Disclaimer: Desde lo más oscuro del bosque prohibido, hemos resucitado a la bestia más sexy… porque un hombre como él, no merece morir, ni ser olvidado (aunque sabemos que le pertenecen a JK Rowling, pero nosotros los revivimos, porque siempre deben estar presentes).


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228 Lunas

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The Darkness Princess & Lady Muerte


OoOoOoOoOo

Verdades…

Hermione no quería ni pensar, ni siquiera recordar lo que había sucedido la noche anterior, esa noche que había sentido por primera vez un roce, un suave roce casi algo imperceptible, pero que había hecho que todo su mundo se volteara, abrió con pesadez sus ojos, era verdad se encontraba en el Comedor, ¿cómo había llegado ahí?, vamos ni siquiera ella lo sabía.

Respiró profundamente, la noche no había sido la mejor igual que su mejor amigo no había sido el sueño, pero si el tormento y las dudas, a su lado sus compañeras parloteaban sobre el baile, mientras otros hablan de los E.X.T.A.S.I.S.

Movió su tenedor, observando su desayuno que la esperaba pacientemente en su plato.

"Vamos Hermione, ¿qué te pasa?, esta no eres tu, reacciona… hoy empiezan los exámenes y tu estas en otro mundo… olvida lo que pasó ayer, no fue nada… nada, eso no significo nada, soy solo una estudiante para él, si solo eso y él es un profesor y el amigo de Sirius y del padre de Harry, esto se resume a eso, solo eso".

Era fácil repetirse frases tan vacías, pero no era nada sencillo hacer que su mente y principalmente su corazón las aceptaran, sin saber por qué lo hacia, quizás era esa esperanza que se guarda muy dentro del corazón, quizás era la costumbre, quizás solo era masoquismo, o simplemente el deseo de despejar la duda, alzó su vista y buscó al profesor de DCAO en la mesa donde se suponía debía estar desayunando, pero ahí no había ni rastro de él.

De pronto una mano en su hombro la hizo saltar abruptamente, giró su rostro encontrándose con la figura de Ginny.

- Lo siento, no pensé que te asustarías – comentó extrañada, sentándose a su lado - ¿te pasa algo?, ¿o estas de nervios igual que mi hermano?, pero tu se lo dijiste, estudia… - negó con su cabeza.

Hermione esbozó una tibia sonrisa, no feliz, ni triste, solo gesticuló por compromiso, ahora no tenía cabeza para pensar en cómo estaba su amigo. De pronto notó como la miraban sus amigas, incluso Lavender había dejado su chisme atrás, por verla.

- Eh… ¿qué pasa? – inquirió levantando su ceja.

- No se, ¿por qué no nos lo dices tu? – expuso Brown, con su vista clavada en ella.

- Ah… ¿conmigo?, no, nada… es solo que me preocupan los E.X.T.A.S.I.S – señaló con su mejor tono de credibilidad.

- Oh Hermione, relájate, tu eres la mejor alumna en mucho tiempo… no te puede ir mal – puntualizó la gemela Patil.

- Eh, gracias – dijo esperando que ese comentario fuera con una buena intención y no con un dejo de envidia.

- Tranquila, además tú has estudiado bastante – añadió Lav.

- Si, lo que me recuerda que debo devolver unos libros y pasar por otros… - mintió incorporándose, tomó sus cosas y les brindó una sonrisa a manera de despedida, dejando a sus amigas extrañadas por su actitud.

- Supongo que es la tención natural, hasta Hermione puede sentir nervios – comentó Brown, observando como se alejaba la figura de su amiga.

- Si, eso debe ser – concluyó la menor de los Weasley, quien a pesar de no creer eso, lo dejó pasar, concentrándose en sus propios dilemas que la estaban atormentado con pensamientos que no tenían cabida en su vida, pero que sin embargo vagaban una y otra vez en su mente.

Alzó la vista y buscó con discreción y rapidez al moreno de Slytherin, pero al parecer él aún no llegaba, retiró su mirada y suspiró profundamente, cuando las voces conocidas la hicieron volver a levantar su vista.

*º*º*º

En el Despacho de DCAO…

Remus se arreglaba frente al espejo, no había podido conciliar el sueño, la imagen de Hermione entre la oscuridad y sollozando no dejaba de afligirlo, le había dado por lo menos más de cien interpretaciones, explicaciones, justificaciones, pero ninguna lograba convencerlo, ni tranquilizarlo.

Se pasó la mano por su cabello húmedo por su reciente ducha - ¿Qué siento por Hermione?... ¿Es solo atracción? ¿O es solo que las ideas de Sirius y la juventud me están haciendo daño? ¿Será un efecto secundario de la poción mata lobos? – se tomó un segundo antes de contestarse, mirando en su reflejo lo que no quería aceptar, el temor combinado con lo atrayente que le resultaban esas ideas.

Bufó, sintiéndose irremediablemente ridículo al percatarse de que estaba a su casi mediana edad, más de un cuarto de siglo en problemas sentimentales.

- Vamos, yo siempre he sido realista, centrado… de alguna forma retraído, pero me permití ser idealista y soñador… cuando conocí lo que era tener amigos, lo que significaba divertirse… todo gracias a James, Sirius y Lily… - pausó recordando la imagen de la linda pelirroja sonriéndole – pero esos son solo recuerdos, los años han pasado dejando muchas secuelas y recuerdos que no se volverán a vivir.

Pasó la mano por su cara, afligido por los abrumadores pensamientos – Necesito esclarecer todo este asunto y no puedo hacerlo solo.

De repente una sensación cálida recorrió su cuerpo al pensar en los labios de Mione, en ese fugaz roce, su puño se estrelló contra la madera del tocador - ¡Basta! ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué diablos estoy dejando que pase? – se reprimió no queriendo aceptar esa idea que por lo menos había pasado ya más de mil veces por su cabeza, desorientándolo totalmente, era una locura, porque de verdad lo era, pero ¿y qué si dentro de esa locura las cosas pudieran…?

- Será… no, no, pero… Hermione, ella ¡¿Será posible qué yo…. qué yo… le pueda gustar? – soltó con incredulidad, contiendo una aceleración repentina en su ritmo cardiaco.

Sacudió su cabeza un par de veces, sin poder creer del todo en eso, como flechazos imágenes de su alumna se dispararon en su mente - ¿Será posible?

