CAPÍTULO 9: Si la amas, déjala ir

Corrió por el corredor, pero paró en seco al notar quién se encontraba en la puerta del apartamento: Justin. Se encontraba abrazando a su princesa, con el arrepentimiento marcado en su expresión.

¿Cómo era posible que ella lo aceptase después de lo que había hecho?

Una mezcla de rabia y celos lo invadieron.

Apretó la caja con fuerza, intentando controlar aquel creciente sentimiento y la imperiosa necesidad de golpear al muñeco Ken. Cerró los ojos con fuerza. Ni una lágrima se derramaría esa noche.

-Creo que mi peor error fue echarte a la vida, princesa…-susurró dando media vuelta y dirigiéndose nuevamente a su apartamento, con las esperanzas completamente pisoteadas y un enorme vacío en el pecho, el cual únicamente –sabía- podría ser llenado por ella.


Abatido arrastró los pies a lo largo del pasillo.

No sabía qué era lo que le dolía tanto si, en su interior, siempre lo había sabido: Ella no era la clase de príncipe que ella merecía. Ni siquiera podía llamársele príncipe a lo que él era. Al igual que en los cuentos de hadas y en las películas, el rebelde siempre se quedaba solo. Parecía ser una especie de ley de la vida, la cual jamás podría desafiar.

Debía comprender que ella merecía algo más de lo que él era; no debía costarle entender esto tanto como le costó darse cuenta de que se había enamorado de ella. No supo cuando, ni el por qué, simplemente se había enamorado.

Debía dejar de ser necio y entender que ella no lo amaba de la misma manera. Ni siquiera lo amaba.

Si la amas, déjala ir…


Pasada la media noche, alguien tocó la puerta de su apartamento insistentemente. Sonrió pensando que podía tratarse de Duncan, que probablemente tendría algo para decirle… algo que no le hubiese dicho hasta ese momento…

Esperanzada y sonriente abrió la puerta, pero tanto su sonrisa como esperanza se desvanecieron tan pronto como se encontró con la persona del otro lado de la puerta.

-Justin…-murmuró con la mirada fija en él, sin acercársele.

¿Qué hacía ahí ahora? ¿Creía que podía aparecer como si nada cuando ella ya no lo necesitaba? Estaba completamente equivocado.

-Courtney, me alegra tanto el verte bien-exclamó abrazándola repentinamente, sin darle posibilidad de reaccionar, sin embargo no respondió y al notarlo, él la soltó.

-Justin… ¿Qué haces aquí?-preguntó algo molesta. Su mente decía que porque había desaparecido toda la noche sin dejar rastros, y de haberse mantenido con él, nada le hubiese ocurrido; su corazón le decía que era porque ella había estado esperando a Duncan, y en su lugar había aparecido él.

-Quería saber cómo te encontrabas…

Es decir que lo sabía y no se había dignado a aparecer o llamar. Aquél Justin era muy diferente al que la había cortejado, era prácticamente la antítesis. De lo que estaba segura, era de que ese Justin era el hombre equivocado.

-Me encuentro bien ahora, pero no gracias a ti.

-Disculpa, no vine antes porque…

-No me interesa el por qué no viniste antes, tampoco me interesan tus excusas de por qué desapareciste la noche del baile. No necesito que me expliques nada.

Sus palabras no cambiarían nada de lo que había sucedido, simplemente la envolverían más en sus mentiras. Con el cerebro un poco más frío, pudo pensar con claridad. Podría ser que él tuviese la culpa de lo sucedido, si, pero vivir con el odio y el rencor, no le permitiría avanzar. Tal como Duncan le había dicho.

-Pero como tu novio te debo una explicación…-dijo con falsa preocupación y modestia.

-Ehh, Justin…-lo interrumpió-Te he dicho que no necesito explicaciones. Las explicaciones no cambiarán los hechos. Pero si te he de ser sincera, creo que no deberíamos seguir saliendo, ya no siento nada por ti…

Pudo haber sido abrupto y falto de delicadeza su comentario, pero no le importó. Lo que quería era librarse de aquél hombre para siempre, para poder abrir su corazón al verdadero amor. Cuya inicial presentía que empezaba con la letra "D".

Justin quedó boquiabierto. Nadie JAMÁS lo había dejado, y sumado a eso, nadie jamás había tenido aquella tranquilidad de saber que no podría seguir saliendo con el mariscal de campo y joven más guapo de la universidad.

