Nessie mi cielo apresúrate – le dije a Renesmee mientras las esperaba en el umbral de su habitación.

Corrió desesperada tomando en un brazo su pequeña mochila y con el otro abrasando a su osito Eddy, adoraba verla recuperada, utilizando su brazo con normalidad, había pasado un mes desde su operación y todo había salido perfecto.

Vamos, iras al trabajo? – pregunto.

No, hoy es mi día libre – le conté.

Oh, que lastima que tenga que volver hoy a la escuela – dijo molesta.

Nada de eso señorita, ya es hora de que vayas, tienes muchas cosas que aprender – bese su manita.

Si, extraño a mi maestra y a mis amiguitos – dijo mas entusiasmada.

Ellos también deben extrañarte – abrí la puerta y no pude evitar sonreír.

A unos metros recargado de un flamante volvo se encontraba el hombre más hermoso y maravilloso del planeta, aun no podía evitar sonreír cada ver que lo veía.

Nessie se soltó de mi agarre y corrió hasta el.

Edward… - grito mientras saltaba a sus brazos.

Este la tomo en ellos dándole vueltas – hola que hermosa estas hoy princesa – dijo dulcemente.

Hoy regresare al kínder – le conto.

Lo sé y es por eso que vine por ustedes – dijo animado.

Yupi… - lo beso en la mejilla.

Camine lentamente hacia ellos mientras recibía una cálida mirada de sus preciosos ojos verdes.

Todo este mes Edward había estado cerca de nosotros, cumpliendo su promesa de darme tiempo, no me presionaba de ningún modo posible, al contrario era tierno, dulce y cariñoso, habíamos pasado mucho tiempo juntos durante la convalecencia de nessie, el siempre tenía una palabra tierna que decirle, se había ganado completamente su corazón… y el mío también.

Lo adoraba, cada poro de mi cuerpo gritaba por su presencia, algunos días tenía demasiado trabajo y no podíamos vernos y no dejaba de pensar en el, lo extrañaba muchísimo.

Sabía que me estaba comportando como una tonta insegura al no aceptar ser su novia todavía, después de las muchas veces que me lo había pedido, pero aun me preocupaban algunas cosas, como que diría la gente al saber que él, un rico y exitoso empresario salía con una simple profesora… si, había conseguido un nuevo empleo como profesora y eso también se lo debía a él, me había conseguido una entrevista en un colegio de un amigo suyo, y por suerte me había quedado con el puesto.

Hola hermosa – suspiro.

Hola – dije un poco sonrojada.

Como estas? – me miro de arriba abajo - además de lo obvio – dijo con picardía.

Me estremecí – bien… pero ya es un poco tarde – comente.

Tranquila, nessie estará a tiempo en la escuela – la acomodo en el asiento trasero y me abrió la puerta del copiloto – gracias – le dije.

Es un placer – sonrió.

Mientras conducía al colegio de nessie coloco su mano suavemente sobre la mía, era hermosa la sensación de sentir su cálida piel rosar la mía.

Al llegar se bajo para abrirme la puerta y después hacer lo mismo con nessie.

Bueno princesa, ya estamos aquí – le dijo cariñosamente.

Gracias Edward – tomo su mochila y su osito.

Cuida mucho a Eddy – le pidió.

Claro que sí, es mi favorito porque tú me lo diste – le sonrió.

Ta quiero pequeña – mis ojos se cristalizaron al escuchar esas palabras.

Yo también – le respondió mi niña.

Cuando camino hacia mi trate de disimular las lagrimas – ven aquí cielo – la abrace fuertemente – recuerda que la señora Clark vendrá por ti a las 12 e irán a su casa toda la tarde – le recordé.

Si belli, comeré galletas de chocolate – dijo entusiasmada.

De acuerdo, dame un beso o solo Edward merece besos – fingí molestias.

