Capítulo 7: Una tragedia en el baile de máscaras
-¿Sucede algo, Court? Has estado muy callada…-preguntó Justin luego de unos diez minutos de silencio.
-¿Eh…? Ah, No me sucede nada Justin, simplemente ando preocupada por lo que te sucedió-No mentía, estaba levemente preocupada por él… pero había omitido otra parte de lo que la mantenía pensativa: Duncan.
-Estoy bien, Court… esos tipos no pueden conmigo-ella le sonrió, por parte, de compromiso.
-Qué extraño que no dijeses nada sobre el poder llegar a perder tu belleza-él le devolvió la sonrisa, solo que era una sonrisa arrogante.
-Eso es imposible, jamás podrán hacer nada para que mi belleza desaparezca- Era obvio que lo decía en serio. Le sonrió.
-Te generará problemas para usar la máscara el sábado-comentó tras un largo silencio.
-No hay problema, todavía me queda todo el día de mañana y parte del sábado (el tiempo en mi historia parece transcurrir más rápido de lo habitual) para que la inflamación disminuya… y también espero poder moverme un poco más, sino no podremos bailar el vals juntos-le sonrió caballerosamente. Ella respondía a cada una de sus sonrisas de manera inconsciente, porque no se encontraba allí, sino perdida en sus recuerdos.
-Bueno, es tarde, creo que debo irme-le dio un beso y se puso de pie. Notó que Justin quería que se quedase, pero no tenía ganas, necesitaba estar sola-Mañana vendré a verte, imagino que no irás a clases.
-Imaginas bien, te estaré esperando. Que tengas buenas noches-dicho esto la chica emprendió camino a su edificio.
Camino en silencio, con las manos en los bolsillos de su short, distraída. A causa de estar tan distraída se chocó con el pecho de un chico, que parecía tener una contextura bastante grande. Perdió el equilibrio y cayó al suelo. Miró lentamente para arriba.
-Oh lo siento, venía sin mirar-se disculpó la chica.
-No hay problema, yo tampoco estaba mirando-dijo un chico de tez oscura y mirada dulce. Le extendió la mano para ayudarla a ponerse de pie-Mi nombre es DJ, ¿Y el tuyo?
-Courtney, mucho gusto-estaba cansada y algo triste, cosas que no podía disimular.
-¿Te sucede algo?-preguntó el chico. Era extraño, hasta ahora todos los chicos con los que había hablado en la universidad resultaban ser muy buenos. Le sonrió dulcemente ante su preocupación.
-Hoy unos chicos del equipo de fútbol rival al de la universidad atacaron a mi novio y al novio de mi amiga. Estoy algo preocupada por eso.
-Tú debes ser la novia de Justin, ¿Verdad?
-Si…
-Si que eres una chica con suerte, todas las chicas quieren estar con él. Lo conozco desde que la preparatoria y sé de chicas que desde ese tiempo están tratando de conquistarlo y no lo han logrado.
-¿A si?, ¿Cómo quien?
-Puedo mencionarte dos chicas que estudian aquí y fueron a la preparatoria con nosotros: Heather y Lindsay. La primera es una verdadera arpía, te aconsejo que te cuides de ella…
-¿Tan mala es que debo cuidarme?
-Es capaz de hacer cualquier cosa para obtener lo que desea, y me consta. Ha hecho cosas realmente terribles. Ella arruino el anterior noviazgo de Justin-Dicho eso, a Courtney no le parecía tan malvada-Pero esa es una historia demasiado larga para contar ahora-Pudo notar que el chico tenía un anotador en la mano y se encontraba observando distintos árboles y animales que se encontraban cerca.
-¿Qué es lo que haces? Si se puede saber.
-Ah, es que estudio biología y para una clase debimos elegir un árbol y observar sus anomalías y crecimiento. Yo elegí este-A Courtney le pareció una actividad bastante tonta, pero no se pondría a discutir por eso ahora.
-¿Y cómo lo distingues?
-Por esta marca-señaló una marca que tenía una forma extraña-Un amigo me ayudó a hacerla-Luego de mirar detenidamente la imagen, se dio cuenta de que era una calavera.