-Courtney todavía te encuentras algo agitada… No deberías hacer esta clase de comentarios mientras…

-No-lo interrumpió-Ya no estoy agitada. Estoy muy segura de lo que digo. No te guardo ningún rencor. Dicen que todo ocurre por algo, y esto sirvió para demostrarme a mí misma que tú no eres el hombre que creía que eras.

-No puedes dejarme… no puedes-repetía casi en un susurro-Nadie me ha dejado antes…-reveló finalmente la causa de su actitud, el por qué tenía aquella intensión de retenerla consigo: Simplemente para que una mujer no lo deje por primera vez. Algo que a criterio de Courtney consideró sumamente inmaduro.

-Adiós Justin-tras decir eso cerró la puerta en las narices del muchacho.

Se sentía bien consigo misma, como si se hubiese liberado de una pesada mochila con la que se había acostumbrado a vivir. Poco tiempo había pasado desde que había comenzado a salir con él, probablemente tres o cuatro semanas, y no comprendió como pudo suponer que Justin era completamente lo contrario a lo que era en verdad.

Suspiró recargada en la puerta y sonrió. De todo debía aprender, era algo que sabía desde niña. Los errores, las tragedias, todo servía para superarse y aprender, para decidir y mejorar. Hoy sentía que ella lo había hecho: De la mano de Duncan, había dado un enorme paso que por la madrugada, hubiese jurado, sería incapaz de dar; desentrañó la verdadera personalidad de algunas de las personas en las que rodeaba su círculo íntimo...

Sería imposible decir que había valido la pena pasar por ello, no era así. Siempre quedaría aquella marca en el fondo de su corazón, aquél dolor latente y oculto, pero por lo menos le sirvió para aprender, no quedó en una simple tragedia.

Le había servido para aprender y… acercarse al hombre al que verdad quería.

Aquella tragedia le había abierto los ojos: No importaba cual fuese su imagen –o lo irresponsable que fuese-, Duncan, era el chico que de verdad le había gustado, desde el día en que se conocieron. Tanto por dentro como por fuera, era una persona hermosa, que estaría para ella cuando más lo necesitase. Y no quería que estuviese solo en las malas, sino que, estaba segura, querría que estuviese el resto de sus días.

Se había intentado alejar de él porque su apariencia –de rebelde sin causa- distaba de aquél hombre recto al que había buscado toda la vida. Simplemente no daba con el target del príncipe azul con el que desde niña había fantaseado. Pero todo cambió. Ahora ya no fantaseaba con el príncipe azul en un caballo blanco. Ahora simplemente quería a su joven punk montado en su harley davidson.

Ya no podía negar la realidad: De quién estaba enamorada y siempre lo había estado, era de Duncan.


-Oye niño bonito, ¿Por qué esa cara?-preguntó la gótica de sensual vestimenta al verlo pasar por el pasillo.

Normalmente solía hacer eso, esperar con alguna clase de ropa sensual o ajustada a que Duncan atravesara los pasillos para poder seducirlo y "mendigar" por un par de migajas de su amor en lo que a Bridget y Courtney les hubiese resultado una actitud muy "vampiresa" o más grotescamente dicho "regalada".

Pero a la mujer parecía no importarle. Se sabía hermosa en aquel vestido y haciendo gala de aquello intentaba seducir al cabizbajo punk a cualquier precio.

-Realmente no ocurre nada-suspiró. Aquello era cierto, no ocurría nada con Courtney y jamás ocurriría, y era lo que lo traía tan mal.

-Oh vamos, un chico malo como tú no tendría esta expresión tan fácil-se acercó a él, impidiéndole el poder avanzar. Duncan ni siquiera la miraba, pero ella no se rendiría tan fácil.

"Chico malo" ¿De verdad sería un chico tan malo como todos le hacían creer? ¿Tan lejos estaba de ser el estereotipo de hombre que encajase a la perfección en la vida de su semi-asiática princesa?

-¿Chico malo has dicho?-preguntó parpadeando numerosas veces. Puso atención a su mirada cabizbaja y allí se encontró con un par de largas piernas pálidas, luciendo un par de altísimos zapatos de tacón negro y subiendo la vista se encontró a Gwen enfundada en un mínimo vestido ajustado color rojo "pasión".

