Disclaimer: El día en que me case con el fabuloso y hermoso Kaká, y que Taylor Swift sea mi mejos amiga, ese mismo día llegara un duendecillo vestido de princesa del rock (?) Para informarme que Digimon es Mío, y solo MÍO. Antes de ese día, sigue siendo de Akiyoshi Hongo ¬¬


Lo tenso qué se encontraba el ambiente, era algo más que obvio. Ninguno de los dos se miraba siquiera, tampoco hablaban, e incluso había momentos en los que se les había olvidado respirar. Simplemente se encontraban parados en medio de la sala de las Takenouchi, sin hacer nada. El pedazo de papel causante de la tensión estaba en las casi transparentes manos de Ishida, y éste lo agarraba con rabia. Sora podía jurar que nunca lo había visto tan molesto, y bueno, en parte era por qué jamás le había dado razones para estarlo. Aunque, en ese momento el tampoco tenía razón para estar molesto, a fin de cuentas él había sido quién se había negado a leer la carta a primera instancia.

-No tenías que entrar en mi cuarto-Articulo Sora en voz baja, no le miraba, más bien podía imaginarse sus hermosos ojos llenos de ira.

El rubio respiro profundo varias veces antes de contestar-Creo que eso no explica nada-Igualmente, Yamato no le miraba, y despacio tomó asiento en el sillón donde dormía. Volvió a respirar profundo, y finalmente miró a Sora, con expresión más calmada, pues lo que quería no era estar enojado con ella, si no que le explicase, todo-¿Qué paso Sora?

Por milésima vez en la semana, las saladas y pequeñas lágrimas adornaron los ojos de la pelirroja-Es qué…-Respiró profundo antes de proseguir-Yo si te iba a dar la carta Yamato, e incluso fui a Tokio exclusivamente a tu disquera para hacerlo. Como acabas de leer, a mí el hecho de que te enteraras se me hacía lo más justo.

-¿Entonces?-Cuestionó algo desesperado. Los nudillos de la estrella comenzaron a tensarse, más a pesar de ello, intento controlar su enojo, y coloco delicadamente su mano a un costado, haciéndole una invitación a Takenouchi para que tomara asiento al lado de él. Ella lo pensó un poco, más al final tomó asiento, para poder terminar de contar su historia.

-Cómo te decía… Fui a la disquera, no fue sencillo entrar, más al final logré convencer a los guardias de que me dejasen hacerlo, y…-Sora se abrazó a sí misma, debido a los recuerdos del pasado, más específicamente, a los recuerdos de la escena que estaba contando-Pedí verte ya adentro. Las personas del lugar no me querían contar nada, nada más decía tu nombre, y se hacían los tontos, hasta qué le pregunte a un hombre alto, pálido y con ojeras sobre ti…

-Oikawa-Supuso Ishida, cerrando sus manos en forma de puño, y volviendo a tensar sus nudillos.

-La verdad no se su nombre-Dijo Sora después de un suspiro, del que después vinieron más lágrimas, a pesar de qué había logrado calmarse un poco-Pero él me dijo… Me dijo qué no me querías ver nunca en tu vida. No me dejo dar contigo ni siquiera por qué le expliqué la razón del por qué quería hablar contigo-Se abrazó más a sí misma, a la par en qué se limpiaba las abundantes lágrimas que brotaban sin parar de sus cálidos ojos.

La mirada de Yamato había dejado de ver a Sora. No podía creer lo qué sus oídos le afirmaban qué Sora había dicho, pero no Yamato no quería aceptarlo. Sabía que Oikawa era alguien duro, y en momentos lograba pensar que aquel hombre que había sido su manager desde el comienzo de su carrera no tenía corazón. Más, el hecho de que una muchacha de apenas dieciséis llegara con él, suplicándole que le permitiera verlo, explicándole que estaba embarazada de Ishida, y ni así Oikawa lo permitiera, se le hacía simplemente imposible. Y por eso, se negaba a creer lo que Sora le acababa de confesar.

