Disclaimer: Ayer tuve un sueño LOQUISIMO, pues Barney (Sí, Barney) me decía que Digimon no era mío! ¿Pueden Creerlo? Brney tan tonton... *Le dispara a Barney* Bueno... Cre que ya no habran más problemas MUAHAHA! *se convierte en murcielago y sale volando*
Las gotas de agua seguían descendiendo hacía las solitarias calles de Odaiba. Todos los peatones que anteriormente habían estado transitándolas, ya se encontraban en sus cálidos hogares, disfrutando de alguna bebida caliente, a pesar de que no hacía precisamente frio.
Una de las pocas parejas que se encontraban aún sobre las calles, eran exactamente Yamato y Sora, que, si antes podías incluso oler la tensión que se respiraba entre ellos, ahora la tranquilidad brotaba por sí sola. Sus manos se encontraban entrelazadas, y caminaban tranquilos, sin prestarle atención a nadie, ni a nada que no fueran ellos mismos, y a pesar de que no hablaban, uno podía suponer que el silencio que habitaba en ese momento, no era un silencio incomodo, si no un silencio más bien, necesario.
Yamato miro a Sora sin aún poder creer que todo se hubiera resuelto con tanta "velocidad". Él se sentía satisfecho con lo que estaba viviendo en esos instantes, y si bien, ahora más que nunca, deseaba no regresar a su "Otra Vida", no deseaba volver con Oikawa, ni a sus entrevistas televisivas, ni mucho menos. Sí fuese por él, se quedaría como el buen "Hotaru Satou" por el resto de sus días, y viviría con la chica que tomaba de la mano en esos instantes por siempre, más, aunque le costara bastante aceptarlo, él no era nadie tonto, y estaba consciente de que eso no sería posible, no podía vivir el resto de lo que quedara de su vida escondido, con una identidad completamente falsa. ¿Qué si ahora no tenía "preocupaciones"? Quizá fuese cierto, ahora había prácticamente terminado con sus preocupaciones, más sin embargo, sabía que tarde o temprano tendría que regresar, y ya, si realmente deseaba terminar con sus días de Súper Estrella, lo tendría que hacer como Yamato Ishida, no cómo Hotaru, así no podría solucionar nada, no si no daba la cara como él mismo. Así que tomo una decisión.
Daría una Conferencia de Prensa expresando su retirada definitiva del mundo del espectáculo, y quién sabe, quizá hasta lograría cumplir su otro sueño, el de ser Astronauta. La pregunta ahora era, ¿Cuándo? ¿Cuándo renunciaría a todo? No lo sabía. Pero aún así, su decisión ya estaba hecha, y no la cambiaría nunca.
Otros pensamientos se vivieron de pronto a la mente del rubio, y la verdad, era inevitable que pensara en ellos, pues eran pensamientos bastante importantes. Cosas que le llegarían a su cabeza en cualquier momento. Cosas en las que había intentado no pensar desde que había leído la bendita carta esa misma mañana. Pensamientos que le dolían mucho, y pensamientos de los que por fin sabía la verdad. Por Fin.
Suspiro profundamente, tenía muchas ganas, e incluso más que ganas, una gran necesidad de preguntarle a Sora la cuestión que lo había comenzado a atormentar desde que se enteró que había sido padre. Quería saber que había ocurrido con su primogénito, el problema era que no quería arruinar el momento casi perfecto que estaba viviendo. Él tomado de la mano con la muchacha que ama, caminando con una tranquilidad, y con el sonido de la lluvia cómo un perfecto "soundtrack". Quizá si esperaba unos minutos más, en los que llegaban al departamento de Sora…
¡Alto ahí! Yamato se acababa de percatar de un "pequeñísimo" detalle, y era qué… ¿Cómo Toshiko le había dejado quedarse con ellas después de haber dejado embarazada a su hija?
-Hotaru…-Menciono Sora sacándolo de sus pensamientos. La colorina le miraba con ojos de angustia-¿Sucede algo?-Preguntó informándole al rubio que no era nada tonta, y qué se podía percatar que algo le sucedía.
