¡Hola!

Sí, por fin me dejo leer...Bueno, lamento haber tardado, pero no sabía realmente como continuar este capítulo... y obviamente necesité acudir a NeiNei, sin la cual, este no sería posible. Pero bueno;

Negumi ya tengo el boceto de Maldito Chucho, y está en proceso de "pasarlo a computadora", pero no nos apuremos, solo espero que lo leas y te encante, ¿vale? Y, por cierto, me alegra muchísimo que hayas aceptado, ahora podremos hablar más y espero que seamos grandes amigas. Paciencia, que el beso...todavía tardará un poquito...y sí, eres una mal pensada, jeje :) que mala que soy, ¿a qué si?. Gracias por seguir leyendo. Un besito.

Papuchín... déjame decirte que cenamos lo mismo, y si tu tienes pesadillas imagínate yo con tus ronquidos... xD

A carolina 25, LynxBlack y Susy, gracias por leerme, espero poder escribir más sobre esta pareja pronto, y que me leáis. Es muy bonito tener la bandeja de entrada con comentarios cuando no sabes ni como empezar un nuevo capítulo.

Fairy White, me halaga sobremanera que pienses que es original. No sabía que hacer para que Sirius (babas...xD)y Hermione tuvieran una oportunidad sin la edad ni viajes en el tiempo que luego acaban separándolos como impedimento. Así que surgió esta idea. Si te gustan los Sirimiones y te apetece leer algo más mío sobre esta encantadora pareja, entra a Maldito Chucho, es un repaso por toda la relación entre ellos basada en los libros de Jotaká. Nos leemos, ¿vale? Muchas gracias por pasarte por aquí, y por favor sigue leyendo abajo, que te explico en el rinconcito para Pabaji como se juega a los Marcianitos...

Hola Pabaji , en realidad no entendí muy bien lo que pusiste sobre la tonadita, ¿me lo explicas, porfas... ¿:) Pero ahora es mi turno, aquí va lo de los Marcianitos.

El juego consiste (tal cual me lo enseñaron a mi) en juntarse un grupito pequeño de gente en círculo y a cada uno se le asigna un color, situémonos así:

Rojo

Amarillo Verde

Azul

De esta manera empiezan a jugar diciendo "Marcianito Rojo llamando a Marcianito Verde" y los que están al lado del Marcianito Verde, con sus manos hacen como si fueran antenitas, es decir, el Azul, desde nuestra perspectiva con su mano derecha se toca con el pulgar muuy rápido todos los demás dedos juntos (como si estuviera hablando la mano) y el Rojo igual pero con su mano izquierda. Luego es igual pero le toca el turno al Marcianito Verde. Y si uno de los dos Marcianitos que hay al lado del que ha sido nombrado no hace antenitas al mismo tiempo (porque se despista o no le da tiempo) que el otro marcianito al que le toca hacer antena también, pierde.

También se puede jugar con números( "Marcianito número tres llamando a Marcianito número Siete...") o con las profesiones ("Marcianito Médico llamando a Marcianito Profesor..."), ya que hay muchas variantes, pero yo solo conozco esas.

Bueno, espero no haber liado mucho la perdiz, y que sepáis jugar. Sin más, aquí tenéis el capítulo 5...

"Marcianito Escritor llamando a leer a Marcianitos Lectores" xD

OoOoO

-...y, obviamente, cada pareja tendrá que hacer rondas las noches que le toque su turno. Es todo, podéis empezar.

Hermione seguía con la mirada fija en un punto perdido al otro lado de la ventana. Ron, con poca delicadeza, la zarandeó por el brazo.

-...Mione... ¡Ey, Hermione!-casi gritó en su oído, sobresaltándola.

-¿Qué?¿qué?-preguntó, perdida y desorientada.

-Te noto distraída...-la miró con el mismo ojo crítico que la señora Weasley. Solo le faltaba la tacita de té en la mano.-¿estás bien?-le preguntó, preocupado.

-Sí, sí, claro...-asintió, convencida. Luego reparó en la estancia vacía-¿dónde están todos?-al mirar en el compartimiento buscándolos, le volaron los rizos castaños hacia todas direcciones.

-ya se han ido, Mione...-luego, casi rió-¿te habías dormido?- seguramente le parecía algo muy gracioso, por que esperaba esperanzado una confesión afirmativa para ir divulgando por toda la escuela que, la prefecta y ahora premio anual, primera en clases y bruja más inteligente de su curso, Hermione Granger, se había dormido en una reunión.

