Los hermosos personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y todo eso que tenga que ver es mío.


¿Errores O Bendiciones?


-¿Dos meses? Es poco tiempo – Logre decir.

-Lo se, pero es el tiempo que necesito para hacer un plan de escape. No creo que sea buena idea de Charlie que me conviertan en vampiro – Me miro fijamente – Lo siento Jake, es el tiempo que tengo. Nada más ni nada menos.

No sabía que hacer, era obvio que cual quiera cosa que llegara a decir no la convencería de que se quede conmigo. Yo no era tan importante en su vida como para poder detenerla con eso, pero, sin embargo, ella si lo era en la mía como para que la siguiera aun después de convertida en vampiro. Aun que se me cayera el alma a los pies viéndola tan fría y sin un corazón que haga que su sangre corra por su cuerpo. Pero nada me importaba más que estar con ella. La mire. Era tan hermosa, me había sacado del embrollo con Lizzie para meterme en uno más doloroso. En estos casos solo el tiempo podía estar de mi lado y hacerla cambiar de opinión. Esperaba que el tiempo estuviera de mi lado.

-Te vas con ese chupasangre – Gruñí. Al parecer a Bella le importaba más una familia de chupasangres.

-Jacob, son mis decisiones.

-Si, pero me dejaras si te vas. – Le dije. No sabía en que emoción me encontraba, o molesto por el hecho de que se valla con el chupasangre o mal por que después de dos meses puede que no la vea más en mi vida.

-Ella ya te dijo que la decisión es suya, perro – Interrumpió el chupasangre que ahora estaba al lado de Bella, pasando uno de sus brazos por sus caderas. Tuve que controlar mi ira un poco, no me podía transformar cerca de Bella.

-No te metas – Le gruñí. Mis manos me temblaban. Bella alargo un brazo para tocarme pero el chupasangre no se lo permitió. Así alejándola más de mí. Ella solo se me quedo mirando sin decirle nada. – Bella – La mire, era obvio que no tenia nada mas que hacer aquí.

Abrí la puerta para irme. Ya no me importaba nada más. Sentí una mano en mi hombro y me gire, ella me miraba con ojos suplicantes. Suspire ¿Por qué me era tan difícil dejarla? ¿A pesar de que ya tenía entendido de que a ella no le importaba nada más que ser una vampira? Mire para dentro de la casa y me di cuenta que el chupasangre ya no estaba ¿Me había perdido de algo? Mire a Bella plenamente confundido.

-Le he pedido que me dejara un tiempo, a solas, contigo – Respondió a mi pregunta sin hacer.

-Lo siento, pero no puedo…

-Solo quiero pasar el tiempo contigo, vamos, eres mi amigo – Y me sonrió. No pude devolverle la sonrisa. Mi corazón se acelero a mil por minuto ¿Qué era lo que me pasaba? ¿Por qué estaba tan…? – Solo espérame en mi cuarto, me tengo que bañar y luego salimos.

Subió las escaleras. Era tan hermosa que me la podía quedar todo el maldito día mirando, pero no era buena idea. Entre a su habitación y me senté en el borde de su cama, mirando por la ventana. No sabia si esta habitación me gustaba, no me traía buenos recuerdos, bueno, eran buenos recuerdos, pero en estos momentos los recuerdos me dañaban. Trate de pensar en otra cosa que no sea ella. Muy difícil, por que cada cosa me la recordaba, hasta mi propio hogar me la recordaría. Tragué en el nudo en mi garganta. Necesitaba tener una idea urgente para que se quedara a mi lado.

Deje de escuchar que el agua corría en el baño que estaba frente a la pieza de Bella. Mire la cama de nuevo y me di cuenta que había prendas de ropa en ella. ¡O dios! Si su ropa estaba aquí quería decir que ella vendría a buscarla, no, no podría verla. En ese momento me disponía a salir pero Bella entro con una toalla envuelta a su cuerpo y me quede totalmente plantado al piso, sin poder moverme, mis pies estaban pegados por una fuerza que no podía controlar. No era yo quien controlaba mi cuerpo, si no que una fuerza invisible. No le quitaba los ojos de encima, aun que ni yo en si quería hacerlo. Trate de moverme pero mi cuerpo no me hacia caso.

-¡O mierda! – Murmure. Mi respiración de hizo incontrolada. Mis ojos la miraron de abajo para arriba hasta toparse con sus ojos marrones que me miraban fijamente. Ella estaba sorprendida al igual que yo, lo presentía. Me quede así, solo mirándola directamente a sus bellos ojos.

