Poco a poco sus manos descendieron por su espalda hasta colarse por debajo de sus ropas hasta poder sentir con claridad la piel del Hokage.
-En verdad… ¿nadie más saldrá herido?- alzó la mirada, derramando sin quererlo así dos lágrimas por cada uno de sus ojos, lágrimas de desesperación, tristeza, coraje, pero sobre todo…de rabia.
-Te lo juro, mi amor- pasó sus dedos pulgares por sus mejillas para limpiar el camino húmedo que habían dejado a su paso sus lágrimas, y depositó un suave beso en los labios del kitsune.
"Sólo piensa que es él, sólo piensa que es él" se repetía una y otra vez el rubio dentro de sí, estando ahora boca abajo, arrugando con su puño la almohada del menor; "Es inútil, los besos y las caricias de Sasuke son totalmente diferentes, él nunca ha sido… tan vulgar conmigo". Y aquello era verdad, las noches de pasión desenfrenadas con el Uchiha habían estado llenas de suspiros y gemidos debido a la carga de erotismo que sus cuerpos emanaban al compenetrarse como dos piezas de rompecabezas; pero ahora en esa posición y con el menor estimulando su entrada con su boca se sentía poco más que un vil juguete sexual; aquello era humillante.
Sentía las manos del menor en cada uno de sus glúteos y se preguntaba cómo demonios había llegado hasta ahí, hasta aquella situación en la que prácticamente debía prostituirse para salvar a sus amigos, a Konoha y…a Sasuke. Sasuke… ¿qué pensaría de él si lo viera en esos momentos? ¿Estaría tan decepcionado como él lo estaba de sí mismo? ¿Podría perdonarlo después de esto? Su mente era un mar de pensamientos y emociones encontradas, un panal de reproches hacia él mismo, un caos interior que parecía peor a las luchas que había tenido que confrontar contra el mismo Kyuubi.
-Relájate, estás muy tenso…- le susurró el menor a su oído en lo que volvía a separar sus glúteos para dar una última y vulgar lamida a la entrada del rubio; éste podía sentir la proximidad del miembro de Minato, sentía la punta acercarse y adentrarse lentamente en él…
-Espera…espera un minuto…- se arrepintió a último momento o quizá esperaba que el menor se arrepintiera o se conformara con la simple "precalentada" antes de consumación del acto, sin embargo, a esas alturas parecía que no sería así.
-¿Qué sucede? ¿No te gusta en esta posición? Será mucho más cómoda para ti…
-¿Cómo lo sabes? Nunca antes has estado así con alguien, Minato… no es lo mismo habernos estado espiando y suponer que así es correcto a…
-Estoy completamente seguro, Naruto… ¿quién te dijo que sería mi primera vez? El hecho de que tenga quince años no quiere decir que no sepa nada sobre el sexo o que no haya tenido antes la previa experiencia…
-¿Ah, sí… con quién?
-Eso no es importante…además yo no te he preguntado de tus experiencias previas.
-Esa es una respuesta estúpida, Minato… mi única experiencia ha sido con Sasuke.-El menor sonrió con malicia, le dio la vuelta hasta dejarlo boca arriba y sujetó al rubio por las rodillas echándoselas al hombro.
-Ahora podrás contarle al Uchiha de tus otras experiencias conmigo, mi amor…claro, si es que un día vuelves a verlo… aunque lo dudo mucho, no serás tan tonto como para exponerlo…- un aullido fuerte se dejó escuchar en el vacío de la habitación, un dolor agudo recorrió el cuerpo del kitsune al ser penetrado con violencia por el menor- Lo siento, mi amor…creo que me dejé llevar- y continuó con sus irrupciones dentro del cuerpo del rubio, manoseándolo a su antojo besándolo en cada centímetro de su piel con el pretexto de borrar de él cada marca que había dejado el Uchiha. Sin embargo, lo que Minato nunca entendería, sería que la mayor marca que el Uchiha había dejado en el rubio no estaba en su cuerpo, sino en su ser. El profundo amor que ambos se tenían.
-Perdóname…- fueron las palabras del rubio en el oído del pelinegro una vez que éste terminó dentro de él.
-No te preocupes, supongo que será cuestión de que te acostumbres antes de que puedas correrte, pero gracias, amor…me has dado una de mis mejores noches- y besó su frente antes de abrazarlo contra su pecho y cerrar los ojos hasta quedarse profundamente dormido.
El rubio esperó a confirmar que el menor se encontrara en su sexto o noveno sueño antes de desprenderse de sus brazos y acurrucarse a su lado, dándole la espalda y abrazando la almohada con fuerza. "Perdóname…" repitió en el mismo susurro, "perdóname por esto y por todo, Sasuke…lo siento tanto…"; y se echó a llorar como antes, mucho antes de volver a encontrar al Uchiha, de estar con él como aquella noche; volvió a llorar y a sentirse triste, desesperado, pero sobre todo… muerto.
