A/E: Algunos de los hechos descritos sobre la segunda película de Yu Yu Hakusho NO son correctos. Únicamente se ha usado parte del planteamiento principal como punto de partida.

Al momento de la historia, los personajes más jóvenes del universo de Saint Seiya y los del universo Yu Yu Hakusho cuentan con 18 años humanos. Las edades de los demonios varían.

Las aventuras de Yusuke y compañía, las trasladé a la ciudad de Kyoto. La trama inicia justo al final de la serie.

Algún otro cambio será explicado al inicio del capítulo.

Saint Seiya es propiedad de Masami Kurumada.

Yu Yu Hakusho es propiedad de Yoshihiro Togashi

Capítulo 3

El regreso al Santuario.

Santuario de Atenea

Shun llegó al Coliseo, guiado de los aprendices de Saga y Aldebarán. Vio en la arena que efectivamente dos alumnos estaban peleándose, animados por el resto de los aprendices, que por cierto no eran pocos.

Y solo un adulto, para controlar a tantos niños.

- ¡Mira! Creo que Theron va ganando

- No inventes, Xanthus lo pondrá en su sitio

- Ese no es el comportamiento que los aprendices de Atenea deben tener –les dijo en un tono muy serio, haciendo que los dos niños bajaron la cabeza.- Vamos a poner orden aquí.

Shun bajó las escaleras, hasta llegar al nivel de la arena.

- ¡Señor Shun, que bueno que está aquí! –exclamó Lythos, que llegaba también por otro lado.

Lythos Crisalis, en algún tiempo escudera de Aioria, actualmente portaba la armadura de Scutum, el escudo. Tenía diecisiete años y era de cabello negro, la máscara que portaba ocultaba unos ojos cafés, y su tez era de ese representativo color de los griegos.

- ¡Hola señorita Lythos! -exclamaron los dos niños que traía Shun.

- ¿En dónde estaban? Me tenían MUY preocupada ¡Les Dije Que No Se Movieran De Las Gradas! –Shun volteo a ver a ambos niños, pero no dijo nada.- Espero que no lo hayan molestado, Domeka y Haize son algo inquietos, eso es todo.

- No causaron problemas, pero creo que Aldebarán necesita ayuda.

Ambos voltearon a donde el santo de Tauro seguía luchando por separar a los otros dos. Uno de los que pelaban, Theron, era de cabello negro azulado y ojos grises; mientras que Xanthus era pelirrojo, de tez clara y ojos azules. Los dos tenían 9 años y eran estudiantes de Dokho.

- Quédate aquí con ellos, Lythos, yo iré a ayudarle.

Shun caminó hasta ellos, al verlo acercarse, algunos de los aprendices guardaron silencio.

- ¿Qué esta sucediendo aquí?

Entonces, todos los niños dejaron de hacer ruido, Theron y Xanthos incluso se separaron.

- ¡Dime cómo hiciste eso! –dijo Aldebarán sorprendido.

- Igual que les dije a sus dos compañeros, ese no debe ser el comportamiento de los Santos de Atenea… y MUCHO MENOS deberían faltarle el respeto a un Caballero Dorado. Esa es una ofensa MUY grave.

- ¡Xanthus tuvo la culpa!

- ¡No es cierto!

- ¡SI LO ES!

- ¡SILENCIO TODOS! –dijo Aldebarán.- A formarse ¡AHORA!

Los doce niños que estaban ahí se pusieron en una sola fila. Lythos se acercó, llevando a los otros dos.

- Podrían decirme ahora si ¿cuál era la causa de su pelea?

- Theron me reto a que no le daba a una de las esculturas que están en la biblioteca del templo.

- Xanthus me dijo que yo era muy débil y por eso acepté la apuesta

Shun y Aldebarán se miraron preocupados.

- ¿Y entonces?

- Pues resulta que se rompió… y Stefan dice que es una de las favoritas de su alteza Shion.

- No estarán hablando de… -recordó Shun.

- De la estatua que MI maestro trajo de Francia en uno de sus viajes –dijo uno de los aprendices, de cabello aguamarina y ojos verdes. Se trataba de Stefan el alumno de Camus.

