Los hermosos personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y todo eso que tenga que ver es mío.
Es Hora
-¿Crees que es fácil estar embarazada y saber que su padre anda con otra? – Me escupió en la cara – Si, es exactamente lo que estoy diciendo, estoy esperando un bebé. ¡Felicidades papá! – Dijo con sarcasmo y saliendo de su casa.
Me quede trabado en la silla como un tonto, dándome vueltas las palabras de Bella, una y otra vez sin hacer nada más que eso. ¿Yo? ¿Padre? No nos habíamos protegido en ninguna de las veces ¿Cómo pude ser tan tonto? Le había dejado una criatura creciendo en su vientre. Ahora si que me había pasado, con esto no había vuelta atrás. Bella estaba embarazada, esperando un hijo… mió. Tal vez debí ser más cuidadoso con respecto a hacer el amor, pero con ella era casi imposible que me acordara de algo. ¡Mierda! No se que are, que le diré a Charlie, de seguro me mata, o que le diré a Billy, quien no creo que lo tome tan mal, pero el verdadero peligro es Charlie. Si se enteraba que su hija estaba embarazada por mi culpa de seguro toma su arma y me dispara. Tenía que de alguna forma arreglar esto, preguntarle a Bella si quiere a ese bebé, si quiere ser madre. Pues no creo que quiera estar con un hijo a tan temprana edad ¡Y ni siquiera ha podido ir a la universidad! Esta ha sido la más grande embarrada en mi historia de las torpezas más grandes que he hecho.
Bella, mierda, ella también tenia un futuro pensado, y, aun que me doliera que no fuera a mi lado, de una manera estaba entrando en su vida sin permiso al haberla dejado embarazada. Yo aun no terminaba el instituto, pero solo me faltaba un año completo y no iba mucho por que siempre tenia trabajo como lobo, sin embargo igual estudiaba para sacarme buenas notas e irme de una vez por todas del instituto. Pero ella había terminado sus estudios, y solo le faltaba la universidad, lo que seria un gran paso para que tuviera un futuro estable, como poder casarse y poder mantener a sus hijos, pero que tenga hijos a esa edad, no ahora que recién tenia diecinueve años. Una opción para que ella no tenga esa criatura, era el aborto, pero nunca me ha gustado la muerte de seres tan pequeños como esos, ahora, ambos teníamos que estar de acuerdo para poder… abortarlo.
Y, aun que tenia un hijo mío, se iba con los Cullen, pero no si antes lo aborta, lo que nos ahorraría muchos problemas. No es que yo no quiera tener alguna vez en mi vida un bebé con ella, la cosa es que es muy pronto. Jamás planee ser papá a tan temprana edad. Un bebé… ¡Mierda! ¿Por qué no pensé antes en eso? ¿Por qué no le dije que nos detuviéramos? Así nada de esto nos estuviera pasando, y todo por un descuido mío. Tal vez no debí de haberla besado ese día, no debí haberle hecho el amor aun cuando sabia que amaba a Lizzie… la pregunta es ¿Por qué lo hice si mi amor por ella no era tan fuerte como ahora?
Bien, debería tener una respuesta inteligente a esa respuesta, la cosa es que… simplemente no la tengo. Suspire. La he jodido. E jodido la vida de Bella, he jodido su futuro y lo que pudo haber sido feliz si yo no estuviera en medio. Y esa no era la única pregunta que tenia, también estaba ¿Por qué no me dijo antes? ¿Desde cuando lo sabe? ¿Por qué quería ocultármelo? Bien, ahora iba a resolver esas tres preguntas que le quería hacer.
Como si hubiera estado dormido, desperté de los pensamientos de mi mente, y, sin querer dije:
-Soy padre – No que me ocasiono esas palabras, horror o felicidad.
Me levante de la silla de golpe. No sabia hace cuanto rato Bella había salido ni a donde se había ido. Pensé. Conocía hartas partes donde Bella le encantaba descansar o estar sola por un rato, lo que era muy escasas veces, ya que siempre, antes, venia casi todo los días a mi casa. Ahora, en primera parte me quedaba la playa de la Push, junto a un tronco de árbol. Si, ese era un buen lugar para empezar a buscarla. Pero si no estaba, creo que en ese momento me desesperaría por su bien.