El muchacho sonrío, y dio por hecho que jamás podría engañar a la muchacha, así que, decidió preguntarle, era ahora o nunca-Nada grave-Dijo mirándola fijamente a los ojos, y, después de tomar una buen bocanada de aire, prosiguió-Solo qué-Un nuevo suspiro vino de sus labios. ¡Rayos! ¿Por qué se le complicaba tanto decirlo? Quizá… Por qué se trataba de algo complicado-Me preguntaba qué había sido de nuestro hijo…
-Hija-Le corrigió Sora, quién después suspiró profundamente, y volteó su mirada lejos de la de Yamato, pues la colorina temía que la viera derramando lágrimas nuevamente, no quería que pensara que era una niñita llorona, más, gracias a todo lo qué había llorado los últimos días, comenzaba a temer que eso fuera lo que en realidad era. Seguramente hasta podría haber llenado una alberca olímpica con tanto lagrimeo-Tuvimos una niña-Admitió finalmente Sora, y a pesar de que no veía a Yamato, él pudo percatarse de su llanto, debido a su voz entrecortada, así que le soltó la mano, y paso su brazo por su cintura, acercándola más hacía sí, y para poder abrazarla, haciéndole saber que no estaba sola. Ya no más.
-Seguramente fue una bebé hermosa-Supuso Yamato con una sonrisa triste, cuánto le habría gustado conocerla, al menos, haberla visto una sola vez.
-Lo es-Articulo la colorina, ya más calmada. Esa diminuta frase, le llamó la atención al rubio, quién la miró confuso. Sora le miro con una tímida sonrisa en los labios.
-¿Cómo lo sabes?-Cuestionó dudoso Yamato. Si Sora sabía algo, lo que fuera de la que había sido su primogénita, él lo quería saber también, al final, estaba en su derecho, ¿no?
Sora le miró divertida, por alguna razón, el hecho de ver a Yamato todo confundido, se le hacía algo lindo, y después, retomó su faceta seria, y respiro profundo-Mira, yo solía trabajar con una buena señora, una repostera cuándo tenía dieciséis-Comentó a relatar, mientras se perdía en la inmensidad del pasado-Ella, la señorita Sakura, tiene un buen marido, quién es corredor de bolsa, yo los conocía perfectamente, debido a que pasaba prácticamente todas mis tardes con ellos…
Yamato le miraba fijamente, poniendo toda la atención posible, no estaba seguro de que dirección tomaría el relato de Takenouchi, pero sabía que no sería un mal final, pues pudo notar un pequeño brillo en los cálidos ojos de su ¿Novia? Al momento de comenzar con su historia.
-Son unas muy buenas personas, y siempre estaban alegres, eran buenos con quién fuera, sin importar si lo conocían o no, y siempre intentaban ver el lado bueno de la vida, sin importar que ellos también tenían problemas, o bueno… Más en específico un problema-Sora suspiro antes de continuar-Sakura no podía quedar embarazada, la pobre había descubierto su esterilidad-Un nuevo suspiro salió de los labios de Sora-Eso los dejo destruidos, tanto a él, como a ella… Así que, cuando me entere de que estaba… Bueno embarazada-Las manos de Sora se posaron en su vientre, como si fuera un reflejo-Y cuándo mi madre y yo tomamos la decisión de dar al bebé en adopción, acudí a ellos sin pensarlo. Y ahora la pequeña Ayumi vive feliz con ambos-Sora terminó su relato con una sonrisa en el rostro, haciendo más que obvio su aprecio hacía los "padres" de su hija- De vez en cuando la visito, ya tiene año y medio, y está hermosa-La colorina cambió la dirección de su mirada hacía la del rubio, y le sonrió-¿Quieres ir a verla?
Yamato no podía creer lo que Sora le estaba ofreciendo, si se le presentaba la oportunidad de saber cómo era su pequeña, y qué había sido de ella, la aceptaría sin pensarlo, y para su buena suerte, la oportunidad había llegado.
-¡Por supuesto!-Yamato abrazó cariñoso a Sora, quién se sentía claramente satisfecha, y decidió tomarle la mano al muchacho que casi hiperventilaba de tanto los nervios, como la emoción de ir a conocer a la pequeña Ayumi.
Ambos comenzaron a caminar en dirección a la pastelería de Sakura, un local qué como ya había admitido Sora, era un lugar que ella conocía a la perfección, por lo qué, fue la que guío al rubio, a pesar de que éste casi corría de la emoción, más al final tuvo que ceder, y dejar que Sora lo guiara, al final sus intentos de ir primero eran en vano, pues no tenía la más pálida idea de dónde estaría la dichosa Repostería.