- ¡Ay, Zeus! -dijo Lythos.- Esto se va a poner feo.

- ¿Y esto? –preguntó Aioria llegando.- ¿Por qué están todos formados?

- Es que los alumnos del Maestro Dokho rompieron una de las estatuas de la biblioteca ¡y era la que más le gustaba a su Excelencia Shion! –respondió Dulantei, el alumno de Aioria, un niño de seis años, de cabello rojo encendido y ojos cafés.

- ¡Qué hicieron que!

- Señor Aioria no se enoje con ellos ¡son sólo niños! –interfirió Lythos.

- Creo que Dokho iba camino a su templo, llévalos con él Lythos, y ambos van a explicarle a su Maestro lo que sucedió.

- Si señor -respondieron ambos. La amazona soltó a Domeko y Haize, y se fue con los otros dos alumnos.

- Parece son algo inquietos –comentó Shun.

- Y eso que no has visto como les va a Shaina y Marín con las amazonas ¡esas niñas tienen demasiada energía!

En eso, Shun reparó que entre los aprendices había una amazona. Aioria lo notó.

- Sora y Ager son gemelos –explicó acercándose a ambos hermanos.- Milo los encontró poco tiempo después de que te fuiste. Al principio tratamos de entrenarlos por separado, pero no resulto, y el Patriarca autorizó a que estuvieran juntos.

- ¿Los dos son escorpión?

- Si -respondió el niño, Ager. Ambos eran de cabello castaño claro, de ocho años de edad, y aunque Sora estaba cubierta por la máscara, sabían que los ojos de ambos eran color miel.- Pero nos van a dar las armaduras de la Corona. Yo seré Boreal, y Sora será Austral.

- Sora y Ager son el dúo maravilla –dijo el pequeño Dulantei. Los otros se rieron.

- Bueno, ya basta de comentarios. Saga, Milo, Camus, Aioros, Shura y Afrodita los están esperando en el Templo Principal.

- ¡Si señor! –los alumnos de los mencionados corrieron hacía las escaleras, compitiendo por ver quién llegaba primero.

- ¡Hey! Tengan más cuidado –alcanzó a decir Aioria antes de perderlos de vista.

- ¿Alguno de ellos va por armadura dorada?

- Todavía no –respondió Alde.- Serán caballeros de Bronce y Plata de momento. El maestro Shion nos ha dicho que el tiempo de los aprendices de oro aún no ha llegado.

En eso, el otro niño que se había quedado, aparte de Dulantei y Haize, se acercó a Shun.

- Disculpe –Shun volteó a verlo.- ¿Es verdad que Usted dejó el Santuario porque su novia lo abandonó?

- ¡Ethan! –le regañó Aldebarán.- ¡De dónde sacaste eso!

- Es lo que los otros Maestros dicen últimamente –respondió inocentemente. Aldebarán y Aioria se voltearon a ver: ciertos santos debían una MUY BUENA explicación.

- Shun, no hagas caso de lo que dicen –empezó a decir Aioria.

- Iré a descansar, me dieron guardia nocturna. Nos vemos –Shun dejó el Coliseo sin más explicaciones.

- Oye, Aioria…

- ¡Ni se te ocurra, Aldebarán! –Sentenció el león.- No vamos a interferir en esto, No es nuestro asunto y NO es propio de un Caballero de Atenea.

- ¿Qué es lo que no van a hacer, maestro? –preguntó Dulandei.

- Nada. Andando, tú y yo estamos retrasados. Adiós, Alde –se despidió Aioria. Él y su alumno también salieron del Coliseo.

- ¿Por qué los adultos siempre hablan a medias? –preguntó Haize a su maestro.- Nunca se dan a entender.

- Maeeeeestro –dijo Ethan aburrido-, ¿ya nos podemos ir?

- Claro que nos iremos ¡pero a entrenar! Vamos ¡andando!

- ¡Aisch! Eso no se vale –protestaron ambos niños.

- Sin quejas: los caballeros de Atenea no protestan ¡vámonos!

- Ni la señorita Atenea nos regaña tanto –replicó Haize en voz baja.

