Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, lo demás fue una idea que se me acaba de ocurrir para presentar como fic ;D

Te haré el amor

-Jake - Gimió ella cuando mis besos bajaron por su mandíbula hasta llegar a su cuello, humedeciéndo todo. Su piel ya no era blanca, si no que se estaba tornando roja por el calor de nuestros cuerpos. Estaba destruido, ella ya me tenia con solo esa pequeña jalada de pelo, seria suyo de nuevo.

Nos levante del sillón y ella enredo sus frágiles piernas al rededor de mi cintura, asiendo que me prendiera aun más de los que estaba. Con mis manos grandes, rompí todo lo que traía en la parte de arriba de su cuerpo, hasta su sujetador, que salio volando hecho trisas hasta la tv y la otra parte termino en el sillón.

La empuje delicadamente contra una pared, aun con sus piernas en mi cintura y mis manos en la suya. La bese de nuevo en los labios, que ya no estaban morados, si no que eran de un rojo bien fuerte y hinchados por mis besos feroces y necesitados que no dejaría de darle. Mis manos dejaron a su cintura y le acaricie el vientre, por alguna razón, ese lugar era muy importante para mí. Como si mis instintos necesitaran protegerlo.

Sus manos ahora estaban acariciando mi pecho descubierto. Sus manos rosando mi piel era totalmente mágico, mariposas volaban por mi vientre a cada contacto de mi cuerpo con el suyo. Sus besos acompasados y llenos de fuego que derretían mi corazón hasta curarlos de las heridas terribles del pasado. Este era mi gran presente y no lo abandonaría sin antes pelear por él.

-Lo siento - Dije mientras bajaba mis húmedos besos por su cuello, luego por el hombro derecho y por último su ceno expuesto ante mi. Lo empecé a saborear con mi boca. Ella no respondió antes mis palabras - Lo siento tanto - Si, lo sentía por estar asiéndole esto y me lastimaba tanto como me encantaba tener de nuevo su piel para mí.

Yo era un maldito, le haría el amor de nuevo, aun pensando en la otra chica. Pero algo diferente se encontraba ahora entre los dos, la amaba y lo admitía, la amaba tanto como a Lizzie. No le quería hacer más daño del ya causado, pero era imposible controlarme con esos besos del cielo y piel tan delicada y fina. Por eso lo sentía, por que no me podía detener y alejarla de mí.

Bella gimió cuando empecé a morder su otro pecho un poco más fuerte que el otro, sus manos fueron a mí cabello y lo acariciaron con amor, pero luego lo apretó entre sus dedos y lo jalo para apegarme más a su pecho. Yo, desde luego, hice lo que pedía, pero se me hizo casi imposible, ya que todo yo estaba apegado a ella.

Acto seguido, nos encontrábamos en la cocina y yo posaba a Bella encima de la mesa mientras mis besos bajaban de sus pechos, pasando por sus costillas y terminar en su vientre. El cual bese como si no existiera el mañana, que solo nos quedaran minutos de vida para poder amarnos con todo lo que teníamos.

-Jacob - Gimió ella de nuevo mí nombre. Mi pecho se hincho en orgullo y amor, de nuevo otra herida de mi corazón se cerro magicamente, pero para sanar las de mi alma solo tenia que hacerle el amor, así me sanaría más rápido y de paso complacería a su cuerpo. También le diría sin palabras a cual grado era que mí corazón la amaba y la quería tener a mi lado - Mi... pieza.

Sus ordenes son mi placer, como siempre, así que nos levante de la mesa y a mi paso licántropo subí corriendo por las escaleras, sin tropezar y me adentre en su pieza. Abrí las puerta de una patada y después la cerré con otra patada. La recoste en su cama, sus ojos chocolates brillaban con un brillo que pensé que se extinguió. Me pareció un milenio desde la última vez que paso esto.

Te amo. Esa benditas palabras casi se escapan de los labios cuando bese los suyos de nuevo, pero para mi suerte, fueron absorbidas por los labios de Bella. No quería decirle esas palabras, la harina ilusionar cosas, cosas que si son, pero no estoy tan seguro de que si estoy listo como para que esas palabras sonaran como deberían sonar. Con amor.

