Disclaimer: Desde lo más oscuro del bosque prohibido, hemos resucitado a la bestia más sexy… porque un hombre como él, no merece morir, ni ser olvidado (aunque sabemos que le pertenecen a JK Rowling, pero nosotros los revivimos, porque siempre deben estar presentes).
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228 Lunas
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The Darkness Princess & Lady Muerte
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Conflictos emocionales…
- Él estuvo aquí… ¿o seguirá estando? – se giró para peinar con su vista el lugar encontrándose con…
- Hola… - pronunció sereno el Merodeador, aunque por dentro estuviera muriéndose de ganas por tomarla entre sus brazos, no sabía cómo ella lo recibiría y era mejor guardar la distancia, ya le había hecho bastante daño.
Los ojos de Mione se abrieron desesperadamente, no podía creer que Él estuviera ahí, parpadeó un par de veces, sin creer del todo quién estaba frente a ella, quería comprobar que no fuera una ilusión que hubiera creado su mente para atormentarla más, pero él seguía ahí, mirándola con sus intensas pupilas tornasol.
Estrechó contra su cuerpo el ramo de flores, sintiendo que su corazón se saldría de su pecho en cualquier instante, imágenes de su último encuentro invadieron su mente, sus ojos le picaban señal de que lágrimas querían brotar, pero no podía permitirse nuevamente llorar y menos frente a él, así que se armó de valor conteniendo todo la gama de sentimientos que le producía estar nuevamente frente a su querido profesor.
Realmente quería decirle tantas cosas pero su garganta se atrofió parecía no querer cooperar con ella, así que solo se limitó a mirarlo en silencio.
Remus claro que notaba el efecto que tenía su presencia sobre ella, no era difícil descifrarlo y menos si ella se quedaba ahí como estatua, simplemente mirándolo con sus ojos a punto de estallar en lágrimas y solo necesitó un minuto para escuchar la rapidez con la que latía su corazón - Me alegra que por fin hayas salido de la Enfermería, yo… estaba preocupado por ti.
- ¿Preocupado? – logró decir, dejando salir su tono escéptico, después de todo seguía creyendo que él la había despreciado.
- Si, yo siento lo que sucedió…
- ¿Lo sientes? – cuestionó con dolor.
- Más de lo que tu crees, no debí haberte dejado sola en la Casa de los gritos – evidenció arrepentido.
- ¿Sabes? Creo que ya no tiene caso hablar de eso… tu… no sientes lo mismo por mi y eso esta más que claro, así que no veo el caso de hablar de lo que pasó – mintió queriendo terminar con esa dolorosa conversación.
Remus se sintió herido pero sabía que no era momento para pensar en él, avanzó con pasos lentos hacia ella y delicadamente tomó su mano, sintiendo inmediatamente ese choque de energía y aunque quería acariciarla la colocó sobre su pecho justo donde latía su corazón.
- ¿Crees qué si no sintiera algo por ti mi corazón latiría así? – le preguntó con ese tono de voz que podía seducirla en cualquier momento, sin despegar sus hipnotizantes pupilas de ella.
Hermione sintió que respiración le fallaba, su boca estaba entreabierta tratando de llevar oxigeno a su pecho y no podía negar que el corazón del licántropo latía vertiginosamente, un sonrojo se apoderó de sus mejillas, lo que sentía por él no era algo que pudiera ocultar ni negar más siendo tan fuerte.
- Remus… - no sabía qué decir su mente estaba echa un nudo, llena de ideas contradictorias, lo único que sabía era que quería al hombre frente ella por sobre todas las cosas y los impedimentos.
- Schhh – silenció sonriendo instintivamente, seducido por esos pequeños labios y sin querer detenerse, cedió ante sus instintos, tensó sus brazos alrededor de la cintura de Mione, acercándola a él, sintiendo como ella soltaba el ramo de flores y dejaba que sus cuerpos se unieran, buscó su rostro, rozando suavemente sus narices, respirando el aroma a manzanas, la podía sentir estremecerse entre sus brazos, ansiar sus labios, sin pensarlo acarició su boca en pequeños roces, saboreándolos con lentitud hasta que se entregaron en un apasionado beso que lentamente buscó profundizar acariciando la lengua de su alumna sintiendo sensaciones placenteras recorrer su cuerpo, era verdaderamente extasiante, aunque ella fuese tímida en sus movimientos.
Se separaron después de unos minutos aún con sus respiraciones entremezcladas, Remus volvió a posar a rozar sus labios en un corto contacto.
– Nunca vueltas a decir que yo no siento lo mismo por ti – pidió con su voz tersa, curvando sus labios en una suave sonrisa, notando como el sonrojo de Hermione se había extendido a todo su rostro – es mejor que te sientes – no quería correr el riesgo de que se fuera a desmayar. Levantó el ramo y lo colocó en la mesa de centro para después sentarse al lado de la castaña que lo miraba expectante.
- Remus… yo… no entiendo… ¿cómo? – intentó preguntar confundida, siendo detenido por el dedo de su profesor sobre sus labios.
- Ni siquiera yo lo se explicar, estaba muy confundido por lo sucedido, sobre todo cuando no debió haber pasado – paró al notar la expresión de tristeza que se adueñó del rostro de Hermione – no me mal interpretes, entiende mis razones, soy tu profesor, soy mayor que tu, soy una bestia, soy…
- Eso no me importa – interrumpió atropelladamente.
Adoraba la forma en que ella podía ser tan aferrada a sus ideas – Ahora lo se – delineó su rostro con su mano – pero no soy lo que tu mereces…
- No… eso no es verdad – se empeñó en aclarar.
- Hermione, no te voy a negar más que estoy interesado en ti, que quizás esto viene de mucho tiempo atrás pero no lo había descubierto o no quería hacerlo, por lo que representa, pero yo… ahora, no puedo corresponderte, esto que estoy haciendo esta mal.
- Pero… - trató de interpelar.
- Espera déjame acabar – pidió besando su mano – entiende que va en contra de todo lo que yo pienso, va en contra de mi ética como profesor enamorarme de mi alumna, en contra de mi teoría de vida, porque eres tan joven, tan frágil… yo no se cómo puedes estar interesada en mi – manifestó enredando sus dedos en sus desordenados rizos.
- Pero lo estoy, porque…
- Lo que trató de decirte es que tu sabes que yo tengo una relación con Nymphadora – espetó por fin notando la desilusión escrita en su rostro, así como el resquicio de dolor en su mirada.
Hermione retiró su mano de la de él, girando lentamente su rostro, sintiendo esa punzada desgarradora apropiarse de su corazón, la cual la había acompañado desde que se había dado cuenta de sus sentimientos – Yo… lo sé.
Lupin no pudo evitar sentir que la desilusionaba más y le causaba más dolor, tomó su mentón haciendo que volteara su rostro para mirarlo – Entiende que antes de seguir hablando de esto y de cualquier otra cosa… debo arreglar mi vida, yo no quiero hacerte daño ni tampoco a ella.
Aún cuando fuera lógico lo que decía el Merodeador la castaña no podía dejar de sentirse dolida y mucho menos sentir que la sangre le hervía, vamos debía aceptarlo tenía celos de la metamorfaga porque ella si podía estar con él, porque lo tenía. Mordió inconscientemente su labio inferior, conteniendo ese terrible sentimiento.
- Entonces… ¿seguirás con ella? – preguntó insegura aún sin enfrentar las pupilas del licántropo.
- Pequeña… yo no puedo seguir con ella, no puedo engañarla y menos ahora que me di cuenta de lo que siento y aún cuando no me hubiera percatado… mi relación con ella no esta bien, lo mejor es que hable con ella y lo haré pero después del Baile, ya que me comprometí a ir con ella – explicó no sintiéndose la mejor persona del mundo en ese momento, notando como su alumna respiraba tranquilizadoramente como si le hubiese quitado un peso de encima.
Hermione entendía todo y de alguna manera se sentía más confiada y calmada pero aún así la sensación de celos no se alejaba de su cuerpo y mucho menos de su mente, más al imaginar que él bailaría con Tonks y lo guapo que él luciría, mientras ella estaría al lado de sus amigos simplemente mirándolo disfrutar del Baile.
Meneó su cabeza tratando de eludir esos pensamientos tortuosos y concentrarse en lo importante - Dime qué esto no es un sueño – pidió concentrado sus pupilas en él.
