A/E: Algunos de los hechos descritos sobre la segunda película de Yu Yu Hakusho NO son correctos. Únicamente se ha usado parte del planteamiento principal como punto de partida.
Al momento de la historia, los personajes más jóvenes del universo de Saint Seiya y los del universo Yu Yu Hakusho cuentan con 18 años humanos. Las edades de los demonios varían.
Las aventuras de Yusuke y compañía, las trasladé a la ciudad de Tokio. La trama inicia justo al final de la serie.
Algún otro cambio será explicado al inicio del capítulo.
Saint Seiya es propiedad de Masami Kurumada.
Yu Yu Hakusho es propiedad de Yoshihiro Togashi.
Capítulo 1
Reencuentros
Santuario de Atenea
- ¿Cuánto tiempo ha pasado? –preguntó Milo al aire.
- Dos años, tres meses, cinco semanas, dos días y contando –respondió Máscara. Todos voltearon a verlo de forma no muy agradable.- ¡Él pregunto! –dijo defendiéndose.
- Si, pero no necesitaba tanta exactitud.
- Bueno, una cosa si es cierta: ya van poco más de dos años.
- Si me lo preguntan, ya era para que lo hubiera superado –replicó Afrodita.
- Vivir al lado de Camus te está afectando.
- Te escuché, gato sobrealimentado
- ¡Cómo me llamaste!
- ¡Ay hermanito! ¡Que sentido eres! –dijo Aioros, deteniendo a su hermano.
- Deberían bajar la voz –comentó de nuevo Shura.- Algunos tratamos de comer, por si no lo han notado.
A las tres de la tarde en punto, se daban cita en el comedor los caballeros de Oro, Plata y Bronce, dejando a los aprendices a cargo de la vigilancia del Santuario, de la cual, era responsable el encargado de Ronda. Aquel día, y ante lo cual algunos daban las gracias, le toco a Aldebarán, y no era que no lo quisieran, pero la experiencia común era que la presencia del santo de Tauro en el comedor era que tomarían clases de cocina gratuita.
Y es que Alde, sin darse cuenta y mucho menos con mala intención, solía conversar sobre cómo debía prepararse tal o cual platillo, con que debía acompañarse y en qué ocasiones servir tal o cual cosa. Además, el tema de aquella semana era MUCHO más interesante que escuchar lecciones de cocina.
O al menos, esa era la opinión de los caballeros de Oro.
En otra mesa, la de los Caballeros de Bronce, Seiya comía animadamente, Shiryu lo hacía con propiedad, Hyoga intentaba hacerlo, pero resulta difícil cuando tratas de controlar a un irritado Ikki que claramente escuchaba la "opinión" de los dorados respecto a su hermano, que solo picaba lo que tenía servido sin tomar bocado.
Hacía un par de semanas que Ikki y Shun habían regresado al Santuario, siendo recibidos por Saori y por sus amigos. Marín, Shaina y los dorados les fueron saludando en los días siguientes, y poco a poco se integraron a las actividades del Santuario.
Para ese momento, la Orden aún era relativamente pequeña: en el Santuario había 17 aprendices, entre amazonas y caballeros, a cargo de Marín, Shaina y algunos caballeros de Oro; en los campos de entrenamiento de Argelia, Tanzania, Canadá, Finlandia y Liberia –a cargo de Jabu y los otros cuatro caballeros de Bronce-, se entrenaban a otros 20 aspirantes en total. El único campo que aún quedaba pendiente por reincorporarse a la Orden, era Isla Andrómeda…
Y fue por esta razón, avivada por el regreso de Shun, que cierto recuerdo saltó de nuevo a las mentes de lo que vivieron la guerra pasada, en contra de Anfítrite, y era el hecho de que June, la "amazona" del camaleón y encarnación de Andrómeda, seguía sin regresar al Santuario.
Y era de esto, lo que platicaban los Santos Dorados.
- Se están metiendo en asuntos que no son de su incumbencia –señaló Shaka.
- ¡Vamos Shaka! Solo nos preocupamos por el pequeño ¡míralo! Ese estado de ánimo no puede ser bueno para su salud –dijo Milo.
- Coincido en eso –dijo Saga.- Seguir pensando en ese tema no le ayudara en nada.
