¡Hola! ¿Cómo están ustedes?-sí, hoy me levanté un poco payasa...pero bueno...
Os preguntaréis dónde narices he estado desde el verano pasado, ¿cierto? (ah… que a gusto me he quedado al decir esto… suena más tiempo, como si hubiera sido de vacaciones a lo perdido y eso… ^^) Pues no. No he estado de vacaciones, sino trabajando como una burra para sacar la notaza que he sacado ( xD ya… modestias a parte, que hay confianza)para entrar a la universidad… Sí, universidad. Hoy me dicen la nota de cortes (la última que cogen para entrar a una carrera) y estoy de los nervios… ¿y qué mejor que escribir para descargarme? Pues eso. Ya, ya lo sé. Tenía esto abandonado… pero que sepáis que lo voy a terminar. Es un fic muy especial para mi, y no pienso abandonarlo. Yo soy como la uva… tardía pero segura, así que si tardo en actualizar un poquito… paciencia, por favor. Porque no pienso dejarlo así como así.
Elen1ta; ¿qué tal? Espero que bien ^^ jaja, ¿te perdiste los marcianitos? Bueno no hay problema, es un juego que explique a principios del capítulo 5 de Como el Perro y el Gato (obvio, sí, esta historia...:D )que se juega con colores y con profesiones...todos se ponen en círculos y consiste en llamar a uno mientras los dos que tiene al ladohacen tonto con las manos como si fueran antenitas.^^ Es divertido, aunque si no se juega con mucha gente no mola ni la mitad. Espero que nos leamos, ¿vale? Disfruta este capítulo, amiga.
Allison Cameron:caray, muchísimas gracias. Espero que te siga gustando ;D Un placer que me leas. ¡Cuídate, un beso!
Miadharu28: Ya lo sé… seguramente no he actualizado taaan pronto como tocaba… y lo siento mucísimo. Solo espero que disfrutes del capítulo, ¿vale?…
Diosa Luna: ya… mis disculpas otra vez… no hay perdón de dios, pero tenía que estudiar y centrarme o sino mi madre me quitaba el ordenador. Así que prefería arrancar los escorbutos de raíz… xD Sí, empieza a notarse que tiene 16 para 17,¿ verdad? Es algo que me encanta… lo que hacen las hormonas, y como pueden llegar a manipularnos. Sirius sabe jugar con ellas a su favor, y eso le causará bastante dolor de cabeza a Hermione… ^^ ¡Ya me cuentas que te parece!
Kary Lupin H : me alegra lo que no te haces una idea que te guste el cambio de la historia… todos los Sirimiones que he leído hasta ahora son de viajes en el tiempo y eso….no sé, digo, que a lo mejor hago uno, pero prefiero mantener a Sirius vivito y coleando en otra época para ver como se desenvuele… xD Espero no fallarte, pero tú tranquila que no lo abandono… :D
Y, como no: Pabaji. ^^ Al final me voy a tomar la libertad de tratarte por los diminutivos con los que llamo a mis amigas, no te importa, ¿verdad? Bueno, corazón,, este capítulo te lo dedico a ti, que siempre estás ahí, al pie del cañón,cápitulo tras capítulo, y eso me llena mucho.
Mi hermano se ríe de mi y me dice que eres la única que lees mis locuras, tú, NeiNei y Negumi, que si te gustan los Dramione te recomiendo que te pases por su página, porque es muy divertida.
Bueno, no me alargo más, porque seguramente querréis leer...así que, como se dice aquí en Valencia...
¡Bon profit!
OoOoO
-...y un capullo, insolente, inconsciente, retrasado...-Hermione seguía despotricando como si la vida le fuera en ello contra el moreno que caminaba como si la cosa no fuera con él, con las manos en los bolsillos, hacia su...ehh, había perdido la cuenta del número de castigos que llevaba encima. Sirius sonrió.
Le resultaba tremendamente divertido que, encima de que le quitara la nariz (literalmente) y la hiciera pasearse volando toda el aula de transformaciones como si fuera lo más normal del mundo, le echara las culpas a él. Bueno, parte de culpa tuvo a toquetearle el cabello (sabe que lo odia) pero es que era tan suave...
