Si, lo sé, tal vez tarde mas de un año entero en actualizar, pero bien dice el dicho "más vale tarde que nunca" U.U. he tenido mucho en que pensar y la inspiración no se dignaba a presentarse.

Muchas cosas, muy poco tiempo.

Vocaloid no me pertenece. Así de injusta es la vida.

Miedo a los espacios cerrados

Capitulo 2

-¿ya está grabando?- pregunto Rin con impaciencia.

-no lo sé, el foco rojo esta prendido… pero la pantalla sigue negra-dijo el rubio chico, mirando la pequeña cámara más de cerca.

-tal vez verías algo si le quitaras la tapa a la lente- menciono con obviedad su gemela, mientras observaba su aliento blanco. Parecía que el frio aumentaba cada vez más y mas, conforme pasaban los minutos.

-bien, ahora si ya está grabando- acomodo con cuidado la pantalla lateral, y comenzó a oprimir botones al azar para ver qué función tenia cada uno- ¿quieres comenzar tu el segundo día?- levanto la vista del aparato para preguntarle a su caprichosa hermana.

-no, me da flojera…- respondió con simplicidad Rin.

- entonces yo lo hare- levanto la videocámara con una mano para filmarse a sí mismo- hola, me llamo Len Kagamine, ella es mi hermana Rin Kagamine y han pasado dos días desde…

-cambie de idea, si quiero hacerlo primero- dijo de la nada Rin, haciendo voltear a Len con cara de pocos amigos.

-esto no es un juego Rin, por algo te pregunte primero- desvío la cámara hacia otro lado para que no grabara eso. Lo único que se escuchaba eran las voces de los gemelos discutiendo.

-solo borra lo que grabaste y dámela, no es una gran ciencia

-¡no! Esta no es como las otras veces Rin, las personas no van a hacer siempre todo lo que tú quieras, ¡así no son las cosas!

-¡no me importa! Solo cállate y dámela…- lo siguiente que se escucho después de eso, fueron sonidos de golpes, gritos y maldiciones, terminando finalmente por un "vete al diablo" quebrado, por parte de lo que parecía ser Rin.


(Len POV)

-llegamos a esta cabaña hace tres días, pero llevamos encerrados solo dos. Tenemos un pequeño radio de baterías, pero la señal está muerta en este punto del bosque…- comencé por narrar la situación actual en la que nos encontrábamos. Por suerte se me ocurrió cargar la cámara antes de viajar, de otra manera tendría que escribir una carta como Kaito, lo cual no sería tan malo si pudiera sentir mis dedos.

-¿con quién hablas Len?- apenas y pude escuchar a Kaito hablarme. Desde que nos quedamos sepultados en toneladas de nieve, lo único que ha hecho, pese a nuestras insistencias y al hecho de estar varios grados bajo cero, es comer helado. Por eso su voz suena tan áspera.

-estoy haciendo la bitácora, pero en lugar de escribir, la estoy grabando…

-bien pensado…- arroja otro libro a la chimenea, para que esta continuara ardiendo con la misma intensidad. Al ser esa la única fuente de calor, nos hemos turnado para mantener constante el fuego.

-¿quieres decirle algo a la cámara?- dirijo la video cámara hacia él.

-yo nunca quise que esto pasara, solo… solo quería tener unas lindas vacaciones, lejos de revistas y paparazzis, como las personas normales…- la vida que llevábamos podía ser realmente estresante, sabíamos que era el precio que se tenía que pagar por la fama, pero a veces llegaba a sofocar, hasta el grado de no dejarte respirar- espero que me puedan perdonar…- su voz sonó un poco mas apagada que antes y reflejo toda la culpa que sentía en sus ojos.

-no es tu culpa, son solo cosas que pasan, no fue culpa de nadie…- cuando quise tomar desde otro ángulo, descubrí que ahí se encontraba también Miku, recargada a un lado, totalmente envuelta entre abrigos, gabardinas y bufandas-¿tienes algo que decir Miku?- le pregunte, pero ella pareció no oírme, ni siquiera volteo a verme- ¿Miku?- su mirada parecía perdida entre el fuego de la hoguera. La última vez que la había visto, estaba gritando y golpeando la puerta, con la intención de derrumbarla.