La contempló por un segundo antes de responder, pero pensó que sería mejor demostrárselo, se acercó a ella y la besó suavemente, disfrutando de sus tiernos labios – ¿Si fuese un sueño podría hacerte sentir esto? – pasó sus brazos por su espalda acercándola a él para profundizar su ósculo sintiendo agradables espasmos con cada caricia, con cada contacto, la sensación que lo invadía no podía ser más agradable y lo mismo creía Hermione, vaya que era mejor que sus sueños, alzó su mano y la hundió entre los mechones dorados de la nuca del Merodeador, logrando que él solo volviera más intenso su beso.
- Debería dejarte descansar – comentó en un suspiro, cuando logró alejarse milimétricamente de su boca.
Hermione lo miraba totalmente ruborizada aún con la respiración entrecortada – No te vayas… - solicitó aferrando sus manos al saco de su profesor.
- Tranquila estoy aquí, además ahora se tu contraseña – acotó divertido, sabía que no debía haber obtenido la información con mentiras, pero tampoco se arrepentía por ello, de no haberlo hecho quizás no habría tenido oportunidad de aclarar las cosas.
- Esa no es una actitud que deba tener un profesor – señaló fingiéndose indignada.
- Tienes razón es mejor que me retire – respondió siguiéndole el juego.
- No, no te vayas… aún tengo tantas cosas que decirte y….
- Habrá tiempo, pero por ahora debes descansar – repuso colocando un rebelde rizo detrás de su oreja.
- Solo quédate por favor – murmuró acomodándose en su pecho.
*º*º*º
En el 12 de Grimmauld place…
Nymphadora se encontraba frente a un espejo probándose un vestido lila sin mucho volumen, se había puesto más de diez vestidos pero creía que ninguno iba con su estilo pero finalmente creía haber encontrado el indicado.
- Te ves perfecta – pronunció aprobatoriamente Yannel – tu Remus quedara encantado, para mi que terminaran en una noche romántica y pasional.
Tonks sonrió cómplice ante ese comentario mientras sus mejillas se tornaban rosadas – Eso espero, últimamente no se qué creer de mi relación con él – confesó preocupada.
- Vamos no creo que este pasando nada, además ya acabo el ciclo escolar y podrás verlo más seguido, bueno lo tendrás en la misma casa – trató de animarla – aunque tu tienes algo más y no me lo has dicho, no creas que no he notado como estas más distraída que de costumbre, pareces siempre estar perdida en tus pensamientos – acusó incorporándose de la cama de la pelirrosa.
- Mmmm no es nada – murmuró tratando de creerlo sin querer darle importancia a los recuerdos y las situaciones que estaban pasando con el mayor de los Weasley – me ayudas a bajar la cremallera del vestido, no quiero estropearlo.
- No sé por qué no te creo, pero esperare a que me lo digas… - profirió ayudándola.
- De la misma forma en que yo espero que tú me digas qué sucede con mi querido tío – interpeló alejando la plática de ella.
- ¡Puff! ¿Qué puede pasarme con él? – contestó irritándose un poco.
- Vamos, ambas sabemos que te corteja… - arremetió con una sonrisa divertida.
- Mmm si a decirme dos o tres cosas bellas que les dice a las demás le llamas cortejar creo que si – repuso con sarcasmo.
- Ya, hablo en serio.
- Y yo también, por cierto no quiero toparme con él así que es mejor que me vaya, te veo mañana, descansa – huyó cobardemente.
- Vamos, no puedo creer que le tengas miedo – bromeó la metamorfaga.
- No le tengo miedo, pero no quiero tener una discusión con él, solo me interesa hablar con él si es sobre asuntos de la Orden – aseveró determinada, dirigiéndose a la chimenea para desaparecer.
La pelirrosa solo meneó su cabeza negativamente, se dirigió al baño donde tomó una ducha rápida, saliendo enredada en una toalla, su vestido seguía sobre la cama, trató de curvar sus labios pero ninguna sonrisa apareció, avanzó hacia la ventana quería tomar un poco de aire, asomó sus ojos curiosos hacia el cielo y después descendió hacia la calle encontrándose con la figura de Bill y Fleur, abrió sus ojos desmesuradamente al notar que parecían tener una discusión, sintiéndose extraña e imprudente se alejó.
Se dirigió a su closet de donde tomó su ropa interior y una playera algo grande con un estampado de Weird Sisters, se untó un poco de crema, tomó lo que quedaba de la una varita de regaliz y se dejó caer en su cama, quería volver a asomarse por la ventana, se moría de curiosidad por saber que había sucedió entre al pareja pero de seguro se habrían reconciliado, ellos siempre parecían tan enamorados.
Disfrutando del dulce cerró sus ojos y dejó que su mente regresara a sus memorias pasadas.
(· . · ` ` · . · Flash Back · . · ´ ´ · . ·)
Las vacaciones de invierno se habían terminado e inevitablemente habían tenido que volver al colegio, había recibido una epístola del mayor de los Weasley pidiéndole que asistiera a su primer entrenamiento de Quidditch en el Estadio, pero ella no estaba segura de ir.
Se lo pensó demasiado, no sabía cómo actuar frente a él y menos después de lo que había sucedido el día del Baile, hasta que justo a la hora decidió ir, al llegar sus rodillas temblaban y sus manos sudaban, buscó un asiento entre las gradas, enfocó su vista hacia los jugadores encontrando rápidamente a Bill, conteniendo la respiración al recordar el beso que habían compartido, tiñendo su cabello de rojo al verle sonreírle.
- Hola Nym – saludó Yannel Cornwell – es raro verte por aquí ¿y tienes calor? Estas muy roja… - comentó extrañada ya que el clima aún seguía siendo frío.
- Oh no es que… en realidad si, es esta ropa abrigadora – comentó quitándose su bufanda de Ravenclaw.
- Claro – asintió sin comprender – mira a todas esas chicas, se van a quedar sin garganta si siguen gritando así – mencionó compadeciéndolas – pero lo hacen para llamar la atención de los jugadores, en principal de Weasley.
Nym escuchaba todo, mientras su cabello se coloreaba de un azul noche, más al observar que algunas chicas eran lindas, para ellas era fácil obtener la atención de los chicos, pero para ella bueno nunca la había obtenido por ser la más bella, sino por ser metamorfaga, por su torpeza y su carácter, todo eso de los chicos y los besos era nuevo para ella y sobre todo porque siempre había peleado con el pelirrojo y ahora verlo de esa manera e ilusionarse, la confundía.
"¿Qué hago aquí? No debí venir… ni siquiera se por qué le creo, siempre haciendo bromas y rodeado de esas chicas", suspiró desencantada.
- ¿Te pasa algo? – preguntó preocupada, de verdad su amiga era susceptible.
- No, no… solo recordé que debo ir a otro lugar, te veo después – se incorporó y salió rápidamente corriendo entre la nieve hasta entrar en la antigua construcción, donde caminó con paso lento hasta llegar a un pasillo de la torre de Astronomía, donde se dejó caer en el sillón. Estaba realmente confundida por lo que le pasaba y sentía.
- ¿Con qué aquí estabas? ¿Sabes cuánto me costó encontrarte? – preguntó Bill dejando su escoba en la entrada y avanzando hacia la chica.
- T-tú… ¿qué… qué haces aquí? – inquirió sintiendo que su corazón se agitaba con cada pasó que él daba hacia ella.
- Te dije que quería verte, pero esperaba que te quedaras a todo mi entrenamiento… no que huyeras apenas tuvieras la oportunidad – exclamó sentándose a su lado, notando como ella se alejaba ligeramente – ¿qué te pasa?
- Yo… es que no entiendo ¿por qué?, ¿por qué me tratas así? Digo para ser una broma creo que ya estuvo bien, ya puedes decirle a tus amigos que caí… y es mejor que te vayas con esas chicas que tanto de aplauden o con tu novia esa rubia que…
- Espera, espera, no se de qué me hablas… no hay una broma y yo no quiero irme con nadie, yo estoy donde tengo que estar y con quien quiero estar – profirió delineando las facciones de la metamorfaga, que se estremeció ante el contacto dejando que su cabello se volviera rosa y sus mejillas se encendieran, Bill sonrió complacido.
- Pero... tú y yo nunca nos hemos llevado bien… y… y… no soy como las demás, yo... no soy tan bella…
- Tu eres más interesante, si algo patosa, algo despistada, comúnmente metida en problemas… pero así me gustas – afirmó acercando su rostro al de ella, dejando que sus pupilas celeste se perdieran en las de ella.
