Y aquí está finalmente el capítulo final de este mini fic. Espero que les guste como lo estoy terminando, aunque si dejan varios reviews, puedo hacer un resumen corto de cómo sigue la vida de los Winchis luego de este cuarto capi….. (silba disimuladamente). Bien, me callo para que puedan leer. Gracias por anticipado por sus comentarios. Saludos.

CAPÍTULO IV. RESILIENCIA.

Los siguientes días, Sam comenzó su lenta recuperación. Durmió mucho, tal vez porque su cuerpo necesitaba recuperarse del tiempo que había pasado sin hacerlo. Estuvo bastante débil, tanto que le había sido imposible subir las escaleras que llevaban a la cocina de Bobby sin la ayuda de su hermano, que todo ese tiempo estuvo a su lado –como siempre había estado y como siempre estaría- tratando de hacerlo sentir mejor, de que se recuperase lo más pronto posible y la verdad es que a Sam no le molestaba ser el centro de las atenciones del rubio, ya que realmente se sentía muy débil como para movilizarse por la amplia casa del anciano cazador. Pero lo más molesto para Sam era la confusión que sentía en su mente, no lograba establecer una línea temporal coherente y Dean tampoco lo había ayudado mucho con ese tema. Sentía que le faltaban hechos, cosas importantes que había vivido, era como si tuviera una especie de amnesia. Recordaba cosas, sonidos, rostros, actitudes, deseos, pero no lograba conectarlos entre sí. Era como si le faltara algo en su raciocinio que le permitiese hilvanar coherentemente sus pensamientos y recuerdos.

- Ya te lo dije, Sammy, no insistas. Tienes que darte tiempo y los recuerdos volverán a tu mente. Sabes lo que me dijo el doctor –le repetía el pecoso apenas tenía oportunidad.

- Si, lo sé, Dean pero es que esta sensación me incomoda mucho, necesito recordar todo lo que hicimos durante este tiempo. ¡Ayúdame, por favor!

La insistencia del castaño tuvo sus frutos y luego de casi una semana de evitarlo, Dean finalmente se sentó una tarde en el porche de la casa de Bobby, le pasó una lata de cerveza y se dispuso a ayudar a su pequeño hermano a ordenar sus recuerdos.

- Está bien, Sam. Lo haré sólo porque has insistido hasta el cansancio, pero recuerda que no estoy de acuerdo con esto.

- Lo sé, Dean, lo sé. Te lo agradezco de verdad –le respondió Sam con mirada agradecida.

- Bien, ¿qué es lo último que recuerdas? –preguntó el rubio ansioso.

- Recuerdo haberle dicho que sí a Lucifer, haber aceptado que use mi cuerpo. Tú estabas a mi lado.

- Así es, eso fue en Detroit –agregó Dean.

- Luego todo es oscuridad y confusión. Tengo que esforzarme para tratar de recordar algo.

- ¡No! Por favor no intentes forzar tu memoria. Ya vendrán los recuerdos, Sam. ¡Hazlo por mí! –el pedido del mayor sonaba desesperado.

- Lo siguiente que recuerdo con claridad es haberme despertado en el cementerio de Kansas y haber ido a buscarte…aunque ahora me pregunto por qué no me quedé contigo. Dean, es que no lo comprendo, pasé casi un año cazando solo y luego me uní a nuestro abuelo y a los primos. Pero no lo comprendo. Lo que hice no tiene sentido –siguió reflexionando Sam.

- Mira, en ese momento era lo que tenías que hacer. Tomaste una decisión, Sam y fuiste coherente con ella. Ya no importa, lo que interesa ahora es que estamos juntos, somos una familia otra vez…

La frase de Dean murió en sus labios cuando vio a su hermano doblarse de dolor, y tomándose su cabeza con ambas manos emitió un profundo grito. Luego, con la respiración sumamente acelerada, cerró sus ojos como si una fuerte luz le molestara.

- ¡Ahhhhhhhh! ¡Deeeaan!

- ¡Aquí estoy, Sammy! ¿Qué te sucede? –gritó desesperado el mayor.

- No- no- no puedo más… m- me duele.

- ¡Por favor, Sam! ¿Qué te sucede? –gritó el mayor angustiadísimo.

- ¡Dean! ¡Ayúdame! Cr-cre-o que e-es un-una vi-visión -fueron las palabras entrecortadas por el dolor que dijo Sam.

Un agudo dolor de cabeza le impidió al menor de los Winchester hablar durante largo rato, luego poco a poco, se fue calmando a medida que el dolor disminuía.

Dean lo miraba con preocupación, sentado a su lado, sintiendo gran impotencia, ya que era poco lo que él o Bobby podían hacer por el chico.

- ¿Estás mejor? –fue lo primero que le preguntó Dean cuando notó que el más joven se relajaba.

- Si, ahora sí. Ya no me duele. Sólo que he visto cosas incomprensibles, son como flashbacks, hermano. No logro comprender lo que veo...

- No lo intentes, Sam. Hazme caso. Sólo relájate y trata de descansar.

- Dean, no estoy amnésico. Recuerdo todo lo que sucedió luego de que volví del Infierno. Lo que hice, cosas que lamento profundamente, otras que hice bien, las cacerías solitarias, tú con tu nueva familia, el abuelo Samuel y todo lo demás. Me sentía tan bien, hermano. No tenía remordimientos, sentimientos de culpa ni nada, era una versión mejorada de mí mismo…Lo que no recuerdo es lo que sucedió allá abajo.

Los ojos de Dean se abrieron de asombro, por lo visto era poco lo que iba a tener que ocultarle a su hermano.

- ¡No digas eso, Sammy! Ese no eras tú. ¿Es que acaso no lo ves? Éste eres tú, así como eres, como siempre has sido, eres mi hermano. Y te aseguro que no recordar lo que ocurrió allá en el hoyo es una verdadera fortuna. ¡Créeme!

- Sí, es verdad, me siento yo otra vez ahora, pero la diferencia es que lamento muchas cosas, Dean... como cuando te dejé que te convirtieras en vampiro…

- Olvídalo, hermano, después de todo fue una nueva experiencia –dijo Dean tratando de distender el ambiente con su oportuno sentido del humor.

- Si, pero ¿y lo que le hice a Bobby? ¿Podré algún día lograr que me perdone, Dean?

- ¿Por qué no me lo preguntas a mí personalmente, hijo? – dijo Bobby entrando a la habitación. – Ni siquiera recuerdo qué es lo que tengo que perdonarte…

- Vamos Bobby, tú sabes que lo que hice fue terrible –agregó Sam con los ojos llenos de lágrimas.

- No eras tú, muchacho. Por eso tu hermano luchaba tan duro para devolverte tu alma, tenía que hacerlo, para volver a tener a Sam Winchester con nosotros.

Sam miró a Dean con los ojos humedecidos y éste le devolvió la mirada. Los hermanos se fundieron en un abrazo fraterno dejando atrás el horrible pasado que habían vivido. Luego ambos abrazaron a Bobby, el padre que la vida les había dado en reemplazo de su propio progenitor. Y el trío de cazadores estuvo listo para seguir luchando contra la adversidad, contra el destino, dispuestos a construir su propio futuro como una familia.