A la mañana siguiente las cosas no mejoraron, se sentía tan decaído y sucio consigo mismo que ni siquiera tenía ganas de salir de la cama. Si antes, ante la noticia de la muerte del Uchiha se había encerrado en sus labores de Hokage para superarlo, en esos momentos y después de aquella terrible noche lo único que quería era esperar a la muerte, tendido en aquella cama. "Morir es fácil", se pensaba y repetía una y otra vez en el lento amanecer de aquella mañana. No había podido dormir, a pesar de que las lágrimas de su llanto nocturno lo habían cansado, sus ojos se cerraron pero sus pensamientos, recuerdos y remordimientos no lo dejaron descansar ni un solo segundo de la noche.
-¿No vas a ir a trabajar?- le preguntó el menor después de haberse alistado para salir, acariciaba con suavidad sus cabellos sin imaginarse el asco y opresión que aquello le producía al rubio.
-Estoy muy cansado- contestó sin mucho ánimo el Uzumaki.
-Jajaja, lo entiendo mi amor,- rió divertido el menor- fue una noche muy… "activa", no te preocupes, yo te cubriré con los demás y avisaré que estás algo…indispuesto hoy, jajaja.
-Minato, sobre lo que me juraste anoche… ¿lo cumplirás?
-Si me das un beso, le salvarás la vida a cada habitante de Konoha, Naruto- y acercó su rostro con una sonrisa de autosuficiencia, copia clara de las expresiones del Uchiha mayor que no le sentaban nada seductoras; como al original, al menor.
-Sólo un beso… ¿verdad?- preguntó el rubio cubriéndose con las sábanas, recordando que aún estaba desnudo sobre la cama del menor, quien sonrió con malicia ante aquel movimiento instintivo por parte del ojiazul.
-Pareces un cachorro asustado, nunca creí verte así, Naruto- comentó antes de acariciar con lasciva el mentón del rubio- Pero sí, por ahora sólo te pido un beso… aunque no dudes que las ganas no me hacen falta para volverte a hacer el amor ahora, sabes que deseo sin medida…- se fue acercando poco apoco hasta su oreja para acabar susurrándole aquellas últimas palabras, en lo que sus manos se dedicaban a acariciar a su antojo los brazos y la espalda de Naruto.
El rubio sonrió con dificultad, aunque sus esfuerzos para ocultar su incomodidad resultaban casi en vano. Sabía que debía poner todo su empeño en satisfacer los caprichos del menor, puesto que de eso dependía la seguridad de sus protegidos, de su aldea y su hogar. Se dieron aquel beso, que pensó sería corto y lo único que Minato haría en aquel momento, pero una vez más subestimó al menor y éste lo sorprendió al acariciarle la entrepierna y su intimidad, lo que hizo que el rubio se sobresaltara y rompiera aquella unión de labios.
-Lo siento, mi amor. No lo pude resistir.- sonrió con malicia el pelinegro, dándole un beso en la frente al rubio, antes de lamer con lasciva la mano con la que había tocado su sexualidad, produciéndole aún mayor asco al kitsune.- Nos vemos luego.
El rubio esperó a que la puerta de la habitación se cerrara antes de soltarse a llorar nuevamente; sintiéndose humillado y dispuesto a autocompadecerse de ser necesario, toda la mañana. Morir era fácil y si el Uchiha había estado dispuesto a hacerlo por él, ¿por qué no habría de hacerlo igualmente Naruto Uzumaki? Se pensó en todas las posibilidades de suicidio, pero un solo pensamiento lo detenía; Sasuke no estaba muerto y si estaba enclaustrado en aquel inmundo lugar era a causa suya. Sasuke Uchiha en realidad no había muerto y estaba esperando la oportunidad para recuperarlo tanto a él como a su familia; que incluía a Minato y el hecho de que el Uzumaki se suicidara no solucionaría nada, pues estaba seguro de que de hacerlo… Sasuke se iría tras de él, juntos hasta la muerte.
-Soy tan patético, llorando como una nenita, sin poder hacer nada por mi aldea y mi gente. Soy un fracaso como Hokage- se lamentó el rubio volviendo al llanto, acomodándose de nuevo contra la almohada para derramar sobre ella nuevas lágrimas- Soy un fracaso de Hokage, soy tan patético…
"¿Y te quedarás ahí llorando y sin hacer nada al respecto? ¿Eres tú el hijo del Yondaime?", expresó una voz desde el fondo de su ser.
-¿Kyuubi?- se preguntó exaltado el rubio, levantándose de un sobre salto.
"¿Y quién más podría ser…tu consciencia? Es tiempo de que dejes de ser tan patético y demuestres de lo que está hecho tu linaje, cachorro… Hijo de Minato Namikaze… el cuarto Hokage. Además, ¿en verdad estás seguro de querer liberarme y dejarme a merced toda Konoha?"
