Conocía muy bien esa parte del sueño.

Después de que a Neville le diera un conjuro de piernas de gelatina, miró hacia Harry, que tenía rasguños y le caía sangre por toda la cara. Empezó a llorar de miedo, hasta que se materializó tras ella un mortífago, al que atacó sin darse cuenta del hechizo empleado, echando a correr.

De pronto, otra vez, como en sus sueños, todo volvió a ser a cámara lenta.

Alguien gritó "¡DUMBLEDORE!" y dejaron de pelear, a excepción de una pareja que reía y peleaba sobre una tarima. Se oyó un tintineo, y un cristal roto. Ella reprimió un escalofrío, ya sabía lo que venía. Sirius esquivó un haz de luz roja.

-¡vamos, tu sabes hacerlo mejor!-gritó, provocándola. Bellatrix gritaba y reía como una loca, lanzando maldiciones a diestro y siniestro. Iba en serio. Sirius también reía. Hermione recordó esa escena en milésimas de segundo de cada uno de sus pesadillas, y no estaba preparada para presenciarlo, bastante vívido era en sueños como para suceder. No podría volver a ver ese iris azul grisáceo, ni la vida rebosante y las burlas que estos desprendían cuando la miraba. No volvería a percibir en secreto la brutal sinceridad del hombre. No se lo pensó dos veces. Echó a correr hacia él. Y tal como estaba previsto, Bellatrix dejó de reír de golpe y le acertó, en pleno pecho un segundo haz de luz roja. Sirius siguió riendo, aturdido, y se tambaleó hacia atrás, para precipitarse hacia el arco. Pero esta vez, no cayó por el velo.

Hermione oía a Harry gritar, llorando por la que creía, inminente, muerte de su padrino; a Neville pedir ayuda para parar sus piernas de gelatina. Pero dejó de oír; sujetó a Sirius de la camisa y parte de la túnica y tiró de él, jalándolo con fuerza hacia sí misma, para traerlo de nuevo a la sala en donde estaba sucediendo la pelea. Sirius, por la fuerza con la que estiraba, le cayó encima. Y vio que esos ojos seguían igual de vivos, aunque un poco más asustados. Pero algo no cuadraba. Se les paró el tiempo al mirarse.

El Sirius Black al que ella había jalado, llevaba barba de dos días sin afeitar, la cara más delgada y demacrada, más arrugas alrededor de los ojos y el pelo menos brillante... Al fijarse mejor en su rostro... era Sirius, pero...

¿de, aproximadamente, su edad? No le dio tiempo a calcular, ya que Bellatrix, que había echado a correr escaleras arriba saltando de contento, (lanzándole "Cruccios" a Harry, que la seguía, escondiéndose para protegerse), los vio.

Ella debajo de él, por la caída, demasiado impresionada como para articular palabra; él, sujetándose con ambos brazos para no hacerle daño con su peso, observándola, absorto completamente en sus ojos, joven y desprotegido... les apuntó y Hermione supo que le volvería a salvar la vida en cuanto alzó la mirada y se topó con la suya. Hizo acopio de todas su fuerzas y le dio la vuelta a la situación, quedando ella encima de él, y parando, con su propia espalda, la maldición que iba destinada a Sirius. Contuvo un grito y cayó sobre él con pesadez, mareada y sin percepción, hasta que él la cogió en brazos y la consiguió llevar debajo de una mesa, medio moribunda, sosteniendo un débil "protego" en la varita. Cuando la apoyó en una pata, ella se la dio, sintiendo una fuerte opresión en el pecho, al intentar hablar, y con un dolor profundo y punzante en las sienes;

-Ron...atacado por cerebros-le costaba hasta respirar-ginny está...inconsciente...-notó como le empezaba a brotar sangre de la nariz, y se le nubló la vista-y Harry...arriba, Harry.-consiguió murmurar, antes de caer inconsciente y medio muerta sobre el suelo de piedra, ante la preocupación de sus ojos grises.

Le dolía terriblemente la cabeza, y le quemaba el pecho en cada respirar. Gimió, y al instante, tres pares de manos se posaron sobre ella. Consiguió escuchar a medias, como si se encontraran muy lejos unas voces, afanosas.

-pulso constante; temperatura elevada, trae Drake para la tensión...¿señorita Granger?-preguntó la voz de una mujer. Al ver que no obtenía ninguna respuesta (ni se movía ni hablaba) lo intentó nuevamente- ¿señorita Granger?

-¡Hermione!-exclamó una voz conocida. Abrió los ojos con dificultad, le pesaban toneladas, y se encontró con Lupin.

-profesor...-susurró. ¿eso era su voz? Al instante se asustó, y eso se vio reflejado en el típico aparatito ese muggle que pita con las constantes nerviosas.-¿dónde estoy?

-tranquila...-se apresuró Remus-estás a salvo, y bien, no te preocupes, en San Mungo, tus padres acaban de bajar a descansar y desayunar algo...-le intentó explicar mientras colocaban por medio un gotero.

-...¡y en porciones minúsculas!-oyó ordenar por detrás.

-pero mi voz...-siguió intentando que no sonara afónicamente extraña. No parecía ni de ella.

-en el momento traigan la Esencia de Klaurge estarás como nueva, Mione, tranquila-sonrió-la voz es pasajera, por otras mezclas que te estaban inyectando antes...-solo entonces se relajó...un poco.

-¿qué ha pasado?-volvió a preguntar, casi sin emitir ningún sonido. Le iba a estallar la cabeza.

-disculpe...-les interrumpió una chica joven-¿siente dolor punzante en la cabeza, mareos, ganas de vomitar, calambres o rampas por las piernas...?-soltó de carrerilla. Hermione no le dejó acabar.