Salí de la casa, y vi a Bella. No estaba donde pensé que estaría, si no que algo peor. En brazos de una vampiriza. De la maldita pelirroja que tanto se nos había escapado. Bella estaba inconciente en sus brazos, la cara más pálida de lo común. Temí por el bien de ella… y de nuestro hijo, por alguna razón.
-Suéltala, chupasangre – Gruñí entre dientes- No le hagas daño… - Di un paso en su dirección, dispuesto a atacarla, pero no podía cuando tenia a mi Bella en sus brazos, tan indefensa y frágil. La vampira le olió el cuello.
-Al parecer la chica esta esperando un perrito ¿Qué? ¿Acaso piensas repartir hijos? ¿Tener hijitos para que me mates?... Pues no funcionara, ella ahora es mia, y sus cachorritos… tal vez los entrene para mi. Luego la matare ¿No te parece un lindo plan? – Sonrió sádicamente y me miro fijamente. Mi cuerpo se estaba convulsionando de ira
-Su-suéltala, es tú ultima advertencia – le gruñí de nuevo. No me podría controlar por más tiempo. Mi pequeña Bella, mi amor, estaba en sus fríos y pálidos brazos. Mi linda Bella, que esperaba un hijo mío moriría si no la salvaba en estos momentos.
Sin más rodeos, me transforme en ese mismo instante. La vampira me sonrió, por suerte un día había dejado ropa en casa de Bella, pero eso no importaba, lo que importaba era ella. La mujer que amo y esperaba que me ame. Ericé los pelos de la espalda y le mostré los dientes, mientras daba otro paso en su dirección. Ella seguía sonriendo diabólicamente. Otro pasó. Moriría si algo le pasaba a Bella por mi culpa, por que yo no sabia que hacer. Estaba indefenso, como un cachorro… Isabella Swan…Murmuro mi mente. Mis compañeros se alarmaron y vinieron corriendo al encuentro con la pelirroja, que lo capto todo.
Dejo a Bella en el piso.
-Volveré por ella, es mucho peso ahora que has llamado a los demás perros. Pero la próxima vez no tendré piedad – Y se fue. Solamente quedo su rostro y olor insoportable a vampiro. Me transforme de nuevo en humano y tome a Bella en mis brazos.
-¿Bella? – La sacudí suavemente. Ella no se despertaba. Escuche los latidos de su corazón, eran normales, tal vez solo se había desmayado. Mis compañeros llegaron a mi lado, pero les informe que nada pasaba, que ya todo estaba resuelto. Ellos miraban a Bella en mis brazos, trataron de decirme algo que no entendí, ya que no estaba en fase y no entraría hasta que Bella estuviera a salvo.
Los chicos se fueron, pocos felices por haber llegado tarde con las ganas que tenían de matar a un vampiro. Yo entre en la casa de Bella, subí las escaleras y la deje en su habitación, luego, busque los pantalones, la polera, y mis zapatos. Me los puse y vi a Bella, ella no estaba en peligro, su corazón latía de forma regular y no tenia ningún moretón por su cuerpo. Me senté en la cama y la mire fijamente. Aun no me cabía en la cabeza que estaba embarazada. Yo no estaba de acuerdo con abortar al bebé, pero no había otra opción disponible…bueno, si había otra opción disponible… que era… tener al bebé, lo que no se que me causaba…. Las horas pasaban y Bella seguía durmiendo. No la quería despertar, era tan bonita y relajada cuando dormía, se le veía feliz. Sin tristeza, sin nada malo.
Envolvió sus brazos alrededor de su vientre plano, bueno, ahora que me doy cuenta, no es tan plano, es más bien algo abultado, y ella sonrió. No sabia que soñaba pero ya me estaba haciendo una idea de lo que pasaba por su mente en esos momentos. No le quite la mirada de encima. Supe en esos momentos que ella si quería ese bebé, no ha dicho lo contrario, no lo ha dicho mientras me escupía las palabras de que me acosté con Lizzie en la cara. Echo por el cual me odiaba, me odiaba por haberle hecho esto a ella. Y, al mismo tiempo, odiaba a Lizzie por haberse aprovechado de que estaba borracho y meterme en la cama… no recordaba absolutamente nada de esa noche, tampoco quería recordarlo, pero una pregunta me vagaba por la mente, la cual era si había usado protección o algo, por que o si no tendría que ver si estaba embarazada como Bella. No quería que Lizzie estuviera embarazada, no seria lo correcto, no podía dejar hijos por todos lados. Pase mi mano por el cabello sedoso de Bella. Suspire. Le había hecho tanto daño, esperaba no dañarla más.
