Disclaimer: Baila. Ríe. Come. Son mi base para una vida perfecta. Se que esto no te importa, pero aún así te lo quería comentar. Digimon no me pertenece y blah, blah. Eso por ejemplo, noo es mi base para una vida perfecta.
La tarde finalizo de manera amena. Hikari no perdió la oportunidad de preguntarle una que otra cosita a Yamato, quién gustoso le contestaba todas sus preguntas. En cierta manera, Hikari le recordaba a su hermano Takeru, ambos irradiaban inocencia y curiosidad por conocer el mundo. Según los pensamientos del rubio, no podía perder la oportunidad de presentarlos algún día, sin importarle lo celoso que se pondría Taichi, pues Yamato no dudaba ni un segundo que el castaño siguiera siendo igual de celoso que en sus años de primaria.
Sora igualmente termino pasando una buena tarde, se relajo y se dedicó a reírse de las extrañas preguntas que Hikari soltaba de repente, igualmente, ella no se salvaba de las extrañas preguntas de Hikari, también le tocaron varias de ellas, haciendo que esta vez Yamato fuera el que se burlara de ella. "¿Qué se siente besar a una superestrella?" Había sido la que más se le había grabado, pues ¡Era cierto! Ella era novia de una superestrella, no lo había pensado hasta esos momentos… Qué extraño era eso, pensar que era algo así como la envidia de miles de muchachas le parecía increíble.
Cuando se hicieron las nueve, Sora le marcó a su mamá desde la residencia de los Yagami, para asegurarse de que ya estuviera en su casa, y que así fuera segura su partida hacia el hogar Takenouchi. Ambos muchachos le agradecieron todo a Hikari, y antes de que llegará Susumu Yagami, se decidieron por marcharse, pues si bien, si la señora Yagami veía a Sora con Yamato en su hogar, tendría que contestar varias preguntas y bueno… Ya habían sido demasiadas por un día, según ella misma consideraba. Así que Yamato se puso de nueva cuenta su incomoda peluca y finalmente se marcharon del lindo apartamento.
Ambos muchachos de dieciocho años caminaban con sigilo por las calles; ¡No era posible que a pesar de que ya pasaban de las nueve aún hubiera reporteros por doquier! Ese hecho le ponía a ambos los pelos de punta. Si los volvían a interceptar, nadie les aseguraba que fuera otro reportero tan tonto como el de más temprano. Esta vez podía tratarse de cualquiera, incluso de Oikawa, y lo que Yamato quería no era ser encontrado, si no entregarse el mismo al día siguiente, todo era parte del plan, un plan que aún le tenía que explicar a Sora.
La colorina se lamentaba que su edificio no estuviera tan cercano al de los Yagami. Lo único que pedía en esos momentos era llegar a su hogar y tomar algo caliente. Ponerse su pijama y finalmente escuchar la explicación que Yamato le debía, pues si bien, no entendía nada de nada. Yamato quería que lo encontraran, pues eso era más que obvio si lo que pensaba era seguir con sus conciertos, con su gira, era porque quería ser encontrado. Pero aún así se encontraban caminando con sigilo por las ya no tan transitadas calles de Odaiba. Y lo que le parecía más increíble era que habían pasado por todo para un repentino cambio de planes. Sí, definitivamente Sora quería llegar ya a su hogar para tener una buena explicación, y ya no por sus deseos envidiosos, si no simplemente por saber qué es lo que se traía entre manos Ishida, al final estaba en su derecho de saberlo, ¿No?
-¡Hay demasiados!-Exclamó la pelirroja mientras se escondían en un reducido pasillo entre un local de zapatos y otro más de ropa deportiva.
-Lo sé…-Afirmó el rubio mientras se asomaba con cautela hacia el exterior-Pero ya, tranquila, mañana todo este embrollo habrá finalizado-El muchacho le sonrió con el cometido de tranquilizarla, pero lo que realmente consiguió fue que más dudas atacarán la mente de la colorina, quién contaba los segundos para llegar a su hogar y tener una explicación digna.