De pronto ya no todo sonaba tan loco, eso encajaba con algunas actitudes de la joven, entreabrió su boca un par de veces sorprendido - Debo hablar con ella… - miró su reloj – Debo apresurarme, si quiero encontrarla.

Tomó algunos de sus libros y salió apresurado del Despacho, en busca de la castaña y de esas ansiadas repuestas.

*º*º*º

En Gryffindor…

En la habitación de los chicos, todos miraban con interrogación a Harry, como esperando que fuera capaz de decir lo que había ocurrido la noche pasada.

El ojiverde se encontraba cerca del closet, buscando su uniforme.

"Claro que se como me ven todos, incluso lo comprendo, pero ni siquiera yo se que fue lo que pasó, no se si fue una pesadilla o una visión, o quizás sea resultado de la presión de estos tiempos, pero no puedo decírselo a Dublendore o Sirius, si no se de que se trata, no estoy seguro que sea algo que pueda pasar".

Se terminó de vestir y enfrentó por fin esas miradas – Solo fue un mal sueño – dijo tratando de sonar convencido. Mientras Ron, le lanzaba una mirada de poca credibilidad.

- Si, vamos todos tenemos pesadillas de vez en cuando – apoyó a su amigo, tratando de calmar el ambiente, aunque por su cabeza también corrían las mismas dudas.

Seamus y Neville se miraron, pensando en que lo que había pasado era mucho más que una pesadilla.

- Vamos Harry – pronunció Ron, tomando su túnica, ni siquiera se había terminado de abrochar bien la camisa, pero era mejor salir de ahí. El buscador salió sin siquiera despedirse, solo quería abandonar esa asfixiante situación, respirando profundamente – Harry… ahora dime ¿qué fue lo que pasó?

El buscador paró su caminar, quedándose estático en el pasillo. "¿Qué espera qué le conteste?, pensé que comprendía que no lo sé… yo no quiero que la gente siga preocupándose por mi" – Una pesadilla…

-¿Seguro? Dime… tu sabes que puedes confiar en mi – comentó acercándose a él y colocando una mano en su hombro, esperando que su amigo se sincerara - ¿tiene qué ver con el que no debe ser nombrado? – tragó en seco esperando la respuesta.

- No, lo se…. quizás solo fue una pesadilla, no todos mis sueños tienen que ver con él – mencionó esforzándose por colocar una sonrisa, restándole importancia.

- ¿Seguro?... digo, quizás deberíamos decírselo a Sirius o Dumbledore – sugirió no creyendo en sus palabras.

- ¡No!, voy a estar bien, eso no es necesario – cortó negándose totalmente.

- Pero…

- No Ron, además ahora debemos concentrarnos en los E.X.T.A.S.I.S. – aseveró haciendo a que al pelirrojo le temblaran hasta las piernas.

- ¡Por Gryffindor! Ni lo digas, no se que haré - respondió pasando su mano por sus mechones rojizos, preocupado.

- Relájate, veras que los pasaras – musitó ya más alegre.

- ¡Que Merlín te escuche Harry!...

Entre comentarios sobre los exámenes, y demás, llegaron al Comedor donde se toparon con las leonas, pero sin ver rastro de su mejor amiga.

- Buenos días - saludó Harry, sentando ligeramente retirado de Ginny y claro alejando a su amigo de su ex-novia, no quería que las cosas se pusieran color de hormiga.

- Buenos días – contestó Ginny, observando a los chicos y rodando sus ojos hacia Lavender, como esperando que no fuera a ocurrírsele hacer un comentario de esos que solo ella sabía hacer.

- No te preocupes, no diré nada Ginn – murmuró la morena, llevándose una tostada a la boca.

Molly no contestó a esto, solo se limitó a desayunar, mientras escuchaba la plática de las hermanas Patil.

Cerca de la Biblioteca….

Hermione caminaba perdida en sus cavilaciones, cuando paró recargándose en la pared de un pasillo, cerró sus ojos con fuerza - ¿Por qué… sigo pensando en esto? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en él?

Su mente volvió al instante en que había sentido los labios de Remus sobre los suyos y un fuerte escalofrió la recorrió, instintivamente mordió su labio inferior como deseando poder volver a ese instante y dejarse besar por él. Dejó salir un gran suspiró y echó su cabeza hacia atrás aún sin abrir sus ojos, una lagrima recorrió su rostro.

Remus Lupin avanzaba por los pasillos en busca de Hermione, sabía que no estaba en el Comedor, porque se lo había preguntado a una alumna de su mismo curso, las opciones se le estaban acabando, ya había pasado también por su Sala y ahí el cuadro de muy mala gana lo había echado, entonces pensó en su lugar favorito.

"Vamos Hermione, ¿dónde estas?... no es momento para esconderte, debemos hablar de lo que pasó".

De repente el sutil aroma del perfume que usaba Hermione llegó a él, paró en seco y comenzó a dejar que su olfato de hombre lobo lo guiara, llevándolo al pasillo donde la chica se encontraba, sus pupilas ámbar brillaron de manera especial al percibir su figura recargada en la pared, su corazón comenzó a latir con rapidez inexplicablemente, pasó saliva invadido de nervios que dan cuando vas a hablar con alguien que te gusta, como cuando era joven, esto no podía estar pasándole, pero le pasaba, inhaló hondo y se dio valor para avanzar hasta ella, con paso sigiloso, percatándose de que ella se encontraba en su mundo, con los ojos cerrados con una gotas cristalinas corriendo por su bello rostro, sintió tantas ganas de abrazarla y protegerla.

- A una linda chica como tu, no le van las lágrimas – levantó su mano y acarició su rostro, sorprendiéndola totalmente, haciéndola abrir sus hermosos ojos cafés.

- Uh… ¿Remus? – pronunció con duda al verlo ahí justo frente ella, rozando su cara, produciéndole ligeras descargas de electricidad.

- No me gusta verte llorar, no lo hagas más, por favor – pidió sacando de la bolsa interior de su saco un pañuelo, con el cual limpió sus lágrimas.

- ¿P-por qué… haces esto? - interrogó confundida, mirando con fijeza sus ojos.