Caminaron unas cuantas cuadras, hasta toparse con un lindo local, una repostería con estilo Europeo, más específicamente Sueco, con su fachada de madera y apariencia cálida, resaltando de entre los demás locales.
Yamato miró nervioso a Sora, quién, igualmente con su mirada, le intento dar fuerzas, para que así, estuviera lo más tranquilo cuándo llegara el momento de ver a la pequeñita de apenas año y medio. No podía creerlo, estaba a unos cuantos metros de conocerla, a la niñita que tenía su misma sangre, y quién sabe, que quizá, hasta se parecía a él. Respiro profundo varias veces, no quería parecer un loco cuándo la madre adoptiva de su hija lo viera, y que entonces se arrepintiera de enseñarle a la nenita, al final, la señorita Sakura estaba en todo su derecho de enseñársela o no, total, ni que se tratara de algo material, era un ser humano, e incluso estaba la posibilidad de que la nena no se quisiera acercar a él…
Esa idea le aterraba, y sin embargo, bien sabía que era una idea más que posible… ¿Qué si su hija no quería que la tocara? ¿Qué si le llegaba hasta a… temer? Eso era algo que no podría aceptar, sería peor que cualquier pesadilla que pudiera tener…
-Ya, tranquilo-Le dijo Sora sacándolo de su mente una vez más. Yamato pudo ver que frente a su nariz, estaba la linda puertecilla del local, y se comenzó a poner aún más nervioso, y cada vez, más inseguro. Pudo sentir la mano de Sora sobre la de él, como si le estuviera pasando, de alguna manera, la fortaleza para seguir. En ese momento tenía que ser fuerte, más que nunca.
Sora abrió entonces la puerta de la repostería, un olor dulce y cálido inundo su olfato. Pudo observar a una mujer de ojos verdes y cabello castaño claro, quién, en cuanto vio a Sora, sonrió inmensamente, al igual que la chica que tomaba de su mano. Pudo suponer que esa mujer era la misma Sakura, la ahora madre de su hija.
-¡Sorita!-Exclamó alegre la mujer, acercándose a la colorina, y dándole un cálido abrazo, lo que causo que Yamato soltara la mano de Sora, cada vez se sentía más nervioso, a pesar de que ya no había marcha atrás.
-¡Saku!-Sora igualmente abrazó a la mujer de 30 años máximo. Se le veía alegre de poder ver a la señora que había adoptado a su hija, algo quizá un poco extraño, pero en cierta forma mejor, pues que mejor conocer bien a las personas que adoptarían a tú hijo. Además, si no la conociera bien, no podría estar a nada de conocer a su hija. ¡Malditas mariposas en su estómago! Lo traían vuelto loco, no soportaba más los nervios.
-Hacía muchísimo que no te veía pequeña-Dijo Sakura mirando fijamente a la colorina. Yamato comenzaba a sentirse un poco invisible.
-Que te diré, no he tenido tiempo para muchas cosas-Sora se encogió de hombros, y al darse cuenta de que Yamato se asfixiaba con su propio aire, lo tomo de la mano nuevamente, haciendo que se sintiera con más seguridad, al final, él había sido quién había elegido ir a visitar a Ayumi-Por cierto, te presento a Hotaru-Dijo mientras Sakura sonriente le daba la mano al "Castaño-Miel".
-Mucho gusto-Comentó con una sonrisa la castaña oji-verde.
-Igualmente-Aunque le parecía increíble al rubio, una sonrisa sincera salió de sus labios mientras tomaba la mano de la repostera. Ya comenzaba a pensar que realmente su hija estaba en buenas manos, y no podía evitar sentirse satisfecho con ello.
- Bueno, ¿Vienes a ver a Ayumi?-Preguntó Sakura mirando nuevamente a Sora.
-Ahora que lo mencionas…-La colorina miro con un brillo a Yamato, quién le sonrió. Quizá era cierto que sus nervios lo estaban matando, pero sus ganas de ver a su pequeña lo mataban aún más, y ciertamente no podía esperar más-Sí, hace mucho que no la veo, y seguramente ya está enorme-Supuso Takenouchi, tomando con fuerza la mano del rubio.
