N/A: Corto pero preciso.
N/T: Ceres Dark; tienes buen olfato..
Nuevamente los advierto.. Y es que, luego de leer el anterior capítulo ya imaginaran por donde va este.. Lemon, Shota, Yaoi.. Todo eso junto..
Oh.. Ni la autora ni yo nos hacemos responsables de hemorragias nasales(¿?)
Capítulo 4
Sebastián no podía remover sus ojos de la vista. No le importó como luciera su rostro. No le importó que la bata de dormir que estaba limpia y planchada ahora estuviera sucia y arrugada. Todo lo que podía hacer era mirar y escuchar lo que sucedía sobre la cama. Él ya conocía la lujuria pero se sintió como si esta lo hubiera golpeado en el estómago.
Ciel estaba en la cama, sobre sus rodillas con su parte posterior en el aire mientras su pecho y la mitad de su sonrojada cara estaban presionados contra el colchón. Sus piernas estaba separadas y su cola estaba apuntando hacia arriba temblando ligeramente. La posición era lo suficientemente extraña y tentadora pero lo que las manos del chico estaban haciendo fue lo que hizo que la mente de Sebastián hiciera corto circuito. Una de ellas envolvía su pene y se movía furiosamente mientras que la otra estaba detrás de él empujando tres dedos en su entrada.
Sebastián sintió sus manos contraerse como si ellas fueran quienes estaban tocando a su Amo. Dio un cauteloso paso hacia adelante, luego otro, y antes de que lo supiera estaba parado junto a la cama obteniendo una aún mejor vista. Podía sentir sus pupilas cambiar a su tono de demonio y tuvo que contenerse, para no lastimar a su Amo. Respiró profundamente para calmarse pero en vez de ayudar solo lo hizo perder más el control. Las feromonas del chico olían absolutamente deliciosas. Estas hicieron que Sebastián quisiera tomar al chico, hundir sus colmillos en él, y hundir otras cosas también. Sabía que debía irse pero estaba atornillado al suelo. Solo se quedaría parado allí sin hacer nada. O eso iba a hacer hasta que oyó que su amo decía su nombre.
–Se-bastián..– Gimió Ciel apenas vio a su mayordomo parado junto a él. Cuando esos ojos demoniacos se clavaron en el, en vez de asustarse terminó gimiendo de placer y arqueando su espalda. Su mente no lo sabía pero su cuerpo estaba tratando de motivar al mayordomo para que se uniera a la acción. Pero el solo decir su nombre fue lo que hizo que el demonio perdiera el control.
Sebastián sintió que su respiración se detuvo a causa de la presentación que su joven amo le dio. Sin perder otro segundo, removió sus zapatos con sus mismos pies y se trepó a la cama detrás del chico. Luego se quitó la chaqueta, los guantes y enrolló sus mangas. Vio los dedos del chico que estaban siendo empujados dentro y fuera y los removió rápidamente, ignorando el lastimoso quejido y alzando una ceja al observar el líquido que cubría dichos dígitos. Haló también la otra mano de su joven amo lejos de si mismo haciendo al chico chillar por la pérdida.
–Ahora bien joven amo. Demasiado placer puede ser doloroso y usted parece estar más dolido que nada. Es mi deber mostrarle la manera correcta.– Sebastián trató de decir eso con tono neutral pero su voz terminó saliendo un poco más agitada de lo que esperaba. Sebastián tomó las manos del Ciel y las posicionó a cada lado de su cabeza, asegurándose de presionar ligeramente su pecho contra la espalda del chico. –Perdóneme por no esperar una orden directa pero usted no parece estar en el correcto estado mental para hacerlo. Y como mayordomo de la familia Phantomhive debo ayudarlo a recuperar dicho estado mental. Por cualquier medio necesario.– Susurró Sebastián en el oído de Ciel haciendo que este arqueara su espalda y rozara su trasero contra el bulto en los pantalones de Sebastián.
Sebastián levantó a Ciel y frotó uno de los testículos con su manó. Ciel se empujó más hacia la caricia haciendo que Sebastián sonriera. Pensó para sí mismo, "Una vez que el joven amo este en el correcto estado mental y recuerde como actuó, me pregunto ¿Cómo reaccionará?" Sin mayor preámbulo empujó un dedo dentro del apretado y sorprendentemente húmedo calor del chico. Miró hacia abajo sorprendido y observó a sus alrededores para ver si había agua o algún aceite cerca. No vio ninguno así que introdujo otro dedo junto con el anterior y miró como los dígitos eran empapados con el líquido. Allí fue cuando se dio cuenta de que era.
–Oh mi joven amo. Parece que no solo está actuando como si estuviera en celo, de verás lo está.– Sebastián dijo divertido. Había dejado de mover su manó y vio a Ciel mover sus caderas de nuevo hacia sus dedos. El chico había hecho un buen trabajo dilatándose pero Sebastián sabía que no era suficiente. Añadió un tercer dedo y vio al chico debilitarse en sus movimientos, probablemente a causa del mayor estiramiento, así que Sebastián comenzó a mover y separar sus dedos. Ciel eventualmente comenzó a moverse de nuevo y Sebastián no pudo soportarlo más.
El mayordomo removió sus dedos, viendo el cuerpo de Ciel temblar, y oyéndolo quejarse por la pérdida. Rápidamente se liberó de los confines de sus pantalones y decidió desabotonar su camisa para poder sentir su piel contra la de Ciel. Antes de que Ciel pudiera moverse o hacer algún otro sonido de súplica, Sebastián colocó una mano en la cadera del chico para sujetarlo y luego se guió a sí mismo a la entrada del joven. Sin mayor demora se empujó firmemente, deleitándose con el apretado calor y con la forma en que el chico estaba reaccionando. Deseaba poder ver la expresión de su amo pero él, a pesar de que nunca lo admitiría en voz alta, estaba desesperado por sentir al chico.
