Hetalia la pertenece a Himaruya Hidekaz y blah blah blah (?) xD lo mismo de siempre .w.
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El neko se encontraba acostado en la cama de su amo, mientras éste le miraba.
-Ya deja de observarme- Se quejó Lovino tapándose con las sábanas de la cama, no le agradaba que le mirara tanto.
Antonio sonrió, se le hacia tierna su reacción, bueno, a decir verdad había muy pocas cosas que a Toño no se le hicieran tiernas cuando tenían que ver con su mascota.
El español decidió dejar dormir tranquilamente a Lovino por lo que se fue entornando la puerta antes de salir de la habitación.
El neko no tardo mucho en caer presa del sueño y terminó dormido allí abrazado a su peluche.
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Por su parte el mayor opto por llamar a sus dos amigos, Gilbert y Francis invitándoles a su casa, tal vez a pasar la noche también si estos dos aceptaban, era un sábado a la noche, debían hacer algo. Antonio tomo el teléfono y marcó el número de su amigo francés; esperó unos segundos en la línea hasta que escuchó esa voz tan familiar para él.
-Bonjour mon ami (Hola amigo mío)- Contestaron del otro lado del teléfono.
-Hola Francis, ¿Cómo estas?-
-Muy bien, ¿Y tú?-
-Bien bien, te llamaba para invitarte a casa-
-¿Hoy?-
-Si, además también invitaré a Gilbert, si aceptas le llamo a él también ahora-
-¡Claro que si acepto!, yo me encargo de llamar a Gil, no te preocupes-
-Está bien, gracia Fran-
-De nada Antoine- Acto seguido se escucho como el francés finalizaba la llamada.
El de habla española dejo el teléfono en su lugar y se dio media vuelta, pero una silueta detrás de él le asusto al aparecer allí de manera tan repentina.
-¡Ah!- Gritó al asustarse.
-¿Nya?- Fe lo único que se escucho en la oscuridad del pasillo.
-Oh, Lovi, eres tú- Sonrió aliviado.
-¿Quién sería sino, idiota?- Preguntó de mala gana el híbrido ya dirigiéndose hasta donde estaba Antonio para que viera que si era él.
-Eh…bueno, eso no interesa ahora, además, si que eres silencioso- Era verdad, no se había percatado de su presencia.
-Soy mitad gato, ¿Qué esperabas?, una de mis cualidades es esa- Le respondió el italiano dándole la espalda para mientras dirigirse al sillón y sentarse allí aún con su peluche en brazos.
-¡Aww!, te ves tan lindo Loviii, fusososososo- Exclamó el español al verle así.
-Tsk- Se sonrojó por completo el neko –¡No digas esas cosas estúpidas bastardo!- Regañó bastante enojado. –Y no me digas Lovi, maldición-.
Antonio no hizo más que reír ante la reacción de su pet.
-Y dime ¿Se supone que va a venir el francés gay y el alemán pollofílico?- Pronunció la palabra "alemán" con despreció.
-Lovino- Dijo en forma de regaño al felino.
-Ok, en fin, ¿Vienen o no?-
-Si, vendrán y se llaman Francis y Gilbert no francés gay y alemán pollofílico- Aclaró Antonio sin poder evitar hacer una sonrisa algo graciosa, de esas que aparecen cuando alguien está intentando no reírse, es que si para algo era bueno Lovino, es para poner apodos graciosos.
-Maldita sea- Bufó enojado, cruzándose de brazos e inflando las mejillas de una manera un tanto infantil pero tierna, él quería dormir tranquilamente esa noche pero tendrían que aparecer los dos amigotes del español a joderle la vida.
-Tan solo mírate, que ternura- Dijo con una mirada enternecida Toño sumando un tono meloso a su comentario.
-Ya cállate, imbécil- Lovino levanto sus orejas de gato al escuchar el timbre sonar.
-Oh, bueno, al parecer Gil y Fran ya llegaron- Sonrió el ibérico acercándose al teléfono del portero. -¡Hola! ¿Quién es?- Preguntó Antonio para cerciorarse de que eran sus amigos y no una visita inesperada u otra persona.
