Disclaimer: Haber... McDonald's es de Ronald McDonald. Walt Disney es de Mickey Mouse. Warner Bros. es de Bugs Bunny. Y Digimon es de Agumon, ¿Alguna pergunta?
La pelirroja abrió temerosa la puerta de su habitación, pues, por alguna razón la idea de que su mamá se enterara que un muchacho viviría con ellas, le aterraba. Más, realmente no se podía quejar de ello, pues simplemente, ella había causado todo el alboroto, que sólo existía en su mente; Pues para su, no tan grata sorpresa, al momento en que abrió la puerta no vio la imagen de su mamá gritándole al rubio y corriéndolo a patadas de su morada. No, todo lo contrario, pues Toshiko Takenouchi se encontraba platicando amenamente con la súper estrella. ¡Pero qué tonta se sentía Sora ante esa escena! ¿Cómo podía haber olvidado que, además de que su mamá y Yamato ya se conocían, se llevaban muy bien?
Sora se encontraba contemplando la escena desde el marco de su puerta, sin hacer prácticamente ni un sonido. La muchacha estaba en completo shock, y, justo cuando estaba a punto de regresar a la comodidad de su cama en su cuarto, Toshiko se percato de su presencia.
-¡Sora!-Exclamo la mujer para mala suerte de la colorina-¿Por qué no me habías mencionado que Yamato estaba en la ciudad?
La aludida simplemente se encogió de hombros-No te había visto mamá, ¿Cómo querías que te platicara?-Contraatacó con otra pregunta. Toshiko se encogió de hombros de la misma manera en que su hija había hecho momentos antes-¡Oh por cierto, mamá!-Agregó Sora mientras tomaba asiento en la sala junto con Toshiko y Yamato-¿Yamato se puede quedar unos días? Es que no tiene con quién quedarse, y bueno, no vi que hubiera algún inconveniente-En todo momento, Sora intentaba evitar la mirada de Yamato, pues ciertamente no quería verle en lo absoluto.
-Oh, bueno…-La señora Takenouchi sonaba pensativa, pues si bien, le alegraba que el amigo de la adolescencia de su hija la visitara, más, el hecho de que se quedara en su casa era algo que ciertamente no esperaba. Más, después de unos segundos que fueron de angustia para Ishida, Toshiko sonrió-Claro que te puedes quedar-Y nuevamente la señora Takenouchi tomo su faceta seria-Pero… ¿Tu mamá sabe de esto?-Cuestionó preocupada Toshiko.
Yamato tragó saliva antes de contestar-La verdad señora Takenouchi… Natsuko, mi madre, sabe que estoy en la ciudad, más no sabe que me quedare con ustedes…-Admitió nervioso el rubio.
El ambiente comenzó a tensarse, y antes de que Toshiko diese su opinión sobre lo que Yamato acababa de confesar, Sora decidió intervenir.
-Mamá-Dijo para así llamar la atención de esta-Yamato no acudió a su mamá pues no quería causarle ni un problema, y yo se que a nosotras no nos causa problema alguno…
Toshiko miró fijamente a su hija, y después poso su mirada en Yamato, y finalmente suspiró-Está bien Yamato, eres bien recibido, ahora estás en tu casa-Menciono creando una sonrisa en su rostro.
-Muchas gracias señora Takenouchi-El rubio hizo una reverencia típica de Japón en forma de agradecimiento.
-¿Ya sabes dónde dormirás?-Preguntó Toshiko mientras se levantaba de su asiento y se dirigía a la cocina, para preparar la cena.
Yamato estaba a punto de decir algo, más sora se le adelanto-Si mamá, ya le dije que dormirá en el sofá-Le informó con sonrisa triunfadora, recordando que a Yamato no le había hecho mucha gracia dormir en tan reducido lugar.
-Muy bien, entonces muchachos, haré la cena-Menciono Toshiko sonriente, adentrándose en la cocina.