Templo de Aries

Kiki esperaba sentado en las escaleras de la entrada de Aries a que Mu regresara. En esos últimos dos años, su habilidad para manejar polvo de estrellas y reparar armaduras había avanzado considerablemente, todos –incluido Mu- lo notaban: pero aún no le asignaban armadura, y quizá era eso lo que le tenía tan inquieto.

Acababa de cumplir doce años. A esas alturas, muchos otros aprendices en el pasado ya tenían el nivel de Caballero, o estaban a punto de serlo. Pero él, ni siquiera sabía qué armadura portaría en el caso de usar alguna.

- ¡No es justo! –dijo moviendo unas rocas que estaban al lado del templo.- Para qué tanto entrenamiento, si no me toman en cuenta…

Entonces, sintió una presencia a la entrada del Santuario. Rápidamente bajó las escaleras y se apresuró a llegar al sitio del que venía aquella energía.

Esa persona no había estado en el Santuario en un largo tiempo.

En la entrada principal estaba Yulij, amazona de la sextante, y junto a ella…

- ¿June? –dijo Kiki cuando la vio.

- ¿Kiki? No puedo creerlo ¡mira cuanto has crecido!

- ¡June! –corrió un poco para abrazar a la amazona, olvidándose unos momentos de que estaba de guardia.

- Y eso que apenas es la entrada –dijo Yulij.- No vas a reconocer el resto del Santuario.

- ¿Por qué no nos aviso que venía? Ha pasado mucho tiempo ¡Lo olvidaba! Shun también regreso hace una semana ¡Le va a dar mucho gusto cuando…!

- Kiki, no le puedes decir a nadie, menos a él, que me viste. No vengo por mucho tiempo, apenas unas horas.

- ¿Pero…?

- Te lo pido como un favor, no le digas a nadie ¿lo prometes?

- June, démonos prisa –dijo Yulij.- Alguien más puede verte.

- Pero deben pasar por las doce casas ¿no cree que…?

- Kiki ¿por qué no acompañas a Yulij? –dijo Mu, reuniéndose con ellos.- Milo va a estar con todos los aprendices en el templo de Escorpión, le vendría bien un poco de ayuda.

- Sí, señor –respondió Yulij.- Vamos Kiki ¡Hasta pronto, June!

- Como ordene, maestro. Adiós June –dijo desanimado. Ambos subieron las escaleras.

- No te preocupes, Kiki no le dirá nada a nadie.

- Lo sé, pero no es por eso por lo que me preocupo –dijo viendo a Mu.

- Vamos, Atenea está esperando.

Templo Principal.

Oficina del Patriarca

Shion y Atenea estaban reunidos desde hacía un par de horas, con la orden de que no podían ser interrumpidos hasta nuevo aviso.

Hacía un tiempo que el Santuario vivía un periodo de Paz, el cual todos agradecían.Y por eso la solicitud llegó a inquietar a algunos, que no veían motivo para que la diosa y el patriarca se encerraran a hablar: más aún, porque en todo ese tiempo siempre discutieron los asuntos importantes con algunos caballeros de Oro y Bronce.

- Francamente no encuentro razón para que estés tan preocupada –le dijo Shion una vez más.

- No puedo evitarlo, sé perfectamente bajo qué condiciones se separaron… Y sé que ella no aceptará quedarse.

- Pero tú deseas que lo haga.

- Es una avatar, su sitio está aquí, en el Santuario.

- La escuchaste: ella no quiere ocupar un sitio que no le corresponde.

- No pretendo que sea tratada como divinidad, pero tampoco es una persona normal… Debe haber alguna forma.

- Quizá podamos enseñarle desde cero nuevamente –propuso Shion.- Con el tiempo tal vez logre que su cosmos llame a otra armadura, pero podría tardar mucho más de lo que creemos, eso, si ella acepta.