Claro que no – me beso en la mejilla – no seas celosa – susurro en mi oído – además Edward es tu novio – dijo feliz.

La mire fijamente y antes de que pudiera decir algo salió corriendo entrando al colegio.

Sonreí como tonta y gire a encarar a Edward, abrió sus brazos y no pude evitar entrar en ellos.

Estas celosa de que yo bese a nessie o… de que ella me bese a mí – dijo divertido.

Tu a ella por supuesto – hizo un puchero, se veía de lo más hermoso.

De acuerdo, puedes seguir negándolo pero…

Puse mi mano sobre su boca – a dónde iremos – pregunte evadiéndolo.

Iremos a comprar la comida italiana más deliciosa que jamás probaras e iremos a mi departamento a comer y ver una película, que te parece – pregunto.

Bien, aunque nunca hemos ido allí – comente.

Te gustara mucho lo sé – beso mi mejilla.

En pocos minutos estábamos frente a un elegante restaurante de comida italiana, me sentía muy inapropiada con mi sencillo vestido azul.

Edward, no vengo vestida para entrar allí – comente apenada.

Tranquila no nos bajaremos, pero aun así luces preciosa – me sonroje ante su alago.

Una especie de cocinero se acerco hasta el auto y le tendió una bolsa a Edward – gracias Francesco – dijo este amablemente.

No hay porque, siempre me gusta cocinar para mujeres tan hermosa – dijo con un leve acento italiano.

Muy tarde, pero sé que algún día te enamoraras – bromeo Edward, mientras arrancaba y nos alejábamos.

Paro el auto en una zona muy exclusiva de los Ángeles – ven linda, compraremos un vino – dijo animado.

Bajamos y rápidamente comenzamos con una exhaustiva discusión sobre vinos.

Bella te juro que he probado este tinto y es lo mas delicioso que existe – dijo seguro.

Señor sabelotodo yo también lo probé hace unos años y te aseguro que no me gusto – dije seria.

Oh, de acuerdo y que tal este – pregunto.

Demasiado amargo – me queje.

Y este – negué.

Muy seco – enarco una ceja.

No sabía que eras una conocedora – dijo sorprendido.

Hay muchas cosas que aun no sabes de mi – dije retándolo.

Sus ojos se volvieron dulces – y me encantaría aprenderlas – susurro.

Agache levemente la mirada – eh, que tal este – tome el primero que vi.

Excelente elección - dijo complacido.

Mientras caminábamos a la caja pude percatarme de una mujer hermosa y deslumbrante que caminaba hacia nosotros, aunque decir que se había percatado de mi presencia era mentir, sus ojos estaban clavados en otro objetivo: Edward.

Edward cielo, hace mucho que no te veía – se acerco a él y lo beso en la comisura de los labios.

Sentí mi estomago estremecerse ante tal imagen.

Hola Jessica, me alegra verte – dijo el con amabilidad.

Al parecer no tanto, no me has llamado desde aquella noche en tu oficina – le guiño un ojo.

Sentía unas terribles ganas de salir corriendo y llevarme a Edward lejos de ella.

Sabes que soy u hombre ocupado – se disculpo – mira ella es Isabella Swan – me presento por fin.

La tal Jessica me miro con desprecio y una sonrisa burlona – un gusto – frunció el ceño – Edward ella es... – le dijo de manera interrogativa, que demonios le interesaba quien era yo.

Bella y yo somos amigos – dijo él con seguridad.

Eso fue lo que mas dolió y me lleno de furia, le había dicho que solamente éramos amigos, después de todo lo que habíamos pasado.

Maldije internamente porque sabía que era mi culpa, me había negado tantas veces a tener una relación formal con Edward y ahora que me veía amenazada por otra mujer quería reclamarlo como mío, que estúpida era.

Oh, entonces, me gustaría pasar por la oficina pronto – bajo su mano por el pecho de Edward.

Claro, podemos discutir sobre las ganancias de tus acciones, van subiendo – dijo el más cortante.

