Todo lo que reconozcan no es mío.
Capitulo 2
Cuando desperté lo primero que sentí fue un intenso dolor de cabeza; no sabía cuánto había dormido, pero sentí como al tratar de estirarme la férula de mi pierna me hiso hacer una mueca, recordé donde me encontraba y abrí de pronto los ojos. Me encontré con mi madre que me miraba risueña desde la silla que estaba al lado de mí.
-Hola hija ¿cómo te sientes? –me pregunto mientras se inclinaba hacia mí y me tomaba las manos, sus ojos se notaban cansados y note su edad más de lo que nunca la había notado. Mi madre se veía demasiado cansada para su edad y una punzada de culpabilidad me pego desde el interior de mi cabeza.
-Bien mama no te preocupes—ella no tenia por que saber que sentía que la cabeza me estallaba –ya sabes lo que dicen hierva mala nunca muere –trate de bromear, pero al parecer mi broma no surtió el efecto que yo quería, ella se puso seria y se tenso –no bromees con eso Isabella –iba a rebatir que solo era una broma cuando mi madre me interrumpió con lo que menos esperaba –tú no eres mala, solo necesitas encontrar el camino correcto –me dijo llena de ansiedad, no entendía de donde venia eso. Yo pensaba que se había molestado por mi referencia a la muerte, me extraño pero lo deje pasar – ¿por que hablas en susurros? –pregunte con el mismo volumen de voz; ella se hiso a un lado y pude ver al doctor dormido en una muy mala posición en el incomodo sillón que había en la habitación. Por lo que se veía para él no era incomodo para nada, estaba bastante dormido.
–Ha estado aquí contigo desde que despertaste –dijo mi madre con una sonrisa cariñosa dirigida a él y yo no tenía idea de por qué, ¿Qué hacia mi doctor durmiendo en mi cuarto?, ¿Por qué mi madre parecía complacida por eso?
– ¿Por qué?—pregunte inevitablemente, ¿que tenía que hacer él ahí?, no que me molestara simplemente estaba totalmente confundida –Mama ¿quién es? –Pregunte despacio, mientras enfocara mi atención en algo mas el dolor podría desaparecer, pensé. Mi madre me miro de nuevo preocupada, unas arrugas que yo no recordaba se formaron en su frente
–De verdad no recuerdas nada –afirmo más que nada, yo solo negué con mi cabeza y sentí mi seño fruncirse –el es alguien importante mi amor, pero creo que lo mejor es que él te lo diga—esto ya me sonaba a broma barata y no me iba a quedar así
–Mama dime qué pasa, no entiendo nada y la verdad ya me estoy cansando de tanto secretismo —Es que eso no me corresponde a mí, de verdad –me corto cuando vio que iba a volver a protestar –Mira hija déjalo dormir un rato más, debe estar muerto de cansancio—dijo de nuevo volteando su rostro preocupado hacia él –Estoy segura que lo primero que hará cuando despierte será hablar contigo, tienen mucho que aclarar.
Mi madre se quedo callada un tiempo en el que yo me dedique a observar la habitación una vez más. Por la ventana podía ver a través de las persianas parcialmente cerradas que empezaba a anochecer, o tal vez empezaba a amanecer, la otra ventana seguía completamente cerrada y me detuve en el sillón incomodo donde dormía el hombre que según mi madre aclararía mis dudas. Eso me tenia inquieta, como un extraño iba a saber qué era lo que pasaba conmigo, por más que fuera el doctor que estaba llevando mi caso no creía que la atención fuera tan personalizada, era algo ridículo. Lo observe unos momentos y me di cuenta que realmente no le había prestado mucha atención con el dolor que sentía y la confusión, ahora que lo veía un poco mejor pude distinguir algunos de sus rasgos, su pelo de un color castaño claro, su piel era clara también y recordaba sus ojos verdes que en estos momentos estaban cerrados, había algo en el que me hacía sentir segura, pero eso solo me inquietaba mas.