-No-negó, seria, por si acaso se atrevía a reprochárselo. Solo había estado...observando el efecto de la ley de la gravedad con respecto al vuelo de las moscas tigre.-estaba pensando en cosas más importantes...-añadió, con tono de marisabidilla importante.

-¿Más importantes que pensar por donde rondamos en el primer tuno que nos ha tocado por el tren de ahora mismo o en cuantas patas tiene una acromántula?-preguntó, inocente, con un escalofrío.

-¡Mierda!-exclamó, saltando del asiento y arrastrando a Ron al pasillo del tren-¿nos toca ronda ahora...?-preguntó, esperando que fuera solo una broma.

-¿Con que pensando, eh?-sonrió, reafirmando su teoría. Hermione pasó de él, caminando por delante, pensando rascándose la cabeza, con disimulo.

-Ron...¿sabías que las arañas tienes cuatro pares de patas...? ¡Imagínate cuantas han de tener las acromántulas...!-sonrió, maliciosamente, al ver la palidez inmediata de su amigo-apuesto que tiene, por lo menos, dos pares más en casa lado...-añadió, como si hablara del tiempo.

Ron no volvió a abrir la boca en lo que restaba de ronda, y Hermione pudo volver a su mundo. Tan ensimismada estaba, que no se dio ni cuenta de que un niño iba cargado de bombas fétidas, escondiéndolas tras un disco volador de dientes afilados.

Ron seguía pensando que Hermione estaba rara, ya que nuca, por mucho que él se riera o se metiera con ella, nunca le recordaba ni actuaba tan... esa actitud era más típica de Malfoy.

Entraron a un compartimiento entreabierto (Ron tuvo que arrastrar a Hermione dentro, ya que ella seguía en Yupilandia) y vieron a Harry, que se levantó de un salto para abrazarla, a Ginny, Luna y Nevile, dentro.

-...¿y qué tal estás? Bien, supongo...-seguía parloteando como un mono el niño (no tan niño ya) que sobrevivió-¿y qué has hecho desde que despertaste...?-luego su cara se iluminó por completo-¿Has visto a Sirius?-magnificó tanto la palabra, que consiguió sacar a la castaña de su "momentáneo" atontamiento. ¿Había dicho SIRIUS?

-eh...¿qué?-preguntó sin saber que era lo que le había dicho. Ron murmuró algo por lo bajo que sonó como "rara"

-Que si has visto a Sirius-repitió, con paciencia e ilusión en sus grandes ojos verdes. Pero Hermione no pudo vislumbrarlo porque Ginny la miraba pícara, casi risueña, y con una sonrisa que no dejaba nada que desear al hombre(bueno, ahora adolescente)por el que le estaban preguntando.

-como para no verlo...-murmuró, tan bajito que no esperó ni oírlo ella misma. Pero no contaba con que la pelirroja sí, que rió entre dientes.

-¿Decías?-preguntó, con mala idea. Quería ponerla en un apuro.

-Nada-consiguió decir, totalmente sonrojada.

-Hablando del rey de Roma...-sonó la voz de Ron desde un punto perdido detrás de ella, que se esforzaba por intentar asesinar a Ginny con la mirada-¿dónde está?

-Fue al baño...-respondió Harry, y al instante, como si supiera que lo habían llamado, acudió, entrando con tal elegancia que llenó el aire. Luna Lovegood parpadeó, perpleja.

Guau, eso era todo un logro; sacar a Luna de sus ensoñaciones era como quitarle un huevo a un dragón con falda escocesa...

-estás en mi sitio-dijo juguetón, con ese matiz vibrante de su voz. Hermione se dio cuenta que el comentario iba para a ella y no para el aire, cuando vio que ya no tenía esa tristeza cincelada en la mirada, como momentos antes cuando hablaron de su..."transformación" a adolescente de nuevo. Orgullosa, replicó:

-Pues búscate otro-y se cruzó de piernas, asegurándose de no moverse del sitio. El moreno sonrió divertido, y se sentó al lado de su ahijado. Estuvieron hablando de cosas triviales (Nevile le enseñó una plantita, que parecía un cactus) hasta que entró, al contrario que su primo segundo, con dejadez una mujer de pelo amarillo fosforito.

-Hola chicos-amplió su sonrisa-hola...Leo.-a Sirius se le desencajó la cara.

-Me vuelves a llamar así y te dejo el pelo negro el resto de tu vida-amenazó, sombrío.