Mmm, ya lo veremos – dijo ella dándose la vuelta sin mirarme siquiera.

Me quede ahí plantada, me sentía como la imbécil mas grande del mundo y sabia que lo era.

Bella, estas bien – pregunto Edward amablemente.

Si – intente sonreír pero salió demasiado forzado.

Edward pago el vino y caminamos hasta el auto, cuando me ayudo a entrar me regalo una cálida sonrisa a la que respondí lo mejor que pude, quería decirle que me llevara a mi casa, quería gritarle y golpearlo, jamás en la vida había sentido celos y era la sensación más espantosa que podía existir.

El camino a su departamento fue muy silencioso, Edward se vio obligado a poner un poco de música para llenar el vacío, solo podía torturarme internamente, imaginando a mi Edward con esa mujer deslumbrante, solos en su oficina, me hervía la sangre y me llenaba de mas furia en cada momento, ella si era indicada para él, era elegante y eran de la misma posición.

En que estúpido momento había creado tantas ilusiones, estaba segura que todo este tiempo había estado protegiéndome de esta clase de desilusiones, pero de ninguna manera fue así.

No me percate de que se había detenido hasta que visualice un estacionamiento, había autos de toda clase, pero todos lujosos y elegantes, Edward apareció frente a mi sonriente y hermoso.

Hemos llegado preciosa – dijo pícaramente.

Ya veo – dije seria.

Frunció el ceño – de acuerdo – concluyo.

Subimos por un elegante elevador y mantuve la mirada fija en el suelo, cuando llego al parecer a lo más alto del edificio se detuvo, una puerta de cristal se abrió frente a nosotros, este lugar sencillamente se podría descifrar con una palabra: lujo.

Adelante, espero te guste – dijo animado.

Entre con pasos inseguros a una enorme estancia con muebles modernos y elegantes sillones, el azulejo brillaba intensamente y las paredes estaban cubiertas por cuadros de excelente gusto.

Siéntate donde gustes – dijo mientras corría hacia una puerta.

No pude evitar seguirlo, estar sola en aquel lugar me hacía sentir como una extraña, en un lugar donde no debería estar.

La cocina era impresionante, tenia controles por todas partes y un sinfín de aparatos que ni siquiera distinguía.

Qué bueno que has venido – comento mientras se quitaba el saco, dejando descubierta su camisa blanca, esta se adhería a su cuerpo marcando sus músculos y evitando que me concentraras – quieres comer aquí o vamos a comedor – pregunto.

No conteste simplemente me senté en una silla frente a la barra – perfecto – murmuro.

Puso platos y copas sobre la barra junto a los cubiertos, mientras se sentaba y abría los recipientes de pasta, olía delicioso, pero mi estomago estaba demasiado revuelto.

Sírvete lo que desees – me animo.

Tome un poco de pasta y el sirvió el vino – me alegra tanto que estés aquí bella – dijo suavemente.

Gracias por la invitación – respondí seria.

Me miro fijamente – estás segura de que no sucede nada – intento alcanzar mi mano pero la retire.

Segura – respondí.

Respiro pesadamente y concentro su atención en la comida, necesitaba irme de ahí, este lugar gritaba su nombre por todas partes y sabía que me estaba haciendo daño; ni siquiera deguste la comida, comí poco sin poner atención y bebí de un golpe el vino, que poco a poco comenzó a marearme.

Creo que debería ir a casa – dije mientras me ponía de pie.

Sus ojos se entrecerraron – de que hablas acabas de llegar – dijo confundido.

Sí, pero no me siento bien – admití.

Se puso de pie – te llevare cuando me digas que fue lo que sucedió – pregunto.

Nada – insistí.

No vuelvas a decir que nada, todo estaba bien hasta que…es por Jessica que estas así? – pregunto.

No sé de que hablas – agache la mirada.

