Los hermosos personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y todo eso que tenga que ver es mío.


Clan de Neófitos


Cuando hube despertado, recordé instantáneamente que fue lo que había pasado y del por que estaba aun cansado. En mi pecho descansaba mí Bella, con su boca ligeramente abierta, sus delgados brazos a mis alrededor y con su cuerpo entrelazado contra el mío. Aun estaba dentro de ella, me asuste de lastimarla y de un movimiento, nos gire y yo quedando en cima de ella, aguantando mí peso en los brazos me salí de su interior. Quedé vació.

Me senté en el bordé de la cama y mire su cuerpo desnudo y extendido en la cama, con sus brazos cruzados sobre su pecho y sus piernas un poco abiertas. Desee hacerle el amor de nuevo, pero estaba cansada y yo también, debía proteger su espacio y hacerla mía solo cuando ella quisiera que la tomara. Era tan hermosa.

Me quede por horas mirándola, pues la noche se estaba yendo y unos rayos de sol anunciaban el alba. Pero yo no despegaba mirada de su cuerpo, quería contemplarlo por toda mi vida, sin pestañear en ningún momento, sus curvas suaves se notaban, sus labios anchos preciosos y su piel suave y pálida como la crema, me traía pensando en como podía hacer que ella quisiera estar conmigo de nuevo.

Tan clavado estaba en ver su perfecto cuerpo, que no note cuando se despertó. Solo se movió un poco y al notar mi fuerte mirada sobre su cuerpo se enrojeció de vergüenza, yo solo pude sonreírle para agarrarle confianza. Ella se levanto de la cama, su cuerpo quedo a mi vista y me robo el aliento, aun más cuando se giro y se dirigió a mi dirección.

-Bella - Trague en seco - ¿Que... que haces? - Ella solo soltó una carcajada y tomo la sabana enrollada a un lado para tapar su cuerpo. Gruñí, yo no quería que se tapara, solo querer apreciar su cuerpo todo el tiempo que nos quedaba junto - Bella - Regañe. Solo escuché de nuevo su risa cuando salio de la habitación.

Al poco escuche el agua de la llave del su baño correr. Mis impulsos de hombre me dijeron que la valla a acompañar, pero la otra parte que aun conservaba cordura me dijo que no podía, que se extinguiría si la veía con el agua recorriendo su cuerpo, de como ella se enjabona su suave piel, de su shampoo que usa para tener ese olor a fresas... ¡Demonios!

Me puse los vaqueros y baje a la cocina para poder distraerme con algo, en vez de ponerme escuchar todo el rato como el agua caía sobre su cuerpo y desear ser yo el que la este mirando como se baña. Con su cuerpo tan perfecto. Prendí la TV y me puse a ver algo, pues no puse la menos atención a lo que daban, ya que mi mente estaba en otro lado.

Me quede dormido pensando en su angelical cuerpo, que era solo mío y no permitiría que nadie más se le acercase. Y tuve un sueño, más bien aun sueño del futuro, en el estaba yo... y ¿Lizzie? Si, esa Lizzie, que en sus brazos tenía un hijo que era... nuestro. Empecé a buscar a Bella, pero no la encontraba en ningún lado.

Hasta que tocaron al timbre de nuestra casa y al otro lado de estaba, estaba ella, con una pequeña bebé en brazos y ese chupasangre a un lado suyo. Mi corazón se detuvo en ese momento... Bella... mi Bella tenía un hijo de esa dominable bestia. Desperté sobresaltado, ese ya no era un sueño, si no más bien fue una pesadilla.

-¡Jacob! – Bella me trataba de despertar, estando en frente mío. La mire - ¿Qué es lo…? – No la deje terminar, pues la bese, ese sueño era algo que no deseaba recordar, no quería que mi Bella se quedara con ese chupasangre… ¿Y si fue una visión del futuro?... no, jamás dejaría que ella se enamorada de él, Bella es mía – Jake – Susurro cuando la separe de mi.

-Bella… dime que nunca me dejaras solo – Le suplique. Ella me miro con los ojos desencajados – Prométeme… que me dirás si ya no me quieres más – La abrasé, ella no dijo nada, esperaba que me digiera algo, como que me amaba, que jamás me dejaría, que estaría a mi lado, pero que me seguía amando.

-Jacob ¿Qué pasa?

-Prométemelo – Exigí. La sentí suspirar y como después me miraba fijamente a los ojos.

-Lo prometo.

-Gracias.