-Gracias-Susurró Yamato a Sora, quién abrió los ojos claramente sorprendida-Ya sabes… Convenciste a tú mamá que me dejara quedarme…-El muchacho miraba fijamente los ojos de Sora, la cual se encontraba en un estado de shock, pues de nueva cuenta había sido buena con el rubio, ¡Cuándo era lo que menos quería! ¿No se suponía que lo odiaba a muerte? De hecho sí, eso debería hacer… Más no, la colorina era simplemente débil, y demasiado buena como para odiar a alguien…
Sora volteó la cabeza, decidiendo firmemente que no le respondería, no tenía ganas de hablarle, y tal vez no pudiera ser exactamente mala con el rubio, más al menos podía ignorarlo.
-¡Chicos! ¡La cena está lista!-Gritó de repente Toshiko, haciendo que ambos muchachos se levantaran de sus lugares, y se dirigieran a la cocina, para que después cada uno se dirigiera a sus respectivos lugares donde dormirían, o al menos eso pensaban…
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Yamato miraba el techo fijamente, casi podía jurar que se había aprendido la ubicación exacta de cada pequeña manchita, o rastro de humedad en el. Estaba claramente desesperado, y el problema no era que estuviese desesperado por el pequeño espacio que le habían proporcionado para dormir, todo lo contrario, el sofá era curiosamente cómodo. Lo que realmente le impedía al rubio que cayera en los brazos de Morfeo era que, a unos cuantos pasos se encontraba durmiendo la persona que últimamente no podía sacarse de la mente, y claramente, teniéndola a escasos metros de él, le era aún más imposible.
Se sentía confundido, y no sabía muy bien por qué… ¡¿Por qué simplemente no podía quedarse dormido y ya? ¿Qué no era lo más sencillo del mundo? Sólo tenía que contar ovejitas, ¡y ya! Listo. Problema solucionado. Así de fácil, así de sencillo. Más, el pequeño detalle que le impedía dormir era el simple hecho de que no quería hacerlo. Lo único que realmente quería era pararse, caminar los pocos metros que debía, abrir la puerta de la habitación de la muchacha y besarla…
El rubio detuvo sus pensamientos al percatarse que alguien se acercaba al sofá, así que rápidamente se hizo el dormido, temiendo que se tratara de Toshiko.
Al confirmar que la persona que se había acercado al muebla ya no estaba cerca, Yamato abrió los ojos y levantó su mirada en dirección a la puerta de la pequeña residencia, viendo para su sorpresa que la persona que había estado a escasos centímetros de él no había sido Toshiko, si no la misma Sora, quién se encontraba abandonando su hogar.
Yamato se puso de pie lo más rápido que pudo, pues si bien, Sora le había prohibido entrar a su cuarto, más nunca le prohibió seguirla a entradas horas de la madrugada, así que se puso sus Converse, y su disfraz para poder seguir a Takenouchi.
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Sora se encontraba sentada en su banca favorita, dentro de un parque a escasas calles de su edificio departamental. A esa banca, y siempre a esa banca acudía cuando se sentía preocupada, triste o enojada, cuándo tenía un problema, o simplemente cuando quería despejar su mente. Era como su consejero personal, a pesar de lo estúpido que sonase.
Y en esos momentos sí que necesitaba despejar su mente.
Dio un largo suspiró y volteó hacía el cielo. En serio era una hermosa noche, las estrellas estaban esparcidas por doquier, y la luna llena simplemente era impresionante.
Bajó su mirada nuevamente, y miró con tristeza una carta que llevaba en sus manos, estaba claramente vieja, probablemente de unos dos años atrás, y permanecía totalmente cerrada. Pasó con cuidado su dedo por donde se encontraba sellada. Unas lágrimas rebeldes comenzaron a deslizarse por la cara de la colorina, e inmediatamente ésta se las secó, debido a que escucho pasos en su espalda.
-¡¿Quién está ahí?-Cuestionó poniéndose inmediatamente a la defensiva, y al ver que nadie le respondía comenzó a pensar que no había sido la mejor idea ir a un parque oscuro a las 3 de la madrugada.
La muchacha comenzó a temer realmente, pues los pasos comenzaban a sonar más fuerte, y sin embargo, no veía a nadie. Más lágrimas comenzaron a rodar cuando vio a un hombre mayor de treinta años a escasos metros de ella, y el hombre se acercaba cada vez más. Tenía sobre si una sonrisa maligna, y su mirada demostraba que claramente estaba borracho, y fuera de sí.