-Jacob… - Sus palabras se fundieron con el aire como si nunca las hubiera pronunciado. Escuche como su corazón galopaba como caballo de carreras. Su mirada reflejaba un montón de sentimientos, y, entre ellos, amor. Ese amor que yo, por muy estupido que suene, estaba dispuesto a perder solo para que se quede a mi lado. Di un paso en su dirección, vale, en verdad no era totalmente yo, si no la fuerza involuntaria.

-No puedo, Bella… - Quería decirle más, pero las palabras no cabían en mi boca. Ella se sujetaba las toalla con sus blancas y delicadas manos – Te… necesito – Necesitaba decirle cuanto la amaba.

Cerré mis ojos y esa fuerza invisible se desvaneció como si nunca hubiera estado presente. Odie mi debilidad. Odiaba ser débil. Abrí mis ojos y me esforcé lo máximo que pude por no mirarla a los ojos.

-¿Estas bien? – Me pregunto.

-No.

-¿Necesitas algo?

-Si – Gruñí apretando mis manos. Me derrumbe en la cama. – A ti.

Silencio. La mire, no pude evitarlo, a los ojos. Ella estaba más cerca de mí y eso no era bueno si quería que tuviéramos un plan de amigos. Se dio cuenta de lo que me pasaba y tomo sus cosas de la cama antes de salir de la habitación. Genial, lo que me faltaba, grandioso (Sarcasmo)

Mire mis manos temblorosas ¿Y ahora que aria? ¿Qué tendría que hacer en el momento en que la perdiera? ¿Quedarme como tonto mirando? Creo que no había mejor opción que esa. No la podía hacer cambiar de idea, solo si ella quería cambiar de idea se quedaría, junto conmigo, pero para ella la inmortalidad era demasiado tentadora. Yo sabía que eso era lo que ella más deseaba. Más que quedarse a mi lado y dejarme amarla. Mire la puerta por donde había desaparecido tan repentinamente para vestirse. Suspire y me pase la mano por el pelo. Me tire en su cama y mire el techo. Bien, quería hacer algo… pero no sabia que.

Bella volvió a entrar, esta vez totalmente vestida y se acostó a mi lado en la cama. La mire y ella a mi.

-Lo siento – Murmure.

-No podemos ser amigos si cada vez que nos vemos nos sentimos así, ese deseo – Dijo mirando al techo. Había dejado me mirarme para hablar. Yo me senté y ella también, pero me seguía sin mirar. Tome su cara entre mis manos y la obligué a mirarme.

Quise besarla una última vez. Me acerque a ella un poco, pero la sentí tensarse entre mis manos. Me pare y la mire a sus ojos.

-¿Puedo? – Pregunte aun sin rozar mis labios con los suyos.

Ella pareció meditarlo. Bueno, en verdad si lo medito. Por un momento pensé que se alejaría de mí y que saldría de la casa sin querer mi compañía, sin embargo, y para mi sorpresa, ella no se negó. Solo me dio una pequeña risa y dijo:

-Una ultima vez…

No pude evitarlo más. La bese, sin querer separarme más de esos dulces labios que me hipnotizaban. El sabor de sus labios era una droga para mí, una droga que me veía obligado a renunciar. El frió de sus labios entibiaban los míos, me quitaban calor. Pase mi lengua por sus labios, y ella los abrió por inercia, así pude meter mi lengua en su boca y poder explorarla. Ella gimió contra mis labios. Pase mis manos de su cara a sus caderas y ella paso sus brazos por mi cuello apegándome más a ella. Mi respiración se empezó a hacer entrecortada y rápida. La bese con más fuerza. Trataría de besarla todo el día si pudiera, pero la cosa era que no podía. Incline mi cabeza un poco para poder respirar mejor. Nuestras bocas no se cansaban, solo querían más y más del otro.

Sin embargo… nos tuvimos que separar.

Juntamos nuestras frentes y la mire fijamente a sus ojos. No los pude ver mucho ya que ella los cerró. Su aliento me golpeaba en la cara y ese olor a fresas me mareaba. Aspire su olor.

-Te-amo – Dije con la voz entrecortada. Ella abrió los ojos, sorprendida y me miro. Los volvió a cerrar, pero esta vez mas fuerte que antes.

-No quiero que este dolor dure mas, ya te lo he dicho, no me mientas, por favor, que no lo soporto…

-No estoy mintiendo.

