Capitulo 4 El callejón Diagon

Esto era casi un sueño, primero estaba sentada viendo pasar una estrella fugaz y de repente se encontraba en hogwarts, después Macgonagall le dice es una bruja, UNA BRUJA! y tendrá que estudiar magia, Y por ultimo se dirigía con el profesor Hagrid al callejón diagon, todo eso era…

¿Russo esta bien? – pregunto Hagrid al ver a Alex ida

Eh si, si Profesor no se preocupe es que estaba pensando – Hagrid la miro un momento

Bueno esta bien mejor entremos al Caldero Chorreante – Mientras Alex lo seguía

Esta bien – Al entrar Observo todo detalladamente vio algunos ancianos tomando una especie de cerveza, a otros comiendo o simplemente hablando. El lugar no se venia muy lujoso, para nada, pero era cálido.

Hagrid – escucho Alex de lejos, volvió para ver quien era – ¿que te trae por aquí?- Era un hombre viejo, calvo y con una ropa un poco extraña

Hola Tom, Voy al Callejón Diagon, un asunto de Hogwarts – Contesto Hagrid percatándose de que Alex veía a Tom con curiosidad – Oh Alex, el es Tom, dueño del caldero chorreante – presento, para después dirigirse a Tom – Alex es una nueva alumna de hogwarts

Oh en ese caso un gusto conocerla Sri. Alex, - Ella le dirigió una linda sonrisa – ¿Desea tomar algo?

Lo siento Tom, pero tenemos que entrar al callejón – respondió Hagrid

Oh que pena, bueno Señorita que tenga un buen año escolar espero verla de bueno por aquí – Dijo Tom

Muchas gracias, la próxima vez si me tomare algo, Adiós – Hablo Alex, a la cual le había parecido muy amable Tom

Hasta luego –

Hagrid se dirigió, seguido de Alex a la parte trasera del Caldero, donde Alex pudo ver que Hagrid con su sombrilla tocaba algunos cuadros en la pared, y de repente la pared se empezó a mover abriendo una especie de puerta.

Muy bien Alex, Bienvenida al Callejo diagon – Mientras Alex observaba, eso era fantástico, había mucha gente caminando de un lado al otro con túnica, había lechuzas, escobas, túnicas y muchas cosas mas, todo era increíble.

Guau esto es Fantástico – Hagrid al verla Feliz, Sonrió

Ok primero vamos a Gringotts – Aviso hagrid mientras caminaba – Es el único banco del mundo mágico.

¿Hay duendes verdad? – regusto Alex

¡Claro! Pero será mejor que no te acerque a ninguno – le advirtió – no son nada agradables.

Esta bien – Al entrar, vio a docenas de Duendes trabajando, los cuales según la opinión de ella, eran feos, verdes, enanos y orejones,

¿Que desea? – hablo uno de ellos, sin siquiera mirar a hagrid

Abrir la cámara de hogwarts - contesto hagrid, mostrando una llave

Muy bien sígame – les ordeno el duende

Después de que sacaran lo necesario para todos los útiles y que hagrid le enseñara a Alex como utilizar el dinero, se dirigieron a comprar lo que necesitaban. Ya habían pasado casi tres horas y lo único que faltaba era la varita y la mascota de Alex.

El mejor lugar para encontrar tu varita es Ollivander Alex – Dijo Hagrid señalando el lugar – Entremos

Buenas Ollivander para servirle – hablo un señor mayor de edad

Hola – saludo tímidamente Alex – Soy Alexandra Russo, busco una varita

Oh una varita, pues, viniste al mejor lugar – Dijo mientras se dirigió a Alex y empezó a medirla con un metro mágico – Oh hola Hagrid, veo que acompañas ala señorita

Si la acompaño, espero que puedas encontrar la varita perfecta para ella-

Claro que la encontraremos – mientras empezaba a buscar.

Alex probó varias varitas, pero ninguna era para ella, hasta que Ollivander se dirigió a ella con una hermosa varita.

Pelo de unicornio, veintiséis centímetros de largo. Flexible, buena para Duelo – dijo en tragándosela a Alex, que cuando toco la varita echo chispas amarillas – Oh prefecto, hemos encontrado su varita

Que bien – dijo entusiasmada Alex

Aunque me parece extraño, sabe esa varita tiene una hermana – Le hablo a Alex – su Dueño es un gran mago es Siri…

Alex tenemos que irnos. Es tarde y tenemos que encontrar un mascota – Dijo hagrid interrumpiendo

Voy adiós Señor, gracias – Se despidió Alex, dando una sonrisa

Hasta luego fue un placer ayudarte – Hablo ollivander – Grande cosas le esperan a esa niña Alexandra russo – termino pensando el señor