Me tomo por el mentón obligándome a mirarlo – ella es solo una socia de la empresa, no me interesa en lo mas mínimo bella tu…

No tienes por qué darme explicaciones – le recordé.

Claro que si, sabes que solo quiero estar contigo – dijo suavemente.

Por eso le dijiste que éramos amigos – casi grite sin poder contenerme más.

Porque es lo que somos, no has parado de recordármelo – dijo molesto.

Es lo mejor, así puedes seguir con tus conquistas – no sabía lo que estaba diciendo solo me estaba dejando llevar por los celos.

Conquistas – rio – no hay conquistas desde que te conocí – dijo molesto.

Eso ya no importa – dije enojada.

Se separo de mi y comenzó a dar vueltas por la cocina – no tiene sentido que te pongas así, al menos que… - sus ojos se iluminaron – bella, no estarás celosa? – sonrió.

Mi furia creció al doble al verlo burlarse – me voy – dije mientras salía de la cocina.

Sus fuertes brazos me atraparon y me hicieron entrar de nuevo – dime si son celos lo que sentiste – exigió.

Si – grite.

Frunció el ceño – estas mintiendo, eso no puede ser cierto – dijo con sarcasmo.

Que sabes tú de mis sentimientos – intente zafarme de sus brazos, pero no lo logre.

Lo que me has dejado ver – apretó su agarre.

Eres un idiota, te amo, te amo muchísimo – dije histérica.

Me miro fijamente – repítelo – ordeno.

Idiota – le grite.

No, lo otro – dijo suavemente.

Solo en ese momento me di cuenta de lo que acababa de decir, le había confesado mis sentimientos de la peor manera posible, pero no había vuelta atrás.

Te amo – susurre.

Desde cuándo – pregunto inmediatamente.

No lose, quizás desde que te conocí – admití.

Me acomodo entre sus brazos pegando su frente a la mía – esas son excelentes noticias – susurro – porque yo también te amo – sentí una descarga eléctrica recorrerme todo el cuerpo.

Respire profundamente intentando contener los latidos frenéticos de mi corazón – aun estoy celosa y molesta – dije seria.

Sonrió de una manera que me robo el aliento – espere tanto por este momento, que no me importa tu molestia – acaricio mi mejilla.

Y mis celos – gruñí.

No tienen razón, no deseo a otra mujer que no seas tú – dijo firmemente.

Agache la mirada – yo… no soy de tu posición y…

Por favor, no arruines este momento con frivolidades, nos acabamos de confesar nuestro amor – dijo suavemente.

Estoy asustada – admití.

Me apretó contra su cuerpo – yo te protegeré de todo y también a nessie – no pude evitar sonreír, en ese momento mi enojo desapareció.

Adoro cuando haces eso – suspire.

Hacer que – pregunto confundido.

Incluir a nessie en nuestros planes, me hace sentir como si fuéramos una familia – dije con nostalgia.

Mi amor, somos una familia – susurro.

Esa palabra basto para que pegara mis labios a los suyos en busca de una respuesta, soltó un leve gemido mientras comenzaba a rosar sus suaves labios contra los míos, dios casi había olvidado el dulce aliento que desprendía su boca, era un paraíso terrenal, una tentación demasiado grande, rodee su cuello con mis brazos enterrando mis dedos en su suave cabellera; su lengua habida entro en mi boca sin permiso alguno haciéndome soltar un leve jadeo, había deseado demasiado esto, lo deseaba con locura.

Nos separamos levemente para respirar y nos perdimos en una mirada intima y llena de deseo.

Mi amor, podemos esperar si deseas – dijo con la voz entrecortada.

Quien dijo que quiero esperar – dije mientras acariciaba la suave piel de su cuello.

Yo… no…

No sabes cuánto te deseo Edward – dije con desesperación – como jamás había deseado a nadie – reconocí – no puedo dejar de recordar aquella noche.