-¿Leo?-preguntó Ginny, metiendo más el dedo en la llaga. Tonks parecía disfrutar de lo lindo, por lo que su cabello se volvió rojo como el de Ginny.

-¿no se lo has dicho, primito?-preguntó divertida, haciendo que ciertos mechones de su cabello se volvieran negros. Se volvió a mirar a todos, en especial a Hermione-ahora Sirius, al ser alumno de intercambio, tiene otro nombre: Leonard Black-lo degustó y paladeó como si del chocolate se tratara.

-soy Canuto.-dijo cortante-Punto y pelota.-dio a entender que no había más trato sobre el tema.

-bien, Canuto Punto y Pelota-sonrió Hermione-¿por qué no te gusta tu nuevo nombre?-preguntó, encogiéndose de hombros.

-No es que no me guste-le devolvió la sonrisa, solo que más tensa y falsa-es solo que no es el mío.

-pero era para proteger tu identidad, primo-aligeró el ambiente la pelirroja, como si no pasara nada.

-¿primo?-preguntó Harry, completamente perdido-hasta donde sabía tú eras su prima-señaló a la de nuevo pelirrosa.

-sí, bueno-lo dejó correr Ginny-digamos que todos los sangre limpia estamos emparentados, así que me resulta más fácil tratarlo de primo lejano que de tío por parte de la prima hermana de la abuela de mi realmente prima segunda-sonrió.

-¿einch?-preguntó perdido.

-Así que Leonard, ¿eh?-preguntó Ginny sin responder-pues a mi sí que me gusta...¿y a ti, Mione?-preguntó directamente a la castaña. Esta decidió seguirle el juego.

-A mi también-asintió, con sinceridad, o algo parecido-¿y por que decidiste llamarte así?-lo miró sin achantarse.

-en realidad, no lo decidí yo-suspiró, rindiéndose a ambas, rodando los ojos-era ese o Casimiro Black si quería entrar en Gryfindor, y vale que mi apellido sea oscuro, pero de ahí a no ver...-frunció el entrecejo de forma graciosa.

-Oh...-se sorprendió Hermione-¿te dieron a elegir otra Casa?-preguntó, extrañada de verdad.

-se supone que vengo de Drumstrang-respondió, como si fuera obvio-y allí se practica magia negra, así que, me dieron a elegir Slytherin, pero eso modificaba completamente mi apellido también, por no decir que yo no soy ninguna serpiente...

-¿qué nombre...?-preguntó Tonks, conteniendo la risa.

-Stanley Saunds-murmuró por lo bajo, como si le diera vergüenza-pero entonces me di cuenta que tendría las mismas letras en la firma que Quéjicus-explicó su mal humor (N/A: entiéndase por Severus Snape)-y dije: ¡una mierda!-Hermione se mordió la lengua para no comentar nada acerca del taco y seguir escuchando su versión, que le empezaba a parecer divertida.-yo con ese no comparto ni las iniciales.-Ginny fue la primera en explotar, seguida de Tonks y todos los demás, en carcajadas. Hasta Sirius sonrió-por eso soy Leonard –lo pronunció como si le diera un poco de repelús todavía- y me conformo por que hace referencia a los leones de mi casa, que si no, tampoco.-añadió, mostrando su disconformidad.

-Bueno, Leo...-empezó Tonks, aún riéndose.

-¡No!-exclamó, alertando a todo el mundo-para vosotros soy Canuto-sonrió como...como un merodeador. Esa era la palabra. Tonks lo ignoró olímpicamente, y con la elegancia (esta vez sí) de un Black, añadió:

-Bueno Leo-repitió para molestarlo-y a todos vosotros, yo no me puedo quedar más, pero ya estamos llegando a Hogwarts, por lo que os recomiendo que comencéis a poneros las túnicas.-y dicho esto salió, tropezándose por la puerta. Sirius se tomó la revancha, gritando:

-Nos vemos Tonks-Torpe.-y miró a las chicas-¿nos turnamos para cambiarnos o todos juntitos...?-les lanzó una mirada pícara. Ginny (increíble pero cierto), se sonrojó. Hermione creyó oír a Harry (supuso que era él, o sino Ron, que era el que más cerca estaba también) ahogar un gruñido. Tomó cartas en el asunto, por Ginny y por Luna, que seguía leyendo el Quisquilloso del revés, sin enterarse de nada, retando al animago con la mirada.