Pensé en la noche en que la hice mía por primera vez. Ella me amaba desde entonces, pero yo estaba ciego de amor con Lizzie, no se como es que pude ser tan tonto, dejar a Lizzie de lado he intentar amar a Bella. Eso habría funcionado a la perfección. Y, la segunda vez que hicimos el amor, yo seguía pensando en Lizzie, hecho que había ocurrido hace no mucho, pero ahora sabia que la amaba. Me sentía culpable por todo, y era culpable de todo. Yo no pensé que ella quedaría embarazada mientras le quitaba la virginidad, solo pensaba en lo mucho que lo disfrutaba. Bella era la mujer que amaba, con la que planeaba casarme, tener hijos –Luego – y pasar mi vida a su lado, pero no tener hijos tan pronto. Demasiado pronto. Sin embargo, una pequeña parte de mi, no se que tan grande, quería tener a un bebé entre mis brazos.
Mi mano siguió vagando por su pelo, luego llego a su cuello y mi dedo pulgar la acarició en la mejilla. Ella gimió y se removió un poco en la cama. Luego, sin esperármelo, susurro: te amo. Mi mano se detuvo, yo me la quede mirando, sin decir ni hacer nada. ¿Se había despertado? Mis dudas se acabaron rápido cuando ella abrió sus ojos y me miro. Su expresión paso de la tranquilidad al miedo mezclado con odio y tristeza.
-¿Qué-que me paso? – Preguntó algo confundida. Miro para todas partes hasta que se percato que estaba en su propia habitación de su casa. Me miro con el ceño fruncido. – Ya lo recuerdo – Soltó.
-Bella… - No me dejo terminar de hablar.
-No me digas, ya lo se, que debí de tener más cuidado y todo eso. ¿Sabes qué? No me importa – Miro el piso. Su pelo cayó como cortina a ambos lados de su cabeza. Pude escuchar el crujir de algo. – Si, eres el padre de este bebé. Ahora, has todo lo que quieras, no me importa. Tú no deberías importarme.
La sabana de su cama, de pronto tenía pequeñas gotas de lágrimas. Nunca pensé que le aria daño tener un bebé, bueno si, pero no emocionalmente. Todo había pasado tan rápido para mi, que al principio no supe como reaccionar o como moverme, hasta que decir en esos momentos. Pero las lágrimas de Bella me trajeron a la dura, cruda y fría realidad en la que estábamos pasando. En como yo arruine su vida al no dejarla ir como ella dijo que aria, así, que ahora la dejaría ir, por que tal vez eso era más bueno para ella, no lo se, solo tomaría en cuenta sus decisiones. Ella era todo lo que me importaba…. O, por decirlo de otra forma… mi imprimación.
Si, ese día si me había imprimado de ella, solo que una parte de mí se negó y me dejo segado, pero ahora lo veía todo con claridad, la forma en que me ataría. Ella era mi imprimación de hace tiempo. Ahora no se lo podía decir, por que decírselo era como una bala directo en el corazón. Para mi estar lejos de ella era morir, que ella no me eligiera era morir, pero si se quedaba a mi lado seria lo más grandioso. Por eso no se lo quería decir, no quería que se viera obligada a la imprimación, algo tan grande, más grande que el amor a primera vista, algo que, si ella sabia, seria mi condena para siempre, ya que ella elegiría solamente por que se ve obligada a eso. O, puede que me haya imprimado de ella antes, y no me di cuenta, lo de otro día tal vez solo fue un recordatorio. Estaba confundido.
Preguntas, muchas preguntas, me vinieron a la mente.
-¿Desde cuando sabes que estabas embarazada? – Pregunte. Tome a Bella por los hombros y la obligué a que me mirase en los hombros, tome su cara entre mis manos y la acerque peligrosamente a la mía para verificar que no me mentiría.
