DISCLAIMER: Saint Seiya Ⓡ Original de Masami Kurumada. No se hace uso de nombres ni caracteres con fines de lucro.

Todo hecho aquí narrado es meramente ficción. Cualquier parecido con la realidad, personas vivas o muertas, es total y mera coincidencia.


Celebraciones

III. Paz en la Tierra...

Kyoto, Japón.

La pequeña de seis años miraba emocionada en los escaparates del centro comercial. Estaba muy feliz. Los últimos tres meses fueron difíciles para ella, pues desde la partida de los "odiosos huérfanos" como les llamaba, se había sentido sola. No era que los extrañara, de hecho no lo hacía, pero por lo menos cuando tuvo que soportarlos había sido divertido, ya fuera usando a Jabu de caballo, o a Seiya como su sirviente personal, o a Shun y Hyoga como blanco de sus bromas.

Y estaba feliz porque su abuelo regreso de pronto de uno de sus largos viajes de negocios para pasar las fiestas de navidad con ella. Por eso estaban ahí, para que ella misma pudiera escoger sus regalos.

- ¿Ves algo que te guste de esta tienda? -pregunto el hombre llegando junto a ella. A sus espaldas Tatsumi ya cargaba con varios paquetes de diversos tamaños.

- ¡Si! Quiero ese vestido, y ese ¡ese otro también! -señalo a tres diferentes direcciones.

- Adelántate al auto Tatsumi para que lleves todo esto, mi nieta y yo iremos pronto -ordeno mientras la niña se probaba las ropas para hallar las que fueran de su talla. El mayordomo inclino su cabeza y salió de la tienda.

Minutos después ambos iban caminando en dirección al estacionamiento. Aunque Saori hubiera querido seguir comprando, el señor Kido insisto en que ya llevaba demasiadas cosas y que se estaba haciendo tarde, además de que tenía asuntos que atender en la fundación.

Mientras bajaban por las escaleras eléctricas al segundo piso, Saori alcanzo a distinguir a un grupo de personas vestidas con ropas que nunca había visto, y aparentemente estaban actuando, pues muchas personas a su alrededor observaban sin hacer ruido.

- Ven abuelo, vamos a ver

- Saori espera -trató de sujetarla pero la niña corrió de su lado hasta llegar al grupo de actores, y se deslizó entre las personas para llegar hasta el frente.

Las personas que actuaban llevaban ropas que ella nunca antes había visto, aunque algunos de ellos vestían aparentemente como pastores -de forma un tanto rara para ella- los demás atuendos le eran completamente desconocidos. Mientras el señor Kido también se abría paso entre las personas para sujetar a la niña antes de que escapase de nuevo, Saori se sentía extrañamente familiar con los diálogos que se estaban dando en ese momento, sobre todo cuando un ángel -que era bajado mediante un soga aunque ella no lo noto- dijo en voz más alta y para la multitud:

- Gloria a Dios en las alturas, y Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad.

Después el público estallo en aplausos ya que era el final de la obra, los actores agradecieron y poco a poco la gente empezó a disiparse.

- Saori no vuelvas a irte de mi lado como acabas de hacer, puso haberte pasado algo.

- Lo siento abuelo, no volveré a hacerlo. Abuelo ¿quién es Dios? ¿es tan importante como tú lo eres?

- Es mucho más importante que yo.

- ¿Y por qué yo nunca lo he escuchado antes? Yo me sé muchos shintos (1) pero nunca he oído que uno se llame así.

- Dios no es un shinto, Saori. Él fue un hombre que se sacrifico por la humanidad hace muchos años para que todos pudiéramos vivir en paz.

- ¿Y si no es un shinto, qué es entonces?

- Es la deidad principal para los cristianos. Dios fue quien creo el mundo, el universo y a todos los seres que viven en él.

- ¿Lo hizo? ¡No puede ser!

- Escucha Saori -el hombre se inclino hacia ella.- En el mundo existen muchas religiones y hay muchos dioses, todos y cada uno de ellos buscan lo mejor para su creación compartida: los hombres. Así como existe la diosa Athena que vela y pelea por la humanidad, Dios también les brinda esperanza y amor a quienes le permiten llegar hasta ellos. El universo es tan grande que todos los dioses pueden vivir en él y no por eso unos son mejores que otros, pues todos trabajan por un mismo objetivo.

- ¿El bienestar de los hombres?

- ¿Comprendes lo que te digo? -Mitsumasa se dio cuenta que por un momento, los ojos azules de Saori cambiaron a un tono tan oscuro, que parecía no tener pupilas.

- Algún día yo tendre que hacer un sacrificio tan grande como el que él hizo.. ¿podemos ir por un dulce? -dijo como si nada hubiera pasado.

- Claro, vamos -la niña tomo la mano de su abuelo, perdiéndose de nuevo entre las tiendas.


N de A:

Bien, escribir de religión NUNCA es fácil y espero sinceramente no haber ofendido a nadie porque esa no fue mi intención. Ahora aclaremos varios puntos rápidamente.

(1) El shintoísmo es la religión principal de Japón, y es básicamente una religión de respeto a la naturaleza, en la que las deidades -muchas y todas asociadas a lo ya mencionado- son conocidas como shintos.

Por el hecho de haber nacido en Japón y antes de enterarse que es Athena, Saori en su infancia tuvo que haber sido criada bajo esta religión, o eso me imagino yo -a no ser que sea budista. Yo por cierto si soy budista, y en efecto creo que todos los dioses coexisten en este mundo, y que cada divinidad a su manera da lo mejor de ellos para que nosotros los humanos seamos felices y hagamos lo que sea que tengamos que hacer con la vida que nos dan -siempre y cuando sean cosas buenas ¿no creen?

Pd: este es uno de mis favoritos =)