La despoje de sus pantalones, quedandome a la vista sus níveas piernas pálidas. Baje mi boca de nuevo, pero esta vez explorando todo su cuerpo con ellas y mi lengua que se retorcía a cada toque con su deliciosa piel. Hasta que llegue a sus piernas, baje por toda las extensión de ellas, mientras que Bella se estremecía al toque de mi lengua con partes sensibles.

Ella suspiro, se sentó en la cama y tomo mi cara para subirme y besar sus dulces labios que me recibieron con gusto. Nuestras lenguas se entrelazaron en ese baile frenético que ni aun que pasara una tren por encima de nosotros no podríamos detener. Sus manos vagaron en diferentes direcciones por mi espalda y esas mismas manos bajaron para desabrochar los vaqueros. Quedandome desnudo y expuesto a su mirada.

Ahora era mi turno de despojarla de su última y pequeña prenda de color morado que hacia que halla tanta distancia entre nuestros cuerpos. Tome sus bragas y las empecé bajar, muy lentamente, estaba impaciente, pero algo me decía que no me tenia que desesperar tanto, que ella no escaparía y se quedaría a mi lado por todas las cosas.

Mis manos, mientras bajaban esa prenda, acaricio sus muslos. Yo no la dejaba de mirar a los ojos, ya que no nos besábamos, y ella tampoco a mi, era como si estuviéramos conectados o algo similar. Su respiración era rápida y fuerte, me chocaba en la cara. Yo también tenia así mi respiración, con mi corazón apretando mis pulmones, exigiendome dejar entras más aire del que ya le proporcionaba.

La pequeña prenda paso por sus rodillas y siguió su camino. Mi mente solo pensaba en como empezar, en como hacer que disfrutara estar a mi lado, mis manos solo querían bajar esa prenda y mis labios solo querían explorar aun más ese hermoso y perfecto cuerpo que estaba en frente mío, sentado en esa cama, dejando ver toda su perfección.

-Eres perfecta - Susurré cuando por fin le quite esa prenda tan critica para mi mente y cuerpo. La recoste en la cama de nuevo, sin dejar de mirarnos a los ojos y nos besamos. Mis manos las pase por su cintura y vientre, luego fueron un poco más a su espalda e hice pequeños círculos con las yemas de mis dedos. Temblorosos por poder tenerla entre mis brazos.

-Jacob - Menciono contra mis labios - Hazme el amor - Sus manos acariciaban mi ancha espalda en toda extensión. Como si deseara quedarse gravado en su mente y manos todo mi cuerpo. Ella ya no tenia frío y podía detener esto, pero ese era el problema, no quería detenerme, anhelaba hacerla mía una ves más y no por ultima vez - Te necesito.

Esas palabras bastaron para que me encamine a esa cueva tan estrecha que invadí una vez, mi primera vez. Nuestros cuerpos se rozaron antes de que me adueñara de su cuerpo, el roce me hizo temblar de tal forma que también tembló la cama. La mire a los ojos y poco a poco me adentre en ella. De nuevo me llene de sensaciones y emociones.

Estuve dentro de ella, sin moverme, quería sentirla por completa. No pude evitar los gemidos que salieron de mi boca al sentirla tan estrecha, caliente y mojada. Su respiración se hizo aun más fuerte de la que ya tenia y sus ojos me miraban con intensidad. Mis manos acariciaban su cuerpo como todas unas expertas.

Y en el momento menos esperado, Bella me empujo de forma que mi cuerpo quedo acostado en la cama y ella con sus piernas a cada lado de mis caderas, sus manos en mi pecho y sus ojos seguían sin dejar de mirar los mios. Yo ya estaba dentro de ella, por lo que solo faltaba movernos para poder hacer el amor.

Ella empezó a moverse de arriba para abajo sobre mis caderas, asiendo que yo entrara y saliera de ella, lentamente, pero igual se escuchaba el choque de nuestros cuerpos. Mis manos se fueron a la parte alta de su espalda y desde allí la ayudaron a aumentar la velocidad de sus embestidas.

Nuestros cuerpos estaban fusionados en solo uno, un alma, un cuerpo, una persona. Eramos perfectos en saber como amarnos hasta el fin de los tiempos. Su ritmo aumento y el sonido que provenía de la unión de nuestras caderas aumento en sonido y tiempo, se escuchaba por toda la pieza y nuestros gemidos por toda la casa.