La puerta del Salón se abrió de improviso. Mu entró, seguido de June, ella usaba su máscara, a pesar de llevar ropa común. Detrás de ellos entró Nicol, el asistente del Patriarca. Durante la guerra contra Hades, y posteriormente contra Anfitrite, el santo de plata y la amazona de bronce, Yulij, se estaban recuperando de las heridas producidas por el ataque de los Gigantes. Esa fue la causa por la que estuvieron alejados, y en cierta manera, a salvo, durante las ultimas peleas.

- Princesa Atenea, Excelencia –saludaron los tres.

- Me alegra verte –le dijo Shion a June.- ¿Alguien los vio?

- Solamente Kiki, pero descuide, prometió no decir nada. Hablaré más tarde con él, tan solo para estar seguros –respondió Mu.

- De acuerdo. Muchas gracias, Mu. Puedes retirarte.

- Con su permiso, Altezas, Señor, June –el caballero de Aries salió de la habitación.

- June, me da mucho gusto verte –dijo Saori, levantándose de su silla.

- Gracias Atenea. Yo también me siento feliz de estar aquí, pero aún no entiendo para qué me llamaste.

- Toma asiento –le indicó Shion, señalándole una de las dos sillas que estaban frente al escritorio, tras el cual estaba sentada Saori.- Quizá no conociste a Nicol, santo de plata de Altar, él es mi asistente.

- Mi maestro Albiore llegó a mencionarlo, es un placer conocerlo.

- También lo es para mí, señorita.

- June, el motivo por el que te hemos hecho venir, es para pedirte que regreses a la Orden –June hizo un ademan que daba a entender que estaba sorprendida.

- Sé que han pasado dos años –dijo Saori.- Muchas cosas deben haberte ocurrido en todo este tiempo, pero también creo que has asimilado mejor tu realidad, aunque aún no sepas cuál es tu lugar en esta vida.

- Atenea, yo…

- Ser una encarnación te hace diferente al resto de las personas. Puedo comprenderte porque yo he tenido diferentes vidas a lo largo de los siglos, pero tú bajaste de las estrellas y adquiriste nuevamente tu forma humana, ocultándote detrás de un nombre y de todo lo que eso implicaba –Saori hizo una pausa, pues la que estaba hablando en ese momento no era ella, sino Atenea.- No eres una persona común, y quizás, con el tiempo, puedas volver a tener dominio del cosmos para portar nuevamente una armadura.

- Pero yo renuncié…

- Lo tengo presente –dijo Shion.- Sé que tenemos reglas y estatutos, pero como líder del Santuario, y más aún, contando con la misma aprobación de la diosa, podríamos hacer una excepción.

- Me gustaría agregar –comentó Nicol,- que tenemos la ventaja de que solo nosotros conocemos la verdadera naturaleza de su retiro: para el resto de los caballeros, el viaje fue por motivos de entrenamiento. Su reintegro a la Orden por tanto, no causaría ningún revuelo.

- Agradezco todo esto, pero no creo que sea conveniente por…

- ¿Por Shun? –inquirió Saori.

- Si bien la regla de las amazonas obligaba a matar o amar al caballero que vea su rostro, no condicionaba a recibir una respuesta por parte del sujeto en cuestión, en el caso de que la amazona eligiera la segunda opción –señaló Nicol.- Muchas amazonas, incluso de Oro de acuerdo a los registros, llevaron por años un sentimiento de amor que jamás exigieron fuera correspondido.

- June, no hay razón para que estés fuera de este, tu hogar. Yo creo, que lo mejor es que regreses

Ella sintió la última frase de la diosa más como una orden, que como una sugerencia. No quería hacerlo, no se sentía lista para volver.

- Si acepto retomar el entrenamiento, ¿a cargo de quién estaría?

- De acuerdo a tu signo, Mu podría encargarse de tu entrenamiento, aunque es muy probable que, dependiendo el avance, pases un tiempo entrenando con Shaka.

June fijo su atención en las tres personas que estaban frente a ella.

- Haré lo que me pides, Atenea.

- Me alegra que hayas aceptado –dijo Shion.- Nicol, llama a Marín, que ayude a June a instalarse nuevamente en el recinto de amazonas.

- No será necesario –dijo ella, poniéndose de pie.- Aún recuerdo el camino.