Era una pelea en el interior de su cabeza. Una parte le decía que le creyera a Sora, que él la conocía demasiado bien, y qué bien sabía que ella nunca le mentiría. Qué tan siquiera la mirara y viera lo mucho que estaba sufriendo. Que se diera cuenta que nunca le mentiría, y que nunca lo había hecho, y qué, sobre todas las cosas, jamás sería lo suficientemente egoísta cómo para quedarse con esa información para ella misma. Sin embargo, la otra parte le decía que no le creyera a su amiga de la adolescencia, que todo lo qué le decía era mentira, y que simplemente se había arrepentido de contarle que iba a ser padre. Qué Oikawa había sido un buen manager y qué jamás haría algo así, sin importarle la cantidad de dinero que perdería si dejaba de lado su carrera musical por convertirse en padre, en vez de volverse famoso internacionalmente… ¡Bingo! Oikawa haría lo que fuera por dinero, lo que fuera.

-Qué es lo que Oikawa te dijo exactamente-A pesar de que la parte que le decía que Sora decía la verdad iba ganando la contienda en su cabeza, quería estar completamente seguro de ello, pues, era un tema del cuál merecía saber sólo la verdad.

-¿No me crees?-Cuestionó Sora incrédula, subiendo un par de octavas el nivel de su voz.

-No es eso-Se explicó el muchacho-Sólo quiero estar completamente seguro.

-¡No es posible que no me creas Yamato!-Dijo en un tono aún más fuerte, levantándose de su asiento-¿Tienes idea de lo qué me costó contar esto? ¿De lo qué me costó abandonar la escuela por varios meces? ¡¿Lo que me costó decirle a mi madre que había sido una irresponsable?-Sora se encontraba fuera de sus casillas. Simplemente no podía creer que Yamato pensara que no estaba diciendo la verdad, y eso le molestaba muchísimo-¡Simplemente no puedo creer que estés dudando de mi palabra!

Yamato acariciaba sus sienes, intentando calmarse, más, debido a que Sora le había levantado lo suficiente la voz, el rubio se dio por vencido en su intento de calmarse-Haber Sora, si Ok, fuiste madre a tus dieciséis, pero ¿Qué crees que sentí yo al leer esa carta? Al enterarme que fui padre ¡Y que nadie se había molestado en siquiera decírmelo! ¡¿Piensas acaso que sentí muy bien al enterarme que la chica de la que había estado enamorado por años me había estado ocultando algo de ésta magnitud? ¡Claro que no!-Lo que antes había sido una conversación calmada, se había transformado en una guerra de gritos y lágrimas por parte de ambos. Definitivamente las cosas no estaban bien. No así.

Sora dio un grito ahogado, y se dio una media vuelta, para darle la espalda al rubio, quién momentos antes también se había puesto de pie, para no dejar de hablar frente a frente con la colorina-Sabes que-Dijo con la voz llena de ira, enojo, e incredulidad-Eres un estúpido Yamato, ¡Un completo idiota! ¡No puedo creer que te haya permitido quedarte en mi casa! Taichi me lo advirtió, ¡eres un completo Baka!-Al momento de decir esto, la chica volvió a encarar al rubio, para intentar darle una fuerte cachetada, más le fue imposible, debido a qué Yamato le detuvo la mano cuando estuvo a nada de hacer contacto con su piel. Este acto, puso aún más molesta a Sora-Suéltame en este instante-Dijo entre dientes. Yamato la obedeció y soltó la muñeca de Takenouchi.

-Mira-Concretó finalmente Ishida-De que viva aquí no te preocupes, pues en estos instantes me largo-Finalizo seriamente el rubio, al momento en que recogía todas sus pertenencias en el lugar.

Sora le miraba callada, al final eso era lo que quería, que abandonara su hogar ¿No era así? Lo que había sucedido prácticamente le había suplicado, que se fuera, y que no regresara. Pero… ¿Entonces por qué no le agradaba la imagen de Yamato saliendo de su puerta, con su mochila y todo?

El fuerte portazo que dio Ishida al abandonar su hogar la saco de sus pensamientos. Se sentó pesadamente en el sillón, que anteriormente había sido la cama del rubio. Se sentía increíblemente mal, molesta con Yamato por haber dudado de su palabra, y, molesta con ella misma sin lograr entender la razón de ello.