-No parece un dibujo que te represente…
-No a mí, pero si a Duncan, mi amigo-Y tuvo que mencionarlo. Le sonrió de una manera algo fingida.
-Disculpa, pero hoy ha sido un día largo, y mañana debo madrugar, así que tengo que ir a dormir. Fue un placer conocerte, DJ. Hasta luego.
-Adiós Courtney, el placer ha sido mío.
Aceleró el paso y aunque no lo quiso, terminó corriendo. Ya era tarde, así que las puertas del edificio estaban cerradas. Tuvo que buscar entre su manojo de llaves la adecuada, y entre todo eso sintió que alguien la llamaba.
-Hey, preciosa-por el apodo en algún momento creyó que era Duncan, pero no podía serlo por la voz. Era uno de los muchachos que había golpeado a Justin y a Geoff.
-¿Qué haces aquí?-preguntó retrocediendo un par de pasos.
-Vengo a advertirte.
-¿Advertirme qué?
-Que te cuides, a mis amigos no les agrada Justin, más después de cómo nos hizo quedar el partido pasado. Serás una de sus próximas víctimas.
-¿Y por qué vienes a advertirme?-preguntó con desconfianza.
-Mis amigos tienen otra metodología, yo creo que los problemas debemos arreglarlos con él, no con amigos o novias.
-No parecías pensar eso hoy en la tarde, mientras alternabas tus fuertes golpes entre Justin y Geoff.
-Estaban mis amigos, necesito mantener una imagen, preciosa. Por eso quiero advertirte. Cuídate-una vez dicho eso, el chico emprendió su camino dejando a Courtney extrañada y sola. Como si no tuviese suficientes problemas con su vida sentimental, ahora un par de gorilas iban a arrebatarle la poca calma que le quedaba, no podía creerlo.
Afortunadamente no tuvo que hacer más paradas hasta llegar a su apartamento. No cerró con llave porque Bridgett todavía se encontraba con Geoff. No sabía si volvería, pero no quería tener que levantarse a mitad de la noche.
Rápidamente se puso su pijama y cuando se dirigió a su cama vio sobre ella una nota. La tomó y la leyó.
"Te prometo que encontraré mi lugar en el mundo, y ese día seré la mejor opción para ti. Nunca te he mentido, mis palabras eran sinceras muñeca. Duncan"
¿Cómo había entrado? No lo sabía, lo que si sabía era que no necesitaba leer eso antes de dormir. No podía conservar la nota y arriesgarse a que alguien la viese, así que la rompió en mil pedazos y luego la tiró a la basura. Luego se acostó esperando poder dormir tranquila.
La mañana del viernes transcurrió sin mayores complicaciones. Todo el mundo se encontraba hablando acerca del baile de máscaras del día siguiente. Para el almuerzo Courtney había quedado en ir a almorzar al apartamento de Justin para poder verlo, por lo cual no estaba muy emocionada. Mientras salía del salón pudo ver a un joven con una cresta punk color verde saliendo de otro salón. Sin duda alguna era Duncan, lo extraño era comprender el por qué estaba en clases siendo tan temprano… ¿Tendría algo que ver con la nota que le había dejado la noche anterior? No sabía. Trató de restarle importancia y continuar con su camino, se dio vuelta tan rápidamente que chocó con una chica.
-¿Podrías tener cuidado cuando caminas, por favor?.era comprender el por qu de otro sal ¿O es que tu pequeño cerebrito no te lo permite?-gritó la chica de mal modo. Courtney la miró extrañada por ser tan agresiva. Tenía cabello negro y ojos oscuros y una vestimenta que poco dejaba a la imaginación-¿Es que acaso no sabes disculparte?
-¿Disculpa? Apenas si te he tocado, no creo que deba pedir disculpas por eso. Y deberías mejorar tus modales-planeaba irse, pero la chica seguía con sus provocaciones.
-Tú eres la nueva novia de Justin, ¿Verdad? Valla… y yo pensaba que tenía buen gusto. Es un desperdicio que un chico como él esté contigo, querida.
-Oh, tú debes ser Heather, ¿Verdad? Eso explicaría el por qué de todos tus comentarios. Hace tantos años que tratas conquistarlo y no has podido… y yo lo hice en apenas semanas-sonrió con malicia tratando de dejar a la chica atrás, pero no pudo, la siguió.
