Gracias a Maru M. Cullen y a Dramione Black por dejarme sus comentarios me ayudan mucho de verdad, espero seguir recibiendo su apoyo y a los que han leido tambien espero que la historia sea de su agrado.
Los personajes no me pertenecen.
Edward entro en la habitación seguido de una enfermera con un carrito de comida, en cuanto estuvo cerca de mi cama lo primero que hizo, aparte de preguntar cómo me sentía; fue revisar mi expediente. La enfermera coloco la charola de mi comida en el mueble especial para comer y lo deslizo hasta que quedo enfrente de mí para después retirarse dejándonos solos.
En ese momento la horrible comida que tenían días obligándome a comer era lo más interesante del mundo, sabía que él me estaba observando, podía sentir su mirada penetrándome y yo no pude evitar sentir el calor en mi cara, síntoma de mi rubor
-No te gusta la comida de aquí—afirmo haciendo que yo levantara mi vista, vio la duda en mi rostro porque continuo –estabas haciendo ese gento que siempre haces cuando algo no te gusta –dijo señalándose la cara mientras arrugaba la nariz un poco como enfatizando lo dicho no pude evitar reír un poco.
-Se que te debe ser incomodo no conocerme y saber quién soy, pero no te preocupes lo más importante es que estas bien y te vas a recuperar. Estoy aquí para ayudarte en lo que pueda, te ayudare a despejar tus dudas pero eso será poco a poco, no queremos otra recaída ¿verdad?—dijo mientras me sonreía, se notaba más cansado de lo que lo había visto estos últimos días, pero también parecía más tranquilo. —Bueno que te parece si tu comes, aunque no te guste la comida; y yo te cuento como nos conocimos—yo no podía creer que alguien como Edward estuviera a mi lado, claramente podía ver porque me había enamorado de él, porque estaba casi segura de que yo estaba enamorada de él antes de mi accidente; pero no encontraba nada que me dijera que era lo que a él le había gustado de mi. Yo solo asentí a su propuesta.
-Pues nos conocimos hace cuatro años y medio —dijo sentándose a los pies de mi cama—en una fiesta. Tú estabas estudiando medicina en Seattle y yo había ido por que tenía unos amigos allá que estaban estudiando y andaba buscando plazas para hacer mis residencias, acababa de terminar la carrera aquí en Chicago y quería hacerme un cambio por mi cuenta— trate de asimilar todo lo que me decía, de grabar cada una de esas cosas y recordar aunque fuera una de ellas, lo mire y él me sonrió y ya no pude apartar mi mirada —Esa noche mi amigo me había convencido de ir a esa fiesta de tu facultad, el aun estaba en su último año igual que tu.
-¿Cuántos años tengo ahorita?—pregunte
-veintisiete, nos conocimos cuando tenias veintitrés— sonrió como si pidiera una disculpa –Se que tu recuerdas hasta que tenias veinte pero antes de conocerte yo no sé mucho de ti, nunca te gusto hablar del pasado – dijo frunciendo el ceño y desviando la mirada —pero te puedo decir de cuatro años para acá lo que sé, pero si tu empiezas con tu comida— dijo al notar que no había tocado mi plato, tome el tenedor y tome un poco de verdura y la metí en mi boca —bien, como te decía yo te conocí en esa fiesta, desde que llegue tu ya estabas ahí en el centro de la pista bailando con tus amigas, todos te estaban viendo pero parecía que nadie se animaba a hablarte y tu lo sabías perfectamente, te encantaba ser el centro de todas las miradas, estabas hermosa esa noche, digo lo sigues estando pero cuando te vi por primera vez fue impresionante la reacción que causaste en mi…
-Discúlpame pero creo que estás hablando de otra persona—le dije tímidamente mientras sentía mi cara arder por su forma tan peculiar de describirme, él no podía hablar de una persona más diferente a mí. Yo odiaba la atención, nunca fui muy buena bailando y ¿hermosa? ¿De verdad él piensa eso? Me miro confundido como tratando de entender a que me refería así que especifique más –Es que yo no soy así, a mi no me gusta la atención, ni las fiestas, ni nada de eso. Ni siquiera puedo estar segura en una superficie plana caminando menos bailando. —Sentí como mis mejillas volvían a enrojecerse pero observe como su rostro se llenaba de incredulidad, eso me causo una angustia en el pecho que se reflejo en el aparato que monitoreaba mi corazón –de verdad, yo no soy así, tú me estas describiendo a una persona que no se parece nada a mi…
-Tranquila –me dijo sujetándome de los hombros y yo trataba de lograr que me creyera, mientras mi corazón seguía latiendo de fondo—No es bueno que te agites recuérdalo—me dijo en su modo de medico –yo te estoy contando mi parte de la historia, yo te puedo decir solo lo que se, lo que vi y lo que tú me dijiste, yo no puedo saber lo que tu pensabas en ese momento ni lo que sentías y te puedo seguir contando mi parte pero necesito que te tranquilices porque si no, no podremos seguir con esto.—respire profundo un par de veces y mi corazón estaba regresando a su normalidad—Ok tú dices que a ti no te gustaba hacer esas cosas, bueno pues a la Bella de veintitrés si le gustaba y lo disfrutaba bastante –el simple hecho de pensar en mi como una tipa lucida me enfermaba—y no te quedaba nada mal el papel, lo hacías a la perfección—yo solo me dedicaba a negar con la cabeza, no entendía como alguien podía llegar a cambiar tanto, Edward no me podría estar mintiendo pero yo no podía creer lo que me decía, decidí esperar a que terminara su historia.