-Sí que lo está-Admitió Sakura aún sonriente-Ahorita la traigo, y sirve que como va a estar contigo, puedo ir a sacar unos pasteles y galletas que seguro ya están-Sakura se volteó en dirección de la que probablemente sería la cocina.
-Claro, y dado el hecho de que están recién hechos, me llevare un pastel-Dijo Sora respirando profundamente, aspirando el dulce olor de los pasteles que acababan de salir del horno. Sakura rió un poco, y entonces se dio una media vuelta, y comenzó a subir unas escaleras, que seguramente darían con el departamento de la familia.
Sora miró feliz a Yamato, quién ya se había calmado lo suficiente, ya estaba listo para poder ver a su pequeña hija, esa niñita a la que le había faltado tanto como a su madre.
A los pocos minutos, bajo Sakura con una bebe con cabello rubio oscuro, casi pelirrojo. La pequeña que traía en brazos, y que después dejaría en el suelo para que caminara por sí sola, llevaba puesto un vestidito azul, que hacía juego con sus ojos, que eran tan azules como los de Yamato. No cabía duda que esa era su pequeña. El muchacho no podía sonreír más, de hecho, hasta sintió cómo una lágrima rebelde intentaba salir de sus ojos.
-Hola pequeña-Saludó Sora corriendo hacía la dirección de Ayumi, quién aceptó feliz el abrazó de la que, sin que Ayumi supiera, se trataba de su mamá, de su verdadera mamá.
Sakura miraba con ternura la escena desde el pie de las escaleras del local-Ahí se las encargo eh muchachos-Finalizó con una sonrisa, al momento en que se dirigía en dirección a la cocina.
Ayumi, con una sonrisa en sus pequeños labios, jugaba entretenida con el cabello pelirrojo de Sora, quién la miraba con una expresión más que feliz, pues el sentimiento de alegría y felicidad le quedaba demasiado corto a lo que estaba sintiendo en esos momentos la pelirroja, era demasiado como para describirlo con una sola palabra.
-Mira Ayumi, él es Yamato-Le dijo dulcemente Sora a la pequeña, quién inmediatamente volteó a ver al muchacho quién la miraba embobado. Era realmente hermosa, una princesita con piel de porcelana y ojos más azules que el mismo cielo. No podía creer que la persona que estaba en brazos de la pelirroja había sido posible gracias a él. Esta vez, no pudo evitar que unas cuantas lágrimas salieran de sus ojos, pues Sora le estaba pasando a Ayumi, y en esos momentos era él quién la abrazaba, quién sentía su respiración tan cerca de la de él.
Sora miraba la escena sin creer que pudiera ser posible; Ella, al igual que el rubio, lloraba, más, a diferencia de todas las demás lágrimas que habían salido de sus ojos, estas lágrimas eran de pura alegría, pues salían gracias a la personita más hermosa que Sora había visto en su vida, y se sentía complacida de que Yamato al fin la hubiera conocido, Sora sabía que el rubio se lo merecía, y que lo ansiaba bastante.
-Pero qué hermosa esta-Dijo Yamato maravillado, mientras Ayumi le tomaba su dedo índice con toda su manita, y miraba curiosa a Yamato, pues, a pesar de que apenas podía hablar y caminar, Ayumi no era tonta, y podía reconocer que había algo, un vínculo demasiado fuerte que la unía a ella y al muchacho que en esos momentos tomaba su mano.
-Sí que lo está-Cada vez que Sora visitaba a la pequeña era lo mismo, no podía evitar llorar, más, poco le importaba, pues se sentía dichosa de ser madre de niña tan hermosa, y que además, tenía la oportunidad de visitarla cada vez que podía. Eso era algo que no tenía precio.
Sakura salió de la cocina con un gran pastel de chocolate en sus manos, y miró con curiosidad la escena que estaba en frente de sus ojos. Hotaru abrazaba con tanto amor, y tanta protección a Ayumi, que no podía evitar pensar, o al menos sospechar que quizá, y solo quizá ese muchacho que había llegado con Sora, era el padre de su hija, pues tenían prácticamente los mismos ojos, la misma mirada, aunque, no podía estar segura de su teoría, pues, al momento en que había adoptado a Ayumi, le había preguntado a Sora quién era el padre de la niña, más, la colorina se había negado a decirle, argumentando que no era nadie importante, casi le había dicho con tono de odio, o al menos, de enojo, y cuándo había visto a los dos jóvenes llegar, había podido reconocer que había amor entre ellos, así que, eso le sacaba sus dudas.