-Bonjour, mon ami- Canturreó un alegre francés. El español no precisó escuchar más para tomar las llave e ir hacia la planta baja a abrirle a sus amigos.
Mientras tanto Lovino no hacia más que mover sus orejitas de atrás hacia adelante, debía admitir que extrañaba a su nuevo amo, eso que lo conocía muy poco, pero nunca nadie antes de él le había tratado de esa manera, nadie le elogiaba tanto como lo hacia aquel hombre, y a pesar de que le regañara por todo anhelaba escuchar su voz, ver sus ojos verdes y esa sonrisa deslumbrante que siempre adornaba su rostro. El italiano se sonrojo al darse cuenta en lo que pensaba, ¡Como se le iba a ocurrir tal cosa!, apenas le conocía, tal vez era un pervertido que guardaba porno debajo de su cama, que tenia juguetes sexuales por ahí escondidos, ¡Vaya a saber!. Aunque…pensándolo mejor parecía ser un buen chico.
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El español vio a sus amigos a través del vidrio de la planta baja y les saludo con la mano y su típica sonrisa mientras se acercaba a la puerta.
Apenas la abrió su amigo alemán se le lanzó prácticamente encima.
-Kesesese, siéntete afortunado porque el asombroso Gilbird y el awesome yo vinimos a visitarte- Dijo, siempre tan modesto (Sarcasmo).
En eso Francis carraspeo. –¿Y yo qué?- Preguntó mirando a Gilbert.
-Ah si, el asombroso Gilbird, el awesome yo y el no tan asombroso Francis vinimos a visitarte- Corrigió el peliplata.
-¿Cómo que no tan asombroso?, mon ami, yo soy muy étonnant- El francés dijo en una manera un tanto « artística ».
-¿Qué coña es eso?- Preguntó el alemán.
-Es asombroso, pero en mi hermoso idioma, mon ami-
-Con razón sonaba tan gay- Dijo Gilbert carcajeando al final de su comentario.
-Eso no lo creen las chicas hermosas a las que acortejo- Protestó indignado el francés.
-¿De verdad? Yo pensaba que acortejabas hombres- Seguía riendo Gilbert.
Antonio no podía evitar reír un poco ante la pelea de sus amigos.
-Bien, ya subamos antes de que sigan peleando- El español se dio la vuelta a lo que sus amigos le siguieron.
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Al llegar a la puerta de su apartamento Antonio la abrió sin problemas, ya que se encontraba sin la tranca.
Ahí fue cuando Toño notó que su amigo felino tenía un leve tono carmín en sus mejillas.
-Lovi, ¿Te pasa algo, tienes fiebre?- Preguntó el español preocupado acercándose al italiano colocando su mano en la frente de el más joven.
-¿Eh?, no, no me pasa nada- Lovino casi susurraba las palabras, ya que fue sacado de sus pensamientos por Antonio, sonaba distraído.
-¿Seguro?, por si acaso de pondré el termómetro, ya regreso, mientras tanto, Gil, Fran, siéntanse como en casa- El español caminó por el amplio pasillo dirigiéndose a su habitación.
El francés y el alemán ya se habían acomodado hacia un buen rato, desde que entraron ya se había sentado, observando la escena amo/mascota que sucedía frente a ellos.
-¡Antonio! No me pasa nada te digo, idiota- Dijo Lovino en un tono bastante fuerte como para que el español lo escuchara.
-No pienso correr el riesgo- Antonio apareció detrás del felino con el termómetro digital en mano. –Espera, ¿Se supone que los termómetros en ti se usan como en los humanos normales?-.
Francis lanzó una carcajada ante ese comentario. –Pues mon ami, si no es así, tendrás que meter el termómetro por el trasero del chaton- Aunque sonara raro, así se le tomaba la temperatura a varios animales y los gatos no eran la excepción.
-¡¿Quéee? A mi se me toma la temperatura como se le haría a un humano normal, ¡sucio pervertido!- Gritó Lovino asustado por la idea del francés, es que Antonio era tan idiota que sería capaz de hacer lo que ese otro le decía.
-¡Yo no soy un sucio pervertido!- Se quejó Francis.
-Claaaaro- Comentó con sarcasmo el ojirubí.