Se canso de todo. De sentirse mal con ella misma por algo que ni era su culpa. No era justo que se enojara con ella, cuando no había hecho nada malo. Se recostó un momento en el sofá para despejar un poco la mente, pero su deseo no se cumplía, no podía despejar su mente, y dejarla un momento en blanco, no con su olor por todo el sillón.

Así que cansada, se levantó del sofá, y camino hacía su cuarto, para simplemente tomar su iPod, y abandonar su casa. Ese era el momento ideal para encontrar un nuevo lugar de reflexiones. Y vaya que necesitaba uno.

Se colocó sus audífonos, y puso su iPod en aleatorio, debido a que anteriormente había eliminado todas sus canciones del rubio, no se preocupo por tener que escuchar su voz de nuevo… Su hermosa y melodiosa voz…

El cielo estaba completamente nublado, ¡Vaya perfección! A veces Sora llegaba a pensar que su humor tenía una extraña conexión con el cielo, pues, por alguna razón, cada vez que se sentía triste o desolada, estaba nublado, más al final nunca llovía, así que no se molesto por tomar un sweater ni mucho menos. Camino sin rumbo fijo, simplemente tenía la vista al frente, intentando esperar que el lugar perfecto para sus reflexiones apareciese por sí solo.

Tenía unas ganas tremendas de hablar con Taichi. A él siempre acudía cuando se sentía mal, y a pesar de ser hombre, y sus problemas eran de "chicas", su mejor amigo hacía un gran esfuerzo por escucharle, y darle un buen consejo, y al final, siempre, pero siempre que se desahogaba con él, hacía algo que la hacía sentir mucho mejor, ya sea un gesto, una frase, e incluso un simple abrazo, con lo que sea, pero al final, terminaba sintiéndose mucho mejor. Más no. Taichi tenía que estar fuera de la ciudad en un campamento de fútbol de tres días, según le había informado Hikari esa misma mañana. Pero que "buena" suerte tenía.

Respiro profundo antes de doblar la esquina de una de las calles, y siguió con su recorrido sin rumbo fijo.

Si, Taichi no estaba en la ciudad, pero, aunque lo estuviera, ¿Qué podía llegar a decirle? "Hey Taichi, ¿recuerdas que estuve embarazada? ¡Ah! Pues era de Yamato, si, mi hijo era de él que fue tu mejor amigo de la infancia, y no me quiere creer el por qué no le había informado antes. Me siento terrible, así que ¡Dame unos de tus abrazos de Oso!" Por supuesto que no podía hacer eso. ¿Qué culpa tenía Taichi de que su amigo fuera un completo idiota, y un hombre hueco? Obviamente no era su culpa, ni mucho menos. Y lo que menos quería Takenouchi, era hacer que Yamato y Taichi perdieran la amistad que acababan de recuperar. Tampoco quería verse como la perra malvada del cuento y que pone a todo mundo en contra del villano. No señor.

Siguió avanzando hasta que paró en frente de la pequeña cafetería en la que había desayunado esa misma mañana, antes de que todo se echara a perder, aunque hubiera sido necesario, y en cierta forma, lo correcto.

Podía acudir a Hikari… ¡Si claro! Hikari aún era muy pequeña e inocente como para estarle metiendo problemas de adultos en su mente de quinceañera. Además, Sora conocía lo suficiente a la pequeña castaña cómo para que supiera que era tan buena, que se metería demasiado en el problema, y que quizá, hasta saliera herida de todo el embrollo. Hikari estaba completamente descartada, la quería demasiado cómo para hacerla sufrir con tal problemón en el qué se había metido ella misma dos años atrás cegada por el estúpido amor que sentía por el rubio.