-¡Aléjate de mí!-Gritó Sora con voz temblorosa, más, a pesar de su fuerte grito, nadie la escucho y él hombre se acercaba cada vez más.
La colorina soltó la carta que llevaba en sus manos y se puso completamente quieta, y no precisamente por que quisiera que fuera así, el gran problema era que sus piernas no reaccionaban, y ahora, su boca tampoco lo hacía. El hombre se acerco lo suficiente como para poder tocarla, más no lo hizo, y simplemente siguió avanzando, haciendo que Sora retrocediera lo suficiente hasta que chocó con un gran árbol.
Más lágrimas comenzaron a salir de los cálidos ojos de Sora, y el hombre que tenía en frente volvió a mostrar su nada amigable sonrisa. Sora sentía que ese era su fin…
-¡Sora!-Yamato apareció en el momento justo, y en cuanto el hombre lo vio, dejo en paz a la pelirroja, para después acercarse al "castaño-miel", y dejar llorando en el suelo a Sora, pues claramente estaba temblando del susto.
-¡Oh Mira! Vino el príncipe azul a rescatar a su princesa-Dijo el hombre, dejando en claro lo borracho que se encontraba, pues además de que su aliento lo delataba, su manera de caminar dejaba sin duda alguna el hecho de que al hombre se le habían pasado las copas.
-Haber Idiota-Menciono con la mayor seriedad que pudo haber salido de la boca de Ishida-Te vas a ir de aquí, y rápido-Yamato se acercó lentamente y calmado al borracho, quién no movía ni un músculo, por alguna razón-Y no te quiero volver a ver por estos rumbos-El hombre comenzó a alejarse del lugar, más no pudo continuar debido a qué Yamato continuó con su discurso-Y, no se te ocurra tratar a una mujer así. Ahora ¡Largo!-Gritó con todas sus fuerza, y su voz demostraba una ira gigantesca.
Cuando el hombre desapareció del parque, Yamato se acercó a Sora, quién seguía en el suelo, sentada, abrazándose a sí misma y con la cabeza baja.
-Ya Sora, tranquila-Yamato abrazo con cuidado a la aludida, quién hundió su cara en el pecho del rubio, quién en esos momentos le parecía un ángel, la protección que ella tanto pedía en esos instantes que le parecieron eternos.
-Ya-Yamato…-Dijo levantando la mirada en dirección a la del cantante, quién la abrazo aún más, acercándola lo más posible hacía sí. Ella, puso su cara en su hombro, y así siguió llorando, mientras Yamato le acariciaba suavemente la espalda.
-Tranquila, no pasó nada-Susurró Yamato dulcemente en el oído de la colorina, quién ya estaba mucho más calmada, ya no lloraba, más, seguía recargada en el protector cuerpo del rubio.
-Creo que ya es hora de regresar…-Menciono Sora en apenas un susurro, que bien pudo escuchar el rubio, debido al silencio casi sepulcral que inundaba al parque.
-Claro-Yamato, como todo un caballero, se levanto primero que la colorina, y le ayudo a levantarse, ofreciéndole su mano, la cual, la chica tomo con seguridad, pues en esos instantes sentía que el muchacho que tenía en frente era casi, su súper héroe. Casi.
Ambos jóvenes adultos comenzaron a caminar en dirección al departamento Takenouchi, más, Yamato paró en seco, y se agacho para recoger un sobre-Sora, creo que esto se te debió haber caído…-Dijo entregándole el sobre a Takenouchi, más, termino sin dárselo al descubrir algo, un tanto interesante. El sobre estaba dirigido a él.
Sora, al notar que Yamato había identificado al destinatario de la carta, se pudo tensa, y le arrebato el sobre a "Hotaru Satou", haciendo que éste se quedara bastante confundido.
-¡Esa carta tiene mi nombre en ella!-Afirmó el muchacho, intentando recuperar el que parecía su sobre.