Y adoraba verla con la naricilla arrugada, frunciendo el ceño y haciendo ese mohín que hacía que se pareciera curiosamente a McGonnagall.
Y por ella y su nariz exhibicionista estaban ahí.
Ella poniéndolo de gilipollas para arriba, llegando a insinuar que una de sus bisabuelas tuvo que acostarse con un troll para engendrar semejante familia de bárbaros y estúpidos (se lo tomó a bien, por que eso último iba dirigido a él, con cariño, él lo sabía...^^) y él saludando a las armaduras al pasar como si acabara de llegar de Hogdsmade.
-...imbécil, subnormal, retrasad-pero no pudo terminar su retahíla, ya que él volteó a mirarla con seriedad mal fingida y le soltó como quien no quiere la cosa.
-Ese ya lo has dicho antes.-ella se quedó boquiabierta.
-¿qué?-preguntó, aún enfadada.
-Que el "retrasado" ya lo habías dicho antes...-repitió, con amabilidad. Hermione parpadeó, perpleja.
-¿me estabas escuchado?-preguntó, asombrada
-Por supuesto-asintió, haciéndose el ofendido.
-Oh...-consiguió articular, aún impresionada. Harry y Ron (Ron sobre todo) jamás la escuchaban cuando ella les reprochaba algo. Bien era verdad que nunca los había insultado como estaba haciendo con él, por eso, tal vez, empezaba a sonrojarse, un poco avergonzada.-Bueno, pues ahora por tu culpa tenemos un castigo... ¡el primer día del curso!-aunque jamás lo admitiría, y si él le reprochaba algo, diría que era por el enfado.
-Sí-sonrió, ampliamente-impresionante, ¿verdad? De normal siempre lo conseguía a partir de la segunda semana, y arrastraba a James conmigo, pero esta vez me he lucido...-asintió, orgulloso. Ella lo miraba como si tuviera dos cabezas-¿apostamos a que nos toca limpiar la sala de los trofeos?-preguntó, jovial.
Hermione solo pudo negar con la cabeza, dirigiéndose hacia el despacho de la subdirectora.
Menos mal que no apostó. Sirius no había dejado de sonreír durante la larga charla educativa de McGonnagall, y cuando ella le recordó lo que habían hablado el día anterior y solo sonrió aún más (si se puede) recordándole muy buenamente que dijo que lo intentaría. Lo peor fue ver como miró a Hermione con disgusto, como si no acabara de creerse que su alumna predilecta hubiera hecho semejante barbaridad.
Siguieron al viejo conserje hasta la famosa Sala de los Trofeos, quien murmuraba por lo bajini y la jodida gata no dejaba de mirarlos como si se burlara de ellos, relamiéndose de vez en cuando los bigotes.
OoOoO
Oyó cerrar la puerta, y suspiró, molesta. Cada uno con un paño, dale que te dale. ¡Pero si brillaban! ¿Por qué diantres les mandaban limpiar lo que ya estaba limpio? No tenía sentido. Y para colmo el animago parecía estar pasándoselo de lo lindo, lanzando al aire el dichoso trapito, como si en vez de treinta y cinco años tuviera siete.
-Ya podías dedicarte a frotar más y a reírte menos- refunfuñó, estrujando más el trapo; estaba realmente enfadada.
-Tranquila, querida-sonrió burlón- que en vez de dejarlo tan reluciente como las barbas de Dumbledore, vas a acabar agujereándolo...
Hermione soltó un gritito, y lanzó al suelo el trapo.
-¡Ya no te aguanto más, Black!¡Eres insoport...-lo miró extrañada. Sirius estaba abstraído, mirando el techo...Un momento, ¿Sirius, pensando?-Emm... ¿Estás bien? ¿qué te pasa?
-¿No te has preguntado nunca como se las apaña Dumbledore para tener limpia la barba cuando come...?-la miró- Se le deberían de quedar trozos de comida por ahí dentro... ¡yo lo intenté y no había forma...!