-no te ofendas, ha estado así desde hace como tres horas, solo paro de gritar y llorar, llego y se sentó… creo que ya perdió las esperanzas- me pareció demasiado pronto, normalmente uno pierde toda esperanza de salir vivo después de cinco días… o cuando comienza a escasear la comida, pero igual, ya termine de grabar aquí.


-Desde que Gakupo cayó por las escaleras, Meiko se ha encerrado en su habitación con todo el alcohol de la casa. La única persona que está con ella es Haku. La dejo pasar después de suplicarle por horas en la puerta que le arrojara una cerveza antes de que fuera "demasiado tarde"…- deje de hablar y filme la puerta de la habitación de Meiko un rato.

- fue un accidente, nadie puede culparte- escuche una voz débil proveniente desde el otro lado de la puerta- ahora pásame otra cerveza- estaba completamente seguro que se trataba de Haku.

-espera un momento, hay alguien más aqui… lo puedo sentir- El sexto sentido de Meiko a veces puede llegar a asustar. Pude haber corrido o alejarme despacio sin hacer ruido, pero decidí quédame. Que estupida idea.

-Meiko, soy yo, Len, estoy haciendo la bitácora del segundo día como se había acordado…- hable lo suficientemente fuerte como para que me escuchara.

-¡Lárgate de aquí!, puedo arrojarte por las escaleras y dejarte en coma a ti también- no esperaba que me abriera la puerta, pero tampoco una respuesta tan agresiva como esa.

-nadie te está acusando de nada, bueno, tal vez Luka, pero Kaito, Haku, Rin y yo ya lo olvidamos…- aislar a Meiko no iba a despertar a Gakupo. Ahora más que nunca debíamos de estar unidos.

-¿y Miku?- me alegre al ver que en verdad si estaba tomando en cuenta lo que decía.

-ehhh… digamos que ella esta neutral- respondo con nerviosismo ante el silencio incomodo. El ruido de unos pasos aproximándose a la puerta me hizo creer que tal vez no había sido tan buena idea quedarme.

-yo estaba de muy mal humor esa mañana…- comenzó a hablar con voz casi balbuceante, haciéndome pensar en la poca conciencia detrás de estaba diciendo y diría en un futuro- intente guardar la calma por todos, ¿de que iba a servir ponerme como una histérica?, gritar, golpear, alarmar y todas las demás cosas estúpidas que hizo la inconsciente de Miku solo harían entrar a los demás en pánico…- la perilla de la puerta giro con rigidez, botando en seguro. Al ver la cara sombría y ebria de Meiko, un escalofrió terrible me helo más que la nieve alrededor de la casa.

-en verdad lo entendemos todos Me-Meiko…- mire alarmado como se bebía toda la lata de cerveza de medio litro que llevaba cargando en cuestión de segundos, sin siquiera pararse a respirar.

- ¡y aunque no lo entendieran!, igual ya no me importa, fueron las malditas escaleras resbalosas, yo solo lo hice a un lado con algo de fuerza…- recogió una lata sin abrir del piso, la destapo y se la bebió, incluso más rápido que la anterior. Yo solo me quede inmóvil en el mismo lugar que estaba cuando toque aquella puerta, ahora abierta.

-bu…bueno Meiko, si tu y Haku quieren bajar a la chimenea, nadie mencionara nada…

-¡Hola Rin!- Haku levanto una mano para saludarme desde el frio suelo donde permanecía acostada. Meiko solo se carcajeo delante de mí. Mas que molestarme, estaba aliviado de ver que todavía seguía teniendo el mismo negro sentido del humor.

-¡¿Me estas grabando?- paro de reír al ver la cámara entre mis manos, con una bipolaridad asombrosa.