-No hay de por que.

Quería decirle algo, pero en ese preciso momento alguien toco a la puerta. No sabía que Bella iba a tener visitas, y por lo visto ella tampoco, pues frunció el ceño y miro la puerta, pude ver en sus ojos que se preguntaba a quien había invitado ¡Mierda! Era algunas veces tan fácil de leer.

-¿Tenias visitas? – Aun así pregunte, era mejor quedarse callado para preguntas y que no se sienta incomoda al saber que le puedo leer la mente con solo mirarla a los ojos. Ella me miro con sus ojos marrones y luego de nuevo a la puerta.

-Que yo sepa… no – Respondió y se dirigió a abrir a quien quiera que fuera que estaba al otro lado de la puerta de madera. Yo me levante y la seguí. Cuando la abrió, nunca me espere a ver a esa persona esperando al otro lado de la puerta.

-Cullen… - Gruñí.

Mire a Bella por un segundo y ver como sus ojos brillaban a la presencia del Cullen que me robo la felicidad, y al parecer, planeaba quitármela otra vez. Bella sonrió tan abiertamente, nunca la había visto sonreír de esa forma, era tanta su felicidad que me dolió de solo ver lo que él podía causar en ella.

-Hola Edward. Hola Alice – Hasta ahora no me había dado cuenta de la pequeña duende que estaba al lado del otro chupasangre – Pasen chicos ¿Qué los trae por estos lugares? – Dijo animadamente mientras el chupasangre me mataba con la mirada y la pequeña pasaba a tomar el brazo de Bella.

Ella y la pequeña duende desaparecieron en la cocina. Yo me las quede mirando, pero aun cuando no tenía mis ojos posados sobre ellas, podía escuchar todo lo que hacían en la cocina, como siempre, hablando cosas de chicas, también podía sentir su olor a fresas y el asqueroso de la sanguijuela… El otro Cullen me saco de mis pensamientos.

-¿Qué haces aquí? – Me pregunto con su expresión fría manteniéndose en mí, como si yo me fuera a escapar en cualquier momento y lastimar a alguien. Como si ese fuera mi trabajo. Le gruñí.

-¿No debería ser yo el que haga esa pregunta?

-Pensé que estarías con Lizzie – Me respondió simplemente con una inclinación ligera de hombros, así aliviando un poco su propio ambiente.

-¿Y por que pensarías eso? – Le recrimine. No le quitaba la vista de encima, no podía creer que Bella sea amiga de estas bestias abominables. El vampiro no me contesto – No has respondido a mi primera pregunta ¿Qué demonios haces en la casa de Bella? - La cara del vampiro hizo una mueca, como si recordara algo feo.

-Nosotros tenemos una deuda con ella – Respondió simplemente. Yo lo mire, incrédulo ¿Una deuda? ¿Con Bella?

-De que se trata – En no me respondió – Dime – Exigí saber, quería saber todo sobre la chica con la que estaba pasando mi tiempo. La sanguijuela se quejo en silencio y solo el más mínimo movimiento que hizo su cuerpo para ponerme en alerta máxima.

-Ella quiere convertirse en uno de nosotros – Mi corazón se hundió… ella, uno de ellos. ¡No! No lo permitiría ¿Entonces por eso la excusa de que se iría de Forks? ¿Por qué se iría con los Cullen? ¡No! Ella no pudo haberme mentido, no de esa forma. Pero ella no sabia que yo mataba vampiros ¿O si? Si, se lo había dicho ya… entonces, ella solo se quería alejar de mí.

Sin poder evitarlo hice una mueca.

-¿Con que si? Ella quiere ser un vampiro – Mi voz casi se rompe, pero la mantuve firme en su lugar. Ser débil frente a tu enemigo es la peor de las vergüenzas – Pero no pueden morderla, esta contra el tratado – Defendí su parte humana.

-No dije nada sobre morderla – El respondió.

-¿Cómo?

-Ella ha tenido una excelente idea. Una vez que le hable sobre el tratado y ella entendió exactamente todo lo dicho, me explico como podía ser sin que alguien sea mordido – Explico el sanguijuela, y en un rápido movimiento estaba sentado en el sillón – Ella me dijo que podía usa una jeringa con nuestro veneno en ella e inyectársela directo en el corazón. No me agrado la idea. Pero ella es tan terca que no me dejo hacerla cambiar de opinión – Al parecer la conocía mejor que yo.