-¡Oh Vamos! Ahora muchas cosas llevan tus nombres sobre ellas, y no quiere decir que sean suyas-Declaró Sora en su defensa, guardando rápidamente el sobre en su bolsa del pantalón que llevaba puesto-Ahora, no seas un bebé, y vámonos-Expresó algo nerviosa la chica, comenzando a caminar con velocidad, provocando que Ishida también lo hiciera.
No tardaron en llegar al departamento de Sora, y en cuanto lo hicieron, la colorina se dirigió velozmente a su habitación, cerrando su puerta tras de sí.
Yamato, con cansancio, se dirigió al sofá en el que había tratado quedarse dormido unas horas antes, y, antes de que pudiera siquiera sentarse en él, escucho cómo una puerta se abría con lentitud, siendo para su sorpresa, la puerta de Sora, quién se acercaba con la cabeza baja hacía él.
-Gracias-Susurró muy bajo la chica, quién simplemente se puso de puntitas y le dio un suave beso en la mejilla de Yamato, la cual, inmediatamente se coloro, más, para beneficio de Ishida, gracias a la oscuridad del lugar, Sora no se percato de ello.
-No hay de que…-Yamato abrazó a Sora nuevamente, y ésta, aunque sorprendida, no reprimió el gesto del rubio, hasta tiempo después, en el que decidió, al fin, irse a dormir.
Ishida mandó un largo suspiro al viento antes de sentarse pesadamente en el mueble. Estaba cansadísimo, seguramente ahora sí quedaría plácidamente dormido, en cuanto lo intentara. Sólo que había un pequeño problema que no se despegaba de su mente.
¿Por qué la carta estaba a su nombre?
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La mañana llegó demasiado rápido para Sora, pues, además de que se había acostado casi a las cuatro, y apenas había podido dormir, su teléfono estaba sonando, causando que sus dulces sueños llegaran a su fin. Debido a lo mucho que tardo en decidirse a abrir sus ojos, no alcanzo a contestar, cosa que la puso aún más molesta.
Le había llamado Mimi.
Bufó y se puso de pie. ¿Qué Rayos quería? ¡Eran las diez de la mañana! Su teléfono volvió a sonar, pero esta vez con una tonada diferente, pues no le estaban llamando, le había llegado un mensaje, de la misma Tachikawa.
El Mensaje le informaba que irían a desayunar Miyako, Hikari y ella, y por supuesto, que Sora también iría. No era una pregunta, le estaba obligando a ir. ¿La razón del desayuno? Además de que se pondrían al corriente con sus vidas, y aprovecharían el tiempo de vacaciones para verse más seguido, Mimi y Miyako les entregarían sus boletos para el ansiado concierto.
O Ironía… Quizá el concierto no sería posible, no si la gran estrella no se decidía a abandonar su casa. ¿Qué pensarían Mimi, o Miyako ¡Incluso Hikari! Si se enteraran que el gran Yamato Ishida estaba viviendo en su hogar? No pensaba averiguarlo.
Salió de su cuarto esperando encontrarse a Yamato dormido, y, así era. Se asomó a la sala, con el mayor cuidado del mundo y quedó tontamente fascinada con la cara dormida del rubio. Pues, según los pensamientos de Sora se veía más lindo y tierno que un bebe.
Se dio un baño veloz, está vez asegurándose de llevar su ropa consigo, para evitar incidentes como los de la noche pasada. ¡Vaya! Cuantas cosas habían sucedido el día anterior… Sora agradecía a los ángeles que ya todo hubiera pasado… Y claro, no podía evitar sentirse agradecida también con el rubio… Si él no hubiera aparecido, quién sabe qué hubiera sucedido… Lo bueno de esa frase era que al menos, el hubiera no existía.
Antes de abandonar el departamento, la pelirroja escribió una breve nota explicándole a Yamato dónde estaba, y que se sintiera cómodo y desayunara lo que quisiera. Qué estaba en su casa, y que no tardaría tanto en llegar.
Ahora sentía que estaba siendo demasiado buena con su inquilino, pero ¿Qué podía hacer? ¿Tratarlo como basura después de haberla salvado de una posible violación?