-Si fuese tu no estaría tan tranquila querida, es solo cuestión de tiempo para que Justin comprenda qué es lo que le conviene.
-Creo que ya se ha dado cuenta. Adiós-sin decir más nada dio media vuelta y se fue. Por la actitud de la chica no dudaría en utilizar cualquier medio para hacer que Justin estuviese con ella, pero hoy por hoy, eso no le preocupaba en lo más mínimo.
Caminando sin prestar mucha atención, en las escalinatas del edificio donde Justin y Geoff vivían, encontró a Gwen.
-Oh Gwen… Hola…-Estaba nerviosa, no había hablado con ella desde que la había encontrado con Duncan.
-Hola Courtney…-la saludó con poco entusiasmo, o mejor dicho, sin entusiasmo. Podía notar la antipatía de la chica gótica hacia ella. Se hizo un silencio incómodo. Ninguna se movió ni emitió un sonido. Courtney sabía que estaba recordando aquella imagen, la de la noche anterior. Vio que Gwen tenía un papel arrugado en la mano, tenía muchos colores y una foto.
-¿Qué tienes en la mano?-le preguntó para romper el silencio.
-Estamos en época de elecciones del consejo estudiantil, es una propaganda que me entregaron, de Heather-apretó el papel con más bronca al nombrarla. Se notaba que esa chica no era muy simpática que digamos.
-Oh… la conocí hoy, veo que tienes motivos para tener ese papel así como lo tienes-volvió a hacerse silencio. Courtney finalmente se armó de valor para decir lo que debía, pero ella la interrumpió.
-¿Así que eres amiga de Trent, verdad?
-Eh, podría decirse que si, lo conocí hace un tiempo ya y nos llevamos muy bien. Habla mucho de ti-dijo luego de un rato de silencio.
-Una vez salimos, pero él no pudo superarlo. Debería dejar de vivir en el pasado-Courtney sabía que no debía hablar, juró que se contendría, sin embargo eso no fue suficiente.
-Trent es un buen chico… deberías…-no pudo finalizar la frase, Gwen volvió a interrumpirla.
-Tú no puedes sugerirme nada, Justin también es un buen chico, y sin embargo…-Sintió que las mejillas le quemaban, estaba roja.
-Por favor Gwen… lo de anoche fue simplemente un error, nunca debió haber sucedido y estoy muy arrepentida. Por favor no digas nada-le suplicó. Gwen no iba a decir nada, se lo había prometido a Duncan, pero pensó que sería una buena oportunidad para hacer sentir mal a Courtney.
-¿Y por qué no debería decir nada?
-Gwen, por favor… sé que Justin es un excelente chico, y me encantaría estar enamorada de él y corresponderle su amor, pero no puedo, juro que quiero, pero no puedo. No elegí sentir lo que siento por Duncan, se que juega con las mujeres-Gwen pareció conmoverse.
-Tienes razón, no podemos elegir lo que sentimos por él… Lamentablemente. No diré nada, tienes mi palabra. Trata de alejarte de él, por tu bien-Courtney sintió que lo decía porque quería a Duncan únicamente para él, sin embargo agradeció su silencio.
-Muchas gracias, trataré de seguir tu consejo… Ahora debo irme, Justin está esperándome. Gracias-le sonrió y se fue.
-No, no vamos a poder, está el baile.
-Oh por favor Justin, ¿Vas a decirme que ya no tienes más tiempo para mí?
-Siempre tengo tiempo para ti muñeca, pero debo ir al baile con Courtney.
-Entonces piérdela en el baile y vallamos a mi apartamento.
-De acuerdo muñeca, veré como puedo hacer-oyó que golpeaban la puerta-Debo dejarte, Courtney está aquí y podría sospechar.
-De acuerdo, hasta luego Cariño-dijo la mujer y cortó.
Justin demoró un poco en abrir, llevó su celular a su cuarto y luego abrió la puerta.
-Hola mi amor-dijo y la besó.
-Hola…-Courtney se sintió incómoda besando a Justin mientras pensaba en Duncan. Se sentía terrible recordando lo que había sucedido la noche anterior- ¿Cómo te sientes?