- De todas formas permítame acompañarla –ofreció Nicol.- Su presencia será percibida y no nos gustaría que se sintiera incómoda.

- Está bien. Con su permiso –June y Nicol salieron de la oficina.

- ¿Por qué no quisiste decirle la verdad? –pregunto Shion.- Después de todo, por eso la hicimos volver.

- Solo es un presentimiento, advertirlos sobre algo que aún no estamos seguros puede predisponerlos, alterarlos, y eso es lo que menos deseo para mis santos… sin embargo –la diosa se detuvo, no estaba segura que cómo expresar lo que seguía.

- ¿Sin embargo?

- Lo siento, no sé como decirlo, pero podría asegurar que él ha vuelto. No sé cómo o por qué, pero sé que vendrá.

Shion solo observó a Saori en silencio.

- De acuerdo, le haré saber a Mu nuestra decisión.

Fin del capítulo.

N/A:

Hola hola hola!!

¡Lo sè lo sè! Merezco ser empalada, tortutada, y hervida en aceite, pero ¡lo logre! Rescate un capitulo en menos tiempo del que habia pensado... Ah, lo olvidaba, si quieren saber de que hablo, deberàn leer mi profile para entender el por qué de este comentario, y si ya lo hicieron, espero me den la razón

Otro capítulo, un tanto flojo, pero necesario para hacer avanzar esto ¿Qué opinan de mis aprendices? ¿Son o no un encanto? n.n Les aseguro que ellos tendrán una participación especial en el fic, a lo mejor no todos, pero si lo harán, por ello me lleve unas cuantas líneas para que los vayan identificando.

June ha vuelto al santuario bajo una excusa que estoy segura no los convenció –pero si lo hizo, me alegro- sin embargo y como leyeron, la verdadera razón sólo la conocen Saori, Shion y Nicole.

A propósito, Nicole de Altar y Yulij de la Sextante, son caballeros oficiales del universo de Kurumada, ambos aparecen en la historia Gigantomaquia. Hasta donde yo sé, no hay imágenes de ellos, salvo los fanarts que circulan por la red, así que cualquier descripción que haga de ellos obedece a mi imaginación… Y si, sé que Yulij muere durante esta guerra, pero como a la musa eso no le interesa, solo el asunto de que su existencia es oficial, se empeño en incluirla –además hay muy pocas chicas en el santuario, una más no hace daño ¿o si? XD

Nicol de Altar: olvidaba aclarar, pero creo que ya lo notaron, él es un hombre. Hay algunas páginas web donde dicen que es una mujer (por el nombre) pero no es así. Es del nivel de Plata.

Es considerado muy sabio en el Santuario, y posee un alto conocimiento sobre astronomía. Su armadura del Altar fue diseñada por el mismo Masami Kurumada y publicada en la Enciclopedia Taizen, la cual también dice que el caballero de Altar siempre ayuda y protege al Patriarca como una sombra.

Y si, el nombre debe escribirse como Nicol, sin la "e" al final, porque esta traducción obedece directamente al nombre escrito en japonés. Hay por cierto, una página muy interesante que presenta un artículo sobre la "forma correcta" en que deben escribirse los nombres de los personajes de Kurumada. Si desean saber cuál es, háganmelo saber en sus reviews (n.n Si, lo sé, salgo ganando con esto, pero no me voy a arriesgar a que me borren el fic por saltarme alguna regla)

Yulij de la Sextante: ella es una amazona que pertenece al nivel de bronce. No hay mucha información de ella, sólo se sabe que fue raptada por los Gigantes al comienzo de la historia, y que son –como siempre- Seiya, Shun y Saori los primeros en acudir a su rescate.

Muchas gracias a todos los que me han dejado su review hasta el momento. Sé que no puedo exigirles que no los manden de forma anónima, pero en verdad me gustaria tomarme un poco de tiempo para responder,y me es más fácil cuando dejan un review firmado, Asi que rapidamente les digo que si, todo cambia y asi como unos son más fuertes que antes, otros se fortaleceran con el tiempo… jajajajaja (amo mi risa maniaca marca MM XD)

Eso es todo por ahora. Gracias por leer!