-¿A qué te refieres?
"A que con tu muerte, no habrá cuerpo que me contenga más…"
-¿Cómo sabías que…?
"Estoy dentro de ti, ¿lo olvidas? Puedo sentir tus emociones y escuchar tus pensamientos. Ahora, es tiempo de que tú y yo hablemos y, a diferencia de tus inútiles amigos, dudo mucho que puedas evadir una plática conmigo, Naruto… somos uno, ¿lo entiendes?"
-¿Qué es lo que quieres hablar conmigo?
"Me estoy cansando de tu inestabilidad y tu falta de valentía. Ya no eres para nada el Hokage, ni mucho menos el Shinobi que solías ser… Es tiempo de acabar con tu problema… sólo déjalo en mis manos…"
-No, Kyuubi. No pienso asesinar a Minato, no puedo hacerlo…tiene que haber otras maneras…- lo interrumpió el rubio.
"¡Escúchame, cachorro!", se quejó con brusquedad el Biju; "creo que sé cómo detenerlo, sin la necesidad de matarlo…ahora… ¿lo dejarás en mis manos?"
-Te escucho, Kyuubi…- Y se sumergieron en un debate que aliviaría el corazón atado del rubio, liberándolo de sus pesares, después de todo ¿quién conocería mejor a Naruto que el propio Kyuubi? La recuperación del Hokage naranja de Konoha había comenzado su marcha, así como la recuperación de su dignidad y sus fuerzas. Era momento de recuperar el por qué de ser Hokage, era momento de luchar con todo su coraje para recuperar a Sasuke, tal como en sus años de adolescente, era momento de recuperar a su familia y ahora estaba seguro que con el plan de kyuubi, las cosas marcharían bien.
"Fuiste demasiado duro con él", fueron lo que había dicho Sakura después de que Sai le confesara lo que lo tenía tan agobiado esa tarde. Así que, a sabiendas de su culpabilidad por herir a su amigo, decidió arreglar las cosas al día siguiente dirigiéndose a su oficina, temprano por la mañana. Quería explicarle a su amigo que la intención de sus palabras era buena, que solamente intentaba causarle un shock emocional que lo hiciera despertar de aquel trance en el que parecía inmerso debido a la dominación que Minato ejercía en él. Respiró hondo antes de abrir la puerta de la oficina del Hokage, sin imaginarse lo que encontraría del otro lado:
-Naruto…respecto a lo que te dije ayer…- sus palabras se fueron perdiendo en el aire, parándose en seco al encontrar sentado, en la silla del jefe de la aldea, nada más y nada menos que al propio Minato Uchiha.- ¿Dónde está, Naruto?- los ojos del menor se habían fijado en él desde su irrupción al recinto, sin embargo habían pasado de largo y volvían a centrarse en los papeles que tenía sobre el escritorio.- ¿Dónde está, Naruto?- volvió a repetir el ANBU, irritado y definitivamente incapaz de tolerar las majaderías de aquel bastardo Uchiha.
-Se encuentra…indispuesto…- contestó con brusquedad y cierto aire de superioridad el menor- Ahora si no molesta, estoy ocupado cubriendo sus ocupaciones, como notas, soy mucho mejor que Sasuke Uchiha, yo… muy al contrario de él, sí me hago responsable de mis actos…
Sai estaba seguro que aquella palabrería era un intento de alarde por parte del menor, pero no estaba seguro de a qué se refería y pensaba que tampoco estaba seguro de querer averiguarlo. Una especie de sexto sentido le advertía que posiblemente su amigo se encontraba en peligro, pero prefirió guardar la compostura antes de demostrarle temor a aquel infeliz.
-Minato, no sé a qué te refieras y ten por seguro que no me interesa, pero dudo mucho que estés capacitado como para suplir a Naruto en sus obligaciones, no tienes la suficiente capacidad como para…
-Créeme que la tengo- reaccionó ofendido el menor, irritándose aún más ante la sonrisa burlona del artista, al confirmar lo susceptible que podía ser el Uchiha menor.- ¿No me tienes miedo, Sai-sempai?- preguntó Minato al fijarse detenidamente en la postura segura del capitán ahora de los ANBUS.
- ¿Por qué he de temerle a un niñato como tú?- Sai se cruzó de brazos y continuó mostrándose seguro de sí mismo, irritando aún más al joven pelinegro.
-No conoces mis capacidades… me subestimas igual que ese bastardo…
-Tú tampoco conoces las mías, Minato. No tengo nada que perder.
-¿Ni temes que lastime a Sakura o… a Gaara?- El menor esbozó una sonrisa al notar que el ANBU caía de rodillas al suelo ante la mención del Kazekage. Sin embargo, lo ocurrido después lo dejó aún más enojado de lo que ya estaba, reafirmando el odio profundo que sentía hacía los dos mejores amigos de Naruto. Sai se encontraba de rodillas en el suelo, cubriéndose la boca para ahogar lo sonoro de sus carcajadas, le llevó un tiempo retomar su compostura, al mismo tiempo que calculaba los movimientos del menor, que sólo atinaba a fruncir con profundidad el ceño.-Bastardo…-murmuró por lo bajo.