Ya le extrañaba a ella... Era Sirius. No podía pedírsele más... Le lanzó el trapo a la cara y le gritó:
-Black: ¡cierra esa maldita bocota!-él se lo quitó, abriéndola de nuevo para replicar, pero Hermione le amenazó con el spray abrillantador, cual pistola.
-Pppero...-y ella lanzó en su dirección una pequeña cantidad del líquido con el pulverizador, amenazadora.
-Quien avisa no es traidor, Balck.
-Vale, vale… de verdad… como nos ponemos por nada…-y Sirius se dio la vuelta para continuar " trabajando".
Y Hermione… estaba de los nervios. Solo quería llorar. Pero no. No iba a llorar delante del estúpido Black. No, señor. No había llorado cuando le habían reconstruido la médula y parte de la columna vertebral, no iba a hacerlo ahora… ¿La única forma de callar la voz de su cabeza…? Murmurándolo ella para sí misma. Y eso fue lo que oyó Siirus, temiéndose que estuviera loca…
-Se va a quedar en mi expediente…yo… a mi…
-Emmm… ¿Hermione?-ella ni lo miró-Hermione, ¿Estás bien?
-…y a la hora de encontrar trabajo… castigo…
-Ey- susurró, llegando preocupado hasta dónde estaba ella, acuclillándose para estar a a su altura.-¿Qué te pasa?-ella, por fin, salió de su trance y lo miró, perdida.
-Mi primer castigo…-musitó. Sirius abrió la boca como un pez.
-¿Solo te han castigado una vez?- Hermione tomó aliento y suspiró.
-Bueno, esta es la segunda… pero la otra no cuenta, porque fue culpa de Harry…-y seguía murmurando para sí misma, moviendo la mano con el trapo en ella como si diera una conferencia- en realidad de Hagrid-lo miró, respiró hondo, y empezó a parlotear, cual mono. Sirius no entendía como no se ahogaba- porque, a ver, dime tú ¿a quién diantres se le ocurre comprarse un dragón como mascota? Que dices, se lo compra. Pues no. No se lo compró. Apostó con el portador en ese momento de quien tú sabes, que por cierto y aunque nunca lo ha reconocido era Quirrel, el profesor de defensa de primero, y terminó borracho como una cuba y con el dragón- y Sirius la interrumpió. Al parece, él no pensaba igual
-¡Un dragón! ¡Qué pasada!
-…No, porque quemaba…-y ella seguía a la suya. Y no se dio cuenta del giro que había tomado la conversación.- Bueno, y para colmo lo llamó Norberto, que por Merlín que nombre más feo, no se le puede hacer un diminutivo decente… ni aunque se quiera, porque a ver, si lo llamas Bertie, suena a Gragea Bertie Boop de todos los sabores, y solo de recordarlas me entran nauseas… y luego, podría ser Norb, pero…
-Nah, suena muy mal…-negó Sirius, con la cabeza, como si no tuviera remedio.
-¡Eso mismo pensé yo!-exclamó Hermione convencida. Y volvió a respirar profundo- pero el caso, es que fuimos a ver a Hagrid para sonsacarle algo de la piedra filosofal y entonces nos enseñó el dragón, que ahora vive en una colonia de Charlie Weasley en Rumanía, y luego Draco Malfoy nos vio por la ventana, y…- y otra vez, se vio interrumpida por Sirius, esta vez porque llevaba demasiado tiempo hablando sin respirar y estaba colorada y pasando por todos los colores existentes.
-¡Alto!-exclamó. Y ella obedeció. Dejó de hablar y de respirar a un tiempo, preocupada.- Respira…-le sugirió, haciendo él lo mismo puesto que empezaba a marearse de oírla. Ella obedeció, en una gran bocanada. Cuando recuperó el color, volvió a preguntar pausadamente- entonces, ¿este es tu segundo castigo?
-Ajá…-asintió ella, con pesadez, como si estuviera muy arrepentida. Sirius sonrió abiertamente, pasándole un brazo por detrás de los hombros, con camaradería.
-¡Pues siéntete orgullosa, que es conmigo!-y le guiñó un ojo. Hermione se quedó boquiabierta. Al principio creía que se lo decía de broma, pero cuando vio que no era así, lo apartó de un manotazo y lo miró entre confundida y enfadada.