-Hotaru-Menciono Sora, haciendo un movimiento de cabeza, pidiéndole con ello que mirara que Sakura ya había llegado con todo y el pastel, por lo que en otras palabras era su boleto de salida, por mucho que les costara abandonar nuevamente a Ayumi, pues tenían que aceptar que Ayumi tenía a su familia, y esa familia no los incluía, sin importar lo feo que sonara, era la fea verdad.
El rubio dejo a la pequeña en el suelo, mirándola, aunque triste, con una mirada que mostraba satisfacción, pues al final había alcanzado su cometido, que en sí, había sido conocerla, y eso había hecho. Ayumi miro fijamente a Yamato, y después miró a Sora, y comenzó a reír alegre, caminando de manera un poco torpe en dirección a la colorina, para después abrazarle las piernas, ese gesto, hizo que Sora se entristeciera aún más, y sin pensarlo más, la tomó de la manita, y la llevo en dirección a la de su mami, y Sakura tomo agradecida la mano de su pequeña, y en lugar, le dio el pastel de chocolate a Sora, quién lo tomo agradecida.
-Muchas gracias por todo Saku-Comento Sora mirando a la aludida a los ojos, Sakura en cambio miraba a Ayumi, y le acariciaba suavemente su peculiar cabellera. Quizá no se pareciera ni a ella, ni a su marido, pero para Sakura, desde el momento en que firmó los papeles de adopción, Ayumi era su hija, y se sentía sumamente agradecida de que la pequeña niña le llamara mami, pues si bien, su mayor deseo desde siempre había sido convertirse en madre, y por lo mismo, se sentía agradecida con Sora, pues sin su compasión, no hubiera podido serlo.
-A ti Sora-Le respondió aún mirando a la pequeña Ayumi.
Sora dio un pequeño suspiro, y tomó la mano de Yamato-Me saludas a Syaoran-Le pidió con una sonrisa en sus labios.
-Por supuesto que sí-Dijo la oji-verde levantando la mirada-Diles adiós Ayumi-Pidió la madre a la pequeña, quién aún miraba fijamente a la pareja que se encontraba tomando la mano del otro en esos momentos.
-Ayos-Dijo la pequeña haciendo un movimiento con su manita, en señal de despedida. Este acto, conmovió tanto a Sora, como a Yamato, y entonces sí, antes de que las lagrimas volvieran a brotar de sus ojos, se decidieron por abandonar la linda repostería, decididos a regresar lo antes posible.
…
En todas las estaciones de radio se podía escuchar prácticamente lo mismo, y en todas las televisoras igual.
Debido a que Oikawa ya sabía dónde estaba escondido Yamato, había puesto a todas las personas de la disquera, y a todos sus contactos, tanto de radios, como de televisoras, a hacer lo mismo, lo que había estado haciendo desde hacía casi una semana, y que no había logrado nada a pesar de todos sus esfuerzos.
Hasta la más pequeña hormiga buscaba a Yamato, quién simplemente no tenía idea de que ya habían descubierto que se encontraba en Odaiba, simplemente no tenía idea de que su Manager estaba a punto de terminar con su felicidad al estar lejos de los reflectores.
Oikawa había llegado a Odaiba desesperado, pidiendo a cualquier persona que se le pasara en frente que buscara a Yamato, y preguntando a todo mundo si es que lo habían visto, el hombre estaba tan desesperado, que incluso le había regalado a un perro el olor del rubio. Estaba dispuesto a hacerlo todo con tal de encontrarlo lo antes posible, y no era precisamente por que estuviera preocupado por su cliente ni mucho menos, lo que realmente era la razón de su búsqueda tan desesperada, era que su jefe ya le había advertido, ya le había dado el ultimátum: Si no encontraba a Yamato en lo que quedaba de ese día, para el concierto en la misma Odiaba, su carrera como gran Manager estaba ya en el escusado, lo que en otras palabras era que, si no encontraba a Yamato en tres días, estaría despedido, tristemente despedido. Y eso era algo que Oikawa no podía aceptar.
