N/A: Warning, Warning, Warning:YAOI Este capítulo es puro LEMON. Dos chicos haciendo lo suyo. Si eso te ofende ¿por qué estas en la sección de Kuroshitsuji entonces?


Capítulo 6:

Joven amo, ¿sabe lo que está haciendo?– Preguntó con la respiración agitada. La respuesta de Ciel fue lamer la punta de su nariz para luego darle lo que era prácticamente una mirada de cachorro. Se sintió tragar grueso especialmente cuando sintió unas pequeñas manos desabrochando sus pantalones. Dejó salir un tembloroso suspiro. Se inclinó hacia atrás y miró a Ciel tratar de tirar hacia abajo sus pantalones sin bajarle el cierre. Sonrió y decidió ayudar al chico. Al diablo con las consecuencias.

Ciel gruño al hecho de que los pantalones no se quitaban pero levantó la mirada con rapidez cuando Sebastián lo ayudó. Antes de poder rozar sus manos bajo el pantalón de Sebastián, el mayordomo lo haló hacia él de manera que quedó presionado contra su pecho. Esto resultó en que la erección de Ciel quedara atrapada entre ellos y en él dejando salir un ruidoso gemido, bueno hubiese sido ruidoso si Sebastián no hubiera presionado sus labios contra los de Ciel.

A Sebastián le habría encantado escuchar a Ciel pero ellos estaban en el ala de los sirvientes y él no quería que vinieran a molestar. Sintió sus ojos brillar con ligera molestia pero mayormente lujuria conforme Ciel succionaba su lengua desesperadamente. Sebastián dejó que Ciel hiciera lo que quisiera con su boca mientras colocaba sus manos en la parte trasera del chico para levantarlo un poco, por lo tanto la erección de Ciel rozaba aún más contra él, para así poder empujar sus pantalones y ropa interior fuera del camino y liberar de esa manera su propia erección atrapada.

Ciel gimió dentro de la boca de Sebastián nuevamente y de manera inconsciente sus caderas comenzaron a embestir y frotar su ahora desnuda erección, puesto que su bata de dormir se había levantado, contra Sebastián. Interrumpió el beso para tomar algo de aire en sus pulmones y maulló cuando sintió a Sebastián masajear su parte posterior. Suspiró cuando sintió los dedos del mayordomo abrir brecha en su entrada y se meció hacia atrás para lograr que fueran más profundo. Ciel se enfocó en el rostro de Sebastián y se estremeció a la intensa mirada que le dedicaba pero sus ojos se pusieron blancos cuando Sebastián empujó un segundo dedo y golpeó su próstata directamente.

Sebastián estaba disfrutando grandemente lo que estaba viendo y sintiendo. Sabía que no tenía que preparar a Ciel pero sentía que era necesario, además de que el proceso era muy entretenido. Sonrió cuando sintió a Ciel temblar por solo mirarlo, y también al sentir la entrada del chico ajustarse más alrededor de sus dedos. Removió sus dedos, disfrutando el quejido de decepción que eso produjo, e instó a Ciel para que se sentara. Ciel lo observó confundido pero cuando Sebastián se colocó en posición vio los ojos de Ciel iluminarse.

Cuando Ciel sintió a Sebastián entrar en él decidió tomar el control y se sentó rápidamente. Su espalda se arqueó de placer al sentirse lleno por su pareja de nuevo. Miró a Sebastián y vio los ojos del hombre cerrados con fuerza como si sintiera dolor pero Ciel sabía que estaba muy lejos de eso. Ciel preparó su aliento, se levantó un poco y volvió a sentarse. Colocó sus manos en el estómago de Sebastián para tener mayor facilidad y trató de moverse más rápido.

Sebastián no esperaba instalarse en Ciel tan pronto como lo estuvo. Sus cerrados ojos se abrieron con rapidez cuando Ciel comenzó a moverse. Contempló el lugar de donde estaban conectados y luego miró como la bata de Ciel y sus brazos estaban bloqueando la vista. Sebastián arrancó la prenda, tomó las manos del chico, y entrelazó sus dedos.