-Juntos-sugirió, esgrimiendo una sensual sonrisa. Sirius, igual que Harry, Ron y Nevile, se quedaron boquiabiertos. Hermione agitó rápidamente su varita hacia Sirius, sacándolo fuera del compartimiento, añadiendo-pero no revueltos.-y les lanzó una mirada de advertencia a los chicos, que salieron por patas, sin esperar a que ella les "invitara educadamente" como con Sirius a salir de allí.

-¿A que Hermione está rara?-preguntó Ron, viendo como Sirius se sobaba la cabeza, como si le doliera la caída fuera del compartimiento. Harry bufó. ¿Es que no se cansaba de hacerle esa misma pregunta desde primero, por Merlín?

-¡y yo qué sé, Ron!-se sentó a esperar, en el suelo, junto a su padrino a que se dignaran a abrirles.

Cerró la puerta con un hechizo y tintó de oscuros los cristales. Ginny se acababa de reponer.

-Bueno, vía libre, chicas.-sonrió, orgullosa-Vamos cambiándonos.-sacó la túnica negra con la insignia de los valientes, la falda de cuadros rojos y la camisa blanca, empezando a desvestirse.

OoOoO

El banquete había sido espectacular, y, como no, Leonard Black había ido a parar a Gryffindor, para disgusto de las serpientes, y diversión de cierto vejete de ojos azules y gafas de media luna. Cuando todo el mundo hubo terminado de comer, le llegó al moreno una pequeña nota de pergamino amarillento sobre la mesa.

-Ya sabía yo que Minerva no era de piedra...-sonrió, divertido, yéndose de allí. Ron casi se atraganta con el muslito de pollo que llevaba en la mano derecha (el alita la llevaba en la izquierda)y Harry puso cara de circunstancias. Ughh...

OoOoO

-Señor Black...

-Sirius para usted, profesora, ya lo sabe-sonrió, guiñándole un ojo.

-Black-dijo sin miramientos, ni hacerle caso-confío en que, durante su estancia en el castillo, no...-buscó la palabra. El aludido hizo un gesto grandilocuente con la cabeza.

-procuraré no meterme en problemas, sí-asintió, con aburrimiento. Y se esperaba una charla así de la siempre estricta profesora de transformaciones.-pero no prometo nada con Quéjicus.-susurró, avisando.

-Black...-advirtió-por favor-lo miró con reproche-no...-se vio interrumpida.

-¿Sí?-sonrió, coquetamente. La profesora se sonrojó, levemente.

-No-negó con rotundidad-no merodee.-Sirius sonrió maliciosamente cuando la profesora McGonnagall pronunció esa palabra.

-Creo que nunca me había sonado tan bien ese bendito término-amplió su sonrisa, al ver la cara que ponía-prometo que intentaré-recalcó la palabra-no meterme en muchos líos-ella ya negaba con la cabeza.

-Buenas noches, Black-volvió a concentrarse en la cantidad ingente de papeles que tenía sobre el escritorio, a l ver que no conseguiría nada más del terco que tenía delate.

¿No me guía a mi habitación, profesora?-preguntó, inocentemente.

Bastó una simple mirada, al ajustarse la gafas, para que Minerva McGonnagall le dejara claro a Sirius por donde se podía meter la visita guiada por el castillo hasta los dormitorios de Gryffindor.

Sirius Black salió riéndose entre dientes; había prometido.

Prometer no es lo mismo que jurar solemnemente

OoOoO

Encendió las luces de la habitación sin importarle los quejidos y las protestas de los muchachos medio adormilados.

-¡Harry, Ron!-los sacudió, respectivamente, en sus camas, para preguntar-¿os hace subir al cuarto de las chicas, a ver que usan de pijama?-sonrió.

-Canuto...-rezongó su ahijado-son las...-miró el despertador-la una y cuarto, que mañana hay que madrugar...-le recordó-déjanos dormir...-se volvió a recostar.

-¡es que quiero saber si se siguen llevando los camisones!-pataleó como un niño quitándole la sábana. Harry la volvió a coger, tapándose de nuevo.

-Mañana Sirius...-asintió sin escucharlo, y sin acordarse de llamarlo por su nuevo nombre. Por suerte, todos estaban demasiado dormidos como para enterarse. Otra vez cogió la sábana, e intentó recuperarla, pero se lo impidió.

-Va, arriba...-ordenó, divertido y jovial, como nunca-eh tú, pelirrojo-alzó la voz, quedándose con su sábana también.-¿no queréis saber lo que lleva vuestra amiga para dormir-preguntó. Ron abrió disimuladamente un ojo, pero el cansancio pudo con él.