Sonrió – creo que yo debía haber dicho eso – ambos reímos – pero me hace inmensamente feliz saberlo – mordió levemente mi labio inferior – porque yo te deseo con locura – dijo suavemente.

Me atrajo a sus labios nuevamente en un beso suave y apasionado, mis manos bajaron por su pecho delineando las suaves músculos por encima de su camisa hasta que encontré el primer botón y los fui desabrochando, poco a poco la camisa fue cediendo ante mis temblorosas manos hasta que dejo al descubierto su marcado abdomen y ese fornido pecho.

Sus ojos me miraron fijamente con un destello que recordaba haber visto solamente en una ocasión.

Sus manos bajaron por mis muslos hasta que encontró la orilla de mi vestido y lo levanto lentamente hasta que quede solamente en ropa interior, su mirada me recorrió de arriba abajo, provocándome un violento estremecimiento.

Hermosa – susurro mientras besaba mi frente – suave – sus labios bajaron por mi mejilla, hasta mi cuello – adoro tu dulce aroma – sus manos abrasaron mi cintura, el roce de su piel dejo una descarga eléctrica sobre mi piel.

Sus manos bajaron por mis piernas y me alzo ayudándome a enredarlas sobre su cintura.

Vamos a mi habitación mi amor – susurro dulcemente.

Solo asentí mientras sentía que nos movíamos, pero mis ojos estaban fijos en su precioso rostro, era tan hermoso que me costaba creer que fuera real, no podía pensar en nada que no fuera él en este momento, la forma en que me miraba y como me hacía sentir.

Entramos en una amplia y elegante habitación con una cama de dosel al centro, sonreí al verla, jamás imagine que él pudiera tener una.

De que te ríes – pregunto mientras me dejaba sobre esta.

Tu cama – reí de nuevo.

Con que burlándote de mí – enarco una ceja – me las pagaras – dijo malévolamente.

Comenzó a hacerme cosquillas y comencé a retorcerme de un lado a otro sin dejar de reír audiblemente.

Edward… hay… por favor, no, basta – decía entre jadeos.

Dejaras de burlarte de mi – pregunto divertido.

Si..iii, suéltame – suplique.

Me soltó y me miro divertido, yo comencé a contener mis respiraciones.

Ven aquí – lo llame.

Se acerco lentamente, sentándose a mi lado sobre la cama, sus ojos brillaban al igual que su sonrisa, lo tumbe sobre la cama me subí encima suyo, haciendo que un jadeo escapara de sus labios – has sido muy travieso – lo acuse mientras lo besaba apasionadamente, fundiendo nuestros labios llenos de necesidad.

Baje lentamente dejando besos por su cuello y mordiendo su suave piel, su aroma masculino inundaba mis fosas nasales, perdiéndome completamente en el, bese su pecho y su cuadriculado abdomen deteniéndome en la línea de su pantalón.

Lo mire fijamente mientras quitaba el cinturón y desabrochaba su pantalón, esto era mil veces mejor que nuestra primera vez, ahora sabíamos cuanto nos amábamos y era como volver a empezar.

Nos giro quedando encima mío y deshaciéndose de sus pantalones, su piel pálida y suave se presiono contra la mía haciéndome jadear, sus manos expertas desabrocharon mi sostén dejando mis pechos ante sus ojos, el sonrió encantadoramente mientras yo me quemaba lentamente.

Eres preciosa – susurro mientras se llevaba uno a los labios, los gemidos que escapaban de mis labios inundaban la habitación, era tan placentero que me probara de esa manera, solo quería gritarle que no se detuviera.

Cuando comencé a retorcerme entre sus brazos volvió a mis labios, presionando su cadera contra la mía, la anticipación había vuelto su erección inmensa y demasiado excitante, sus gemidos inundaban mis oídos, era el sonido más hermoso que había escuchado.