Ciel había dejado de moverse cuando le fue quitada su bata y sus manos fueron tomadas pero comenzó a moverse con aún más rapidez una vez que encontró apoyo. El rápido ritmo estaba haciendo doler sus piernas pero se sentía tan bien. Se sentía especialmente bien cuando Sebastián comenzó a empujar hacia arriba cuando él se sentaba. Sin embargo, el aguante limitado de Ciel comenzó a desvanecerse, así que dejó de cabalgar a Sebastián, haciendo que el mayordomo gruñera ligeramente. A cambio, teniendo a Sebastián aún dentro comenzó a mecer sus caderas. Escuchó a Sebastián tomar un rápido respiro por eso y bajar su mirada para observarlo. Aunque le dio un descanso a sus piernas, el miembro de Sebastián aún se encontraba presionado contra su próstata, así que cada vez que se movía el placer lo recorría pasando a través de sus sentidos y dejándolo sin aliento.

Sebastián tuvo que contenerse de no apretar demasiado las manos de Ciel; el placer era simplemente demasiado. Cuando Ciel dejó de montarlo estuvo a punto de darse vuelta pero cuando el chico comenzó a oprimirse contra él se alegró de haberse controlado. Sebastián podía ver que Ciel se estaba quedando sin aliento y no quería que el chico fuera a asfixiarse a sí mismo, así que soltó las manos de Ciel y en cambio lo sujeto de las caderas para mantenerlo quieto. Los pesados jadeos de Ciel llenaron el aire mientras miraba a Sebastián con confusión. Cuando la respiración de Ciel estuvo bajo control, Sebastián lentamente subió con un movimiento circular su cadera sorprendiendo al chico. Continuó moviendo de ese modo las caderas torturándose a sí mismo al mismo tiempo que torturaba al chico.

Ciel se sintió confundido cuando Sebastián detuvo sus caderas y quiso dejar salir un quejido pero tenía que recuperar su aliento primero. Lentamente se dio cuenta porque Sebastián lo había detenido y casi se sintió avergonzado por salirse tanto de control. Es solo que deseaba tanto a su pareja. Cuando el hombre comenzó a mover circularmente sus caderas se sintió muy bien pero era demasiado lento. Trató de moverse pero Sebastián aún lo tenía sujeto, incluso cuando trató de alejar las manos. Dejó salir un ligero quejido y se ajustó más en Sebastián haciendo al hombre gruñir. Ciel se contuvo de sonreír mientras pensaba en un manera de hacer que Sebastián se moviera más rápido, y pronto. Cada vez que el mayordomo subiera con esos movimientos Ciel lo apretaría.

A Sebastián no le hizo ninguna gracia. Se sentía grandioso, por supuesto. Pero si Ciel continuaba haciendo eso estaba seguro de que terminaría viniéndose dentro del chico y quería hacer lo posible para evitar eso. De repente haló a Ciel de manera que estaba casi abrazando al chico y entonces dio vuelta para estar arriba. Trató se separarse un poco de Ciel pero el chico se las había arreglado para enrollar los brazos alrededor de su cuello. El conde estaba acariciando su cuello mientras movía sus caderas. Era una contradicción lo que hacía el chico. Los ojos de Sebastián brillaron cuando mordió el cuello de Ciel. Ciel de inmediato se encogió y gimió. Sebastián no habría podido evitar poner su expresión diabólica aunque hubiese querido. Rápidamente lamió el lugar donde había mordido y se separó para mirar al chico. Ciel, lo observó con ojos vidriosos y comenzó a mover sus caderas de nuevo.

–Es insaciable, Joven Amo.– Dijo Sebastián con lentitud mientras se sujetaba una vez más de las caderas del chico y comenzaba a embestir a un rápido ritmo. Desde que el chico había entrado a su habitación dando tumbos había sido una tortura, ¿así que por qué prolongarlo? Se enfocó en el rostro de Ciel y a pesar de que estaba siendo un poco rudo con el chico parecía gustarle. También estaba sorprendido de que el chico había estado relativamente callado, a pesar de que no se encontraba dentro de sus cabales aparentemente entendió la necesidad de hacer silencio. Después de todo este era su joven amo. Sebastián sintió como finalmente llegaba a su tope así que salió de Ciel, sostuvo al chico contra él, y se frotó a si mismo contra el abdomen y la erección del conde. Soltó un ligero gruñido mientras se derramaba sobre el conde, sintiendo el esperma mojar también su propio abdomen. Rápidamente liberó al chico para no aplastarlo y bajó la mirada para ver si se encontraba bien.

Su joven amo estaba mirándolo como si no pudiera creer lo que acababa de hacer. Sebastián estaba preguntándose si su joven amo finalmente había vuelto a su correcto estado mental. En vez de eso el chico comenzó a retorcerse y lo miró con ojos ligeramente llorosos, lo que lo sorprendió. Observó como el joven pasaba dos dedos por sobre su estómago cubierto de esperma y rápidamente tomó la muñeca del chico cuando este pretendía meter dentro de si esos dedos. No quería arriesgarse poniendo nada de semen en su joven amo.