- ¡Y ya hay suficiente contigo como para tener un loco más en el Santuario! –dijo Máscara.
- ¿Por qué no mejor le cuentas esos chistes a todas las almas del Yomotsu?
- Bajen la voz –advirtió una vez más Shura.
- Oye Mu, ¿por qué con tu cosmos no averiguas en dónde esta June?
- La señorita Atenea le concedió un permiso especial para ausentarse de la Orden, por si no lo recuerdan, así que no tenemos por que interferir en lo que sea que este haciendo.
- Pero Mu, se trata de Shun –insistió Milo.- ¿No te deprime verlo a él tan… deprimido? -dijo volteando a verlos a todos.
- Eres caso perdido –replicó Camus.
En la otra mesa, Ikki reprimía las ganas de colgar a uno que otro Santo de la estatua de Atenea.
- Este no es asunto nuestro –dijo Aioros.- Nuestra única preocupación debe ser el Santuario, la seguridad de Atenea y la Paz en el mundo. Hasta ahí termina todo.
- Estoy de acuerdo –dijo Afrodita.- Los asuntos del corazón NUNCA terminan bien cuando terceros interfieren.
- No hablo de interferir, solo de hablar con él ¿por qué no lo haces tú, Shaka?
El santo de Virgo alzó el rostro.
- ¿Yo?
- ¿Y por qué no? Shun es virgo, y se parecen mucho, quizá a ti te diga cómo se siente.
- No lo haré. Además yo no tengo "esa" clase de experiencias –se defendió.
- ¿Por qué no mejor hablas tu con él, Milo? En temas de mujeres eres el más experimentado –replicó Saga.
- ¡Claro que no! ¿Qué impresión daría si YO le hablo de esos temas ¿qué acaso quieres que Ikki me asesine?
Ikki alzó la cara al escuchar claramente su nombre
- ¿Por qué no comes Shun? –preguntó Seiya, al lado de él- ¡Esto está muy bueno! –Ikki volteó a ver a Seiya esta vez.
- En eso tienes razón –afirmó Shura.- Si el Fénix cree que estamos mal aconsejando a su hermano ni Atenea podrá salvarnos.
- Pero tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados si uno de los nuestros sufre.
- Debería ir Aioria.
- ¿Y ahora yo por qué? –replicó el León, que había estado tan tranquilamente.
- ¡No te hagas hermano! Todos sabemos que entre Marín y tu…
- ¡Eso No Les Importa! –dijo rojo como jitomate
- Cálmate… no te vayas por otro lado ¿pues en que estabas pensado? Yo me refería a que quizá tú le puedas orientar.
- Insisto en lo que Shaka dice: somos ajenos a este problema y NO debemos interferir –replicó Mu.
- Oye Shun –dijo Seiya de nuevo.- ¿No te vas a comer eso?
- Mu, somos gente adulta, creo que podemos arreglar esta situación ¿qué tan difícil puede ser?
- ¿Shun…?
En eso un ruido calló todas las voces. Shun se levantó de su lugar.
- No tengo hambre Seiya –respondió secamente.- Al rato los veo.
Shun abandonó el comedor dejando a un puñado de dorados contrariados, preocupados y uno que otro molesto.
- ¿Dije algo malo? –pregunto inocentemente Seiya, que cuando se trataba de la hora de comer no era muy brillante.
- ¡Te lo dije, Milo! –regañó Shaka.
- ¿Y ahora yo que hice?
Ikki volteó a la mesa donde estaban los dorados.
- ¿Qué clase de flores prefieren en su funeral?
- Sabía que esto terminaría mal –dijo Camus.
Mu se levantó también, y usando su cosmos, le dio un zape a Milo al pasar frente a él.
- ¡Por qué hiciste eso!
- No preguntes. Y dense prisa, que Aldebarán esta solo con Lythos, Kiki y los estudiantes –dijo pasando otra vez por la mesa, yendo esta vez a la salida.
- Y yo que pensé que los Lemurianos eran pacíficos.
Templo principal.
Luego de abandonar el comedor, Shun se dirigió a su habitación. Necesitaba pensar, y estar a solas. Al volver al santuario no esperaba que los recuerdos regresaran tan rápido, y menos, que se sintieran tan frescos como aquel entonces. Lejos de estar molesto con los Dorados, porque él también escucho claramente su conversación, estaba molesto consigo mismo.