-Desde el primer día…
-¿Cómo? – No había comprendido su pregunta. Fruncí el ceño. Sus ojos marrones de color chocolate me miraban, con aun lágrimas rodando por sus mejillas sonrojadas. No respondió. Bese sus mejillas, ambas, y la volví a mirar. No me gustaba verla sufrir, preferiría morir, pero por ahora no tenía una forma de morir. – Bella, no entiendo ¿Desde el primer día?
-Si, yo sabia que iba a quedar embarazada desde que empezamos a… - Sus mejillas se sonrojaron aun más de lo que ya estaban - … hacer el amo. Pero no me pude detener y no podía dejar pasar esa oportunidad de por lo menos pensar que me amabas. Y, bueno, luego de que me lo hicimos, nos quedamos dormidos. Al otro día, cuando me desperté, estaba asustada, no sabia que hacer. Así que me vestí, tome mis cosas y Salí. Tú seguías dormido. Llegué a mi casa y luego de… una semana, estaba con nauseas, aun las tengo. Luego me fui a comprar una prueba de embarazo y verifique si estaba embarazada. Lo estaba. Pero siempre supe que lo estaba.
Saco su cabeza de entre mis manos. Yo la miraba simplemente, impresionado por lo que me había dicho. Ella siempre supo que estaba embarazada y no me lo quiso decir, por esas mismas razones había huido la noche en que me dejo botado en mi cama…solo. Ella estaba embarazada, desde hace un mes, y, por lo que se, el embarazado de un licántropo dura un mes con dos semanas, las ultimas dos semanas eran en la que la mujer sufría más, ya que el crecimiento del vientre era rápido, él bebé se volvía más intranquilo, por lo que había que estar listos para cuando naciera, no importaba el lugar ni la hora.
-¿Por qué no me lo dijiste antes? – Aun me quedaban preguntas sin resolver que giraban en mi cabeza sin detenerse.
-Te lo iba a decir, pero cuando te vi besándote con Lizzie… - Paro de golpe, sabía como le dolía hablar de eso. Nuevas lágrimas rodaron por sus preciosos ojos. Su ojos ya no me miraban, si no que miraban más lejos, hurgando en sus recuerdos -, era más que obvio que se amaban, que iban a tener una vida juntos. Edward me había dicho que se separaron, por una pelea o algo así… No pude soportarlo, verte en brazos de otra… -Trago audiblemente. Se estremeció. Sus ojos volvieron al presente – Jacob, te entendería si no quieres tener a este bebé, por lo que te digo, no te preocupes, no te are cargo de él, Charlie esta enojado conmigo, pero no sabe quien es el padre, yo le dije que no sabía.
-Tenias que haberle dicho que soy yo.
-No sabía si querías o no a este pequeño que estoy esperando. No sabía nada de ti desde entonces. Perdóname, por favor – Se puso a llorar de nuevo, pero esta vez sus lágrimas cayeron por mi polera, ya que ella se puso al llorar en mi pecho. Yo acaricie su espalda, esperando que se calmara.
-No tienes por que pedir disculpas.
Ella levanto su cabeza. Nuestros rostros peligrosamente cerca, su aliento me chocaba, atrayéndome a ella cada vez más, pero me mantuve firme. Necesitaba decirle cuanto la amaba, cuanto era para mí que ella estuviera bien. Pero nada de la imprimación, eso si que no.
-Bella, tal vez no me creas… pero te amo, no sabes cuanto, así que… por favor, no creas que no quiero al bebé, pero estoy preocupado como se lo tomen todos, sin embargo, lo que digan, esta fuera de nuestro alcancé, si quieres tener al bebé, lo tendrás, y yo estaré a tu lado pase lo que pase…
Luego, sus labios estaban contra los míos. La bese con pasión, con fiereza. La acosté en la cama, poniéndome en cima de ella apoyando mi peso en mis brazos. Mis manos estaban en su polera, la cual rompieron y la tiraron lejos. Si, sabia que no me había dicho nada de si quería o no, pero la necesitaba, era un deseo que jamás seria saciado.
-Jacob – Gimió cuando le arranque su última prenda de ropa.