El dolor había pasado a segundo término, seguía constante desde el fondo de mi cabeza pero era soportable.
-Es guapo ¿verdad?—al parecer mi madre me había observado y me miraba con una sonrisa cómplice, sentí mi cara arder –no tienes nada de que apenarte, soy tu madre y sé lo que significa esa mirada
–No tengo ninguna mirada y no empieces que estamos hablando de mi doctor. Aparte no te hagas y no me cambies el tema, dime que es lo que me ocultan, al menos dame una pista –no tenía tiempo para embobarme con alguien como él, por supuesto que era guapo, pero yo era su paciente y tenia demasiadas cosas en que pensar como para agregarle algo mas –Por favor mama, no me mandes sin una ayuda. No conozco de nada al doctor este y tu quieres que le pida explicaciones—con cada suplica que le hacía veía la cara de mi madre flaquear así que continúe –por favor eres la única que me puede ayudar, creo que lo que me ocultan va a cambiar las cosas lo siento –y de verdad lo sentía, sentía una angustia muy grande, un sentimiento de que algo estaba olvidando, algo importante. Como cuando estás haciendo algo y lo dejas inconcluso por hacer otra cosa, pero el sentimiento de que dejaste algo pendiente sigue ahí. Así me sentía.
Mire a mi madre y cuando sus ojos se encontraron con los míos supe que la había convencido.
-Está bien, te contestare tus preguntas – Me dijo seria, pude ver preocupación en sus ojos, pero yo tenía que saber que era lo que pasaba…
-¿Qué fecha es hoy?—su cara cambio repentinamente, paso de la preocupación a la sorpresa, por lo visto no se esperaba esa pregunta…
-¿Por qué quieres saber eso?
-No me contestes con otra pregunta —No pensaba quedarme sin respuestas otra vez…
-No te preocupes Bella yo te voy a contestar todas tus preguntas—la misma voz profunda que había escuchado la primera vez que recobre un poco de conciencia recordaba me contesto. El doctor se había despertado y me miraba con expresión cansada, debía haber despertado mientras conversábamos y ni mi madre ni yo nos habíamos percatado.
-Renée ¿podrías dejarnos a solas por favor?—le dijo a mi madre que solo asintió y se puso de pie. La verdad no pude evitar mirarla con ojos suplicantes para que no se fuera. Quería saber todo lo que pasaba pero a la vez tenía miedo con lo que me iba a encontrar. Tenía el presentimiento que no me iba a gustar.
En cuanto mi madre salió por la puerta la habitación se quedo en silencio y sentí como el ambiente se tenso. El dolor se volvió un poco mas agudo. El doctor se acerco y tomo el lugar que había ocupado Renée pero no abrió la boca, en cambio sentí su mirada posada en mi quemándome, como si fuera él el que esperaba respuestas y no yo. No pude sostenerle la mirada, estaba asustada y desconcertada, sin mencionar que realmente me intimidaba. No pude contenerme más y rompí el silencio
-Doctor ¿Por qué mi madre asegura que usted puede responder todas mis preguntas si no lo conozco de nada?—mi voz sonó baja hasta para mi, sentí como se tenso lo que me hiso levantar la mirada. No esperaba que estuviera tan cerca de mí, me impresiono como pude ser capaz de calificarlo simplemente como guapo. Su rostro era varonil, pero con algunos rasgos finos como su nariz que era recta, labios delgados que en este momento estaban tensos en una línea, su piel era blanca y se veía suave sin contar la parte donde su barba empezaba a salir, sus ojos, no eran simplemente verdes, tenían un millón de puntitos dorados que salpicaban todo su iris, estaban enmarcados por unas pequeñas pestañas rizadas pero la manera en que me miraba fue lo que me hiso contener la respiración, era tan intima, como si quisiera que le respondiera todas sus dudas en vez de al revés. Su mirada se suavizo un poco y sus labios se relajaron hasta dejar una media sonrisa. Inmediatamente mi rostro se enrojeció al comprender que había estado observándolo detenidamente y más de lo que es bien visto, y el pensamiento de que él mismo lo había notado solo ayudo a incrementar mi sonrojo si es que era posible, baje mi mirada nuevamente incapaz de sostener la suya.