Recordando que le tocaba la guardia nocturna, decidió que un descanso le caería bien. De camino a su habitación se topo con dos de los aprendices, que jugaban en los pasillos.
- ¿Qué hacen ustedes aquí?
- Espero a que mi maestro regrese –respondió un niño de cabellos muy azules y ojos color celeste
- Yo también –el otro niño era de cabello morado y ojos lila
- ¿Y quién está a cargo de ustedes?
- El señor Saga.
- Mi maestro se llama Aldebarán.
- Pero Alde está de guardia ¿no deberías estar con él?
- Si, pero es que hay unos aprendices peleándose en el coliseo, y nos dijo que esperáramos aquí, a que un adulto viniera.
- Ni hablar. Vamos al Coliseo.
- ¡Si, señor! –los dos niños siguieron a Shun. Algo le decía que la tarde se le haría particularmente larga.
Tokio, Japón.
Yusuke y Kuwabara estaban en el tren que los llevaba a Mushiyori, la ciudad en la que actualmente vivía Kurama.
- Oye Yusuke, Kurama aún estará en clases ¿cómo vamos a hacerle para hablar con él?
- Pues tendremos que ir a la dirección, o sacarlo cuando haya cambio de clases ¡no lo sé! Algo se me ocurrirá cuando lleguemos allá, no molestes.
- Me pregunto ¿por qué Kurama no se habrá enterado antes de que el enano estaba desaparecido?
Yusuke vio por unos momentos a Kuwabara. A veces se le olvidaba que él no estuvo presente cuando el Torneo en el mundo de los demonios, y por ello ignoraba que Kurama ya no quería estar dividido entre ambos mundos. Y es que Yomi, uno de los antiguos señores, lo obligó a participar para que a su madre humana, Shiori, no le ocurriera nada durante su viaje de bodas.
- Kurama tiene cosas que hacer y una familia, que no se te olvide.
- Bueno, eso es cierto.
Un par de horas después bajaron en la estación, y se encaminaron a la universidad en que estaba su amigo. Tanto Kurama como Keiko y Kuwabara estaban en el primer año.
Llegaron a la escuela y entraron al edificio principal, en el que estaba la dirección. Iban a llamar a la puerta cuando por ese mismo pasillo, se acercaba al que fueron a buscar. Kurama venía acompañado, o mejor dicho seguido, de tres chicas que le hacían toda clase de preguntas, sin que él contestara alguna.
- ¡Mira! –señaló Yusuke.- ¡Oye Kura…! –Kuwabara calló a Yusuke antes de que terminara de pronunciar su nombre. Rápidamente, Yusuke se quitó de las manos de su amigo.- ¡Qué demonios te pasa!
- Aquí no lo podemos llamar así ¿lo recuerdas?
- ¡Ah, sí! Lo olvidaba ¡Oye Suichi!
Kurama alzó la vista al escuchar su nombre humano.
- ¿Los conoces, Suichi? –preguntó una de las alumnas que iban detrás de él.
- Si, son amigos míos.
El grupo llegó a donde estaban los otros esperando.
- ¡Cuánto tiempo sin verte! –dijo Yusuke.
- Lo mismo digo.
- ¿Vas a tardar mucho, Suichi? –dijo otra de las chicas, un tanto molesta, dirigiendo una mirada poco amable a los dos.
- No lo sé. Mejor regresen al salón sin mí.
- Pero ¿y si el maestro pregunta por ti?
- Díganle que fue una emergencia.
- Está bien. Adiós Suichi –respondieron con desgano.
Las tres dieron la vuelta, como si nadie más hubiera estado ahí.
- Si. Claro chicas ¡Hasta luego! –gritó Kuwabara, enojado de que ellas ni lo hubiesen volteado a ver.- ¿Por qué las mujeres son tan temperamentales, eh?
- Olvida eso Kuwabara –replicó Yusuke.- Kurama, venimos por el mensaje que enviaste ¿cómo que Hiei está desaparecido?
- Eso fue lo que me dijo Mukuro. Enki tuvo que poner a alguien más en el lugar de Hiei, y nadie tiene noticias de él.