Y, para ayudar a su desesperación, todas las personas del lugar le habían dado la misma respuesta en cuánto preguntaba si habían visto al rubio: Un triste no. Comenzaba a sentirse molesto con la pobre Yoshino, a quién ya comenzaba a ver como una mentirosa que solo se intentaba aprovechar al tener el celular de Yamato bajo su disposición, pero, algo le decía que Yamato sí estaba en Odaiba, con todo y que en ese mismo lugar sería su concierto, no podía dejar de lado el hecho de que en ese lugar había sido el comienzo de su carrera, además de que ahí mismo vivía la mamá y hermano de su cliente… ¡Bien ahí Oikawa! ¿Cómo no se le había ocurrido antes darle una visita a la linda Natsuko Takaishi?
El ojeroso hombre le pidió inmediatamente a su chofer que lo dirigiera hacía la dirección en la que, si su memoria no le fallaba, vivía la madre de Yamato. Hacía ya bastante que no la visitaba, de hecho, la última vez que había ido al pequeño departamento, había sido ya tres años atrás, cuándo tuvo que ir a pedirle a la señorita Takaishi el permiso de representar a su hijo… ¡Pero qué tonterías! ¡Ni que le hubiera pedido matrimonio a su hijo o algo así!
Gracias a su buena memoria, había logrado dar con el pequeño lugar, y Oikawa, cegado por su deseo de no quedar despedido, bajo casi corriendo en dirección al hogar Takaishi, y, a pesar de que tuvo que parar en el Lobby, para asegurarse del número del departamento, siguió corriendo con velocidad moderada, debido a su ya avanzada edad, igualmente, un camarógrafo y un fotógrafo, corrían detrás del Manager de Ishida, pues si bien, la desaparición del cantante era el chisme más jugoso del momento.
Oikawa tocó la puerta desesperado, y estaba a punto de tirar la puerta, de no haber sido por qué la abrieron justo a tiempo, sólo que para mala suerte de Yukio, Natsuko no fue la que le abrió, si no el pequeño e inocente hermano menor de Yamato, el buen Takeru, que si bien, ya no era tan pequeño cómo le recordaba, si no que ya estaba lo suficientemente alto como para notar que ya no era un niño.
-¡Takeru!-Saludó con voz entre-cortada el "Viejo tramposo", como a Takeru le gustaba llamarle.
Takaishi lo miraba en shock, el muchacho de quince años estaba más que consciente de que a su hermano lo buscaban por cielo, mar y tierra, e igualmente, sabía que su hermano no quería ser encontrado, y que la estaba pasando muy bien lejos del reflector, así que no sabía muy bien qué hacer, más se decidió por, primero que nada, contestarle al hombre que esperaba ansioso en su puerta.
-Hola señor Oikawa-Saludo igualmente, solo que con una sonrisa bastante falsa, a pesar de la amabilidad del pequeño de los Ishida.
-¿No estará tu mami?-Cuestiono intentando asomarse en vano a la vivienda Takaishi.
-No, no está, pero si gusta le digo que vino a visitarla-Contesto intentando cerrar de golpe la puerta de su casa, más eso no le fue posible, debido a que el pie del hombre detrás de la puerta lo impidió, comenzando a incrementar el nerviosismo de Takeru.
-No, está bien-Oikawa comenzó a abrir la puerta, con una sonrisa que irradiaba falsedad por doquier-Te pregunto a ti-Takeru de pronto, se percato de que había tras Yukio un camarógrafo y un fotógrafo, dándose cuenta de que todo lo que dijera, o hiciera bien podría ser usado en su contra-Dime Takeru, ¿Has sabido algo de tu hermano?-El rubio tragó saliva antes de contestar, intentando dar su mejor mentira.
-No señor, lo único que he sabido de él desde hace meses es lo que han dicho en las noticias-Contesto sorprendiéndose a sí mismo de lo bien que le había salido la mentira-Por cierto, ¿Han sabido algo de él?-Preguntó con todo y tono de preocupación. Takeru estaba tan sorprendido de lo bien que había sonado eso, que hasta pensó en la posibilidad de volverse actor y todo.