-Todavía me duele un poco el cuerpo, y estoy cansado por tomar tantos calmantes.
Estar con Justin ya no era como había sido desde un principio. Ya no era más divertido ni agradable, todo en él comenzaba a volverse molesto. Rezó por que el tiempo pasara rápidamente, afortunadamente no tenía mucho tiempo para almorzar, así que pasó rápido.
Oyó hablar a Justin de vanidades y cosas sin sentido por largo rato, hasta que se hizo la hora.
-Debo irme Justin, sino llegare tarde. Adiós-se dieron un beso y rápidamente se fue.
Corrió por el pequeño parque que dividía los edificios de vivienda de la universidad. Hoy se había encontrado con mucha gente, pero no se había podido cruzar con él. Quería hacerlo, quería verlo, quería hablarle…
Entro al salón de clases, habían muchas personas y únicamente dos asientos libres, juntos. Se sentó en uno y esperó que Duncan coincidiese en la clase y ocupase el otro lugar. Afortunadamente, sus súplicas habían sido escuchadas. Entró llamando involuntariamente la atención de la mayoría de los presentes. Es cierto que por tener esa cresta punk color verde, era alguien sumamente llamativo, pero estaba segura de que la mitad más uno de las mujeres no lo miraban por eso: Su espalda era ancha, sus brazos fornidos y sus facciones, perfectas, delicadas. Sus ojos celestes y misteriosos eran el final perfecto para su varonil imagen.
Tomo asiento a su lado, Courtney sintió escalofríos y suprimió una sonrisita, sin embargo el pareció no notarla… ¡La estaba ignorando!
Espero unos instantes, esperando que la salude, pero no lo hizo.
-Hola…-lo saludó ella, completamente ofendida.
-Hola princesa-No la miró, no puso interés en ella ¿Por qué? ¿Tan rápido se había olvidado de lo que habían pasado la noche anterior? Sus palabras habían sido siempre mentira, al igual que su nota… "Por ella no sentía lo que había sentido por las demás"... Lo miró y sintió bronca, él lo notó -¿Sucede algo?
-No, nada-respondió secamente.
Se hizo un silencio incómodo. Ambos se miraron de reojos, pero cuando notaron que el otro lo estaba mirando, simplemente desviaron la mirada, nuevamente.
-¿Por qué te comportas así?-le preguntó súbitamente, seria y sin mirarlo. Duncan se sorprendió por la pregunta, la noche anterior le había dicho que no quería que le hablase.
-Tú me dijiste que no te hablase, que no era bueno para ti y que no querías saber nada más conmigo-Courtney casi lo había olvidado. Había sido un momento de bronca, pero no quería alejarse de él.
-Pero tú me dejaste esa nota… Me dijiste que era distinto lo que sentías por mí…
Nuevamente, el silencio. Ella quería decirle muchas cosas más, pero no se animaba. En lo que juntaba fuerzas llegó el profesor, para interrumpir su charla. Durante la clase, ambos se lanzaban miradas de reojo.
Duncan sentía que algo le atravesaba el pecho estando tan cerca de ella, y sin poder hablarle o tocarla. Recordaba la hermosa de rozar sus labios, su piel increíblemente suave y tersa, sus leves gemidos… solo lo hacía estremecerse. Quería volver a sentir esa maravillosa sensación, pero sabía que no podría.
Siempre había pensado en las mujeres como un simple objeto para pasar un rato de diversión, jamás las había tomado en serio ni había creído que podía romper el corazón de alguna, y si lo hacía, realmente no le interesaba. Jamás habían roto su corazón, jamás se había enamorado ni había sentido otra cosa que no fuese lujuria cuando estaba con una mujer, nunca algo distinto. El amor era un sentimiento desconocido para él.
Sin embargo, todo cambió cuando la conoció. Su desinterés para con él, el empeño que le ponía en demostrar que le caía mal… y lo apasionada que resultó ser. No quería enamorarse, después de todo "El amor era solo para idiotas" se decía siempre. "Si te enamoras, sufres", era otra de las frases de su autoría.