El amor… Qué sentimiento tan complicado que era. En la televisión y películas lo pintaban cómo algo maravilloso, y ciertamente, uno no sabe qué tan maravilloso puede ser, hasta que cae en sus redes, y se sega por él, dejando en claro que lejos de ser un sentimiento mágico, era un monstruo del cual es imposible escapar, por más que lo intentes, y que te consume hasta que te duela todo, y no quieras volver a sentir la presencia de tal monstruo cerca de ti nunca más. Así mismo se sentía Sora en esos instantes.

Podía acudir con Mimi… ¡Uy si! Y arriesgarse a la probabilidad de que comenzara a cuestionarla con mil preguntas, sobre el padre de su primogénito. Si había algo que Tachikawa no sabía hacer, era escuchar callada. Eso lo sabía bien Sora, demasiado bien. Lo mismo ocurría con Miyako. No podían quedarse con ni una sola duda, y tenían sus medidas para que hablaras, así que no, ninguna de las dos eran buena opción para que el desahogo de Takenouchi fuese posible.

Suspiró profundo. Sí que estaba sola en su problema.

No se molesto siquiera en pensar en los chicos. Y en su mamá, ¡menos! Ya la había molestado lo suficiente de por vida con su embarazo, y que además de todo, de su ayuda durante los nueve meses más largos de Sora, su madre había logrado aceptar su decisión al no revelar quién era el padre; No podía molestarla definitivamente con lo que estaba viviendo en esos instantes.

La colorina levantó la vista, y divisó un gran y hermoso parque, con varios niños corriendo, y un lago en el centro. ¿Cómo era posible que no lo hubiera visto antes? No le importo, y camino a paso pausado hacía el que sería su nuevo lugar de reflexiones.

.

"Hotaru" caminaba con la cabeza baja, sin mirar, ni prestar atención a nadie. No tenía la intención de mirar a las personas, y que estas se percataran de lo mal que se encontraba, pues eso era algo demasiado evidente. Estaba seguro que sus ojos estaban rojos, e hinchados, debido a lo mucho que había llorado… ¡Rayos! Hacía muchísimo que no lloraba como lo había hecho en la residencia Takenouchi. Se sentía como una pequeña niñita sola y perdida.

Pero que Marica. ¿O quizá no lo era?

Él bien sabía qué cualquiera hubiera llorado si se hubiera enterado que era padre, y no lo supo hasta dos años después. Sí, cualquier persona con sentimientos hubiera llorado, pero, ¿Entonces por qué se seguía sintiendo cómo un marica? Él bien sabía la respuesta.

Por qué no le había creído a Sora a pesar de que sabía, estaba seguro de que todo, cada palabra qué le había dicho era más que cierta. Y, el hecho de haber dudado de su palabra, y además de todo, cuestionarla al respecto, y prácticamente haberle llamado mentirosa después de no haber estado para ella en los meses que más debía lo hacía un marica. Se sentía mal por sentirse mal. Qué ridiculeces.

Y además de todo quería consuelo, cuándo su deber cómo prácticamente padre de familia era consolar a la persona qué seguramente más estaba sufriendo en esos instantes, más no, cómo nueva evidencia de lo marica y niñita que era, en vez de haberse quedado con Sora, y haberle dicho que todo estaría bien, que ya todo había pasado le grito, y al final la dejo llorando sola ¿Qué clase de hombre era?

Lo peor de todo era que, además de haber dejado llorando a una mujer, era que había dejado llorando a la mujer que amaba.

Levanto su cabeza al reconocer el lugar al que había llegado sin quererlo. Se trataba de la pequeña escuela de música a la que había acudido años atrás, en la que la había conocido. Ese lugar había sido prácticamente el comienzo de todo, no sólo de su amor y pasión por la música, si no de la historia que estaba siendo escrita, en la que los personajes principales eran Sora y él*. ¿El destino le estaba queriendo decir algo? Seguro que sí. Tenía que encontrar a Sora cómo fuera posible. Tenía que regresar a su apartamento.

Así que sin perder un segundo más, se puso en marcha. Levantando finalmente su cabeza. Estaba dispuesto a recuperar en su totalidad su hombría. Su era de Marica había finalizado.

Camino con un poco de velocidad. Estaba ansioso por verla, pedirle perdón de todas las maneras que le fueran posibles, no estaba dispuesto a dejarla ir nuevamente. Para nada.