Oikawa dio un respingo, no le creía nada de nada al hermano menor de Yamato, más, no podía evitar admitir que la mentira le había salido casi perfecta-No Takeru, hasta ahora nada-Admitió estresado el hombre-Pero ya sabemos que está en algún lugar de aquí, de Odaiba, así que, te mantendremos informado, sólo tendrás que encender el televisor-Concluyó nuevamente con una sonrisa embarrada de falsedad, antes de abandonar, por fin, el hogar Takaishi.
Takeru cerró inmediatamente la puerta de su casa, asegurándose de ponerle todos los seguros con los que la puerta contaba. ¡Como detestaba a ese hombre! Se recargó pesadamente en la puerta, y tomó con sus temblorosas manos su celular. Tenía que advertirle a Yamato en cuanto antes.
…
-Te dije que era una hermosura-Cometo Sora quién estaba siendo abrazada por los musculosos brazos del rubio, el cual no podía parar de sonreír, y sentir una extraña felicidad que no recordaba haber sentido nunca antes en su vida.
-Ayumi es más que hermosa, se parece muchísimo a ti-Articulo el rubio besando dulcemente la frente de la colorina, quién lo miraba sonriente.
-Para mí es idéntica a ti-Dijo acariciándole la mejilla a "Hotaru", para que después, sus labios se volvieran a juntar, haciendo obvio el amor que ahora admitían que sentían el uno por el otro. Más, el beso tuvo que verse interrumpido, pues el celular de Yamato comenzó a sonar, informándole al rubio que le llamaban, así que, temiendo que se tratara de algo grave, contestó, dejando confusa a Sora, quién solo esperaba que todo estuviera en orden, pues bien sabía que Yamato estaba huyendo de todos los medios posibles.
-¿Moshi Moshi?-Conestó suponiendo que su hermano sería el que estaría al otro lado de la línea.
-¡Yamato es urgente!-Respondió Takeru aún nervioso-¡Oikawa acaba de venir a la casa, ya sabe que estás en Odaiba!-Informó Takeru, dejando a Yamato más pálido de lo normal del otro lado de la línea, cosa que preocupo a Sora.
-¡¿C-Cómo está eso?-Cuestiono confuso Ishida-¡Cómo supo!-La voz de Yamato detonaba nerviosismo, e incluso miedo. No quería, no podían haber descubierto que estaba en Odaiba.
-No tengo idea…-Admitió cansado Takeru-Yo sólo te advierto, es mi deber cómo hermano al final…-Una sonrisa se asomó en los labios de ambos hermanos-Así que cuidado, y no se te ocurra venir, que seguro ya tienen vigilado por todos lados el edificio entero-Supuso Takeru, mientras se rascaba la nuca.
-Muchas gracias Takeru, cuídate igualmente-Y segundos después, ambos colgaron.
-¿Qué pasó?-Pregunto Sora nerviosa.
-Al parecer ya saben que estoy en Odaiba…-Sora puso cara de sorpresa, pues si bien, ella era la última persona que quería que Yamato regresara al mundo de espectáculo, por más envidioso que eso sonara, era simple verdad.
-Pues no les será tan fácil encontrarte, de eso puedes estar seguro-Aseguró Sora sonriente, haciéndole entender a Ishida que en su plan no estaba solo, que Sora estaba ahí para apoyarlo. Yamato no pudo evitar sonreírle de vuelta, y tomarle la mano, en señal de unidad.
Notas de la Autora (?)
Chavos he vuelto a mi querida ciudad! *se pone a bailar como gusano* No se porque, pero extrañe taaaanto a mi ciudad *abraza la laptop* jeje... Bueno, Bueno a lo importante! Les gusto el capitulo? A mi parecer, no se a ustedes, pero a mi me encanto, tanto como para decir que es el mejor capitulo hasta ahora :) Es que, no se... Como que me dio ternirita escribir sobre Ayumi, y el amor que Yama le demostro a su hijita, no se... Super lindo :3
Bueno muchachotes, en serio espero que les haya gustado aunque sea un poquitin :) Y dado el hecho que ya regrese, espero actualizar pronto, aunque hay un inconveniente... Y es que el miercoles regreso a clases! :O Asi que... Espero seguir actualizando aún así;)
En fin, espero me dejen un REVIEW con su opinion, ya saben cuanto los aprecio :D
lovelovelove