-¿Cómo es que la conociste? – Pregunte. Me apoye en la pared lo más lejos posible del pestilente olor que abundaba en la sala. Mi odio por esas cosas aumentaba, pero no podía negar que la teoría de Bella estaba correcta.

-Soy su compañero de instituto, o por lo menos lo era, como hace tiempo que termino las clases. Pero ella desde entonces ha sido mi amiga y la de Alice, bueno, en verdad de toda la familia, pero no la de Rosalie, ella quiere que Bella siga siendo humana. Pero es su decisión y yo la respeto – Miro su reflejo en el televisor, lo que es raro por que se supone que los vampiros no se reflejan en nada – Ella poco a poco descubrió lo que somos y prometió que nada diría. Desde entonces nosotros la protegemos por que la queremos como una mas de la familia – Me miro de nuevo y arrugo la nariz – No hace mucho Alice empezó a tener visiones sobre el borroso futuro de Bella y nos asustamos, pero bueno, aun no sabemos por que es – Miro a la puerta de la cocina donde se escuchaban las voces – Le dijimos y ella tuvo miedo, por lo que dijo que la convirtiéramos en vampiro a cambio de ayudar siempre en el clan y ahora contra los neófitos… - Se cayo de golpe.

-¿Qué eras lo que iba a decir? – Le pregunte. El me miro como si se preguntara entre decirme o no. Luego suspiro y miro a la ventana

-Un clan de los nuestros, recién nacidos, viene a Forks. Victoria los ha creado y quiere vengarse de la muerte de James, por lo que quiere matar a Lizzie, pero lo que ella no sabe es que no le funcionara su plan.

-¿Por qué? – Me alerte un poco con la simple idea de saber que Lizzie estaba en peligro de muerte. Después daría mi ayuda para que no la mataran. Edward miro de nuevo en mi dirección y suspiro escandalosamente… por lo menos para mí.

-Lizzie rompió conmigo, no se si te lo haya dicho, por eso pensé que estaba contigo, tal vez solo se fue a su casa – Se hincó de hombros – Y yo tampoco la amo como la amaba antes, tal vez fue solo una atracción, pero ahora si se que es el verdadero amor y voy a luchar por que esa persona me ame…

Miro a la cocina y aspiro fuerte, después sonrió abiertamente cuando Bella salio de la cocina junto con comida y la pequeña duende a su lado con mas comida. Vi como el vampiro miraba a Bella con devoción y no dejaba de contar cada uno de sus pasos… ¡Por la mierda!

Ese maldito chupasangre estaba enamorado de Bella, nada indicaba lo contrario. Como la miraba, como la olía, como no era capas de quitar la vista de ella… Mi cuerpo se empezó a convulsionar por completo. La sanguijuela, al darse cuenta, escondió a Bella tras sus espaldas y se coloco en una posición de defensa…. ¡Maldito! Que no la toque ¡Ella es mía!

-Tranquilízate o la vas a lastimar.

-¡Jamás la lastimaría maldito! Tu si, aléjate de ella antes de que te desollé en este mismo instante y no me importa si es frente a sus ojos – Le medio grite en un gruñido.

Tome una respiración profunda y espere a que mi cuerpo dejara de temblar. Lo que ocurrió fácilmente después de unos minutos. Cerré mis ojos y me concentre, luego deje de temblar y los abrí para encontrarme con los ojos chocolate de Bella mirándome fijamente. No se si era miedo en ellos, no estaba muy concentrado como para leer sus expresiones. Otra respiración profunda. Ya estaba listo.

-Bella… - Murmuro el vampiro al verla tan cerca de mi. Ella se giro y lo miro directamente a los ojos.

-Yo se lo que hago Edward, él no me hará daño – Me miro de nuevo y me sonrió. Por primera vez me sentí el verdadero monstruo que era. El vampiro tenia razón, yo le pude haber hecho daño si no me hubiera controlado. Pero por lo menos lo logre. Ella me abrazo y yo envolví mis brazos en su cintura delicada - ¿Estas mejor? – Sus ojos chocolates me miraban fijamente. Quedándome asombrado por sus ojos, solo fui capaz de asentir.

Yo mire al chupasangre que tenia una expresión de dolor en su rostro. Bueno, ya sabía que había perdido la batalla, pero no la guerra… Me acorde de lo dicho ase unos momentos atrás.

-Yo ayudare a eso de los vampiros, preguntare a la manada si también lo hará, pero tenme anotado en la lista que estoy mas que seguro que ir – El vampiro asintió y miro a la pequeña duende, dándole a entender con la mirada que se tenían que ir.

