Eran las once menos cinco en King Cross.
Como cada uno de Septiembre, la estación estaba a rebosar. Tres cabelleras despeinadas corrían por entre la gente con (dos de ellas) carritos llenos de baúles, mochilas, libros y jaulas.
-¡Corre...! vamos a perder el tren...-la muchacha de pelo rosa chicle se afanó un poco más, a pesar de que parecía que se caería por seguir el ritmo de la pelirroja, que intentaba frenar a la castaña.
-chicas...-jadeó-no estoy para estos trotes...
-Venga, Tonks, no mientas...-sonrió, burlona, la pelirroja-ambas sabemos que por las noches no te cansas tan rápido...-le guiñó un ojo. Empezó a reír al ver que la su cabello se volvía de un tono rojizo(curiosamente, igual que las orejas de su hermano Ronald cuando se avergonzaba de algo), al tiempo que atravesaban la pared que comunicaba los andenes nueve y diez. No era ningún secreto ya que Nyphadora Tonks estaba saliendo (después de mucho insistir y discutir) con Remus Lupin).
-¡ay!-exclamó, recuperando el color anterior al chocar con las dos de delante-Mione, obstruyes el paso, querida...-se quejó.
Pero la castaña seguía estática. No se movió ni un ápice.
-¿qué te pasa, cuqui?-preguntó la pelirroja, reponiéndose del golpe-¿te dio un calambre, una rampa, un infarto de miocardio, otro brote sicótico...?-sonrió con suficiencia.
-cielo...-la zarandeó Tonks con gesto teatral-por Merlín y su Madre, ¡háblanos! ¡Dinos algo!-suplicó, dramáticamente, soltando de golpe el carrito de esta, de forma que el gato enjaulado peligrara. Algunas personas se las quedaron mirando como si estuvieran locas.
-Algo-obedeció, todavía sorprendida, sin apartar la vista de un punto perdido cerca del tren.
-oh-sonrió, Ginny, siguiendo su mirada-ya veo...
-¿qué se supone que tendría que ver...?-preguntó Tonks, poniéndose de puntillas-no veo n...-se interrumpió-ah-sonrió, ampliamente-creo que ya lo veo.
-la niña esta tiene un radar para distinguirlos entre la multitud...-negó con la cabeza-no sé como se las apaña-confesó, ladeando un poco la cabeza, para obtener mejores vistas.
El muchacho, moreno de pelo ondulado, cayéndole a ambos lados de la cara, llevaba vaqueros y una camiseta negra ajustada que marcaba su, ya a la vista, musculoso torso. Pareció notar que estaba siendo observado, porque se irguió cuan alto era (que se dice pronto, pero lo era y mucho) y se giró rápidamente. Compuso una mueca burlona al reconocerlas; una sonrisa torcida. A Hermione se le olvidó como se respiraba por unos segundos. El contacto fue...mágico. Parecía que el tiempo se hubiera detenido a su favor, como esperando a que, simplemente, se miraran.
-Morgana...-consiguió articular. Fue a decir algo, pero escucharon a una desesperada Tonks murmurar.
-Nym, tú quieres a Remus. Tienes novio-intentaba por todos los medios convencerse a si misma-que ese es tu primo, ya tenías que estar acostumbrada, por Merlín, piensa que ya habéis elegido el color de las cortinas...
Ginny se echó a reír como una posesa logrando que los que estaban a su alrededor la miraran como tal. Hermione, se volvió rodando los ojos hacia Ginny, a la que devolvió al planeta Tierra de golpe
-Marcianito Castaño llamando a Marcianito Rojo...-sonrió, tironeándole del pelo (nota de la autora: espero que sepan como jugar a "Marcianito Verde llamando a ..." por que sino no tiene gracia...sorry)
-jajaja-hizo como que se reía, sobándose la zona dolorida-muy graciosa, Mione-añadió, aunque al parecer no le encontraba la gracia por ningún lado.
-va, que se nos va el tren...-la empujó un poquito, arrastrando a duras penas su carrito, ya que todavía estaba convaleciente.-mueve tu cu-cu, Baby...-canturreó, riéndose de las cara que ponía la pelirroja. Llegaron donde estaba él, que saldó rápidamente y ayudó a bajar y guardar los baúles( llevando él solito el de Hermione, que vete a saber la cantidad de libros que llevaría esa ahí adentro...)en el tren.
-cuidado, Sirius, que lo cargué un poco...-avisó. El se volvió a mirarla con una sonrisa traviesa, como si lo que acabara de decir lo hubiera dicho para sacar conversación.
-menos lobos, Caperucita...-contestó, acabando de guardar los calderos. Ella lo observó, extrañada.