Quería alejarse de ella, pero no podía, la necesitaba cerca. El poco tiempo que estuvo con ella, pudo sentir algo que jamás había sentido por nadie, pero luego, cuando debió alejarse de ella y cuando ella le gritó que no deseaba volver a verlo, también sintió algo que jamás había sentido, pero esta sensación no era para nada como la otra, era algo terrible, como si hubiesen clavado un puñal en su pecho, y lo moviesen con saña.
Finalmente la clase terminó. Ambos estaban perdidos en sus pensamientos, así que fueron de las últimas personas en salir del salón. Duncan se puso de pie y se dirigió a la puerta, ignorando por completo a Courtney. Ella no lo soportó más, debía decirle lo que sentía.
Corrió rápidamente y lo tomó con fuerza por el brazo, impidiendo que se valla, el volteo mirándola sorprendido.
-Necesito decirte algo, y vas a oírme-le ordenó. Esto sorprendió a Duncan. Era tan mandona… eso era algo sexy. Asintió esperando que ella continuase-Me arrepiento de haber dicho lo que dije anoche…
Espero que el dijese algo, pero no decía nada, simplemente la miraba, decidió continuar ante su silencio.
-Estaba preocupada por Justin, no supe cómo comportarme. Lo estaba engañando, y tras verlo así, sentí muchísima culpa por hacerlo…
-No soy bueno para ti, princesa…-comentó repitiendo lo que ella dijo.
-Puede que eso sea cierto, puede que no seas bueno para mí porque eres mujeriego, y no te preocupas por conseguir un lugar en el mundo… ¡Pero no puedo evitar sentir lo que siento!... lo que siento por ti…- No, no, no… la última frase no la había pensado, jamás se le habría ocurrido comentar eso, mejor dicho, jamás se habría permitido decir eso
Ahora el silencio se prolongó. Decidió no decir nada más, esperando una respuesta del joven punk, la cual nunca llegó, solo la miraba fijamente, en silencio. Una mirada inexpresiva seguida de un doloroso silencio.
Sintió como sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas, pudo notar el desinterés de Duncan por la confesión que le había hecho. No quería llorar frente a él, así que tomó su bolso y salió corriendo, dejando al atónito joven atrás.
No intentó detenerla, no podía hablar con ella hasta que no pusiera sus pensamientos en orden.
Corrió tan rápido como le dieron las piernas. Se dirigió al apartamento de Trent, necesitaba descargarse y hablar con él, sin embargo él todavía no se encontraba en su apartamento, sino arreglando un par de cosas:
La vio allí sentada debajo de un árbol, abrazando sus piernas con sus brazos. Trataba de esconder su rostro, pudo notarlo. Estaba seguro de que ese idiota había vuelto a herirla, a dejarla en segundo lugar.
Sabía que no lo merecía, pero no podía evitar preocuparse por ella. La tarde estaba cayendo, al igual que la temperatura, pudo notar que estaba temblando un poco. Sin pensarlo dos veces se quito su abrigo y se acercó a ella, lo puso sobre sus hombros.
Ante el gesto tan gentil, no pudo evitar mirar a quien estaba tratando de consolarla, aunque inconscientemente sabía quién era: Ahí estaba él, como siempre y a pesar de todo, quería cuidarla. Habían veces que le molestaba su actitud, pero no había podido dejar de notar que nadie nunca se había preocupado por ella como lo hacía él.
-Trent…
-Disculpa si te molesté, noté que estabas temblando-los ojos de la chica gótica estaban rojos- ¿Sucede algo, Gwen?, ¿Puedo ayudarte?
-Oh, Trent… no creo que puedas ayudarme. Es un problema en el que me he metido sola y dejo poder salir sola.
-Pero si a lo mejor me lo cuentas, ¿no crees que puedas sentirte mejor?
-Realmente no lo creo Trent, no es un tema que pueda hablar contigo-Sabía que se refería a Duncan.
-Sabes que puedes contar conmigo siempre, Gwen-le dio un beso en la mejilla y se fue dejando a Gwen sentada bajo aquel árbol con su chaqueta en los hombros, nuevamente sola pero con una sensación extraña. Tocó su mejilla y sonrió, nadie nunca se había preocupado por ella como él.
Toco la puerta violentamente pero nadie la atendía. No quería ir a su apartamento, porque Duncan podría estar dando vueltas por el pasillo, tampoco quería que Bridgett la viese llorar. Haría muchas preguntas y eso no le convendría.