-Déjame en paz...-él sonrió. Se acercó a Harry y añadió:

-él se lo pierde.-y continuó, esta vez en un susurro-¿no querrías aprovechar y ver, ahora que Ron está muy ocupado roncando, a cierta pelirroja en la cama?-sonrió, con malicia. Harry, desde la cama, abrió los ojos de golpe.

-¿qué insinúas?-preguntó, empezando a sonrojarse. Sirius volteó a verlo, para que Ron no lo oyera.

-no es ninguna novedad que la Mini-Molly está por ti...-sonrió, descarado, con gesto teatral-y sé, joven Potter, que aunque ahora tenga algo con ese...-pensó la palabra adecuada, señalando con la cabeza tres camas más allá, la de Dean Thomas-babuino, y haga como que pasa de ti, no es así.-le sonrió con desfachatez-y cómo, cuándo y cuánto la miras, Harry...-alzó una ceja-ante los ojos de un merodeador, deja claro que no es un sentimiento muy-esbozó una sonrisa perruna-de hermano, vamos-explicó. El ojiverde tenía desencajada la mandíbula.

-¿Qué...?¿qué yo...¿-abrió aún más la boca-¿Ginny y yo?-vocalizó, sin pronunciar sonido.

-Venga, hermano-se rió-coge la capa y cierra la boca, que entran moscas-sonrió con sensación de "deja vu". Mientras Harry salía de la cama, despeinándose el pelo, pudo recordar esa escena ya vivida. Aquella primera vez en tercero, cuando arrastró a James al cuarto de las chicas, porque había descubierto como subir a los dormitorios sin rodar por la rampa, chantajeándolo con ver a otra pelirroja. Tal vez fueran los genes...

Primero Lily, y ahora Ginny...um.

-Sirius...-reclamó su atención, una vez fuera del cuarto.-hay un problema.-le explicó-cuando se intentar subir...-no lo dejó continuar.

-Pillín, ya lo habías intentado tú antes, ¿eh?-preguntó, burlón, riéndose de la cara que acababa de poner la réplica de James-no hay problema-sonrió-estás hablando con un merodeador-magnificó la palabra, cogiendo la capa de invisibilidad que le tendía. Llegaron a la escalera que daba a los aposentos de las chicas, con cuidado de no hacer ruido, cuando Sirius se llevó el dedo índice a los labios y le cucó un ojo, tocando un ladrillo cercano de la pared-el tercero-le confió en un susurro, y puso un pie en la escalera. Subió de cerca, seguido por Harry, todavía no muy confiado, y abrieron con sigilo la puerta, después de haberse cubierto con la capa, agudizando el oído, al cuarto prohibido.

OoOoO

-Hermione...-gimoteó la pelirroja, cansada-que no creo que sea necesario cambiar las sábanas, de verdad-la intentó apaciguar, sin éxito, viendo a la castaña deshaciéndole la cama-que los elfos son muy escrupulosos-añadió, y al ver que se disponía a deshacer la suya también, exclamó-¡no! Déjalo, Mione, que yo no soy asquerosa...-Hermione volteó a verla, con los ojos entornados.

-¿estás insinuando que soy una asquerosa?-preguntó, indignada.

-no...-la miró, como disculpándose por la mal interpretación de la frase hecha-anda, déjalo estar-la instó. Hermione continuó colocándole la funda a la almohada-allá tú-se rindió, dejándose caer en la cama ya hecha. Minutos después, estaba todo en orden. Hermione se puso su pijama, unisex, con botones en la parte de arriba, de color gris y con algunas rayas verticales negras. Ginny la observó, boquiabierta. Parvati, desde el fondo de la habitación, puso cara de haberse encontrado a Voldemort tumbado en su cama haciéndose la manicura.

-Hermione...-la llamó. La aludida volteó a mirarla, mientras se metía en la cama-¿cómo pretendes ligar con eso?-preguntó, escandalizada, poniéndose un conjunto dorado, con pequeñas flores en los tirantes, rojas.

-Ginevra...-suspiró-déjame recordarte que me voy a dormir, porque estoy reventada, no a un pub, y "esto"-recalcó-es perfecto. Mata pasiones.-sonrió-y nadie va a vérmelo puesto...-se encogió de hombros.

-¡Lo hago yo!-se quejó, dolida.

-y por si falla...-amplió más su sonrisa, desabrochándose un par de botones (la cara de Lavender, desde su cama, fue un show)-esto-le enseñó su sujetador-es infalible-era marrón y muy..¿de hace siete temporadas...? Yo diría que tal vez más...-tiene la florecita esta que llevaban las abuelas y todo.-rió, orgullosa.