Nym tembló ante la proximidad – Pero tu, tu a mi no… - confesó confundida, la verdad es que no sabía ni lo que decía y aunque notó la expresión de desconcierto en el rostro del pelirrojo, él no se alejó, al contrario se acercó más podía sentir su aliento sobre sus labios.
- Mmmm ya veremos si eso cambia – expuso posando sus labios en los de ella, dejándola pasmada, más cuando él colocó su mano en su nuca acercándola y la verdad es que ante los movimientos incitantes de los labios de él, no pudo más que ceder, dejándose llevar.
Subió torpemente sus manos por la espalda del pelirrojo hasta llegar a su coleta, definitivamente nunca había sentido algo así y los escalofríos que le producía eran demasiado agradables como para pedirle que se detuviera, pero inminentemente lo hizo, para permitirse respirar notando lo rojo que estaba ahora el cabello de ella y como su rostro parecía arder, sonrió instintivamente.
- ¿Quieres dar un paseo en escoba? – le preguntó aún con la respiración entrecortada.
Nym trató de unir sus ideas – Solo si antes pasas a los Vestidores y te das una ducha… porque apestas - comentó exagerando con una mueca.
Bill se limitó a reír y asintió – Mmm es la primera vez que una chica me dice eso, yo creía que les gustaba… - bromeó incorporándose y ofreciéndole su mano, estrechándola.
(· . · ` ` · . · Fin Flash Back · . · ´ ´ · . ·)
Abrió los ojos al casi atragantarse con el dulce, levantándose de golpe y tosiendo ligeramente.
- ¿Qué me esta pasando? ¿Por qué ahora recuerdo todo eso?... – se escondió bajo su almohada gritando.
De regresó a Hogwarts…
Ron se encargaba de dar la ronda de los prefectos por el Castillo acompañado por el ojiverde, habían dejado a su amiga en su Sala, pero no podían evitar estar preocupados por su estado.
- ¿Crees qué de verdad este bien? – cuestionó afligido el pelirrojo.
- Mmm eso espero, aunque parecía estar muy triste – espetó meditabundo.
- ¿Será por qué no tiene pareja para el Baile? – curioseó recordando ese detalle.
- Mmm no lo sé, pero no lo creo.
- Quizás deba invitarla…
- Ron, no lo hagas así y más si solo quieres fastidiar a Lavender – aconsejó lógico, conociendo las intenciones de su amigo.
Bilius chasqueó su lengua claramente irritado – Pero de todas formas vamos a estar los tres juntos, invitarla no haría mucho la diferencia.
- Ron, Ron… si quieres invítala – comentó dando vuelta en un pasillo.
- Lo pensare… - señaló sacando una cajita de grageas - ¿quieres una?
Harry tomó una metiéndosela a la boca más tardó en hacer eso que ya la estaba escupiendo – Era de cerilla - dijo con asco.
Bilius se burló llenando el corredor con su ruidosa risa, comiendo otra granjea pero cuando la tragó su rostro fue de absoluta repugnancia - Era de baba de caracol.
Ahora fue el turno de Harry de reírse, pero en el instante siguiente toda la luz se había extinguido dando paso a la oscuridad total y repentinamente imágenes de un ataque se desataron en su mente, eran tan nítidas que lograron que cayera de rodillas.
- Huye… - indicó en un grito la joven, siendo arrastrada por unas figuras envestidas en túnicas negras.
- Nooo… - clamó Harry estirando su brazo tratando de alcanzarla, recogiendo su varita del suelo terroso.
- ¡Harry, Harry! – sacudía el pelirrojo, asustado de verlo en ese estado, con las pupilas nublosas y perdidas, era como si no estuviera ahí.
- Nooooo – exclamó Potter saliendo de su visión, sudando frío, tratando de reconocer el lugar donde estaba, respiraba agitadamente.
- Tranquilo Harry – trató de calmarlo, mirándolo con temor - ¿qué te pasó? – lo ayudó a incorporarse.
- No lo sé, es que todo parecía tan real, era mi pesadilla… pero…
- ¿La pesadilla que tuviste la noche pasada? – cuestionó sin entender.
- Si... pero era tan real, no se, hay alguien a quien persiguen y no puedo ayudarla – informó con voz quebradiza, sintiendo impotencia y frustración recorrer su cuerpo, cerró sus puños tan fuerte que sus nudillos se pusieron blancos.
- ¿Qué crees qué signifique? ¿Crees qué sea un engaño? ¿Será Voldemort? – tragó saliva con miedo.
- No lo sé.
- Es mejor que se lo digamos a Hermione, a Remus o a Sirius – sugirió arrebatadamente por el momento – o mejor a Dumbledore…
- No, no… a Hermione no, ella esta recuperándose, vayamos con Remus – murmuró desconcertado, apenas logrando recobrarse.
*º*º*º
En los terrenos…
Ginny se encontraba platicando amenamente con Dean, sabían que debían estar en su Torre pero ella no había visto mal el salir a caminar un poco, además necesitaba distraerse.
- Claro que me gusta, este claro es lindo – afirmó la pelirroja, admirando la belleza del paisaje y en ese momento creyó que era prudente soltar la pregunta que le había estado quitando el sueño – se que sonara extraño pero ¿tienes algún problema con Blaise Zabinni?
El moreno se desconcertó ligeramente - ¿Por qué?
- No sé... solo es curiosidad, digo como la otra vez nos miró de esa forma y…
- Oh ahora que lo pienso, últimamente me ha molestado demasiado, pero esos Slytherins lo hacen sin razón – minimizó – aunque… el otro día comentando que tu serías mi pareja… me dijeron que Blaise Zabinni estaría celoso, creen que tu le gustas, pero yo creo que eso es imposible… además, tu jamás podrías fijarte en ese patán…
- ¿A quién le dices patán?, imbécil... – interrumpió con petulancia Blaise saliendo de entre la oscuridad de los árboles, se encontraba con Nott en el claro esperando la llegada de Malfoy, pero cuando escuchó unas voces no pudo más que espiar y más cuando reconoció la voz de su eterno tormento, pero al escuchar a Thomas decir eso, no pudo más que avanzar hacia él. lanzándole una mirada furibunda.
Theodore lo trató de alcanzar – Negro, no seas idiota – le dijo, pero le fue imposible detenerlo, estaba empecinado en romperle la cara a ese león.
- ¿Qué haces tu aquí?
- Eso no te importa, anda… ten el valor de repetir lo que dijiste – retó, ignorando por completo a la pequeña Weasley.
- ¿Acaso estas sordo? – interpeló Dean tensando su mandíbula – no eres más que un ruin sinvergüenza y patán que te aprovechas de los demás…
Ginevra observaba la escena consternada, no esperaba que eso no fuera a suceder, debía haber esperado hasta que llegaran a su Torre, pero quién iba a saber que esos se encontrarían ahí, notó que el Slytherin aún llevaba su vendaje, era un grandísimo idiota si pensaba pelear con esa herida, era más que lógico que ganaría Thomas.
- Idiota… - sin esperar más, empujó con fuerza a Dean logrando que el moreno perdiera ligeramente el equilibrio, pero ni tardo ni perezoso se recuperó y se lanzó sobre Zabinni, logrando derrumbarlo.
Ginny gritó ante lo brutal de la pelea, parecían perros rabiosos – ¡Deténganse…! ¡Basta! ¡Dean no!
Nott cabeceó negativamente, posando su mano en su frente - Eres un idiota… y tu deja de gritar… ves lo que causas – expresó molesto.
- ¿Yo? yo no hice nada… ustedes son los que… - se detuvo al notar la poca atención que le ponía el rubio, cansada de eso sacó su varita y les apuntó – aguamanti – un gran chorro de agua cayó sobre el par de peleoneros, que solo logró separarlos por un instante, el tiempo suficiente para que ella se colocara entre ellos y que Nott lograra sujetar a su amigo.
- Apártate… – pidió exaltado Zabinni, pasando su mano herida por su boca limpiando los rastros de sangre.
- Estas loco… ya no puedes continuar, solo mírate… ahora vete y déjanos en paz – manifestó valientemente Ginny, observando algunas de sus heridas y parte de su ropa rasgada, aunque cuando sus miradas chocaron, podía notar en sus ojos como refulgía el odio y el coraje, lo cual le causó un estremecimiento.
- Ginny hazte a un lado – repuso alterado Thomas detrás de ella.
- No, Dean, vámonos… alguien puede llegar y nos meteremos en problemas – lo jaloneó lejos de la pareja de los Slytherins.