En ese momento, me cayó como balde de agua fría el recuerdo de aquella caminata por el centro comercial, en uno de los muchos intentos que hicimos por llevar una vida vagamente normal. Un hombre con una videocámara no dejaba de seguirnos, gritando su posición como reportero de un importante programa de chismes, para personas que habían olvidado lo que era tener una vida propia. Cuando le dijo a Meiko que sonriera para la cámara, no volvió a saber de si hasta que se despertó en urgencias. Ahora lo recuerdo… desde hace mucho tiempo ella siente una aberración insana hacia las cámaras filmográficas.

-no… bueno, tal vez solo un poco, pero no grabe casi nada…- me miro a mi, después miro la videocámara, luego volvió a mirarme, pero esta vez con furia contenida.

-dámela entonces- se acerco tambaleante hacia mí, dispuesta a quitármela, para luego estrellarla contra el congelado piso de madera petrificada, conmigo de paso.

En ese momento hice algo que realmente debí que haber hecho hace tiempo: correr. Corrí lo más rápido que pude, resbalando un par de veces, al igual que Meiko. Sabía que en realidad ella no me perseguía tanto por la videocámara, no, estaba dispuesto a escribir en el último de los casos, huía de ella por seguridad propia, porque cuando Meiko tomaba más de lo acostumbrado (15 litros), se desquitaba de todas sus frustraciones con la primera desafortunada persona que la hiciera enojar.

Recordé, mientras huía con la camara en manos, la película del proyecto de la bruja de Blair, los mismos gritos, la misma desesperación por salir vivo, lo que yo estaba haciendo era tan parecido que asustaba.

-¡ven para acá!- podía sentir claramente como sus uñas casi rasguñaban el cuarto abrigo que traía puesto. Antes de llegar al final del pasillo, mire una puerta entre abierta que invitaba a salvarme. Frene en seco, casi deslizándome acostado al termino del pasillo y me levante lo más rápido que pude, pero antes de cerrar la puerta, sentí el agarre de ella sobre mi abrigo, jalando con una fuerza asombrosa hacia el exterior de la habitación.

-¡Te tengo!- menciono con una escalofriante voz de triunfo, como un cazador que acaba de atrapar a su presa viva. Grite, forcejeé, me acerque más a dios y pude ver toda mi corta vida pasar frente a los ojos, hasta que logre sacarme el abrigo. Cerré enseguida la puerta, como si mi vida dependiera de ello. El corazón estaba a punto de salirse de mi pecho.

-gritas como una niñita…- escuchar eso me sobresalto más que los golpes de Meiko en la puerta. Creí que era la única persona en la habitación.

-¡¿Rin?- ella solo estaba ahí sentada, escondida entre la oscuridad del cuarto, como mueble decorativo, formando una sonrisa retorcida mientras me miraba sostener la puerta desesperado, divirtiéndose con mi angustia.

Lo que había aprendido de la peor de las formas en esos dos días, fue que las situaciones extremas sacan la peor parte de las personas

-no te quedes ahí, ¡ayúdame!- le pedí casi suplicante, pero ella ni siquiera movió un dedo.

-quiero que te largues de aquí- no era el lugar ni el momento, pero ella igual lo dijo, a pesar de saber la suerte que me esperaba fuera del cuarto.

-¿estás loca?, si no me quieres ayudar está bien, no lo hagas

-no es eso, estaba muy bien antes de que llegaras, quiero estar sola…- me arrojo un cojín lleno de escarcha que me dio de lleno en el rostro. ¡Al diablo! Que el seguro sostenga la puerta.

-¿Qué rayos te pasa?- me dirigí hacia ella, restándole importancia a las astillas que brotaban de la pesada puerta. Algún día se tenía que cansar Meiko, todo mundo saca las tensiones de alguna manera.

-como si en verdad te importara…- me respondió con un rencor inexplicable, arrojándome de paso otro cojín congelado, el cual esta vez logre esquivar.

-¡Algún día tendrás que salir!- Meiko dio un último golpe a la puerta, tan fuerte que creí que si cumpliría el objetivo de tirarla abajo.

-estuvo cerca ¿no?- ella menciono con burla, tomando otro posible proyectil para lanzarme.

-te pasa algo Rin, puedo notarlo- me acerque despacio a ella, atento a todo lo que hacía.

-¡solo quiero estar sola, no quiero ver a nadie, ni quiera a ti!- no le creí nada.