-anote todo eso, pero esparcido por doquier y la sensación de haber sido atropellada por una manada de Centauros desquiciados por las Lunas y los presagios estelares.-suspiró, cerrando los ojos, cansada

-genial-sonrió, ampliamente, tomando apuntes en una libretita verde. ¿Genial?-perfecto-terminó colocando con excesiva efusividad un punto. ¿Perfecto? Chica, revísate las comidas...-muchas gracias.

-un ibuprofeno.-respondió Hermione a media voz.

-¿disculpe?-preguntó, sin perder la sonrisa.

-que no "de nada", que esa información vale, por lo mínimo, un ibuprofeno.-explicó.

-ahhh-amplió más la sonrisa,¿no sentía que las mejillas se le desgarraban?-aún molidita tiene sentido del humor-asintió-enseguida le traeremos algo.

Cuando se fue, Hermione se acarició el puente de la nariz, frustrada.

-¿tanto cuesta?-hizo amago de gritar, pero no le salí la voz- mi nota en transformaciones por un jodido eferalgan...-suplicó. Oyó a Remus Lupin reírse por lo bajo, maliciosamente. Ella lo miró, sin volver a hacer la pregunta.

-Voldemort ha escapado-susurró-murieron tres mortífagos, y Ron se fue a los tres días de estar ingresado aquí por el ataque del cerebro, pero ya está bien.

-¿Ginny, Harry, Neville, Luna?-preguntó.

-Neville está bin, igual que Luna, que lamenta mucho haber perdido seis "Pumplierks"-la miró significativamente, con cara de "no preguntes"; ella obedeció- Ginny se hizo un rasguño en la cara y dos cortes en las rodillas, pero está bien, ya sabes-sonrió-mala hierba...-lo dejó caer-y Harry...está un poco traumatizado, la verdad, pero bien también, llegó Dumbledore-hizo un gesto con la cabeza, como si se hubiera explicado todo con esa afirmación-espero que esté estudiando para compensar Historia de la Magia...-alzó los ojos al cielo.-Hermione negó con la cabeza. Menudo desastre.

-¿Sirius?-esta vez no salió ningún sonido de su boca, pero Lupin ya sabía por quien preguntaba.

-Vivo-sonrió-y con 19 ó 20 años menos, aproximadamente.-sonrió, divertido, como si eso le hiciera mucha gracia-hasta para eso tiene suerte el muy cabr...-tosió, para disimular el error-no se ha separado de ti en estos dos meses, ni aún cuando vinieron tus padres, que creo que tuvo más miedo que cuando vino todo el cuerpo de aurores y la Brigada Mágica a detenerlo, por orden del Ministro...-ella lo interrumpió.

-¿dos meses...?-preguntó, asombrada. ¡Dos meses!

-si-retomó la palabra serio-han habido pequeños problemas, Hermione...-asintió, serio-que por cierto se deshizo de todos ellos sin romper un solo mueble...-sonrió, orgulloso, volviendo a hablar de su amigo-quién lo diría...hasta que llegaron Dumbledore, Ojoloco y Kingsley a llevárselo. Supongo que todavía lo buscan, a pesar de que se sabe lo de Voldemort y la traición de Peter, por eso se lo han llevado, para arreglar papeles y asegurar su libertad...

Le trajeron un frasquito que contenía un líquido ámbar y se lo tomó de un solo trago, gimiendo. Estaba asqueroso, le quemaba la garganta.

-Dios y Merlín, ¡cuánto tiempo perdido!-enterró la cara entre las manos pensando en los dos meses...-¡mis EXTASIS!-gimió. Se dispuso a llamar a una medimaga, pero ninguna le hacía caso ,así que cogió a la que más cerca tenía por la túnica, que resultó ser...la intoxicada-sonrisitas.

-¿cuándo me voy a casa?-preguntó, sin molestarse en ser maleducada. La enfermera empezó a reír, pero paró en seco, al ver que iba en serio-acabas de despertar...,eh...

-Hermione-aclaró.

-ya, verás Hermione-sonrió, nuevamente, pero un poco más triste-es que creemos que todavía hay problemas...-explicó-la maldición se te esparció destruyendo células y parando las funciones de algunos órganos por la médula y aunque logramos pararla, estamos intentando detener una pequeña hemorragia abdominal...

-¿y es normal que esté, ehh...?-preguntó indecisa.

-no en siglos anteriores, pero te ha tocado un grupo excepcional, aunque la mayoría seamos de prácticas-sonrió, señalándose. Hermione sintió más miedo en ese momento que cuando vio la horda de mortífagos en el Departamento de Misterios- y la medimagia ha avanzado mucho en esto últimos cinco años...-añadió-pero eso no logró tranquilizarla. El cacharrito pitaba sin parar.

-entonces...¿no puedo irme?-preguntó, abatida.

-a lo mejor pasado mañana, o el otro-sonrió, un tanto insegura-pero debemos asegurarnos, ¿de acuerdo?

-sí-asintió, sonriendo ella también,. Le empezaba a caer bien la chica, parecía simpática...-gracias, ehh...

-Sarah-aclaró.

-Sarah-volvió a sonreír.

-¿Por qué lo hiciste, Hermione?-cuestionó su padre, molesto, una vez hubo llorado de alegría al verla despierta, con su madre, y Remus se hubiera ido-¿sabes el susto que nos has dado?¿por qué no pensaste un poco en la situación antes de hacer semejante tontería?

-Por que soy Gryffindor, papá-sonrió, llevándose la mano derecha al corazón.

Y en ese momento sí había pensado y mucho para responderle.

Tamaña tontería solo sería capaz de llevarla a cabo una persona de su casa en Hogwarts, porque son los Ravenclaw los que piensan, a los suyos, los valientes, les guía el corazón.