-Ok, Lovi, tranquilo, no pienso hacer eso- Sonrío dulcemente Antonio para calmarlo. Acto seguido tomo del brazo al felino para después meter su mano dentro de su camiseta dejando el termómetro entre su extremidad y la axila. Lovino sintió un escalofrío al sentir el roce de su piel con la del otro y su sonrojo se intensificó.
-Ahora solo queda esperar- El ibérico notó al aumento del carmín en el rostro del menor pero prefirió ignorarlo.
Mientras tanto se dio la vuelta y se dirigió a la heladera, la abrió y saco varias cervezas bien frías de esta. Tomo un destapador y volvió a donde se encontraba antes, dejando las botellas en una mesita ratona que se encontraba en medio de sus amigos y su pet, aunque también consideraba amigo a este último.
Lovino observaba incrédulo, ¿Deseaba que tomara cerveza?, estaba loco. Un sonido de un "Pi pi, pi, pi pi…" comenzó a sonar, Antonio se acercó al chico neko apenas escuchar ese pitido, era el termómetro que avisaba que ya había captado la temperatura del individuo deseado.
El español miró el termómetro para después observar al italiano.
-¡Lovino! ¿Cómo no te estás sintiendo mal?, estás volando en fiebre- Alarmó el ibérico.
-¿Nya?- Tan solo alcanzó a decir porque apenas dijo eso el español ya lo había tomado en brazos dispuesto a llevarlo a la habitación.
Antonio abrió la puerta con cuidado de no golpear al italiano y lo dejo sobre la cama.
-Lovi, debes descansar, por favor hazlo, si te llegas a sentir mal me avisas y te doy un remedio, pero mientras tanto descansa- Antonio acaricio los cabellos del menor, el cual solo lo observaba sin emitir un solo ruido.
El español depositó un beso en la frente del otro y salió de la habitación para ir con sus invitados.
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-Ya regresaste- Sonrió Francis a su amigo español.
-Si, lamento mucho dejarlos aquí solos- Pidió disculpas el ojiverde.
-No te preocupes mon ami, no es tu culpa, ni la de Lovino que se halla enfermado- Dijo calmándolo el francés.
-Kesesesese, lo que sucede es que las defensas de Lovino no son tan asombrosas como las mías- Exclamó con orgullo el alemán.
Antonio solo rió ante lo que dijeron sus amigos.
-Bueno, continuemos con lo que estábamos- El español tomo el destapador y abrió las botellas de cerveza. -¡Salud amigos!- Dijo pasándole una cerveza a cada uno.
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Lovino tan solo observaba la habitación esperando que el sueño llegara y así poder dormir en los brazos de Morfeo. Pues no tardo mucho por suerte, al rato ya estaba dormido.
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Al terminar su reunión con sus amigos Antonio los despidió y acompañó a la puerta de salida. Apenas llegó de nuevo a su departamento paso llave a la puerta y se apresuró a ir con Lovino. Al entrar le vio dormido, por lo que le daba lástima despertarlo, aún así ya era la hora de dormir.
Se acercó a su armario y tomó una musculosa blanca y unos pantalones de pijama azules. Al ver que su acompañante dormía aún se cambió sin problemas en la misma habitación en la que se encontraban ambos.
Al finalizar el mayor se acercó a la cama y se acostó en esta junto al italiano, tapándose hasta un poco más alto que la cintura. Se tomó unos minutos para observar a Lovino dormir, aunque él le estaba dando la espalda prácticamente, Antonio sin pensarlo más de dos veces lo abrazo por detrás atrayéndolo y pegando sus cuerpos. Para su suerte el felino no despertó, solo se escucho un suspiro de su parte.
Nunca había dormido nunca con alguien, y esa idea la entusiasmaba al español, además Lovino se veía tan lindo y adorable allí dormido.
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Ahora paso a explicar porque no subí más caps. Mi Internet se había averiado y no fue hasta el mes que lo arreglaron, es por esto que me ausente. Aún así, agradezco mucho sus reviews e intentaré poner a todas las parejas que nombraron, aunque se me hará difícil, así que espero que no se enfaden si no las coloco, ya que son muchas n_nUu.