-Después de un rato de haberte observado, me di cuenta que no podía dejarte ir sin ni siquiera saber tu nombre así que decidí acercarme y probar mi suerte. Conseguí tu nombre y que bailaras conmigo un par de canciones –me dijo sonriendo como si estuviera orgulloso de eso mientras yo imaginaba a cualquier otra persona en vez de a mi—para el final de la fiesta tu y yo habíamos estado toda la noche juntos platicando y bebiendo algunos tragos y pues así fue como empezó todo—cuando termino su relato, que pensé seria un poco más largo; estaba notablemente incomodo, no supe en qué momento había cambiado pero se notaba tenso. Fue cuando pensé que sería necesario empezar con las preguntas.
- Entonces ¿Nos conocimos en una fiesta y ahí empezamos a salir?—pregunte confirmando
-Pues… algo así—dijo dudando
-¿Cómo que algo así?
-Bueno si, puedes decir que nos conocimos en esa fiesta y después de ese día seguimos saliendo—no me convencía nada, había dudado y no estaba para nada cómodo, sin embargo seguí preguntando
-y ¿Cuánto tiempo estuvimos saliendo antes de ser novios? ¿Cuánto duramos de novios antes de casarnos?, ¿Dónde nos casamos?, ¿el matrimonio tuvo algo que ver con que dejara la carrera?...
-Espera, tranquila una por una, se que tienes demasiadas preguntas y yo te responderé la mayoría cuando sigas comiendo –se rio de mi –la verdad no salimos mucho tiempo antes de que decidimos casarnos, a decir verdad ni siquiera pasamos por el estado de novios. —eso ultimo me sorprendió mucho, empecé a sentir una extraña sensación en la boca de mi estomago, una sensación de vértigo que no podía controlar, sabía que detrás de eso había mas y mis sentidos se activaron por instinto, aunque aun no lograba comprender mis reacciones físicas lo observe incitándolo a aclarar lo que acababa de decir mientras Edward se paseaba enfrente de mi cama de manera nerviosa –Mira tal vez debería de esperar un poco para decirte esto pero creo que mereces saberlo, estaba esperando a que pasaran un par de días que es lo que normalmente tarda una persona que salió del coma en recordar todo y aclimatarse de nuevo a su vida; pero la verdad es que no es algo que pueda seguir aplazando –su nerviosismo se convirtió en mío mientras seguía con su perorata, lo vi pasear por la habitación mientras se pasaba una mano por su ya de por si alborotado pelo, cuando se dio cuenta que mi corazón empezaba a subir de ritmo se detuvo en seco y se acerco de nuevo a mí, como si eso ayudara a controlar a mi pobre corazón.
-Discúlpame Bella –me dijo con una mirada arrepentida –pero esto es un poco incomodo para mí también. –me dijo mientras volvía a tomar asiento pero esta vez más cerca de mí, lo vi tomar aire preparándose para hablar. –Primero quiero que sepas que aunque no me siento para nada orgulloso con mi comportamiento de esa noche yo no me arrepiento de nada de lo que paso, porque si las cosas no hubieran sido así yo no los tuviera… bueno que las cosas no serian… Edward realmente lo estaba pasando mal, su voz volvió a ser un susurro y su mano había regresado a su pelo, pero yo no era tonta y había captado algo de lo que había dicho y solo esas palabras resonaban en mi cabeza "yo no los tuviera". Era una pequeña letanía que se repetía en mi mente mientras nuevas preguntas se formaban ¿Por qué había hablado en plural? es obvio Bella debes de tener un hijo, ¿será solo uno?, ¿se parecerá a mi? ¡Espero que no! Ojala sea como su padre, ¿y si es niña?, y… las preguntas seguían hasta que Edward me movió y me vio un poco preocupado
-lo siento de nuevo la verdad estoy muy nervioso, ¡hasta parece que no llevamos más de cuatro años de matrimonio! –dijo a modo de broma pero yo seguía con mis pensamientos, de repente mis preguntas tomaron un nuevo enfoque con una sola pregunta de base ¿seré una buena madre?, con eso sentí como un balde de agua fría me hubiera caído encima, apenas estaba asimilando lo descubierto. Era madre. Tenía un hijo o hijos.