- Porque me importas – aseveró firme, sabiendo de antemano que eso traería consecuencias, pero en ese momento le importaba un carajo todo lo demás, ahí estaba ella de nuevo llorando y esta vez no iba a permitir que eso siguiera.

- ¿T-te… importo? – tartamudeó sin dar crédito, "¿por qué hace esto?, ¿es acaso qué esta arrepentido por lo que pasó?... ¿será qué se siente culpable?".

- Si, siento lo que ocurrió anoche, yo no debí comportarme de esa manera – refirió serio, observando el rostro confundido de la chica, junto con sus pupilas que no hacían más que mostrar ese dejo de sorpresa acompañado de un destello de tristeza.

- ¿Más disculpas?... no lo puedo creer – replicó herida, bajando su rostro, ocultándolo de la mirada del hombre, comenzando a avanzar, cuando él la tomó del brazo deteniéndola.

- Espera, Hermione necesito comprender qué es lo que te pasa – sentenció notando como ella arrugaba ligeramente su nariz – lo que nos pasa – añadió creyendo que era más prudente decirlo así.

- Yo… es mejor que vaya, tengo que prepararme para los E.X.T.A.S.I.S – sintió miedo, no sabía que responder ante tal exclamación, volvió a hacer el gesto de retirarse esperando que él la soltara, pero esto no pasó, incluso su corazón lo resentía – por favor…

- Espera, ambos sabemos que has estudiado lo suficiente, ahora es tiempo de respuestas entre nosotros – musitó convencido en querer llegar al final de eso.

La castaña dudó por un momento, no sabía a dónde los llevaría esto, si a más lagrimas o a algo que solo podía tocar en sus sueños – Entonces, yo también quiero respuestas… ¿por….?– pausó dándose valor y respiró profundamente, girándose y enfrentándolo - ¿por qué… de ese beso? – logró articular, notando la ligera sorpresa en el rostro del hombre.

Remus sabía que nunca antes había estado en una situación que fuera tan complicada, cómo expresarle que de verdad le había nacido darle ese beso, si ni siquiera lograba él aceptarlo del todo, ¿cómo decirle que ahí parado frente a ella, el mundo se cerraba y solo existía su hermosa y dedicada estudiante, que si dejara de pensar, desearía tomarla entre sus brazos, llevarla hasta la pared y besarla sin tapujos?

"¿Cómo se lo digo?... creí estar preparado pero… no, no este no es un momento para flaquear, decidí que tenia que terminaría con esto y eso haré".

De pronto las voces de alumnos acercándose llegaron a sus oídos.

- No me hablemos de esto aquí, te espero en la Casa de los Gritos a las 10:00 de la noche, ahí nadie nos interrumpirá – repuso soltando su brazo.

- No estoy segura de ir… - contestó desconfiada, no sabía lo que le esperaría ahí, "¿Debo ir? ¿Acaso eso me asegura menos sufrimiento? ¿Más dudas de parte de ambos? ¿Es esto correcto?".

- Hazlo, por favor… te esperare ahí – prorrumpió con suavidad y rapidez, esbozando esa sonrisa que daba tanta confianza, con esa mirada que parecía suplicar.

- Yo… - "¿Qué le digo?, solo de pensar en las posibilidades, en todas esas imágenes confusas de todas las veces que me imagine a su lado, que he estado a su lado, en la manera en que me mira ahora, en este efímero roce, vamos, piensa en otra cosa, no dejes que estas locuras te invadan por completo", sacudió su cabeza confundida y con ligero sonrojo naciente en sus mejillas.

- De verdad asiste – mencionó por última vez, antes de girarse y alejarse de ella, justo cuando la multitud de alumnos pasaban al lado de la castaña, mirándola con extrañeza.

La leona lo vio alejarse, entre abrió sus labios esperando que de ellos alguna palabra saliera, pero nada, apretó su mano y sintió el pedazo de tela era el pañuelo con el que minutos antes Remus le había limpiado su lágrimas, alzó nuevamente su vista observando el camino por el cual se había ido, aún en el ambiente podía sentir su loción, su corazón apenas lograba estabilizarse, al igual que ese cosquilleo en el estómago.

*º*º*º

En Slytherin…

- Odio sentir este dolor en mi cabeza – prorrumpió sintiendo como muy lentamente la poción para la resaca que se había tomado hacia efecto.

Al sentir de la ducha, el moreno se encontró solo, al parecer Nott se había retirado mientras él se bañaba. Terminó de arreglarse, con el cuidado de no mover mucho su mano lastimada, se levantó de la cama, para dirigirse al tocador y peinarse, encontrando un pergamino flotando y un frasco al lado.

Idiota… no vuelvas a meterte en esos "accidentes" y menos cuando tenemos los E.X.T.A.S.I.S.

- Ese estúpido de Theo – murmuró con una sonrisa irónica, bebiendo un sorbo de la poción, pero al instante la escupió asqueado - ¿qué demonios es esto?, ese imbécil me quiere envenenar… - botó el frasco, y se peinó, loción, un poco más de gomina y listo.

- Ahora solo me cambiare este vendaje – se dijo pensando en lo que le dolería, pero sin más, lo hizo, gruñendo de vez en cuando.

Al finalizar, salió a la Sala Común topándose con la mirada de Daphne y Pansy, al parecer estaban molestas, sin querer averiguar lo que les sucedía se dirigió a la puerta – Buenos días – atravesó el umbral sin saber si ellas habían respondido y realmente eso no le importaba.

Apenas había caminado unos metros cuando una voz femenina gritó su nombre.

- Blaise… - lo llamó Daphne, deteniéndolo.

- ¿Qué pasa? – preguntó parándose y mirándola con una ceja alzada.

- Yo… bueno… ¿qué te pasó en la mano? – tratando de entablar una conversación con él, aunque realmente si estaba preocupada.

- Un accidente – respondió escuetamente, mirándola con extrañeza, hasta hacía unos momentos creía que estaba molesta.

- Deberías tener cuidado – habló tomando delicadamente su mano - ¿te duele mucho? – examinó con aire de dulzura, que incluso sorprendió al moreno.

- No – mintió, esperando a que la chica mostrara sus verdaderas intenciones."¿Qué le pasa?, esta actuando muy raro… bueno, ¿será qué me extraña su actitud?, pero no puedo negar que siempre ha sido atenta conmigo, ¿y cómo no notar que es linda?".