-No me hagas reír Minato, tú jamás podrás ponerte al nivel de Gaara, si Naruto se diera cuenta de lo poco que vales de un solo golpe; y déjame decirte que sin la necesidad del poder de Kyuubi, podría destruirte- continuó riendo un poco más- además, serás todo lo que quieras, pero sigues siendo un maldito cobarde que tienen que esperar a que su sensei le dé la espalda para propinarle un golpe de muerte, ¿Y sabes cómo lo sé? Simple, eres un maldito cobarde que no tiene las agallas para enfrentarse a su oponente…
-¡DI LO QUE QUIERAS MALDITO IMBÉCIL, PERO NARUTO YA ES MÍO!- exclamó dando un portazo sobre la mesa, partiéndola en dos- Entérate infeliz, que anoche lo hice mío. Así que me importa un comino lo que tú o Sakura intenten hacer para alejarlo de mí, incluso lo que ese estúpido Uchiha tenga planeado… él ya es mío, ¿lo oyes? ¡ES MÍOOO!
- ¡Oh! ¿En serio?- preguntó con una sonrisa de medio lado el artista- Crees que porque tuvo relaciones contigo… ¿ya es tuyo? ¿Llegó al mismo tiempo que tú? ¿Lograste si quiera que llegara al clímax? Créeme, la única manera en que Naruto se corriera contigo es si él pensara que es Sasuke Uchiha quien se lo está haciendo ¡Hazte un favor y olvídalo, Minato!, esa guerra la tienes perdida, porque no importa cuántas veces lo hagas "tuyo" si al final de la noche… él no te ama.
- ¡BASTARDOOO!- antes de que Minato pudiera terminar de formar sus sellos el ANBU ya había desaparecido con una sonrisa impresa en los labios.
Minato nunca lo sabría, pero Sai acababa de jugarse su última carta para intentar salvar a su amigo, sin importarle si quiera su vida misma; porque a decir verdad, estaba asustado. Sin embargo, las contadas ocasiones en las que había manipulado sus emociones y las facciones de su rostro le habían permitido mantenerse sereno delante de aquel ilustre asesino y sus años de ANBU le habían permitido escapar con vida, cuando menos por aquella ocasión. No obstante, de ahora en adelante tendría que irse con cuidado, puesto que todas sus palabras habían sido ciertas, en especial una: Minato era un cobarde que sólo se atrevería atacar por la espalda; por eso, a partir de ahora tendría que cuidarse, literalmente, las espaldas.
Llegó a casa, con todas las palabras del ANBU revoloteando en su mente. Estaba irritado por todo aquel discurso que le había soltado, pero lo que más cabreado lo tenía eran aquellas últimas palabras con las que finalizó; "él no te ama". Ese maldito e infeliz bastardo tenía razón; no importaba cuántas veces se llevara a Naruto a la cama si este no lo amaba; es más, aquella propuesta de que la única manera en que el rubio llegaría al clímax sería pensando en Sasuke Uchiha no dejaba que la cabeza se le enfriara, por el contrario, sólo lo irritaba y calentaba aún más. Sin embargo, el juramento que le había hecho a Naruto de no asesinar a nadie con un solo beso, pesaba dentro de sí; aunque eso no evitó que rebuscara entre los archivos del Hokage los nombres de algunos criminales para desahogar su ira derramando su sangre, razón por la que ahora llegaba a casa muy entrada la noche.
Le sorprendió que las luces de la casa estuvieran encendidas; con las palabras de Sai y de su propia consciencia, en realidad esperaba encontrar al rubio en cama, muy duchado y con la cara manchada por las lágrimas de culpabilidad. Definitivamente no esperaba encontrarlo de la manera en que lo recibió; en medio de la sala, con muchos papeles (eso creyó al principio) tirados alrededor de él, con una taza de chocolate caliente y una zorruna sonrisa al verlo en el umbral.
-Buenas noches, Minato ¿Qué tal tu día?- el rubio continuó sonriendo, mientras organizaba cada uno de los papeles que lo rodeaban.
-Bi-Bien… ¿qué estás haciendo?- preguntó desconcertado el menor, sentándose al frente suyo.
-¡Ah! ¿Esto? – Levantó uno de los papeles más cercanos para enseñarle lo que al parecer era una fotografía- Estoy organizando nuestro álbum familiar.