Llegó al final de una calle relativamente transitada, del otro lado de esa calle, había un parque que le llamo la atención, no sólo por el hecho de que estaba hermoso, y tenía un lago y niños jugando. No. Lo que realmente le había llamado la atención era qué ahí, sentada, recargada sobre un gran árbol frente al lago, estaba una persona con una cabellera que no podría confundir jamás.

Ahí estaba Sora.

Caminó, casi trotando en dirección a ella, más decidió bajar el ritmo de sus pasos, no quería que pareciera qué iba a atacarla, o a seguir con su discusión ni mucho menos. Quería demostrarle que iba en son de paz, y que lo único que deseaba era hacer las paces. Eso era todo.

Así que en cuanto se encontró justo detrás del árbol en el que se encontraba recargada Takenouchi, sin percatarse de la presencia del rubio, debido a lo fuerte que sonaba su música, tomó asiento a su lado, y respiro profundo. Mariposas comenzaron a sentirse en su estómago. Pero tenía que ser fuerte en esos instantes, así que volvió a tomar una bocanada de aire, antes de terminar con la tranquilidad que llevaba Sora consigo.

-Te creo completamente-Articulo con seguridad la estrella, ni muy bajo, ni muy fuerte, simplemente con el suficiente volumen cómo para que Sora se percatara de su presencia, volteándolo a ver confundida.

-¿Qué?-Cuestionó quitándose los audífonos para poder escucharlo con total atención.

-Te creo-Dijo con seguridad-Se que nunca me mentirías, y que todo lo que me dices es verdad. Me siento terrible por no creerte Sora, y tienes razón, soy un idiota-Concluyo serio, mirando fijamente los rubís ojos de su amiga.

-Wow-Mencionó cambiando su mirada en dirección al cielo-Pues… Gracias-Agregó sorprendida, regresando su vista hacía la de Ishida-La verdad, yo tampoco me comporte muy bien que digamos…-Una pequeña sonrisa se formó en la boca de Takenouchi.

-Bueno-Dio un largo suspiro antes de continuar-No creo que fuera posible que te comportaras peor que yo…-Igualmente, una sonrisa se delineo en los finos labios del rubio.

-Sabes que-Dijo Sora levantándose de su cómodo asiento al lado del árbol, mientras el cielo comenzaba a soltar gotas de agua, que iban en incremento, tanto de tamaño, como de cantidad -Mereces saberlo todo, de una buena vez-Concluyó decidida.

-No es necesario Sora…-El "Castaño-Miel" iba a decir algo más, pero Takenouchi no le dejo.

-No Yamato, en serio mereces saberlo-Dijo seriamente-El señor Oikawa, cómo me dijiste que se llamaba ese viejo, me dijo que no querías saber nada de mí, que no tenías intenciones de verme, y mucho menos que yo te visitara. Por eso no me dejo pasar a verte-Suspiro cuando por fin termino, y en cuanto lo hizo se sintió mucho mejor, de alguna manera Sora se sintió libre, sin más secretos en su ser.

-Vaya…-Susurró con sus ojos abiertos cómo platos. Eso sí tenía sentido, sabía que Sora tenía un gran corazón, y que no sería capaz de ser tan egoísta ni mucho menos. El apestoso de Oikawa le debía una buena explicación lo antes posible, si es qué seguía vivo para hablar. Estaba furioso, la gran diferencia ahora era qué su ira no estaba dirigida a la pelirroja que tenía en frente, si no a su manager qué lo buscaba por cielo, mar y tierra. En esos momentos se sentía más orgulloso de haber escapado que nunca.

-La verdad Yamato…-Continuó Sora. Probablemente debido a qué Yamato había hablado tan bajo, que Sora no le había escuchado-Al principio si le creí, de hecho… Le creí hasta ahora… Por eso estaba tan molesta, no por haber tenido un hijo tuyo ni mucho menos… Me hervía la sangre el hecho de pensar qué no querías ni verme. No podía evitar pensar que había hecho tan malo como para que me hubieras vetado de tu vida. Estaba tan molesta que me convertí en una anti-fan en lugar de la gran fan que solía…-No pudo continuar con su discurso de disculpas, debido a qué, sin que ella se percatara, Yamato se había puesto de pie, mirando divertido cómo Sora caminaba de un lado a otro sin parar, mojándose bajo la lluvia; Así que, en cuanto menos se lo espero, la callo con un suave y delicado beso en los labios.