-Si tú lo dices-Sora se encogió de hombros mientras tomaba una de las pálidas manos del rubio y se aventuraba al exterior del diminuto pasillo. Sentía como la adrenalina viajaba con velocidad por sus venas, ya no le parecía tan malo este juego de "Las escondidas".
No pasó mucho tiempo antes de que Yamato y Sora llegaran a la casa de la última. Llegaron agitados por tanto correr, pues casi los alcanzaba a entrevistar una señorita de poco menos de treinta años. Casi. Pero alcanzaron a huir gracias a que ambos la pudieron divisar antes de que se acercara lo suficiente a ellos. Yamato incluso había podido jurar que había alcanzado a ver a tan solo unas calles al famoso Oikawa. Pero ya, al día siguiente el viejo ese tendría ni más ni menos que su merecido.
-Estuvo cerca-Dijo la pelirroja mientras esperaba nerviosa a que su mamá abriera la puerta; Y esos minutos que tardó Toshiko en caminar desde su pequeña sala hasta la puerta de su casa le parecieron eternos a Sora, no tanto a Yamato, a quién se le veía bastante tranquilo, algo que Sora no podía seguir soportando. Si bien no le parecía justo que ella estuviera hecha un manojo de nervios mientras que su novio estuviera tranquilo, cuando se supone que debería ser viceversa… Y de nuevo con su envidia. La colorina ya empezaba hasta a odiarse a sí misma gracias a sus pensamientos. Quería golpearse contra la pared que tenía enfrente y ¡Listo! Asunto arreglado. Ya no pensaría más, ni se estresaría…
-Ya Sora, tranquila-Yamato tuvo que ahogar una pequeña risa debido a que la actitud que había estado tomando Sora le causaba gracia, pero bien sabía que si se reía no ayudaría en nada, e incluso provocaría que su novia de molestará aún más debido a él y solamente a él. Pues, ¿Tanto le habría costado decirle su plan en la casa de los Yagami? Probablemente no… Pero quién sabe, estaba como en su naturaleza ser misterioso, y el hecho de ver a Sora tan preocupada por él se le hacía de cierta manera sexy.
La puerta del departamento Takenouchi se fue abriendo con lentitud, y detrás de la linda puerta de madera apareció la imagen de Toshiko Takenouchi con una cara pálida y con sudor en su frente-Muchachos, tenemos que hablar-Articuló con seriedad anormal la madre de Sora, provocando que ambos chicos se preocuparan. Definitivamente algo no estaba bien.
…
-Señor Oikawa, parece que ya tenemos la ubicación de Yamato Ishida-Un hombre robusto de apariencia intimidante se acercó con seriedad al alto adulto, quién miraba con una sonrisa triunfante la vista de su suite en Odaiba.
-Ya se había tardado, ¿no cree señor Tomoshi?-El hombre robusto rodó sus ojos fastidiado. ¿Era mucho pedir una simple mirada de agradecimiento por parte de su jefe? La verdad que no era mucho, pero como si en realidad no estuviera más que acostumbrado a ese trato por parte de Yukio. El guardaespaldas en verdad no podía soportar a su jefe, ¿pero qué más daba? Un trabajo era un trabajo, sin más ni más.
-¿Qué decirle señor?-Foju Tomoshi lanzó un suspiro, intentando recuperar de la manera más discreta la tranquilidad que tan rápido le hacía perder Oikawa-Yamato es un muchacho listo y eso lo sabe a la perfección, casi más que yo-Yukio no contestó. Sabía que el guardaespaldas de Yamato estaba en lo correcto, Yamato sí era un muchacho listo, tal vez demasiado. Pero Oikawa era de esas personas a las que en realidad no les gustaba perder, y mucho menos contra un mocoso de apenas 18 años.
-Sí, sí ya-Yukio Oikawa volteo la vista para fijarla en el guardaespaldas de su "Minita de Oro"-Basta de blah blah y dime de una buena vez donde esta Ishida, qué si no lo encuentro ya, estoy muerto, y con eso lo estás tú también-Oikawa levantó una ceja con la intención de asustar a Tomoshi, a pesar de que el hecho de qué con no encontrar a Ishida a Tomoshi no le pasaba prácticamente nada, más eso él no lo sabía.