- Me alegro… Blaise, no se si creer esto, pero prefiero preguntártelo… ¿te gusta Weasley? – cuestionó dejando de lado la sutileza y enfrentándolo.

- ¡¿Qué? – respondió entre asombrado y confundido "¿cómo puede saberlo?, ¿de dónde lo habrá sacado?".

- Bueno… solo es una pregunta, algunos murmuran eso y yo bueno, no me explico ¿cómo es que aún no tienes pareja para el Baile? Además de que has declinado varias propuestas de chicas de diferentes Casas - expuso sintiendo como la mirada de Zabinni se volvía más penetrante.

- ¿Quieres ser mi pareja en el Baile? – preguntó ignorando sus demás alegatos, que aunque él sabía eran verdad, no pensaba desmentirlos.

- ¿Me estás invitando? – inquirió desconcertada, abriendo sus ojos como platos.

- Si, ¿acaso ya tienes pareja? – interrogó, pensando en que una chica como ella era ilógico que aun no la tuviera.

- Acepto – afirmó con una gran sonrisa en sus labios.

- Bueno, me tengo que ir, nos vemos nena – comentó recuperando su mano y devolviéndole el gesto.

- Claro – se acercó a su rostro y se elevó de puntillas, para depositar un beso en las comisuras de sus labios.

Al sentir los labios de la rubia cerca de los suyos, sonrió altaneramente, pero aunque lo llenaba de orgullo, no era algo que lo hiciera sentir vivo, la vio alejarse y retomó su camino.

"No necesite hacer gran cosa, al menos ya resolví uno de mis problemas… ahora con eso no me molestaran, ni seguirán con eso de la Weasley. Debo terminar con ese rumor, espero que con esto eso termine, pero debo realizar una gran actuación".

Caminó unos pasos más cuando nuevamente su voz interna hizo su aparición "¿De verdad crees que esto solucione el problema?, ¡Claro que no! Eres un idiota… eso no cambia que te siga gustando la Weasley".

"Mmmm claro que no, pero eso ya no importa, porque ella no me importa… además esta con el idiota de Thomas", cerró su puño con fuerza, cuando sintió el espasmo de dolor recorrer su brazo y se maldijo mentalmente, tomando aire - ¡Por Slytherin!

"Debo olvidarme de esa, no puedo seguir así". Entró al Comedor dirigiéndose directamente a su mesa, donde vio en lo más lejano a Nott, acompañado únicamente de unos libros y el periódico que leía.

Se sentó sin querer entablar una conversación, tomó automáticamente su vaso de zumo y lo llevó a sus labios.

- No pensé que llegarías al desayuno – musitó el rubio bajando "El Profeta" y enfrentando las pupilas oscuras del moreno.

- Mmm – murmuró únicamente,

- ¿Qué tal sigue tu mano? – indagó notando el vendaje del moreno y que su mano seguía ligeramente hinchada y se podía notar que en partes morada – si no vas a la Enfermería, no podrás con los E.X.T.A.S.I.S – informó mirándolo analíticamente.

El moreno chasqueó su lengua, no tenía ganas de ir a ese lugar, pero debía aceptar que Nott tenía razón.

- Iré cuando termine de desayunar – dijo con aburrimiento.

- Como quieras…

- ¿Y qué dice de nuevo el periódico? – preguntó desinteresado.

- Que hay muertes por todos lados…

Mientras el ojiplata le daba los pormenores el moreno no puedo evitar levantar su vista, buscando a su eterno tormento, pero al ver lo que hacía, retiro su mirada inmediatamente.

*º*º*º

Lupin se encontraba en su Despacho, confundido por el día que había tenido, solo despegaba su vista del libro que tenía frente a él, para ver como las manecillas del reloj caminaban lentamente. Debía aceptarlo, estaba impaciente porque llegara la hora.

A pesar de que trataba de distraerse, no lograba dejar de pensar en eso, incluso había ido a algunas de las pruebas, claro evitando de principio estar en donde sabía Hermione estaría.

Ni siquiera había querido ir al Comedor, para no presionarla con su presencia, ya debía estar bastante estresada con las pruebas como para que él también tuviera participación en eso, aunque no sabía que tanto le afectaba a Hermione si estaba presente o no.

Se recargó en el respaldo de su silla, echando su cabeza hacia atrás, la imagen de su alumna llorando lo desconcertaba totalmente.

- ¿Qué pasa Hermione? – le preguntó a la nada - ¿por qué no logró alejar tu recuerdo de mi mente? – suspiró hondamente. Volvió a mirar el reloj, aún faltaban alrededor de dos horas para su encuentro.

- Es demasiado tiempo – murmuró exasperado, nunca antes se había sentido tan impaciente porque una hora llegara, incluso cuando tenía que llevar acabo misiones, no contaba tanto los minutos, por muy ansioso y nervioso que estuviera, vamos, ni siquiera esto le pasaba cuando sabía que sus transformaciones llegarían.

Se quedó en silencio, pensando en lo que le diría, en si de verdad estaba preparado para lo que iba a pasar, pero no podía seguir con esta incertidumbre.

- No se ¿cómo puedo estar haciendo esto?, ella es mi alumna… - pausó un momento escuchando ese diablillo que tenía por conciencia "pero no lo será más… después de esta semana".

- Eso no importa, yo no puedo verla de la manera en que lo estoy haciendo – se recriminó "pero lo haces y no te disgusta del todo… incluso la besaste".

- Ese beso… ella me volverá a preguntar – murmuró inconscientemente, "¿y tu le dirás la verdad?, porque tu esperas que ella sea sincera contigo, que te diga ¿por qué lloraba?, ¿qué espera de ti?, no crees que tiene razón, también merece respuestas y que sean sinceras".

-¿Sinceras? Hay cosas que nunca deben decirse, por bien de muchos – mencionó abogando a la razón que le decía que esto no era correcto, a la ética como profesor, que lo había acompañado durante sus últimos años en Hogwarts.

"¿Y crees qué esto es un caso de esos?, por favor… mientes desde el principio, no te es fácil aceptar tu condición, lo que ha pasado con tu vida, pero te permitiste dejar todo eso y aceptar una relación con Tonks". Una extraña opresión apareció en su pecho, junto con miles de sentimientos encontrados.

