DISCLAIMER: Saint Seiya Ⓡ Original de Masami Kurumada. No se hace uso de nombres ni caracteres con fines de lucro.
Todo hecho aquí narrado es meramente ficción. Cualquier parecido con la realidad, personas vivas o muertas, es total y mera coincidencia.
Celebraciones
I. La estrella de los deseos.
Isla Andrómeda.
Llego a su cabaña y se dejo caer en la cama, sin molestarse siquiera en cerrar la puerta. Estaba cansado, y mucho ¿Por qué siempre los entrenamientos tenían que acabar igual? El primer año se le había ido rápidamente, pero el segundo se estaba yendo más lento que un caracol caminando por el desierto ¡la culpa era del Maestro Albiore!
No. No era así. Todo se debía a Reda y Spica. Desde que habían llegado la vida en la isla se volvió más complicada: siempre exhibiéndose delante del maestro, siempre compitiendo con él, siempre humillándolo ¿por qué no podían ser amigos?
- A veces desearía que no hubieran llegando -admitió amargamente. Se levanto para cerrar la puerta y tratar de dormir, cuando noto la sombra que se dirigía a la playa.
Nunca había sido curioso, pero a esa hora el clima ya era especialmente frío, y no veía razón para estar afuera. Sin embargo June si parecía tener una. Había hablado muy poco con ella, pero parecía ser agradable, y con excepción del maestro era la única que no lo trataba como si fuera un objeto para golpear. Tomo una de las frazadas de su cama y se fue por la misma dirección que tomo su compañera.
No tardo en encontrarla. Generalmente June siempre iba al mismo sitio: las rocas del sacrificio. Se sentaba en el peñasco desde donde el gobernante de la isla podía observar el rito, y podía quedarse ahí durante horas.
- Hola Shun ¿tu también vienes a pedirle un deseo a la estrella? -preguntó la niña cuando lo vio llegar.
- ¿Un deseo?
- ¡Claro! ¿qué acaso no lo sabes? Todo el mundo sabe de la estrella de los deseos.
- Pues yo no -respondió un poco ofendido.
- Es muy sencillo en realidad -suavizó su tono al darse cuenta que realmente Shun no sabía de lo que ella hablaba.- ¿Ves esa estrella de ahí? Es la estrella polar, la estrella de los deseos. Si tú le pides algo que realmente quieres con todo tu corazón, y tienes fe en ella, tu deseo se hace realidad.
- ¿Es en serio? -preguntó emocionado sentándose a su lado.- ¿Cómo lo sabes?
- Me lo dijo el maestro hace tiempo.
- ¿Y te ha cumplido lo que has deseado?
- Algunas veces.
- O sea que, no te cumple todo -dijo decepcionado.
- ¡Claro que no va a cumplirte todo lo que tu desees! ¿Te imaginas lo horrible que sería eso? Nadie se esforzaría por lo que quiere, porque la estrella te daría todo lo que tu quieres.
- ¿Entonces qué objeto tiene pedirle un deseo a la estrella?
- Shun, ella solo te concede los deseos que vienen del corazón.
- ¿Del corazón?
- Cuando mi mamá murió, yo le pedí a la estrella que pudiera encontrar a alguien que me quisiera tanto como ella me quiso. Y tiempo después conocí al maestro. No sé si me quiera de la misma forma en que mi mamá lo hizo, pero al menos sé que con él ya no corro ningún peligro.
- Creo que ya entiendo -dijo fijando de nuevo su mirada en la estrella.- ¿Y entonces por qué estás aquí? -preguntó de nuevo luego de unos minutos en silencio.- ¿Tienes otro deseo para la estrella?
- Muchos. Pero creo que hoy solo le daré las gracias.
- ¿Darle las gracias? ¿Por qué?
- Le pedí que me mandara un amigo.
- ¿Y lo hizo?
- Eso espero
