DISCLAIMER: Saint Seiya Ⓡ Original de Masami Kurumada. No se hace uso de nombres ni caracteres con fines de lucro.

Todo hecho aquí narrado es meramente ficción. Cualquier parecido con la realidad, personas vivas o muertas, es total y mera coincidencia.

N/I: Este one-shot en particular se ubica antes de los sucesos que llevaron al pequeño en cuestión a querer ser mejor que su hermano. Y como quizá ya tienen una idea respecto a quien me refiero, espero lo disfruten.


Celebraciones

II. Árbol de navidad.

Algún lugar de Rusia.

El pequeño de siete años corría lo más rápido que podía, tratando de atravesar la gruesa capa de nieve que cubría el piso. Ese año en particular el invierno parecía ser más intenso y largo, al menos en lo que él recordaba. Pero eso no le importaba. Tenía otras cosas por las cuales preocuparse, como evitar que otra persona descubriera su fabuloso "tesoro". Por eso corría tanto como sus piernas se lo permitían, su papá le hizo una promesa, y esa tarde podría cumplirsela.

Diviso el techo de la pequeña casa en que vivía, y llamó a su padre a gritos. Para cuando este le hizo caso, ya estaba en la puerta, respirando agitadamente y tratando de recuperar el aliento.

- ¿Qué te sucede Bud? ¿Por qué gritas de esa forma?

- ¡Lo encontré, padre! ¡Ya lo encontré!

- ¿Y estás seguro de que es el correcto?

- Sin duda ¡pero tenemos que darnos prisa o alguien más podría ganárnoslo!

- Muy bien, iré por mi saco entonces.

Minutos después padre e hijo caminaban de regreso al sitio en que Bud esperaba aún siguiera su magnifico descubrimiento. Estaba seguro que ese era, y quería que su padre lo viera. Seguro se pondría muy orgulloso cuando viera que había hecho la elección correcta.

- ¡Aprisa papá, es por aquí! -trataba de caminar más rápido que el mayor, pero sus pasos eran mucho más pequeños a comparación de los de el, y la nieve tampoco se lo ponía fácil. Finalmente su papá lo cargo y lo puso sobre sus hombros, y dejo que el niño lo guiara.

Luego de caminar unos veinte minutos, un pequeño claro se abrió frente a ellos. Los ojos de Bud se iluminaron cuando vio que todo estaba tal cual lo había dejado.

- ¡Es ese, papá! -señalo.- Y lo encontré yo solo ¿te gusta? Ese es el que necesitamos ¿verdad que es perfecto?

Estaba a punto de decir lo contrario, pero al ver en los ojos del niño su alegría, y como se paraba con orgullo, no tuvo corazón para decirle que ese árbol, más grande y frondoso que el resto, era demasiado para la pequeña cabaña en que vivían.

- Tienes razón, lo es. Pero Bud, sabes que no tenemos mucho dinero y que no podremos tenerlo como el que viste en el palacio Valhalla.

- Ya lo sé y no me importa, por favor papá, llevémoslo con nosotros. Por favor.

- De acuerdo.

Saco de su bolsa el hacha y empezó con la tarea de cortar el árbol que decorarían en esa navidad. No se ganaba mucho como leñador, y sabía que Bud quería tener un árbol tan grande como el que habían visto en su última visita al hogar de los señores de Asgard: con sus lujosos adornos, luces por todas partes y una brillante estrella en la punta. Pero él no podía darle eso, apenas y podía alimentar y vestir a su esposa y su hijo. Y llevar ese enorme y frondoso pino era alentar una ilusión que no podría hacerse realidad.

- No necesito que sea como el que tienen las señoritas Hilda y Fhler -dijo Bud sentado observando a su papá.- No necesito que me compres grandes regalos ni una inmensa comida, que mamá y tu me quieran es todo lo que necesito.

El hombre no dijo nada. Solo sonrió y siguió en su tarea. Entre ambos llevaron el árbol a su casa.

El niño se quedo dormido sobre el tapete frente a la chimenea. Su mamá lo cubrió con una frazada y continuo levantando los platos de la cena.

- Bud tenía razón -dijo su esposo sentado a la mesa.- Era el indicado.

Ambos contemplaron el trabajo que el niño había hecho con el poco material que encontró en su casa: unas pocas esferas, cuentas de colores dispersas, y algunos moños de tela que consiguió en las casas a las que fue a llevar la leña para los hogares. Quizá no era mucho, pero se había empeñado en dejar el árbol lo mejor posible. Y realmente el árbol no necesitaba más, porque a pesar de lo pobre que en apariencia era el hogar en que estaba, tenía lo más importante.


N. de A:

¿Alguien sabe dónde queda Asgard? O_O

Yo sé de sobra que ésta es una tierra mitológica, pero ya que Kurumada se encargo de ubicarlo en nuestro planeta me imagino y supongo que debe estar en uno de los países más grandes y frios del mundo: Rusia. Y debe estar muy cerca de donde Hyoga entrenaba, pues hasta donde vi y recuerdo, parecía conocer muy bien el lugar. Y si no, pues me gusto Rusia en todo caso =)