- Nym… - entrecerró los ojos recordando los momentos que había vivido con ella, la manera en que sonreía llena de vida, siempre luciendo tan exótica, la manera en que se desesperaba cuando lo observaba leer en la Biblioteca de Grimmauld Place, cuando tropezaba y encontraba la manera de solucionarlo - ¿cuándo cambiaron las cosas?

"¿Y aún lo preguntas?", reclamó su mente. "Hace mucho tiempo, solo que tu… y tu necedad son capaces de pasar años y no darse cuenta, lo sabes y te da miedo aceptar que tu vida la pone de cabeza no las locuras de tu novia si no una alumna".

- Esto es un caos - sacudió su cabeza – tengo que acabar con todo esto, vienen misiones difíciles y yo no puedo seguir desconcentrado por esto, hoy hablare con Hermione y después del Baile lo haré con Tonks.

Se levantó tomando su túnica, salió del lugar dirigiéndose a los Terrenos necesitaba tomar aire y relajarse.

*º*º*º

En los corredores…

Ginny caminaba al lado de Luna, regresaban de haber pasado un buen rato sentadas cerca del lago, aventando piedritas, mientras platicaban sobre nimiedades.

- Ginn ¿estas así por Harry… - realizó una pausa, notando que su amigo no le ponía mucho atención - … o por Zabinni?

- ¡Luna!, shhh no digas eso – pidió observando que nadie los escuchara, tranquilizándose al no ver a nadie cerca.

- Tranquila entonces… si es por él, ¿quién lo diría? – aseveró divertida, apenando ligeramente a su amiga.

- No Luna, no digas esas cosas, es solo que… espero que les haya ido bien en las pruebas a los chicos – señaló aferrándose a su túnica ya que una brisa fría corría por los pasillos.

- Lo dices por Harry, más que por los demás – murmuró ensoñadoramente la rubia.

- Luna… - susurró con una sonrisa cómplice. Giraron en un pasillo, dispuestas a subir las escaleras.

- Ginn no se cuánto te va a gustar, pero ahí viene tu serpiente – señaló con la mirada, jugando con los corchos de su collar.

La pelirroja elevó su vista a donde su amiga había señalado, notando la figura del Slytherin descendiendo elegantemente por la escalinata, percatándose del vendaje que resaltaba entre su vestidura negra, subió sus pupilas chocolate hasta el rostro del moreno, que se mantenía impasible ante su presencia, pasando de largo.

- Mmmm alguien no anda de buen humor – musitó la rubia, son su clásica sonrisa.

- Es un idiota… - masculló Ginny, subiendo los escalones.

- ¿Llevaba un vendaje en su mano? – preguntó siguiéndola unos pasos atrás.

- No lo sé – respondió sin querer darle importancia.

- Quizás tuvo un accidente – opinó la ojiceleste.

- O simplemente es un tonto que no sabe utilizar su varita – prorrumpió negando con su cabeza.

- Ginn tranquila, ni siquiera nos dijo algo – defendió la Ravenclaw.

- Mmmm de seguro ya no encuentra emocionante insultarnos, o tal vez es que gastó su ingenio en los E.X.T.A.S.I.S - aseveró con una mueca, llegando al pasillo que las llevaría la Comedor.

- Lo dudo – negó la ojiceleste – solo estaba como molesto, frio…

- Luna, así son esos rastreros Slytherins – recordó la leona – aunque puede que ande en asuntos de mortifagos, no me extrañaría, recuerda que Malfoy se fue, por lo que hizo – expresó en susurró no debía hacer esos comentarios – dejemos esto en paz…

Entraron al Comedor, notado la poca afluencia de gente, debía ser por los nervios de los exámenes o algo así. Adentro ya se encontraba el trío dorado, entre sus demás compañeros que platicaban sus experiencias.

- Luna, ¿por qué no te sientas conmigo? – preguntó la pelirroja.

- ¿Y por qué tu no vas a mi mesa? – regresó al pregunta.

Ginny miró hacia su mesa, estaban hechos picadillo con esto de las pruebas y el Baile – Ah esta bien. Luna sonrió ensoñadoramente y con paso saltarín se dirigieron a la mesa de las águilas.

En tanto en la mesa de los leones…

- Esa prueba me dejó sin apetito – mencionó pasmado Bilius, aunque aún sostenía su tenedor y tenía menos de la mitad de comida en su plato.

- Menos mal que te quito el apetito – murmuró Harry.

- Es que se examen, fue extenuante – interrumpió aún nervioso Neville, tomando el contenido de su vaso.

Hermione escuchaba a lo lejos las voces de sus compañeros, la comida en su boca, llevaba más de 35 masticadas y aún no le encontraba sabor, la tragó con dificultad.

Era extraño ¿cómo no podía mantener bajo control esta situación?, por una parte se sentía esperanzada por la idea de encontrarse con él a las 10 en esa viaja casa, encontraba en eso un sensación de alegría y entusiasmo contrastado con la parte en que sentía una tristeza y confusión por la actitud del licántropo, por sus sumas disculpas cuando apenas habían tenido un par de ¿acercamientos?, ¿podía llamarlos así?

"Vamos Hermione, tu día no ha estado tan mal, más bien no ha estado mal, ha sido bueno, primero lo de Remus… " – Remus… - murmuró suavemente.

- ¿Dijiste algo Hermy? – preguntó a su lado Lavender, la cual la había escuchado decir algo.

- No, nada… - le sonrió ligeramente.

- Estas pruebas hacen que me estrese tanto, que mi cutis se vera fatal en el Baile – manifestó preocupada la morena.

- Te veras bien – le dijo tratando de calmarla.

- ¿Tu crees? – preguntó animada.

- Si, pero recuerda que yo no se mucho de eso, ¿por qué no le preguntas a Parvarti o Padma? – aconsejó tratando de terminar su charla.

- Cierto – estaba a punto de girarse y preguntarle a la gemela cuando miró a la castaña - ¿no tengo que preguntarte si te fue bien en la prueba, verdad?

- Mmm me fue bien – repuso sinceramente, ya que a pesar de estar así de contrariada no podía permitir que sus pruebas fueran afectadas, ella se lo disculparía, ni Remus tampoco, y no buscaba más culpabilidades o disculpas.