- No lo puedo creer negro ¿acaso con el tiempo te estas volviendo más idiota? Y todo por esa… solo mírate – arremetió desdeñoso Draco saliendo de su escondite, había llegado justo cuando la pelea había comenzado.
Blaise que aún seguía mirando el camino por el cual había desaparecido la leona, se soltó del abrazó de Theo, aún con la sangre hirviendo de coraje, tensó su mandíbula, respirando agitado – Cállate Malfoy – con eso se encaminó hacía el Castillo, cojeando ligeramente.
Nott no se atrevió a decir nada, se sacudió el polvo y caminó detrás del moreno, siendo seguido por Malfoy que no esperó y se ocultó con un hechizo desvanecedor.
*º*º*º
En la Torre de premios anuales…
Remus se encontraba semi recostado en el sillón con la frágil figura de Hermione a su lado, aunque más bien ella se encontraba abrazada a él, con su cabeza reposando en el pecho del Merodeador escuchando cada latido y disfrutando del sube y baja de su pecho con su acompasada respiración.
Lupin jugueteaba con sus rizos, mientras que con su otra mano sostenía un libro que le leía en un susurro seductor a su alumna, siendo interrumpido por el sonido de las campanas provenientes del reloj.
- Es tarde, debo irme… - cerró el libro cuidadosamente, dejando que levitara hasta la mesa de centro.
- Pero no quiero que te vayas, no cuando apenas estamos juntos – declamó suavemente, abrazándose más él, logrando que el Merodeador sonriera ampliamente.
- Solo iré a mi Sala, además, no puedo quedarme aquí… eso va contra las reglas del Colegio, no olvides que sigues siendo mi alumna y por otra parte aún hay asuntos que debo atender y tu de verdad necesitas descansar, aún debes presentar un E.X.T.A.S.I.S – enunció con dificultad ya que tampoco quería dejarla, era demasiado fácil acostumbrase a su calidez, a su platica y ni hablar de las caricias y besos que si que lo afectaban, pero debía mantenerse sereno y controlado, aunque eso no era nada sencillo y menos si su aroma invadía sus sentidos.
- Lo sé… y no he repasado, quizás deba hacerlo… aún quedan algunas horas para que amanezca – musitó para sí, preocupándose.
- ¿Qué? No jovencita, usted se irá a descansar, se que es mucho pedirte que no estudies, pero hazme caso, además eres una gran hechicera, la mejor en muchos aspectos y para tu edad, así que esa prueba no será difícil para ti – prorrumpió confiado, besando la coronilla de su cabello, incorporándose lentamente.
- No lo sé, yo aún creo que debo… - no alcanzó a terminar su frase, cuando el profesor besaba sus labios suavemente.
- Descansar, solo eso – espetó firme, se levantó del sillón ofreciéndole su mano para que lo imitara.
Hermione curvó sus labios en una sonrisa que iluminaba su cara demostrando lo feliz que se sentía en ese momento, suspiró y se incorporó, caminó algunos pasos antes de que se inesperadamente se detuviera para abrazar al licántropo aspirando su loción embriagadora, no quería perder ni un solo instante, no quería que su sueño terminara, no quería tener que separase.
Remus le devolvió el abrazo comprendiendo su sentir, por mucho que eso lo sorprendiera y sabiendo que eso le llevaría toda la noche, pasó su brazo por detrás de las rodillas de la castaña, cargándola, logrando sacarle un gritillo de sorpresa.
- Pero…
- Tranquila, solo llevo a una dama a su cama – musitó dejándola encantada, ocultó su rostro en el arco del cuello de su profesor, respirándole suavemente, causándole un estremecimiento que recorrió su columna, lo que provocó que buscara su rostro – para… no quiero dejarte caer…
Con algo de dificultad llegó a la habitación de su alumna, entró echando un vistazo rápido, era un cuarto demasiado ordenado más para una chica de su edad, pero eso no le sorprendía. La llevó hasta su cama donde la bajó delicadamente.
- Ahora a descansar… - repuso sin querer irse realmente.
- Esta bien, pero… ¿te quedaras hasta que me duerma? – cuestionó tímidamente, sintiendo su cara arder por su atrevimiento.
Remus sonrió instintivamente – Claro…
Hermione sintió que su corazón daba todo un vuelco y con esas maravillosas mariposas revoloteando en su estómago, se levantó sintiendo que sus rodillas flaquearían en cualquier segundo – Debo… bueno, cambiarme, ahora vuelvo…
Lupin asintió, la vio dirigirse a su closet y después al cuarto de baño, respiró hondamente, no podía alejar de su rostro esa tonta sonrisa de enamorado, parecía un adolescente, pero ahora no quería pensar en nada que no fuera hacer feliz a su alumna.
*º*º*º
Afuera de la Sala de DCAO…
Harry seguía tratando de comprender lo que le estaba pasando y lo que esa visión había significado.
- Estas más pálido incluso que yo y no creo que sea bueno – comentó aún asustado Bilius.
- Estoy bien – afirmó convenciéndose a sí mismo, avanzó hasta la puerta y le dio algunos golpes, esperando que su profesor los atendiera.
Ronald frotaba sus manos nervioso, ladeando sus cabeza hacia ambos lados del corredor, esforzándose por ver con la tenue luz que les proporcionaba las antorchas - ¿Por qué no sale?
- No lo sé, quizás no este…
- No, eso no puede ser – se abalanzó tocando más fuerte, repentinamente la puerta se abrió dando paso a una figura que no era la del licántropo.
- ¿Sirius? – preguntó Harry acomodándose sus gafas - ¿qué haces tu aquí?
- Chicos... más bien ¿ustedes qué hacen aquí? – enarcó su ceja interrogante, los saludó con un abrazo aún intrigado.
- Vamos cuéntale – instó el pelirrojo codeándolo.
- Es mejor que pasen – invitó haciéndose a un lado, cuando la puerta se cerró los miró estudiándolos, tenían facha de que algo les había sucedido, cara asustada, el sudor perlaba sus frentes, parecían nerviosos - ¿contarme qué Harry? – preguntó enfocando sus pupilas tormenta en su ahijado.
- Es que…
- Ha tenido unos sueños extraños – se apresuró a contar el ojiceleste, al ver la duda escrita en el rostro de su amigo.
- Cállate Ron – pidió Harry ya era embarazoso contar eso, para que además lo hiciera su amigo y no él.
- ¿Sueños?
- Pesadillas – aclaró el ojiverde.
- ¿Qué clase de pesadillas? – interrogó confundido, acercándose a Harry -
- Es que… - le contó todo con algunas pequeñas intervenciones de Ronald.
- ¿Qué? Eso no es normal Harry, quizás sea una trampa… pero practicaremos la Oclumancia, para cerrar tu mente, si es un engaño lo averiguaríamos – objetó firme – no trates de hacer nada sin antes decirnos, no queremos que vuelva a suceder lo del Ministerio.
Harry se hundió en el mullido sillón, aún intranquilo, no estaba del todo convencido de que fuera un engaño, aunque su padrino tenía razón era mejor mantenerse calmado.
Ron estaba igual de preocupado pero notó que nunca había aparecido su profesor - ¿Dónde esta Remus?
Sirius desvió su vista de su ahijado concentrándola en el pelirrojo – Mmm no lo sé, esperaba encontrarlo pero al parecer salió.
- Pues nosotros no lo hemos visto desde que llevó a Hermione a la Enfermería – evidenció Ronald, haciendo memoria.
- ¿Qué le pasó? ¿Esta bien? – inquirió con inquietud el Merodeador.
- Si, esta bien… solo fue agotamiento – refirió Potter calmando a su padrino – aunque si, no lo hemos visto desde entonces.
- ¿No estará con Tonks? – cuestionó pícaro Ronald.
- Mmmm puede ser – aceptó Sirius frunciendo ligeramente su ceño ya que había visto llegar a su sobrina acompañada de Cornwell.
- De seguro que si… aunque no se cómo pueden estar juntos, son tan diferentes – opinó el pecosos pelirrojo.
Harry que se encontraba aún desconcertado simplemente levantó sus brazos sin saber qué decir.
- Eso es la vida de Lunatico, pero mejor díganme ¿ya consiguieron parejas para el Baile?
Ante esa pregunta los dos chicos se miraron desanimados hundiéndose en el sillón.
*º*º*º
En Slytherin…
Blaise estaba que no se toleraba a si mismo, hervía del coraje que había pasado, tenía tanta furia que parecía león enjaulado caminando de un lado a otro por la habitación,
- Diablos Zabinni ¡Por un carajo… quieres calmarte de una buena vez! – soltó Malfoy exasperado por la actitud de su amigo.