Sus manos en mi pecho estaban quietas, solo su cuerpo se movía contra el mio. Su cuerpo brillozo por el sudor, hacía que se viera aun más bella de lo que era, yo también estaba cubierto en sudor, mí respiración se hacía pesada y los latidos de mí corazón ya no se podían distinguir cuando empezaba uno y terminaba el otro.

Y una vez más, estaba traicionando mi amor por Lizzie, pero esta vez sabia con certeza que amaba a Bella con el alma, que casi todos los latidos de mi corazón gritaban su nombre, por que la querían solo a ella. Una parte de mi¡í se culpaba por no llevar las cosas más lentas, y otra parte estaba dichosa de felicidad por tenerla entrelazada a mí cuerpo.

Pase mis manos por sus piernas, que se movían a medida que yo entraba y salia de ella con sus movimientos y ese vaivén de nuestras caderas. Yo estaba perdiendo toda la cordura que me quedaba, queriendo dejar salir a ese animal que todavía queda en mí. Su cuerpo se movía junto con el mio, era como un gran baile que nos llevaría al cielo.

De nuevo, al sentir como salia y entraba en ella, creí que estaba en el cielo, sentir esa cueva estrecha y acalorada era mi perdición. Ya no pensaba en nada más que en los bellos ojos que me miraban con intensidad. Y ahí paso algo que no creí posible.

Su mirada me hipnotizo, todo se detuvo, ya no existía nada más en el mundo más que ella y yo. No me acordaba que Bella seguía moviendose sobre mis caderas, tampoco recordaba como respirar, los latidos de mí corazón se hicieron más lentos y pude respirar un aire tan fresco que pensé por un momento que era una ráfaga virgen. No me había imprimado, por desgracia, pero estaba conectado de alguna forma a ella.

Me senté en la cama luego de salir de esa pequeña hipnotización, y la bese como nunca antes lo hice, con los pocos besos que nos hemos dados, este era el mejor de todos. Amoroso, feroz, necesario, airoso, y muchas cosas más que no se pude descubrir. Amaba a esa mujer, no me cabía la mejor duda, pero mí amor estaba partido en dos.

Cerré los ojos para poder sentirla mejor, poder sentir cuando sus caderas se unían a las mías para luego separarse, haciendo pensar a mí cabeza que no regresaría, pero de nuevo sentía sus caderas pegadas a las mías y podía dejar entrar el aire en mis pulmones, cada rose se su piel con la mía me dejaba respirar con normalidad.

-Jacob - Abrí los ojos y vi como Bella estaba sonrojada. Su mirada era especial, por lo menos para mi, capaz de mover mi mundo y dejarme respirar tranquilo por toda la eternidad, si es que quiero tener una eternidad. Ella iba a decir algo, pero no la deje, de nuevo la bese. Pasando mis manos por su espalada, acariciándola deliciosamente.

-Bella - Gemí al contacto de su pecho contra el mios, nuestros cuerpos estaban más juntos que nunca. Su aliento penetraba mi garganta, provocando que quiera beber más de ella, de sus besos y querer aun más sus manos sobre mi cuerpo, acariciándome con todo el amor posible en la faz de la tierra.

Y así, completamente juntos, sentí como los dos llegábamos y yo me corría en su interior, como su intimidad se tensaba, apretándome en su interior. Los pequeños apretones eran magníficos para mi, pero mi cordura empeoraba con eso. De nuevo habíamos hecho el amor y no me importaba, quería quedarme a su lado todo el tiempo posible.

De nuevo me acosté en la cama, pero Bella no. Ella se quedo en mi cadera, aun yo dentro de ella, ella con sus manos en mi pecho, esta vez asiendo círculos con sus manos y acariciando toda la extensión de este. Yo suspire feliz de que siguiéramos juntos, no quería separarme de ella tan pronto.

Bella cerro sus ojos y tembló. Yo solo acariciaba sus piernas que seguían a ambos costados mios. De sus pequeños ojos cerrados cayó una lágrimas que resbalo por su mejilla. La culpa se hizo presente, la estaba lastimando de nuevo y sin poder hacer nada, otra vez. Pero solo fue una lágrima la que cayó, pues dejo de llorar al instante y quedo quieta sobre mi cuerpo. Decidí romper el silencio.