-Bien pues, no sé si alguna vez Yamato le comentó de una muchacha que solía ser su amiga en sus clases de música-Oikawa abrió sus ojos como platos de pronto. ¿Se refería a la tal Sora? ¡Pero qué tonterías estaba pensando! ¡Por supuesto que se refería a ella! ¿Si no a quién más? Oikawa se sintió a desvanecer. Esa chiquilla pelirroja… Desde el principio supo bien que le traería más que un simple problema. Oikawa sabía que Yamato se inspiraba en ella para escribir sus canciones, que siempre había estado enamorado de ella, y que además de todo, que esa chiquilla de piel morena había sido la mismita que años atrás le había llegado a la disquera con lágrimas en los ojos, pidiéndole a suplicas que la dejara verlo, qué ella misma a sus 16 años estaba embarazada de la súper estrella.
-¡Gah!-Oikawa, un poco más que furioso pateo una de las sillas de la habitación de la lujosa suite, dejando perplejo a Tomoshi. "Este viejo ya se volvió loco…" Pensó, sin imaginarse siquiera los pensamientos que pasaban en ese preciso instante por su mente-Qué…-Oikawa se intentó aclarar la garganta, pues en ese momento se encontraba con un nudo en ella debido a la ira que lo invadía-¿Qué tiene que ver la amiga en todo esto?
Tomoshi seguía un tanto asustado por la actitud de su jefe, pero decidió ignorarlo y por fin soltar la sopa-Pues verá señor, al parecer el señor Ishida se ha estado quedando con la jovencita todo este tiempo-Oikawa caminaba por la habitación procesando la información que le estaba dando en esos momentos.
-¿Eso como lo sabe?-Preguntó. Si bien podía haber actuado desde que Tomoshi le dijo todo, investigar donde es que vivía Sora y demás, pero no podía tener duda alguna, no en casos tan delicados como ese, casos de vida o muerte.
-Digamos que…-En ese preciso instante entró en la habitación Jun Motomiya, la también conocida como la misma "Fan Número 1" del desaparecido-Contamos con fuentes confiables-Oikawa sonrió como no lo había hecho en mucho tiempo. Conocía a Motomiya de diferentes maneras, tanto de buenas como en firmas de discos o en Backstages de uno y otro concierto; Como malas como viéndose en la necesidad de sacarla de la disquera casi a patadas. De una u otra manera la Motomiya le agradaba y sabía que la muchacha no mentiría, no sabiendo que era Yamato del que se trataba el asunto…
…
-¿Estás diciendo que Jun me ha estado espiando?-Preguntó la colorina mientras mantenía con seriedad el ceño fruncido, mirando fijamente a Toshiko, su madre. La conocía tan bien como para confiar en su palabra, al final de todo, se contaba de su mamá con quién hablaba, no cualquier otra persona.
-A ti y a Yamato, sí-Toshiko asentía nuevamente mientras veía un poco apenada a los dos muchachos frente a ella. Tal vez no les había dicho, pero ella misma de manera silenciosa se había hecho la promesa de cuidar a Yamato, no era tonta y le gustaba mantenerse informada por lo que veía las noticias. Estaba consiente por lo mismo que a Yamato lo estaban siguiendo, o más bien buscando la mayoría de las autoridades de la ciudad entera. Conocía a Yamato desde antes y por lo mismo sabía bien que se trataba de un niño bueno y confiable.