-Maldito Trent, ¿Dónde te metiste?-susurró mientras se sentaba deslizándose en la puerta. Abrazó sus rodillas con sus brazos y ocultó su rostro entre ellos. Espero, simplemente espero a que Trent llegase, tratando de no ahogarse en sus propias lágrimas.
Sintió como si hubiesen pasado horas, pero finalmente llegó Trent para poder consolarla. Era muy bueno escuchándola y dándole consejos. Logró tranquilizarla un poco, sin embargo sintió que esta vez solo le dijo lo que quería escuchar.
Pidieron unas pizzas y siguieron hablando de sus múltiples problemas amorosos. Hablando el tiempo fue pasando y se hizo la madrugada, era hora de volver a su apartamento, estaba cansada, quería dormir y arriesgarse a soñar con Duncan.
Tan pronto como llegó se puso su pijama y se fue a dormir, había sido un día intenso, mañana sería mejor.
Finalmente llegó el día del baile de máscaras. Arreglarse le llevo todo el día a Courtney, al igual que todas las demás chicas. Faltando cinco minutos para las ocho de la noche, Justin y Geoff pasaron por el apartamento para buscar a sus novias: Justin estaba hermoso como siempre, con un traje azul marino, camisa blanca y corbata celeste. Su antifaz era color negro y azul; Geoff tenía un traje blanco con una camisa color rosa, abierta hasta la mitad. Su antifaz era color negro también.
-¿Listas señoritas?-preguntaron ambos poniendo sus brazos para que sus novias los tomasen. Así lo hicieron las chicas, ambas estaban muy hermosas por cierto: Bridgett para variar tenía el cabello suelto con rulos, y el vestido negro que había comprado; Courtney tenía el cabello recogido prolijamente, los labios rosados y su vestido azul con zapatos de taco.
Cruzaron el parque que dividía las viviendas de los estudiantes de la universidad. Mientras iban Courtney pudo notar a lo lejos un grupo de tres chicos escondidos, a los cuales identificó como los que habían atacado a Justin y a Geoff. El chico que le había advertido no le mentía. No dijo nada para no preocuparlos, pero debería tener los ojos bien abiertos.
Rápidamente se hicieron las doce de la noche. Courtney había estado buscando a Duncan secretamente, pero no lo vio, después de tanto probar, desistió.
Justin había recibido una llamada, le dijo a Courtney que volvería pronto, pero ese "pronto" se había convertido en una hora, y se empezaba a preocupar. Comenzó a llamarlo a su celular, pero nadie atendía, fue entonces que decidió ir a buscarlo.
Su celular hacía cerca de una hora que estaba sonando, su única reacción fue quitarlo con violencia de su lado con un manotazo, provocando que la batería se saliese, dejando inhabilitado su teléfono celular. Estaba muy ocupado con cosas mejores que atender el teléfono.
-Oh, por Dios Justin… ¿No crees que sería mejor atender así dejan de molestarte?-decía la morena mientras lo besaba con pasión, y con sus piernas rodeaba su cintura.
-Para nada cariño, debe ser Courtney molesta porque la abandoné-dijo sin dejar de besar y manosear a Heather-Estar contigo es mucho mejor, cariño.
-Jajaja, esa pobre idiota… ¿Sabes que piensa que la amas de verdad?-comentó entre jadeos.
-Todas pensaron lo mismo, cariño…
Caminó por el pasillo en penumbras, camino cerca de diez minutos, pero de Justin ni noticias. No había olvidado a aquellos chicos que le habían dado una fuerte golpiza a su novio, justo por eso salió preocupada a buscarlo; lo que había olvidado, si, era la advertencia del otro muchacho, que también ella sería una víctima.
Sintió pasos detrás, la primer persona en la que pensó fue en Justin, estaba casi segura de que era él. Se dio vuelta con una sonrisa en su rostro, para llevarse una horrible sorpresa: No era su novio, eran tres chicos de la otra noche, que parece que también estaban buscando a Justin.
-¿Dónde se encuentra tu novio, cariño? Tenemos muchas cosas que arreglar…-preguntó uno mientras otro levantaba el mentón de Courtney con uno de sus dedos. Ella los miró con desprecio. No les tenía miedo, para nada.