-¿sabes cuentos muggles?
-¿muggles?-se rió, obviando la leyenda del Grim, y de los hermanos con el mismo nombre...-anda, sube...-pero no añadió nada más. Subieron al tren, Hermione con algunas dificultades, apretándose un poco el abdomen.-¿puedes?
-claro-sonrió, un poco tensa. No le reprochaba nada, pero ni le había preguntado como estaba, ni si le dolía algo...
Ginny y Tonks fueron a buscar a Harry y a Ron, pero él la agarró con delicadeza por la muñeca, con miedo a lastimarla.
-¿tienes un minuto?-preguntó, abriendo la puerta de un compartimiento vacío.
OoO HermionePov OoO
Al girarme para seguir a Ginny y a Tonks, sentí una ligera presión en la muñeca, y al volverme a encararlo me di cuenta del efecto que causaba la intensidad de sus ojos azul grisáceos. Su mirada me descolocó por completo. Nunca antes me había pasado algo así, y en ese momento, no lo comprendí. Solo sé que me quedé paralizada ante él. Sus labios se movieron, pero no lo escuché; mis oídos parecían estar taponados. Solo conseguí, asintiendo con la cabeza, articular un patético sí.
Noté como su mano tiraba suavemente de mi hacia un compartimiento oscuro. Todavía estaba aturdida y me tropecé con mi propio pie, para mi vergüenza. Una mano rápida me cogió por la cintura, y noté que chocaba contra algo, aunque no era el suelo, como ya esperaba.
Y comprobé que era su pecho, al sentir los desbocados latidos de su corazón bajo la palma de mi mano. Me quedé un segundo así, en esa posición, hasta que volví a percibir el punzante dolor, ya acostumbrada, que inundaba mi abdomen. Cerré con fuerza los ojos y apreté la mandíbula, pero no pude evitar que un, prácticamente inaudible, jadeo se escapara de mis labios.
Por lo visto, él lo oyó, por que con delicadeza, alzó mi barbilla. Y empecé a notar como descendía su mano desde mi muñeca hasta coger la mía, y acariciar, con su pulgar el dorso. Alcé la vista, y de nuevo, su penetrante mirada me sobrecogió. Esta vez si que pude escucharlo.
-¿estás bien?-me preguntó, había algo extraño en su forma de mirar, tras sus ojos. Me dio la impresión, por su tono y su forma de mirarme, que no solo se refería al dolor. Parecía abatido. Sus ojos delataron la batalla ente la culpabilidad y la preocupación que se libraba en su interior. Recurrí de nuevo a mi patético monosílabo.
-Sí-intenté sonreír, con naturalidad, y no ponerme nerviosa, mientras su mano se deslizaba hasta la curva de mi cuello-no te preocupes, ¿y tú?
-vivo, Hermione-sonrió ampliamente-gracias a ti.- yo me encogí de hombros, sobreentendiendo el "de nada", y él alzó una ceja, burlón, con una sonrisa torcida-por ti.-concluyó. Mis oídos empezaban a ensordecerme a causa de los desembocados latidos de mi corazón. Rezaba interiormente para que no los escuchara, no al menos, tan fuerte como lo hacía yo. Aunque mirándolo bien, o sintiéndolo, mejor dicho, él no se quedaba atrás. De eso daba fe mi mano. Nos quedamos unos segundos en silencio, hasta que me estremecí, imperceptiblemente, bajo la caricia de sus dedos vagando por mi cuello.
Me obligué a pensar en otra cosa, aunque los insistentes gritos de mi subconsciente no paraban de repetir " está muy bueno..." y de eso volvía a dar fe mi mano. Espera, ¿qué estaba pensando? Un momento...y esos músculos, ¿de dónde habían salido? Y todas las preguntas que tenía en mente, se las solté, en una, a bocajarro.
-¿porqué ahora tienes...?-me lo pensé, antes de volver a preguntar. Iba a preguntarla por su cuerpazo, pero reformé la pregunta, para que no fuera tan...ejem.-¿cuántos años tienes?
-dieciséis-contestó, con una media sonrisa.-Bellatrix me hizo un "inverto" esperando que me volviera un crío para caer desprotegido, pero fue tocar el velo, y se estancó el hechizo. Como tú me cogiste antes de caer, caí sobre ti en la época en la que se había frenado el efecto, es decir, con dieciséis años. Los de ahora-sonrió- lo único malo es que todavía tengo que crecer unos centímetros, y, al no ser mayor de edad, legalmente, no puedo entrar a discotecas, etc-se encogió de hombros, con un suspiro resignado- pero bueno...llevo diecisiete años sin hacerlo, dos más no van a matarme.