-Bella...

-Como desearía que esto, todo esto, fuera verdad - Dijo ella interrumpiendo mis intenciones de sacarla del sufrimiento que yo le ocasionaba - Que me amaras, que me haces esto por que me amas - Se trago un llanto que quería escapar por sus labios hinchados - Pero tengo que vivir con la realidad... y es dura.

-Bella...

-Lo siento. Pero necesito que me hagas el amor, que no tomes mi cuerpo solo por que necesitas que alguien te consienta - Y empezó a llorar más fuerte - Quisiera poder haberte conocido antes para dejar que no te acercaras a ella y que seas solo mio, se que suena egoísta, pero es lo que quiero - Sus labios temblaron - te quiero a ti.

-Yo no te dejare - Ella abrió los ojos y me miro, como queriendo ver si lo que decía era verdad - No te dejare por eres importante para mí. Siento como si el tiempo que tengo de vida no fuera suficiente como para poder amarte. Yo amo a Lizzie - Su semblante se demacro - Pero tienes que ver como estamos, ahora, así de juntos.

Ella bajo la mirada a la unión de nuestros cuerpos, donde solo se podía divisar como nuestras caderas estaban juntas, por amor. Me miro a mi y yo tome su mejilla, con mis dedos seque esas pequeñas gotas de agua salada que aun estaban en sus mejillas, gritandome en los oídos su dolor. Ese dolor que también era mio y me estaba matando.

Tome su cara y la eche para atrás, dejándome su delicioso cuellos a la vista. No lo pensé ni dos veces para poder volver a probarlo, apenas plante mi boca en el, Bella tembló y gimió. Empecé a dejar de nuevo mis besos húmedos por su cuello, su sabor se estaba quedando pegado en mis labios y desearía que fuera por siempre.

-Yo te haré el amor cuantas veces quieras, Bella, a cualquier hora y día que desees, no me negare a poder sentirte de nuevo. Pero tienes que esperar a que tome una decisión... te prometo y juro que tratare de no dañarte. Yo no se que hacer, me siento confuso.

-Ya te dije que te dejaría el camino libre. No dejare que tomar decisiones de esta forma, no me gusta verte confundido. Yo quiero y amaría que seas feliz, aun que esa felicidad no se encuentre a mi lado.

-No, no dejare que te alejes - Pase mis manos de sus piernas a su cintura y junte aun más su cuerpo al mio - No dejare que te dañen - Acaricie su espalda baja y después subí mis manos - Y no dejare que te alejes de mi. Por ahora, te vigilare todas las horas de la noche y día, no te quitare un ojo de encima y si dormir me impide dejar de vigilarte, lo haré. Todo con que no me dejes.

Ella seguía acariciando mi pecho. El cual ya no estaba agitado por lo de hace unos minutos atrás. Bella se me quedo mirando y sonrió, esa sonrisa era tan bella como toda ella, yo la conocía, de todas las formas y sabría las cosas que tendría que pasar por poder estar a su lado. No la quería lastimar, pero una parte de mi corazón seguía diciendo: Lizzie.

-Desearía poder escapar contigo a algún lugar para que podamos estar un tiempo solos, lo dos, no me importa donde vallamos, solo quiero estar contigo todo el tiempo que me queda posible - Menciono Bella y se acostó en mi pecho. Los dos estábamos cansados y era hora de descansar para recobrar todas las energías gastadas - Te amo.

Mi pecho se lleno de dichosa felicidad. Ella me amaba.

Y así, con un bostezó ella se quedo dormida, conmigo en su interior y con una de mis manos acariciando su espalda mientras pensaba una y otra vez lo que me dijo. Y aun que sabía que ella no me escucharía, me atreví a decir esas palabras que quemaban mis labios para poder ser disparadas.

-Te amo mí Bella.

Y bueno, aquí esta el otro cap. Para el proximo tengo planeado que Bella de se cuenta de algo que le partira el corazón.

Bueno, si me dejan los hermosos Reviews, no tardaran en ver el proximo capitulo de este fic. Y bueno, espero que se pasen por mi otro fic que se llama "Angeles Y Demonios" :P

Chao, nos leemos.