-No lo sé, lo estoy buscando… Y aunque lo supiese, jamás se los diría -apartó su rostro de las manos de uno de los jóvenes. Intentó dar media vuelta y marcharse, pero la tomaron de la mano y se lo impidieron, forcejeo para soltarse, pero no pudo- ¿Qué es lo que quieren? Ya les dije que no sé donde se encuentra.
-Estás muy tranquila cariño para estar rodeada de tantos hombres…-le dedico una sonrisa lasciva que asqueo a Courtney.
-No entiendo por qué no debería estarlo. Si juntamos sus cerebros no llegamos a formar una neurona-Lo que Courtney pronto descubriría es que aquellos que menos cerebro tienen, más salvajes son. Intento irse, pero nuevamente se lo impidieron
-Ese fue un grave error, mujercita-se acercó a ella peligrosamente. Courtney se hechó para atrás, pero encontró la pared, quedando entre aquel muchacho enorme y la pared, completamente acorralada. Comenzó a preocuparse.
La tomó fuertemente por el brazo y la tironeó hasta que la obligó a entrar a un salón. Se doblo uno de sus pies y cayó al piso. El joven les dijo algo a sus amigos y tras eso el joven cerró la puerta. La miró con una media sonrisa y una mirada que no le gustó para nada a la castaña. Intentó disimular el miedo que comenzaba a sentir.
-Por fin podre vengarme de tu noviecito, y pasar un buen rato con una mujer tan hermosa. Todo al mismo tiempo-Rápidamente Courtney se puso de pie y trató de alejarse de aquel chico, pero no pudo, era demasiado rápido y fuerte.
La tomó entre sus brazos, con fuerza y comenzó a tocar cada parte de su cuerpo. Sus violentos manoseos lograron romper partes de su vestido. La lanzó con violencia hacía una de las mesas de madera que ahí se encontraban, la acostó y se le tiró encima, inmovilizándola con su peso.
Courtney gritó y gritó, pero sintió que nadie la oía, era inútil. Desesperada quiso zafarse, intentó golpearlo, pero nada funcionaba, lo único que podía hacer era gritar. No pudo evitarlo más, cuando sintió que las manos de aquel muchacho ya habían logrado deshacerse de su ropa interior comenzó a llorar y a gritar con más intensidad. No podía defenderse, estaba perdida.
Desde lejos la había estado observando toda la noche. Ella no lo había visto, se había encargado de que fuese así. Todavía recordaba su frase "No puedo evitar lo que siento por ti"… Él tampoco podía evitarlo, no quería enamorarse, pero sentía que era algo que no podía elegir.
En aquel momento no había podido responderle, lo había tomado por sorpresa. Además su orgullo jamás le habría permitido decírselo tan pronto. Durante todo el día y la tarde anterior había pensado en ella, y había decidido decirle lo que sentía, estaba decidido.
Una vez decidido comenzó a buscar a Courtney, pero de ella ni noticias. Tampoco se sabía nada de Justin, que había desaparecido hacía casi dos horas. El pensar que podían estar juntos era suficiente para que su sangre hirviera, pero eso no era posible… o no lo creía posible después de lo que ella le había confesado.
Comenzó a buscarla por el salón, pero no la encontró. Decidió ir a buscarla a su apartamento, a lo mejor se encontraba allí. Camino por el largo pasillo que unía todos los salones del primer piso de la universidad, nada, no había rastro de ella.
Lamentó el no tener el número de su celular para poder encontrarla, pero dudaba que ella le respondiese el teléfono después de lo que había pasado el día anterior.
No sabía si debía preocuparse o no. Poco después de caminar por los pasillos se encontró con dos de los chicos con los que se había peleado hacía unas noches atrás. A uno de ellos le había roto la nariz, y ese chico lo reconoció.
-Valla, valla, valla… Mira a quien nos encontramos-Duncan levantó una ceja. No pensaba decirle nada, pero un grito proveniente del salón al cual esos chicos estaban protegiendo, lo hizo cambiar rápidamente de idea. Había alguien en peligro, y no podía ignorarlo.