Camino por las calles de Odaiba con cautela, y cuando pasó por el parque en el que había estado en la madrugada, no pudo evitar temblar un poco. Ahora tendría que encontrarse otro lugar para sus reflexiones, y, ya no podían existir las reflexiones nocturnas, no fuera de su casa. Eso estaba más que seguro.
No tardó en llegar a una pequeña, pero linda cafetería estilo Occidental. Ese era el lugar en dónde siempre se reunía con sus amigas, ya si se trataba de una reunión con los demás (Taichi, Jyou, Koushiro, Daisuke, Ken e Iori), tomaban cómo punto de reunión un restaurant, también de estilo Occidental, pero esa era otra historia.
Sora tomo asiento en una mesa para cuatro, su misma mesa de siempre, y como de costumbre, era la primera en llegar. ¡Muy bien Mimi! Además de que la había despertado cuando apenas había podido quedarse dormida, no llegaba a la hora acordada. Miro su reloj, había llegado quince minutos después: 10:45, y ni así, había señales de sus amigas. Y Sora comenzaba a molestarse, también gracias a la falta de sueño.
La primera en aparecer fue Hikari, quién a diferencia de ella, tenía la cara fresca, y una sonrisa impregnada en el rostro, cómo era normal en la pequeña Yagami.
-Hola Sora-Saludó sonriente-Lamento la tardanza pero es que mi mamá no me quería dejar venir no sé por qué, y tarde un poco en convencerla-La sonrisa de Hikari desapareció en cuanto tomo asiento frente a Takenouchi-¡pero Sora! ¡Te ves terrible! No dormiste nada ¿verdad?-Menciono más dando una afirmación, que una pregunta.
Sora sonrío divertida. Si que Hikari la conocía demasiado bien. Después de todo se conocían desde siempre, y Sora prácticamente había sido su mamá, después de que la madre de Hikari se consiguiera un trabajo, Sora era quién la cuidaba, pues Taichi no era precisamente muy paternal para hacerlo.
-Si Hikari, pase una muy mala noche-Suspiro-Pero bueno, no puedo hacer nada al respecto-Comento encogiéndose de hombros.
En eso, Mimi y Miyako entraron al pequeño local, y ambas tenían las sonrisas más grandes que les habían visto jamás. Y, al notar los boletos que Mimi llevaba orgullosa en su mano, pudieron suponer, y casi afirmar a que se debían las sonrisas.
-¡Adivinen quienes consiguieron los mejores boletos posibles!-Grito Miyako entusiasmada. Mimi y Miyako tomaron asiento junto con sus dos amigas, poniendo los "valiosísimos" boletos sobre la mesa cuadrada.
Sora y Hikari tomaron sus respectivos boletos. Primera fila. Sora rodó sus ojos sin quererlo. ¿Qué pasaba si el concierto no se hacía? Seguro las chicas se desilusionarían bastante… ¡Rayos! ¿Por qué tenía que sentirse culpable de ello?
-No se emocionen tanto ¡eh!-Dijo Mimi sarcástica.
-¡No te quejes!-Contraataco Sora-Yo siempre te dije que no quería ir.
Inesperadamente, una sonrisa aún más grande apareció en el rostro de tanto Mimi, como de Miyako-Tal vez cambies de parecer en cuánto veas esto-Dijo Miyako, mostrándoles unos pases en micados. Se trataban de pases VIP, pases para poder conocer a Yamato Ishida. Sora abrió sus ojos como platos. Eso no podía ser posible, ¿Qué si Yamato les contaba que había estado viviendo con ella? Seguro sus amigas se enojarían muchísimo… Ahora realmente deseaba que el concierto se cancelara. ¡Malditos deseos egoístas!
-¡Bromean verdad!-Dijo de pronto Hikari-¡Conoceremos a Yamato Ishida!-Afirmó emocionada la más pequeña, para sorpresa de Sora. Si que la matarían si se enteraban…
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Yamato abrió sus ojos con cansancio, tenía dolor de cabeza, y si se veía en un espejo, seguramente tendría unas ojeras monumentales, y como si eso fuera importante… En esos momentos lo que realmente quería era ver a la chica que había salvado la noche pasada, esa que no se despegaba de su mente, esa a la que estuvo a punto de robarle un beso antes de dormir… ¿Por qué se tuvo que quedar congelado?