Una vez que estuvo completamente dentro, se preguntó si estaba lastimando al chico. Movió su cabeza a un lado para ver la expresión que este tenía. La boca de Ciel estaba abierta y goteando un poco mientras que sus mediamente abiertos ojos estaban empañados de placer. Sus dedos estaban enroscados en la cama sujetando con tanta fuerza la cama que sus nudillos estaban comenzando a ponerse blancos. Sebastián dejó salir un gemido sorprendido cuando Ciel contrajo sus músculos y se volvió aún más apretado.
–Ahora óyeme cachorro, te daré lo que quieres. Luego deberemos tener una lección acerca de la paciencia. Pero por ahora…– Sebastián sujetó firmemente las caderas de Ciel y comenzó a moverse. Salió lentamente y empujó hacia adentro de nuevo paulatinamente. Después de unos segundos de hacer eso comenzó a acelerar. Cambió, entrando con más fuerza y fue recompensado con un gemido de puro placer que lo hizo estremecerse de deleite. Aceleró una vez más haciendo que los gemidos vinieran más seguido. Antes de darse cuenta de que estaba moviéndose muy fuerte lo que lo hizo preocuparse por las caderas de su amo. Las rodillas del chico estaban levantándose de la cama por la fuerza con la que Sebastián estaba moviéndose. El demonio se contuvo un poco y dejó de embestir tan fuerte pero no desaceleró.
Sebastián se sentía cerca de venirse y estaba sorprendido porque el usualmente duraba más que esto, o incluso nunca acababa. Pero este chico, incluso con características perrunas, hizo que Sebastián quisiera derramarse muy dentro de él, clamándolo de una manera más primaria y natural. Una parte de su cerebro sugirió que probablemente eran las feromonas animales que el chico liberaba lo que lo hacían pensar de ese modo pero él sabía que no era solo eso. En todos casos las feromonas fueron solo el catalizador para traerlo a este punto. A este apretado, caliente y húmedo punto.
Sebastián sintió como el chico apretaba los dientes aún más y supo que estaba cerca así que para ayudarlo se inclinó, asegurándose de que su pecho tocaba la espalda desnuda de Ciel y de no estar aplastando su cola, y llevó una mano debajo del chico para envolverla alrededor de su miembro. Comenzó a bombear y sintió a Ciel arquear su espalda contra él. Lamió la nuca de este y movió su boca hasta estar junto a la oreja de Ciel. Sebastián jadeó en el oído del chico; escuchando los sonidos que Ciel hacía y tomando un poco de poder extra de ellos. Entonces hizo algo que sabía que nunca podría hacer estando el chico en sus cabales. Dio una orden.
–Córrete para mi.– Comandó Sebastián ronco. Sintió a Ciel congelarse y luego lanzar su cabeza hacia atrás contra su hombro, liberando lo que fue casi un aullido. Gruñó cuando sintió al chico estrecharse aún más mientras se venía en su mano. Sebastián cerró sus ojos y se dejó sentir la compresión de los apretados y temblorosos músculos debajo de él. Mientras continuaba empujando. Dio una última poderosa embestida haciendo que las rodillas de Ciel se levantaran de la cama una vez más y mordió el hombro del chico conforme se liberaba dentro de él. Estaba prácticamente aferrado a su amo cuando alcanzó su clímax.
Cuando Sebastián volvió a si mismo abrió sus ojos y liberó el hombro de Ciel. Vio la sangrante marca y sin pensarlo mucho se inclinó y la lamió, limpiándola. Parpadeó fuera de su aturdimiento y rápidamente se levantó. Ciel estaba allí respirando pesadamente y estaba aparentemente inconsciente. Por suerte no colapsó sobre Ciel, solo estaba cernido sobre él.
Sebastián salió del chico y revisó para asegurarse de que no hubiese sangre, la cual no había. Gentilmente rodó al chico y vio como arrugaba su rostro pero no hizo ningún otro movimiento. Sebastián suspiró y salió de la cama. Buscó un paño húmedo, se limpió a sí mismo, limpió al joven amo, deleitándose en limpiar su semilla del chico, reemplazó las sábanas con unas nuevas, y justo antes de colocar al chico en su ligeramente arrugada bata de dormir finalmente se dio cuenta de algo. Ciel ya no tenía orejas o cola. Para asegurarse, palpó la cabeza del chico y entonces recorrió con su mano su espalda sin dudar en apretar el trasero del chico a pesar de que no necesitaba ir tan abajo. Parecía ser que se joven amo había vuelto a la normalidad.
Sebastián finalmente vistió a Ciel, tocando al inconsciente chico más de lo necesario, y luego se vistió a sí mismo por completo. Fue hacia las ventanas y las abrió un poco para deshacerse del olor en el aire. Cerró las cortinas alrededor de la cama del joven para que la luz no lo molestara mientras dormía. Le dio una vista más a la habitación para cerciorarse de que todo estaba en orden y luego se dirigió a la puerta. Tenía que asegurarse de que la casa siguiera intacta. Y encontrar algo que aliviara el dolor que sentiría su joven amo una vez que despertara.
N/T: Estoy tratando de publicar un capítulo semanal, pues, la autora solo lo ha llevado hasta el quinto, y esa es mi manera de darle tiempo para actualizar..
Anyways.. Nos vemos en el próximo capítulo..Infinitas gracias a todos los que leen y dejan rewiew.. Y a quienes no también (:
