Titulo: Las Gentes del Mar

Resumen: Una tormenta cuando no tenia mas de 9 años le hizo conocer a una niña que desapareció sin dejar rastro. Ahora, veinte años después una joven inconsciente en la playa hace que recuerde aquella noche. Un mito hecho realidad, una leyenda que esta por cumplir y la esperanza de que el tiempo de para todo.

Disclaimer: ¡OJO! Ni Sessy, ni los demás me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi.

Genero: Fantasy/Romance.

Edades: Sesshomaru: 29 , Inuyasha: 21 , Kagome: 18 , Tsubasa: 20


-Lárgate de mi despacho ahora mismo, Inuyasha-las palabras salieron de los labios del ojidorado aunque este ni siquiera le dirigió una mirada a su hermano menor al decirlas, dejando le en claro que no necesitaba verlo para saber que era el.

El joven de largos cabellos negros solo pudo negar con la cabeza en señal de resignación, cerrando la puerta al entrar por completo en el despacho que estaba usando en aquellos momentos su hermano mayor y empezó a buscar entre las muchas estanterías que allí habia, el libro que estaba buscando. Un simple libro de portadas duras y forradas en cuero negro, resaltando sobre el, el blanco del hilo con el que estaban escritas las palabras.
Esa era la razón para que el moreno estuviese allí.

-¿Eres sordo? Te acabo de decir que te vayas-fue lo que volvió a salir de los labios del peliplateado, el cual esta vez si miro a su hermano menor para asegurarse de que cumplia con lo que el le acababa de ordenar.

-Sesshomaru, yo que tu controlaba ese temperamento. Jamas te casaras si sigues así

Inuyasha tomo el libro de la tercera estantería al lado de la puerta y fijo sus ojos dorados en los de su hermano que eran del mismo color, quizás un poco mas oscuros, como retándole con la mirada como siempre hacían cuando se encontraban.

El hermano mayor solo le hizo una seña con la nariz para que saliera de aquella habitación y se concentro en los papeles que tenia entre manos, aquellos que eran de vital importancia para la empresa de su padre, en la cual trabajaba desde hacia ya cinco años.
Cuentas era lo único que se podía ver en aquellos documentos, algo que no le absorbió tanto como solía hacer los documentos que trataban de fusión con otras empresas y cosas por el estilo.

La puerta cerrándose fue lo que necesito para levantar su mirada dorada de los papeles y fijarlos en el cielo encapotado que se podía ver atravez de la ventana del lugar. Últimamente el cielo despejado de la ciudad se había convertido derrepente en un permanentemente encapotado que no dejaba ver ni el mas mínimo rayo de sol. Algo del todo inusual en la ciudad de Tokio, sobretodo en aquella estación del año.

Un suspiro salio de sus labios al recordar las palabras que su hermano le había dicho hacia tan solo unos minutos atrás, levantándose de su cómodo sillon de cuero negro y caminando hasta el gran ventanal que dejaba ver las demás casas de sus ricos vecinos y el cielo gris encima de aquella parte "adinerada" de la ciudad de Tokio.

-¿Quien desea casarse?-se preguntó en voz alta mientras que se alejaba a paso lento de la ventana y se volvía a sentar en su sillón de cuero, volviendo a tomar entre sus manos los papeles que descansaban sobre su mesa, sumergiéndose en el mundo de los negocios de inmediato.

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Su blanco vestido danzaba a su alrededor, dejando entrever la delicada figura femenina que cubría. Los largos y finos cabellos danzaban sobre su espalda y hombros, resaltando el tono pálido de su piel y el azul eléctrico de sus ojos.

Sus finos y delicados labios se movían con insistencia, recitando algunas palabras en un idioma antiguo y que a oídos de cualquier otra persona no tendría ninguno sentido, aunque para ella era algo de lo que quizás podria depender su vida en aquellos momentos.

-Dime que vamos por la ruta adecuada, Tsubasa-le pidió desde detrás una joven de largos cabellos negros y profundos ojos chocolate, mientras miraba un mapa que descansaba sobre la barandilla que estaba al lado del timón del barco, mirándolo fijamente.

La aludida dejo de mirar hacia el azul océano y fijo su mirada azul metálica en la chocolate de la capitana de aquel barco, dejando su sitio justo al lado de la barandilla del lado derecho del barco para caminar hacia donde estaba su joven compañera y amiga, mirando el mar y después posar uno de sus pálidos y finos dedos sobre el pergamino en el que estaba dibujado el mapa, señalando una ruta que ella conocía de memoria.

-Al final de esta ruta se encuentra el portal que debemos cruzar para que podamos huir de el, Capitana Kagome-aseguro la joven de largos cabellos castaños, mirando el mar como hipnotizada.

La joven capitana de no mas de 18 años asintió con la cabeza antes de empezar a dar ordenes a todos los tripulantes de aquel barco, pues lo único que deseaba era dejar atrás cuanto antes a quien las perseguia.

Un hombre de escalofriantes ojos rojos y aura maligna que lo único que deseaba era matar a la joven capitana de aquel barco, y poseer a la dulce mujer de ojos azul eléctrico que acompañaba a su enemiga.


Agradezco a todos aquellos que leen tanto este como mis otros fics, pues hace que me motive mas a la hora de seguirlos, aunque no puedo hacerlo demasiado seguido por culpa de que mi mano derecha esta escayolada.
Me alegra saber que hay gente a la que le gusta mi forma de escribir, y quiero que sepan que es por ellos que continuo con mis historias.

Ahora:

Gushu: A tu pregunta, la única relación que existe entre Sesshomaru y la anciana Kaede es el hecho de que en Inuyasha Kakentsu-hen la pequeña Rin se queda a vivir con la anciana y es visitada por el youkai. Por lo demas no tienen mas relación entre ellos. Gracias por leer mis fics y espero que las continuaciones te gusten^^