- Cállate Malfoy si no te parece puedes irte – dijo fulminándolo con la mirada, dirigiéndose al baño donde azotó la puerta desquitando parte de su coraje, inhaló ostentosamente ese elemento vital tratando de calmarse, pero no le era nada sencillo.
Se comenzó a desvestir o más bien a arrancar las maltratadas ropas, abrió la llave de la regadera dejando correr solamente el agua fría, debajo de la cual se metió, de inmediato su cuerpo resintió el cambio de temperatura, dejando correr un escalofrío por su espina dorsal.
Alzó sus puños y golpeó el mosaico – Arrrggg… la odio… - bramó desesperado, cerró sus ojos con fuerza evocado la imagen de la pelirroja entre él y Thomas - ¿por qué lo tienes que defender a él?
Elevó su rostro al chorro de agua sintiendo tanta impotencia, tantos sentimientos encontrados – Tu no me gustas Ginevra Weasley, tu no estas a mi altura, no eres más que una pobretona… hermana de ese idiota Come-babosas, una traidora de sangre… - rugió tratando de hacerse entender esas frases, no debía olvidarlas, debía tenerlas presentes a cada momento, incluso dormido, no debía soñar con ella, no debía.
Sentía que sus ojos le picaban pero él jamás lloraría aunque fuese solo de impotencia, no lo haría, el era un Zabinni, un sangre pura, un Slytherin, vamos había más de una razón para no hacerlo, pero la verdad es que lo necesitaba y sabía que aún así se tendría que tragar su coraje, sus deseos y su sentir, una vez más, todo por el buen nombre y las antiguas costumbres.
Lentamente se fue calmando con el paso de los minutos, pero eso solo fue peor ya que su dolor físico se comenzó a manifestar, abrió sus parpados enfocando su vista en su mano anteriormente lacerada, notando que ahora no lucia peor que antes pero si dolía más.
Respiró varias veces tratando de controlar la dolencia, comenzando a ordenar sus ideas, cerró la llave del agua, con paso lenta avanzó hasta una gaveta que se encontraba ahí, tomó una toalla que amarró a su cadera con movimientos mecánicos. Separó junto al espejo que se encontraba arriba del lavabo, observando su reflejo, su cara, los golpes eran notorios, su labio estaba hinchado y tenía una pequeña cortada, su pómulo se encontraba inflamado, recordaba que de su nariz había salido sangre, se llevó la mano a su tabique sintiendo un sutil dolor.
- Esta no ha sido mi mejor semana – se mofo de si mismo, logrando torcer sus labios en una sonrisa – pero esto no se queda así… - buscó en la gaveta una venda y la pomada que le había recetado la enfermera Pomfrey, se colocó con torpeza el ungüento, causándose una ligera punzada de dolor – arrrgggg – tensó mandíbula y respiró hondo – solo la venda… - con burdo cuidado se la colocó dejando salir unos cuantos gemidos de dolor.
Se tomó un minuto más antes de salir y enfrentar a sus amigos que de seguro lo sermonearían con las teorías de sangre, la sociedad, la familia… se amarró su cabello en una coleta y se dio valor saliendo del baño.
*º*º*º
En Gryffindor….
Ginny ayudaba a Dean dejándolo en el sofá más cerca de la Sala común, al instante algunos compañeros que se encontraban ahí comenzaron a murmurar, Ginevra les lanzó una mirada furibunda.
- ¿Qué no tienen nada mejor que hacer? – preguntó desafiante, enojada por cómo los miraban.
- Cálmate Ginny – pidió Lav, la cual se encontraba ahí junto con Seamus.
- ¿Qué te pasó? – cuestionó el castaño, sorprendido por su estado.
- Ese… el estúpido de Blaise Zabinni que…
- No hables ahora de eso, por favor – pidió la pelirroja, no queriendo que todos en la Sala se enteraran de los pormenores, claro que sabía que eso iba a ser imposible, pero por lo menos se quería evitar otro desagradable momento – Lav por favor busca algo con lo que pueda curar a Dean.
- Claro – afirmó perdiéndose en las escaleras que se dirigían a las habitaciones de las chicas.
- Si que te dejó mal – continuó Seamos, pasando su mirada por las heridas del moreno.
- Pero no sabes como quedó él – señaló con una mueca burlona Thomas, logrando que Ginny se irritara por ese comentario.
"Los hombres son unos tontos, ¿cómo puede aún vanagloriarse y presumir?".
- Toma… - le entregó un par de vendas, algodón y pociones que había encontrado en otras habitaciones de sus compañeras.
- Gracias – de inmediato se puso a curarlo, siendo ayudada por Brown y no se detuvo aún cuando el moreno se quejaba demasiado, quizás disfrutaba un poco el momento, más después de escuchar que todavía le quedaban ganas de presumir sobre lo sucedido.
Lentamente la Sala se fue vaciando hasta que solo quedaron Ginny y Dean, la cual terminaba de hacerle una pequeña curación.
- Estarás bien, no ha sido nada grave – le dijo calmada.
- Mmm espero que si, no quiero lucir así en el Baile y menos a tu lado – acotó coqueteándole.
- Creo que eso pudiste haber pensado antes de pelearte con Zabinni – interpeló molesta.
- Pero Ginn tu viste que fue él, el que comenzó todo, vamos me echó lío y yo no me iba a rajar – refutó determinado.
- Si me di cuenta – rodó sus ojos, mientras meneaba con al cabeza "definitivamente los hombres son unos tontos y unas bestias".
- Aunque ahora no me puedo sacar de la cabeza la idea de que de verdad ese rumor de que él esta interesado en ti, es verdad – habló tensando su mandíbula.
- Eso es una tontería y es mejor que ambos vayamos a descansar – concluyó sin querer escuchar más eso, se puso de pie, ayudando al león.
- Gracias Ginn – se inclinó y depositó un ligero beso en su mejilla.
- No me agradezcas, solo intenta ya no meterte en líos con él – pidió encaminándolo hacia las habitaciones de los chicos.
- Eso no te lo puedo prometer – confesó determinado.
- Mmmm mejor me voy a dormir, que te mejores, descansa – se despidió avanzando a su habitación, llena de pensamientos que giraban en su cabeza como un remolino, llenándola de confusión y dudas.
*º*º*º
En la Sala de premios anuales…
Remus esperaba con sus manos en los bolsillos de sus pantalones, paseando por la habitación de la castaña, sabía que no debía andar curioseando pero no podía evitar hacerlo.
Ese era el lugar donde ella pasaba más tiempo, podía notar varios libros y reconocía varios de ellos ya que el también los había leído, enfocó su atención en la cama que yacía perfectamente arreglada con un edredón escarlata, de repente imágenes no muy santas se desataron en su mente.
No sabía hasta donde llegaría su relación pero no podía evitar desearla en más de un sentido después de todo parte de él, era una bestia. El sonido del agua corriendo logró sacarlo de sus fantasías y no necesitó agudizar su oído para saber que su más brillante alumna estaba tomando una ducha y eso no ayudó a que sus instintos se calmaran, ni a alejar esos deseos.
Su frente comenzó a llenarse de pequeñas gotas de sudor, su interior se agitaba y su temperatura subía, cerró sus ojos dejando que su mente se concentrara en el sonido, podía escuchar el golpeteo de las moléculas del agua al chocar contra el cuerpo de Hermione, incluso su olfato se agudizó al reconocer la fragancia del shampoo.
No podía evitarlo, su mente si que le estaba jugando una mala pasada, pero no podía ocultar que estaba deseando romper la puerta, tomarla entre sus brazos y hacerla suya. Caminó automáticamente hacía el cuarto de baño siguiendo el dulce aroma, de repente el agua dejó de correr, fue entonces que se percató de lo que hacía, se repelió unos pasos, abriendo los ojos de golpe.
-¡Por Merlín ¿qué estaba a punto de hacer? – se pasó la mano por su cabello limpiando el sudor que perlaba su frente, tratando de controlar su respiración.
Se alejó del baño queriendo poner distancia pero definitivamente el cuarto de su alumna no le permitía hacer mucho, alcanzó la ventana, la cual se abrió de golpe, permitiendo que el frío viento golpeara su rostro, aligerando su estado de deseo.
Enfocó su mirada en la serena noche, encontrando en el cielo su gran temor la luna, se acercaba el día en que el dejaba de ser hombre para convertirse en eso que tanto odiaba. A lo lejos en el bosque prohibido unos aullidos se desataron. "¿Por qué no puede haber una cura? ¿Por qué tengo que estar condenado a eso?...".