-¡Orgullosa y una mierda!-luego se arrepintió de haberlo dicho, pero bueno. En esas circunstancias, una no piensa lo que dice…
-Granger…-se hizo el sorprendido.-qué malhablada…- y ella, aún arrepentida, no lo dio a entender.
-Por tu culpa-le echó en cara, empezando a notar el cabreo que venía a continuación.-Todo. Todo es culpa tuya. Si estamos aquí es también culpa tuya.
-¿Culpa mía?-preguntó boquiabierto No sabía si sentirse indignado o alabado. Desde luego, lo que si tenía claro, es que Hermione enfadada era muy divertida.-Déjame hacerte recordar… porque si no recuerdo yo mal, fuiste tú la que empezaste con lo de " no eres capaz de distinguir a una silla de una mujer…" y, al contrario de lo que piensas, tengo ojos…-la imitó, con voz muy aguda. Ella frunció el ceño, boquiabierta. Pero asestó bien el golpe.
-Ya, la diferencia está en que las mujeres tienen pecho, ¿verdad?- Sirius sonrió. A Hermione se le puso la piel de gallina, empezando desde el bello de la nuca. Esa sonrisa conseguía desarmar a cualquiera. Era demasiado pícara y sugerente como para no saber su marca: merodeador. Y cuando contestó, él no la miró a los ojos, sino directamente al pecho.
-Ya lo creo…- ella sintió la urgente necesidad de taparse, como si la desnudara con las mirada. Pero, más allá de hacerlo, chasqueó dos veces los dedos delante de Sirius y dijo:
-Ya, pues yo también tengo ojos, pero en la cara, unos 20 centímetros más arriba- y consiguió que la dejara de mirar así. Estaba completamente sonrojada, aunque ni muerta lo reconocería. Alegaría en su defensa que era culpa del enfado, probablemente. Sí, eso.
Sirius se echó a reír. Pero no entre dientes, no. Con ganas. Hermione no sabía qué decir.
-¿Te hace gracia? ¡Depravado, subnormal!-y lo apuntó de nuevo con el pulverizador- No me toques las mandrágoras, Black, o acabarás mal.- avisó, por segunda vez. Él solo pudo reír más, sujetándose la tripa, pero enarbolando una supuesta bandera blanca imaginaria.
-Empiezas a quedarte sin adjetivos, Granger… vale vale…ya me voy…
Hermione se dio la vuelta, con un movimiento de pelo que le hubiera podido sacar un ojo a alguien y continuó limpiando. Sirius, sequía riéndose (más disimuladamente, por lo bajo), pero no limpiaba. Solo la miraba, con un brillo bastante cálido en sus ojos grisáceos.
Decidió, después de unos minutos en silencio, que ya había hecho el tonto lo suficiente, pero vio el trapo con el que Hermione limpiaba y su trozo de papel, y no pudo evitarlo.
Cortó un trocito, lo hizo una bolita y se lo lanzó. Para cuando ella se giró a verlo, de mala leche, él hacía como que limpiaba. Otra bolita.
Hermione lo miró, entrecerrando los ojos. ¿Sí, eh?
Se hizo la sueca, esperando a oír movimiento que indicara la nueva construcción del arma masiva que tenía Sirius en sus manos (^^) y para cuando él iba a lanzarle la bolita de papel, se giró, sorprendiéndolo:
-¡Black!
La cara que puso el moreno le recordó a un niño cuando es pillado haciendo una travesura. Abrió los ojos al máximo, pero luego los relajó, sonriendo con altanería.
-¿Sí, Granger?-preguntó, amablemente, con educación.
-Como sigas así…- le intentó amenazar, sin éxito. Él amplió su sonrisa por toda respuesta.
-¿Sí, Granger?-volvió a preguntar con un tono que daba escalofríos.
Ella miró aterrada a su alrededor. Divisó el pulverizador limpiacristales a su lado y lo cogió, con una seguridad que no creía posible mientras él la mirara así.