Bueno, valla… aquello era lo que emanaba al menos. "Pasión".

Ella se apoyó en su fuerte pecho, al parecer, hoy Gwen no se iría sin obtener lo que buscaba, y la depresión que Duncan acarreaba podría ser un aliado.

-Todos sabemos que eres un chico malo-susurró en su oído-…Que sufre por el amor no correspondido de una princesita-finalizó la frase.

Él la alejó casi de un empujón al oírlo. No quería escucharlo. Todavía, en el fondo de su corazón, no se había resignado a perderla, a que aquel fuese un amor no correspondido.

Sin darse cuenta como, Gwen fue arrastrándolo hasta su apartamento y cerró la puerta tras ella. Mantuvieron una distancia prudencial, que a juzgar por la actitud de la chica no duraría mucho tiempo.

-No entiendo por qué te enfrascas en una situación amorosa que no prosperará jamás. Ella no es como nosotros…

-¿Cómo nosotros?-repitió sin entender.

-Ella es una princesita mimada-sentenció-Nosotros somos distintos, somos espíritus indomables…

Ciertamente esa no era la clase de caracterización que estaba esperando para que se refirieran a él. ¿Un espíritu indomable? Valla estupidez. Río tras pensar en aquellas palabras.

-El que tú seas eso no me hace a mi uno. Ni tampoco me hace de "tu raza". Somos distintos Gwen, acéptalo.

Sus intensiones eran claras: Salir de la habitación a toda prisa, dejando a la mujer nuevamente sola. Pero ella se interpuso entre la puerta y él, con una velocidad difícil de imaginar.

-Aunque sea por hoy, olvídate de ella, olvídate de ese amor imposible. Hazlo por ti. Jamás serás feliz si no la olvidas, jamás podrás continuar en paz-le susurraba al tiempo que rodeaba el cuello del joven con sus brazos y pegaba sus cuerpos, atrayéndolo con una de sus piernas.

¿Y si aquello que estaba diciendo era cierto? ¿Y si seguir pensando en Courtney era ponerle la firma al contrato en el cual renunciaba a continuar? Normalmente hubiese encontrado una respuesta racional para todo ello, pero aquella noche, su cordura flanqueó. Quizás fuese porque recientemente había aceptado que aquella mujer no sería suya, o el embriagador perfume de Gwen.

No supo el por qué, pero tan pronto como la pelinegra lo atrajo hacia sí y junto sus labios en un beso, él no dudo en responderle. Le respondió de una manera apasionada como hacía tiempo no solía hacerlo.

Quizás fuese que él también necesitaba sentir un poco de cariño en algún momento, que alguien lo quería; o un desesperado intento por convencerse de que podía continuar sin su princesa de castaños cabellos. Sin importar el motivo, aquella noche Duncan cayó ante los encantos de Gwen y la hizo suya, añorando que Courtney no fuese aquella mujer.


¡Hola a todos! Antes que nada quiero pedirle disculpas por:

A) La tardanza. Recién hace tres días que me desocupé con asuntos de la facultad de rendir un exámen y luego tuve que juntar imaginación y planear el capítulo.

B) El largo del capítulo: Sé que es cortito teniendo en cuenta todo lo que esperaron, y me disculpo por eso, pero si lo hago más largo después no tengo nada para el próximo capítulo (el cual ya tengo una idea como será y espero subir pronto! –si la imaginación me acompaña).

Quiero agradecerles a todos por sus reviews, espero haber contestado todos. Si alguno me falto, por favor sepan comprender, soy sumamente desordenada :S.

Volviendo al tema de los reviews, quiero agradecer que se tomen el tiempo de leer y dejar sus comentarios tan lindos que son muy apreciados para mi. Me hace muy feliz que les guste mi historia y la sigan a pesar de que me había estancado con la imaginación ¡Gracias de corazón!

Continuando con los agradecimientos quiero agradecerles a todos los que me dieron el honor de aparecer entre sus historias o autores favoritos ¡Guau! Realmente me alaga :).

Bueno, creo que no tengo nada más para decir, salvo que espero que hayan disfrutado mi historia. Espero subir el próximo capítulo pronto, me he puesto como límite finales de Marzo, así que estaré subiendo el nuevo capítulo en los próximos días… solo necesito un poquiiito más de imaginación.

Gracias a todos, me hace muy feliz que lean mi fic.

¡Un besote enorme!