- Lo siento, necesitaba una ducha, me sentía algo sucia, perdón por hacerte esperar – musitó pasando una mano por su cabello agitándolo suavemente, logrando que su fragancia inundara el lugar y el olfato de Remus.
Lentamente el licántropo se giró posando su mirada en ella, deslizándola por su figura, deseaba tanto acercarse a ella, pero prefirió contenerse, no quería comenzar algo que después no fuera capaz de detener, aferró sus manos al alfeizar de la ventana.
Hermione lo observó reconociendo la melancolía y la duda en su mirada, paró de agitar su cabello, quedándose quieta. "No por favor, no más dudas… no más dolor… no más". Con cierto miedo recorriendo sus entrañas y aparentando toda la seguridad que podía avanzó hacia él, sin separar sus pupilas de él, sin perder detalle de cada facción que delineaba su rostro.
Al llegar a él, notó como sus manos se aferraban al marco, alzó su vista notando detrás de él la luna, fue entonces que comprendió en parte lo que sucedía. Dócilmente levantó su mano hasta llegar a tocar una cicatriz que recorría parte de la mejilla de su profesor. Remus cedió ante su caricia estremeciéndose, su toque era tan suave como el de una pluma, ladeó su rostro dejando que su mano siguiera su recorrido.
Hermione sonrió ligeramente al ver la aceptación del licántropo – Déjame alejar tus miedos… - murmuró siguiendo con su recorrido tocando el borde de los labios del hombre, delineándolos con fervor. Lupin no se atrevió a decir nada, ni él mismo encontraba las palabras para describir lo qué le pasaba, pero no quería dejar de sentir su toque, al sentir sus dedos en su labios, lentamente depositó pequeños besos en ellos, percibiendo el temblor de la mano de Mione al sentir sus roces.
- No deberías… - estaba a punto de advertirle.
- No lo arruines – profirió acortando la distancia y uniendo sus cuerpo, colocó su mano sobre el pecho del hombre cerca de su corazón, disfrutando de su ritmo, jamás se cansaría de eso, alzó su rostro – déjame estar a tu lado… déjame vivir aquí – indicó señalando su corazón – no me alejes más…
Lupin despegó por fin sus manos del marco permitiendo que estas se perdieran en la espalda de la pequeña, se inclinó aspirando su esencia, dejando que sus labios acariciaran perezosamente la cara de su alumna, memorizando cada parte, cada lunar, disfrutando de cada expresión que ella hacia al sentir sus besos, de cómo su respiración se agitaba y su corazón palpitaba con fuerza.
Al llegar a sus labios los delineó dulcemente con su lengua, mordiéndolos celosamente, no quería compartirla con nadie, estrechó su abrazo y descendió siguiendo con sus roces un camino invisible hasta su cuello, donde podía inhalar con más fuerza su perfume, se afanó por besar su cremosa, húmeda y suave piel, sintiendo como algo se removía en su interior la besó con mayor intensidad, dejando que sus dientes la tocaran.
Hermione no podía evitar derretirse ante ese apretado abrazo, antes sus caricias, y aunque la razón clamaba porque recuperara el control de su cuerpo, este parecía no cooperar, subió sus manos por la espalda del hombre llegando hasta sus hombros, donde se aferró a él, clavando sus uñas que de no ser por la ropa de Remus de seguro hubieran marcado momentáneamente su piel.
Al sentir como sus labios acariciaban con fervor su cuello no pudo evitar dejar salir algunos gemidos, respiraba entrecortadamente, el calor subía por su cuerpo – Remus….
El profesor saboreaba cada parte de su cuello dejando un camino húmedo a su paso, bajo suavemente siguiendo el escote de la ropa de su alumna, podía sentir el suave y baja de su pecho, era totalmente deleitante.
El reloj de la torre sonó indicando casi media noche, apenas las campanadas lograron penetrar la mente del hombre, sacándolo del hechizo que lo tenía preso, se separó ligeramente, tratando de controlar su respiración, giró su rostro hacia la ventana permitiéndole analizar el numero de campanadas y recuperarse. Se separó de Mione, depositando un corto beso en sus labios.
- Debo irme – pronunció sonriendo dulcemente al ver lo acalorada que estaba su alumna, además de lo roja que lucia.
Hermione apenas lograba descender de su nube procesando las palabras del Merodeador, lo único que tenía claro en ese momento es que se moría por un largo y buen beso. Se colocó de puntillas impulsándose con sus manos en los hombros del licántropo alcanzó su boca, sorprendiéndolo momentáneamente.
Remus curvó sus labios dentro del beso, dejando que ella fuese la que guiara su contacto, cerró sus ojos, acoplándose al ritmo que dictaban los movimientos de su alumna, dejándola pasar a su boca con suavidad, podía sentir su tímida lengua acariciarlo, apretó sus brazos al sentir sensaciones eléctricas viajar desde su estómago hacia todo su cuerpo, subió su mano hasta la nuca de la castaña, intensificando su ósculo, entremezclando sus respiraciones, sintiendo cada parte de él desear más.
Mione se separó al sentir que sus pulmones son resistirían más sin oxigeno, abrió sus ojos encontrando el mar dorado de las pupilas del licántropo, no podía comprender todas las emociones que despertaba en ella, pero sabía que ya no quería su vida sin él.
Remus dejó que su respiración se normalizara mientras sus neuronas volvían a trabajar "Contrólate, contrólate… recupera el control de su cuerpo, piensa en otra cosa… en otra cosa", unió sus frentes, sonriendo – Debo irme…
- Pero… -intentó debatir.
- Por favor, porque si me quedo más tiempo no se si responderé de mi… - siseó con un tono desleal de seducción – y tu debes dormir – sin darle tiempo para hablar la tomó entre sus brazos y la colocó en su cama, tapándola cuidadosamente.
Tomándose el tiempo para admirar sus sonrosadas mejillas – Cierra tus ojos… - pidió sentándose en la orilla de su cama, acariciando su mano.
- Pero… - titubeó se sentía tonta por lo que iba a decir.
- ¿Qué? – preguntó curioso.
- Bueno… es que temo que si cierro los ojos tu desaparecerás y te perderé – confesó su temor sin atreverse a mirarlo.
"No puedo creer lo que dice, no entiendo cómo puede estar interesada en mi, veo que no soy el único en tener temores". Estaba verdaderamente conmovido, cortó la distancia entre ellos y depositó un beso en su frente – Todo estará bien, yo siempre estaré para ti – prometió sincero – cierra los ojos.
Hermione sintió como sus dudas e inseguridades se alejaban, se permitió cerrar los ojos, sintiendo aún el calor de la mano de Remus acariciando su cara, poco a poco fue cayendo en los brazos de Morfeo.
Lupin se quedó todo ese tiempo contemplándola, disfrutando de velar su sueño, de sentir que por primera vez en su vida todo esta bien, aunque estuvieran en tiempos de guerra, él se encontraba bien, lo que sentía por esa chica lo tenía en un estado de confortabilidad y de sincera felicidad, porque si, eso creía que estaba, no podía alejar esa sonrisa tonta de su rostro.
*º*º*º
En Slytherin…
- ¡¿Qué demonios le sucede al negro? – vociferó Malfoy, demostrando su molestia ante la actitud del moreno.
- Mmmm Draco lo último que falta es que tu también te pongas a gritar, y de sobra sabes lo que le pasa – arremetió Theo, fastidiado de la situación.
- Pero… ¿cómo? ¿Qué no entiende lo que esa es? – expresó incrédulo.
- A mi no me lo digas, yo no soy él que te puede dar esas respuestas - se zafó, ya que no quería comenzar una pelea con el ex-líder de su Casa.
Se quedaron en silencio cada uno sumido en sus propios pensamientos, cuando la puerta del baño se abrió dando paso al rizado, que los ignoró olímpicamente dirigiéndose a su closet donde se comenzó a vestir, sin emitir palabra alguna, el momento era demasiado incomodo.
Blaise controlándose sabía que no podían seguir así, avanzó hacia el buró con doble fondo de donde sacó una botella de whiskey de fuego, invocó su copa y se sirvió una dadivosa cantidad, necesitaba adormilar su dolor - ¿Acaso no piensan beber?
- ¿Ahora te pondrás a beber por esa? – reprochó acido Malfoy.
- ¿Y qué si lo hiciera? – refutó sin mirarlo.