- ¿Koenma no te ha dicho nada?
- No he ido al mundo espiritual desde que estuvimos en casa de la maestra Genkai, hasta hace unos días –kurama se quedó en silencio de improviso.
- ¿Qué ocurre?
- Este no es el mejor sitio para hablar, síganme.
Kurama los llevó al edificio contiguo. Entraron a uno de los salones que ya estaba desocupado.
- ¿Y bien? –preguntó Yusuke, tomando asiento en uno de los pupitres de enfrente.
- Esto es lo que sé: cuando terminamos el torneo, Hiei se quedo en el Makai como vigilante entre este y el mundo humano, tu estuviste fuera esos dos años y todos nosotros regresamos a la vida que teníamos antes…
Hizo nuevamente una pausa que sobresalto a Yusuke.
- Exactamente un mes después de aquella reunión en casa de la maestra Genkai, empecé a sentir perturbaciones: noté que han estado pasando cosas fuera del orden natural de las cosas.
- ¿Cómo cuales?
- Antes, algunos demonios menores e insectos del Makai solían rodear mi casa, la escuela, algunos otros sitios que solía frecuentar. Por lo general todos ellos cruzaban accidentalmente, vi a Hiei en varias ocasiones, aunque no hablaba mucho con él.
- Bueno, el enano tampoco es de muchas palabras –replicó Kuwabara.
- Pero eso no es lo que te preocupa ¿verdad?
- Deje de ver demonios e insectos desde hace cinco meses: presiento que algo o alguien los está alejando del mundo humano, controlándolos.
- Kurama…
- La pócima y las plantas que usaba para regresar a mi forma original han dejado de tener efecto, por más que me he esforzado, que lo he deseado, no logro transformarme, es como si una fuerza me lo impidiera.
- ¿Acaso perdiste tus poderes? –preguntó Kuwabara.
- No. Aun puedo manipular las plantas… por eso fui a ver a Mukuro. Necesitaba saber si ella o el resto tenían problemas como yo. Fue cuando me enteré sobre lo de Hiei.
- ¿Y no fuiste a ver a Koenma?
- El acceso al mundo espiritual está restringido
- ¿QUÉ? –preguntaron ambos sorprendidos.
- A menos que portes un salvoconducto firmado por el rey Enma, nadie entra o sale de ahí.
Yusuke se levantó rápidamente.
- ¡Esto es oficial! Aquí está pasando algo y debemos saber qué es. Con o sin permiso, iremos a ver a Koenma para que nos dé una respuesta.
- Eso no será necesario –explicó una voz a sus espaldas. Los tres muchachos voltearon.
- ¡Botan! –exclamó Kuwabara sorprendido.
- Yusuke, el rey Enma solicita tu presencia, cuanto antes.
Fin del Capítulo.
N/A:
Un capítulo corto a mi criterio, pero la musa esta algo terca y no quiere cooperar conmigo, así que yo sola estoy redactando estos primeros capítulos.
La escena del comedor se me ocurrió mientras dormía ¡lo juro! De hecho tuve que levantarme a escribir únicamente esos diálogos para no olvidarlos ¡Y que no se atrevan a decir los hombres que ellos no se meten en los asuntos de las chicas de sus amigos! Me consta que lo hacen ¡TENGO PRUEBAS DE QUE SI! Ni que de verás no les importara que tal o cual chica los planto, les hizo un desaire o que no aconsejaran de cómo se conquista a una mujer. Todos lo sabemos.
Y no, no es que los dorados no tengan nada mejor que hacer –tienen de hecho un santuario lleno de aprendices, ya los irán conociendo-, pero hace unos días vi nuevamente la OVA 25 del Mekai-hen ( ¿no lloraron con la muerte de los dorados? porque yo me deshice en lagrimas) La despedida entre alumnos y maestros, entre guías y amigos tuvo un algo que ver en esa escena, aunque no lo parezca.
Lythos Crisalis: es un personaje que recientemente apareció en el Episodio G. Luego de una pelea con uno de los Titanes, cerca del Santuario, Aioria adopta a esta chica como su escudera. Aunque no se dice si ella entrenó para amazona o no, me pareció que es un personaje oficial, al que decidí incluir. Realmente NO se mucho de ella, salvo las descripciones que me encontré en la red. Su descripción física, datos y su armadura son completamente mías, no lo tomen como algo oficial –inclusive creo que le modifiqué la edad XD.