Sus labios bajaron por mi cuello y en medio de mis pechos, sentía un calor insoportable el mi vientre bajo, deseaba tanto a Edward, que me estaba volviendo loca.

Bajo lentamente mis bragas dejándome expuesta ante él, su mirada llena de deseo me hizo sucumbir ante toda esta pasión que había contenido a cada momento que lo tenía cerca de mí.

Edward… - suplique.

Tranquila mi amor, no pienso hacerte esperar más - dijo con voz ronca.

Subió una vez más por mi cuerpo dejando besos húmedos, hasta llegar a mis labios que beso con tanta ternura que sentí ganas de llorar, este era el hombre al que amaba, apasionado y dulce al mismo tiempo.

Te amo tanto bella – susurro tiernamente.

Te amo Edward cullen, con toda mi alma – respondí.

Nunca me cansare de escucharlo – susurro.

Bajo rápidamente sus bóxer haciéndome estremecerme, ya lo había visto desnudo, pero jamás dejaría de sorprenderme ante su sensualidad, tomo un preservativo de un buro y lo coloco rápidamente sobre su miembro, mientras me miraba fijamente y se colocaba entre mis piernas.

Te deseo tanto – susurre.

Yo también te deseo, he pasado tantos días, deseando tenerte entre mis brazos – me acaricio lentamente.

Eres maravilloso – dije con el corazón.

Y tú la mujer más dulce, tierna y valiente que conozco – lo sentí entrar lentamente en mi y enterré mis dedos en su espalda, no existía un placer más grande que este.

Siempre, te quiero para siempre – dijo mientras un gruñido salvaje escapaba de su pecho.

Moví mis caderas contra las suyas mientras gemía con desesperación, el fuego se avivaba dentro de mi cuerpo, haciéndome estremecerme y retorcerme entre sus fuertes brazos.

Edward – gemí.

Me apretó contra su cuerpo mientras arremetía lentamente contra mí, convirtiendo cada roce en un delirio lleno de placer, llevando mi mente a lugares que nunca creí conocer.

Te amo bella – murmuro.

Acaricie sus fuertes brazos, mientras observaba su precioso rostro deformado por el placer que estábamos compartiendo, desde aquella noche sabia que nunca conocería un amante tan maravilloso como mi Edward, era demasiado bueno para ser real.

Edward… mas – pedí desesperada.

Mi amor… - murmuro, mientras sus embates aumentaban a un ritmo frenético.

Mis gemidos eran descontrolados, mientras sentía cada parte de mi ser desfragmentarse lentamente, un infierno se apodero de mi cuerpo y Edward estrello sus labios contra los míos, cubriendo nuestros gemidos mientras nuestras pieles se encontraban lentamente.

Edward… - dije sin fuerzas cuando sentí una poderosa ola de placer recorrerme completamente y me deje llevar al cielo, junto a mi amor.

Oh, bella… - lo sentí temblar y derrumbarse sobre mí.

Nuestras respiraciones eran frenéticas y yo me abrace a él, feliz, plena y extasiada, nadie debería morir sin haber sentido todo esto.

Bella, te amo, te amo tanto – murmuro contra mi cuello.

Te amo – enrede mis dedos en su cabello, acariciándolo lentamente.

Se levanto lentamente y sus ojos eran ambles y dulces – ahora si mi cielo, ¿aceptas ser mi novia? – dijo pícaramente.

Sonreí mientras lo besaba suavemente – acepto – dije con firmeza.

Por fin – dijo con felicidad.

Ven aquí – lo abrace por el cuello mientras lo besaba intensamente, sabía que aun quedaban muchas cosas por resolver, pero con Edward a mi lado las enfrentaría todas.


niiñas, denuevo x aki!

adivinen que... la historia ya no sera de 5 capitulos, pienso alargarla mas como un fic normal,

asi que sigan pendiente de ella, xke aun faltan mas sorpresas!

graciias x su apoyo!

son increibles!

mil besos!