Ella volvió a abrir los ojos y me miro fijamente. Rozó sus labios contra los míos y saco sus brazos de mi cuello, yo no la solté de la cadera, ella se dio cuenta, me tomo las manos y las saco ella misma. Nos quedamos mirando, no se por cuanto rato, pero desvió el contacto visual cuando se levanto sin hablar. Yo la mire salir de la pieza, y me quede como un bobo mirándola caminar. Estaba enamorado, no había duda.

Me levante de la cama y baje las escaleras a donde ella estaba preparando algo para comer. Yo suspire y me senté en una de las sillas. Me acorde de Lizzie, pero en verdad no me importaba si seguía en mi casa o no, solo quería que Bella me perdonara por la estupidez que había hecho. Pero, de otra forma u otra estaba borracho cuando Lizzie se aprovecho.

Bella me puso algo de comer en la mesa y a ella igual. Se puso a comer y yo solo la seguí. Su mirada en ningún momento de la comida se dirigió a la mía. No quería mirarme, lo sabia, y lo podía leer en sus ojos que repelían a los míos.

No quise mas silencio.

-¿Me perdonas? Ya sabes, por lo de Lizzie – Le dije.

Bella se le callo la cuchara en su plato y me miro. Pude ver que no quería acordarse de eso, sus ojos expresaban dolor, y el odio junto a ellos seguía presente. Al parecer jamás desaparecería. Baje mi mirada a mi plato vació de comida, bien, yo comía rápido, pero jamás tan rápido.

-Yo… creo que no debí preguntar- Replique sin mirarla.

-Y yo creo que ya sabes la respuesta –Respondió con la voz afilada como el filo de un cuchillo.

La mire y vi que una pequeña he indefensa lagrima recorría su mejilla. Nuevamente me odie. Rabia fue lo que tuve, odiaba cada una de las decisiones que tome para llegar a esto. Estaba enojado con Lizzie, con el chupasangre, pero sobretodo conmigo. Las manos me temblaron ligeramente.

-No tenia idea de lo que hacia.

-Lo hecho, hecho esta – Dijo sin mirarme.

-Pero…

No pude terminar de hablar. Bella se levanto rápidamente de su asiento y salio corriendo. Yo la seguí pensando que estaba llorando, pero no fue así, ella solo había ido al baño, y estaba vomitando todo lo digerido hasta ahora. La ayude a sostener su pelo. Al parecer estaba enferma. Cuando termino, se limpio la boca y lavo los dientes. Me miro sonrojada.

-¿Mejor?

Ella no sonrió.

-No, pero me mejorare, solo necesito comer algo.

Lo encontré extraño, cuando alguien esta mareado y vomita, luego de eso no tiene ganas de comer, si no que la comida le da asco. Que raro. Seguí a Bella y me senté en la silla de la mesa de la cocina. Ella abrió el refrigerador y empezó a comer helado directo el pote. Yo solo la miraba. Ella se sentó y siguió comiendo con su cuchara el helado en la mesa.

-Bella, no te entiendo, me acabas de decir que no estas bien, y ahora estas comiendo helado.

Ella me miro y sonrió. Luego volvió a comer su helado. Ok, no esperaba que tuviera cambios de ánimos tan repentinos, eso si que era raro, hace solo unos momentos atrás ella me miraba con odio y ahora estaba… feliz. Tenia que averiguar a que venia todo esto.

-Si pudiera decírtelo, te lo diría, la cosa es que no puedo… ni quiero. – Dijo sin parar de comer el helado. Ya llevaba la mitad. También estaba comiendo mucho. Dios, parece que a Bella algo le pasaba.

-Dime – Le exigí.

Bella dejo un rato la cuchara en el pote de helado y me miro a los ojos directamente.

-No te gustara saberlo.

-¿Por qué no? – Pregunte cruzándome de brazos sobre el pecho.

-¡No quiero decírtelo! –Grito levantándose de la silla.

-¿¡Por que no? – Le grite yo de vuelta. Ahora is la pude ver enojada.

-¿Crees que es fácil estar embarazada y saber que su padre anda con otra? – Me escupió en la cara – Si, es exactamente lo que estoy diciendo, estoy esperando un bebé. ¡Felicidades papá! – Dijo con sarcasmo y saliendo de su casa.


Y bien, como se los prometí, aquí tienen otro capitulo. Espero que les haya gustado y que me dejen reviews para poder saber sus opiniones al respecto. ¡Muchas gracias!