- Es que no lo puedo creer… ella es…
- Lo sé – se sentó en su cama dispuesto a escuchar la perorata de estupideces que le diría su amigo.
- No me interesa decirte lo que ya sabes de sobra, pero debes controlarte, si la Casa se entera de lo que esta pasando y eso llega a oídos de tu madre, es cuando empezaran los verdaderos problemas – advirtió Nott, previendo lo peor.
- Es que no pasa nada, entre ella y yo no hay nada, ni habrá nada – señaló dejando salir un hondo suspiro, que dejaba ver parte de su desilusión, bebiendo de golpe un buen trago de su copa.
Los dos rubios se miraron entre si, no creyendo en las palabras de su amigo, para ellos era toda una novedad verlo en ese estado y por una mujer.
- Negro ¡Por Slytherin! olvídate de esa, pronto saldrás de este mugre Colegio… y no pensaras más en ese pobretona – puntualizó enérgico Malfoy.
- Solo no te metas en más peleas con esos Gryffis – expuso Nott, recostándose en su cama.
- Mmmm – murmuró sin querer afirmar nada.
- ¿Y qué piensas hacer? ¿Permanecerás escondido? – inquirió Theodore fijando sus frías pupilas en su ex líder, alejando la conversación del rizado.
- Les contare el fin de semana que ya estén fuera de aquí, por ahora es muy arriesgado, saben que no debo venir – repuso fúnebre, tocar ese tema le alteraba los nervios, aunque sabía que tenía que controlarse.
*º*º*º
En la Sala de DCAO…
Sirius no podía creer toda la clase de excusas que podían inventar esos chicos con tal de no asistir a un Baile, enarcó su ceja interrogante, retirándose parte de su cabello negro del rostro.
- Mmm creo que de verdad ustedes tienen un serio problema con las chicas – opinó negando con su cabeza, una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios – en eso no te pareces a tu padre, él jamás hubiera perdido la oportunidad de estar en un Baile y mucho menos tratándose de asistir con una bella dama como lo era tu madre.
- No son tiempos para Bailes – comentó Harry aún perturbado por sus visiones y por supuesto por la guerra que se aproximaba – las cosas no están bien como para relajarse.
- Harry, piensa en ti, disfruta del día a día, por ahora las cosas están estables, no como quisiéramos pero tampoco es para que tu vivas tu vida entorno a Voldemort, tendremos tiempo para prepararnos para enfrentarlo pero para eso, tu debes estar bien en todos los sentidos, ¡diviértete por Merlín! – aconsejó sabio, exagerando sus gestos.
- Es que no puedo, además no tengo cabeza para pensar en un Baile – respondió sincero.
- Quizás deberías invitar a Ginny – murmuró titubeante, notando como Harry se tensaba ligeramente y Ron no era ajeno a ello.
- Ah no lo se, creo que ella ya tienen pareja - comentó evasivo.
- Mmmm ya veo… ¿y qué hay de ti Ron?… tienes a alguien pensado supongo – acometió divirtiéndose con los nervios del menor de los pelirrojos.
- Yo… bueno, yo…
En ese momento la puerta de la Sala se abrió dando paso al licántropo que se sorprendió al verlos.
- ¿Pasa algo? – inquirió de inmediato pensando en algo relacionado a la Orden o a Harry.
- ¿Dónde estabas? – replicó Sirius ignorando su pregunta, estudiándolo, había algo diferente a él, incluso podía decir que su mirada había cambiado, había un destello que hace tiempo no veía, además era extraño ver en él esa sonrisa. Definitivamente algo había pasado en su vida y lo iba a averiguar.
- Tuve un asunto que atender – evidenció sin dar más detalles, despojándose de su túnica, posando su vista en su viejo amigo, tratando de averiguar lo que sucedía.
- Pues… yo venía a verte para hablar de algunos asuntos, pero es mejor que te enteres de lo esto – acotó mirando a su ahijado.
Remus se acercó cambiando su semblante totalmente, la seriedad baño su rostro, escuchando atento las palabras de Harry.
- Concuerdo con Canuto, debes practicar la Oclumancia, puede ser una trampa, pero estaremos preparados – observó el temor tras los lentes de su alumno, se acercó y colocó su mano en su hombro, dándole apoyo – es mejor que vayan a descansar.
- Si, vámonos Harry… no queremos encontrarnos con Filch - bostezó el pelirrojo – además aún tenemos que realizar uno de esas escalofriantes pruebas.
Se despidieron de los Merodeadores y partieron hacia la Torre norte, permitiendo así que los dos hombres se quedaran solas, era hora de saber lo que pasaba. El pelinegro levito la botella de whiskey sirviéndole una copa a su amigo.
- ¿De qué querías hablar? – preguntó tomando la copa.
- Mmm mejor dime tu, ¿qué es lo que te pasa? ¿Hay algo que deba saber? – interrogó notando nuevamente esa chispazo de luz en su mirada.
Remus sabía que no iba poder engañar a su amigo, lo conocía bastante bien "¿Qué debo hacer? Nymphadora es su sobrina… y él me lo advirtió, me pidió que no le hiciera daño… pero no puedo seguir engañándome y engañándola, las cosas cambiaron y ella merece encontrar a alguien que la quiera de verdad".
- Si lo hay, pero preferiría primero hablar con Nym antes – informó con pesar, sintiéndose una vil rata, literalmente.
- Por como lo dices, parece que no es la noticia de su compromiso ¿o me equivoco? – indagó impávido, sin despegar sus pupilas de su amigo, sin darle tiempo para que siquiera pensara en mentirle.
- No, no te equivocas… pienso hablar con ella después del Baile – pausó tomando un respiro – voy a terminar nuestra relación – se aventuró a contar notando la sorpresa en la mirada de su amigo.
Sirius no podía negar que esa noticia lo había tomado desprevenido, pensaba que su relación iba a ser más duradera, aunque debía haberlo previsto por como había visto a su amigo los últimos días.
- Entiendo si te molesta, después de todo no querías que saliera herida, pero lo intente, pensé que podría llegar a amarla, pero no era así me deje engañar por el cariño que le tengo, siento no haberme dado cuenta antes, pero no puedo seguir con ella, espero que lo puedas entender – explicó sintiéndose el ser más ruin.
- Vaya… - exhaló procesando las palabras de su amigo, bebió de su copa, tomándose su tiempo para encontrar qué decir – no te voy a mentir Lunático, me molesta lo que sucede, pero hay un limite que no pienso cruzar, por mucho que este enojado debo aceptar que es tu relación con ella, y si tu ya no deseas estar con ella, es mejor que la dejes – opinó iracundo, respiro profundamente, calmándose - pero hay algo más, lo veo en tu mirada.
Remus sintió un vuelco en su corazón, la sensación de alegría quería salir por cada poro de su cuerpo, pero esto también estaba mezclado con la sensación de traición y de engaño – Si lo hay, pero preferiría hablar de eso después.
- Entiendo – articuló insatisfecho por las respuestas de su amigo, pero por otra parte parecía estar bien y eso debía ser lo importante, pero ya se lo sacaría tarde o temprano, no había un secreto que su amigo lograra esconder mucho tiempo de él.
- Bueno ¿y dime venías a hablarme sobre la misión? – interrogó interesado.
- Mmm pues… - Sirius explicó todo el plan que habían trazado con Bill Weasley.
Finalmente después de un par de horas más, Black se retiró dejando por fin a Remus, pensar en lo que había sucedido ese día.
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¿Reviews? ¿Avadas? ¿Algo?
Ahora los agradecimientos y para extenderlos, hemos traído a alguien especial, muy especial, lo liberamos de los inferis porque es un chico demasiado hermoso como para perderse en la nada… así que con ustedes el menor de la familia Black, el chico de mirada bella y claro… cuñado de Lady Muerte… el bello, ¡Regulus A. Black! – los aplausos se escuchan por el lugar, sobre todo de las autoras, aunque uno o dos de los presentes, miran al chico que aparece tras el telón con algo de recelo, ya que es un chico que revivió.
- Hola Princess, Lady – se acerca y besa las mejillas de las chicas, las cuales sonríen felices al tenerlo ahí.
- Hola Regulus, es un placer que hayas aceptado ayudarnos en esta ocasión – le agradeció Lady, en tanto Regu sonríe al recibir el abrazo de Princess.