Ciel no estuvo de acuerdo con su pareja mientras trataba de meter los dedos dentro de sí mismo. El sabía que el esperma de Sebastián podía calmar el calor dentro de él. ¿Por qué su pareja no lo dejaba? Trató de hacerlo con su otra mano pero pasó lo mismo. Sabía que podía encontrar otra pareja que calmara esta dolorosa sensación de calor dentro de sí pero él quería que este hombre fuera ese alguien. Ciel se movió, retorció y gimió patéticamente tratando de liberarse del agarre o de acercar más sus dedos. En vez de eso sintió como sus dedos eran limpiados con alguna especie de tela y luego su estómago fue dejado sin esperma del mismo modo. Dejó salir un doloroso chillido cuando su pareja de levantó.

–¡Sebastián! No..– Dijo Ciel débilmente. Cuando Sebastián se enfocó en él Ciel había colocado sus manos bajo sus piernas justo tras sus rodillas y levantó sus piernas para estar completamente abierto para Sebastián. El hombre levantó una ceja pero Ciel podía ver como el pene de Sebastián se mostraba interesado. Entonces hizo algo que nunca haría en condiciones normales porque preferiría morir a hacer eso. Rogó. –Sebastián.. ¡Por favor!

Sebastián se quedó de pie mirando a su joven amo. Esto lo sorprendió pero Lau ya le había dicho que las mujeres afectadas prácticamente se lanzaban a los hombres. Sin embargo, escuchar a su joven amo rogar fue sorprendentemente agradable. Miró como Ciel se retorcía en la cama tratando de incentivarlo pero él no se movió. Ni siquiera cuando Ciel se dio vuelta y se postró en una posición sumisa. Levantó una ceja cuando escuchó un resoplido de molestia y solo sonrió.

Ciel estaba desesperado pero ahora estaba solo molesto. Trató de incentivar a su pareja para que volviera a la cama y dentro de él pero nada parecía funcionar. Resopló y miró a su pareja que estaba parado al final de la cama cual estatua. El que el hombre le sonriera lo hizo mirarlo con fuego saliendo de sus ojos. Iba a mirar hacia otro lado cuando notó algo.

Sebastián miró a Ciel cuestionándolo cuando el chico lo miró con ojos inocentes. Levantó una ceja de nuevo cuando Ciel empezó a gatear hacia él. ¿Iba su joven amo a tumbarlo o quizás a darle una cachetada por su insolencia? Pensó Sebastián para sí mismo. Su rostro se levantó de golpe mientras inhalaba con rapidez. Lentamente observó hacia abajo para ver la pequeña boca de Ciel alrededor de la cabeza de su pene. El ya estaba parcialmente duro a causa de lo que había hecho su joven amo pero al sentir y ver a Ciel succionándolo lo despertó por completo. Estúpido libido demoniaco.

Ciel hizo un pequeño sonido cuando sintió el miembro en su boca crecer. Enrolló ambas manos alrededor del hinchado apéndice y trató de tomarlo en su boca tanto como pudiera. En cuanto al resto usó sus manos para bombearlo. Gimió al sentir el sabor de su pareja en su lengua. Trató de tomar más pero úvula no se lo permitió. Se separó y respiró pesadamente. Levantó la vista para mirar a Sebastián y tembló al ver los brillantes ojos directamente sobre él. Se inclinó hacia adelante y lamió la punta sin apartar sus ojos de los de Sebastián.

Sebastián tuvo que controlarse para no tomar la cabeza de Ciel y hundirse en su garganta. Cuando Ciel paró para mirarlo no podía dejar de verlo. Cuando la pequeña lengua de Ciel salió y lo lamió no pudo soportarlo más.

Ciel parpadeó viendo el techo con sorpresa. Hace un momento estaba lamiendo a Sebastián y lo siguiente que supo es que estaba sobre su espalda en la cama. Sus piernas fueron levantadas en el aire y de pronto el rostro de Sebastián estaba cernido sobre el suyo. Soltó un leve quejido por la incómoda posición de estar casi doblado en dos pero respiró feliz cuando sintió a Sebastián deslizarse nuevamente en su interior.

–Tenía que obligarme, joven amo. – Gruñó calladamente Sebastián en el oído de Ciel y sonrió al ver el estremecimiento que eso produjo. –Si las consecuencias no son favorables le recordaré gentilmente que todo esto fue su culpa.– Estableció Sebastián comenzando a mover sus caderas.