-¿Por qué?-
-¿Por qué?- repitió el rubio, ladeando la cabeza, con una expresión de dulzura que el menor casi sufría un escalofrío al pensar que, definitivamente, aquella vez el kitsune había perdido por fin lo poco que le quedaba de cordura- Porque Sasuke y yo nunca lo hicimos. Y creo que "es mejor tarde que nunca".- sonrió nuevamente y tomó un sorbo de chocolate.- ¿Quieres un poco?- terminó por ofrecerle y esperó a que el menor atinara en asentir la cabeza para irse a la cocina por una taza para Minato.
El pelinegro se mantuvo en su posición, rompiéndose la cabeza para entender qué demonios le pasaba ahora a su rubio novio, porque dudaba que aquello se tratara de un intento por bloquear sus emociones, tal vez se debía a una trampa para que él bajara la guardia o alguna otra cosa que por más no encontraba explicación. Sacudió la cabeza para tratar de alejar su paranoia de ésta, y de pronto se centró en una de las imágenes que estaba cubierta por otras fotos familiares. Era la foto del equipo 7; pero algo le resultaba peculiar en aquella imagen y era la mirada de desprecio que el rubio le dirigía al Uchiha y el ceño fruncido de éste, de pronto se dio cuenta de algo… ¡se odiaban! Entonces, ¿cómo demonios llegaron a enamorarse ambos? ¿Cómo es que Naruto no podía enamorarse de él ahora, si había odiado antes al Uchiha?
El rubio llegó con la taza de chocolate para Minato, pero éste no la bebió puesto que aún desconfiaba de las intenciones del rubio. Naruto se sentó a su lado y se percató de la foto que el menor sostenía ahora entre sus dedos; parecía muy concentrado en ella y absorto en sus pensamientos.
-Es la foto del equipo 7, antes de que Sasuke se fuera a entrenar con Orochimaru y yo con Jiraya-sama. Antes de ser el Equipo Kakashi y etcétera, etcétera… -rió divertido el rubio- aunque supongo que la historia ya te la sabes de memoria y debes estar arto de escucharla… Sasuke y yo te la contábamos siempre…
-Tienes esta misma foto en tu oficina- afirmó el menor, con el ceño fruncido, pero visiblemente desconcertado.
-Ujumm…- asintió Naruto con la cabeza- La que está en mi oficina es la mía, ésta era de Sasuke. Eran o son cuatro fotos, sólo estoy seguro de la existencia de estas dos. Una de Kakashi-sensei, una de Sakura-san y las de Sasuke y mía.
-Lo odiabas…-afirmó el menor, frunciendo aún más el ceño y arrugando aquella foto, tirándola al suelo.
-No hagas eso- se quejó el rubio, tomándola del suelo y alisándola con cariño, como a un tesoro.
-¡Lo odiabas!- repitió el menor con brusquedad, alzando la voz.
-¿Y eso qué?-
-¿Cómo que "¿y eso qué?"? Naruto… ¿cómo demonios te enamoraste de él? Si lo odiabas, si estuvo a punto de asesinarte en muy contadas ocasiones, si él te odiaba a pesar de tus esfuerzos por hacerlo volver a la aldea, ¿cómo acabaron siendo lo que hoy son? No, olvídalo… no me contestes eso, lo que en realidad quiero saber es; ¿Por qué demonios no puedes amarme a mí?
- ¡Ay, Minato!- suspiró el rubio con pesar- Te amé… corrijo; te amamos. Aún hoy, Sasuke y yo te amamos, eres lo que esperábamos, suplicábamos tener un hijo para darte todo lo que nosotros no tuvimos… un hogar. Pero, no puedo amarte de la manera en que esperas, porque yo ya he vivido mi vida al lado de Sasuke. Tengo 41 años, Minato… yo ya he vivido muchas cosas que a ti…
-No me vengas con lo de las edades, Naruto, que para el amor no hay edades- lo interrumpió con brusquedad el menor.
-Es verdad, para el amor no hay edades así como tampoco hay personas. Amo a Sasuke- el menor cerró amenazadoramente el puño ante aquella afirmación- Y eso no va a cambiar, porque él y yo tenemos una historia y esa historia te incluye a ti en nuestras vidas, porque eres parte de nuestro más preciado presente y futuro.
-Eso no me interesa, Naruto y no es lo que te estoy preguntando, lo que te estoy preguntando es ¿cómo demonios te enamoraste de él si se odiaban tanto?
-"Mi cuerpo se movió involuntariamente"- respondió en seco el rubio, sosteniéndole la mirada al menor, denotando una absorta seguridad sobre aquellas palabras.
-¿Qué? Eso no tiene sentido.
-No tiene sentido para ti, porque no lo entiendes- el menor soltó un bufido a lo que el rubio contestó con un suspiro.- Fueron las palabras de Sasuke cuando cayó en mis brazos el día en que pensé que lo habíamos perdido para siempre… y la primera aparición de Kyuubi, cabe señalar- rió divertido el ojiazul, sacudió la cabeza para volver a ponerse serio.- Cuando Kohaku nos atrapó en su prisión de hielo; estaba a punto de propinarnos el golpe final, yo era un baka total en ese entonces, Sasuke era el que mejor preparado estaba; así que como es de suponerse Kohaku dirigió su ataque contra mí. Sasuke se interpuso y cuando yo le pregunté el por qué me había salvado aquella fue su respuesta "Mi cuerpo se movió involuntariamente" ¿Ahora lo entiendes?