Qué coraje le dio entonces a Toshiko cuando llegó a su casa y se encontró con que su planta de la entrada se estaba moviendo más de lo que el viento podía hacerla moverse. Toshiko intento ignorarlo hasta que casi antes de entrar se percató que no era sino una persona la que estaba detrás de la planta. La señora Takenouchi, desconfiada creyó que se trataba de un ratero o quizá un secuestrador por lo que camino cautelosa, y tomó con fuerza su bolsa, preparada para golpear a quién fuese que estuviera detrás de su planta. Qué sorpresa se llevo en cuanto de un brinco salió la inconfundible hija de los Motomiya, la verdad es que la había visto otras veces merodeando por su pasillo… Y más tonta se sintió Toshiko cuando recordó que la muchacha era gran fan de Yamato, y sabiendo que el muchacho se había estado quedando en su residencia; En fin, eso no podía dar un bien resultado, en definitiva no.
Y no fue un resultado sin lugar a dudas, a los pocos minutos se aparecieron en su puerta varias cámaras y el reportero del noticiero de las 7, la atacaron con preguntas hasta que se quedaron sin saliva. Toshiko hizo su mayor intento por parecer tranquila hasta que logro convencerlos de que Yamato no vivía en su casa. Todo parecía perfecto hasta que uno de los Reporteros le mostro una foto en donde se podía apreciar a una figura de cabello rubio dentro de la casa y a una exactamente idéntica, con la excepción de que esta contaba con el cabello castaño saliendo de esta. Toshiko siguió convenciéndolos de que era un malentendido, hasta que abandonaron su hogar. Aunque bien sabía la señora Takenouchi que no tardarían en regresar.
-¡Yo sabía que estaba loca!-Yamato había permanecido prácticamente en silencio mientras escuchaba con atención el relato de Toshiko, pero al parecer su paciencia finalmente lo había abandonado, y si antes había estado sentado tranquilo a un costado de Sora, ahora se encontraba con los puños cerrados merodeando por la sala.
-Todos lo sabíamos, Yamato-Sora fijo su mirada en él, ella también se encontraba molesta, pero tenía que hacer un intento por tranquilizarse y ayudar a Yamato a hacer lo mismo, al final él la había estado tranquilizando todo el día, era lo menos que podía hacer-Tenemos que salir de aquí-Decidió Sora con seriedad, mirando esta vez a su madre.
-Es verdad…-Yamato volvió a tomar asiento a un costado de su novia-Conociendo a Oikawa ya no tarda en mandar a un ejército de gente aquí.
-Es verdad pero…-Para ese momento Sora ya estaba marcando con velocidad a casa de los Yagami, era la mejor opción que tenían. Si ya habían llegado los padres de Hikari, daba igual, al final los conocía casi tan bien como a Taichi y Hikari, al igual que su mamá los conocía a ellos. Sí era la mejor y quizá la única opción que les quedaba libre.
-¿Moshi-Moshi?-La voz masculina no tardó en contestar, dejando perpleja a Sora, pues si bien no se trataba de la voz del señor Yagami, por lo qué tenía que ser sí o sí una única personita que conocía a la perfección…
-¿Taichi? ¿Qué no estabas en tu campamento?-Cuestionó Sora emocionada, pues si bien no esperaba saber nada de su mejor amigo hasta quién sabe cuántos días.
-Si Sora, a mí también me da gusto saber de ti-Bromeó con su ya conocida voz sarcástica, a la que Sora ya estaba más que acostumbrada. Sora no pudo evitar reír, ignorando las miradas de Yamato y su madre fijas sobre ella-Sí estaba en el campamento-Señaló recalcando la palabra "estaba"-Pero se canceló, algo sobre una alerta de piojos-Taichi soltó una fuerte carcajada, mientras Sora se quedó con una simple mueca de asco-Pero bueno, ¿Qué puedo hacer por ti? Eh visto que Yamato está metido en un enorme lío, de verás que nunca aprenderá el baka ese…
-Si bueno...-Sora le interrumpió, por fin dándose cuenta que las miradas que su madre y Yamato le daban eran de urgencia, el tiempo estaba encima de ellos-De eso te tengo que hablar. Estamos en un gran lío, al parecer ya saben que Yamato se está quedando conmigo, y tenemos que huir ¡Ya!-La colorina soltó un largo suspiro-¿No será un inconveniente que nos quedemos en tu casa?