-¿Qué es lo que pasa ahí dentro? Entro por las buenas, o por las malas, ustedes eligen…-era claro, eligieron por las malas. Si bien recibió duros golpes en su abdomen y rostro, Duncan logró vencer a esos dos muchachos, tenía experiencia en peleas callejeras.
Intentó abrir la puerta, pero estaba cerrada por dentro. Mientras los gritos seguían y se volvían cada vez más intensos, desesperados. Tardó pero finalmente reconoció esos gritos, era Courtney.
Le dio una patada violenta a la puerta, lo que provocó que al abrirse salió de su quicio. Había comprendido que ya había llegado tarde: Aquel tipo se encontraba encima de la castaña, penetrándola. Su vestido se había convertido en retazos que apenas llegaban a cubrirle el cuerpo; su ropa interior hacía tiempo que parecía haber desaparecido. La mirada de horror y tristeza de Courtney estaba enmarcada por moretones en sus brazos y cuello, y donde alguna vez estuvo su muy prolijo peinado, ahora era una maraña despeinada. El lugar estaba impregnado de sangre.
Duncan no podía creer lo que veía, y aparentemente el agresor de Courtney tampoco podía creer que había sido interrumpido. Antes de que pudiese el muchacho reaccionar, Duncan se acercó tan rápido como pudo y comenzó a golpearlo violentamente. Los golpes de Duncan se hacían más intensos y violentos, aunque llegó el momento en el que su contrincante no podía defenderse, a él no le importo, el odio que recorría sus venas lo enceguecía.
"A él no le importo que Courtney no se hubiese podido defender, así que no debía sentir pena" pensó.
-Duncan por favor ya basta…-fueron las primeras palabras que salieron de la boca de Courtney. Él decidió hacerle caso, el chico casi no podía moverse, de todas maneras le dio un puntapié en el estómago.
-Vamos Mark, debemos irnos, parece que saben que estamos aquí-grito uno de los chicos que se encontraban vigilando la entrada. Ambos se encontraban lastimados, y si fuese por Duncan lo estarían aún más. Miraron a Duncan, pero no le hicieron nada, solo tomaron a su amigo, quien apenas podía moverse, y se fueron lo más pronto que pudieron.
Courtney comenzó a llorar desconsoladamente. Duncan se acercó, la abrazó y beso su cabeza. Comenzó a acariciar su cabeza, para intentar calmarla, pero no logró nada. Decidió acompañarla hasta su apartamento. La cubrió con el saco de su traje y comenzaron a caminar por el pasillo.
Finalmente llegaron al apartamento de Courtney. No había pronunciado una palabra en todo el trayecto, solo lloraba desconsolada, Duncan no sabía cómo comportarse. Se sentaron en el sillón y ella lo abrazó para seguir llorando.
-Gracias…-susurró, mientras empapaba su hombro de lágrimas. No podía verla así, le partía el corazón.
-No tienes nada que agradecer, princesa. No permitiré que nadie jamás te haga daño-la abrazó y beso nuevamente su cabeza.
Jamás perdonaría al estúpido de Justin por meterla en sus problemas y no protegerla. Todo esto era su culpa, y las pagaría, él se encargaría de que así sea.
Cualquier persona que tocase a su princesa, merecía ser castigado.
Hooola a todos!! Antes que nada quiero pedirles disculpas por la demora en actualizar, tenía la idea de cómo iba a ser el capítulo y todo, pero cuando tenía tiempo no tenía imaginación, y cuando tenía imaginación no tenía tiempo (porque empecé la facultad y no me queda otra que estudiar, y escribir en mis momentos libres).
Cuando la releí me di cuenta de que tenía un aire a la historia de Citlallitha. Cuando la escribía juro por dios que no me di cuenta, lamento el parecido que les quedó, quería hacerle pasar un momento áspero a nuestros protagonistas, y fue lo único que se me ocurrió. Lamento muchísimo si te molesta el parecido de las historias Citlallitha, te pido mil disculpas de antemano!!
Espero que les agrade el capítulo de mi dramón, y también espero poder continuarlo pronto. Muchas gracias por leerme, y recuerden que estoy abierta a cualquier crítica y sugerencia :).
Nuevamente gracias y espero que hayan disfrutado mi historia, me despido hasta la próxima!