-¡NOOO! Es una reverenda estupidez, Naruto. No lo entiendo.- el rubio volvió a suspirar cansinamente.
- Minato… - el rubio sonrió involuntariamente- Así es como pasó. Sí, nos odiábamos. Peleamos en aquel valle sin fin y el muy Sasuke-baka dijo que debía eliminarme porque yo era su mejor amigo, cosa que nunca tuvo sentido y nunca logró hacer, ¿sabes por qué? Estábamos destinados a esto, y a superar muchos retos más; tú eres nuestro mayor reto ahora porque eres nuestra familia, nuestra única familia. Pero lo más importante es que realmente Sasuke y yo… nos enamoramos… "involuntariamente". Así es esto.
-Y si el amor es involuntario… ¿por qué no entiendes mis sentimientos?
-Simple. Tú no estás enamorado de mí, simplemente estás obsesionado, de haberte enamorado entenderías que no puedo amarte, que amo demasiado a Sasuke…
-Odio eso, Naruto. Es una excusa estúpida- se quejó el menor, levantándose con brusquedad- Claro, todo lo que yo hago está mal; si yo asesino soy un sociópata, si yo te hago el amor soy un maldito violador; pero si Sasuke Uchiha asesina, estaba en un error, si él te chantajea para tener sexo es lo que te gusta. Para Sasuke Uchiha siempre tendrás una justificación.
-¡Sasuke, fingió su muerte para enclaustrarse en el peor de los escondrijos, renunció a todas las comodidades para estar debajo de la tierra en una mugrienta habitación leyendo en la oscuridad buscando la manera de cómo salvarte! ¡De cómo recuperar a nuestra familia!- el rubio se levantó de igual forma- ¿Sabes cómo sé que me ama? Porque es capaz de hacer todo eso para salvar lo único que realmente nos ha importado a ambos… ¡Tú, Minato!
- ¿Te olvidas que estuvo a punto de golpearme? ¿Qué de no haber estado tú ahí pudo haberme matado? Pero te lo repito, para Sasuke Uchiha siempre tendrás una justificación.
-¡TE EQUIVOCAS! ¡SIEMPRE HE TENIDO UNA JUSTIFICACIÓN PARA TI, MINATO! Me has manipulado a tu antojo, me pusiste contra la espada y la pared con mis amigos y con mi esposo, me has chantajeado con la vida de los habitantes de Konoha, tuve que acostarme contigo para salvar a cada habitante de mi aldea, confiando en tu palabra y muriéndome de miedo pensando en que tal vez no la cumplirías. No tienes idea de lo que es el amor a pesar de que ambos te hemos llenado de ello…
-¡MIENTES! ¡SASUKE UCHIHA SIMPLEMENTE ME EXIGIA! Todo el tiempo estaba detrás de mí diciéndome; "Un Uchiha debe ser…", "Los Uchiha's no…", todo el tiempo queriéndome convertir en un Uchiha, exigiéndome hasta que el cuerpo no me daba para más.
-De modo que…- el rubio tragó saliva, visiblemente decepcionado- de modo que para ti… ¿el que un padre quiera que su hijo sea el mejor, no es una muestra de afecto? Cuando Sasuke supo que tu elemento era la tierra fue conmigo para obligarme a que yo te pusiera como sensei a más experto en el elemento tierra. Yo no quería, que por ser el hijo del Hokage tuvieras beneficios extras, yo no los tuve, por el contrario…mi vida fue muy difícil y heme aquí. Sin embargo Sasuke quería que tú fueras el mejor; "Vamos, si siendo hijo del Hokage no recibe beneficios, ¿de qué le sirve entonces ser hijo de un Uzumaki y de un Uchiha?", eso me repetía una y otra vez… hasta que accedí a ponerte a Ryo-sensei a cargo de tu equipo, un ANBU de su categoría no debía rebajarse al simple liderazgo de unos genin, pero accedió a mi petición. Sin embargo, para Sasuke no era suficiente, simplemente quería que fueras incluso mejor que cualquiera de los dos, quería que fueras más fuerte que él, pero más noble que yo… al menos eso decía. Mira nada más, cuánto se equivocó…o quizá yo fallé, yo debí haber visto por tu educación como él lo hizo.
