Disfruten^^

Capítulo 5: Botones en el suelo.

En general soy de comer lentamente mi chocolate, me gusta saborearlo, me encanta sentir como se derrite poco a poco en mi boca; pero en ese preciso momento estaba completamente hambriento, por lo que comencé a devorar la generosa barra como si fuera mi última cena. ¡ah, que delicioso! No hay nada mejor que comer cuando se tiene mucha hambre.

Near volteó su cabeza en mi dirección y me observó por unos instantes, creo haber vislumbrado cierto fulgor en su mirada.
¡¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Qué tengo?- Le pregunté con el ceño fruncido, él se limitó a levantarse de donde estaba y comenzó a caminar hacia donde yo me encontraba, sentado en el suelo, cuando estuvo en frente de mí se agachó, y quedose en cuclillas.
Tienes manchado ahí.- Señaló mi labio inferior, y antes de que generara algún movimiento se me adelantó y con su dedo índice quitó el chocolate de mis labios.

Ese contacto hizo que me estremeciera de pies a melena y como si no fuera suficiente, acercó su índice a su boca y comenzó a lamerlo lentamente.

"Definitivamente Near tiene ese encanto irresistible que estremece y entrecorta el aliento".- pensé.

Me quedé tan hipnotizado al verlo que ni me di cuenta cuando se me acercó, tanto que podía sentir su respiración chocar contra la mía, y escurridizo como sólo él puede ser infiltró una de sus manos dentro de mi pantalón, deteniéndose en esa parte tan sensible, por encima del bóxer.
¿Qué haces? – Sentí como un calor sofocante se apoderaba de mí, por qué de repente esto? Estaba completamente desconcertado, no sabía si excitarme o romperle la cara.

Verifico hasta qué punto tu testosterona puede delatarte.- contestó sonriente, una sonrisa triunfal y una mirada llena de…algo así como picardía.
Maldito, se está burlando de mí, es cierto, ya estoy…bueno, qué más da…pero si quieres ver esto como un juego, rival contra rival en vez de amantes, bien, pero no pienso perder.
Me abalancé sobre él tumbándolo contra el piso, abrí su camisa con total fiereza ocasionando que la mayoría de los botones de descosieran esparciéndose deliberadamente por el lugar, y me posicioné encima de sus caderas aprisionándolo, near abrió los ojos a más no poder como sorprendido.

Ha, ha, ¿Qué pasa? ¿Eres de los que provocan y luego se echan atrás?-Le pregunté con una mirada maliciosa

Mello tú me conoces, yo nunca me hecho atrás.- me respondió desafiante, recuperando su compostura.

No tienes idea de con quién te metes.- sin perder tiempo comencé a besar su cuello, y recorrer desvergonzadamente su torso adictivamente suave y níveo, levanté la vista para observar como near comenzaba a ruborizarse cada vez más con mis caricias, mientras se mordía el labio intentado contener los gemidos.
Me acerqué a su rostro lo suficiente como para que nuestros labios se rozaran, y mis cabellos formaban como una cortina cubriéndonos, como si no quisieran que algún otro nos viera.

¿Y bien? ¿Quieres besarme?- Le pregunté casi en susurro, sus ojos se perdieron en los míos, ambos sabíamos que después de ese beso no habría marcha atrás,

¡Chicooooooos! ¿Queda alguien en la biblioteca?- La voz de la bibliotecaria les erizó los pelos a los muchachos como si de gatos se tratase, esa voz, esa maldita voz los había hecho volver a la realidad; dejándose llevar por el deseo habían olvidado el tiempo, el hecho de que estaban en la biblioteca y con luces, luces tenues pero luces al fin.

Por un momento sus corazones parecieron congelarse, los había visto?- pero pronto se dieron cuenta al mismo tiempo que esa voz era lejana, por lo que era imposible que los hubiera visto , y que el sonido de sus pasos cada vez más cercano, por lo que si no se separaban ahora mismo, si que los vería.
El albino se cerró la "camisa sin botones" como pudo y se puso de espaldas al pasillo por el que Darelin, la bibliotecaria aparecería; yo al contrario me coloqué mirando hacia el pasillo con un libro entre las manos.

Ya nos retirábamos, Mello ya terminé la parte escrita, repásalo si lo consideras necesario, y ordena esto, me voy a descansar.- Dicho esto Near que estaba escribiendo se levantó y tiró un cuaderno a mi lado.

… hai, hai!- contesté nervioso cerrando los ojos, esperando que Darelin se diera cuenta de algo.
¡Adiós joven Nate! –Se despidió la bibliotecaria elevando un poco la voz, como si el destinatario estuviera ya lejos.
Ah? Tan rápido se fue?
Mmm, muchachito Keel lo han dejado con bastante por hacer, ¿quiere que le ayude?- Me preguntó amablemente Darelin.
Miré a mi alrededor…maldito bastardo! Pilas y pilas de libros esperando a ser guardados en sus respectivos lugares.
Es sólo un desteñido que no para de dar órdenes…esa fue su última orden!-el simple hecho de salir a buscarlo y destrozarle esa forma altanera que tiene, fue suficiente estímulo como para que encontrara enseguida la ubicación de cada libro y con la velocidad de un rayo los devolviera a su espacio en el estante correspondiente.

"Lo voy a agarrar antes de que llegue a su cuarto y lo voy a llevar de los pelos hasta el mío, donde las reglas las impongo yo, y…" mi rostro se tornaba demoníaco acompañado de risitas macabras pensando en todo lo que le haría.

Finalmente cuando terminé me despedí de Darelin, la pobre había quedado mareada y desconcertada de verme hacer todo tan veloz, y creo que mis risitas la debieron de asustar un poco porque se quedó con los ojos desorbitados repitiéndose: "Los chicos de hoy en día, ay los chicos de hoy en día".


Espero que les guste, gracias por comentar, por leer^^

Nos vemos

Nodame-chan.