Sora estaba bastante confundida, y tenía los ojos abiertos cómo platos, más, pasados los segundos, logró comprender lo que estaba haciendo, y, lo comenzó a disfrutar, a dejarse llevar por el nuevo sentimiento que la invadía. El monstruo al que tanto le temía, le parecía un lindo y pequeño oso de felpa.

Pasó sus delgados brazos por la nuca del rubio, acercándolo más hacía sí. Ese era el segundo beso en su vida, y lo irónico era qué, su primer beso había sido con la misma persona a la que besaba en esos momentos.

Se separaron unos instantes para recuperar el aliento, y se miraron a los ojos, ambos sonrieron instantáneamente.

-Oikawa pagará por esto, por haberme separado de lo más hermoso qué hay en el mundo-Dijo Yamato dulcemente, apartando un mechón de la suave cara de Sora, la cual sonrío, y le tomo la cara al rubio, volviendo a juntar sus labios con los suyos.

Dentro de una pequeña cafetería, la misma que Sora había visitado horas antes, y la misma a la que había acudido Yamato días atrás, mientras se escondía de la multitud, intentando ser sigiloso con su identidad, se encontraba una mesera, la cual daba la apariencia de no tener más de veinte quizá pocos menos, quizá pocos más.

Era la hora de salida de la mesera que respondía al nombre de Yoshino, más, debido a qué su jefa era un ogro, cómo ella misma afirmaba, antes de que pudiera regresar a la comodidad de su hogar, tenía que hacer una última tarea, la cual era la peor de todas según la pobre Yoshino. Tenía que sacar la basura.

Así que, sin más rodeos, e intentando desaparecer lo más pronto posible del trabajo que al principio le había parecido estupendo, y que en esos momentos comenzaba a odiar. Y además de todo, ese no había sido un buen día, y el final que le estaba dando, era un final perfecto para tan mal día, ¿Por qué un mal día? Sencillo.

En la mañana, a Yoshino le había tocado la fortuna de atender a sus clientas "favoritas", cuatro niñatas, según decía ella.

Una de ellas, la más pequeña y menuda, de cortos cabellos castaños, tenía una cara de trauma, y una actitud de angelito inocente que le enfermaba. Nadie podía llegar a ser tan linda e inocente, eso no era normal.

Otra, una gritona desesperante, con cabellos artificiales de un color espantoso, pues ¿A quién se le ocurría pintárselo lila? Además, para darle el toque final a su estilo de "nerd" llevaba sobre si unos lentes horribles y enormes.

Una más, una castaña qué se sentía la princesa del reino de Walt Disney, con su cabello largo y perfecto, con su actitud de "Soy la reina del mundo, atiéndeme y ámame". En serio le estresaba que le gritara para pedirle que le cambiara su desayuno por qué esto, o por lo otro. ¿Quién se creía que era?

Pero, la qué pensaba qué era la peor de todas, era la mayor, la pelos de zanahoria cómo le gustaba llamarle en su mente. ¿Por qué la odiaba tanto si no era ni gritona, ni princesita, ni demasiado inocente? Simple: Todos los chicos caían a sus pies, y ¡Ella ni siquiera lo sabía! La odiaba por ser una "Zorra" sin saberlo. Y lo que más le enfermaba, era qué, Taichi Yagami, el chico que tanto le gustaba a pesar de ser dos años menor que ella, se la pasaba con esa bruja de cabellos anaranjados.

¿Por qué tenían que visitar esa cafetería, y justo ese día en el qué no tenía ganas de trabajar?

Respiro profundo, y recogió la basura del último bote que quedaba, más algo le extraño, pues esa bolsa pesaba más de lo normal.