-Toda mi niñez, me la pasé con sus exigencias. Nunca me demostró cariño, sólo reproches si no lograba hacer algo bien… ¿eso te parece un buen padre? Tú eras el que siempre salía a mi defensa, a cada mirada de desilusión que él me daba, a cada palabra dura… Él nunca estaba, siempre de misión en misión y cuando llegaba el único momento que pasaba conmigo era para entrenar. Yo me la pasaba platicando más contigo y odiándolo más a él… porque no te merecía…
-Yo sólo fui tu alcahuete… me equivoqué, Minato. Lo que hice fue tratar de llenarte de los mimos que yo no recibí, nunca tuve padres que me dijeran qué estaba bien y qué mal. Por otro lado, ¿te has puesto a pensar que tal vez, Sasuke no sabía cómo acercarse a ti? Realmente, él no quería ser contigo como lo fue su padre con él, por algo quiso que fueras hijo único, para nunca compararte con ningún hermano, como su padre lo hacía con él, ¿alguna vez lo hizo? ¿Tuvo ojos para algún otro niño, más que para ti? –hubo un gran silencio, antes de que el rubio continuara con sus palabras- Cuando eras un bebé, Sasuke y yo peleábamos todo el tiempo por quién te daría un baño, quien te daría la papilla o la mamila; incluso por quién te arrullaría si despertabas a media noche. Créeme, él me ganó muchas veces, se levantaba más rápido que yo cada que te escuchaba llorar. Cuando creciste y pedías un juguete, él era el primero en comprarlo, "lo mejor para nuestro hijo, Naruto, sólo lo mejor"; y yo le reprochaba porque te consentía demasiado; pero pronto llegaron más misiones para él y se fue alejando de ti, pero nunca dejó de preguntarme cómo estabas y si ya eras más fuerte o no. Sólo que… debido a cómo creció, siempre bajo la sombra de Itachi, nunca supo realmente cómo debía ser un padre para ti…- el rubio se arrodilló para depositas las fotos, sin orden, dentro de la caja donde las había sacado.- En fin, él te amo y aún te ama, tanto que prefiere estar lejos de nosotros para que tú no te vuelvas su asesino; él sabe mejor que nadie lo que significa tener en la consciencia la muerte de un familiar. Me creas o no, todo lo que te he dicho es verdad, intento ser honesto, aunque me odies; pero si con alguien debes o quieres desquitarte es conmigo, Minato…no con alguien más. Buenas noches.
El rubio subió a su habitación, dejando al pelinegro con el puño cerrado y maldiciendo por lo bajo a Sasuke Uchiha. Subió a su habitación dando un portazo a la puerta y se tendió sobre la cama con sábanas limpias. No recordaba mucho de su niñez, le parecía que toda se había concentrado en aquellos momentos en el deseo de poseer al rubio y eliminar al Uchiha. Contempló su escritorio lleno de pergaminos, herencia de los Uchiha; el librero lleno de los libros de Itachi y del propio Sasuke. En la mesita de noche, un diario de reportes y el primer shuriken de tres picos que le regaló su padre en navidad, cuando se convirtió en gennin. Y en su él muchos recuerdos queriendo tomar forma en su mente. Naruto estaba equivocado, Sasuke jamás le demostró amor; la única manera en que lo recordaba era como el más grande traidor que había sido para la aldea y para el rubio mismo, lo que le hacía incapaz de entender cómo fue que el rubio se atrevió a perdonarlo y a confiar en él.
Era una mañana soleada y bajaba las escaleras listo para su primera misión después de exhaustas semanas entrenando, primero con Ryo-sensei y luego con su padre, el gran Sasuke Uchiha, como lo llamaban. Sin embargo, algo lo inquietaba aquella mañana y no eran las mariposas que sentía al ver a su rubio padre con los cabellos enmarañados, sino las palabras de Rumiko, su compañera de equipo, puesto que el día anterior se la había pasado contándole la leyenda urbana que recorría Konoha, la historia de sus padres. Para un pequeño de su edad, no fue fácil asimilar cuando su pequeña amiga le contó que su padre, Sasuke Uchiha, había estado en el libro BINGO clasificado como una terrible amenaza para la aldea, mucho menos creíble era que él hubiera sido capaz de amenazar la vida de su papá, puesto que siempre los veía tan acaramelados y casi nunca los veía discutir; cosa que le daba algo de rabia, puesto que ya comenzaba a sentir algo por el rubio.
Cuando llegó al umbral de la cocina, encontró a ambos padres labio a labio, en un profundo beso. Su padre reafirmaba a su papá por la cintura, pegando sus caderas. Cuando ambos sintieron la presencia de su hijo se separaron abochornados; al menos el rubio, y volvieron a sus labores domésticas, una vez más…al menos el rubio, quien servía un tazón de cereal nutritivo y energético para su hijo. "Buenos días", lo saludaron ambos con una sonrisa, a lo que él contestó de igual forma. El rubio se despidió después de servirle, argumentando que tenía un cerro de papeles que organizar antes de empezar a designar misiones, por lo que tenía que apurarse para terminar a tiempo.