-Mira, Black, ¡tengo un chus chus y no dudaré en usarlo!-él alzó una ceja, bien divertido. Y se acercó hasta ella.-Black, te lo aviso…-siseó, apuntándole con precisión. Y estaban lo suficientemente juntos como para que Hermione pudiera comprobar que sus ojos, a diferencia de lo que todo el mundo veía, no eran solo grises. Tenían un sutil azulado alrededor de la pupila, un azul eléctrico, que solo con mirarlo hizo que le llegara un estremecimiento tan certero como un rayo. Sirius no dejaba de sonreír.
Hermione colocó entre ambos el "chus chus" y apretó el supuesto gatillo, cerca de los pantalones del muchacho.
Sirius soltó una exclamación. Tenía parte del pantalón mojado con limpiacristales, como si se hubiera orinado encima. Hermione no pudo contener la risa.
-Traidora-susurró, sin rastro de enfado.
-Quien avisa no es traidor, Black-le recordó.
-Ya…-y sonrió. Uy uy uy…Hermione se encogió un poco en sí misma-Pues prepárate, Granger.-alzó la ceja derecha, como solo él sabía hacer. Hermione enarvoló una vez más su "chus chus".
OoOoO
Cuando McGonnagall llegó a la Sala de Trofeos, ya era casi la hora de la cena. Oyó un golpe sordo, y al entrar, vio a ambos muchachos trabajando. Para su sorpresa, bastante cercanos, aunque sin hablarse.
-Creo que ya han tenido suficiente-mencionó a modo de saludo-Solo espero que hayan aprendido una lección y que no vuelvan a pelearse-miró en especial a Hermione que asentía, todavía arrepentida.-Bien, esto es todo. Cierren la puerta al salir del aula. Buenas noches. –y dicho esto, se fue.
Hermione suspiró, y arrugó la nariz. El productor de limpieza impregnaba el aire… y parte de su ropa.
-Mira como me has puesta, Black… ¿te parece bonito?-le echó en cara. Él la observó detenidamente. Se había manchado parte de la camisa, dejando translucir un sujetador negro, que, si la vista no le fallaba… sí, era bonito.
-Bueno… tenía que haber mojado más esa parte… pero sí, en general no está mal.-sonrió ampliamente. Ella negó con la cabeza, irritada.
Salió del aula, murmurando.
-Dios, huelo a limpiacristales… ¡jamás me quitaré esta olor del pelo!-ya se había olvidado de él, pero Sirius apareció al segundo a su lado y le susurró al oído, claramente con la intención de molestarla.
-Bueno, si quieres nos duchamos juntos…-ella paró en seco. Y se vio a sí misma planteándoselo durante una fracción de segundo.
-¡Arg, Black!
-Por cierto…
-Vete a la mierd…
-Tienes una bolita de papel-se rió quitándosela del pelo. Y no fue hacia la sala común, como ella. Fue, directamente a las cocinas.
-Buenas noches, Granger.-le mandó un beso con la mano, sonriendo, burlón.
-¡Arg! ¡Merlín, me saca de quicio!-se fue sin despedirse, caminando rápidamente para cambiar de pasillo. Vio una armadura y le dio un puntapié, malhumorada.-Ay…-y vio que la supuesta armadura la miraba…-oops, esto… lo siento… ya sabe, un mal dia…
Caminó, aún más deprisa. Y notó como algo le tocaba el culo.
Se giró a ver quién era, para meterle la mayor hostia de su vida, cuando vio que no había nadie…
Se miró a sí misma y vio que Sirius le había colgado de la falda del uniforme (no se explicaba cómo) el pulverizador, como si fuera una pistola.-¡Black!
OoOoO
Un poquito de inspiración, por favor. Esto se acaba taaan rápido como el polvo de hadas, y quiero seguir soñando con mi moreno de ojos azules grisáceos.
Pues nada, que en nada teneis el siguiente capítulo de Maldito Chucho. Ya estoy aquí, he vuelto y aunque tarde, no voy a abandonar ninguna de estas dos historias :D
Solo… ¡un review, plis!
Muchas gracias por seguir leyendo =) ¡y desearme suerte para ver si me llega la nota para Traducción y Mediación! xD