-Veámonos, Alice

Antes de que se pudieran alejar Bella se soltó de mi abrazo protector y se acerco a ellos. Le dio un beso en la mejilla a Edward. Mi pecho se estremeció. Y se despidió de su otra amiga. Cuando los vampiros se hubieron ido ella se fue a mi lado, ya que yo me senté en esos momentos en el sillón para quitar el olor a vampiro de el.

-¿Qué fue lo que te paso? ¿Por qué temblaste de esa forma? – Me pregunto apoyándose en mi pecho. En el cual mi corazón latía con rapidez por su cercanía.

-Solo me entere de algo que no quería saber.

-¿De que?

-Será mejor que si no te lo digo – Ella me miro a los ojos por un momento. Estuve a punto de caer bajo ese mar de chocolate, pero ella se acostó de nuevo en mi pecho y no hizo más preguntas - ¿Con que quieres convertirte en un vampiro? – Solté sin pensar. Su cuerpo se tensó.

-Si, quiero vivir para siempre ¿No te parece genial? – Saque su cabeza de mi pecho y la ahuequé en mis manos y la mire como si mi respuesta fuera lo mas obvio – Yo se que no te gusta los vampiros, pero no puedo evitar pensar en que nunca moriré ni sentir dolor – Sonrió.

-¿Estas loca? – La sonrisa desapareció de su rostro.

-No.

-Bella, mira, yo no puedo estar a tu lado siendo tú una despreciable vampiro que chupa la sangre ¿Es que no te das cuenta? No tendrás vida, no necesitaras de la comida para sobrevivir, si no de la sangre ¡Sangre! Yo soy un licántropo y tendré que matarte si eso son las consecuencias de que te conviertas – Mi pecho se apretó dentro de mi. No podía ni imaginar tener que matar a Bella por las mismas razones de las cuales fueron credos el tratado – No podría estar a tu lado y ser pacíficos, como ahora.

Ella se encogió de hombros restándole importancia. Mi corazón se rompió en más trozos… si era posible que se rompiera más de lo que ya me lo había roto. Me estremecí ante el gran terreno que gano el dolor en mi cuerpo.

-De todas formas no te ibas a quedar conmigo – Respondió.

-Bella… - Ahogué las lagrimas en mi garganta y las que se escaparon las retuve en mis ojos. Ella me estaba matando – Que… que estas diciendo.

-Que la amas, a Lizzie, jamás estuviste para mi ni yo para ti. Si te amor, me vale, pero se que podré superar esto y ser feliz con alguien mas, yo se que tu también podrás ser feliz con ella y tal vez un día nos veamos de nuevo, pero de lejos, sin tocaros y tal vez sin hablarnos. Solo mirarnos y saber que somos felices en brazos de otro. Tu tendrás hijos con ella, yo se quien en verdad me ama y se puede quedar por siempre a mi lado, ayudándome en las buenas y en las malas. Te amo, no tienes idea de cuanto. Pero nuestro destino no es estar juntos, solo… ser amigos, como lo éramos hace un mes antes de que hiciéramos el amor en tu casa.

Mi respiración de hizo entrecortada. El desgarrón en mi pecho que se había hecho era insoportable. Ella me hacia esto después de que hiciéramos el amor dos veces, después de que yo le entregué todo de mi y ahora ella rompía mi amor, el nuevo lazo de amor que le estaba creando. Un futuro donde podía ser ella y yo, pero no, ella lo rompía con tanta felicidad y aun así supe que no la dejaría de amar como he descubierto en este ultimo mes… Ahora ella me entregaba mi corazón y yo tenia que guardarlo de nuevo en una caja esperando que alguien más quiera tenerlo, pero no creo que eso sea posible.

-No me hagas esto – Le roge.

-Jacob, no podemos estar juntos.

-Tú lo has dicho, tú me amas. Eso es suficiente. Bella, yo te amor, por favor no me hagas esto. Te necesito.

-No…

Respondió ella. Mi mundo se vino abajo, todo era negro y no tenía una puerta de salida para dejar de lado al dolor. Me quería morir… Salí lo más rápido que pude, dejando los recuerdos de Bella Swan… o por lo menos eso esperaba.


Se que me demore en actualizar, pero esto es lo que tengo y la inspiración se estaba tardando en llegar. Espero que los hayan disfrutado y que dejen sus reviews.