-¿Qué dices? ¡Pero Sora no estás hablando con un desconocido! ¡Por supuesto que no es ningún inconveniente!
-¿De verdad? ¡Vaya Taichi gracias!-Sora sintió como un gran peso se le caía de encima, estaba a punto de agregar algo más cuando el mismo Yamato le arrebató el celular. Le miró confundida, más no pudo evitar sonreír cuando identificó en su cara una sonrisa misteriosa, seguramente ya tenía algo más en su cabeza, uno de sus grandiosos planes.
-¿Taichi?-Y tal y como Sora lo sospechó, Yamato sí que tenía algo en plan, una idea que pensó él, había sido la mejor idea que se le pudo ocurrir en un momento tan crucial como ese-¿Aun conservas tu guitarra y batería?-Pregunto recordando los viejos instrumentos que Taichi había recibido años atrás.
-Tú lo has dicho, Yamato-Tal vez no lo estuviera mirando frente a frente, pero Taichi pudo identificar en su voz que tenía algo en mente-¿Qué planeas súper estrella?
-Ya te lo diré en cuanto lleguemos, pero ve preparando los instrumentos, junto con tu viejo micrófono de karaoke en tu azotea, que no tardamos nada…-Yamato colgó inmediatamente y miró entusiasmado a las Takenouchi-¿Qué esperamos? ¡Vámonos ya!-Yamato tomó la mano de su novia y su mochila, para que sin más preámbulos, los tres abandonaran la residencia y se pusieran en marcha al departamento en el que horas antes habían estado.
…
-¡Abran ya!-Yukio Oikawa tocaba con todas sus fuerzas la puerta de la residencia Takenouchi, sin resultado alguno-¡Dejen de esconderse, que sabemos que esconden a Yamato Ishida!-Los reporteros a su espalda, que si bien no eran pocos lo miraban incrédulos. Jamás habían visto al Manager tan molesto como en ese preciso momento. Asustaba, sí. En definitiva lo hacía.
-Señor, con todo el respeto creo que en verdad está vacía la residencia-Comentó en casi un susurro uno de los reporteros, teniendo como respuesta una mirada gélida por parte de Oikawa.
-Bien-Resopló el Manager-Dime tú, ¿En dónde se metió entonces?-La voz de Oikawa no era más que un pequeño suspiró, pues bien sabía el de piel pálida que si intentaba levantar un octavo de voz perdería la cordura que acababa de recuperar. Tal vez su voz sonara un poco tranquila, pero en su mirada, esa mirada gélida demostraba todo el enojo y frustración en su interior, lo cual hacía temblar a más de uno de los presentes.
-Etto… Pues señor…-El reportero miraba a sus compañeros con miedo en su mirar, ¿Qué le podía contestar al señor Oikawa de manera que su empleo estuviera a salvo? Suspiró en el momento en que su celular sonó, como diría su mamá fue "salvado por la campana"-¿Moshi, moshi?-Contesto recuperando el aliento.
-¿Es usted reportero de Toei, cierto?-La voz al otro lado de la línea parecía de alguien mucho menor, una niña. El reportero sonrió, en esos momentos las niñas eran sus mejores aliadas, ya que ¿Quiénes si no ellas sabían algo de Yamato Ishida?
-Está en lo correcto-Las miradas de todos en el pasillo estaban sobre el joven hombre, quién comenzaba a recuperar el aliento-¿Qué puedo hacer por usted, señorita?
-Creo que debería venir a la calle Rainbow… Presiento que le interesará-Y al momento en que se comenzó a escuchar la melodía de una guitarra, la voz de la niña ya se había apagado.
-Muchachos…-El reportero miró a su alrededor, aun con las miradas de todos bien atentas sobre la suya-Creo que tenemos una pista…
…
Después de esquivar a todos los policías y los tantos reporteros por entre las calles, las Takenouchi y Yamato entraron sin dudar al edificio de los Yagami. Los tres contenían sus alientos, estaban cansados, sí, pero por alguna razón la adrenalina corría por las venas de todos, en especial por las del cantante. Estaba entusiasmado con su plan, sentía y casi sabía que en ese momento no podría fallar. Ese era su plan maestro y no dejaría por ningún motivo que no saliera como esperaba.