-¿Pero qué…?-Dijo extrañada, mirando la bolsa, y encontrando dentro de ésta, sin importar lo extraño que sonara, un celular, y no solo eso, si no que se trataba de un celular último modelo, un BlackBerry.

Lo tomo emocionada, y lo encendió. Al ver que tenía pila, y toda la cosa, se emocionó muchísimo, termino de sacar la basura, y se puso en camino a su casa, investigando todo lo que podía de su nuevo celular.

Lo primero que le llamó la atención, fue que el fondo de pantalla era de una imagen de Yamato Ishida-Debió de haber sido de otra "Yamatika"-Se dijo a sí misma, pero, conforme más investigaba el celular, menos pensaba que fuese de una Yamatika.

Al ver los contactos con los que el celular contaba, se quedó estática, pues en la lista estaban los nombres de "Kouji Wada", hasta el de Madonna. ¿Quién había sido el dueño del celular?

De pronto el celular comenzó a sonar, y Yoshino, sin estar muy segura de lo qué debía, o no hacer con el aparato, contestó.

-Hola…-Contestó nerviosa, aún preguntándose quién podía ser el dueño del celular que tenía una lista de contactos tan especial , y sobre todo, que se atrevía a tirar un celular tan caro a la basura cómo si nada. Así que esperaba ansiosa a qué contestaran la otra línea.

-¡Yamato! Hasta que te dignas a contestar, me puedes explicar ¿dónde demonios estás?-Exclamó una ansiosa voz a la otra línea. Yoshino estaba en shock. El celular era del mismo Yamato Ishida, era simplemente increíble.

-Yo...Yo no soy Yamato señor-Explicó rápidamente la mesera, quién comenzaba a emocionarse con la idea de tener el celular de una súper estrella en sus manos. Algo bueno le tenía que suceder, ¿No? Y pensar que unas horas antes se había estado muriendo de celos por qué el cuarteto de "Loosers" habían estado restregándole prácticamente en su cara sus boletos en primera fila y pases VIP, pues touché, ella tenía el celular de la misma estrella.

-Con razón, ya se me hacía que tu voz no sonaba a la de mi Yamato. Habla Yukio Oikawa, el manager de Ishida, me ¿puedes decir tú nombre, y por qué tienes el celular de mi cliente?-Cuestionó desesperado Oikawa.

-Mi nombre es Yoshino Fujieda, y encontré este celular en un bote de basura de mi trabajo, señor-Respondió cómo robot la pobre chica, quién comenzaba a asustarse, sin saber muy bien la razón. Debería estar gritando y bailando por tener el celular del sexy rubio en su posesión. Debería estar marcándole a Taylor Swift, hablando con Justin Bieber.

-Ya veo… -Hubo una pausa antes de que Oikawa decidiera continuar, probablemente había estado hablando con alguien más del otro lado de la línea-Yoshino, ¿Dónde es tu trabajo, exactamente?-La aludida pudo jurar que la voz del tal Oikawa había tenido un tono, un poco ¿Malvado?

-En Odaiba señor-Contestó cada vez más asustada.

-¡Pero por supuesto que en Odaiba!-Articulo casi en un grito el hombre-Muchísimas gracias Yoshino, muchas gracias…-Del otro lado de la línea, Oikawa tenía dibujada en su rostro, una sonrisa que si bien, no era una sonrisa de amabilidad y dulzura.


Notas de la Aytora (?)

*Lo lamento tanto... Creo que me han descubierto D:

Que tal he muchachos! Se les hizo que me adelante mucho? Que me tome las cosas muy rapido? Espero que no haya sido asi D: La verdad, le puse mucho esfuerzo a este capitulo, y en verdad espero que les haya gustado aunque sea un poquito :) y que si fue asi, me lo informen por medio de un REVIEW que los aprecio DEMASIADO!

Sigo de vacaciones, más, como me emocione muuuucho con sus reviews, decidi robarme señal de uno de los lugares con Internet Inalambrico para actualizar :) Todo por que los quiero mucho queridos lectores 3

Espero actualizar pronto muy pronto :)

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