Los hermosos personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y todo eso que tenga que ver es mío.
Maldita Licantropía.
¿Donde estoy? ¿Como es que llegue a mi cama?... Solo recordaba... bueno, recordaba que ella ya no me amaba, también recuerdo el grado al que fue mi dolor, tanto, que era mejor no recordar que paso por mi mente en esos momentos, como sentí cada célula de mi cuerpo como se envenenada con cada recuerdo, pero mejor no hablar mas. Lo que mas recuerdo es que llegue a mi casa y tome lo que mas podía de alcohol, lo suficiente como para olvidar y que el dolor sea inexistente, me la tome tan rápido todas las botellas que el efecto fue casi inmediato, luego me acuerdo que me tumbe en el sillón y que de pronto tenia a Lizzie a mi lado, no recuerdo como entro, ni tampoco me interesa, solo se que estaba a mi lado... No recuerdo nada después de eso, pero ahora la pregunta ¿Que demonios hacia en mi cama?
Trate de acomodarme mejor en el poco espacio que tenia disponible, pero en el momento en que me gire sentí la presencia de un cuerpo caliente a mi lado, no era el calor de ella, no, el calor de ella era inconfundible, el de ella era único y mágico, este cuerpo era mas frío, mas lejano de lo que puedo creer. Abrí mis ojos... ¡Mierda y un millón de veces mierda!... ese cuerpo que estaba a mi lado, era el de Lizzie, y estaba completamente desnudo. Me levante de golpe en la cama. No ¿Que había hecho? Después de esto no podía explicarle que ya no la amo, bueno, que no la amo como antes.
Mire su cuerpo denudo. Me di asco, un profundo asco, yo ya no amaba a Lizzie como antes, no ese amor ciego de cuando podía dar todo lo que tenia por ella, solo que la amaba a tal grado que me atontaba un poco, pero en la forma en que amo a... Bella, esa si que es ciega, la amaba mas que lo que me dio la vida, mi amor por las demás personas no era tan grande como la que sentía por ella, mi amor por ella era mas grande que yo, venia de una fuente diferente que no se cansaba de rebosar.
Me puse ropa, pues yo también estaba desnudo, solo me coloque los vaqueros, bueno, lo único que recordaba que traía puesto en el momento que me deje caer bajo el alcohol, desde que bueno, tuve una noche con Lizzie por culpa de mis impulsos estúpidos que podrían hacer daño a alguien. Sin quered debatirme mas, me fui directo a la cocina. Me prepare algo para desayunar, pero no tenia en verdad mucha hambre. Me puse a pensar en lo que le diría a Lizzie en cuanto despertara, algo que no sea tan fuerte como para herir sus sentimientos, pero que fuera suficiente como para entenderme que ya no la amaba, por que mi corazón ya no le pertenecía a nadie, pues la única persona a quien verdaderamente le perteneció no le importo que pasara en verdad.
Odiaba lo que había hecho, era totalmente asqueroso. Pero de alguna forma tenia que olvidar a ella, de alguna forma tenia que hacer que todo yo dejara de pensarla, de aquí para toda la vida que me quedaba en adelante, pero eras difícil simplemente pensarlo y hacer que se haga realidad seria aun peor. Era simplemente doloroso. Agonizante.
El estrépito sonido de la puerta de mi casa cerrarse me sobresalto y me saco de mis pensamientos. Tal vez se me olvido cerrar la puerta y el viento por si solo había hecho el trabajo por mi, pero bueno, no era peligroso tener la puerta de mi casa abierta... o si...
-Hola, Jacob - Esa voz, la melodiosa voz que tanto amo. Levante mi mirada que se encontró con los orbes negros de Bella Swan... ¡Mierda! Su mirada era demasiado para mi, era de menos saber que quería hablar de algo conmigo, pero estos momentos no eran los mejores, no con Lizzie durmiendo en mi pieza - ¿Estas mejor?
Gruñí.
-Eso lo tomare como un no... - Se acerco y se sentó al lado mío. Su mano se deslizo por la mesa hasta tocar la mía. Yo saque mi mano de su contacto, ya que en mi mente lo único que quería era poder tocarla como antes, como lo hice ayer - Ok - acepto mirando el suelo un momento y con sus ojos ahogados en lágrimas que no deseaban salir.
-¿A que has venido?- Hice la pregunta de una vez para que digiera lo que quiera y después todo este menos tenso.
Ella me miro con sus ojos abiertos y el color de sus orbes hizo que mi corazón se acelerara de sobremanera. Suspire. La mire y quise sonreír, pero no podía, si le daba una sonrisa iba a ser falsa, totalmente falsa. Ella me miro y alejo disimuladamente su silla de la mía. Lo que me dolió, al parecer no quería estar cerca de mí.