-Ya nos esperan-Fue lo que dijo el rubio cuando la misma ancianita de la vez pasada se les quedo viendo con mirada y cara de duda, para al final encogerse de hombros, al final iban acompañados por la señora Takenouchi, quién le sonrió cordialmente.
Ni siquiera se molestaron en tomar el ascensor, subiendo con velocidad por las escaleras, los ocho pisos que debían para al fin llegar al departamento Yagami. Sora miró preocupada a su madre, quién con una mirada le aseguró que estaba perfectamente, cuando su hija bien sabía que no era así. "De verdad le debó una…" Pensó la pelirroja para voltearse y encontrar a "Hotaru" tocando el timbre casi como un loso psicópata. Dio un largo suspiro al aire, de verdad no podía esperar por ver qué plan traía en mente su amigo de la infancia.
-Abre, abre, abre-Murmuraba Yamato mientras seguía tocando el timbre de la residencia con desesperación, sintiendo su corazón latir a mil por hora. Por fin la puerta se abrió, con Hikari detrás de la puerta y Momo detrás de ella-¡Hikari!-La saludó Yamato con un enorme abrazo, dejando perpleja a la castaña.
-Eh… Mi hermano ya está en la azotea como recibió en tu último mensaje-Explicó Hikari, dejando con una sonrisa triunfante a Yamato.
-¿Azotea?-Cuestionó Sora confundida, una vez que se había acercado al rubio. Estaba muy confundida, en verdad no sabía nada de una azotea ni mucho menos… Temía mucho que el rubio hubiera perdido la cabeza, a pesar de que confiaba en él y todo, una azotea era algo que sencillamente no se esperaba.
-Ya verás Sora, tu tranquila-Yamato tomó la mano de la pelirroja, intentando hacerle entender como todo iba a estar bien, que no se había vuelto loco.
Sora suspiró y sonrió, al final no ganaba nada preocupándose de más-Bien, lo intentaré.
-Excelente-Le devolvió la sonrisa esperanzado. Seguía teniendo esa sensación de que todo estaría bien, que solo era cuestión de tiempo-Ahora, vamos a la azotea que seguramente Taichi ya está desesperado-La pelirroja seguía teniendo sus dudas pero lo siguió, teniendo a su lado a Hikari, quién simplemente se reía de todo. La señora Takenouchi los veía por detrás mientras tomaba en sus brazos al buen Momo, gato de Hikari.
Como bien había dicho Yamato, Taichi ya los esperaba en la azotea, y no estaba solo, si no que con él estaban dos personas más, personas que Sora ya conocía de antes, de sus clases de música. La pelirroja abrió los ojos como platos, hacía muchísimos años que no los había visto.
-¿Takuya, Kouji?-Cuestionó Sora solo para asegurar que se trataba de los mismos que ella sospechaba. Los aludidos voltearon al escuchar sus nombres, quienes con sonrisas en sus rostros se acercaron a los tres muchachos que acababan de subir a la azotea.
-¿Sora?-Takuya fue el que se encargó de hablar, haciendo recordar a la pelirroja como el de cabello oscuro era un poco más callado. Takenouchi soltó la mano de su novio y abrazo a ambos muchachos, simplemente demasiado ensimismada en haberse re-encontrado con sus amigos de la infancia.
-¡Que alegría me da verlos!-Exclamó Sora, sin dejar de lado su sonrisa que parecía estar pintada por siempre en su rostro. De pronto, la Takenouchi se volteó con Yamato, con cara de pregunta. Hacía años que no veían a Takuya y a Kouji y de pronto… Nada tenía sentido-¿Alguien me quiere explicar por favor?-Pidió Sora con tono casi angustiante, aunque si era cierto bastante exagerado. Takuya, Kouji, Taichi y Yamato. Todos se miraron entre si y el único que se mantenía sonriente y confiado era Ishida-¿Yama?-Sora intento usar su tono tranquilo y suave, aunque en su interior estaba hecha un manojo de nervios.