- Si, lo supuse, la mejor maga en mucho tiempo en la historia de Hogwarts ¿cierto? – bromeó, últimamente había visto a su amiga decaída.

*º*º*º

En Slytherin…

Blaise se recostaba en su cama después de una ducha, se alegraba de no tener visitas inesperadas, no es que no le alegrara ver a Draco, pero ahora no necesitaba más molestias. Observó su mano aún con un vendaje, movió con suavidad sus dedos, sintiendo ese débil espasmo de dolor.

- Detestó esto – bajó su brazo azotándolo contra el colchón lo que le causó dejar salir un gruñido – ¡arrggg maldito dolor!

- Deja de quejarte tanto – habló Nott, el cual acaba de entrar en la habitación – todo sería diferente si hubieras ido ayer a la Enfermería, pero no…

- Por eso no quería ir, esa mujer no nos trata bien, mira que decir que no podía darme ninguna poción a excepción de una pequeña pomada que aliviaría mi dolor, porque era época de E.X.T.A.S.I.S – bufó molesto.

- Todo tiene una razón, lo hizo porque no puede proporcionar pociones que contienen ciertos ingredientes que pueden hacer variar los desempeños en las pruebas – explicó nuevamente, guardando la paciencia, mientras se desvestía.

- Eso es una estupidez y lo sabes, tu me diste un tranquilizante en la mañana – farfulló empecinado en su punto.

- Si, si Blaise… pero eso solo era un adormecedor, no contiene los ingredientes prohibidos - rodó su ojos, mientras negaba con su cabeza – pero usaste la pomada después de todo.

- Si, ¿qué esperabas? – interpeló malhumorado.

- Que no cometieras esos accidentes – aseveró lógico.

Dejó salir un gruñido antes de responder - ¿Y no puedes darme otra de esas pociones?

- Usa tu pomadita – respondió disfrutando de eso.

- Imbécil – le aventó una almohada.

- El imbécil eres tu, espero que ya no cometas idioteces por la Weasley – prorrumpió certero.

- Idiota – se giró sin decir más, recordando su último encuentro en el que la había ignorado como siempre debió hacerlo, o solo tomarla en cuenta para algún insulto.

"Eso es lo que siempre debo hacer, no debe importarme más, ella no es digna de mi, no lo es… al menos con la propuesta que le hice a Daphne callare los chismes, después me largare de este Colegio y me olvidare de ella por completo".

Entrecerró sus ojos, alejando hasta la última imagen de la pelirroja.

*º*º*º

En los pasillos…

Hermione miró el reloj, notando la hora que era, faltaba poco. "¿Debo ir?, ¿aún estoy a tiempo de acabar con esta locura?, ¿y no saber más?".

Revisó nuevamente su reloj, caminaba tan rápido que no sentía los minutos desvanecerse en la nada.

- Tranquila Hermione, hoy no tenemos que hacer ronda y todo por esos E.X.T.A.S.I.S – pronunció aliviado Ron, al ver sus acciones.

- Lo sé, es solo que me siento cansada, creo que es mejor que me vaya – se excusó, tomando sus cosas.

- Es mejor que también nosotros nos retiremos – expresó Harry, imitando a su amiga – y así llevamos a Hermy a su Sala.

- No, no – interpeló la castaña, asustada, no creía que si ellos hacían eso le diera tiempo de llegar a la cita.

- ¿No? ¿Por qué? – inquirió desconcertado el ojiverde.

- Ustedes también se ven cansados… es mejor que se vayan a dormir – dijo incorporándose.

- Si Harry, ella tiene razón además su Sala no esta lejos, vamos a dormir, anoche no descasamos lo suficiente – evidenció sin dar más detalles, ya que Potter lo miraba con severidad, pero la castaña estaba tan preocupada por su situación que dejó pasar ese detalle.

- Buenas noches chicos – apresuró su paso para salir lo antes posible, sin que sus amigos pudiera ver a donde se dirigía, sin atreverse a si quiera razonarlo sus pies la estaban llevando a los terrenos, donde se encontraba la entraba para la Casa de los Gritos.

Cuando sus pies tocaron la suave tierra, se permitió caminar más lentamente, mientras su respiración se normalizaba y sus pies descansaban. Una brisa fría corrió por los terrenos, levantando polvo y hojas de los árboles. Se abrazó a su túnica, protegiéndose.

- ¿Qué estoy haciendo? – se detuvo, mirando hacia tras la imponente construcción.

"Vamos Hermione, no puedes dudar estas a mitad del camino, él te espera allá… ". Regresó su vista al despegado campo, observando la imagen del violento sauce boxeador, tomó aire, como queriendo tomar valor.

"Hazlo, no puedes negarte que has estado pensando en este encuentro todo el día, recreándolo, pensando los múltiples escenarios, divagando en todas las frases que te puede decir".

- No quiero seguir simplemente imaginándolo – dijo convencida, era lo único claro que tenía.

"No quiero más noches de desvelo, no quiero más horas pensando en lo qué puede ser… en mis tontos sueños, imaginando ¿cómo sería estar con él?, no quiero llorar, no quiero sentirme así".

Avanzó con paso decidido hacia el sauce. "Hermione estas a punto de hacer una locura, una locura de esas que solo has visto hacer a Lavender y las hermanas Patil". Sintió como su corazón con cada paso latía más rápido y un vacío crecía en la base de su estómago.

"Por favor que no duela tanto su rechazo", pidió antes de sacar su varita del bolsillo interno de su túnica, lanzándole un Immobilus, esto le permitió mantenerlo quieto por unos segundos, lo suficiente para que ella entrara por el pasadizo, se deslizó avanzando por el lugar.

- Lumus – recitó alumbrando su camino, cuando unas suaves notas musicales llegaron a sus oídos, confundida fue acercándose cada vez más, confirmando que esas eran notas musicales, al llegar a la Casa, corroboró que provenían de ahí.

Guardó su varita y sacudió su ropa, notando que ya no estaría tan presentable, sus cabellos se habían alborotado por el viento de los Terrenos, su vestimenta estaba algo sucia por el pasaje, tomó aire y caminó temerosa de lo que esperaba.