Se levanto con pesadez, y lo primero que hizo fue tocar la puerta del cuarto de Sora, y al ver que nadie le habría, se asusto, y abrió la puerta de un golpe, para así verificar que nadie había ahí. Lo siguiente que hizo fue ir a la cocina, en dónde encontró una nota, de la misma Sora.
Ésta decía lo siguiente:
Yamato:
Salí a desayunar con unas amigas, no tardo, pienso que regresaré cómo a las dos, o tal vez antes… No sé todo depende de cuánto me entretengan.
Pero bueno, siéntete libre de tomar lo que quieras, desayuna agusto que estás en tu casa, en el refrigerador hay lo que necesites para un buen desayuno, así que, no seas tímido y desayuna.
Sora.
La leyó con ceño fruncido. No la vería hasta quién sabe qué hora, y eso le molestaba bastante, quería verla, lo ansiaba demasiado…
Haciendo caso a la nota, decidió hacerse algo de desayunar, y para no ensuciar de más, optó por lo más sencillo: Un Sándwich de jamón y queso, total, no tenía tanta hambre.
Dejo de comer de golpe, pues un recuerdo invadió sus pensamientos. La carta que estaba dirigida a él. Seguramente estaba en el cuarto de Sora… Tenía que leerla, algo le decía que esa carta escondía algo, y claramente tenía que ver con él.
Respiro profundo, y dejó su Sándwich en el plato, para dirigirse a paso corto al cuarto al que le habían prohibido entrar. Comenzó a sentir mariposas en el estómago, y entonces, entro al cuarto de Sora.
Todo estaba acomodado, la cama tendida, y los cuadros perfectamente alineados. La ropa del día anterior doblada y puesta sobre una silla.
¡Cierto! Sora había puesto la carta en su bolsillo trasero. Tomo el pantalón para ver si estaba en lo correcto, y para su mala suerte, la carta no estaba ahí, así que continuó con su búsqueda. No importaba cuanto tardara, tenía que encontrar esa carta, sí o sí.
Busco bajo la cama, en los cajones y hasta en el armario, y simplemente no había rastro de la ansiada carta. Cansado, se recargó en la pared de la habitación. Volteó hacía su alrededor, y pudo observar dentro del cesto de basura algo que le llamó la atención. No era la carta, era una foto que el bien recordaba. Más, lo que le dolió de verla, era que estaba cortada a la mutad, y su cara estaba rayada con marcador permanente.
¡Estaba harto! ¿Qué había podido hacer cómo para que Sora estuviera tan enojada con él?
Entonces la vio. Al lado del bote de basura, estaba la carta.
El rubio la tomo entusiasmado, y abandonó la habitación, para dirigirse al sofá. Se sentó en el con un mariposeo más fuerte. Estaba nervioso por alguna razón… Es que no quería que Sora llegara hasta que leyera la carta. Pasó sus manos por dónde estaba cerrada, y la abrió. La carta era de parte de Sora, y tenía exactamente la misma letra que ahora, a pesar de que la carta era de casi dos años atrás.
Ésta decía así:
Yamato…
Bueno… Esto se me hace tan difícil… Y a decir verdad me siento un poco estúpida por estar escribiéndote esto, pero, es necesario, bastante necesario… Quizá ni sepas de qué estoy hablando, pero aún así, y sin importar si tengas idea de lo qué hablo o no, yo digo que debes saber, es tú derecho, ya si quieres creerme o no, bueno… Es tú decisión.
No tengo idea ni de por dónde empezar… Más supongo que la mejor idea es comenzar, pues por el principio. Así que, bueno… Hace un mes fue tú fiesta del lanzamiento de tu nuevo disco (El cual adoré, a decir verdad) y pues, cómo te extrañaba, de hecho te sigo extrañando pero… Me desvió, y esto es serio…
Yamato levantó la vista y suspiró. Comenzó a asustarse, más continuó con su lectura.