-¿quieres decirme que te pasa?- ignore completamente lo que me había dicho, se que a ella le gusta que le insistan- no me digas que todavía sigues enojada por el asunto de la cámara- hablando de la cámara, ¿Dónde la había dejado?

-no… no es por eso, no te creas tan importante- refunfuño cansada, temblando de frio, igual que yo- me puse a pensar en el hecho de que casi no he vivido nada y-y si llegara a morir, me perdería de tantas cosas…- las lagrimas no tardaron en caer de sus ojos. Mi única reacción ante eso fue abrazarla fuerte, muy fuerte.

-no pienses en eso, yo nunca dejare que te pase nada malo- dije sin siquiera pensarlo demasiado. No puedo ni quiero imaginarme una vida sin ella.

-lo dices solo por decir…- ella menciono con incredulidad, mirando hacia la nada.

-¿Por qué te mentiría? Soy tu hermano después de todo, es mí deber protegerte- si, era su hermano, y lo tenía que recordar a cada momento.

-te odio Len-me dirigió una mirada llena de reproches, después de un rato en silencio- por mas mal que te trate, siempre estás ahí para mí, no importa cuánto te grite he insulte, nunca me dejas sola cuando te necesito. ¿Por qué no me odias y ya?, ¡¿lo haces para hacerme sentir mal verdad?- si ella tan solo imaginara los verdaderos motivos.

-estas helada, tenemos que ir a calentarnos en la chimenea- cambie de tema, aprovechando el frio implacable que calaba nuestros huesos. La tome en brazos, y casi la cargue hasta la entrada. Justo cuando estaba abriendo la puerta, mire un punto rojo brillando en medio de la oscuridad, en una esquila de la habitación. Es verdad que cuando no buscas las cosas, están aparecen solas. Recogí la cámara del suelo y note como la batería estaba a la mitad de vida.


-Luka, deberías bajar, aquí está congelado…- la filme sentada a un lado de la cama donde yacía Gakupo.

-aquí estoy bien, no te preocupes por mí- ella ni siquiera se inmuto por mi presencia, era ya la última escala para terminar la bitácora; juro que si salgo vivo, nunca jamás en mi vida me atreveré a hacer otra.

-¿estás segura? No has comida nada desde… ya sabes…

-sí, todo va a estar bien, el despertara, vendrán los rescatistas y saldremos de aquí en cualquier momento, ¡puedo sentirlo!- en sus ojos había una cordura dudosa que me obligo a darle la razón, sin insistir demasiado. Con Meiko habia tenido más que suficiente.


La luz de la cámara me aviso que ya era hora de comenzar a decir el epilogo- Hola, mi nombre es Len Kagamine, si no me conocen, búsquenme en internet, seguro aparecerá algo. Voy a resumir la situación hasta el momento: Miku está en una especie trance, Kaito pretende suicidarse con helado, Meiko reacciona de una manera peligrosamente violenta ante el menor disgusto, Haku parece estar tranquila mientras tenga alcohol, Gakupo aun está en coma, Luka cayó en la negación y Rin… ella… ella estará bien, yo me asegurare de eso- hago una pequeña pausa, reconsiderando si decirlo o no- si por alguna razón nadie llegara a rescatarnos a tiempo, y morir resultara algo inevitable por el frio y la falta de alimentos, quisiera confesar que, como el peor de los narcisistas, me he enamorado del equivalente de mi en mujer. Lo diré solo una vez, porque a estas alturas ya solo me importa una sola cosa...

-¿vas a venir Len?, ¡Kaito encontro una bolsa de bombones congelados!- oir su voz solo provoco que el malestar en mi pecho creciera mas.

-Te amo Rin…

La videocámara se apaga y solo escucho su voz gritandome.

Le prometí a alguien del Messenger que actualizaría este fic el sábado pasado, pero se me presentaron unos imprevistos que retrasaron el proceso, pero igual, aquí esta, algo (demasiado) tarde u.u

La siguiente en contar será una mujer XD, probablemente Miku.

Saludos desde México, besos y abrazos para todos.