Una tenue luz iluminaba su camino hasta que esta se hizo más fuerte al igual que la música, cuando por fin llegó a la entrada de lo que era la sala, se quedó estupefacta, observando a la media luz a Remus Lupin tocando el piano, sintió que ese agujero en su estómago se volvía más grande ¿acaso quería volverse un agujero negro?, era simplemente una visión perfecta, posó sus ojos en él analizando como sus dedos se movían tan ágilmente por las teclas, como su rostro mostraba serenidad y melancolía a la vez, su cabello caía sobre su rostro cubriéndolo en parte haciéndolo lucir tremendamente atrayente.

Remus levantó la vista, momentos antes se había percatado de su arribó solo que no quería asustarla y enfrentarla a su llegar, terminó la melodía y se giró para sonreírle.

- Gracias por venir – musitó levantándose del banquillo que rechinó dejando ver su mal estado de conservación, se dirigió a la vieja chimenea lanzando unos troncos más, para guardar el calor y la luz en la habitación – siéntate – pidió al ver que ella no se había movido ni un centímetro del marco de la entrada – no pienso atacarle o algo así, no estoy convertido en bestia… - bromeó tratando de darle confianza.

"Hermione reacciona", se golpeó mentalmente, apenada por las palabras de su profesor y con una media sonrisa dibujada en su rostro, se internó en la sala, sentándose en un mullido sillón – No sabia que tocabas… - dijo después de unos minutos de silencio.

- Lo hago de vez en cuando, me serena hacerlo, calma mi bestia interna – murmuró sonriéndole al ver como ella parecía más relajada - ¿quieres una taza de té?

- No, gracias – declinó la oferta, en este momento no estaba segura de que le pasara de la boca y no quería dar un espectáculo devolviéndolo. Sus nervios se estaban adueñando de ella, aunque debía admitir que estar en situaciones de riesgo la hacía controlarse bastante bien.

Lupin se sirvió lentamente el líquido, había estado ahí él resto del tiempo desde que había salido de su Despacho y aún no sabía cómo iba a comenzar su plática. Se sentó en el mismo sillón que la joven ya que no había tantos muebles utilizables, lo que ponía en una situación incomoda de cierta forma a ambos.

- Hermione – logró decir, después de aclarar su garganta y dejar su té en lo que quedaba de la mesa de centro, gracias a sus sentidos podía escuchar el latido vertiginoso del corazón de su alumna, y él no podía presumir no compartir eso, todo su cuerpo lo estaba traicionando por más que trataba de serenarse.

La castaña alzó su vista, apenas logrando llevarla hasta sus ojos, esos ojos ámbar que escondían tantos secretos, tantos misterios, que en ese momento eran tan penetrantes, tragó saliva nerviosa – Yo…

- Si, se que es tarde y que debes volver al Castillo, entonces… hablemos – expuso firme, ya no había manera de echarse para atrás - ¿por qué llorabas anoche y esta mañana? – lanzó la primera pregunta, clavando sus pupilas en las de ella, notando su sentido de análisis en ellas, su inocencia y su innegable valor que las hacía brillar de una manera especial.

"Vamos Hermione es ahora o nunca, es solo una frase, es solo una frase… solo dile lo que piensas, sin mentiras, recuerda que esto lo haces también por no preguntarte ¿qué hubiera pasado si…?", se armó de valor y lo dejó salir – Porque yo no esperaba que tu te disculparas por lo que había ocurrido en tu Despacho, porque yo pensé que en ese momento algo podía ocurrir… si, se que…

Remus se sorprendió al escuchar esto, sus ojos se abrieron más, incluso su corazón se estremeció. "¡No puede ser!… ella… ella", una extraña explosión de mariposas se desató en su estómago - ¿Algo más? ¿Tú…?

Hermione cortó su explicación y bajó su rostro, por primera vez dejando salir su nerviosismo se atrevió a jugar con sus dedos –Yo… si – afirmó no sabiendo cómo sentirse, pero de alguna forma se sentía aliviada por dejarle ver sus sentimientos, aunque una sombra de confusión y lógica los manchaba – entonces yo quiero saber… ¿por qué tu… por qué tu me besaste? – levantó su rostro y enfrentó las pupilas del hombre.

- Hermione, yo…

La castaña lo vio dudar y sintió que eran los segundos más largos de su vida, "¿Acaso quiere volver a disculparse?", su mirada comenzó a volverse cristalina – No debí venir – se levantó encaminándose al túnel, cuando él la detuvo.

- Espera… - pidió tomando su mano.

- ¿A qué? ¿A qué tu vuelvas a disculparte?, mejor lo hago yo, lo siento profesor Lupin… olvide que esto pasó – se giró herida dejando escapar una lágrima.

- Hermione…- pidió sin soltarla.

- Por favor, déjeme ir, si no es capaz de decirme las cosas, prefiero irme, me equivoque al venir… ¿qué quiere qué le diga? – explotó cansada de eso, afrontándolo - ¿qué si me atrae? – miró con firmeza sus ojos - pues si lo hace y lo siento… lo siento de verdad, pero pasó… y no, no estoy confundida… se que esto puede que usted lo tome como un sentimiento de una adolescente, de una alumna más, pero no es así, yo no lo planee, simplemente pasó sin darme cuenta, yo fui sintiendo algo más que admiración y respeto, que sobre pasa la del sentimiento de amistad y fraternidad, fui dejando que usted se volviera una persona especial para mi - se giró al ver la confusión en el rostro del castaño – es mejor me vaya…

- Hermione – la paró nuevamente pero esta vez no tuvo que sostenerla, fueron sus palabras las que lo hicieron – yo te bese porque así lo quise – confesó sin realmente pensarlo, simplemente dejando salir las palabras y los sentimientos.

Mione se paralizó al escuchar su aseveración, abrió su boca sorprendida - ¿Q-qué dijiste? – lentamente se giró para verlo, esperando que esta vez no la engañara.

- Que lo hice porque así lo quise – repitió, alzando su mano y limpiando con sus yemas las lágrimas de la castaña, sintiendo estremecerse con ese contacto – no quiero que llores…

- ¿Por qué? – preguntó confundida, por una parte estaba esa confesión y por otra su suave tacto que lograba hacerla casi derretirse por su calidez.

- Porque me importas… porque eres una persona especial, no te veo solo como una alumna – divulgó no sabía si lo que hacia era lo más correcto, pero lo estaba haciendo.