-Tenemos un hijo –dije en un susurro pero al parecer fue suficiente para que Edward me escuchara – ¿lo recordaste? –Me pregunto serio, lo que me confundió un poco –Entonces es cierto –a lo que él solo asintió –Quiero verlo –fue lo primero que se me vino a la mente, recibiendo de nuevo solo un movimiento afirmativo por parte de Edward. -¿Qué has recordado? –Me pregunto con cautela, lo cual no entendía, volvía a tener esa mirada de desconfianza que me hacía sentir sucia -¿Por qué desconfías de mi? –por lo que no pude evitar preguntar, su rostro era inescrutable, lo único que hizo fue confirmar su desconfianza –No todo en nuestro matrimonio es dulce Bella, en realidad nada lo es –dijo de manera cínica, mi corazón se acelero de nuevo y me encontré hiperventilando, odiaba ser tan débil, pero mi salud no estaba al cien de nuevo y todo eran muchas emociones para un solo día. Edward no me amaba, con esa declaración estaba segura de de que era así, teníamos un hijo pero aun así no me amaba, su rostro frío y su mirada dura era la prueba de eso, y con todo sentía que sus ojos me acusaban de algo… en ese momento algo hiso clic en mi cabeza y solo una idea salto, pero necesitaba que él me lo confirmara
-¿Cómo…? E quiero decir ¿Cuántos años tiene?-pregunte sin más, Edward me observo y aunque sus ojos se suavizaron un poco su rostro seguía igual de serio –va a cumplir cuatro el mes que entra –yo no pude contener las lagrimas, tenía un bebé. Toda mi vida había soñado con ser madre, siempre había querido hijos desde que era una niña y jugaba con muñecas a que eran mis bebés y ahora tenía uno de verdad; y ni siquiera podía recordar cómo era, su nombre, ni siquiera sabía si era niño o niña…
-Tranquila Bella –me dijo Edward acercándose un poco, pero podía sentir que seguía igual de tenso. Me molesto de sobremanera que mientras yo me mostraba vulnerable y débil el pudiera estar así. Trate de calmarme lo más rápido posible y levante mi mirada un poco desafiante. No entendía lo que tenía en mi contra pero no iba a permitir que me tratara mal. No entendía su reacción y si él no me explicaba que le molestaba yo estaba en las peores condiciones de adivinar.
-No recordé nada –dije contestando a su pregunta. –solo lo deduje por tu comentario. Ahora si no te molesta puedes hablarme de mi bebé, ¿Cuándo podre verlo? –para cuando termine mi poca entereza volvía a resquebrajarse, no podía mantenerme pasiva mientras pensaba en que no recordaba los primeros cuatro años de mi hijo
-Bruno es un niño muy listo –empezó, ya no me miraba a mí. Pero yo tampoco lo miraba a él. Estaba luchando con mi mente para que me dejara recordar mínimo algo de mi hijo –Bruno –repetí como solo las madres pueden hablar de sus hijos. No recordarlo me hacía sentir mala madre, pero a pesar de eso ya sentía que mi corazón le pertenecía, que ese pedacito de cielo era lo más importante…
-Es bastante tímido es un poco introvertido, pero creo que se debe a que no tiene mucha convivencia con niños de su edad.- dijo encogiéndose de hombros. Sentí como su mirada regreso a mi pero yo no podía voltear a verlo, estaba pensando en mi hijo, tratando de recordar; ahora más que nunca quería recordar, a mi hijo y también cual era el motivo para que Edward estuviera así conmigo. Aunque pensando bien las cosas él me había dado sin querer otra respuesta. No se había casado conmigo por amor, se había casado conmigo porque salí embarazada…
-¿Cómo fue que nunca pasamos por la etapa de novios Edward? –la pregunto salió mas tranquila de lo que esperaba, teniendo la certeza de que Edward no me amaba ya había construido un rápido muro a mi alrededor y eso me daba cierta tranquilidad, la suficiente para pensar fríamente las cosas.
-Por que la noche que nos conocimos fue la misma que concebimos a Bruno – me dijo en voz baja –Esa noche nos fuimos de la fiesta juntos y pasamos la noche en tu departamento. –continuo pausadamente –ya te dije que por lo menos de mi parte no hay arrepentimientos, de no haber sido así no tuviera a mi hijo – la manera como me contesto, tan frio y con ese cinismo que pocas veces me había mostrado me dejo todo más que claro, el solo quería a Bruno pero aun así…
-¿Por qué te casaste conmigo? –no pude evitar preguntar, entendía lo de un embarazo no deseado, entendía que yo hubiera accedido a estar con él apenas conociéndolo, si volviera a estar en las mismas circunstancias me cuesta creer que le negaría a Edward cualquier cosa; pero aun así por que casarse con alguien que no ama, yo no lo hubiera apartado de su hijo.
Su sonrisa burlona me helo la sangre, pero sus palabras fueron como si me hubiera arrancado una parte de mi
-Por que era una condición para que tu lo tuvieras –sentí que la sangre abandono mi rostro y aunque no estaba segura creo que mi corazón se detuvo por un momento –No sé a qué estás jugando Bella pero no quiero volver a caer en tu juego –me dijo levantándose y encaminándose a la puerta, la voz no me salía seguía en shock y solo me quede viendo a la nada –Mañana traeré a Bruno para que te vea.
Y con eso salió de la habitación. Me sentí sucia y vacía.
Despues de tanto tiempo sin actualizar aqui esta otro capitulo, dejenme saber que les parecio
xoxo
chary