-¿Si? – Pregunte mientras bajaba mi cara entre sus piernas.
-Hazme el amor… - Gimió al sentir mi lengua en su entrada. Sonreí.
-Con gusto.
…
Bella estaba sentada en el sofá de mi casa. Ya había pasado un par de días desde que todo se arreglo y debo decir que hasta ahora no ha habido más problemas. Billy ya sabia lo del embarazo, lo que luego me dijo que tenia que tomar una gran responsabilidad, so le dije que ya sabia, luego, lo más difícil, fue decirle a Charlie que yo era el padre del bebé, por un momento lo vi tomando la pistola y que me dispara, pero al final de lo tomo bien, ya que me quería como a un hijo y por que el bebé que esperaba Bella tenía un padre con nombre y apellido… por último le conté a Lizzie, quien no lo tomo con gracia, me había gritado todo el camino a mi casa, ya que me la encontré paseando por la Push y luego le fue a gritar a Bella que recién había llegado. Eso si que no se lo soporte. Le dije que se fuera de mi casa y ella me grito que no me esperaba un final feliz. Yo solo me reí por sus palabras.
Al volver en la realidad me di cuenta que Bella se había percatado de mi mirada sobre ella. Me estaba mirando, roja como un tomate. Fije mi mirada en su vientre, que ya sobresalía unos cuantos centímetros de la ropa que estaba usando. Me senté a su lado y le di un pequeño beso en los labios.
-¿Has sentido nuevamente molestias? – Pregunte. Ella miro su vientre hinchado, el cual tenia, ya por el tamaño, unas seis semanas de gestación. Su vientre habia crecido super rápido y el dolor que le causo no me gusto aun lo recordaba.
Yo había ido a buscarla a su casa, recién habíamos entrado en la mía cuando ella empezó a sentir molestias. Había pasado una semana desde que nos habíamos reconciliado. Le pregunte si algo le pasaba y ella me indico su vientre, supe en ese mismo momento que su vientre crecería voluminosamente. Por suerte Billy estaba en casa y me dijo que la tenía que recostar, ya que el crecimiento duraría unas cuantas horas. Así que eso fue lo que hice, la recosté en mi cama, al rato ella se desmayo… su vientre a cada hora era más grande, hasta que alcanzo un tamaño y no creció más. No podíamos ir a ves su gestación ya que podía volver a crecer desaceleradamente, así que no se podía poner en riesgo el secreto de la tribu. Pero por lo menos Billy supo calcular el mes en el que se encontraba.
-No, hoy solo he sentido que se mueve y esas cosas. – Me sonrió, ase tiempo que no la veía triste ni la veía con sus ideas de convertirse en vampiro, las cual, esperaba, que se hayan ido de su mente. – Estoy tan feliz. Te amo – Me beso y la bese. Pase mis manos por sus caderas… debo admitir que a pesar de que ya hemos hecho el amor incontables veces con Bella embarazada, aun no puedo dejar de querer hacerla mía de nuevo. Pero después de que su vientre creciera, yo me negaba a hacerle el amor, por miedo a dañarla. Ella gimió contra mis labios y la separe.
-No podemos – Susurre contra sus labios hinchados por los besos.
-Claro que podemos – Susurro de vuelta.
Luego de eso todo pasó muy rápido. Bella se separo como si algo le hubiera electrificado. Gimió y yo la mire preocupado. Ella gimió algo que entendí como: bebé y nacer. Y luego mire su vientre, pero pude también ver que había roto fuente. Me preocupe, yo no sabia como hacer para nacer un bebé y Billy estaba en casa de Leah. Nuestro bebé estaba por nacer. Tome el teléfono y marque número, ya sabia a quien llamar. Mi corazón latía como caballo de carrera en mi pecho, las manos me temblaban del miedo. Bella volvió a gemir de dolor.
-¿Si? – Me respondieron por el otro lado de la línea.
-Se que no esperaba esta llamada, pero necesito de su ayuda ¡Mi bebé esta por nacer! – Grité.
Cha Cha Chan, aquí les tengo un capitulito de lo que seria algo que ya saben del siguiente capitulo ¿o no? Pues ahí veremos. Jiji.