-Ya, Sora tranquila-Para contra-atacar el tono de voz de su novia, Yamato uso una de sus fiables sonrisas. Claro que simplemente logro que Sora diera un largo suspiro y que se moviera a una esquina, en donde su mamá y Hikari simplemente observaban. Y al parecer eso es con lo que la muchacha de rojizos cabellos se tenía que conformar: Observar.
-Bien Yamato… Según entendí quieres...-Taichi se acerco con sigilo al rubio muchacho quien simplemente afirmo con desdén, y como había estado prácticamente todo el día, con sonrisa triunfante.
-Definitivamente el mundo del espectáculo te afectó-Dijo Kouji, quién solía ser uno de los más cercanos al cantante en sus clases de música-Solías ser un chico serio, Ishida, ahora te has convertido en un loco-Sonrió de manera ladeada, simplemente con las intenciones de molestar al cantante. Taichi y Takuya se dedicaron a reír, mientras Yamato miro de re-ojo al de cabellos oscuros.
-Ya déjense de bromas-Dijo Yamato tomando de pronto el bajo que le correspondía, mientras con delicadeza lo acomodaba de la manera en que precisaba-Que el show está a punto de comenzar.
.
Yamato se acerco pausadamente al micrófono, dándole ligeros golpecitos al aparato simplemente para asegurarse que este funcionaba a la perfección. Cuando se escucho un eco por alrededor de la azotea el rubio sonrió. Ahora si nada podía salir mal.
-Ajem...-Yamato dijo llamando la atención de los cuantos peatones que paseaban sin poner mucha atención por la normalmente transitada calle Rainbow. Los pocos que decidieron tomarse un momento de sus vidas para ponerle atención al adolescente se quedaron embobados. "¿Acaso es…?" Era una de las preguntas que se escuchaba como susurros por entre la multitud que se iba formando poco a poco, en su mayoría comandada por mismos adolescentes, y unos que otros adultos. Todos en estado de shock. Todos mirando a Yamato como si se tratara de un fantasma que regresaba a la mismísima vida. Que regresaba como un héroe-Esta canción la escribí hace tiempo-Prosiguió Ishida, causando repentinamente suspiros por parte de la audiencia femenina-Espero la disfruten.
In the light of the sun
Is there anyone
Oh it has begun
Oh dear you look so lost
Eyes are red
And tears are shed
The world you must have crossed
You said
La música comenzó a sonar de manera tranquila, cada uno de los miembros de la improvisada banda bien concentrados en lo suyo. Taichi con la guitarra, tocándola como si se tratara de una misma joya. Kouji con la batería, tocando los platillos suavemente, tal como la canción lo indicaba. Takuya con el teclado, concentradísimo con cada tecla. Y finalmente Yamato, con su bajo, más poniendo mayor atención a las vocales, perdiéndose en la misma melodía que el había escrito, más no enseñado por censura de parte de su disquera.
You don't know me
And you don't even care
Oh yeah
She said you don't know me
And you don't wear my chains
Oh yeah
Yeah
Poco a poco la poca gente que había en un principio se convirtió en un buen público, todos mirando anonadados a la estrella que estaba desaparecida y que re-aparecía con un nuevo éxito. Un éxito que dejaba a más de uno con la boca abierta y el corazón hecho pedazos. Incluso con lágrimas frágiles en ojos que muchos creían no ser sensibles. Mucho menos a una canción.
Essential yet appealed
Carry all your thoughts
Across an open field
When flowers gaze at you
They're not the only ones
Who cry when they see you
You said
Sora miraba desde atrás con su mano pegada al pecho. Sentía que si por alguna razón la separaba de allí caería rendida al piso para llorar descontrolada, tal cual lo había hecho numerosas veces esa misma semana. Al que escuchaba era a Yamato, al mismo Yamato Ishida que amaba desde niña, que la había enamorado con canciones tan hermosas como esa que escuchaba por primera vez, más que parecía ya haberla saboreado con su alma amaneceres atrás.