- Bueno, ustedes saben que no soy mucho de hacer este tipo de cosas, pero ya que necesitaban mi ayuda y después de dedicar un fic a revivirme, no podía negarme… quien se puede negar a complacerlas en algo y sobre todo a estar en compañía de tan bellas damas como lo son sus lectoras – comentó seductor, acariciando la mejilla de la chica.
- Sabes que eres favorito, pero esta platica la dejaremos para después, ¿de acuerdo?, por lo pronto empieza ¿ok? – pidió TDP, acariciando su cabello.
- De acuerdo, pero no puedo estar ahí parado yo solo, Lady, ¿me podrías prestar por un momento a Princess? – inquirió coqueto.
- Mmmm de acuerdo, pero me debes una, y me cobrare con tu hermano ¿de acuerdo? – complació divertida.
- Como si no lo hicieras en todo momento Lady – sonrió TDP, complacida, mientras Regulus tomaba su mano y la estrechaba caminando hacia el micrófono frente a todas.
- Hola a todas, ¿Qué tal?, es un gusto estar aquí en compañía de tan bellas chicas, en esta ocasión vengo a agradecerles por su tiempo y sus comentarios, ya que a las nenas les hace feliz el tenerlas aquí, aunque en lo personal me agrada mas mi fic, claro que… - un ligero apretón en su mano lo hizo sonreír malévolo – de acuerdo, no diré mas ataques… ahora iniciemos con:
- la bella Luna Lovengood Hola… ¿qué tal te va? Te recuerdo de los reviews de mi fic, gracias por tu comentario aquí y en el mío, sabemos que tardaron bastante en actualizar y por ello te pido una disculpa a su nombre, pero por favor no dejes de leerlas, las hace feliz saber de ti, por lo pronto esperamos que te siga agradando y nos dejes saber qué opinas de este nuevo capítulo… cuídate mucho, te mando un beso… y te espero en mi fic con el próximo capitulo.
- Es el turno de mia jane, ¿Qué tal nena?, gracias por tu comentario y por apoyarlas, esperamos que no te alejes y nos dejes saber que te pareció este capitulo, ya que aunque se tarden, lo hacen sin intención, no dejes de decirnos tu opinión, es un placer tenerte aquí, cuídate… te mando un abrazo. Y pasa por mi fic – eso último lo susurró, en tanto Princess sonríe cómplice.
- Continuamos con Lenia Potter Lupin Hola, ¿qué tal te va? Es una lastima que hayas perdido tu contraseña, pero espero que para estas fechas ya hayas podido recuperarla, para que no te pierdas de esta actualización, y por supuesto que te recordamos, eso es innegable, tus comentarios les agradan y las haces sonreír con tus comentarios, así que no dejes de hacerlo y de opinar sobre este capitulo, en lo personal prefiero a Hermione conmigo, pero pues ya que así lo crearon ellas, esta bien, nos veremos pronto… cuídate, te dejo un abrazo, saludos
- Lain Hola ¿cómo estas? Esperamos que aun sigas pendiente el fic aunque se tarden en actualizar, es un placer saber de ti, pero… disculpa el comentario, pero… ¿Por qué te gusta Remus?... digo, no es el mas guap… ¡auch! – gimió al recibir una mordida en el tobillo, mirando hacia abajo noto la presencia de un perro negro, el cual le mostró los colmillos – mmmm de acuerdo, no diré nada malo sobre él, lo siento Lain, mi inoportuno hermano ha llegado, no fue mi intención hablar mal del licántropo, pero en fin, te agradecemos tu comentario o sobre todo el apoyo que les brindas, y este capitulo, será interesante, así que por favor, déjanos saber que piensas de el, por lo pronto te dejo un gran abrazo, cuídate – se despide, mientras mira de reojo a Sirius, el cual esta convertido en humano parado a un lado de Lady.
- Lucy Lupin Hola… ¿qué tal? después de mucho tiempo de espera por fin esta aquí el nuevo capitulo, este capitulo bueeno, que te puedo decir, es romántico, muy romántico a decir verdad, así que no te lo pierdas y déjanos saber que te pareció, te dejo saludos y abrazos… y piensa en cambiarte de apellido, el Black no es mala idea – susurró, mientras Sirius lo miraba fijamente y Princess negaba con la cabeza al ver al par de hermanos
- Mmmjjj Regulus cariño, es mejor que sigas – pidió la chica, haciéndole señas a Lady para que aleje a Surius.
- Hola Ama sua,… ¿cómo estas? Es un gran placer poder agradecerte tu apoyo, ya que eres una fiel seguidora de estas nenas, aunque a decir verdad me molesta un poco el que no hayas leído mi fic, ¿acaso no te gustan los Black? Somos interesantes, guapos, agradables, elegantes y bueno, otras cosas que no vale recalcar aquí, pero el punto es que no has leído "el ultimo vástago" y eso me hace sentir mal, espero poder tener muchas lectoras, ya que soy relativamente nuevo en esto, pero en fin, sobre tu comentario de TODO POR EL QUIDDITCH, he de decir que tienes razón, son largos, a veces demasiado, pero como dicen las chicas, si no es así, no transmite lo que quieren decir, y solo como un pequeño comentario he de decir que no te he visto en la ultima actualización de este fic, subieron el 15 y 16, así que date una vuelta por allá… por lo pronto esperamos tu review en este capitulo ya que según lo que me platican, el fic se pone cada vez mas ininteresante, gracias por tu paciencia, tu apoyo y tu comprensión, ya que tienes razón en lo de la uni, las mantiene bastante ocupadas, por cierto, en cuanto a la dirección, no estoy seguro si te respondieron en un mensaje, pero si no, te digo que su correo esta en Hotmail y es idéntico a su nick aquí, así las puedes encontrar, lamento no poder colocarlo, pero no lo permite la pagina… ahora si me despido, cuídate mucho, te mando un beso… hasta pronto.
- Es el turno de Sucubos Hola ¿cómo estas? Gracias por tu review, lamentamos la tardanza, pero como dices la Uni esta manteniéndolas ocupadas la mayor parte del tiempo, pero no te preocupes en que lo abandonen, tardan pero actualizan, serian incapaces de dejarlo así, aquí esta ya el capítulo, ojala te guste y nos puedas dejar un comentario. Cuídate mucho nena… te mando un abrazo, hasta pronto.
- Hola Donna ¿cómo estás? Bueno, te diré que mi querida Princess esta roja de vergüenza al igual que Lady… de verdad lamentan el hacerte esperar tanto entre cada capitulo, pero discúlpalas, son buenas, pero muy ocupadas, y según la opinión de las chicas, este capitulo te gustara, en cuanto a la pareja de mi sobrina con Weaskey… dale una oportunidad, ahora aquí esta la actualización, no dejes de decirnos que te pareció, entra mas reviews, ellas actualizan mas rápido jajajaja, cuídate… te mando un abrazo. Hasta pronto y no olvides visitar mi fic… es muy bueno, aunque Sirius me mire con ojos de odio, debo de hacerme publicidad – señala divertido al ver la mirada ojigris de su hermano.
- MeguSaku, Hola, ¿como te va nena? gracias por tu comentario, es un placer responder a comentarios tan lidnos como el tuyo, a las chicas las hace felices saber de ti, aquí te traemos el nuevo capitulo, espero que sea de tu agrado y nos puedas comentar que te pareció, y claro, apoya mi fic porque… - le sonríe cómplice a TDP – "el ultimo vástago" es lo mejor que han escrito ellas, soy protagonista sabes y bueno… mmjj mmjjj… como te decía gracias por tu review. Te mando un abrazo. Cuídate, hasta pronto.
- También queremos agradecer a Aleera de Lioncourt, Choconinia, Mira Black-Lupin, Amaia, CENIPUL AL PODER, Bindi will lestrange y demás personas que han apoyado en este tiempo y a los que leen y no dejan un review… espero que puedan hacerlo… es fácil, solo usen el botón Go, por mi parte es todo, fue un placer estar aquí, pero en vista de que mi hermano ha llegado a importunar, me retiro… hasta la próxima… - da un par de pasos atrás. A lo lejos se escucha la voz de Sirius interrogando a Lady el porque no lo habían llamado a él para dar los agradecimientos, el menor responde algo que las lectoras no pueden escuchar, pero que no fue amable con su hermano, con un suspiro de resignación las autoras intentan calmar los ánimos, los dejan discutiendo un par de minutos, lentamente se acercan al micrófono.
- Gracias por todo… - expresan, antes de regresar con los Black y cada una llevarse a uno.
Saludox y Abraxos…
«´¨·.. The Darkness Princess & Lady Muerte· .·´¨»