Total, cómo tenía ganas de verte, participe en todo concurso que pude para verte, y gracias a qué se mucho de ti (Si, me he convertido en tú gran fan, ¿Loco después de que fuimos los mejores amigos? Tal vez…) gane un concurso para asistir a la fiesta. Estaba tan emocionada, en serio quería verte, así que me arregle con mucho entusiasmo, en serio estaba emocionada por la fiesta.
En cuanto llegué, te busqué con la mirada, más, no fue tan sencillo encontrarte, estabas detrás del bar, sentado en el suelo. Yamato, estabas borrachísimo, más no me importo, pues te había encontrado.
En cuanto me viste, sonreíste, no de la misma manera en que lo hacías hace un año, en clase de música, pero yo me sentí satisfecha, total, era una sonrisa tuya.
Sin siquiera haberme dicho nada, me besaste, acto que me sorprendió muchísimo, estaba sumamente feliz, pues tal vez nunca te lo dije, pero… Desde siempre he estado enamorada de ti… Pero bueno… Me tomaste de la mano, y de percaté de lo borracho que estabas, pues no caminabas bien. Me llevaste a un pequeño cuarto del salón donde fue la fiesta, y bueno… Sucedió. Si, Yamato, lo hicimos.
Era mi primera vez, estaba nerviosa, más claramente no era la tuya, pues lo demostraste.
Pero bueno… Después de que pasó todo, y la fiesta termino, me regresé a mi casa, esperando a que llamaras, digo, eso es algo que debe suceder cuando lo haces, ¿No? Y más si apenas tienes dieciséis… Pero no, tu llamada nunca llego.
Dos semanas pasaron, y comencé a sentirme bastante extraña, mareada, y no me bajaba. Así qué… Sin decirle a mi mamá, me compré un examen de embarazo, y… Salió positivo.
Lágrimas comenzaron a salir de los ojos azules de Yamato.
Por eso te escribo Yamato. Me pareció lo más justo que, al menos te enteraras de que vas a ser padre. No te estoy pidiendo que dejes tus deberes, ni mucho menos, total, eres una súper estrella, y en poco empieza tú gira mundial, esto definitivamente te arruinaría la carrera, además de qué, mi mamá y yo ya hemos decidido que daremos al bebé en adopción…
Bueno, eso es todo. Sólo quería que… Qué supieras lo qué había sucedido, pues seguramente ni te acuerdas… En fin, cuídate.
Sora.
Yamato miraba incrédulo el pedazo de papel que tenía sobre sus manos, creía, y quería que todo fuera una mala broma. ¡Con razón Sora le odiaba! Pero… ¿Cómo es que no se había enterado de ello? ¿Por qué nunca había recibido la carta? ¿Sora se habría arrepentido de decirle?
Seguramente de haberse enterado si habría cambiado su carrera musical, más no le hubiese importado… ¡Habría sido un buen padre! Seguramente, lo hubieran podido intentar, ¡Hubieran podido crear una familia!
-Hola Yamato, disculpa la tardanza-Dijo Sora mientras cerraba la puerta de su casa tras de sí. Al ver que Yamato no le había hecho caso, decidió acercarse a él, y en cuanto vio lo que Yamato tenía en sus manos, simplemente se quedó estática. Esa carta nunca tuvo que haberla leído el rubio. Nunca…
-Sora…-Menciono secó Yamato-Creo que tenemos algo de qué hablar-Concluyó con una seriedad que hasta asustaba.
Más si, él tenía razón. Tarde o temprano tenían que hablar del tema. Y el momento había llegado.
Notas de la Autora (?)
¡Puff! Casi no se nota que me gusta el drama, ¿verdad? Hay que cosas, que cosas... Ahora si que se va a complicar el mundo, y hay muchas dudas de por medio... Dios Mío! Casi casi que ni yo se que es lo que ocurrirá ahora! Haha
Pues, la verdad, el siguiente capitulo va a estar muy bueno, muchas cosas se resolveran, y otrás más se complicarasn... Pero, debido a qué me voy de vacaciones en unas horas, por dos semanas, no podré actualizar hasta previo aviso, ¡Lo lamentp! Si que soy cruel D:
Gracias por leer, espero les haya gustado :D Quieren hacerme feliz? Dejen un Review! Los aprecio MUCHISIMO!
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