You don't know me
And you don't even care
Oh yeah
She said you don't know me
And you don't wear my chains
Oh yeah
Yukio Oikawa y una manda de periodistas más se acercaron sin cuidado al "desorden" que se podía apreciar desde calles atrás. Los ojos del aún manager del rubio estaban abiertos como platos, mirando e incluso escuchando lo que estaba frente a él sin podérselo creer. ¡Su "cliente" había aparecido! Y más importante aún ¡Su carrera no estaba arruinada!... O al menos eso creía él.
She said I think I'll go to Boston
Think I'll start a new life
I think I'll start it over
Where no one knows my name
I'll get out of California
I'm tired of the weather
Think I'll get a lover
And fly him out to Spain
I think I'll go to Boston
I think that I'm just tired
I think I need a new town
To leave this all behind
I think I need a sunrise
I'm tired of Sunset
I hear it's nice in the summer
Some snow would be nice
Oh yeah
-¡Yamato!-Grito Oikawa lo más fuerte que sus pulmones le permitieron, causando que varías miradas asesinas se apoderaran de él, haciéndole saber que si no se callaba para que los demás pudieran seguir saboreando la nueva melodía estaba muerto. Más al alto y pálido señor no le importo y siguió gritando cada vez más fuerte, hasta que por fin, desde lo alto de la azotea volteara el cantante para encontrarse con el hombre a quién quería atrapar con tanta ansia. El muchacho sonrió de manera un poco vil.
You don't know me
You don't even care
Oh Yeah
Al terminar el verso, y dejando que sus compañeros continuaran cantando, Yamato tomo el micrófono, acercándose un poco más el precipicio que, si llegaba a caer, se estrellaría directo contra el pavimento.
-Soy Yamato Ishida-dijo con voz tranquila, con una sonrisa más autentica en sus labios-Creo que ya me conocen-Al tener como respuesta los gritos abrumadores de la multitud, prosiguió-disculpen por mi pequeña desaparición simplemente necesitaba un respiro-Admitió mientras se encogía de hombros, y miraba con mucha concentración a su querido manager-Señor Oikawa-Dijo Yamato con claridad, haciendo que el aludido abriera bien las orejas, esperando una, según él, buena disculpa-Esta despedido-Dijo como un balde de agua, dejando atónito al hombre, mientras que el rubio se daba una media vuelta, llegando hasta donde su amada pelirroja se encontraba, ofreciéndole su mano y guiándola con él hacía el frente del "escenario". Para así, finalizar con la suave canción.
Boston
No one knows my name
Yeah
No one knows my name
No one knows my name
Yeah
Boston
No one knows my name
Y el plan le había salido a la perfección. Eso pensó Yamato. Sonriendo triunfante ante la multitud locamente emocionada, gritando y aclamando al cantante, quién simplemente volteó la cara un poco, para presionar sus labios contra la mejilla de Sora, quién lo miraba incrédula.
-Te saliste con la tuya-Le susurro la pelirroja al oído.
-Tranquila Sora, que a partir de ahora todo estará mucho mejor-Susurró igualmente, justo antes de decir para su público-¡Gracias por todo!-Creando nada más que aún mas gritos.
Velada perfecta, o muy larga, no importaba. Al final todo había salido de acuerdo a lo que Ishida había planeado. Hasta el momento…
Notas de la Autora (?)
Y como el mismo Yamato ¡Regresé! -espera aplausos, pero no- Ok, Ok... Entiendo que estén molestos conmigo y que en lugar de aclamaciones merezca jitomatasos pero... Bueno ya que. No soy jesucristo así que me conformo con una buena ensalada ;)... O no tan buena.
Espero me disculpen y que al menos les haya gustado UN POQUITIN el capitulo, que eso sí, lo hize con mucho amor 3
La canción es Boston de Augustana y es de las mejores de la vida. Recomendable a mil.
Cuidense pequeños saltamontes, nos leemos.
lovelovelove