Ciel registró lo que Sebastián dijo pero no le importó. Chocó sus caderas al mismo tiempo de las embestidas de Sebastián. Estaba en el cielo. Sebastián continuaba golpeando ese punto especial dentro de él, lo que hizo que su mente se entumeciera a causa del placer. Ya ni siquiera notaba la incomodidad de estar doblado en dos.

Sebastián bajó la vista a su joven amo quien tenía la más placentera expresión en su rostro. El ángulo en el que tenía el chico lo hacía sentir como si llegara aún más profundo y él ni siquiera creía que eso fuera posible. Sus caderas tomaron velocidad. Los únicos sonidos en la habitación eran los jadeos y maullidos de Ciel, el rítmico rechinar de la cama y el choque de piel contra piel. Los ruidosos sonidos alentaron a Sebastián a moverse mucho más rápido. Podía sentirse cerca del final. Sin embargo pensaba que Ciel debía estar muriéndose ya que el chico no se había venido en absoluto.

Ciel estaba a punto de correrse solo necesitaba ese pequeño empujón que solo Sebastián podía darle. Continuó apretando a Sebastián para lograr que se viniera primero pero solo eso no estaba funcionando mucho. Más aun tenía su ingenio y se las arregló para resoplar –¡Por favor!– Y entonces hundió sus dientes en el hombro de Sebastián.

Sebastián trató de contenerse pero ese por favor y los dientes en su hombro lo volvieron loco. Apretó sus dientes conforme se arrojaba al cuerpo bajo el un par de veces más. Gruñó mientras se enterraba en Ciel una vez más y se corrió. Observó el rostro de Ciel a través de ojos rasgados y su propio placer. La forma en que se veía Ciel y lo apretado que estaba hicieron a Sebastián arrojar sus caderas hacia adelante y gruñir ruidosamente.

Cuando Ciel sintió a Sebastián correrse dentro de él sus ojos se pusieron en blanco y su boca se abrió en un silencioso grito. Casi le dolió lo fuerte que se había venido. El placer fue demasiado para su cuerpo y perdió la consciencia.

Conforme recuperaba su blasón Sebastián bajó las piernas de Ciel. Sonrió con picardía cuando vio que había follado a Ciel hasta la inconsciencia. Lentamente se retiró y suspiró mientras su semen se derramaba del chico. No estaba seguro si era un suspiro de satisfacción o de decepción. Se levantó para tomar una toalla y rápidamente limpiar el abdomen y pecho del chico. Se tomo su tiempo para limpiar entre los muslos de Ciel pero una vez que no hubo nada para limpiar suspiró un poco triste.

Sebastián buscó la bata del chico y solo miró los retazos que restaban de esta. No tenía a nadie que culpar además de sí mismo por eso. Se levantó una vez más para tomar una de sus camisas mientras alisaba su propio atuendo, el cual se trataba de una pijama en caso de que los otros sirvientes tuvieran una razón para verlo a la mitad de la noche. Tenía que llevar a Ciel de vuelta a su habitación para que nadie tuviera ideas. Se debían mantener las apariencias sin importar cuál fuera la situación.

Sebastián vistió a Ciel con rapidez y abrió la ventana un poco para disipar el olor a sexo de la habitación. Cargó el inconsciente chico, se deslizó fuera de su cuarto, y volvió silenciosamente a la habitación de Ciel a través de la oscura casa. Mientras caminaba, Ciel se acurrucaba involuntariamente contra él haciendo que las comisuras de Sebastián se levantaran un poco a modo de sonrisa. Cuando llegó a la habitación de Ciel vio lo desarreglada que estaba su cama así que gentilmente colocó a Ciel al borde del lecho y reacomodó las sábanas con rapidez. Entonces puso a Ciel apropiadamente en la cama y lo arropó. Antes de irse se inclinó y le robó con gentileza un beso.

–Mañana tendremos una interesante mañana.– Le murmuró Sebastián al chico durmiente. Conforme se iba de la habitación, se dio vuelta para mirar a Ciel. –Dulces sueños, joven amo.– Dijo con una divertida expresión en su rostro.


N/T: Y esa fue la tan esperada actualización..

La verdad es que no tengo idea de cómo irán las cosas de aquí en adelante.. Tocará esperar un poco más.. ¿Por qué siento que todo lo relacionado con Kuroshitsuji se publica mensualmente?

Anyways.. Ojalá les haya gustado.. Nos leemos luego(: