Disclaimer: Desde lo más oscuro del bosque prohibido, hemos resucitado a la bestia más sexy… porque un hombre como él, no merece morir, ni ser olvidado (aunque sabemos que le pertenecen a JK Rowling, pero nosotros los revivimos, porque siempre deben estar presentes).
Hi
¿Cómo están?
Hemos tardado bastante en actualizar, pero es que la Universidad nos tiene de tiempo completo, o sea dedicadas al estudio, pero no se preocupen no podemos abandonar nuestros fics así que en lo posible seguiremos actualizando.
Esperamos que nos sigan apoyando. Al final encontraran los agradecimientos.
Gracias.
Saludox & Abraxos.
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228 Lunas
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The Darkness Princess & Lady Muerte
OoOoOoOoOo
Confusión...
Las penumbras de la noche habían dado paso a los brillantes rayos del sol que se colaban por una hendidura de la vieja casa, tocando el rostro del solemne profesor Lupin, haciendo que este despertara de su profundo sueño, llegando a él aquellos perfectos momentos que había vivido al lado de su alumna, pero ahora no quería recordar quienes eran y lo que eso significaba, no quería comenzar el día atormentado por algo que lo había hecho sentir como pocas veces en su vida.
Enfocó su vista al bulto cálido acomodado en sus brazos sus rizos desordenados en su pecho, sus manos aferrándose a su arrugado saco como si en cualquier momento ella supiera que él se alejaría.
La sensación y el sentimiento que lo embargaban en ese momento eran inexplicables, todo era tan repentino, pero al sentirla así dormida sobre él, todo parecía estar en equilibrio, en una paz que era tan reconfortante, ¿qué importaba que afuera Voldemort estuviera haciendo de las suyas?, ¿o qué él tuviera a Nymphadora?, ¿o qué la batalla final se estuviera desatando? ahora eso no tenía sentido.
Dejó que los minutos corrieran mientras él simplemente la contemplaba disfrutando de cada latido y cada respiración que ella daba, hasta que su mano se despegó de la espalda de Hermione para enterrarla en la cascada castaña, aspirando su aroma.
Acarició su rostro con un toque tan suave como el de la brisa, sus dedos se deslizaban con tan facilidad como si conocieran desde siempre el camino, aunque cada milímetro de ella fuera tan desconocido para él, y no veía el momento de poder descubrir cada secreto, cada pedazo de piel, quería memorizarla completamente.
Delineó cada facción de ese tierno rostro, con tal dulzura que nadie pensaría que él pudiera sentir, cuando sus dedos alcanzaron sus labios, el deseo de besarlos se apoderó de él, no quería siquiera razonarlo, porque era tan doloroso el solo hecho de hacerlo, de encontrarse cara a cara nuevamente con sus prejuicios y miedos.
"¿Qué estoy haciendo?... Demonios… estoy dejando que esto me gane, pero realmente podré con esta decisión".
Separó bruscamente su mano del rostro de Hermione, atemorizado por los pensamientos que lo atormentaban.
"Aún estoy a tiempo de corregir esto, ella olvidara pronto lo que pasó, encontrara otro amor…".
Una punzada de dolor recorrió su cuerpo, cerró los ojos imaginándose a su alumna en brazos de otro. Sacudió su cabeza tratando de alejar tan lastimosa escena. Instintivamente se aferró al pequeño cuerpo que sostenía en brazos, como si no quisiera dejarla ir.
"Diablos…. No quiero eso… pero… ¿qué hago ahora?, quizás sea mejor irme… alejarme de ella".
La miro con un nudo en la garganta sin siquiera poder separar sus brazos de la figura femenina.
- "Idiota…. ¿crees que con huir solucionaras todo? ¿Y qué piensas hacer… dejarla aquí sola?" – molestó su conciencia.
- "Calla, bien sabes que no podemos hacer esto… sabes lo que soy, que ella merece algo mejor, tiene toda una vida por delante…"
En ese momento Mione se removió entre sus brazos aún dormida, dejando salir en un suspiro el nombre de su querido profesor.
El licántropo salió de su duelo mental, sorprendido por escuchar su nombre parecía estar soñando algo muy lindo, porque sus labios reflejaban una dulce sonrisa.
- "Ves…. ¿acaso quieres hacerle daño yéndote de esa manera tan cobarde?" – interpeló esa vocecilla dentro de su cabeza.
En el interior de Remus se removieron tantos sentimientos encontrados, difíciles de entender y mucho más de explicar.
Sin darle pie a su mente de seguir pensando arrancó a su alumna de sus brazos con el cuidado de no despertarla, depositándola completamente en el mullido sillón, dejando caer sobre aquel cuerpo su túnica.
Pasaron unos largos minutos en que solo la contempló sin prisas ni apuros, deslizó su mirada por cada parte de su cuerpo, sin restricciones, deseándola como pocas veces había querido algo en la vida. "Es tu alumna, es muy joven, no puede ser". Le repetía una y otra vez su mente.
"Lo se, lo se… carajo claro que lo se, pero…" – cerró su puños con impotencia.
- "Te gusta tanto que no puedes si quiera negarlo, cuando todo te delata, incluso tu mirada, el hecho de que sigas parado aquí, esperando que ella despierte y te detenga…" – acusó su mente, dejando a Remus de piedra.
"Es verdad… pero tengo que dejarla ir, no es para mi".
- "¿Y qué si, si fuera para ti? Después de todo ella ha sido capaz de enfrentarte, de revivir el deseo en ti, el fuego de tu interior, despertado sensaciones olvidadas y muchas más que jamás habías sentido" – expuso su conciencia tratando de hacer que el hombre no perdiera la oportunidad de vivir ese sentimiento tan cálido, el cual llenaría y curaría las heridas de la soledad y la amargura.
"Eso no importa… yo no la merezco, no puedo arrebatarle su futuro, su juventud, su vida, condenándola a estar con un hombre que es una bestia que en cualquier momento podría hacerle daño".
- "Tu ya no eres esa bestia sin control, eres más humano has aprendido a controlarte... además tomas la poción mata lobos".
"No es suficiente, sigo siendo un monstruo, represento todo aquello que ella no debe escoger, además Nymphadora…"
- "¿Ahora la recuerdas? No crees que es muy tarde para pensar en ella…".
"Ella ha sido demasiado linda, amorosa…".
- "Y muchas cosas más, pero la verdad es que jamás pudiste sentir por ella lo que te provoca Hermione, jamás sentiste tan cómodo con ella, jamás tuviste con ella alguna platica sobre un libro que te llenara sin cansarte, jamás encontraste con ella el silencio tan agradable a mitad de la tarde en el rincón de la Biblioteca, jamás la deseaste tener en tus brazos como ahora deseas a tu alumna" – objetó con severidad su conciencia.
Ante esa autorreflexión no pudo más que aceptar que su conciencia tenía razón, se deslizó por la pared hasta quedar sentando. "¿Cómo pude estar pasándome esto a esta edad? Si tan solo fuera un poco más joven o quizás ella más grande…".
Pero la verdad es que ella así como era, era perfecta, perfecta para él. Se llevó las manos a la cabeza frustrado, sufriendo por no saber que decisión tomar.
Pasados unos interminables minutos de tormentos y lógicas se levantó y avanzó unos pasos entre el crujido del suelo hasta llegar al sillón donde yacía, se inclinó memorizando cada facción de ese bello rostro donde depositó un sube roce sobre su mejilla – Perdóname…
Recuperó su postura y con dolor caminó hacía la puerta, donde nuevamente la duda se hizo presa de él; sabía que no contaba con mucho tiempo así que tomó un pergamino de notas musicales que se encontraba sobre el antiguo piano, invocó con su varita una pluma y un tintero.
No perdió minutos cuando ya se encontraba escribiendo lo que sabía significaba su mayor error o su mejor acierto en la vida.
Al terminar aquellas malditas frases, dirigió su mar dorado a la figura de su alumna que dormía tranquilamente aún ajena a lo que él estaba haciendo, sin saber que él la dejaría.
Sin querer que la duda y el sentimiento lo detuvieran, abandonó la vieja Casa de los gritos, huyendo de aquello que le había cambiado la vida y encendido el corazón.
Huyó como nunca había huido, pero lo curioso era que no huía de una bestia, de un grupo de mortifagos, de un perseguidor, de Voldemort, si no del amor de una hermosa joven.
*º*º*º
En el 12 de Grimmauld place…
Nymphadora despertaba después de aquel largo día en el que había regresado Bill de su primera misión después de que había pasado mucho tiempo para que superara aquel ataque de Greyback, del cual estaban seguros que había pocas secuelas. Su flameante novia lo esperaba para por fin llevar su compromiso de boda.
Pero ¿cuándo podría ella anunciar eso "su compromiso de boda"? Eso era un misterio que pretendía resolver pronto, después de todo ellos se amaban y no había porque estar más tiempo separados.
Se incorporó bostezando, deseaba un poco de café para terminar de despertar, por lo cual no creyó mal bajar a la cocina con su pijama corta, que consistía en una camisa y pequeño short lila, después de todo en la vieja casa a esa hora solo se encontraban Kreacher, Sirius que probablemente estuviera, si no se le hubiera atravesado algún asunto que podía ir desde algo relacionado con la Orden hasta una mujer.
Avanzó con pereza hasta llegar a las escaleras donde procuro poner toda su atención para no tener algún percance, pero esto no fue suficiente ya que tropezó casi al llegar al final de la escalinata, logrando agarrarse del barandal pero no pudo evitar que su pie se le doblara resultando así con una torcedura.
Dejó salir un grito ahogado, se llevó la mano al tobillo entrecerrando sus ojos al sentir esa punzada de dolor recorrer su pie y parte de su pierna.
- Auch… soy una torpe – avanzó como pudo hasta la cocina, encontrándose con dos tazas de café humeantes, quizás después de todo Sirius se encontraba en casa y había preparado el café para los dos.
Abrió el grifo de agua del fregadero sacando su varita para congelar un poco de ese liquido convirtiéndolo en hielo del cual tomó un trozó con un trapo, se recargó en la mesa de madera y respiró muy hondo, observó el café antes de ponerse el hielo le daría un sorbo a esa taza, apenas sus labios estaban rozando ese bendito liquido cuando una voz la interrumpió.
- Oye esa es mi taza de café – anunció su presencia William.
Tonks tragó el café tan rápido que sintió como le quemaba la garganta a su pasó, se llevó una mano a su pecho soltando el trapo con el hielo que se estrelló contra el suelo rompiéndose en varios pedazos - ¡Quema! ¡Quema!
- ¿Qué esperabas? – preguntó con ironía aproximándose a ella, deslizando su mar azul por la figura de la chica.
- No te ves linda cuando te despiertas – la molestó observando los cachos de hielo.
- ¿Qué haces aquí? – inquirió tratando de caminar pero al apoyar su pie recordó ese sutil dolor que hizo que se doblara un poco.
- Vine a hablar unos asuntos con Sirius – llegó a su lado observando como ella tocaba su tobillo – mmm ya veo, sigues siendo patosa…
- Yo… no… ah ¿qué haces? – exclamó al ver que se agachaba y posaba sus fríos dedos en su tobillo haciéndola estremecerse levemente.
- No seas chillona, luchas contra mortifagos ¿y gritas por una torcedura? – aseveró rodando sus ojos, sin darle tiempo a responder la tomó de la cintura y la subió a la mesa, sentándola.
- Pero qué…
- Curarte – se adelantó a responder – lo tienes ligeramente hinchado pero mejorara – sacó su varita y recitó un corto hechizo que hizo que el dolor de la metamorfaga desapareciera – listo, no me lo agradezcas…
- Pero… ah… yo… - quería decirle unas cuantas cosas a ese Weasley, pero este ya se encontraba avanzando hacia la salida de la cocina llevándose su taza de café – tu… arggg ¿a dónde crees que vas?
- Ya te lo había dicho, tengo asuntos que atender – dijo sin girarse a mirarla pero antes de cruzar el umbral de la puerta agregó – siempre he creído que tienes lindas piernas.
Con eso último desapreció dejando a Nymphadora con su cabello tan rojo como el de él y unas mejillas coloreadas del mismo tono. Agradecía que él no se hubiera volteado o se encontraría con ese espectáculo andante de colores.
- ¿Q-qué? – expuso tartamudeando tratando de recuperar la compostura decidiendo que preparase un café ya no era una buena opción.
*º*º*º
De regresó a Hogwarts…
Hermione se removía en el sillón sintiendo frío, abrió sus ojos identificando el lugar, parpadeó un par de veces antes de terminar de recordar donde estaba y lo que había sucedido, esto hizo que su corazón se acelerara emocionado.
Se incorporó con rapidez al notar que su profesor no se encontraba a su lado como ella pensaba que debería estar, aunque su aroma aún invadía la habitación.
Recorrió la habitación con sus pupilas ansiosas por ver a ese hombre pero con decepción descubrió que él no se encontraba ahí, pero si un pergamino que flotaba insistentemente frente a ella, frunció el ceño confundida.
- Remus – lo llamó pero no hubo respuesta, un sentimiento de terror combinado con pavor recorrió su cuerpo, se levantó tomando el pergamino dejando caer la túnica al suelo.
Mione…
Perdona mi poca caballerosidad de no decirte estas frases y de esperar a que despertaras pero no podría soportar decírtelas si tú me miraras, no soportaría ver tu expresión.
No encuentro las palabras adecuadas para pedirte que olvides lo que sucedió, yo no soy lo que mereces, no puedo corresponderte, te pido encarecidamente que lo entiendas.
Será mejor que no nos veamos más a solas, que evitemos cualquier acercamiento. Se que quizás me odies por esto, pero es lo mejor, así que espero logres comprenderlo.
Remus J. Lupin.
Gotas amargas de tristeza comenzaron a nublar su vista cayendo en ese maldito pergamino logrando que la tinta se corriera.
Una gran opresión tomó su pecho impidiéndole respirar con facilidad, se dejó caer al suelo de rodillas, arrugando el pergamino con sus manos, su mundo de esperanzas y sueños se había desquebrajado en segundos ¿cómo era eso posible?, ¿cuánto se podía sufrir en un segundo?
No lo sabía pero lo que entendía era que estaba sola en esa vieja casa y que el hombre que pensaba le correspondía la había dejado con solo una estúpida carta como consuelo ¿acaso él creía que eso bastaba? ¿Acaso con decir olvídalo todo se arreglaba?
Las gotas salinas no dejaban de correr por su rostro mientras sentía como literalmente se le partía el corazón, flechazos de momentos que había vivido al lado de ese hombre la invadieron, ¿acaso todo lo había fingido? ¿Acaso todos esos besos y caricias habían sido falsas? ¿O es qué él no había sentido nada?
- No, eso no puede ser… - las palabras se deslizaron con dificultad por su boca – él… él no puede estar haciéndome esto… - golpeó el suelo con su puño - ¿por qué Remus? – sus labios temblaron al pronunciar su nombre.
No ella no podía creer eso, no podía creer que era mejor decir adiós a lo que sentía por él, a él… no, no podía haber algo mejor para ella que no fuera él, no lo había, no había un hombre en su vida por el que ella sintiera ese gran sentimiento, ese calor en su pecho, esas sensaciones y no lo habría jamás, no, lo que él le pedía no era posible ni lo sería en el futuro.
No, ella ya no sabría vivir sin él, sin sentir su calor abrazándola, sin sentir sus latidos arrullarla, sin sentir sus labios, sin mirarse en ese mar dorado.
Atormentada por las palabras del hombre, sumergida entre recuerdos perdidos y sueños rotos, las lagrimas seguían corriendo inundando el lugar de lamentos y tristeza, ahí sin encontrar solución Hermione pronunciaba su nombre.
*º*º*º
No muy lejos de ahí, él hombre por el que ella lloraba bebía un gran trago de whiskey en su habitación con la mirada perdida en algún lugar de la habitación, con los remordimientos carcomiéndolo.
"¿Ya habrás despertado? ¿Qué pensaras del pergamino? ¿Me odiaras? Quizás sea lo mejor…", pensó con amargura, dándole un gran trago a ese alcohol que esperaba que lo ayudara a olvidar a olvidar sus besos, sus ojos, sus manos, olvidarla a ella.
Se levantó bebiendo de un trago todo el contenido de su copa, avanzó por su habitación mientras dejaba caer su ropa a su paso, sintiendo la fría brisa que entraba por una ventana estremecer su cuerpo, pero eso no importaba, ingresó a la ducha, esperando que ese liquido tibio lo hiciera olvidarse de lo que había hecho.
- "Es la mayor estupidez que has hecho" – acusó la vocecilla dentro de su cabeza.
"Fue lo mejor, no la puedo condenar a estar a mi lado", se defendió tratando de convérsese a si mismo de ello.
- "Eso solo te lo crees tu, fue tan bajo lo que le hiciste ni siquiera tener le valor de decírselo de frente, cobarde" – arremetió nuevamente.
"No voy a negarlo… pero ella no merece lo que soy, ella es tan joven y bella, tan inteligente… tan agradable, tan valiente y determinada… merece…", calló sintiendo como con cada palabra que pensaba se traicionaba más, se hería más, él no quería perderla eso le repetía esa voz que lo había acompañado toda su vida.
Y sin saber por qué o más bien el porqué estaba más que claro unas lagrimas salieron de sus ojos combinándose con el agua de la ducha, lloraba porque no quería, porque podía, porque lo necesitaba toda su vida se había visto afectado por lo que era, porque siempre había luchado por no lastimar a la gente que quería, pero al parecer siempre terminaba haciéndolo, sus padres, sus amigos, pero todo esos fue cambiando cuando Dumbledore lo aceptó en el colegio y conoció a Sirius y a James, ellos lo habían hecho ver la vida de otra forma, pero hasta eso se termino y el caos comenzó nuevamente, el rechazó de la sociedad, la muerte de sus amigos, el encarcelamiento de Sirius.
Toda su vida había vuelto a dar un giró radical, dejándolo nuevamente solo, así fue como conoció su vida, siendo un monstruo y un hombre solitario, hasta que la vida le presentó una nueva oportunidad de reintegrarse al mundo dando clases en Hogwarts, fue ahí que descubrió el gran placer que le producía dar clases y que conoció a esa joven amiga del hijo de sus amigos y compañeros.
Desde entonces ella ya había llamado su atención por su responsabilidad y concentración, por la manera en que se esforzaba por ser la mejor, no sabía cuantas veces la había encontrado en la Biblioteca con el rostro escondido bajo un gordo ejemplar de magia o cuantas veces ella no se cansaba de hacerle preguntas y se maravilla por las respuestas que él le daba o aquellas veces en que arrugaba su ceño inconforme con la explicación.
Entonces descubrieron su oscuro secreto la bestia que encerraba dentro, incluso estuvo apuntó de hacerles daño eso jamás se lo hubiera perdonado, pero al menos esa ocasión la habían librado, no quería que volviera a ocurrir algo así.
Poco después apareció en su vida Nymphadora, esa joven que de alguna forma lo había ayudado todo este tiempo, la cual le había ofrecido su amor sin condiciones, simplemente había estado ahí para él.
Cuántos días, cuanto tiempo había pasado sintiéndose bien a su lado, la quería eso era verdad, no lo podía negar, ella era una gran persona, pero no se compara en nada con lo que su alumna le hacia sentir, todo ella era cálida, lo hacia sentir tan vivo, ese sentimiento que quemaba en su interior.
Pero que le había hecho la había dejado por lo quera, por lo que no podía ofrecerle, porque tenía miedo, porque ella merecía más, porque él ya no tenía esa juventud que en ese momento desearía tener.
- "Pero ella te quiere, eres un estúpido porque tu también la quieres… "
- Soy un idiota… - sin decir más, sin disfrazar más sus lágrimas con el agua que escudriñaba su cuerpo, sus heridas, sus cicatrices, se alejó del agua, dispuesto a ponerle solución eso, dispuesto a ir por ella, a decirle que era un idiota que siempre tendría dudas, pero quizás y solo quizás….
Cerró las llaves y se amarró la toalla alrededor de su cadera apresurado por ir a buscarla cuando se encontró con…
- Hermione…
*º*º*º
En las habitaciones de Gryffindor…
Harry se encontraba regresando del mundo de los sueños murmurando aún medio dormido - ¿Quién… quién eres?
Aún adormilado y con una vivida sensación de incertidumbre abrió los ojos buscando en movimiento mecánico sus lentes, para después pasar su mano por su frente notando la capa de sudor.
Cerró sus ojos con fuerza – No debí quedarme dormido pensando en ese sueño… - se recriminó afectado. Se sentó en su cama y buscó el reloj que marcaba que aún no era hora para levantarse, pero sabía que no podría volver a dormir.
Pasó su mano por su desordenado cabello y se levantó dirigiéndose al baño. Ronald que aunque tenía el sueño pesado había escuchado a su amigo, sabía que esos sueños que Harry tenía no iban a irse fácilmente, quizás debería comentárselo a Hermione aunque sabía que ella se obsesionaría con ello, pero al menos obtendrían respuestas.
Mientras que en las habitaciones de chicas de la misma Casa se encontraba Ginny cepillando su cabello hacia rato que se había levantado, miró el reflejo de su rostro en el espejo buscando una pizca de alegría en su rostro como en su vida, la verdad era que se sentía triste y confundida.
Dejó el cepillo en el tocador y dejó que su mirada vagara por las camas de sus compañeras pero ellas seguían durmiendo.
Con un suspiró silencioso salió a caminar para aclarar su mente, avanzó por los pasillos encontrándose apenas con unos cuantos estudiantes, se dirigió al lago esperanzada de encontrar un lugar pacifico y sereno donde poder pensar un rato y ordenar por fin sus pensamientos y aún lo más importante sus sentimientos.
Para cuando se acercaba a la orilla se encontró con la imagen del moreno de Slytherin envestido con una camiseta blanca y un pans, su respiración agitada denotaba que se encontraba corriendo por los senderos, pero se había detenido a descansar.
Sin saber por qué y sin tener un motivo se escondió detrás de un gran árbol a observarlo porque ella no lo estaba espiando ¿por qué querría ella espiarlo? Eso era absurdo…
Blaise ajeno a esta situación había ido a correr en busca de alejar sus pensamientos que lo atormentaban, que giraban en su mente como un huracán dejando a su paso desastrosas consecuencias donde él se permitía fantasear con ella y eso lo estaba volviendo loco que incluso había hecho esa tremenda barrabasada de estrellar su puño contra ese tronco, al menos esa pomada lo había ayudado a quitar parte del malestar lo suficiente para mantenerlo sin quejarse por unas horas o Nott hubiera terminado lanzándole un avada para callarlo.
- Maldición… parezco un marica lloriqueando por un rasguño – se autoregaño sintiendo pena de si mismo, dejó salir una risotada cargada de apatía – me muero de sed y calor, maldito clima – sacó su varita del pantalón y se apuntó a si mismo – ¡aguamanti!
Un chorro de agua apareció cayendo suavemente en su boca haciendo su sed para después subir un poco su varita haciendo que el líquido cayera sobre sus alborotados rizos recorriendo así su rostro y cayendo sobre su camiseta haciendo que esta se pegara a su cuerpo como una segunda piel.
No lo suficiente lejos para no poder disfrutar de ese espectáculo Ginevra miraba con suma atención inconscientemente se mordió su labio inferior debía de admitir que el chico no lucia mal, a decir verdad podría decirse que era ligeramente atractivo, pero solo un poco nada más.
"¿Pero qué?… no, no, no yo no puedo estar pensando eso de esa serpiente rastrera…", sacudió su cabeza esperando que esa absurdo pensamiento se desvaneciera, seguramente era provocado solo por un momento de aturdimiento cerebral culpa de la hora que era, de que no había probado bocado, que no había conciliado el sueño y quizás y solo quizás de las malditas hormonas.
Se reacomodó en su pequeño escondite y volvió a clavar sus pupilas en él que ahora dejaba que el chorro de agua rozara su mano lesionada de donde caía una venda, alzó su vista notando la expresión de dolor en su rostro, se podía percibir como mantenía su mandíbula contraída, como intentando mitigar su dolor.
- Arggg hoy será un día largo, estúpido E.X.T.A.S.I.S – gruñó sabiendo la friega que se llevaría ese día utilizando su mano dañada – espero que para el dichoso bailecito esto haya desaparecido – masculló para si, de pronto su rostro se ensombreció al recordar quién sería la pareja de la pelirroja y la escena que había presenciado en un pasillo – debería romperle su carita de santo a ese Thomas… para que tampoco pueda disfrutar del Baile – de inmediato sus labios se curvaron en una sonrisa torcida.
- Finiten incantatem – finalizó el hechizo guardando su varita y reacomodando su vendaje era hora de volver a su cuarto para ducharse y prepararse para ese largo día.
Cuando al fin se fue Ginn salió de detrás del árbol mostrando en su cara lo contrariada que estaba por lo que había presenciado.
- ¿Por qué querrá golpear a Dean? – se interrogó frunciendo levemente su ceño, buscando entre sus mente algo que le indicara la razón, hasta donde ella sabía no existía ningún conflicto entre ellos, más allá del hecho de pertenecer a Casas rivales. "Aunque cuando me vio con él en el pasillo nos miró con una rabia que podría haber pensado que lo odiaba de verdad".
- ¿Qué significará eso? ¿Quizás deba preguntárselo a Dean? – se dijo sin querer ver realmente el trasfondo de los actos del moreno, aunque sabía por sus amigas que él estaba interesado en ella.
Tomó asiento bajó la copa de ese abeto. "Debe dolerle mucho su mano, aunque si fuera grave la Señora Promfrey ya lo hubiera curado" dedujo ignorando las razonas por las que no curaban en esos momentos heridas así en la Enfermería.
- Me pregunto ¿cómo se habrá hecho esa herida? - enarcó su ceja imaginándose varios escenarios – aunque quizás se lo merezca por buscapleitos – murmuró sabiendo que no debía confiar en serpientes.
*º*º*º
En tanto…
Hermione estaba petrificada, la visión frente ella no la esperaba, era sencillamente un sueño sacado del subconsciente de su mente donde había fantaseado con poder verlo así; sus ojos le ardían de tantas lágrimas derramadas, había ido a buscarlo rompiendo los hechizos de las cerraduras, quería escuchar de su propia voz sus malditas frases, pero al encontrarlo así semidesnudo su mente se había quedado en blanco, desvió sus ojos sintiendo un calor recorrer su cuerpo manifestándose en ese súbito sonrojo en sus mejillas.
Pero al despegar su vista de él, se encontró con algo más impactante, sobre la mesa yacía un baúl, abrió los ojos desmesuradamente deduciendo lo obvio, él pensaba irse.
- ¿T-te vas? – logró decir con voz rasposa, regresando al vista al rostro del licántropo, aunque era difícil no ver el torso desnudo del hombre por donde caían las gotas de agua que resbalaban de su cabello delineando su figura.
- Hermione… - la imagen que tenía de su alumna destrozada lo acabó de hundir y de hacerlo toparse con sus errores y sentimientos – yo… - trató de acercarse sin darle importancia a que solo llevaba puesta una toalla.
- ¿Así es cómo resuelves todo? Yo… yo… - las palabras se atoraban en su garganta – creía en ti, yo no puedo creer que estés haciendo esto…. – las lagrimas seguían deslizándose por su rostro.
- Hermione por favor, escúchame.
- Si, a eso vengo a escucharte… vamos dímelo, terminemos de una vez con esto – lo retó con furia en su mirada.
- Por favor tranquilízate, yo…. - trató de explicarle lo que había decidido hacia unos minutos, que todo lo demás ya no importaba, que solo quería estar con ella.
- Dime… dime por favor… qué no es verdad lo que dice este pergamino – le mostró el papel húmedo y roto, avanzó unos pasos sintiendo que todo le daba vueltas.
- Hermione yo… no, discúlpame, perdóname… ese pergamino… - se aproximó a ella tratando de tocarla.
- No, no te me acerques – interpeló pero esto no hizo que él se detuviera, la tomó entre sus brazos con aprensión dejando que el rostro de su alumna se escondiera en su pecho desnudo, sintiendo un estremecimiento inconsciente por el roce de su piel.
La castaña seguía debatiendo, tratando de separarse de él, murmurando frases sin coherencia, golpeando el pecho y espalda de hombre, a lo lejos podía escuchar su voz sin entender lo que decía y de repente todo desaprecio, no había nada.
*º*º*º
En el Departamento de aurores…
Una metamorfaga descansaba su cabeza sobre sus manos, sentada en su escritorio con la mente perdida entre el pasado y el presente.
(· . · ` ` · . · Flash Back · . · ´ ´ · . ·)
Nymphadora se encontraba en su cuarto año, ella yacía parada frente a una gran roca cerca del lago, el clima había bajado lo suficiente para hacerla tintinar de frío a pesar de que llevaba puesta su ropa de invierno no lograba calentar sus manos, sus mejillas estaban rojas. Su vista se encontraba vagando entre el paisaje blanco que cubría ahora los terrenos de Hogwarts, el cielo era de un negro azulado, señal de que pronto nevaría.
Una sutil y suave melodía llegaba a sus oídos, sus ojos comenzaban a estar anegados en lágrimas, esa noche se llevaba acabo un Baile, la mayoría que estaban ahí tenían parejas pero ella había asistido a pesar de no tener una, ningún chico se había atrevido a invitarla, la consideraban torpe y extraña, a pesar de que sabía que su talento para cambiar era inofensivo.
Su mejor amiga había encontrado con quien bailar y ella no se había quedado atrás se había levantado de su silla y se había dirigido a la pista donde comenzó a moverse al ritmo de la música: sola, sin importarle lo que los demás pensaran, bueno nadie tenía que notarla, puesto que se suponía todos tendrían que estar atendiendo a sus parejas.
De pronto una mano tocó su hombro, ella se detuvo observando atenta al joven frente a ella, el cual le había pedido bailar, ella gustosa había aceptado, todo iba bien, ella reía suavemente de algunas frases dichas por el chico, cuando sin darse cuenta se había acercado demasiado a una mesa donde yacían copas con bebida.
Nymphadora de un momento a otro sin tener la intención de hacerlo había pisado el mantel, el cual se había atorado con su zapato, llevándose así la tela junto con toda la bebida, haciendo un gran estruendo y alboroto, del que todos se percataron, riéndose de ella, mientras el joven con el que bailaba se avergonzaba de lo que había ocurrido alejándose de ella. Después de eso prefirió salir a los terrenos donde no causaría ningún desastre.
- Es una noche hermosa y helada, no deberías estar aquí y menos sin compañía.
Tonks ladeó su rostro encontrándose con la imagen de William Weasley – Si vienes a hacerme alguna broma juro que…
- Tranquila vengo en son de paz – se retiró su capa colocándola sobre los hombros desnudos de Dora, dejándola estupefacta por su acción, él jamás se había portado así con ella.
Bill leyó en su rostro lo sorprendida que estaba, curvó sus labios en una hermosa sonrisa, alzó su mano deslizándola por el camino de esas tristes lágrimas – No deberías llorar, eso no va contigo…
- Yo… tu no deberías estar aquí, de seguro tu pareja debe de estar preguntándose dónde estas – vaciló en decir, sentía que sus mejillas no podían arder más.
- Mmmm quizás… pero es más interesante estar aquí - musitó despreocupado, observando curioso como el cabello de la chica se tornaba color carmesí – eres todo un espectáculo – dejó salir una pequeña risa, observando como Nym arrugaba su nariz sin entender su comentario.
- ¿Sabes? Creo que es mejor que vuelvas… si has venido a divertirte conmigo y a burlarte de lo que sucedió - hizo el ademán de quitarse su capa para devolvérsela cuando él la detuvo.
Bill dejó que su sonrisa se acrecentara, tomando la mano de la chica – Eres muy divertida cuando te enojas y lo que sucedió fue un accidente, solo ten más cuidado la próxima vez patosita – exclamó con tono burlón, pero sin tener la intención de herirla.
Nym lo miraba incrédula, no podía creer que él estuviera diciéndole eso – No me digas patosita – logró quejarse a pesar de sentir como le quemaba el roce de la mano del pelirrojo - ahora entiendo porque te la pasas haciéndome bromas, te causa mucha gracia verme enojada.
- La verdad si – dijo con descaro sin soltar su mano – déjame arreglar tu vestido, es un desastre – sin darle tiempo a contestar Bill sacó su varita limpiando su vestido de parte del liquido que se había derramado en el Comedor.
- G-gracias… aunque yo podía hacerlo – señaló apenas brindándole una pequeña sonrisa.
- Te ves más linda cuando sonríes – halagó acortando la distancia entre ellos posando su mano libre en al cintura de la joven sorprendiéndola.
- ¿Q-qué haces?
- ¿Qué no es obvio? Esto es un baile y quiero bailar contigo – aseveró firme, dejándole en claro que no aceptaría un no.
- P-pero…
- Si no sabes bailar solo sígueme yo te guiare – le guiño un ojo comenzando a moverse, Tonks estaba más que tiesa, parecía una estatua siendo forzada a moverse, pero simplemente no podía creer lo que estaba viviendo – solo trata de no ser patosita, no quiero amanecer con los pies hinchados por tus pisotones – advirtió con una sonrisa bonachona.
- Ah – murmuró mirándolo con recelo, dejando caer su pie sobre el de él – oh, lo siento…
- ¡Auchhh! Lo hiciste apropósito – acusó, clavando su mar azulado en los ojos grises.
- ¿Tu crees? Recuerda que soy patosa – recalcó con ironía.
Bill no pudo contener una carcajada – Maldosita la niña, ¿eh? – comentó divertido, aproximándose más a ella, bajando un poco su rostro para poder observarla mejor, detalle a detalle de sus facciones, su cabello caía lacio de nuevo color chicle sobre sus hombros, sus ojos lo miraban como tratándolo de escudriñar, cómo si quisiera averiguar sus pensamientos.
- No soy maldosita – mencionó con dificultad ya que se encontraba atrapada entre el agradable aroma del león y su hipnotizante mirada azulada.
- Ah claro que si, porque también me has jugado un par de bromas que…
- Solo me defendía – se apresuró a contestar.
- Tienes pecas – se aventuró a decir, cambiando el tema dejando a Tonks desconcertada.
- Yo… no deberías estar fijándote tanto en mi – puntualizó tratando de sonar molesta pero sabía que nuevamente su rostro se había tornado rojo, ya que la sangre le corría a una velocidad que pocas veces había sentido al igual que ese extraño vacío que estaba creciendo en su estómago.
- ¿A no? ¿Y por qué no? – inquirió desafiante acercando su rostro más al de ella.
- Ah… pues… pues…
- Deberías tratar de no debatir todo lo que digo – y sin más rozó sus labios.
(· . · ` ` · . · Fin Flash Back · . · ´ ´ · . ·)
- Nym, Nym ¿soñando despierta nuevamente? … preguntó su amiga trayéndola de regreso de ese pasaje de su vida.
- ¿Qué? ¿Qué? – preguntó incorporándose y mirándola con interrogación.
La castaña dejó salir una risa – Vaya se nota que estabas lejos ¿en quién estabas pensando eh? – cuestionó tomando asiento en su escritorio Yannel Cornwell.
El rostro de Nymphadora la delató al colorarse – En nadie… - escondió su rostro de la mirada curiosa de su amiga.
- ¿A ese sonrojo le llamas nadie? ¿O te estabas acordando de tus travesuras con Remus? – preguntó con picardía.
- Claro que no – denegó abochornada – solo pensaba en recuerdos perdidos.
- ¿Recuerdos perdidos? ¿Qué clase de recuerdos, eh? – la miró incriminatoriamente.
- No esa clase de recuerdos – aclaró con tono ofendido – es solo que son recuerdos que había dejado en el pasado y que no deberían volver.
- Dicen que recordar es volver a vivir, se lo que sea que estabas recordando debía ser algo agradable para tenerte con esa expresión ensoñadora y sonrojada – dedujo observando los pergaminos en su escritorio, esperando escuchar alguna respuesta pero solo recibió un profundo suspiro.
Alzó la vista percatándose de que su amiga había vuelto a caer en sus sueños. Prefirió no hablarle y concentrarse en sus propios asuntos y enredos sentimentales.
*º*º*º
De vuelta a Hogwarts…
Remus después de que su alumna se desvaneciera en sus brazos, se había vestido con lo primero que había encontrado para después salir apresurado y alarmado cargando a Hermione hasta la Enfermería, pero esa acción le había causado varios inconvenientes ya que no sabía cómo responder a las preguntas de la Señora Pomfrey que lo miraba acusadoramente por su descuidada apariencia.
Había pasado tan solo un par de minutos pero para él había sido una eternidad caminaba de un lado a otro afuera de la Enfermería, su andar demostraba lo enervado y desesperado que se encontraba, la sensación de incertidumbre había caído sobre él como una sombra que agitaba su interior. Nunca había sentido semejante sensación era asfixiante.
El solo hecho de saber que había herido a una persona siendo humano y no bestia, lo tenía abatido y más porque esa persona no era una desconocida si no precisamente su querida alumna.
Se pasó la mano por sus mechones castaños con apenas unos hilos blancos, debía calmarse, no podía permitir que se dieran cuenta de que su preocupación iba más allá del que un profesor debe tener por su alumna.
Necesitaba distraerse, quizás un cigarro funcionaria para calmarlo, pero no podía perder el control de si mismo, pero si no recibía una noticia ya, entraría por esa puerta sin importarle descubrirse. Se recargó en una columna mirando hacia el antiguo techo, recitando una suplica silenciosa.
"Soy un estúpido… no debí… yo…"
- "Eres un estúpido no lo negare, pero eso de nada sirve… tienes que solucionarlo, arreglar tu vida, ser sincero contigo y con los demás…"
"Pero yo… no se, quizás deba alejarme definitivamente de ella…"
- Profesor Lupin – llamó por quinta vez Pomfrey, acercándose a él tocando con suavidad su hombro - ¿se encuentra bien? – preguntó escudriñando su rostro, era evidente que había notado su extrema preocupación.
- Si, claro – dijo atropelladamente - ¿Cómo esta ella?
- Oh… ella se encuentra bien solo tuvo un desvanecimiento, parece estar demasiado débil, es evidente su agotamiento lo cual intuyo debe ser por los E.X.T.A.S.I.S otros alumnos también han estado aquí por a misma razón – informó con amabilidad.
Esas palabras fueron como el mismo canto de los ángeles, la sensación de alivio bañó su rostro pero no en cambio su interior, los remordimientos lo estaban carcomiendo se sentía culpable, debía aclarar todo, rescindirse de sus palabras.
- ¿Puedo pasar a verla? – se aventuró a decir, recuperando su postura.
- Por supuesto aunque se encuentra aún inconsciente, no tardara en despertar – avisó extrañada de la forma en que actuaba el hombre, aunque justificaba su desasosiego con la amistad que llevaba hacia años con el trío dorado.
No espero más y se adentró a la Enfermería recorriendo el pasillo de camas, hasta toparse con el cuerpo inerte de Hermione. Avanzó con la vista fija en su pálido rostro, en ese rostro que él había estado besando hacia unas cuantas horas, se desplomó desolado sobre la silla, estaba en shock.
Con duda levantó su mano acercándola a su mano, tomándola con delicadeza, sintiendo su débil latido. Pasó su vista por su figura, sintiendo el estómago hecho un nudo, imágenes del último momento que había pasado con ella se dispararon en su mente, lo alterada que estaba mientras las lágrimas corriendo por su rostro.
Elevó su mano libre para tocar su rostro, recorriéndolo con un suave toque, delineando sus facciones, sintiéndose el ser más ruin y cobarde – Pequeña… ¿qué te he hecho?
En ese momento para él ya no existía el resto del mundo, solo estaba ella, ahí tendida inconsciente, su miraba estaba llena de ternura. Tomó entre sus manos la de su alumna, depositando un suave beso sobre ella – Vamos pequeña despierta…
El reloj siguió su curso y él no se despegó de la cama de su alumna en ningún momento, a pesar de que la enfermera la revisaba, él simplemente se alejaba un poco y trataba de guardar las apariencias, pero su espera tuvo recompensa.
Hermione comenzaba a despertar un par de horas después, estaba aturdida pero sentía una calidez en su mano, parpadeó un par de veces antes de lograr enfocar con claridad a la persona que tenía a su lado.
- Hermione – la llamó suavemente.
- ¿Q-que hago aquí? – preguntó tratando de ordenar sus recuerdos.
- Schhh trata de descansar un poco más – pidió su profesor, no permitiendo que se levantara.
- Yo… yo… estaba en tu Sala… y… - de repente todo tenía sentido, lo miró contrariada sintiendo esa punzada de dolor recorrer nuevamente su pecho.
- Habrá tiempo para hablar de eso... ahora…
- ¡Hermione! – gritaron al unísono Ron y Harry, los cuales acaban de enterarse en el Comedor del estado de su amiga, detrás de ellos arribaron Ginevra y Luna.
- ¿Cómo estas? – interrogó apresurado Harry.
- ¿Qué te pasó? – preguntó preocupado Ronald.
- Ella solo se desmayó, se encontraba demasiado estresada por los E.X.T.A.S.I.S – informó Remus soltando la mano de su alumna – pero es mejor que dejemos que ella descanse.