Ginny rodó los ojos, y de las dos camas de atrás se oyeron bufidos exasperados.

-atenta contra la moda-murmuró Lavender.

-Creo que ni mi abuela lleva ya eso...-asintió Parvati-Apaga la luz, que queremos dormir-soltó de malas maneras. Ginny se acomodó en la cama y Hermione se rió entre dientes, tapándose con la sábanas (de ositos con las letras del abecedario), imitándola.

-Nox-murmuró. Dejó la varita en la mesita de noche, poniendo el despertador a las siete. Hacía ya algún tiempo que le daba vueltas a una idea... mañana pasaría por la biblioteca, pero por eso, tenía que levantarse antes que cualquiera de las dos obsesionadas (Ginny estaba en un nivel intermedio) por su imagen para llegar al baño. Cerró los ojos, con una punzada en el vientre, reprimiendo un jadeo dolorido.

OoOoO

Un buen rato después, cuando (Lavender siempre juró que no era ella) se escuchaban algunos pequeños ronquidos, se abrió con sigilo la puerta de la habitación.

-Sirius, no creo que debamos...-el moreno rodó los ojos, sin dejarlo terminar.

-No seas aguafiestas, Potter...-susurró, siseante.-lumos-agitó suavemente la varita, creando un diminuto punto de luz bajo la capa-Oh, que chasco...-murmuró, abatido.

-¿qué pasa?-sonrió burlón-¿ya no se estilan los camisones?-contuvo la risa.

-No,-negó con un suspiro-en mi época, en estas fechas, todavía había alguna que dormía medio desnuda por el calor...-revisó, con la mirada, rápidamente-remilgas-masculló.

Harry no le escuchaba. Había distinguido una cabellera pelirroja, unas camas más al fondo, y se había deslizado hasta allí, retirándose la capa.

-Me cae bien esta chica-sonrió Sirius-es Gryffindor hasta para elegir la ropa de dormir-señaló su conjunto-y no tiene malas curvas, ¿eh?-delineó, sin rozarla, la figura envuelta en sábanas de elefantitos vestidos con gorros turcos, sobre unas pelotas, como de circo.

La muchacha de al lado se removió, inquieta, murmurando algo en sueños. Sirius la miró, con una sensación extraña en la boca del estómago. Estaba acostada, medio destapada, con la cabeza ligeramente ladeada hacia el mismo lado que la mano que tenía sobre la almohada, con la cascada de rizos castaños cayéndole por el borde del colchón. ¿Cuándo esa masa indomable se había definido? Miró a Harry, asustado. A James no le había pasado, y esperaba por su bien, que a él tampoco, por que se estaba viendo un David Bisbal moreno, aunque más guapo... Continuó observándola; tenía la otra mano sobre el abdomen, tal vez un poco más abajo, como si todavía le doliera.

Tuvo remordimientos, y observó el pijama que llevaba. Le vino un escalofrío. ¿Cómo podía ser que algo tan poco femenino le quedara bien? Un poco ajustado del pecho, pero bien...

La tapó con cuidado, y le dio una colleja a su ahijado, disimulando.

-Deja de comértela con los ojos, Harry, y no babees-hizo como si le limpiara la baba inexistente, señalando a la pequeña Weasley-que se despertarán por inundaciones y y tendremos goteras en la Sala Común.

Harry rodó los ojos, echándose la capa por encima de ambos.

-¿Te he dicho alguna vez que eres insoportable?-preguntó.

-No, aunque, ahora que lo dices-hizo como si recordara-tu padre sí-sonrió-y muchas. Pero no puedes evitarlo. Es parte de mi encanto natural...

-Sí, Canuto...-asintió, volviendo a rodar los ojos, mientras él abría la puerta.

OoOoO

Bueno, con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho... ¿Qué os ha parecido?

Ahora empezará a ponerse bueno, por que, obviamente, ya estamos en Hogwarts, y cierto merodeador no tiene intención de dejar de serlo.

He querido sacar en este capítulo parte de la forma de ser más desquiciada y maniática de Hermione, simple y llanamente, por que ya también me habría llevado sábanas de mi casa, por si acaso los elfos están de vacaciones.

Y ahora, sin más...gracias por leer, y ¡ REVIEWS, please!

Sí, ese botoncito tan cuco...ese, muy bien. Nos leemos.