-A hablar contigo... - Miro por la ventana a mis espaldas. Ella suspiro pesadamente y me volvió a mirar. Sus manos se removían nerviosas - Creo que mal interpretaste lo que te dije ayer, no es que yo no te ame ¡Y te amo! Pero como tú la amas a ella, quiero ver que tienes un futuro feliz a su lado, yo podré verte feliz hasta el fin de tus tiempos, y eso es lo único que quiero, pero en mis planes también esta no vivir para siempre, nunca me ha gustado el hecho de envejecer día a día. No quiero que terminemos al tiro lo que creamos, solo que nos separemos de poco a poco, ayer lo pensé un poco y creo que es lo justo como para que no sea tan doloroso.
Me quede casi atónito. Ella me estaba dando una oportunidad de pasar su último tiempo de humanidad a su lado, era una oferta tentadora que no podía decir que no, pues estar junto a ella era lo justo que necesitaba en esta vida. La mira fijamente. Analicé la situación, pero aun que mi mente se negara, lo que ganaba en este juego era mi corazón que me gritaba en los oídos que me quedara con ella. Estuve a punto de sonreír, pero en ese momento paso lo menos esperado, lo que me condenaría de por vida
-Jake ¿Quien es esa? - Preguntó Lizzie a mis espaldas. Me gire y la vi con una de mis tantas camisetas puestas. Ella miraba con odio a Bella, lo que provoco que una llama de fuego subiera por mi espalda y sintiera deseos de convertirme en un lobo.
Mire a Bella, de la cual sus ojos caían lagrimas. Me desmorone y mi alma se desgarro al verla tan herida... esto comprueba que soy un maldito, la estaba hiriendo, peor de lo que ella alguna vez pudiera herirme, o tal vez no. De sus ojos caían lágrimas mientras no dejaba de mirar a Lizzie, la que en estos momentos era lo menos importante y lo que sobraba en este lugar. Bella salio de su transe y me miro, yo creo que nunca podré olvidar el odio que ocasiono su mirada sobre mi.
-Bella... No... - Quise decirle que no me digiera nada. Fue inevitable.
-¿Es esto lo que te pasaba? No sabes como me odie cuando pensé que te había hecho daño, pero ahora me doy cuenta que solo estabas feliz por librarte de mi... - Se le quebró la voz - Pensé que me amabas, pero como veo, la estupida Isabella Swan a caído en la trampa del lobo - Se levanto de la silla, sin quitarme su amenazadora mirada.
-No...
-¿No, que? ¿Que no es lo que pienso? Esas palabras ya son viejas, Jacob... - Suspiro y me miro con el fuego furioso de sus ojos - Tal vez no te dieras cuenta, pero fuiste el primero al que le di mi cuerpo, al que le di todo de mi. Tú me quitaste lo único que a ningún otro hombre la di, por que no pensaba acostarme con cualquiera... - Y menciono esas palabras - Todo ha sido un error ¡Todo! Desde que deje a que me hicieras el amor hasta ahora, ni siquiera creo que debería de estar aquí. Adiós.
Antes de que saliera de la puerta de la cocina me levante con mi veloz velocidad y la tome del brazo. Pero ella se giro al sentir mi contacto y me planto una cachetada... que, aun que sonara raro, me dolió, me dolió mucho que su intención fuera dañarme. Y lo logro. Ella empezó a caminar a la salida. Llorando, podía sentir y escuchar su llanto. El portazo de la puerta. El sonido de la camioneta al alejarse. Me quede plantado. Con mi alma sangrando al saber que tal vez nunca más la vería.
-¿Quien era esa? - Repitió Lizzie a mis espaldas. Salí de mi transe y la mire. No me atraía nada de ella, ni siquiera el mero hecho de que estuviera a centímetros alejada de mi y con solo mi camisa para cubrirla. Sus ojos ya no brillaban para mi, no era hermosa, todo lo que una vez le vi perfecto se había desvanecido. Cambiado por un profundo odio - ¡Jacob! Dime quien era esa perra. ¿Acaso te acostaste con ella? ¿Es eso lo que ella te decía? ¿Como fuiste capaz de engañarme? - Ese fue lo que no debió de decir.
La mire, a los ojos y le hable con seriedad.
-Mira, en primera, yo no te engañe. Nunca hemos estado juntos, como pareja, y lo que paso fue de solo una noche, ni siquiera me acuerdo de que paso, lo que se es que tal vez te aprovechaste de que estaba borracho, o tal vez no tenia idea, pero no quiero que digas que te engañe, no ahora que Bella me odia.
-Tu... ¿Ya no me amas? - Pregunto mientras una lágrima se derramaba por su mejilla.
-Lo siento, pero no - Le respondí. Ahora me sentía mas por hacerla llorar, pero ahora que perdí al amor de mi vida no creo que muchas cosas me importen. Nada podía ponerme de peor forma - Ya no te amo. Ase poco lo hice, pero tu me rechazaste muchas veces. Yo tengo derecho a seguir mi vida.