- No deberías haberte preocupado por ello, tu eres una gran maga – comentó Ginny sentándose en la cama.
Remus se incorporó alejándose lentamente de cama de la leona, al parecer todo estaba en su contra, no le había podido confesar sus sentimientos y explicarle las razones por las que había actuado de esa manera y ahora ese plan parecía haberse ido directamente al caño.
Le dedicó una última mirada antes de salir del recinto, necesitaba pensar arreglar su aspecto, tomar las decisiones correctas y hablar con alguien pero no podía decírselo a Sirius, él quizás no lo comprendería estaba de por medio su sobrina, Nymphadora y no le haría mucha gracia lo que él había decidido respecto a ella.
*º*º*º
Hermione después de que por fin la enfermera la había dado de alta, por fin se encontraba en su sala, en su lugar privado, no había tenido ni un minuto de soledad desde que había despertado y de verdad lo necesitaba, necesitaba aclarar su mente, todo era tan confuso pero no por eso menos doloroso, lo que tenía claro era que Remus había tomado la decisión de dejarla, incluso pensaba irse, ¿acaso tan malo era lo que ella sentía por él?
Aún podía sentir la calidez de su mano sujetando la suya, y a pesar de saber que quizás eso no significaba nada, su corazón se aceleraba con latidos rotos.
Había tenido que fingir sentirse mejor, acuñarle sus ojeras y su malestar a su deteriorada salud por tanto estudiar, pero ¿qué más podía decirle a sus amigos?, ¿la verdad?, ¿estarían ellos preparados para escuchar lo que ella les diría? Después de todo a ella también le había tomado su tiempo entenderlo.
El desconsuelo aún hacia mella en ella, parecía que esa sensación jamás se alejaría. Avanzó con pasó distraído hacía los sillones, agradecía no tener que presentar un E.X.T.A.S.I.S esa tarde o estaría acabada aunque quizás era eso lo que necesitaba meterse de lleno a los libros, a algo que le hiciera estrujarse los sesos y olvidar, olvidar ese maldito dolor, borrar de su memoria el hecho que no entendía nada de lo que le estaba pasando, que quizás Remus no sentía lo mismo.
Al llegar al sofá sus ojos se abrieron desmesuradamente, su corazón brincoteaba tan rápido dentro de su pecho, su cabeza había comenzado a girar, sobre la aterciopelada tapicería se encontraba un gran ramo de flores amarillas, su boca apenas y se abrió tratando de comprender lo que significaba, pero todos sus sentidos apuntaban que el responsable de tal detalle solo podía ser un persona.
"Pero ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué significa?", gritaba sus mente, suavemente deslizó sus dedos por las flores, entonces fue cuando percibió un aroma familiar e hipnotizante que era tan esencial como el mismísimo aire, la loción del licántropo.
- Él estuvo aquí… ¿o seguirá estando? – se giró para peinar con su vista el lugar encontrándose con….
OoOoOoOo
Continuará…
¿Sugerencias para el Baile? Esperamos que nos dejen un review.
Ahora los agradecimientos:
Ama sua, Hola… ¿cómo estas? No sabemos como te agradecemos tu paciencia y tu apoyo a este fic, gracias a ti es que es posible que este listo el capítulo, ojala te guste y nos digas qué opinas en un review. Nos encantara leer nuevamente tus palabras… ¡que las hadas te cuiden! Saludos.
MeguSaku, Hola, ¿como te va? Bienvenida al fic… gracias por tu comentario y por la espera, pero aquí esta por fin el capitulo, bueno, esperamos saber de ti en un review… ¡que las hadas te protejan! Saludos.
Luna Lovengood Hola… ¿qué tal te va? Muchas gracias por tu comentario, si sabemos que esta historia se complica y que Remus se conflictua demasiado, pero ya veras lo qué hará, aunque los resultados se vean lentos, esperamos que te siga agradando y nos dejes saber qué opinas de este nuevo capítulo… cuídate mucho siempre es bueno saber de ti. Saludox.
Sucubos Hola ¿cómo estas? Gracias por tu review, sentimos la tardanza, pero aquí esta ya el capítulo, ojala te guste y nos puedas dejar un review. ¡que las hadas te cuiden! Saludos.
Lucy Lupin Hola… ¿qué tal? Por fin, después de mucha espera de tu parte, lo cual sentimos mucho aquí esta la actualización, esperamos te agrade y nos dejes tus comentarios o sugerencias. Saludos.
Donna Hi, ¿cómo estás? Si sabemos que somos malas lo dejamos ahí y aparte nos tardamos, esperamos nos puedas disculpar pero es que de verdad la escuela nos absorbe, pero al fin esta aquí el capítulo… ojala te guste y nos dejes tu opinión, ¡que las hadas te cuiden! Saludos.
Lenia Potter Lupin Hola, ¿qué tal te va? Gracias por seguir apoyándonos a lo largo de tanto tiempo, siempre hemos valorado tus comentarios, si cambiamos la forma de escribir esperamos que de verdad se entienda más, ahora sabras que pasó con Hermione y Remus. ¡Que las hadas te cuiden! Saludox.
will lestrange Hola ¿cómo estás? Perdón por la tardanza de meses si fue mucho el tiempo lo sabemos, pero aquí ya esta el capítulo, en cuanto a ellos, pues creo que aún falta un poquitín para que se descaren. Espero que nos dejes tu review. Saludox.
Lain Hola ¿cómo estas? Esperamos que sigas el fic aunque nos hayamos tardado un poquitín en actualizar, en cuanto al baile aun tendrás que esperar pero no dudes que eso saldrá en el siguiente capítulo. Esperamos que te guste. Saludox.
Agradecemos también a Aleera de Lioncourt, Choconinia, Mira Black-Lupin, Amaia, CENIPUL AL PODER, Bindi y demás personas que nos han apoyado en este tiempo, y a los que nos leen y no nos dejan un review… esperamos que pronto se animen a dejarnos uno.
Saludox y Abraxos…
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