-Bella antes de responder tus preguntas lo mejor sería que dejaras de llamarme doctor, la verdad es un poco incomodo—su petición me extraño tanto que mi visto volvió a él, quien me miraba cansado desde su lugar y antes de que pudiera decir nada el continuo –Mi nombre es Edward, sé que no lo recuerdas pero nosotros nos conocemos desde hace algún tiempo.—pauso dándome tiempo a digerir lo que acababa de decir, no entendía pero era momento de preguntar
-¿De qué te conozco?, ¿Por qué hay tanta familiaridad entre mi madre y tú?, ¿Quién es Bruno?, ¿en qué fecha estamos?...
Y yo hubiera seguido la ristra de preguntas si él no me hubiera detenido
-Te contare todo pero será mejor que valla por parte, tu accidente fue hace aproximadamente un mes tres semanas, ya te dije en qué estado llegaste y lo que paso después –de nuevo pauso para comprobar que entendí, yo lo único que quería era que continuara. –Lo primero que te puedo decir es que hoy es –dijo mientras checaba el reloj de pulsera que traía –oficialmente 24 de septiembre del 2010—espero a que reaccionara, su rostro estaba preocupado pero yo no me podía mover, estaba esperando que dijera que era una broma, no sentí que estuviera diciendo la verdad, no podía decir la verdad.
-Bella al parecer el golpe que te diste fue lo suficientemente fuerte para ocasionar lesiones en tu cerebro, tenemos que hacerte análisis y estudios para comprobar que todo esta bien. Ya te hicimos cuando recién llegaste pero al parecer todos esos no fueron suficientes –su voz estaba cargada de amargura, pero no me podría importar menos en estos momentos.
Mi mente se llenaba de preguntas, pensaba en todo lo que eso significaba, rápidamente hice las cuentas y eso me daba 6 años. 6 años que yo tenía en blanco, que no recordaba nada. Me llego una punzada de dolor y no pude evitar hacer una mueca, pero seguí concentrada pensando en la poca información que había recibido pero que cambiaba mi vida completamente. ¿Qué había sido de mi vida? Fue la primera pregunta que me llego. ¿Sería medico? Tal vez por eso conocía a Edward. Seguí formulándome preguntas que no tenían ninguna respuesta por mi parte. No sabía que decir, no sabía que pensar. El dolor empezó a aumentar de nuevo y trate de ignorarlo. Necesitaba estar lucida para todas las cosas que se me venían.
-Bella por favor mírame –sentí como sus manos se posaron en mis hombros y los movió un poco. Solo lo mire.
-Sé que esto es más de lo que esperabas y tu falta de reacción me hace pensar que estas en shock y necesito que estés tranquila. –se paso una mano por su pelo cobrizo incómodamente. Yo no podía hablar, no sabía que decir, ni siquiera sentía que estuviera ahí. Me sentía como si fuera un observador viendo toda la escena desde otro lado.
-Di algo por favor –de nuevo su tono de suplica me despertó un poco
-¿De qué me conoces? –fue lo único que pude preguntar, mi voz sonó firme pero vacía.
Lo vi dudar unos segundos pero algo en mi rostro lo convenció de ser honesto…
-Yo… yo soy tu esposo…
una punzada de dolor no me dejo reaccionar, la vista se me nublo y me tome la cabeza lo mas que podia, lo ultimo que percibi fue a alguien llamandome y un grito de dolor que despues comprendi fue mio...
Hola! muchas gracias a los que han leído y mas a los que dejaron su comentario, espero poder actializar mas seguido y que les guste la historia. Los proximos capitulos seran mas largos, solo que como tengo pensada la historia los primeros se me acomodaban mejor asi =)
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xoxo
chary