-Puedo hacer que me ames de nuevo.
-No lo creo posible.
-¿Y que harás? Ella ya te dejo, ha pasado unos minutos desde que se fue ¿Crees que ella te esperara con los brazos abiertos una vez que te vea? Ella no te ama, o tal vez si, pero algo que alcancé a percatar es que no quiere verte mas ¿Que piensas que este haciendo ahora?... - Luego se acordó de algo - O puede que Edward la este consolando, como puede que ya sepas, él la ama.
Ese pensamiento me hizo estremecer. ¿Y si ella...? No, no creo que... ¿Pero si, si pasa? o peor ¿Esta pasando en estos momentos?
-Tengo que irme - Dije, lo único que le diría. Salí corriendo de mi casa, las razones por las que Billy no estaba era por que pasaba tiempo en la casa de Leah y Seth, desde que Harry murió del infarto. Algo trágico. Pero ahora lo que me importaba era que Bella no estuviera haciendo lo que yo pienso.
Corrí lo más rápido que pude. Estaba cansado. Me dolía el cuerpo. Mi corazón estaba a mil por minuto. Los árboles que pasaban a mis lados eran una mancha borrosa. Deseaba convertirme en lobo y poder correr aun más rápido a su casa... si es que estaba en su casa. No miraba nada más que adelante para esquivar los árboles y no chocas por la causa de mi velocidad. Bella estaría mal ahora, la había herido... y mucho. Corrí aun más rápido. No escuchaba nada más que los latidos de mi corazón. El cantar de las aves, la música del viento, nada escuchaba. Todo era un silencio peligroso.
La casa no quedaba ya tan lejos, solo unos cuantos pasos mas y estaría en frente, a solo unos centímetros de la persona que mas amo y que pienso no perder por la simple idea de que no quise separarme de la primera mujer que ame. Pero esto ya era diferente, solo la amaba a ella, toda ella era un regalo hermoso que deseaba tener a mi lado por todo el tiempo.
Pare en seco, al fin me encontraba en frente de su casa. Agudice el oído. Adentro escuche cosas. Un jadeo, el sonido de un corazón latiendo rápidamente. Di un paso, y, otro aun más grande. Mire la gran casa de dos pisos, y luego mire la puerta. Respire hondo. Extendí mi mano hacia la manilla y abrí la puerta. Es fácil abrirla. Mire para adentro, nada vi. Entre sin hacer ruido y me fui al segundo piso donde se escuchaban la mayoría de los sonidos.
Abrí la puerta de la pieza de Bella, y la vi... pero no se encontraba sola. Ella... ella se estaba besando con el chupasangre, quien estaba encima de ella en su cama. Me derrumbe. Pero por afuera estuve firme. Los mire, en silencio. Era un maldito masoquista. El chupasangre beso su cuello y ella hablo.
-Conviérteme... - Le susurro. El chupasangre se tensó. Supe en ese momento que capto mi olor. Bella lo miro con extrañeza y luego miro para un lado. En ese momento su mirada se cruzo con la mía - Jacob... - Pero el dolor en mi pecho eran tan fuerte que lo mejor que pude hacer fue bajar las escaleras.
Me pare de seco en la puerta cuando escuche a Bella que me gritaba que me detuviera. Sus ordenes debían ser cumplidas, por lo menos eso pensaba yo y todo mi cuerpo, al igual mi cerebro. Ella llego a mi lado y el odio en sus ojos seguía presente.
-¿Que haces aquí? - Me preguntó.
-Solo vine a verte, para saber si estabas bien - La mire - Lo siento, pero antes de que me digas algo, quería decirte toda la verdad sobre lo que paso luego de que me fui de tu casa. Pero como no quisiste escucharme, supongo que no quieres tener que ver nada mas conmigo - Abrí la puerta de la pero ella la cerro de golpe - ¿No me vas a dejar ir?
-Primero dime lo que me viniste a decir. Aun que no creo que sea posible creerte. Lo que se es que estas mejor sin mi.
-¿Aun no crees que yo te amo? – La mire. Ya bien herido estaba para soportar mas – Bien, se que no me vas a escuchar por lo que me da lo mismo decírtelo o no – Y le conté lo que paso, como tome como loco después de que Salí de su casa. La visita de Lizzie y que no recordaba nada más que eso. Ella me miro y el dolor en sus ojos me lo decía todo - … Yo, lo siento.
Ella pareció meditarlo un poco. Me miro y luego suspiro.
-Será mejor que volvamos al plan de amigos, Jake, no estamos bien así. Lo intentamos, pero creo que todo resultara peor si seguimos… Además – Tomo una gran bocanada de aire -… Me iré de Forks en dos meses más.
Trate de deshacer el nudo en mi garganta. Solución imposible.
Lo siento si me demore, pero que las pruebas me tienen atareada, muy atareada. En serio lo siento.