-¿y qué haces en Hogwarts?-le pregunté-Remus me dijo que Ojoloco y Dumbledore te...-me quedé sin palabras, esperando no sonar tan cotilla como me lo estaba pareciendo a mi.-bueno, te...-evité decirle el fragmento en el que se lo llevaron al ministerio.
-me llevaron ante el ministro, y tomé veritaserum,-explicó-y les conté la verdad-rodó los ojos-aunque Dumbledore fue quien me hizo las preguntas para que no soltase prenda sobre la Orden. Después de un montón de investigaciones para demostrar mi inocencia estuve haciendo papeleos, y toda esa mierda-arrugué la nariz al oír el taco-Ahora volveré a tener una vida normal. Y esta será mucho mejor, por que ya me sé todos los pasadizos del castillo y las preguntas que saldrán en los exámenes. Solo tengo que preocuparme en merodear y en abrirles los ojos a esos dos bobalicones-añadió, refiriéndose a Harry y Ron, con planes ya en los ojos.-y mientras tanto, soy un intercambio.
Entre mi comprensión total y lo que me hacían sentir sus caricias, no pude evitar poner cara de gilipollas, o eso me lo pareció a mi.
-¿disculpa?-pregunté, medio atontada.-ahí me he perdido...-él se limitó a sonreír.
-Se supone que vengo de Drumstrang, y soy un alumno de intercambio...muy guapo, por cierto-añadió, pagado de sí mismo-aunque para ti, puedo seguir siendo el Canuto de toda la vida...-me guiñó un ojo, de forma muy... Espera, ¿está coqueteando conmigo?
-Sirius...-conseguí despejar la cabeza, y la voz me salió más aguda de lo normal- ¡tienes treinta y seis años!-le pegué un manotazo, apartándome súbitamente de él; dejó caer las manos a ambos lados de su cuerpo, al no sujetarme.-deja de comportarte como un adolescente-le recriminé-y madura de una vez.-algo en su mirar cambió de forma radical, pero no supe identificar el qué. Me costó varios segundos distinguir que había desaparecido el brillo de sus ojos.
-lo siento señorita Prefecta Perfecta-se burló, un poco mosqueado-y por cierto, son treinta y cinco, todavía; los cumpliré en abril.-añadió, como quien no quiere la cosa.
-dejémoslo estar, ¿si?-pregunté, alzando las manos en son de paz. Me imitó, aunque con los dedos cruzados, como quien rompe una promesa, pero delante de mis narices. Se notaba a leguas que había decidido fastidiarme. Lo ignoré olímpicamente, e intenté salir del compartimiento, pero él me volvió a detener, cruzando su brazo ante la puerta, cerrando lo poco que tenía abierto de ella.
-espera-me retuvo un poco más, lo encaré pero mi enfado se esfumó al verlo mirando el suelo-si no te lo digo ahora, sé que no lo diré nunca.-me miró, con una expresión dolorosamente inescrutable. No supe que pensar ni como reaccionar.-veinticuatro días y siete horas...-susurró-No me vuelvas a hacer esto.-me ordenó, aunque, detrás de ese tono altanero, su voz escondía una súplica. Abrí la boca, impresionada, por que hubiera contado hasta las horas que pasé en San Mungo y fui a responder, cuando se abrió con estrépito la puerta y distinguí a Lavender.
-Mione,-se interrumpió a sí misma, mirando a Sirius, descarada-ui que bien acompañada que estás...-sonrió- por cierto, te llaman en el vagón de los prefectos...-yo asentí, con la cabeza gacha, y la seguí, sin despedirme de él, dejándolo solo.
Muchas gracias a todos los que me han dejado un poquito de consuelo... esto de escribir, no siempre se consigue, y he aquí la prueba. Este capítulo, en especial, me ha costado un poquitín más que el resto, porque quería darle un tono más íntimo (espero que haya gustado)y, por eso, quería dedicárselo en especial a NeiNei, porque de no ser por ella, esto no sería lo que se puede leer.
Resumen: la escena de la caída (si, ya lo sé, suena patético, y lo es) la tuvimos que ensayar y todo, porque no sabíamos donde poner las manos de Hermione, en un principio sugerimos en el culo... xD pero bueno...
A Carolina 25, Susy, mar90, fior aquarium, Smithback, nena10124, Pabaji, Lorna Dane Polaris,Loras-Tyrell,Juliette M Harmony y susan-black7, por estar ahí, leyendo aunque tarde...
Gracias de verdad, no tardaré tanto es subir otro, y por cierto... Capítulo 5 de Maldito Chucho en proceso, ese también está en un tres y no res.
Travesura Realizada.