Hermione sintió que las piernas se le doblarían en cualquier momento - ¿Tu…?

- Es mejor que vuelvas al sillón – prorrumpió al verla tan frágil e indefensa, sentía que en cualquier instante se desmayaría ahí. Hermione avanzó con paso dudoso hasta el sofá, dejando caer su peso en él. Remus pasó una mano por su cabello desacomodándolo ligeramente, se aflojó la corbata, esto era una locura.

La castaña lo esperó hasta que este tomó asiento a su lado, todo era demasiado perturbador, se sacó la mochila y la depositó en el suelo para después mirarlo ahí tan afectado como ella.

- Dime ¿qué no es un sueño o qué me estas mintiendo? – suplicó queriendo creerlo.

- No lo es, no lo es – aseguró comprendiendo sus dudas – Hermione… esto… tu ¿cómo es posible?

La leona se hundió en el sillón - ¿Aún lo preguntas? – apenas alcanzó a curvar sus labios – ni yo misma lo se, pero tu… ¿yo… es decir, t-te…. gusto? – se lió para decirlo, sonrojándose furiosamente.

Lupin tomó aire notando como ella lucía tan inocente y bella con ese rubor en sus mejillas, una extraña ternura lo invadió, más aún al verse reflejado en esas pupilas – Si – susurró como si quisiera aún ocultarlo – pero… esto no es posible, no es correcto, yo…

Mione lo cortó colocándolo un dedo en su boca – No lo hagas, no arruines esto con eso – pidió sabiendo de antemano lo que él le diría, las mismas cosas que ella se repetía constantemente.

- Pero… - trató de decir, pero sus labios se vieron atrapados por el sorpresivo beso de su alumna.

Sin esperar más, haciéndole caso a sus deseos, hizo lo que la noche anterior había quedado en un principio, no quería escuchar más, ahora sabía lo necesario para eso momento, ya después podría volver a la realidad donde existían toda clase de impedimentos, de lógicas, de personas, de tiempos. Deslizó sus labios suavemente, apenas acariciándolos, no estaba segura de que él respondería.

Remus por su parte la miraba con los ojos abiertos como platos, sin saber si responder o no, la duda estaba presente en él, pero al sentir su roce una sensación cálida lo invadió, la miró con sus ojos cerrados, moviendo sus labios y sin más dejó salir sus instintos, iniciando una respuesta, rozando sus labios con mayor decisión que la de ella, posando sus manos en su espalda acercándola más a él, logrando que ella perdiera su equilibrio y se dejara caer, quedando semi-recostados, pero ni aún así rompieron su contacto.

Él la sintió temblar y estremecerse entre sus brazos cuando profundizó su beso, entrando con pasión a su boca, provocándole toda una gama de sensaciones placenteras, cosa que también él estaba sintiendo y no lo podía negar, sentía cada parte de su cuerpo reaccionar ante la frágil figura que tenía sobre él, sentir como esa calidez se expandía por su cuerpo, subió su mano enredándola en sus rebeldes rizos.

Hermione no podía sentirse más dichosa, ¿por qué eso era?, nunca antes había sentido esto con un chico, pero bueno él no era un chico, y eso se notaba y no solo en su físico y madures intelectual, si no también en su maestría para besarla, ella se sentía tan torpe en sus movimientos, pero él… su beso era limpió, sabía lo que hacía y ella simplemente se dejaba llevar por lo que sentía, tímidamente su mano alcanzó su nuca acariciando sus mechones dorados, produciéndole un escalofrió a Remus.

El licántropo disfrutaba de sentir como sus terminales nerviosas despertaban con los suaves dedos de la castaña acariciándolo, su corazón latía tan rápido, tan lleno de vida, como hacia tanto tiempo había dejado de hacerlo, podía sentir como cada rincón de él parecía despertar de un largo letargo.

Ahí sintiendo sus labios unirse, sus respiraciones agitarse, sus lenguas acariciarse, olvidaba al resto del mundo, nada de eso importaba todo se reducía a él y ella, ahí unidos, no importaba que él era su profesor y ella su alumna, que él era varios años mayor, mientras ella estaba en plena juventud, que él estaba condenado a convertirse cada luna llena en una bestia, todo eso se reducía a nada, a nada, solo por sentirla estremecerse entre sus brazos, la manera en que ella le estaba entregando su suspiro de vida en ese beso, lo valía todo.

Lentamente se separó, mordiendo su labio inferior con el cuidado de no hacerle daño, produciéndole simplemente placer, ella le dio un par de besos antes de sentirlo hundirse en su cuello, rozándolo ligeramente, haciendo soltar un hondo suspiro.

- E-eres hermosa…. Hermione – le susurró aún sin aliento y sin querer abrir su ojos, no quería separarse de ella y sabía que cuando sus parpados se deslizaran dejaría de sentir la calidez del pequeño cuerpo de ella sobre él, así como el júbilo de poder tocar un sueño, de sentir que puedes alcanzar las estrellas con solo tocar un ángel, porque ella era como un ángel que había bajado solo para él, pero al despertar sabría que todo era una ilusión, una utopía porque el mundo real era demasiado cruel para esos sueños.

Ahí él era un humilde profesor que no tenía nada que ofrecerle, que estaba más allá de su cuarto de vida, era bastante mayor para una chica de escasos 18 años que comenzaba a vivir, pero lo peor era la maldición con la que cargaba desde pequeño, esa que le había arruinado y amargado mucho tiempo su vida, la licantropía que lo seguía a donde iba, era algo que jamás podría cambiar, Además él no sabía cuanto viviría en medio de una guerra eso era un riesgo que se corría, pero aún así, él se había atrevido a aceptar una relación con la sobrina de su mejor amigo, él tenía en esa realidad un compromiso con Nymphadora Tonks.

Aspiró su perfume a manzanas, llenando sus pulmones de ese aroma que era tan esencial como el mismísimo aire, se acurrucó en su hombro sin querer soltarla aún, aferrándose a ella.

- Remus – murmuró con voz apagada, ya que su cabeza se encontraba hundida entre el hueco de su hombro y su cuello – te quiero…

OoOOoOoOo

Continuará…

· , . · · ¿Qué pasará ahora?

Esto y más en el siguiente capítulo, si ustedes lo piden.

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