-¿Nervioso? – le preguntó su padre una vez que estuvieron solos y pudo notar una pequeña sonrisa en su rostro.
-¿Debería?- preguntó con autosuficiencia el menor, sirviéndose leche para acompañar su cereal y notando como su padre anchaba más su sonrisa hasta no aguantar convertirla en risa.
-Lo siento, no me estoy burlando…- advirtió- es que…sin duda alguna eres tan soberbio como un Uchiha…
-Aunque no lo soy, ¿cierto?- cortó tajante el menor.
-¿Quién dice?- el ceño del Uchiha se frunció, visiblemente enojado.
-Anoche me confirmaron que soy adoptado… ¿lo olvidas?
- No, pero… ¿eso qué tiene que ver? Eres nuestro hijo y punto, eres un Uchiha, no importa qué sangre corra o no por tus venas…
-Un Uchiha posee Sharingan debido a la sangre…
-¿Y qué? Hay Uchihas que jamás lo desarrollaron y con Sharingan o no… mira dónde y cómo acabaron.
-Como unos traidores… igual que tú, ¿no es verdad…padre?- el rostro del Uchiha se contrajo serenamente ante aquella pregunta, dejando de lado su desayuno.
-¿Por qué lo preguntas?
-Anoche estaba…leyendo y apareció tu nombre en la historia de los más peligrosos para la aldea- mintió el pequeño Minato.
-¿Ah sí? ¿Qué cosas estabas leyendo? Creí que ya me habían sacado del libro BINGO…- los ojos del menor se abrieron ante la sorpresa de, lo que le pareció, su cinismo- Mmm, ¿cómo te lo explico?...
-Entonces… ¿es verdad que igualmente intentaste matar a mi papá?
-¿Qué cosas estabas leyendo?- volvió a preguntar el mayor, haciendo un poco de burla ante lo sorprendido que sonaba su pequeño hijo, pero queriendo aprovechar se de la oportunidad que tenía de poder hablar con él- Sí, un par de veces…o más, no recuerdo.- confesó- Pero te aseguro que me arrepiento en todo momento de mis acciones, Minato. Verás, esta es una buena oportunidad para que tú y yo hablemos de esto, dado que hoy empiezas tu etapa ninja, yo quiero que tú vallas por un mejor camino que el mío, ¿me escucharás?- el menor asintió con la cabeza- Bueno, en la vida de un Shinobi se presentarán caminos fáciles y difíciles que se presentarán como las más tentadoras oportunidades de poder, pero sabes ¿cuál debes elegir?
-El camino difícil- afirmó sin pestañar el pequeño.
-¿Cómo lo sabías?
-No sé- se encogió de hombros- me pareció la respuesta correcta.
-Y lo es- confirmó el mayor sonriendo- Eres mucho más listo que yo, Minato. Yo elegí el camino fácil para adquirir poder. Me desesperé; si he de admitirlo, y me fui con Orochimaru quien era quien me ofrecía ese enorme poder, no confié en mí mismo ni en Konoha, no sé si de haberme quedado hubiera sido lo que hoy soy, pero lo que sé es que, los que lo hicieron se volvieron más fuertes que yo tanto en el cuerpo como en el alma… Sakura y tu papá tienen mucho más poder íntegro que yo…aunque no les digas que lo he admitido…- advirtió con el dedo índice, sonriendo divertido- Por eso me sorprende que a tu corta edad sepas la respuesta correcta, porque yo no fui capaz de verla en ese entonces, espero que tú la sigas cuando llegues a confrontar esa difícil decisión en tu camino del ninja…-sonrió aún más- Estoy orgulloso de ti, hijo. Estoy muy orgulloso de ti, Minato…
Poco a poco una neblina borró por completo aquel recuerdo, dejando el eco de aquellas palabras "Estoy orgulloso de ti, hijo…". Minato se llevó las manos a la frente y se revolvió los cabellos, echando un grito de rabia, arrojando la almohada al techo, que rebotó y cayó sobre su pecho.
-Te equivocaste… no sé qué camino he tomado…- cerró los ojos con pesar- Pero en el camino del amor, padre… ¿qué camino debía tomar?... ¿cuál elegí?... ¿cuál elegiste?...
¡Feliz año nuevo! Espero que todos sus propósitos se cumplieran en este 2010. Disculpen la demora, pero ya saben, mi vida universitaria es un caos hasta en vacaciones… además ya tenía que salir con mis amigos que sino jajajaja. Espero que se la hayan pasado muy bien en sus fiestas y que el 2011 les brinde la mejor de las fortunas y fantásticas alegrías, gracias por leerme y esperarme, los aprecio mucho. Gracias por sus mensajes, sus palabras, sus comentarios, sus críticas, en serio…¡GRACIAS! ¡FELICES FIESTAS! Y NOS VEMOS EN ESTE MARAVILLOSO Y PRODUCTIVO 2011. SAYO ^^