Para los que no conocen el universo de Yu Yu Hakusho, aquí tienen una explicación del por qué dos nombres:
Youko Kurama/ Suichi Minamino: o más conocido por su nombre, Kurama. Él es un zorro youkai (youkai es la palabra para los habitantes del makai, que quiere decir demonio) Como Youko Kurama tiene orejas y cola de zorro, aunque el resto de su aspecto es humano, su cabello es plateado y sus ojos son dorados; como Suichi es pelirrojo y de ojos verdes. Ambos son el mismo ser.
Kurama es un demonio de al menos mil años de antigüedad, solía ser el líder de una famosa banda de ladrones, hasta el día en que un cazador –de hecho la verdad es que fue uno de los miembros del Equipo de Defensa del Mundo Espiritual- lo acorraló y le hirió de muerte. Para escapar a este destino, cruzó el sello Kekkai al mundo humano, y se instalo en el cuerpo de un niño que estaba por nacer.
La mujer que le dio a luz se llama Shiori Minamino. Ella quedó viuda cuando su hijo aún era pequeño, por ello volcó toda su atención hacia Suichi, nombre que le dio al niño. Lo que Shiori no sabía es que al niño que criaba era Kurama, quien desde temprana edad dio muestras de inteligencia más adelantadas de niños de su edad. Todo esto se debió a que al nacer como humano, lo hizo conservando todos sus recuerdos, pero su poder reducido a nada ¿Por qué ocurrió esto? Porque él jamás renació: su alma sólo buscó un nuevo cuerpo.
Según el mundo de YYH dos almas no pueden compartir un mismo cuerpo, al menos no por mucho, porque de todas maneras una de ellas se destruiría en poco tiempo. No se sabe si el feto para ese entonces tenía alma o no, pero si la tuvo ya no existe más. Repito,Suichi y Kurama NO son diferentes: Suichi es sólo el nombre del cuerpo humano que Kurama tomó, pero el alma del cuerpo es youkai.
Al huir al Ningekai, Kurama lo hizo con la intención de no morir y evitar ser juzgado en el Reikai, por los crímenes que cometió. Una vez que estuviera repuesto completamente, pensaba regresar al Makai. Sin embargo no lo hizo porque le tomo demasiado afecto a su madre humana; esto se debió a los cuidados y al amor que Shiori dedico a su único hijo. Cuando era demonio, Kurama no conocía ninguna clase de sentimientos, su madre le enseñó lo que era el amor y muchos otros sentimientos, cosa que le afectó como no tuvo idea.
A tal punto llegó el amor de Kurama por Shiori, que por ella volvió a robar una última vez en el Reikai: un objeto mágico, el espejo Ankoku Kyuo (espejo de la oscuridad o el espejo oscuro)
Un día Shiori cayó gravemente enferma, y el pronóstico era de muerte. El espejo que Kurama robó tiene el poder para garantizar un deseo a quien lo use durante la luna llena, pero a cambio, tomá la vida de la persona que lo use. Kurama estaba dispuesto a sacrificar su vida para salvar la de su madre. Fue entonces que Yusuke –encomendado a recuperar este espejo, entre otros objetos- intervino y le pidió al espejo que no tomara la vida de Kurama sino la de él, ya que Shiori sufriría al ver a su hijo muerto. Al final el espejo decidió conceder el deseo sin tomar ninguna vida, Kurama le entregó a Yusuke el objeto, pues jamás pensó en usarlo para causar problemas, y posteriormente se uniría a Yusuke en sus aventuras.
A mi forma de ver, la historia de Kurama es muy interesante desde el punto de vista de una personaje que se transformó en un ser nuevo por haber estado al borde de la muerte. Muchos datos de su pasado se revelan al final de la serie, e incluso, en uno de los últimos capítulos Kurama "se despide" de Youko.
Él es uno de mis personajes favoritos del universo de Yu Yu Hakusho, no solo por su forma de ser y su apariencia, Kurama definitivamente tiene algo atrayente.
Como dato adicional, el seiyuu en japonés es una mujer: Megumi Ogata.
